Argen­ti­na. El lado B del “default vir­tual”: pól­vo­ra moja­da con­tra el enemi­go invisible

Por Ale­jan­dro Bercovivh*/ Resu­men Latinoamericano/​25 de abril 2020.-

Ser­gio Mas­sa lo sos­pe­chó des­de un prin­ci­pio y reu­nió, ape­nas empe­zó la cua­ren­te­na, a un vir­tual gabi­ne­te eco­nó­mi­co para­le­lo. Mar­tín Redra­doDaniel MarxSan­tia­go Mon­to­yaMiguel Pei­ranoGui­ller­mo Mit­chell Ser­gio Berensz­tein acu­die­ron al des­pa­cho del jefe de la cáma­ra de Dipu­tados y lo escu­cha­ron des­po­tri­car sobre cómo Alber­to Fer­nán­dez había anun­cia­do las pri­me­ras medi­das de ais­la­mien­to obli­ga­to­rio, casi sin palia­ti­vos con­tra la cri­sis eco­nó­mi­ca que todos ellos coin­ci­dían en que sobre­ven­dría. Un mes des­pués, con esa cri­sis ya des­ata­da, la con­vic­ción no varió. El Pre­si­den­te puso en mar­cha algu­nas de las ideas que sur­gie­ron en ese brains­tor­ming secre­to pero con tal timi­dez que su alcan­ce para con­te­ner los estra­gos eco­nó­mi­cos de la pan­de­mia es limi­ta­dí­si­mo. El paque­te no solo empa­li­de­ce fren­te a los que lan­za­ron las gran­des poten­cias sino tam­bién fren­te a los de otros paí­ses lati­no­ame­ri­ca­nos, sin mone­da dura ni pre­su­pues­tos tan abultados.

El eco­no­mis­ta jefe del May­bank de Sin­ga­pur, Chua Hak Bin, lo tra­du­jo al idio­ma de la calle al esti­lo de Car­los Mel­co­nian: “La nor­ma en las eco­no­mías avan­za­das es la bazoo­ka fis­cal. Los paque­tes de los gobier­nos de paí­ses emer­gen­tes son más bien pis­to­las de agua”, com­pa­ró en un cable de Bloom­berg. Y no exa­ge­ra. Mien­tras Ale­ma­nia e Ita­lia inyec­ta­ron un 30% de sus res­pec­ti­vos PBI y Esta­dos Uni­dos un 10% del suyo, Perú y Chi­le ya anun­cia­ron medi­das por un equi­va­len­te al 6% de sus PBI. Nada pare­ce alcan­zar. Solo el Bra­sil de Jair Bol­so­na­ro, sumi­do en una ano­mia polí­ti­ca que en cual­quier momen­to vira en catás­tro­fe socio-sani­ta­ria, fue tan modes­to como la Argen­ti­na uni­da pero ajus­ta­da de Fernández.

Podrá decir­se que es heren­cia. Pero inclu­so aun­que el Ingre­so Fede­ral de Emer­gen­cia (IFE) haya corre­gi­do el refle­jo ofi­cial ini­cial de igno­rar el ham­bre que la cua­ren­te­na impo­nía al mun­do infor­mal y a los mono­tri­bu­tis­tas, el paque­te fis­cal argen­tino ape­nas ara­ña el 1,5% del PBI. La cuen­ta la sacó Emma­nuel Álva­rez Agis, quien está de acuer­do con no gas­tar más por aho­ra. Con los refuer­zos de garan­tías para brin­dar los nue­vos prés­ta­mos a tasa cero y aho­ra que el fis­co paga­rá el 50% de los suel­dos de emplea­dos en blan­co, en total se inver­ti­rán 385.388 millo­nes de pesos. Qui­zás el staff del FMI no haya tro­ca­do tan­to sus ideas como qui­sie­ran en Oli­vos y sus reite­ra­dos elo­gios sean más bien una pal­ma­da de apro­ba­ción fren­te al ines­pe­ra­do giro con­ser­va­dor del alumno que nun­ca había logra­do dis­ci­pli­nar en lo fiscal.

En un esfuer­zo crea­ti­vo, San­tia­go Cafie­ro esti­ró esa cifra has­ta los 850 mil millo­nes de pesos pero inclu­yó los cré­di­tos que el pro­pio Matías Kul­fas admi­tió que los ban­cos jamás die­ron y que en los hechos reem­pla­zó por el pago auto­má­ti­co de los sala­rios. El corre­la­to calle­je­ro es cómo que­da­ron los estra­tos más pobres de la pobla­ción des­pués de un mes de ais­la­mien­to obli­ga­to­rio: mien­tras Donald Trump entre­ga 700 dóla­res por sema­na a cada des­ocu­pa­do y ya repar­tió entre 1.200 y 2.400 dóla­res adi­cio­na­les por fami­lia y 500 más por hijo, ade­más de haber asu­mi­do el pago de todos los ser­vi­cios, Alber­to Fer­nán­dez ape­nas con­si­gue ali­men­tar a los 3 millo­nes y medio de per­so­nas que en el últi­mo mes se vie­ron empu­ja­dos a las filas de los come­do­res comunitarios.

Ya cola­bo­ré

Uno de los eco­no­mis­tas con­vo­ca­dos por Mas­sa a aque­lla pri­me­ra reu­nión de gabi­ne­te en las som­bras le pre­gun­tó de arran­que si duda­ba en torno a la cua­ren­te­na en sí. Si suge­ría adop­tar otro camino, como por enton­ces tam­bién reco­men­da­ba Mau­ri­cio Macri, que prio­ri­za­ra pre­ser­var la eco­no­mía. Una posi­ción que ‑des­de el otro extre­mo del arco ideo­ló­gi­co- tam­bién esgri­mía puer­tas aden­tro Axel Kici­llof, con la mira pues­ta en los bol­so­nes de pobre­za del conur­bano. El tigren­se negó con la cabe­za. El pro­ble­ma, advir­tió, era la difi­cul­tad de com­pen­sar el impac­to. Y de dón­de sacar los recur­sos para hacerlo.

El gabi­ne­te para­le­lo ana­li­zó posi­bles medi­das que en varios casos des­pués se anun­cia­ron. En la segun­da reu­nión, tam­bién en el Con­gre­so, Mas­sa se mos­tró mucho más con­for­me con el rum­bo gene­ral y el tema cen­tral fue la rene­go­cia­ción de la deu­da. Redra­do sor­pren­dió con una rei­vin­di­ca­ción sin fisu­ras de lo actua­do por Mar­tín Guz­mán, quien por esas horas escu­cha­ba vía Zoom las ame­na­zas de los envia­dos de fon­dos como Blac­kRock publi­ca­das la sema­na pasa­da en esta colum­na. Veta­do por Cris­ti­na Fer­nán­dez para inte­grar­se al gobierno, el exje­fe del Cen­tral man­tie­ne línea direc­ta con el Pre­si­den­te y habló al menos dos veces con él bajo la cuarentena.

Entre la pri­me­ra y la segun­da reu­nión había apa­re­ci­do el pro­yec­to de Máxi­mo Kirch­ner para cobrar un impues­to extra­or­di­na­rio sobre los patri­mo­nios supe­rio­res a los 2 ó 3 millo­nes de dóla­res. Otro de los pre­sen­tes le con­sul­tó a Mas­sa si sabía algo al res­pec­to. “Nada. Ten­go que ir a un pro­gra­ma de tele­vi­sión y recién le pre­gun­té a él qué cara­jo decir”, respondió.

En “default vir­tual”, como dice Fer­nán­dez, sin acce­so a los mer­ca­dos de cré­di­to por varios años y con la recau­da­ción en pica­da, las úni­cas opcio­nes a mano son emi­tir más pesos o recau­dar más. Y los mega­mi­llo­na­rios saben que todo el sis­te­ma polí­ti­co los mira a ellos. Lo cual no sig­ni­fi­ca que vayan a acep­tar pagar su par­te sin pata­lear, o sin apro­ve­char los erro­res que come­ta la polí­ti­ca al tra­tar de intro­du­cir­lo. La mayo­ría de ellos sien­te que ya cola­bo­ró por haber ano­ta­do pér­di­das en los balan­ces de sus empre­sas. O que lo hará al acep­tar la qui­ta que pide Guz­mán. O que “no es momen­to” de dis­cu­tir­lo, como dijo Miguel Ace­ve­do, el jefe de la Unión Indus­trial, casa­do con una Urquía.

El pri­mer tro­pe­zón del impues­to a las for­tu­nas fue res­pon­sa­bi­li­dad de la vice­pre­si­den­ta, aca­so su mayor impul­so­ra. Has­ta Raúl Zaf­fa­ro­ni cri­ti­có que le haya pedi­do una decla­ra­ción de cer­te­za a la Cor­te Supre­ma. En el Pala­cio de Tri­bu­na­les le adju­di­can el yerro a la direc­to­ra de Asun­tos Jurí­di­cos del Sena­do, Gra­cia­na Peña­fort, a quien apo­dan alter­na­ti­va­men­te “doc­to­ra Karrió” y “pre­si­den­ta de la Cor­te Supre­ma de Twit­ter”. Lo cier­to es que el trá­mi­te ya insu­mió dos valio­sí­si­mas sema­nas duran­te las cua­les todos los mag­na­tes poten­cial­men­te alcan­za­dos por el tri­bu­to des­ple­ga­ron todos sus lob­bies para blo­quear­lo. Los bien­he­cho­res de Mas­sa en la lis­ta For­bes crio­lla evi­ta­ron lla­mar­lo por­que saben que, en con­tex­tos así de crí­ti­cos, Ser­gio actúa y des­pués pre­gun­ta. Lo hizo con Jor­ge Bri­to, casi su padrino, cuan­do empu­jó el impues­to a la ren­ta financiera.

Heri­das de trinchera

En el empre­sa­ria­do está todo patas arri­ba. En el chat “Nues­tra Voz”, deve­ni­do casi en un gru­po de auto­ayu­da del cam­bie­mis­mo resi­dual cor­po­ra­ti­vo, se ano­ta­ron varios para cri­ti­car la ofer­ta de Guz­mán que el cam­bie­mis­mo real­men­te exis­ten­te apo­yó con su pre­sen­cia en el momen­to del anun­cio en Oli­vos. “¿Hay algún gru­po que esté arman­do algo para pro­nun­ciar­nos en con­tra del default?”, pre­gun­tó Luis Pes­car­mo­na, hijo del his­tó­ri­co Enri­que. “No pode­mos que­dar­nos sin pro­nun­ciar­nos en este tema tan cru­cial que impac­ta­ra dura­men­te en la socie­dad argen­ti­na”, insis­tió un rato después.

La crí­ti­ca no se limi­tó al audaz inge­nie­ro Pes­car­mo­na, cuya meta­lúr­gi­ca pro­ta­go­ni­zó uno de los mayo­res defaults cor­po­ra­ti­vos de la Argen­ti­na des­pués de haber lle­ga­do a expor­tar reac­to­res a todo el pla­ne­ta. “Yo tam­bién creo que es de suma impor­tan­cia escri­bir un comu­ni­ca­do recha­zan­do el inmi­nen­te default de la deu­da nacio­nal”, sumó un cole­ga. Pero la idea no pros­pe­ró. La mayo­ría del esta­blish­ment pre­fie­re espe­rar y ver si la ofer­ta, a últi­mo minu­to, mejo­ra un poco. El minis­tro dice que no ocu­rri­rá, pero hay espa­cio para hacer­lo sin sacri­fi­car los tres años de gra­cia, aho­ra innegociables.

Por esa ren­di­ja toda­vía abier­ta, vie­jos lobos de la City como Juan Nápo­li (Ban­co de Valo­res) apues­tan a que no habrá default. Otros, como Pablo Peral­ta (BST), empu­jan un apo­yo explí­ci­to del empre­sa­ria­do a la ofer­ta de Guz­mán. “Esto es mucho mejor que si esta mis­ma ofer­ta se hubie­ra hecho en diciem­bre. Yo no entien­do cómo el res­to de los empre­sa­rios no apo­ya el perío­do de gra­cia de tres años. Que­da cla­rí­si­mo que en los pró­xi­mos tres años no vamos a poder pagar nada”, dijo a BAE Nego­cios.

Son las nue­vas dispu­tas que alum­bró la gue­rra con­tra el enemi­go invi­si­ble. Ya no ani­dan tan­to en la tri­bu de ori­gen de cada fun­cio­na­rio o en el sec­tor don­de tra­ba­ja cada empre­sa­rio, sino que se cue­cen al calor de la emer­gen­cia. Como los repro­ches de Guz­mán con­tra Ale­jan­dro Vano­li por el acci­den­ta­do cobro del IFE y los demás refuer­zos pre­vi­sio­na­les. Como las cui­tas entre Kul­fas y Miguel Pes­ce por cómo arras­tra­ron los pies los ban­cos a la hora de aten­der a las Pymes caí­das. O como los repro­ches de Pes­ce a Guz­mán por su mane­jo de la deu­da en pesos. Todo sub­te­rrá­neo, todo silen­cio­so, igual que la pro­pa­ga­ción del virus. Pero con una cur­va peli­gro­sa­men­te empi­na­da, a dife­ren­cia de la sani­ta­ria, en una espi­ral pau­pe­ri­za­do­ra que a este paso ter­mi­na­rá por obli­gar a Fer­nán­dez a mirar­se más en el espe­jo de Eduar­do Duhal­de que en el de Nés­tor Kirch­ner.

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