Noam Chomsky: “El úni­co país que ha demos­tra­do un inter­na­cio­na­lis­mo genuino ha sido Cuba”

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano* /​22 de abril de 2020

Para el filó­so­fo y lin­güis­ta Noam Chomsky, la pri­me­ra gran lec­ción de la actual pan­de­mia es que esta­mos ante “otro fallo masi­vo y colo­sal de la ver­sión neo­li­be­ral del capi­ta­lis­mo”, que en el caso de Esta­dos Uni­dos está agra­va­do por la natu­ra­le­za de los “bufo­nes soció­pa­tas que mane­jan el Gobierno” lide­ra­do por Donald Trump.

Des­de su casa de Tuc­son (Ari­zo­na) y lejos de su des­pa­cho en el Ins­ti­tu­to Tec­no­ló­gi­co de Mas­sa­chu­setts (MIT), des­de el que cam­bió para siem­pre el cam­po de la lin­güís­ti­ca, Chomsky repa­sa en una entre­vis­ta con Efe las con­se­cuen­cias de un virus que deja cla­ro que los gobier­nos están sien­do “el pro­ble­ma y no la solu­ción.

—¿Qué lec­cio­nes posi­ti­vas pode­mos extraer de la pandemia?

—La pri­me­ra lec­ción es que esta­mos ante otro fallo masi­vo y colo­sal de la ver­sión neo­li­be­ral del capi­ta­lis­mo. Si no apren­de­mos eso, la pró­xi­ma vez que pase algo pare­ci­do va a ser peor. Es obvio des­pués de lo que ocu­rrió tras la epi­de­mia del SARS en 2003. Los cien­tí­fi­cos sabían que ven­drían otras pan­de­mias, pro­ba­ble­men­te de la varie­dad del coro­na­vi­rus. Hubie­se sido posi­ble pre­pa­rar­se en aquel pun­to y abor­dar­lo como se hace con la gri­pe. Pero no se ha hecho.

Las far­ma­céu­ti­cas tenían recur­sos y son super­ri­cas, pero no lo hacen por­que los mer­ca­dos dicen que no hay bene­fi­cios en pre­pa­rar­se para una catás­tro­fe a la vuel­ta de la esqui­na. Y lue­go vie­ne el mar­ti­llo neo­li­be­ral. Los Gobier­nos no pue­den hacer nada. Están sien­do el pro­ble­ma y no la solución.

Esta­dos Uni­dos es una catás­tro­fe por el jue­go que se traen en Washing­ton. Saben cómo cul­par a todo el mun­do excep­to a ellos mis­mos, a pesar de que son los res­pon­sa­bles. Somos aho­ra el epi­cen­tro, en un país que es tan dis­fun­cio­nal que ni siquie­ra pue­de pro­veer de infor­ma­ción sobre la infec­ción a la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS).

—¿Qué opi­na de la ges­tión de la admi­nis­tra­ción Trump?

—La mane­ra en la que esto se ha desa­rro­lla­do es surrea­lis­ta. En febre­ro la pan­de­mia esta­ba ya hacien­do estra­gos, todo el mun­do en Esta­dos Uni­dos lo reco­no­cía. Jus­to en febre­ro, Trump pre­sen­ta unos pre­su­pues­tos que mere­ce la pena mirar. Recor­tes en el Cen­tro de Pre­ven­ción y Con­trol de Enfer­me­da­des y en otras par­tes rela­cio­na­das con la salud. Hizo recor­tes en medio de una pan­de­mia e incre­men­tó la finan­cia­ción de las indus­trias de ener­gía fósil, el gas­to mili­tar, el famo­so muro…

Todo eso te dice algo de la natu­ra­le­za de los bufo­nes soció­pa­tas que mane­jan el Gobierno y que el país está sufrien­do. Aho­ra bus­can deses­pe­ra­da­men­te cul­par a alguien. Cul­pan a Chi­na, a la OMS… y lo que han hecho con la OMS es real­men­te cri­mi­nal. ¿Dejar de finan­ciar­la? ¿Qué sig­ni­fi­ca eso? La OMS tra­ba­ja en todo el mun­do, prin­ci­pal­men­te en paí­ses pobres, con temas rela­cio­na­dos con la dia­rrea, la mater­ni­dad… ¿Enton­ces qué están dicien­do? “Vale, mate­mos a un mon­tón de gen­te en el sur por­que qui­zás eso nos ayu­de con nues­tras pers­pec­ti­vas elec­to­ra­les”. Eso es un mun­do de sociópatas.

—Trump empe­zó negan­do la cri­sis, dijo inclu­so que era un bulo demó­cra­ta… ¿Pue­de ser esta la pri­me­ra vez que a Trump le han ven­ci­do los hechos?

—A Trump hay que con­ce­der­le un méri­to… Es pro­ba­ble­men­te el hom­bre más segu­ro de sí mis­mo que ha exis­ti­do nun­ca. Es capaz de sos­te­ner un car­tel que dice “os amo, soy vues­tro sal­va­dor, con­fiad en mí por­que tra­ba­jo día y noche para voso­tros” y con la otra mano apu­ña­lar­te en la espal­da. Es así cómo se rela­cio­na con sus votan­tes, que lo ado­ran inde­pen­dien­te­men­te de lo que haga. Y reci­be ayu­da por un fenó­meno mediá­ti­co con­for­ma­do por Fox NewsRush Lim­baughBreit­bart… que son los úni­cos medios que miran los republicanos.

Si Trump dice un día “es solo una gri­pe, olvi­daos de ella”, ellos dirán que sí, que es una gri­pe y que hay que olvi­dar­se. Si al día siguien­te dice que es una pan­de­mia terri­ble y que él fue el pri­me­ro en dar­se cuen­ta, lo gri­ta­rán al uní­sono y dirán que es la mejor per­so­na de la historia.

A la vez, él mis­mo mira Fox News por las maña­nas y deci­de qué se supo­ne que tie­ne que decir. Es un fenó­meno asom­bro­so. Rupert Mur­doch, Lim­baugh y los soció­pa­tas de la Casa Blan­ca están lle­van­do el país a la destrucción.

—¿Pue­de esta pan­de­mia cam­biar la mane­ra en la que nos rela­cio­na­mos con la naturaleza?

—Eso depen­de de la gen­te joven. Depen­de de cómo la pobla­ción mun­dial reac­cio­ne. Esto nos podría lle­var a esta­dos alta­men­te auto­ri­ta­rios y repre­si­vos que expan­dan el manual neo­li­be­ral inclu­so más que aho­ra. Recuer­de: la cla­se capi­ta­lis­ta no cede. Piden más finan­cia­ción para los com­bus­ti­bles fósi­les, des­tru­yen las regu­la­cio­nes que ofre­cen algo de pro­tec­ción… En medio de la pan­de­mia en EE.UU. se han eli­mi­na­do nor­mas que res­trin­gían la emi­sión de mer­cu­rio y otros con­ta­mi­nan­tes… Eso sig­ni­fi­ca matar a más niños esta­dou­ni­den­ses, des­truir el medio ambien­te. No paran. Y si no hay con­tra­fuer­zas, es el mun­do que nos quedará.

—¿Cómo que­da el mapa de poder en tér­mi­nos geo­po­lí­ti­cos des­púes de la pandemia?

—Lo que está pasan­do a nivel inter­na­cio­nal es bas­tan­te cho­can­te. Está eso que lla­man la Unión Euro­pea. Escu­cha­mos la pala­bra “unión”. Vale, mira Ale­ma­nia, que está ges­tio­nan­do la cri­sis muy bien… En Ita­lia la cri­sis es agu­da… ¿Están reci­bien­do ayu­da de Ale­ma­nia? Afor­tu­na­da­men­te están reci­bien­do ayu­da, pero de una “super­po­ten­cia” como Cuba, que está man­dan­do médi­cos. O Chi­na, que envía mate­rial y ayu­da. Pero no reci­ben asis­ten­cia de los paí­ses ricos de la Unión Euro­pea. Eso dice algo…

El úni­co país que ha demos­tra­do un inter­na­cio­na­lis­mo genuino ha sido Cuba, que ha esta­do siem­pre bajo estran­gu­la­ción eco­nó­mi­ca por par­te de EE.UU. y por algún mila­gro han sobre­vi­vi­do para seguir mos­trán­do­le al mun­do lo que es el inter­na­cio­na­lis­mo. Pero esto no lo pue­des decir en EE.UU. por­que lo que has de hacer es cul­par­les de vio­la­cio­nes de los dere­chos huma­nos. De hecho, las peo­res vio­la­cio­nes de dere­chos huma­nos tie­nen lugar al sudes­te de Cuba, en un lugar lla­ma­do Guan­tá­na­mo que Esta­dos Uni­dos tomó a pun­ta de pis­to­la y se nie­ga a devolver.

Una per­so­na edu­ca­da y obe­dien­te se supo­ne que tie­ne que cul­par a Chi­na, invo­car el “peli­gro ama­ri­llo” y decir que los chi­nos vie­nen a des­truir­nos, noso­tros somos maravillosos.

Hay una lla­ma­da al inter­na­cio­na­lis­mo pro­gre­sis­ta con la coa­li­ción que empe­zó Ber­nie San­ders en Esta­dos Uni­dos o Varou­fa­kis en Euro­pa. Traen ele­men­tos pro­gre­sis­tas para con­tra­rres­tar el movi­mien­to reac­cio­na­rio que se ha for­ja­do des­de la Casa Blan­ca (…) de la mano de Esta­dos bru­ta­les de Orien­te Medio, Israel (…) o con gen­te como Orban o Sal­vi­ni, cuyo dis­fru­te en la vida es ase­gu­rar­se de que la gen­te que huye deses­pe­ra­da­men­te de Áfri­ca se aho­ga en el Mediterráneo.

Pones todo ese “reac­cio­na­ris­mo” inter­na­cio­nal en un lado y la pre­gun­ta es… ¿serán con­tra­rres­ta­dos? Y solo veo espe­ran­za en lo que ha cons­trui­do Ber­nie Sanders.

—Que ha perdido…

—Se dice común­men­te que la cam­pa­ña de San­ders fue un fra­ca­so. Pero eso es un error total. Ha sido un enor­me éxi­to. San­ders ha con­se­gui­do cam­biar el ámbi­to de la dis­cu­sión y la polí­ti­ca y cosas muy impor­tan­tes que no se podían men­cio­nar hace un par de años aho­ra están en el cen­tro de dis­cu­sión, como el Green New Deal, esen­cial para la supervivencia.

No le han finan­cia­do los ricos, no ha teni­do apo­yo de los medios… El apa­ra­to del par­ti­do ha teni­do que mani­pu­lar para evi­tar que gana­se la nomi­na­ción. De la mis­ma mane­ra que en Rei­no Uni­do el ala dere­cha del Par­ti­do Labo­ris­ta ha des­trui­do a Corbyn, que esta­ba demo­cra­ti­zan­do el par­ti­do en una mane­ra que no podían soportar.

Esta­ban dis­pues­tos has­ta a per­der las elec­cio­nes. Hemos vis­to mucho de eso en EE.UU., pero el movi­mien­to per­ma­ne­ce. Es popu­lar. Está cre­cien­do, son nue­vos… Hay movi­mien­tos com­pa­ra­bles en Euro­pa, pue­den mar­car la diferencia.

—¿Qué cree que pasa­rá con la glo­ba­li­za­ción tal y como la conocemos?

—No hay nada malo con la glo­ba­li­za­ción. Está bien ir de via­je a Espa­ña, por ejem­plo. La pre­gun­ta es qué for­ma de glo­ba­li­za­ción. La que se ha desa­rro­lla­do ha sido bajo el neo­li­be­ra­lis­mo. Es la que han dise­ña­do. Ha enri­que­ci­do a los más ricos y exis­te un enor­me poder en manos de cor­po­ra­cio­nes y mono­po­lios. Tam­bién ha lle­va­do a una for­ma muy frá­gil de eco­no­mía, basa­da en un mode­lo de nego­cio de la efi­cien­cia, hacien­do las cosas al menor cos­to posi­ble. Ese razo­na­mien­to te lle­va a que los hos­pi­ta­les no ten­gan cier­tas cosas por­que no son efi­cien­tes, por ejemplo.

Aho­ra el frá­gil sis­te­ma cons­trui­do está colap­san­do por­que no pue­de lidiar con algo que ha sali­do mal. Cuan­do dise­ñas un sis­te­ma frá­gil y cen­tra­li­zas la manu­fac­tu­ra­ción y la pro­duc­ción solo en un lugar como Chi­na… Mira Apple. Hace enor­mes bene­fi­cios, de los que pocos se que­dan en Chi­na o en Tai­wán. La mayor par­te de su nego­cio va a parar a don­de pro­ba­ble­men­te han pues­to una ofi­ci­na del tama­ño de mi estu­dio, en Irlan­da, para pagar pocos impues­tos en un paraí­so fiscal.

¿Cómo es que pue­den escon­der dine­ro en paraí­sos fis­ca­les? ¿Es eso par­te de la ley natu­ral? No. De hecho en Esta­dos Uni­dos, has­ta Reagan, era algo ile­gal. Igual que las com­pra­ven­tas de accio­nes. (…) ¿Eran nece­sa­rias? Lo lega­li­zó Reagan.

Todo ha sido dise­ña­do, son deci­sio­nes… que tie­nen con­se­cuen­cias que hemos vis­to a lo lar­go de los años y una de las razo­nes por las que encuen­tras lo que se ha mal lla­ma­do “popu­lis­mo”. Mucha gen­te esta­ba enfa­da­da, resen­ti­da y odia­ba al gobierno de for­ma jus­ti­fi­ca­da. Eso ha sido un terreno fér­til para dema­go­gos que podían decir: soy tu sal­va­dor y los inmi­gran­tes esto y lo otro.

—¿Cree que, tras la pan­de­mia, Esta­dos Uni­dos esta­rá más cer­ca de una sani­dad uni­ver­sal y gratuita?

—Es muy intere­san­te ver esa dis­cu­sión. Los pro­gra­mas de San­ders, por ejem­plo, sani­dad uni­ver­sal, tasas uni­ver­si­ta­rias gra­tui­tas… Lo cri­ti­can en todo el espec­tro ‑ideo­ló­gi­co-. Las crí­ti­cas más intere­san­tes vie­nen de la izquier­da. Los colum­nis­tas más libe­ra­les del New York TimesCNN y todos ellos… Dicen que son bue­nas ideas, pero no para los estadounidenses.

La sani­dad uni­ver­sal está en todas par­tes. En toda Euro­pa de una for­ma u otra. En paí­ses pobres como Bra­sil, Méxi­co… ¿Y la edu­ca­ción uni­ver­si­ta­ria gra­tui­ta? En todas par­tes… Fin­lan­dia, Ale­ma­nia, Méxi­co… en todos lados. Así que lo que dicen los crí­ti­cos en la izquier­da es que Esta­dos Uni­dos es una socie­dad tan atra­sa­da que no se pue­de poner a la altu­ra del res­to del mun­do. Y te dice bas­tan­te de la natu­ra­le­za, la cul­tu­ra y de la sociedad.

(Toma­do de EFE)

Cuba Deba­te*

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