Argen­ti­na. Bien­ve­ni­da a las y los médi­cos cubanos/​Tes­ti­mo­nio de la UMMEP

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano 24 de abril de 2020

En estos días mucha men­ti­ra cir­cu­la por las redes y los medios masi­vos de inco­mu­ni­ca­ción a par­tir de la noti­cia de la posi­ble lle­ga­da de 200 médi­cos y médi­cas cuba­nas, bar­ba­ri­da­des como escla­vi­tud, comer­cio, espías…. ¿De qué comer­cio hablan?, ¿De los nego­cios que per­de­rá la cor­po­ra­ción? ¿de qué espías? ¿ de los de la CIA que ten­drán más tra­ba­jo?, ¿de qué escla­vos? ¿de los que se libe­ra­rán cuan­do ten­gan garan­ti­za­do el dere­cho a la salud? Bre­ve rese­ña que refle­ja 20 años de ata­ques y de vic­to­rias de las misio­nes medi­cas cuba­nas en Argentina.

Ope­ra­ción Mila­groUMMEPYo Sí Puedo

Corría el año 2000, un niño nau­fra­ga­ba jun­to a su madre en los mares del Cari­be pro­duc­to de la ase­si­na ley nor­te­ame­ri­ca­na de ajus­te cubano, ley que pro­mo­vía la sali­da ile­gal de la gen­te, y cuyo pre­mio era resi­den­cia y tra­ba­jo en los Esta­dos Uni­dos. La noti­cia nece­sa­ria era “los cuba­nos están tan mal que se esca­pan de la dic­ta­du­ra cuba­na arries­gán­do­se a que se los coman los tiburones”.

Así nau­fra­gó la bal­sa que lle­va­ba varias per­so­nas, entre ellas al niño. Guar­da­cos­tas del país del Nor­te lo res­ca­tan y se lo entre­gan a sus fami­lia­res de Mia­mi, des­co­no­cien­do a su padre que lo recla­ma­ba des­de Cuba. Su mamá había muer­to en el mar.

El mun­do levan­tó su voz para que se lo entre­guen al padre, fue enton­ces que, en medio del calor de la bata­lla por el regre­so de Elian, así se lla­ma­ba el niño, cono­cí a Fidel. Increí­ble­men­te una car­ta que le había escri­to al enton­ces pre­si­den­te De la Rúa en repu­dio al voto argen­tino en la ONU que acu­sa­ba a Cuba de vio­lar los dere­chos huma­nos, ¡A Cuba!, noso­tros que tenía­mos los geno­ci­das suel­tos, acu­sá­ba­mos a Cuba que por ele­gir el camino hacia el comu­nis­mo sufrie­ron inva­sio­nes, intro­duc­ción de epi­de­mias, ata­ques terro­ris­tas y has­ta el secues­tro de un niño. La car­ta reco­rrió el mun­do y por cau­sas o aza­res lle­gó a las manos de Fidel.

En ese enton­ces vivía en la Pata­go­nia y por mi tarea docen­te cono­cía los pade­ci­mien­tos del pue­blo mapu­che, sobre todo su fal­ta de acce­so a la salud y a la edu­ca­ción, situa­ción que refle­jé en la car­ta tam­bién. Este men­sa­je mar­có a Fidel, como era posi­ble que un país tan rico como Argen­ti­na sumie­ra a sus pue­blos ori­gi­na­rios en tan­ta exclu­sión y des­igual­dad, enton­ces antes de regre­sar me dijo: habla con el gobierno noso­tros esta­mos dis­pues­tos a enviar médi­cos para que vivan en las comu­ni­da­des y atien­dan a esos pueblos.

No voy a con­tar­les todo el pere­gri­nar que fue lle­gar al gobierno de la pro­vin­cia de Río Negro, solo como mues­tra con­tar­les que la con­tra­pro­pues­ta fue: No que­re­mos gene­ra­lis­tas. Nece­si­ta­mos anes­te­sis­tas, car­dió­lo­gos, inten­si­vis­tas, etc., ¿para dón­de?, para las ciu­da­des, ¿cómo iban a que­dar las comu­ni­da­des? Igual que antes. Ante esto Cuba con­si­de­ró que ese no era el espí­ri­tu del ofre­ci­mien­to, por lo que, en lugar de man­dar médi­cos, becó 9 jóve­nes mapu­ches a estu­diar medi­ci­na gra­tis en Cuba. La mis­ma can­ti­dad de becas que los médi­cos ofre­ci­dos. A 20 años de esa beca, muchos de ellos, asen­ta­dos en hos­pi­ta­les públi­cos, devol­vie­ron el dere­cho a la salud a sus comunidades.

Siguien­do con la his­to­ria, lle­ga el año 2005, se vivían tiem­pos de cam­bio y Argen­ti­na era par­te de ellos. Cuba y Vene­zue­la ten­drían un rol estra­té­gi­co en la arti­cu­la­ción con los gobier­nos pro­gre­sis­tas para la devo­lu­ción de los dere­chos de edu­ca­ción y salud a sus pue­blos, y es en ese mar­co que se inter­na­cio­na­li­za el pro­gra­ma de salud visual “Ope­ra­ción Mila­gro”. Pro­gra­ma cuyo fin es devol­ver­le la visión a per­so­nas que por cau­sas pre­ve­ni­bles o cura­bles la per­die­ron, espe­cial­men­te por cata­ra­tas, pri­me­ra cau­sa de cegue­ra rever­si­ble en el mundo.

Cuba nue­va­men­te ofre­ció su mano ami­ga a la Argen­ti­na, la pro­pues­ta era el mon­ta­je de un hos­pi­tal con todos los ser­vi­cios oftal­mo­ló­gi­cos en el muni­ci­pio de la Matan­za, hos­pi­tal que sería ade­más, cabe­ce­ra para el Cono Sur del pro­gra­ma de salud visual.

Lue­go de muchas idas y vuel­tas, la pre­sión cor­po­ra­ti­va pudo más y el hos­pi­tal en lugar de mon­tar­se en Bue­nos Aires se mon­tó en Mon­te­vi­deo, don­de fun­cio­na has­ta la actua­li­dad con una bri­ga­da médi­ca cuba­na que labo­ran jun­to a médi­cos uruguayos.

Otra vez habían per­di­do los humil­des y exclui­dos de Argen­ti­na, pero enton­ces Cuba, que nun­ca aban­do­na a los pobres de la tie­rra, abrió la posi­bi­li­dad de que vayan a ope­rar­se a la isla.

Recuer­do la pri­me­ra pes­qui­sa en Humahua­ca, más de 1000 pacien­tes se pre­sen­ta­ron, des­de todos los cerros de la que­bra­da baja­ban al pue­blo. La médi­ca cuba­na que no podía ejer­cer la medi­ci­na, llo­ra­ba por­que decía que los oji­tos de los niños y niñas esta­ban ras­pa­dos por la are­na de la puna y, no podía hacer nada por ellos, ella sabía que con un sim­ple coli­rio mejo­ra­rían y no podía dar­les tratamiento.

Los men­sa­jes que nos lle­ga­ban eran: “si las vemos ejer­cien­do las pon­dre­mos pre­sas por ejer­ci­cio ile­gal de la medi­ci­na”. Increí­ble, esa cor­po­ra­ción que mira­ba y ame­na­za­ba, era la mis­ma que no tenía la huma­ni­dad de aten­der­los y curarlos.

En el mar­co de la cum­bre de los pue­blos, via­jó el pri­mer con­tin­gen­te argen­tino a tra­tar­se a Cuba, a pesar de estar asus­ta­dos y asus­ta­das por lo que les dije­ron, via­ja­ron. Toda cla­se de male­fi­cios podrían suce­der­les en esa isla mal­di­ta, pero la gen­te en el fon­do sabia de dón­de venían los men­sa­jes, de aque­llos a quie­nes jamás les impor­to su sufri­mien­to. Cuan­do lle­ga­ron a Cuba se encon­tra­ron con un pue­blo que los reci­bía con can­tos, que abrió sus hote­les para que se alo­ja­ran, con hos­pi­ta­les impe­ca­bles, con per­so­nal médi­co que los tra­ta­ban como fami­lia, con jóve­nes tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras socia­les que los cui­da­ban y acompañaban.

Los hote­les por las noches se con­ver­ti­rán en bai­la­bles inter­ge­ne­ra­cio­na­les, los abue­los y abue­las argen­ti­nas les ense­ña­ban a bai­lar tan­go a la juven­tud cuba­na, ellos y ellas a su vez les ense­ña­ban a bai­lar sal­sa, que decir­les de las his­to­rias del regre­so, llan­tos, nos­tal­gia, lejos que­da­ban aque­llos nie­tos y nie­tas adop­ti­vas que lle­va­rían por siem­pre en sus corazones.

Y que con­tar­les de los niños y niñas que via­ja­ron, vale solo como ejem­plo la his­to­ria de Lucia­na, una niña de 5 años que nació sin el glo­bo ocu­lar, en su lugar tenía pues­to un con­for­ma­dor que pare­cía un gan­cho para que no se le cerra­ra la cavi­dad ocu­lar. Ima­gi­nen la vida de una niña con un gan­cho en lugar de un ojo en un jar­dín de infan­tes. Los niños se asus­ta­ban, pero Lucia­na no tenía obra social por­que su mamá no tenía tra­ba­jo, por lo cual no podía resol­ver el pro­ble­ma en Jujuy. Has­ta que un día cono­ció la his­to­ria de la misión mila­gro, via­jó a Cuba y le pusie­ron una pró­te­sis sin pagar un cen­ta­vo, sin pedir­les nada a cambio.

Cuba­na de Avia­ción había cedi­do 50 asien­tos sema­na­les en sus vue­los para que via­ja­ran pacien­tes argen­ti­nos gra­tui­ta­men­te a La Haba­na, pero la fuer­za de la cor­po­ra­ción fue tan gran­de que solo lográ­ba­mos pasa­por­tes para 5 o 10 per­so­nas nada más. Por ello, muchas Lucia­nas que­da­ron sin poder via­jar has­ta que otros cami­nos se abrie­ron cuan­do triun­fó Evo y sumó a Boli­via en los acuer­dos del ALBA.

Y otra vez Cuba exten­dió su mano ami­ga, y le pidió a Evo que den­tro de los hos­pi­ta­les que se abri­rían en el mar­co del ALBA se aten­die­ran a los y las argen­ti­nas que nece­si­ta­ban ope­rar­se. Con lo cual, de los tre­ce hos­pi­ta­les que se ins­ta­la­ron, dos se des­ti­na­ron para Argen­ti­na: uno en Villa­zón fron­te­ra con la Quia­ca y otro en Yacui­ba fron­te­ra con Sal­va­dor Maza.

La cor­po­ra­ción que ya no sabía cómo parar la misión, comen­zó a decir­les a los pacien­tes que no via­ja­ran por que les iban a qui­tar los órga­nos, que en Boli­via les saca­rían las cor­neas, pero otra vez la gen­te con­fió, por­que aún sin cono­cer a Cuba ni a su Revo­lu­ción, sí cono­cía bien a quie­nes le habían nega­do el dere­cho a la salud por tan­tos años, y ele­gía via­jar y tra­tar­se con las misio­nes cuba­nas. Fue así que más de 30 mil argen­ti­nos y argen­ti­nas vol­vie­ron a ver, y ¿saben cuán­to les cos­tó a la gen­te o a nues­tro país? 

!NADA!

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Hay miles de his­to­rias de la epo­pe­ya de la misión medi­ca en Boli­via, pero hay una que nos mar­có. Un argen­tino que fue como acom­pa­ñan­te de otro pacien­te, murió de un infar­to en un hotel en Boli­via. Inme­dia­ta­men­te comen­za­mos a pre­pa­rar­nos para el ata­que de la dere­cha, ¿qué pasa­ría con la fami­lia? ¿qué le dirían? El día del sepe­lio fui­mos a acom­pa­ñar­los y ¿saben que pasó? La fami­lia lo envol­vió en una ban­de­ra cuba­na para que lo acom­pa­ña­ra por toda la eter­ni­dad. Había falle­ci­do con las fotos de Cuba en la mano, las foto­gra­fías de cuan­do él había via­ja­do a la Isla como pacien­te, tan solo un año antes.

Otra his­to­ria que nos mar­có fue­ron las pes­qui­sas en la zona de Tar­ta­gal, Picha­nal, San­ta Vic­to­ria, etc. don­de se acer­ca­ban mamás con niños y niñas cie­gas bus­can­do la solu­ción en la misión cuba­na, pero lamen­ta­ble­men­te era irre­ver­si­ble la cegue­ra. Habían teni­do la mala suer­te de nacer pobres y en una región don­de los espe­cia­lis­tas no se radi­can, por­que en Argen­ti­na hay muchos médi­cos por millón de habi­tan­tes, pero la mayo­ría vive en las ciu­da­des don­de hay recur­sos eco­nó­mi­cos, y enton­ces esos niños y niñas que nacie­ron pre­ma­tu­ras hubie­ran nece­si­ta­do solo un poco de láser de manos de un espe­cia­lis­ta para evi­tar la ceguera.

Y en el medio de estas his­to­rias, des­pués de esos años, con­si­de­ra­mos que ya era tiem­po de tener un hos­pi­tal en Argen­ti­na, ya con­tá­ba­mos con médi­cos y médi­cas que tenían sus matrí­cu­las para ejer­cer tal como la cor­po­ra­ción y las leyes pedían, solo nece­si­tá­ba­mos ase­so­ría cuba­na, el equi­pa­mien­to y un lugar don­de instalarnos.

Cuba donó el equi­pa­mien­to valua­do en cien­tos de miles de dóla­res, los insu­mos y los medi­ca­men­tos, la coope­ra­ti­va de la salud Junín nos cedió un sitio y el 8 de octu­bre de 2009 abrió sus puer­tas el Cen­tro Oftal­mo­ló­gi­co Dr. Ernes­to Che Gue­va­ra, en Cór­do­ba Argen­ti­na. Des­de enton­ces has­ta la actua­li­dad, gra­cias a la soli­da­ri­dad mun­dial, se logró cons­truir un espa­cio pro­pio en el barrio San Mar­tín don­de fun­cio­na el Cen­tro Oftal­mo­ló­gi­co que cuen­ta con­sul­to­rios exter­nos, qui­ro­fano, tec­no­lo­gía de pun­ta, un hos­pe­da­je para pacien­tes del inte­rior del país, está en cons­truc­ción el área docen­te, ser rea­li­za­ron gra­tui­ta­men­te 40.150 con­sul­tas pre y post ope­ra­to­rias, 18.697 con­sul­tas de oftal­mo­ló­gi­ca clí­ni­ca, 6812 ciru­gías, se entre­ga­ron 550 ante­ojos, se abrió la con­sul­ta clí­ni­ca de glau­co­ma inclu­yen­do el diag­nós­ti­co por imá­ge­nes, se abrió el área de alfa­be­ti­za­ción de adul­tos y la escue­la barrial infan­til. Y todo esto gra­cias a CUBA y a la her­man­dad entre los pueblos.

Por eso como dice Sil­vio «Cuan­do escri­ban la vida los bue­nos, al final ven­ce­do­res, se sabrá que no usa­mos veneno, como aro­ma de flores…»

Que vivan los médi­cos y las medi­cas cuba­nas, que viva Cuba y su Solidaridad.

Bien­ve­ni­dos y bien­ve­ni­das a la Repú­bli­ca Argen­ti­na. Los pobres de nues­tro pue­blo los abra­za­rán siempre.

Clau­dia Cam­ba, pre­si­den­ta de la Fun­da­ción UMMEP “Un Mun­do Mejor es Posible”

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