Argen­ti­na. Luis D’Elía: “No sien­to ren­cor, me man­ten­go muy leal y no van a sacar­me de la cancha”

Por Gas­tón Rodrí­guez, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano 19 de abril de 2020

Ya con arres­to domi­ci­lia­rio en un depar­ta­men­to por­te­ño, el refe­ren­te pique­te­ro reafir­ma: “Estoy pre­so por razo­nes polí­ti­cas y quie­ro creer que voy a salir tam­bién por la polí­ti­ca”. 

Sie­te mil pasos dia­rios. En el patio del pabe­llón de una cár­cel fede­ral o en ron­da com­pul­si­va en un depar­ta­men­to de la Ciu­dad de Bue­nos Aires. Hay cosas que ya no van a cam­biar en la vida de Luis D´Elía. “Soy una per­so­na de 63 años, dia­bé­ti­co insu­li­no­de­pen­dien­te y con tres by pass. Tomo diez com­pri­mi­dos dis­tin­tos, más la insu­li­na y los pin­cha­zos, uno a la maña­na y otro a la noche”, enu­me­ra como en un reci­ta­do de memo­ria. El lamen­to recién se fil­tra des­pués: “Con todo eso no me que­rían dar el arres­to domi­ci­lia­rio, ni siquie­ra con carác­ter transitorio”.

El 25 de febre­ro de 2019, poco des­pués de las once de la noche, D´Elía se pre­sen­tó de mane­ra espon­tá­nea en los tri­bu­na­les de Como­do­ro Py para empe­zar a cum­plir su con­de­na de tres años y nue­ves meses de pri­sión por un hecho ocu­rri­do en 2004, es decir, 15 años antes: la toma de la comi­sa­ría 24 de La Boca, lue­go del cri­men del mili­tan­te Mar­tín “Oso” Cis­ne­ros. El dato tie­ne un par de lec­tu­ras inape­la­bles. La pri­me­ra es que D´Elía no fue acu­sa­do de corrup­ción, des­ba­ra­tan­do un ima­gi­na­rio cons­trui­do mali­cio­sa­men­te y que lo ubi­ca­ba en la lis­ta de fun­cio­na­rios de la ges­tión de Cris­ti­na Kirch­ner dete­ni­dos por su incon­duc­ta. La segun­da, algo más cruel, es que mien­tras D´Elía dor­mía todas las noches en una cel­da acu­sa­do de ins­ti­ga­ción a come­ter deli­tos, el ase­sino de su com­pa­ñe­ro de mili­tan­cia se ufa­na­ba de haber recu­pe­ra­do la libertad.

“Soy el úni­co con cer­ti­fi­ca­do de pre­so polí­ti­co –expli­ca, ya no des­de el Com­ple­jo Peni­ten­cia­rio de Ezei­za, sino des­de el depar­ta­men­to de su pare­ja don­de cum­ple la pri­sión domi­ci­lia­ria – . El cable 1222 de Wiki­Leaks reve­la que la emba­ja­do­ra de Esta­dos Uni­dos Vil­ma Soco­rro Mar­tí­nez le pidió mi deten­ción a Mau­ri­cio Macri (en la épo­ca en que era Jefe de Gobierno por­te­ño) por lo de La Boca. Esta cau­sa es tru­cha, no ten­dría que haber esta­do ni una hora preso”.

A prin­ci­pios de mar­zo, la defen­sa del refe­ren­te pique­te­ro ya había pedi­do el bene­fi­cio del arres­to domi­ci­lia­rio por cues­tio­nes de salud a tra­vés de un recur­so de habeas cor­pus pre­sen­ta­do ante el Tri­bu­nal Oral Fede­ral N°6, el mis­mo que lo había sentenciado.

«Mi defen­di­do, aún ino­cen­te, mori­rá pre­so», advir­tió su abo­ga­do, Adrián Albor, y agre­gó: «Los úni­cos res­pon­sa­bles serán los jue­ces que lo con­de­na­ron de mane­ra injus­ta, que le impu­sie­ron una pena que no corres­pon­día y que le nega­ron la posi­bi­li­dad de cum­plir­la en su casa».

Pero el tras­la­do no se con­cre­tó. Con el correr de los días aumen­tó la cifra de muer­tos por la pan­de­mia de Covid-19 y tam­bién la exi­gen­cia a la jus­ti­cia de un tra­to más indul­gen­te. “Los orga­nis­mos de Dere­chos Huma­nos pedi­mos que le otor­guen el arres­to domi­ci­lia­rio a Luis D´Elía por sus con­di­cio­nes de salud, mien­tras se revi­sa su con­de­na por par­ti­ci­par en una pro­tes­ta social”, decía el docu­men­to fir­ma­do por Abue­las de Pla­za de Mayo, Madres de Pla­za de Mayo Línea Fun­da­do­ra e H.I.J.O.S. Capi­tal, entre otros.

Final­men­te, el pasa­do 4 de abril, la jue­za Sabri­na Namer aca­tó la reco­men­da­ción de la Cáma­ra de Casa­ción y con­ce­dió el bene­fi­cio lue­go de que D’Elía fue­ra inter­na­do en el Sana­to­rio Ancho­re­na por un cua­dro febril com­pa­ti­ble con los sín­to­mas del coronavirus.

Namer exhi­bió su des­acuer­do al des­ta­car en la reso­lu­ción que “D’Elía no qui­so tomar los anti­bió­ti­cos ni los anti­tér­mi­cos que los gale­nos le die­ron para su pato­lo­gía, y tam­po­co qui­so ser aten­di­do en el Hos­pi­tal Peni­ten­cia­rio, razón por la que se lo tras­la­dó a un noso­co­mio extramuros”.

D´Elía estu­vo inter­na­do cin­co días reci­bien­do tres tipos de anti­bió­ti­cos –dos por vía endo­ve­no­sa– has­ta que el reac­ti­vo por Covid- 19 le dio negativo.

“Sen­tí mucho temor por mis com­pa­ñe­ros de pabe­llón –recuer­da – , por­que esta­ba segu­ro de que yo iba a supe­rar la enfer­me­dad, pero hay mucha gen­te en la cár­cel que, si les aga­rra­ba una cosa de éstas, no iban a poder supe­rar­lo. Me preo­cu­pa­ba ser un ries­go para los demás”.

Leal­tad

El tono de D´Elía es repo­sa­do, como si la salud frá­gil hubie­ra tam­bién mina­do su carác­ter beli­co­so, ese que espan­ta por igual a gori­las, pro­gre­sis­tas, fachos y mode­ra­dos. Él jura que es el mis­mo, que está vol­vien­do con su pro­gra­ma de radio, que está en con­tac­to con com­pa­ñe­ros del todo el país por­que se “mane­ja mucho con Zoom”, que sigue aten­dien­do cues­tio­nes de su orga­ni­za­ción. La úni­ca dife­ren­cia que reco­no­ce está en su aspec­to: solo en el últi­mo año bajó 34 kilos.

“La comi­da que te da el Ser­vi­cio Peni­ten­cia­rio casi que nin­gún pre­so la come. Le dicen ‘la tum­ba´ por lo mala que es”, justifica.

D´Elía está con­ven­ci­do de que, ade­más del coro­na­vi­rus, las influen­cias de fun­cio­na­rios de pri­me­ra línea del actual gobierno influ­ye­ron en el otor­ga­mien­to del arres­to domi­ci­lia­rio. Sin embar­go, no es algo que haría públi­co. Sabe que muchas veces su cer­ca­nía es usa­da para desprestigiar.

– ¿Sien­te algún rencor?

– Nin­guno. Me man­ten­go muy leal. Estoy pre­so por razo­nes polí­ti­cas y quie­ro creer que voy a salir tam­bién por la polí­ti­ca. No hay argu­men­tos jurídicos.

– ¿Cómo sigue la vida?

– Soy del gru­po de más alto ries­go, pero cuan­do ter­mi­ne la pan­de­mia ten­go que vol­ver a la cár­cel. El obje­ti­vo es hacer­te daño, sacar­te de la can­cha. No lo van a lograr.

Por Tiem­po Argentino

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