Pen­sa­mien­to crí­ti­co. Salud y capi­tal en la cri­sis del coro­na­vi­rus (y algu­nas refle­xio­nes políticas)

Jesús Jaén /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​28 de abril de 2020

“El fin inme­dia­to de la pro­duc­ción (capi­ta­lis­ta), no es la satis­fac­ción de las nece­si­da­des (huma­nas), sino la valo­ri­za­ción del Capi­tal”, Michael Hein­rich (*)

1.- Des­nu­dos fren­te al corona-virus

En la maña­na del día 16 de mar­zo me incor­po­ra­ba al tra­ba­jo y mi plan­ta (la núme­ro 8 del Hos­pi­tal de La Prin­ce­sa en Madrid) era toda ella de per­so­nas enfer­mas de coro­na-virus. Trein­ta y dos habi­ta­cio­nes con dobles camas se habían con­ver­ti­do en Plan­ta covid-19, en lugar de pacien­tes de trau­ma­to­lo­gía. Poco a poco, todo el hos­pi­tal (como el res­to de hos­pi­ta­les de Madrid), se trans­for­ma­ría en esce­na­rio de gue­rra en la lucha con­tra el SARS-Cov 2. Ni un espa­cio apro­ve­cha­ble del hos­pi­tal, des­de la plan­ta ‑1 has­ta la plan­ta 10, que­da­ba exen­to de enfer­mos de coro­na­vi­rus que no deja­ban de lle­gar (y de morir) en cual­quie­ra de los pun­tos del hospital.

En medio del desas­tre orga­ni­za­ti­vo, care­cien­do de equi­pos de pro­tec­ción per­so­nal (EPIs), se me ocu­rrió el títu­lo de este apar­ta­do: “esta­mos des­nu­dos fren­te al coro­na-virus”. Días des­pués muchos de noso­tros dába­mos posi­ti­vo de covid 19.

En un perió­di­co digi­tal había leí­do que las últi­mas pala­bras de un enfer­mo de covid-19 en un hos­pi­tal de New York habían sido: “¿Y aho­ra quién paga todo esto”? Creo que no pue­de haber mayor tris­te­za en el mun­do que, unos segun­dos antes de morir, tu pen­sa­mien­to sea que no tie­nes con qué pagar los cui­da­dos hospitalarios.

Lle­gar al final de este artícu­lo no me ha sido fácil. A lo lar­go de cua­ren­ta y dos días he vis­to algu­nos com­pa­ñe­ros que han enfer­ma­do, fami­lia­res gra­ve­men­te enfer­mos y ami­gos; inclu­so per­so­nas cono­ci­das que han per­di­do la vida. Ha cabal­ga­do sobre nues­tras calles uno de los cua­tro jine­tes del apo­ca­lip­sis. Y lo peor de todo es que mucha de la gen­te que ha muer­to o ha teni­do que pasar has­ta un mes en una UCI, se podía haber sal­va­do si nues­tro sis­te­ma de salud no hubie­ra sufri­do las terri­bles con­se­cuen­cias de las polí­ti­cas de recor­tes socia­les. Está­ba­mos des­nu­dos fren­te a la pan­de­mia. Esta expe­rien­cia no pue­de caer en saco roto.

2.- Des­man­te­la­mien­to de lo públi­co y erro­res gra­ves de gestión

Sabe­mos que la salud es un nego­cio y esta­mos con­ven­ci­dos que no debe­ría ser­lo. El capi­ta­lis­mo es un sis­te­ma que ha pro­vo­ca­do esta pan­de­mia al vio­lar dia­ria­men­te la natu­ra­le­za y las for­mas de vida huma­nas; todo lo que se pro­du­ce son mer­can­cías para el cam­bio. La fuer­za de tra­ba­jo del ser humano, los ali­men­tos, la vivien­da, el ves­ti­do, el ocio, la edu­ca­ción, y por supues­to la salud, están inte­gra­dos en las cade­nas de valo­ri­za­ción del capi­tal. Se tra­ta de un movi­mien­to en espi­ral de expan­sión ili­mi­ta­da, como diría David Har­vey 1/​. El obje­ti­vo decía Marx, no es la satis­fac­ción de las nece­si­da­des del ser humano ni el res­pe­to por nues­tro entorno, sino el incre­men­to del bene­fi­cio pri­va­do y la acu­mu­la­ción ince­san­te de capi­tal. Nues­tro sec­tor no ha sido ajeno a esta diná­mi­ca, al con­tra­rio, en los últi­mos vein­te años las inver­sio­nes pri­va­das se han mul­ti­pli­ca­do en la medi­da que ofre­cían tasas de ganan­cia que no exis­tían en otros sec­to­res de economía.

Más cer­cano a esto, nos encon­tra­mos las dos cau­sas inme­dia­tas del desas­tre que ha supues­to la res­pues­ta glo­bal al coro­na-virus. En pri­mer lugar, las polí­ti­cas pre­vias a la cri­sis y, en segun­do tér­mino, los erro­res de ges­tión del gobierno cen­tral. Res­pec­to a la pri­me­ra hay que hacer­se car­go que el lla­ma­do pro­yec­to neo­li­be­ral tra­ta­ba de aumen­tar los bene­fi­cios pri­va­dos soca­van­do el gas­to públi­co y los cos­tos inmen­sos de la sani­dad públi­ca que, por ejem­plo en Madrid, ocu­pan apro­xi­ma­da­men­te el 60% del pre­su­pues­to. Si le res­ta­mos per­so­nal a los ser­vi­cios de salud, camas y recur­sos pro­pios, aho­rra­mos en inver­sio­nes socia­les; trans­fe­ri­mos una par­te de estos recur­sos a las empre­sas pri­va­das y exter­na­li­za­mos ser­vi­cios y hos­pi­ta­les públi­cos bajo la ideo­lo­gía de que dan pér­di­das… el resul­ta­do de todo ello es de sobra cono­ci­do: la catás­tro­fe del covid-19.

Pero tam­bién hemos pade­ci­do una segun­da cri­sis que ha sido la ges­tión del gobierno del PSOE y del que for­ma par­te Uni­das Pode­mos. Nos refe­ri­mos tan­to a la fal­ta de pre­vi­sión de una pan­de­mia que, según los exper­tos, venía a toda velo­ci­dad tras las expe­rien­cias de Wuhan, Corea del Sur, Irán e Ita­lia. Los erro­res en las com­pras de mate­ria­les como mas­ca­ri­llas, res­pi­ra­do­res o test han agre­ga­do con­fu­sión y han per­mi­ti­do que las dere­chas (PP y VOX) apro­ve­chen los fallos hacien­do dema­gó­gi­cas cam­pa­ñas de tipo popu­lis­ta. Es ver­dad que no se podía evi­tar la entra­da del virus, pero no es menos cier­to que se podían haber pues­to más medios de con­ten­ción. El impac­to hubie­ra sido menor en la pobla­ción, entre los pro­fe­sio­na­les de la salud, y fun­da­men­tal­men­te en las resi­den­cias de ancia­nos que han resul­ta­do ser los más afectados.

Uno de los mitos que se ha des­mo­ro­na­do con esta cri­sis es que tene­mos la mejor sani­dad del mun­do; no es cier­to y la prue­ba es la com­pa­ra­ción con otros paí­ses como Ale­ma­nia, Corea del Sur o Chi­na. Noso­tros venía­mos insis­tien­do que los recur­sos públi­cos eran fini­tos. Lamen­ta­ble­men­te, los datos de con­ta­gios y muer­tes por habi­tan­te nos han dado la razón (los más altos del mun­do jun­to con Bél­gi­ca), así como el por­cen­ta­je más alto de pro­fe­sio­na­les sani­ta­rios infec­ta­dos (20%).

3.- Dos mode­los y dos pro­yec­tos: tec­no­ló­gi­co-capi­ta­lis­ta vs mode­lo humano y ecológico

Si el pro­ble­ma de fon­do es el capi­ta­lis­mo, eso se mani­fies­ta cru­da­men­te en las polí­ti­cas sani­ta­rias. El pro­yec­to neo­li­be­ral que en los últi­mos años se ha refor­za­do con­sis­te en uti­li­zar el sec­tor de la salud como una de las fuen­tes de ingre­sos más impor­tan­tes, nive­la­do­ra al alza de la tasa gene­ral de ganan­cia y empren­de­do­ra de gran­des inver­sio­nes finan­cie­ras que solo están al alcan­ce de mul­ti­na­cio­na­les del sec­tor o fon­dos de inver­sión. Tal es el caso de las far­ma­céu­ti­cas, los labo­ra­to­rios, la indus­tria tec­no­ló­gi­ca, etc. Si echa­mos un vis­ta­zo a las empre­sas que coti­zan en bol­sa vere­mos que, en los días de la mayor tra­ge­dia huma­na vin­cu­la­da a la salud, estas han subi­do como la espu­ma. Nive­les que van des­de el 150% has­ta el 3000% cuan­do se anun­cian tra­ta­mien­tos y futu­ras vacu­nas con­tra el Covid. Para estas empre­sas los desas­tres nues­tros son sus beneficios.

Pero, lejos de cual­quier auto­crí­ti­ca empre­sa­rial, los nue­vos pro­yec­tos van diri­gi­dos a un apun­ta­la­mien­to del poder de las gran­des mul­ti­na­cio­na­les y fon­dos de inver­sión. Por lo tan­to, se segui­rán soca­van­do los recur­sos huma­nos y mate­ria­les de los sis­te­mas públi­cos de salud. Los Esta­dos, en lugar de poner freno a esta situa­ción, actua­rán como lubri­can­tes de estas gran­des inver­sio­nes favo­re­cien­do median­te la legis­la­ción, sub­ven­cio­nes o rega­lan­do infra­es­truc­tu­ras para hacer más atrac­ti­vas las inver­sio­nes de capi­ta­les pri­va­dos. Los ejem­plos en Madrid de hos­pi­ta­les con con­cier­tos públi­cos y pri­va­dos como la Fun­da­ción Jimé­nez Díaz, el Hos­pi­tal Rey Juan Car­los, Hos­pi­tal de Villal­ba o Val­de­mo­ro, chu­pan de los pre­su­pues­tos por­cen­ta­jes cer­ca­nos al 20%. A eso hay que sumar­le el papel de la indus­tria far­ma­céu­ti­ca y los labo­ra­to­rios cuyos pro­yec­tos van toda­vía más allá de la aten­ción direc­ta para colo­car­se en la pri­me­ra línea de las nue­vas tec­no­lo­gías cuyas inver­sio­nes solo están a la alcan­ce de unos pocos.

El otro mode­lo posi­ble es el que veni­mos defen­dien­do des­de las con­cep­cio­nes que tene­mos un com­pro­mi­so con lo públi­co y con­sis­te en desa­rro­llar un pro­yec­to de rup­tu­ra radi­cal del con­cep­to de salud con los meca­nis­mos de la ley del valor-tra­ba­jo que actúa en la socie­dad capi­ta­lis­ta 2/​. La salud es un valor de uso que no pue­de estar suje­ta a los impul­sos de la ren­ta­bi­li­dad del capi­tal. Por lo tan­to, se tra­ta de una inver­sión (a fon­do per­di­do) des­ti­na­da al cui­da­do de las per­so­nas, a mejo­rar la cali­dad de vida de la gen­te y al dis­fru­te de la vida mis­ma. Es una par­te más, muy impor­tan­te, de rea­li­za­ción del ser humano y por lo tan­to la rup­tu­ra con el feti­chis­mo de la mer­can­cía, como diría Karl Marx.

No recha­za­mos las tec­no­lo­gías ni mucho menos la inver­sión en las nue­vas inves­ti­ga­cio­nes, lo que sí recha­za­mos son los usos que se hacen de ellas, y sobre todo el usu­fruc­to de su pro­pie­dad como por ejem­plo las paten­tes de las que sacan tan bue­nos rédi­tos algu­nas mul­ti­na­cio­na­les. El ejem­plo de los tra­ta­mien­tos para com­ba­tir la hepa­ti­tis C son muy ilustrativos.

Eso se ha vis­to cla­ra­men­te en la cri­sis del coro­na­vi­rus. Al final, los que tie­nen que estar en la pri­me­ra línea de fue­go y sal­var las vidas son los pro­fe­sio­na­les de la salud. Pre­ci­sa­men­te han sido los pro­fe­sio­na­les de Aten­ción Pri­ma­ria (los peor tra­ta­dos por el PP, ya que es un sec­tor de baja ren­ta­bi­li­dad com­pa­ra­da con la aten­ción hos­pi­ta­la­ria), los que más víc­ti­mas han suma­do en esta cri­sis. Tam­bién las resi­den­cias de ancia­nos que han pade­ci­do esta pla­ga des­pro­vis­tas de las míni­mas cober­tu­ras socio-sanitarias.

La pre­gun­ta que debe­mos hacer­nos es si que­re­mos que este dete­rio­ro de la sani­dad y de los cui­da­dos con­ti­núe, o inclu­so se pro­fun­di­ce a par­tir de lo suce­di­do estos meses, o por el con­tra­rio, pode­mos apro­ve­char el impac­to posi­ti­vo que ha teni­do en la socie­dad la sani­dad públi­ca con el per­so­nal sani­ta­rio al fren­te, para exi­gir un cam­bio estra­té­gi­co de las polí­ti­cas sobre la salud a los dis­tin­tos gobiernos.

La apues­ta por un cam­bio estra­té­gi­co de polí­ti­cas debe ir acom­pa­ña­da de pro­ce­sos de movi­li­za­ción social y de orga­ni­za­ción por par­te de los usua­rios del sis­te­ma públi­co de salud y de los pro­pios tra­ba­ja­do­res del sec­tor. Un cam­bio tan pro­fun­do como el que es nece­sa­rio no se alcan­za úni­ca­men­te acu­dien­do a votar; es nece­sa­ria una nue­va Marea Blan­ca. En esta oca­sión no sería alre­de­dor de un plan­tea­mien­to exclu­si­va­men­te defen­si­vo como en el año 2012, sino de la nece­si­dad de dotar al sis­te­ma sani­ta­rio de los sufi­cien­tes recur­sos finan­cie­ros, mate­ria­les o humanos.

Des­de el MATS vamos a pro­po­ner a la socie­dad un deba­te públi­co sobre aque­llos pun­tos que con­si­de­ra­mos impres­cin­di­bles: la inver­sión nece­sa­ria por par­te del Esta­do y de los gobier­nos auto­nó­mi­cos; medi­das pre­ven­ti­vas para evi­tar el des­ca­la­bro del coro­na­vi­rus sobre la pobla­ción y los pro­fe­sio­na­les de la salud; crea­ción de una indus­tria pro­pia y públi­ca de medi­ca­men­tos, mate­rial sani­ta­rio y nue­vas tec­no­lo­gías; aumen­to de ratios de los pro­fe­sio­na­les por pacien­tes y de las camas hos­pi­ta­la­rias; aumen­tar cua­li­ta­ti­va­men­te los gas­tos en aten­ción pri­ma­ria; aca­bar con las trans­fe­ren­cias de dine­ro públi­co a las empre­sas pri­va­das y rever­tir las exter­na­li­za­cio­nes que se hicie­ron en los años pasa­dos; pla­ni­fi­car un mode­lo socio-sani­ta­rio para las resi­den­cias de ancia­nos impi­dien­do el nego­cio frau­du­len­to de las empre­sas pri­va­das; incor­po­rar una polí­ti­ca de cui­da­dos y ser­vi­cios socia­les al sis­te­ma públi­co de salud, etcétera.

4.- De la cri­sis sani­ta­ria a la cri­sis global

La secuen­cia de la cri­sis es de sobra cono­ci­da: de la cri­sis sani­ta­ria en Wuhan se sal­ta a una cri­sis en Euro­pa, Esta­dos Uni­dos y el res­to del mun­do. Al mis­mo tiem­po, la pan­de­mia se trans­for­ma en dos sema­nas en una gra­ve rece­sión eco­nó­mi­ca a nivel mun­dial cuyas cifras están toda­vía por des­cu­brir. Solo en Chi­na, la caí­da del PIB des­de el comien­zo de esta pan­de­mia es cer­ca­na al 7%. Los cálcu­los que se pro­yec­tan sobre las eco­no­mías euro­peas van des­de el 10 al 15% de con­trac­ción del PIB depen­dien­do de si habla­mos de Ita­lia y Espa­ña o del nor­te de Euro­pa. Esta­dos Uni­dos ya se ha con­ver­ti­do en el cen­tro de la pan­de­mia con efec­tos devas­ta­do­res tan­to a nivel de pobla­ción como de la eco­no­mía. Las cifras de per­so­nas en paro, fami­lias que pade­cen ham­bre y guar­dan cola fren­te a las Igle­sias o ser­vi­cios socia­les, ya son una foto­gra­fía fija en Madrid, New York y los paí­ses latinoamericanos.

En torno a las pers­pec­ti­vas se ha abier­to un inten­so deba­te sobre lo que podría suce­der y sobre el impac­to que esa situa­ción va a tener en la socie­dad del siglo XXI. Unas con­se­cuen­cias que no se limi­tan a los efec­tos sani­ta­rios, eco­nó­mi­cos o socia­les; sino tam­bién cul­tu­ra­les y políticos.

La cri­sis del Covid es un acon­te­ci­mien­to his­tó­ri­co que mar­ca­rá las con­cien­cias de las gen­tes y segu­ra­men­te habrá un antes y un des­pués. El impac­to de una socie­dad mun­dial con­fi­na­da en sus casas en un hecho com­ple­ta­men­te nue­vo en nues­tra his­to­ria, como lo pudie­ron ser en su momen­to el des­en­ca­de­na­mien­to de las dos gue­rras mun­dia­les, la caí­da del Muro de Ber­lín o el 11 de sep­tiem­bre. No sabe­mos el núme­ro de víc­ti­mas por el coro­na­vi­rus pero está fue­ra de toda duda su impac­to eco­nó­mi­co y psicológico.

En mi opi­nión, toda la socie­dad, inclui­dos los pode­res eco­nó­mi­cos, los Esta­dos y las pobla­cio­nes; se han enfren­ta­do por pri­me­ra vez y al mis­mo tiem­po, con un enemi­go nue­vo que no es la caí­da gene­ral de la tasa de ganan­cia, la sobre­pro­duc­ción de mer­can­cías; las gue­rras comer­cia­les y mili­ta­res; o las revuel­tas socia­les que hacía poco tiem­po ocu­pa­ban las calles de Hong Kong, San­tia­go de Chi­le o Medio Orien­te. Un enemi­go nue­vo e invi­si­ble que ata­ca, de for­ma des­igual pero sin dis­cri­mi­nar a nadie, a los 7.500 millo­nes de seres huma­nos. Si des­de hace ya mucho tiem­po venía­mos dicien­do que el peor enemi­go del capi­ta­lis­mo es el pro­pio capi­ta­lis­mo, hoy, pode­mos decir, que el capi­ta­lis­mo ha encon­tra­do un adver­sa­rio a su altu­ra, pero con la par­ti­cu­la­ri­dad de que no ha veni­do para sal­var­nos, sino para matar­nos de otra forma.

5.- ¿Qué mun­do des­pués del SARS-CoV 2?

Los deba­tes que nos ocu­pan estos días abor­dan ángu­los muy dis­tin­tos, des­de la antro­po­lo­gía, la his­to­ria, la eco­no­mía, la eco­lo­gía o la polí­ti­ca, y por supues­to los deter­mi­nan­tes socia­les de la salud. Creo que en estos deba­tes se mez­clan a veces dis­yun­ti­vas his­tó­ri­cas y civi­li­za­to­rias con aná­li­sis de coyun­tu­ra polí­ti­ca o económica.

Un ejem­plo son las teo­rías del colap­so sis­té­mi­co que he podi­do leer en auto­res muy varia­dos, des­de el cien­tí­fi­co chino Ai Wai­wei 3/​que decía “El capi­ta­lis­mo ha lle­ga­do a su fin”; o el arqueó­lo­go Eduald Car­bo­nell 4/​que afir­ma­ba “La covid-19 es el últi­mo avi­so y sin con­cien­cia crí­ti­ca de espe­cie, a la pró­xi­ma, la huma­ni­dad colap­sa­rá”. Es evi­den­te que en estas afir­ma­cio­nes y otras se están mez­clan­do dos nive­les tem­po­ra­les muy dis­tin­tos: una hipó­te­sis his­tó­ri­ca sobre el des­tino de un sis­te­ma eco­nó­mi­co que está des­tru­yen­do el medio ambien­te y aten­ta a la salud del ser humano; y , las pers­pec­ti­vas eco­nó­mi­cas o polí­ti­cas con­cre­tas que tie­nen que ver con pará­me­tros distintos.

Nadie pue­de en estos momen­tos ase­gu­rar cuál será el impac­to final del coro­na-virus y cómo afec­ta­rá al con­jun­to de rela­cio­nes polí­ti­cas, eco­nó­mi­cas o cul­tu­ra­les. Es posi­ble que ten­ga un impac­to pro­fun­do de mane­ra inme­dia­ta pero que se vaya ate­nuan­do en la medi­da que se con­si­gan tra­ta­mien­tos y vacunas.

Tene­mos varias cer­te­zas como la caí­da del PIB mun­dial, el aumen­to des­co­mu­nal del des­em­pleo y de las des­igual­da­des, la esca­la­da de medi­das auto­ri­ta­rias por par­te de los Esta­dos, la dispu­ta por una hege­mo­nía mun­dial para el siglo XXI entre Chi­na y Esta­dos Uni­dos, la fal­ta de acuer­dos inter­na­cio­na­les sobre la emi­sión de gases con­ta­mi­nan­tes, la ace­le­ra­ción de la pró­xi­ma revo­lu­ción tec­no­ló­gi­ca para pre­ve­nir este tipo de pan­de­mias, etc. Pero des­co­no­ce­mos por com­ple­to cómo todos estos fac­to­res se van a com­bi­nar entre sí y en qué pro­por­cio­nes. Otra de las cer­te­zas que empe­za­mos a tener es que los paque­tes finan­cie­ros pues­tos en cir­cu­la­ción por Esta­dos Uni­dos y Euro­pa (los mayo­res de la his­to­ria) son ayu­das fis­ca­les para las empre­sas y para los más ricos.

Algu­nos eco­no­mis­tas hablan de una cri­sis en V a dife­ren­cia de lo ocu­rri­do en otras cri­sis impor­tan­tes como las de 1929, 1973 o 2007. Esta apre­cia­ción está basa­da en que el sec­tor finan­cie­ro está mucho mejor que hace tre­ce años. De ahí dedu­cen que igual que la caí­da ha sido en pica­do, tam­bién lo será la recuperación.

Nada de lo que vamos leyen­do en estos días apun­ta a una refun­da­ción del capi­ta­lis­mo sobre la base de un for­ta­le­ci­mien­to del sec­tor públi­co. Al con­tra­rio de lo que titu­la el suple­men­to eco­nó­mi­co de El País (5) “El Esta­do gana peso eco­nó­mi­co”, todo apun­ta a un papel del Esta­do como empre­sa­rio glo­bal y no un escu­do de los dere­chos socia­les como pudo ser en la épo­ca del Wel­fa­re Sta­te. Si alguien está pen­san­do en una mayor regu­la­ción a los mer­ca­dos finan­cie­ros, sis­te­mas fis­ca­les más igua­li­ta­rios, o un repar­to más jus­to de la rique­za, debe­ría qui­tár­se­lo de la cabe­za. El fac­tor esen­cial es que la corre­la­ción de fuer­zas entre las cla­ses domi­nan­tes a nivel mun­dial y las cla­ses tra­ba­ja­do­ras está des­ni­ve­la­da a favor de los primeros.

Hoy en día, no hay opo­si­ción polí­ti­ca cohe­ren­te al mode­lo capi­ta­lis­ta actual. Como dice el eco­no­mis­ta Rolan­do Asta­ri­ta (6): “Hoy se admi­te una inter­ven­ción esta­tal ami­ga de los mer­ca­dos, pero nadie con­si­de­ra esta­ti­zar los ser­vi­cios públi­cos, orien­tar la inver­sión o nacio­na­li­zar el cré­di­to”. Aun­que toda­vía no se cono­cen al deta­lle los pla­nes eco­nó­mi­cos de recons­truc­ción, se habla de que la mayor can­ti­dad del dine­ro que los Ban­cos cen­tra­les pon­drán en cir­cu­la­ción no va a ir diri­gi­da a sal­var las eco­no­mías fami­lia­res, sino a las empre­sas. Esto ya es una evi­den­cia en paí­ses como Esta­dos Uni­dos, don­de Trump des­ti­na­rá el 82% de los dos billo­nes y medio de dóla­res a reba­jas fis­ca­les de los ricos, de las gran­des empre­sas o de las cla­ses medias. Fal­ta por cono­cer al deta­lle lo que ocu­rri­rá en el con­jun­to de la UE y en Espa­ña don­de la cri­sis pue­de tener dimen­sio­nes superiores.

Tam­bién hay moti­vos para la espe­ran­za. La cri­sis del coro­na­vi­rus ha gol­pea­do las con­cien­cias de millo­nes de seres huma­nos que han per­ci­bi­do que el capi­ta­lis­mo tam­bién es vul­ne­ra­ble y que no es capaz de dar un solo paso cuan­do la fuer­za huma­na del tra­ba­jo se para en seco. Nin­gu­na revo­lu­ción tec­no­ló­gi­ca (el sue­ño de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial que pres­cin­da del tra­ba­jo vivo) pue­de supe­rar esta con­tra­dic­ción insal­va­ble. En esto como en algu­nas cosas más, la eco­no­mía mar­xis­ta demos­tró que tenía razón fren­te a las doc­tri­nas de la eco­no­mía clá­si­ca, o las dis­to­pías reac­cio­na­rias que cir­cu­lan por el mun­do a tra­vés del cine y la televisión.

Otro hecho impor­tan­te es el naci­mien­to de la con­cien­cia del con­fi­na­mien­to uni­ver­sal; es decir, un micro­or­ga­nis­mo ha ame­na­za­do al con­jun­to de la espe­cie huma­na y nos hace pen­sar que no somos tan dis­tin­tos del res­to de los seres vivos y que for­ma­mos par­te de los eco­sis­te­mas del pla­ne­ta. Creo que esta pan­de­mia será un revul­si­vo para los movi­mien­tos eco­lo­gis­tas y los defen­so­res del medio ambien­te. El tiem­po dirá.

En tér­mi­nos polí­ti­cos mucho más con­cre­tos, tam­bién veo un aspec­to muy posi­ti­vo. El dere­cho a una salud inte­gral, la defen­sa de una sani­dad públi­ca y uni­ver­sal, el pres­ti­gio logra­do por miles de tra­ba­ja­do­res de la salud; nos ayu­da­rá a ser más fuer­tes y a tomar con­cien­cia de los gra­ves peli­gros que afron­ta­mos. Aho­ra ha sido el SARS COV 2, pero no será el último.

Jesús Jaénes miem­bro del Movi­mien­to Asam­blea­rio de Trabajadores/​as de la Sani­dad (MATS)

(*) Michael Hein­rich, Crí­ti­ca de la Eco­no­mía Polí­ti­ca: una intro­duc­ción a ‘El Capi­tal’ de Marx, Gui­ller­mo Esco­lar, Madrid, 2008.

1/​David Har­vey, Marx, el capi­tal y la locu­ra de la razón eco­nó­mi­ca, Akal, Madrid, 2019.

2/​Karl Marx, El Capi­tal, libro I, Siglo XXI.

3/​Entre­vis­ta en El País, 4/​04/​2020.

4/​Entre­vis­ta con Eudald Car­bo­nell, Públi­co, 12/​04/​2020.

5/ El País,suple­men­to de eco­no­mía, 26/​04/​2020.

6/​Rolan­do Asta­ri­ta, Key­nes, los pos­key­ne­sia­nos, y key­ne­sia­nos neo­clá­si­cos, Edi­to­rial Nacio­nal de Quil­mes, Ber­nal, 2018.

Vien­to Sur*

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