Argen­ti­na. Qué la pan­de­mia no agra­ve los sufri­mien­tos populares

Por Julio C. Gam­bi­na, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 19 abril 2020.- 

Antes de la pan­de­mia por el coro­na­vi­rus la situa­ción de la mayo­ría de las tra­ba­ja­do­ras y los tra­ba­ja­do­res, las/​os regularizadas/​os o las/​os que no lo están, las/​os activas/​os y pasivas/​os, era gra­ve, en tér­mi­nos de ingre­sos y acce­so a dere­chos. Es una carac­te­rís­ti­ca de este tiem­po del capi­ta­lis­mo y la ofen­si­va capi­ta­lis­ta, neo­li­be­ral, cons­trui­da des­de la sali­da de la cri­sis de los seten­ta del siglo pasa­do, que se mani­fies­ta en caí­da de los sala­rios e ingre­sos popu­la­res, fle­xi­bi­li­za­ción y pre­ca­rie­dad labo­ral, con empo­bre­ci­mien­to amplia­do de los de aba­jo. La ten­den­cia, más allá de algu­nos inten­tos por con­te­ner los regre­si­vos efec­tos socia­les, en el país y en el mun­do, con­fir­ma un retro­ce­so en las con­di­cio­nes de vida de la mayo­ría social por casi medio siglo, y con impac­to nega­ti­vo sobre la natu­ra­le­za, afec­ta­da por el extrac­ti­vis­mo exa­cer­ba­do y el saqueo de los bie­nes comunes.

Esa “nor­ma­li­dad” no nos satis­fa­cía y no que­re­mos a ella vol­ver, sin embar­go, la pre­sen­cia del virus coro­na y agra­va los efec­tos regre­si­vos sobre la pobla­ción empo­bre­ci­da, inclu­so, afec­tan­do a sec­to­res de ingre­sos medios y altos, que cla­man con­tra cier­tas medi­das pre­ven­ti­vas de ais­la­mien­to. El tema es el cie­rre par­cial, bas­tan­te exten­di­do, de esfe­ras de la pro­duc­ción y la cir­cu­la­ción de bie­nes y ser­vi­cios, con su impac­to limi­tan­te en el acce­so a la satis­fac­ción de nece­si­da­des ele­men­ta­les. Vol­ver a la nor­ma­li­dad es el recla­mo que se ins­ta­la en cier­to “sen­ti­do común”. Nos pare­ce intere­san­te dis­cu­tir el tema rela­ti­vo a que “nor­ma­li­dad” es aque­lla a la que se pre­ten­de vol­ver. Por ejem­plo, en aras de la “nor­ma­li­dad” se nego­cian sala­rios a la baja para man­te­ner empre­sas, afec­tan­do des­de el 30 al 70% de los ingre­sos sala­ria­les pre­vios a la pan­de­mia. Es sin duda un ajus­te, tal y como ocu­rre con el ascen­so de los pre­cios, espe­cial­men­te de los ali­men­tos, medi­ca­men­tos y otros bie­nes y ser­vi­cios que inte­gran la canas­ta bási­ca. Para el caso argen­tino, más allá del con­ge­la­mien­to de tari­fas y com­bus­ti­bles, entre otras dis­po­si­cio­nes para evi­tar subas de pre­cios, la últi­ma medi­ción del INDEC expli­ci­ta una nue­va esca­la­da de una infla­ción que venía en retro­ce­so des­de diciem­bre 3,7%; enero 2,3%; febre­ro 2% y que esca­la en mar­zo con el 3,3%[1], incor­po­ran­do nue­vas incer­ti­dum­bres sobre el futu­ro cercano.

La polí­ti­ca públi­ca asis­ten­cial en mate­ria de ali­men­tos y de ingre­sos mone­ta­rios inten­ta mori­ge­rar los efec­tos dra­má­ti­cos sobre una mayo­ría empo­bre­ci­da, que no pue­de resol­ver en la emer­gen­cia la repro­duc­ción de una coti­dia­nei­dad de sub­sis­ten­cia. Un tema adi­cio­nal son los pro­ble­mas logís­ti­cos del abas­te­ci­mien­to que no lle­ga a todos los terri­to­rios, e inclu­so, se agra­va con la evi­den­cia de com­pras ama­ña­das y sobre­pre­cios. Por ello, no debe sor­pren­der que ante las insa­tis­fe­chas nece­si­da­des emer­ge la pro­tes­ta e inclu­so la movi­li­za­ción pese al ais­la­mien­to, caso visi­ble ante cesan­tías; pero tam­bién la soli­da­ri­dad vía ollas popu­la­res, come­do­res en las barria­das y for­mas de asis­ten­cia comu­ni­ta­ria auto ges­tio­na­da. La deman­da por “resol­ver” esti­mu­la pers­pec­ti­vas crí­ti­cas de des­obe­dien­cia o movi­li­za­ción. En algu­nos casos, esta pers­pec­ti­va es uti­li­za­da por el dis­cur­so de los sec­to­res hege­mó­ni­cos que indu­cen un fin apre­su­ra­do de las medi­das de pre­ven­ción que invo­lu­cran a la cua­ren­te­na. Es fuer­te la pre­sión empre­sa­ria para ter­mi­nar con el ais­la­mien­to, que actúa sobre la reali­dad de nece­si­da­des insa­tis­fe­chas en bue­na par­te de la pobla­ción empobrecida.

Por eso se nece­si­tan medi­das de polí­ti­ca eco­nó­mi­ca que vayan más allá de la emer­gen­cia y la sub­sis­ten­cia para empe­zar un camino de trans­for­ma­ción en la pro­duc­ción y cir­cu­la­ción de bie­nes y ser­vi­cios. Una orien­ta­ción hacia una nue­va “nor­ma­li­dad”, dife­ren­cia­da de la lógi­ca de orden eco­nó­mi­co en que está­ba­mos antes de la COVID19. Un pun­to de par­ti­da pro­vie­ne de la cua­ren­te­na comu­ni­ta­ria, de esa par­te de la pobla­ción que no pue­de por con­di­cio­nes obje­ti­vas cum­plir con el ais­la­mien­to obli­ga­to­rio. A estos sec­to­res y espa­cios terri­to­ria­les debe lle­gar asis­ten­cia finan­cie­ra, mate­rial ade­cua­do, inclu­so medi­das y medios de segu­ri­dad sani­ta­ria, for­ma­ción y asis­ten­cia téc­ni­co pro­fe­sio­nal sufi­cien­te, que per­mi­ta enca­mi­nar la pro­duc­ción mate­rial para el auto­abas­te­ci­mien­to y la gene­ra­ción de pro­duc­ción social al entorno cer­cano, inclu­so más allá. Esa será la base de un plan más amplio que orga­ni­ce la pro­duc­ción y cir­cu­la­ción de bie­nes y ser­vi­cios hacia otra “nor­ma­li­dad” del orden eco­nó­mi­co social. Un plan que arti­cu­le el saber popu­lar con el pro­fe­sio­nal y que hoy reco­rre expe­rien­cias auto­ges­tio­na­rias en todo el país.

¿De dón­de sal­drían los recursos?

La pro­pia situa­ción mun­dial está orien­ta­do el deba­te hacia inusi­ta­das medi­das, que en otro tiem­po podían pare­cer impo­si­bles. Los pro­pios orga­nis­mos inter­na­cio­na­les están lla­man­do la aten­ción para fle­xi­bi­li­zar res­tric­cio­nes fis­ca­les o mone­ta­rios de los paí­ses ante la COVID19. Se deman­dan urgen­tes dis­po­si­cio­nes rela­ti­vas a la recom­po­si­ción de la capa­ci­dad de aten­ción de la salud públi­ca y a una orien­ta­ción esta­tal de la inver­sión en desa­rro­llo cien­tí­fi­co y tec­no­ló­gi­co rela­ti­vo a la sani­dad y a la emer­gen­cia. Más que achi­car el défi­cit, las pro­pues­tas se orien­tan a rela­jar la con­ten­ción del gas­to público.

Es la caí­da de la pro­duc­ción mun­dial la que impo­ne fle­xi­bi­li­zar las res­tric­cio­nes a la emi­sión, que era y es nor­ma sagra­da entre los cul­to­res de la corrien­te prin­ci­pal del pen­sa­mien­to eco­nó­mi­co. Esta fle­xi­bi­li­za­ción de la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca se veri­fi­ca en los prin­ci­pa­les paí­ses del capi­ta­lis­mo mun­dial. Solo EEUU apro­bó un paque­te ini­cial de 8 billo­nes de dóla­res más fle­xi­bi­li­za­cio­nes cre­di­ti­cias y sub­si­dios. En el mis­mo sen­ti­do y en pro­por­ción rela­ti­va avan­za­ron Euro­pa, Japón e inclu­so Chi­na. Se tra­ta de una fle­xi­bi­li­za­ción rela­ti­va a con­tra­mano de una ver­dad sos­te­ni­da por la orto­do­xia mone­ta­ris­ta, impues­ta por la reali­dad del impac­to eco­nó­mi­co y social de la situa­ción de crisis.

No solo emi­sión, sino impues­tos extra­or­di­na­rios a los sec­to­res más aco­mo­da­dos. La difu­sión de estu­dios sobre la des­igual­dad exten­dió el con­sen­so para apli­car una tri­bu­ta­ción que achi­que la bre­cha de ingre­sos y rique­za. En Argen­ti­na empe­zó el deba­te, estan­do aún pen­dien­te el alcan­ce de los suje­tos de la impo­si­ción y el mon­to a tri­bu­tar, el que debe cali­brar­se en fun­ción de las nece­si­da­des de la emer­gen­cia y el plan de trans­for­ma­ción pro­duc­ti­va reque­ri­do y antes men­cio­na­do. Es obvio que los pre­sun­tos suje­tos del impues­to des­plie­gan una cam­pa­ña crí­ti­ca, inten­tan­do legi­ti­mar su papel de esen­cia­les a la hora de defi­nir el pro­ce­so pro­duc­ti­vo, invir­tien­do la lógi­ca teó­ri­ca de que el capi­tal es pro­duc­to del tra­ba­jo humano.

La pro­pues­ta rea­li­za­da a los tene­do­res de bonos de la deu­da públi­ca exter­na de legis­la­ción extran­je­ra en estos días, habi­li­ta la dis­cu­sión del uso de los recur­sos públi­cos, espe­cial­men­te por los tres años de gra­cia en pagos de capi­tal e intere­ses que pro­mue­ve. Esta pro­pues­ta, como el re-per­fi­la­mien­to de la deu­da en divi­sas de legis­la­ción nacio­nal, sus­pen­dien­do los pagos por este año abre un deba­te sobre el tema de la deu­da. No es menor libe­rar recur­sos en la coyun­tu­ra, pero es evi­den­te que no alcan­za pos­ter­gar un año los ven­ci­mien­tos de legis­la­ción nacio­nal o tres años los de legis­la­ción extran­je­ra. El pro­ble­ma sub­sis­te, aun cuan­do se pos­ter­ga un des­en­la­ce de inevi­ta­ble default. Hay quie­nes sos­tie­nen que lo impor­tan­te es el hecho de la sus­pen­sión tem­po­ra­ria, pero tam­bién habi­li­ta ima­gi­na­rios que cho­ca­rán con la reali­dad de una impa­ga­ble hipo­te­ca sobre la eco­no­mía y la socie­dad en su conjunto.

Los anun­cios del gobierno sobre unos 66.500 millo­nes de dóla­res en manos de pri­va­dos, un 20% del total de la deu­da, acom­pa­ña­dos por el arco diver­so del ofi­cia­lis­mo y gran par­te de la opo­si­ción, espe­cial­men­te los gobier­nos pro­vin­cia­les, mani­fies­ta la volun­tad de pagar la deu­da públi­ca, aun­que aho­ra apa­re­ce la nove­dad de qui­tas de intere­ses (62%) y capi­ta­les (5,4%) con tres años de gra­cia. Argen­ti­na ofre­ce can­jear a tene­do­res pri­va­dos de bonos, 21 títu­los con ven­ci­mien­tos que lle­gan has­ta el 2117. El can­je será por 10 nue­vos títu­los, 5 nomi­na­dos en dóla­res y otros 5 en euros, con tasas de inte­rés en ascen­so des­de 0,5% para los pri­me­ros ven­ci­mien­tos en 2023, y una suba pro­gre­si­va que lle­ga a tasas del 4,875%. La pro­pues­ta supo­ne pagos del capi­tal en cuo­tas anua­les des­de el 2026 al 2047. Todo con tres años de gra­cia, 2020, 2021 y 2022. La pro­pues­ta está abier­ta por 20 días y resul­ta incier­to el final de la nego­cia­ción. No que­da cla­ro el qué y el cómo de la acu­mu­la­ción eco­nó­mi­ca des­de aho­ra has­ta el 2023 para gene­rar las con­di­cio­nes de pagos en ese año y lue­go con intere­ses cre­cien­tes des­de el 2025, los que se acom­pa­ña­ran de des­em­bol­sos de capi­tal des­de el 2026 y suce­si­va­men­te has­ta el 2047.

Una ver­da­de­ra hipo­te­ca. Por eso, la sus­pen­sión de pagos que se deman­da ante la situa­ción mun­dial y local resul­ta­ría más efec­ti­vo, cla­ro que supo­ne un nivel de con­fron­ta­ción más deci­di­do con la lógi­ca de poder espe­cu­la­ti­vo local y glo­bal. Argen­ti­na no pue­de pagar afir­man des­de el gobierno e inclu­so el FMI, por lo cual, los esca­sos recur­sos de reser­vas inter­na­cio­na­les deben ser apli­ca­dos a la emer­gen­cia y a la trans­for­ma­ción pro­duc­ti­va que suge­ri­mos. No alcan­za con años de gra­cia sin modi­fi­car el mar­co de la orga­ni­za­ción eco­nó­mi­ca de la sociedad.

En reali­dad, la volun­tad de pago se expre­só des­de el comien­zo de la nue­va ges­tión con las nego­cia­cio­nes abier­tas con el FMI, lo que supo­ne el reco­no­ci­mien­to de lo actua­do en la ges­tión pre­via, del mis­mo modo que se esta­ble­ció un cro­no­gra­ma de ofer­tas de nego­cia­ción a cree­do­res pri­va­dos. Por eso el aval par­la­men­ta­rio para dis­po­ner más de 4.500 millo­nes de dóla­res de las reser­vas inter­na­cio­na­les dis­pues­to para can­ce­la­ción de deu­da en la “Ley de soli­da­ri­dad” apro­ba­da en diciem­bre pasa­do. Fue la pri­me­ra medi­da para sus­ten­tar las emer­gen­cias ante el cam­bio de gobierno.

Sos­te­ne­mos un finan­cia­mien­to pla­ni­fi­ca­do que inclu­ya emi­sión mone­ta­ria, uti­li­za­ción de las reser­vas inter­na­cio­na­les, sus­pen­sión total de pagos de la deu­da jun­to a una audi­to­ria con par­ti­ci­pa­ción popu­lar, y una refor­ma tri­bu­ta­ria a gran­des for­tu­nas para sus­ten­tar la emer­gen­cia y un plan de trans­for­ma­ción eco­nó­mi­ca. Una trans­for­ma­ción del régi­men y legis­la­ción finan­cie­ro será tam­bién nece­sa­ria, con un con­jun­to de medi­das rela­ti­vas a la modi­fi­ca­ción sus­tan­cial del sis­te­ma de pro­duc­ción y cir­cu­la­ción. Son defi­ni­cio­nes que requie­ren de una acu­mu­la­ción de poder polí­ti­co que hoy nece­si­ta ser pro­gra­ma de una pers­pec­ti­va de cons­truc­ción de poder polí­ti­co para fre­nar las ame­na­zas de mayor ajus­te sobre la mayo­ría de la socie­dad, pero, sobre todo, para pen­sar en el esce­na­rio futu­ro post pan­de­mia. ¿Cómo que­da la socie­dad supe­ra­da la emer­gen­cia en cur­so por el COVID19? ¿A qué orden eco­nó­mi­co social aspi­ra­mos? ¿Cuál nor­ma­li­dad moti­va nues­tra refle­xión rela­ti­va al pre­sen­te y al futu­ro? Son inte­rro­gan­tes que cir­cu­lan más allá de la inme­dia­tez por aten­der las urgen­cias de la repro­duc­ción de la cotidianeidad.

Bue­nos Aires, 19 de abril de 2020

[1] INDEC. Índi­ce de pre­cios al con­su­mi­dor (IPC), mar­zo 2020, en: https://​www​.indec​.gob​.ar/​u​p​l​o​a​d​s​/​i​n​f​o​r​m​e​s​d​e​p​r​e​n​s​a​/​i​p​c​_​0​4​_​2​0​4​0​5​E​6​A​6​2​6​E​.​pdf (con­sul­ta­do el 18/​04/​2020)

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