Bra­sil. Joao Pedro Ste­di­le: ¡En defen­sa de la vida de las per­so­nas, cam­bien el gobierno !

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 1 de mayo 2020

Bra­sil está expe­ri­men­tan­do una cri­sis eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca, social y ambien­tal, que pue­de con­si­de­rar­se la más gra­ve y pro­fun­da de la his­to­ria. Esta cri­sis no se resol­ve­rá con gol­pes ins­ti­tu­cio­na­les, como fue el jui­cio polí­ti­co sin deli­to de res­pon­sa­bi­li­dad de la pre­si­den­ta Dil­ma Rousseff.

Des­de 2014, todo el peso de la cri­sis se ha derra­ma­do sobre la cla­se tra­ba­ja­do­ra, que paga con des­em­pleo, inse­gu­ri­dad labo­ral y pér­di­da de mano de obra, segu­ri­dad social, vivien­da, edu­ca­ción y dere­chos a la tie­rra, que han sido dura­men­te gana­dos en las últi­mas décadas. .

Como resul­ta­do, la cri­sis eco­nó­mi­ca y social empeo­ró. La bur­gue­sía bra­si­le­ña apo­yó, como deci­mos en el sur, la opción fas­cis­ta de la elec­ción de Bol­so­na­ro. Es paté­ti­co reve­lar a José Luiz Egy­dio Setú­bal, uno de los here­de­ros de Itaú, que los gran­des capi­ta­lis­tas apo­ya­ron a Bol­so­na­ro, menos uno que se que­dó con João Amoedo.

Bol­so­na­ro fue ele­gi­do por­que el Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia de los Esta­dos Uni­dos, intere­sa­do en la rique­za bra­si­le­ña, deman­dó a su peón, el enton­ces juez Sér­gio Moro, quien arres­tó ile­gal y injus­ta­men­te a Lula para evi­tar su vic­to­ria elec­to­ral, como reve­la­ron los infor­mes de Inter­cept. Petro­bras fue des­trui­da y varias gran­des com­pa­ñías que ope­ra­ron en com­pe­ten­cia inter­na­cio­nal aban­do­na­ron la escena.

La «Opção Bol­so­na­ro» ganó via­bi­li­dad para derro­tar a Fer­nan­do Had­dad con dine­ro y el apo­yo de pode­ro­sos robots y téc­ni­cas ofre­ci­das por los Sres. Ste­ve Ban­non y Ben­ja­min Netan­yahu, quie­nes mejo­ra­ron las mani­pu­la­cio­nes en las redes socia­les. La ima­gen se com­ple­tó con el apo­yo, aun­que tar­de, de Rede Glo­bo y otros medios de comunicación.

Estos «tru­cos» pue­den ganar elec­cio­nes, pero no resuel­ven las cri­sis. Por el con­tra­rio, sin solu­cio­nes reales, los pro­ble­mas tien­den a empeo­rar. En las cri­sis, se rom­pen las alian­zas de cla­se y se des­ata todo tipo de aven­tu­re­ros y opor­tu­nis­tas. Para supe­rar­los, se nece­si­ta una nue­va alian­za de cla­se en torno a un pro­yec­to de país.

La orden uni­da de Glo­bo, la mayo­ría del Con­gre­so y la pren­sa y sec­to­res de las Fuer­zas Arma­das debía sopor­tar los éxta­sis de Bol­so­na­ro, mien­tras el plan ultra­li­be­ral de Pau­lo Gue­des con­ti­nua­ra sir­vien­do los intere­ses de los ricos y los mul­ti­mi­llo­na­rios. Los ban­cos aplau­die­ron y las con­di­cio­nes de vida de las per­so­nas empeoraron.

Cuan­do todo pare­cía arre­gla­do, lle­ga el coro­na­vi­rus para des­po­jar a la podre­dum­bre. Un enemi­go mor­tal, invi­si­ble, de rápi­da difu­sión y que pone en ries­go la vida de todas las per­so­nas, ha cam­bia­do el esce­na­rio ampli­fi­can­do aún más la natu­ra­le­za de la crisis.

Para derro­tar a un enemi­go tan peli­gro­so, es nece­sa­rio orga­ni­zar a la socie­dad para una gue­rra real, que comien­za con el ais­la­mien­to de las per­so­nas para evi­tar que sean alia­dos en su propagación.

La movi­li­za­ción de la pobla­ción, la inver­sión masi­va en equi­pos y tra­ba­ja­do­res de la salud, la coor­di­na­ción de los pode­res ins­ti­tui­dos bajo un lide­raz­go nacio­nal con moral, arti­cu­la­dos con todas las fuer­zas socia­les, son fun­da­men­ta­les para derro­tar la pan­de­mia y sal­var la vida de las personas.

Los recur­sos huma­nos, el cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co y el dine­ro acu­mu­la­do por la socie­dad, ya sean públi­cos o pri­va­dos, deben movi­li­zar­se como prio­ri­dad para com­ba­tir­los. Así es como otros paí­ses ya han logra­do derro­tar al coronavirus.

El líder faná­ti­co de dere­cha que pre­si­de el impe­rio más gran­de del mun­do, des­de­ña­do. Y Esta­dos Uni­dos ha alcan­za­do el mayor núme­ro de muer­tes en el pla­ne­ta. Es su mayor frac­tu­ra social des­de la Segun­da Gue­rra Mun­dial, con la muer­te de más de 56 mil per­so­nas en sema­nas, y segui­rá aumentando.

En Bra­sil, movi­mien­tos popu­la­res, par­ti­dos polí­ti­cos, igle­sias, enti­da­des de la socie­dad, pro­pu­si­mos un camino. Pre­sen­ta­mos una pla­ta­for­ma de emer­gen­cia con pro­pues­tas con­cre­tas de medi­das para sal­var al país. Garan­ti­zar los ingre­sos del hogar, man­te­ner sala­rios y empleos, a tra­vés de un plan de emer­gen­cia que sir­va a todos, y man­te­ner el ais­la­mien­to social para ven­cer la pandemia.

No fui­mos escu­cha­dos. Solo los gober­na­do­res y alcal­des tuvie­ron el cora­je de apro­bar el ais­la­mien­to y tomar medi­das para pro­te­ger la vida y la eco­no­mía. Sin embar­go, sin la fuer­za nece­sa­ria de un gobierno nacional.

La ines­ta­bi­li­dad polí­ti­ca aumen­tó con la par­ti­da de los minis­tros Luiz Hen­ri­que Man­det­ta y Ser­gio Moro. Sér­gio Moro siem­pre esta­ba con­fa­bu­lan­do con Bol­so­na­ro. No qui­se res­pon­der quién orde­nó el ase­si­na­to de Marie­lle, dón­de está Quei­roz, con quién están los «crac­kers» de la «fami­glia» y qué había en los 13 telé­fo­nos celu­la­res del mili­ciano asesinado.

La par­ti­da de Moro repre­sen­tó una divi­sión de intere­ses, que espe­ra­mos se reve­le, y explo­ta­ron los crí­me­nes del juez y el capi­tán que deben inves­ti­gar­se a fon­do y san­cio­nar­se del pro­ce­so abier­to por el STF.

La cri­sis eco­nó­mi­ca, social y polí­ti­ca que ha pro­fun­di­za­do los con­flic­tos entre las cla­ses y las divi­sio­nes de pala­cio ha rever­ti­do la ecua­ción para las sali­das. Aho­ra, el pri­mer paso es cam­biar el gobierno.

El gri­to «Fora Governo Bol­so­na­ro» es la sín­te­sis del sen­ti­mien­to en la socie­dad que requie­re que el gobierno cam­bie, para que poda­mos sal­var la vida de las per­so­nas, reor­ga­ni­zar la eco­no­mía y cons­truir un nue­vo pro­yec­to matriz.

Mien­tras con­ti­núe la situa­ción polí­ti­ca, con­ti­nua­re­mos un lar­go perío­do de cri­sis cada vez más pro­fun­das, con un mayor sufri­mien­to para la gen­te. Depen­de­rá de la his­to­ria res­pon­sa­bi­li­zar a los líde­res actuales.

Itu­rria /​Fuen­te

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