Bra­sil. Des­pués de 40 días de ais­la­mien­to, el tra­ba­ja­dor infor­mal toda­vía no pue­de obte­ner ayuda.

Por Mari­na Duar­te de Sou­za*, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano 22 de abril de 2020

El gobierno fede­ral anun­cia una segun­da entre­ga, pero los tra­ba­ja­do­res denun­cian difi­cul­ta­des de pago en la primera.

«Vi en tele­vi­sión que se lan­za­rá una segun­da entre­ga, pero ni siquie­ra he reci­bi­do la pri­me­ra». La que­ja de Danie­le Gomes Sal­viano, de 34 años, es sobre la por­ción de ayu­da de emer­gen­cia, apro­ba­da por el Con­gre­so el 30 de mar­zo , de R $ 600 para tra­ba­ja­do­res sin con­tra­to for­mal, inclui­dos los tra­ba­ja­do­res por cuen­ta pro­pia, que tie­nen un con­tra­to inter­mi­ten­te, es decir, a quie­nes se les paga por hora o día trabajado.

La Caja de Aho­rros Fede­ral anun­ció el lunes (20), que va a anti­ci­par el pago del segun­do tra­mo de la ayu­da . El mon­to debe depo­si­tar­se a par­tir de este jue­ves (23), en un calen­da­rio que sigue al mes de naci­mien­to de los bene­fi­cia­rios. Sin embar­go, el infor­me de muchos tra­ba­ja­do­res dete­ni­dos duran­te más de cua­ren­ta días es que no era posi­ble acce­der ni siquie­ra a la pri­me­ra par­te de la ayuda .

Este es el caso de Sal­viano, resi­den­te de la peri­fe­ria de la zona sur­es­te de São Pau­lo, que estu­vo des­em­plea­da des­de el año pasa­do cuan­do tuvo que renun­ciar para cui­dar la salud de su hija de 11 años.

Con la cua­ren­te­na de la nue­va pan­de­mia de coro­na­vi­rus, es aún más difí­cil encon­trar tra­ba­jo o tra­ba­jos tem­po­ra­les. Ella ha bus­ca­do ingre­sos de emer­gen­cia des­de el pri­mer día del lan­za­mien­to del gobierno, el 7 de abril, pero aún no ha podi­do acce­der al recur­so. Actual­men­te vive con la ayu­da de la jubi­la­ción de su madre de 69 años. 

“Cuan­do fue ayer, cuan­do lle­gó mi inter­net, que esta­ba sin él, fui a ver­lo mos­tran­do la can­ti­dad, pero no pude trans­fe­rir­lo. Cuan­do ingre­sé a Cai­xa Tem, apa­re­ció el sal­do y lue­go la trans­fe­ren­cia, cuan­do iba a poner­lo en la cuen­ta de aho­rros, apa­re­ció tan pron­to como tuve que trans­fe­rir­lo a otra per­so­na u otra empre­sa y en este caso que­ría guar­dar­lo. Lo pro­bé en la cuen­ta de mi hija, pero tam­po­co pude hacer­lo ”, dice Sal­viano, que no tie­ne Whatsapp por­que su telé­fono celu­lar no tie­ne sufi­cien­te memo­ria para sopor­tar la apli­ca­ción de comu­ni­ca­ción y las del banco.

El caso tie­ne una segun­da apli­ca­ción del gobierno fede­ral diri­gi­do al pago de la ayu­da de emer­gen­cia, des­pués de la revi­sión y apro­ba­ción en el pri­mer gobierno del dis­po­si­ti­vo de registro.

Deci­dió arries­gar su salud e ir a una sucur­sal ban­ca­ria de Cai­xa Eco­nô­mi­ca Fede­ral para tra­tar de obte­ner acce­so a ayu­da de emer­gen­cia, por­que las con­se­cuen­cias del retra­so son «com­pli­ca­das» en casa. “Ten­go una hija, que tam­bién depen­de de mí y de su [abue­la], y es difí­cil, por­que el ser­vi­cio es difí­cil. Cuan­to antes lle­gue, mejor trae­rá la com­pra a la casa, la comi­da ya es una ayu­da «, dice.

En las afue­ras del lado sur de la ciu­dad de São Pau­lo, el músi­co Tai­gua­ra Oli­vei­ra Cruz, de 27 años, tam­bién tie­ne pro­ble­mas para acce­der a la apli­ca­ción Cai­xa Tem y reci­bir el bene­fi­cio. Tra­ba­jó por cuen­ta pro­pia, vio caer los even­tos y los ingre­sos con el ais­la­mien­to social de la pro­tec­ción con­tra covid-19.

“Pedí ayu­da y está cau­san­do pro­ble­mas con la apli­ca­ción. Ante­rior­men­te el códi­go no fun­cio­na­ba, pero aho­ra pude pasar. Soli­ci­tan des­car­gar otra apli­ca­ción para con­ti­nuar con el pro­ce­di­mien­to de pago y dicen que ya han depo­si­ta­do en la cuen­ta, una que sí lo hicie­ron. Sin embar­go, nece­si­to des­car­gar esta apli­ca­ción para poder con­so­li­dar este pago y no pue­do, está hacien­do que el sis­te­ma no esté dis­po­ni­ble ”, expli­ca el músi­co. Inclu­so des­car­gó Cai­xa Tem , pero no pue­de car­gar los datos, según él, la apli­ca­ción «está lle­na de problemas».

Cruz tam­bién seña­la que el hecho de que el pago no cae inter­fie­re con los gas­tos del hogar. «Está retra­san­do mi vida y la de todos los demás», dice, quien tam­bién va al ban­co. «No que­ría irme por el coro­na­vi­rus, pero si me que­do aquí en casa no reci­bi­ré este bene­fi­cio», dice.

En aná­li­sis

Para la fami­lia de Mar­ga­ri­da Lopes *, resi­den­te de la Zona Oes­te de São Pau­lo, ir al ban­co no es una posi­bi­li­dad, ya que en las pocas sali­das de su casa al mer­ca­do y a la far­ma­cia lo que obser­va son mul­ti­tu­des de per­so­nas en las sucur­sa­les del ban­co Cai­xa Eco­nô­mi­ca Fede­ral y Ban­co do Brasil.

“Toda­vía no hemos ele­gi­do ir al ban­co por razo­nes de salud. Los dos [el espo­so y el hijo de 3 años] están en ries­go por­que tie­nen pro­ble­mas res­pi­ra­to­rios ”, dice Lopes, quien bus­có infor­ma­ción a tra­vés de las apli­ca­cio­nes y cana­les digi­ta­les pues­tos a dis­po­si­ción por el gobierno fede­ral, pero no obtu­vo resul­ta­dos positivos.

Ella es peda­go­ga y asa­la­ria­da, pero su espo­so es un pro­fe­sio­nal inde­pen­dien­te en el área de even­tos y no ha podi­do tra­ba­jar en el perío­do de cua­ren­te­na. “Solo le pedi­mos asis­ten­cia de emer­gen­cia, por­que es jus­to. Lo hici­mos el día que abrió y des­de enton­ces está bajo aná­li­sis. Nues­tro ingre­so sin el suyo es bajo ”, explica.

Lopes tam­bién infor­ma que la mayor difi­cul­tad es la incer­ti­dum­bre de saber cuán­do o inclu­so si la ayu­da sal­drá. “La con­se­cuen­cia se sen­ti­rá el pró­xi­mo mes, se sen­ti­rá en el pago de las fac­tu­ras e inten­ta­re­mos hacer un balan­ce si la ayu­da no lle­ga, ya que esta­mos casi al final del mes y no tene­mos pro­yec­ción. Y tra­ba­jar sin pro­yec­ción con un niño en casa es muy com­pli­ca­do «, señala.

La madre sol­te­ra y tra­ba­ja­do­ra por cuen­ta pro­pia, Flo­ra Cas­tro San­tos, de 28 años, tam­bién sien­te la ago­nía de no saber cuán­do o si ten­drá acce­so a ingre­sos de emer­gen­cia. Vive con sus hijos de 10 meses y 8 años en la ciu­dad de Gua­rulhos, en la región metro­po­li­ta­na de la capi­tal de São Pau­lo, y tra­ba­ja como pro­fe­so­ra de dan­za y peluquera.

“No pue­do prac­ti­car nin­gu­na de las dos pro­fe­sio­nes por estar en per­so­na, no hay for­ma de que pue­da hacer una ofi­ci­na en casa. La úni­ca fuen­te de ingre­sos que ten­go actual­men­te es la pen­sión de R $ 400 de mi hija mayor. Me ins­cri­bí en ingre­sos de emer­gen­cia el segun­do día (8), des­de enton­ces estoy bajo aná­li­sis ”, dice San­tos, quien tam­bién está en el gru­po de ries­go por estar en el perío­do posparto.

Si bien la ayu­da no sale, ella ha esta­do reci­bien­do apo­yo con su fami­lia y con gru­pos de muje­res y madres que se han uni­do en una red de apo­yo. “Quien ten­ga más ayu­da al maná que nece­si­ta. Aque­llos que tie­nen menos piden lo que nece­si­tan y así nos las arre­gla­mos ”, defi­ne, quien seña­la que el pro­ble­ma afec­ta a toda una cade­na de personas.

“Las cuen­tas están para­li­za­das y hay muchas. Tam­bién depen­do del ser­vi­cio de muchas per­so­nas autó­no­mas, pre­fie­ro este ser­vi­cio. Así que ten­go muchas deu­das que, ade­más de las cuen­tas, no son para gran­des empre­sas, sino para per­so­nas y fami­lias, que tam­bién depen­den de esta ayu­da y aún no la han reci­bi­do «, señala.

#Cai­xa­Tem­Na­da

La demo­ra en reci­bir asis­ten­cia de emer­gen­cia y los pro­ble­mas tan­to en el regis­tro como en el uso de la apli­ca­ción Cai­xa Tem lle­va­ron a la movi­li­za­ción, en las redes socia­les, de tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras con los mis­mos pro­ble­mas que Danie­le, Tai­gua­ra, Mar­ga­ri­da y Flora.

El mar­tes por la maña­na (21), muchos bene­fi­cia­rios se que­ja­ron en Twit­ter a tra­vés del hash­tag #Cai­xa­Tem­Na­da, que se encon­tra­ba entre los infor­mes más comen­ta­dos y reu­ni­dos de per­so­nas que espe­ra­ban la apelación. 

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El Minis­te­rio de Ciu­da­da­nía, res­pon­sa­ble del pago del bene­fi­cio, argu­men­tó en una nota que la infor­ma­ción sobre las soli­ci­tu­des debe tra­tar­se con Cai­xa Eco­nô­mi­ca Fede­ral, que has­ta el cie­rre del infor­me no regre­só a Bra­sil de Fato.

* Nom­bre fic­ti­cio, la entre­vis­ta­da pre­fi­rió pre­ser­var su identidad.

Edi­ción: Lean­dro Melito

*Bra­sil de Fato

Itu­rria /​Fuen­te

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