En Uru­guay, el virus del ajus­te se dis­fra­za de coronavirus

Nico­lás Cen­tu­rión /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​21 de abril de 2020

El coro­na­vi­rus pare­ce ser el eje de todo lo que acon­te­ce en nues­tras vidas. Va a mar­car un antes y un des­pués a nivel mun­dial, pero en Uru­guay el gobierno no se ha movi­do un ápi­ce de su plan anti­po­pu­lar de ajus­te, a pesar de la cri­sis por la pan­de­mia del Covid-19.

Este gobierno, que reco­rre todo el arco de dere­chas, se auto­pro­cla­ma “mul­ti­co­lor” y más bien es un gris con tin­tes oscu­ros para los que sub­sis­ten ven­dien­do su fuer­za de trabajo.

Aba­jo, más aba­jo los pobres del mundo.

De cara al pri­mer Pri­me­ro de mayo lue­go de quin­ce años de gobier­nos fren­team­plis­tas, las fric­cio­nes vuel­ven a dar­se entre el gobierno de la coa­li­ción de dere­chas y la cen­tral úni­ca de tra­ba­ja­do­res PIT-CNT. Los pobres cada vez más aba­jo en esta pirá­mi­de social.

Debi­do a la pan­de­mia y la nece­si­dad de man­te­ner dis­tan­cia­mien­to social es que la cen­tral sin­di­cal soli­ci­tó al gobierno poder dar su clá­si­co dis­cur­so del Día de los Tra­ba­ja­do­res por cade­na nacio­nal. La res­pues­ta fue nega­ti­va, la cade­na nacio­nal fue cali­fi­ca­da por el pro­pio pre­si­den­te de “anti­cua­da” y agre­gó que así va a ser por los cin­co años de gobierno.

De allí se des­pren­de que no es una medi­da toma­da en con­tex­to del COVID-19 sino una acti­tud de cla­ra con­fron­ta­ción con­tra la cla­se obre­ra orga­ni­za­da. Por otro lado la cen­tral sin­di­cal tie­ne adju­di­ca­do des­de 2016 una señal de tele­vi­sión, que nun­ca salió al aire por dife­ren­tes intere­ses, y hoy la diri­gen­cia valo­ra la pér­di­da de una gran herra­mien­ta comunicacional.

Lo urgen­te y lo considerado

Este jue­ves 23 de abril ingre­sa­rá al Par­la­men­to la Ley de Urgen­te Con­si­de­ra­ción (LUC). Una ley ómni­bus de 457 artícu­los que da un giro de 180 gra­dos en varios pun­tos, con res­pec­to a las polí­ti­cas de ante­rio­res administraciones.

Los tres ejes que más preo­cu­pan a las orga­ni­za­cio­nes popu­la­res y dis­tin­tos acto­res socia­les son los que pro­mue­ven la mer­can­ti­li­za­ción de la edu­ca­ción, la cri­mi­na­li­za­ción de la pro­tes­ta y la ten­den­cia a liqui­dar las empre­sas públi­cas, sobre todo la que refie­re a refi­na­mien­to de petró­leo y dis­tri­bu­ción del mis­mo (hoy a car­go de la esta­tal Ancap).

Den­tro del pun­to edu­ca­ción hay una cla­ra inten­ción de reta­cear la liber­tad de cáte­dra den­tro de las aulas. Es cla­ra la con­cep­ción mer­can­til que tie­ne este gobierno, don­de varios de sus máxi­mos diri­gen­tes y refe­ren­tes inte­gran think tanks que pro­mue­ven una visión empre­sa­rial en todos los nive­les de educación.

La meta pare­cie­ra ser que algu­nos edu­can­dos sal­gan exi­to­sos empre­sa­rios, los que no pue­dan lle­gar serán empren­de­do­res, pero poco se habla de la edu­ca­ción de los tra­ba­ja­do­res ni de un Esta­do presente. 

Para diri­gen­tes sin­di­ca­les, ni la dic­ta­du­ra se atre­vió a medi­das tan repre­si­vas, como la prohi­bi­ción a mani­fes­tar, la regla­men­ta­ción de la huel­ga en bene­fi­cio de los no huel­guis­tas y la represión.

Pero tam­bién hay muchas dudas en la mul­ti­co­lor coa­li­ción gober­nan­tes. El pre­si­den­te Luis Laca­lle Pou eli­gió incluir en su pro­yec­to algu­nas pro­pues­tas que no cuen­tan con el res­pal­do par­la­men­ta­rio nece­sa­rio, y tan­to Cabil­do Abier­to como los par­ti­dos Colo­ra­do e Inde­pen­dien­te no esta­rían dis­pues­tos a votar todos los artículos.

A pesar del ata­que sis­te­má­ti­co al movi­mien­to sin­di­cal y todo lo que impli­que orga­ni­za­ción popu­lar, estas siguen coci­nan­do día a día para garan­ti­zar la comi­da de las ollas popu­la­res, que se cuen­tan de a cien­tos en todo el país y que sir­ven para paliar el ham­bre de amplios sec­to­res populares.

El pilar fun­da­men­tal de estas ollas son los sin­di­ca­tos y los veci­nos de cada barrio, la soli­da­ri­dad orga­ni­za­da que nace del bro­te popu­lar. Pero esto no deja de ser un par­che, un palia­ti­vo ante una pan­de­mia mun­dial y un gobierno local que ajus­ta día a día a los trabajadores.

Por un lado les entre­ga una canas­ta de 1.200 pesos uru­gua­yos (unos 30 dóla­res) por úni­ca vez y de mane­ra men­sual, pero por otro lado se aumen­tan las tari­fas de agua, luz, inter­net y pro­duc­tos de la canas­ta bási­ca, como la leche.

Esta situa­ción se agra­va mien­tras las patro­na­les empre­sa­ria­les siguen des­pi­dien­do tra­ba­ja­do­res, inclu­so en los sec­to­res don­de la deman­da ha aumen­ta­do. El gobierno ha dado pie­dra libre a los empre­sa­rios y poco ha hecho por los tra­ba­ja­do­res: ya se regis­tran más de 150 mil tra­ba­ja­do­res en el segu­ro de paro.

El prin­ci­pio del final

Los pri­me­ros días de gobierno se inau­gu­ra­ron con subas del pre­cio del dólar que bene­fi­cia­ron amplia­men­te a los sec­to­res expor­ta­do­res del agro, afi­nes his­tó­ri­ca­men­te al Par­ti­do Nacio­nal, el del pre­si­den­te Luis Laca­lle Pou. Esta línea polí­ti­ca se con­ti­núa con las decla­ra­cio­nes del man­da­ta­rio don­de afir­ma de mane­ra con­tun­den­te que no va a tocar al capital.

Este gobierno com­pren­de a dis­tin­tas dere­chas en su seno: la libe­ral, la cató­li­ca-con­ser­va­do­ra, la empre­sa­rial, y tam­bién con­tie­ne a la ultra­de­re­cha mili­tar, nos­tál­gi­ca del pasa­do y de las botas.

En la media hora pre­via a las sesio­nes del Sena­do, el exge­ne­ral y actual líder del ultra­de­re­chis­ta Cabil­do Abier­to, Gui­do Mani­ni Ríos, defen­dió a tor­tu­ra­do­res pro­ce­sa­dos por deli­tos de lesa huma­ni­dad duran­te la dic­ta­du­ra, en un acto que revis­te muchí­si­mas gra­ve­da­des. La pri­me­ra, que un sena­dor cues­tio­ne al Poder Judi­cial des­de otro poder del Esta­do: Pero no se oye­ron que­ja de los republicanos.

La segun­da, se tra­ta de un exge­ne­ral defen­dien­do mili­ta­res tor­tu­ra­do­res y ase­si­nos en un tem­plo de la demo­cra­cia, el Par­la­men­to, que fue lo pri­me­ro que disol­vie­ron para dar el gol­pe de Esta­do. Para fina­li­zar, Mani­ni Ríos argu­men­ta que no exis­tió el debi­do pro­ce­so en los jui­cios a los auto­res de crí­me­nes de lesa huma­ni­dad y que estos ya eran octo­ge­na­rios. Como si la memo­ria, la ver­dad y la jus­ti­cia supie­ran de edades.

Mien­tras el gobierno cose­cha altos índi­ces de apro­ba­ción, el páni­co sobre el coro­na­vi­rus empie­za a rela­ti­vi­zar­se, las hela­de­ras empie­zan a que­dar vacías, se lus­tran algu­nas botas en el fino espe­jo de la demo­cra­cia, las noti­cias no hacen más que hablar de un virus que se lla­ma COVID-19, pero poco se habla del cuer­po-sis­te­ma que habi­ta y que ya venía en descomposición.

Se revuel­ven las ollas, se coci­na la cri­sis a fue­go len­to. Eduar­do Galeano con­ta­ba que a unos pollos en la coci­na les daban a ele­gir en qué sal­sa que­rían ser coci­na­dos. El desa­fío pare­ce ser echar al coci­ne­ro y tomar el sar­tén por el mango.

* Licen­cia­do en Psi­co­lo­gía, Uni­ver­si­dad de la Repú­bli­ca, Uru­guay. Miem­bro de la Red Inter­na­cio­nal de Cáte­dras, Ins­ti­tu­cio­nes y Per­so­na­li­da­des sobre el estu­dio de la Deu­da Públi­ca (RICDP). Ana­lis­ta aso­cia­do al Cen­tro Lati­no­ame­ri­cano de Aná­li­sis Estra­té­gi­co.

Itu­rria /​Fuen­te

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