Argen­ti­na. Murió Hora­cio Fon­to­va, can­tan­te com­pro­me­ti­do con la lucha de su pueblo

El can­tan­te, actor y dibu­jan­te tenía 73 años

Ima­gen: Ber­nar­dino Avila

Hora­cio Fontova
no se con­for­mó con un arte: fue can­tan­te, músi­co y com­po­si­tor, hizo
reír a una gene­ra­ción en tele­vi­sión jun­to a Jor­ge Ginz­burg, y sus
ilus­tra­cio­nes en la revis­ta El Expre­so Ima­gi­na­rio son recor­da­das por su vue­lo. El Negro, como se lo cono­cía, murió hoy lunes a la maña­na en el Hos­pi­tal Fino­chiet­to, don­de esta­ba inter­na­do des­de hacía tiempo.

En la músi­ca, su momen­to de mayor expo­si­ción fue con Fon­to­va y sus Sobri­nos,
en los ’80, gra­cias a la can­ción «Me sien­to bien». Sin embar­go, su
tra­yec­to­ria había empe­za­do antes, con ban­das como Pata­da de Mos­ca y el
Dúo Nagual, y antes del éxi­to había arma­do Fon­to­va y La Foca y Fontova
Trío. Pasó por perío­dos en los que inves­ti­gó el fol­klo­re argentino,
aun­que su mayor suce­so lo con­si­guió con los rit­mos cari­be­ños, a los que
les agre­ga­ba su humor.

«Mi his­to­ria musi­cal es medio com­pli­ca­da», decla­ró . «Ven­go de fami­lia de músi­cos clá­si­cos. Mi vie­jo era can­tan­te líri­co y pro­duc­tor cine­ma­to­grá­fi­co; mi vie­ja era una gran con­cer­tis­ta de piano. Mi abue­lo León Fon­to­va fue un gran vio­li­nis­ta, crea­dor de la Socie­dad de Músi­ca de Cáma­ra de Bue­nos Aires. Yo debe­ría haber sali­do un músi­co “serio” como ellos, aun­que eran una man­ga de demen­tes. Pero al prin­ci­pio me resul­tó abu­rri­da la cues­tión del sol­feo y la teo­ría, has­ta que en mi ado­les­cen­cia apa­re­ció en un cum­plea­ños una pri­ma gui­ta­rre­ra y fol­klo­ris­ta, y me rega­ló una gui­ta­rra. Y empe­zó a ense­ñar­me a tocar cue­cas, zam­bas, cha­ca­re­ra y bai­le­ci­tos, enton­ces dije: ‘¡Esto es más fácil y me gus­ta mucho!’. Ahí comen­zó mi carre­ra fol­kló­ri­ca. Y el tan­go apa­re­ció inevi­ta­ble­men­te: nací en pleno cen­tro, en Pla­za Lava­lle, y me crié en la calle Corrien­tes. Soy más por­te­ño que el Obe­lis­co, o sea que el tan­go lo ven­go maman­do de ahí. Y des­pués se fue­ron suman­do músi­cas a mi vida: el rock, la músi­ca lati­na y músi­cas inter­na­cio­na­les que me acom­pa­ñan des­de niño. Con la excu­sa de amo­res y des­ven­tu­ras, me lar­go con todo en cual­quier idioma».

Como actor, tuvo gran lle­ga­da y ganó dos Mar­tín Fie­rro con el per­so­na­je de Sonia Bra­guet­ti en el pro­gra­ma Peor es nada, con Guinz­burg. Sus ante­ce­den­tes lo ubi­can en las obras HairJesu­cris­to Supers­tar y con hitos como reem­pla­zar a Daniel Rabi­no­vich en Les Luthiers duran­te una gira por Espa­ña. En tea­tro hizo Por­te­ños, Orques­ta de seño­ri­tas, Malos hábi­tosLa cor­te del faraón. Tam­bién par­ti­ci­pó en pelí­cu­las como Aba­llayMete­gol, entre otras.

Itu­rria /​Fuen­te

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