Perú. Es bien com­pli­ca­do lo que se nos viene

Hum­ber­to Cam­po­dó­ni­co /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 16 de abril de 2020

El últi­mo infor­me del FMI, publi­ca­do hace dos días, dice que la eco­no­mía mun­dial ten­drá un cre­ci­mien­to nega­ti­vo de ‑3.0% en el 2020, lo que nos lle­va a la peor rece­sión des­de los años 30. Este decre­ci­mien­to se divi­de así: ‑6.1% en las lla­ma­das eco­no­mías avan­za­das y ‑1.0% en las lla­ma­das eco­no­mías emergentes. 

La Unión Euro­pea cae ‑7.5% y den­tro de la UE los que más caen son Ita­lia y Espa­ña, con ‑9.1 y ‑8.0%, mien­tras EEUU cae ‑5.9%. Dos paí­ses que tie­nen cre­ci­mien­to posi­ti­vo, aun­que bien baji­to, son Chi­na, que cae de 6.1% en el 2019 a 1.2% en el 2020 e India, que baja de 4.2 a 1.9% en el mis­mo periodo. 

Enton­ces, como los prin­ci­pa­les socios comer­cia­les de Amé­ri­ca Lati­na son Chi­na, EEUU y la Unión Euro­pea, es lógi­co que noso­tros tam­bién cai­ga­mos: Amé­ri­ca Lati­na cae ‑5.2% y lle­van la delan­te­ra Méxi­co y Bra­sil, con ‑6.6 y ‑5.3%, res­pec­ti­va­men­te. Chi­le y Perú están por ahí cer­ca y ambos caen igual: ‑4.5%. 

Aquí cons­ta­ta­mos un pri­mer pro­ble­ma rela­cio­na­do con el mode­lo de cre­ci­mien­to del Perú: según el pro­pio MEF el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co depen­de en un 60% de fac­to­res exter­nos y 40% de fac­to­res inter­nos: la depen­den­cia externa. 

Pero en este caso, el pro­ble­ma no es solo externo. La cua­ren­te­na detie­ne al país, pues se deja de tra­ba­jar. O sea que llue­ve sobre moja­do, en casi todos los sec­to­res eco­nó­mi­cos. 
Antes de entrar a ese tema, es impres­cin­di­ble saber que esta recu­pe­ra­ción no será rápi­da, en for­ma de V. Tam­po­co en for­ma de U, caí­da con recu­pe­ra­ción con cier­to retra­so. Podría ser en for­ma de L, caí­da con estan­ca­mien­to pro­lon­ga­do. Pero, ojo, el eco­no­mis­ta Nou­riel Rou­bi­ni, jun­to a otros, nos dice que podría haber una caí­da cons­tan­te y pro­lon­ga­da, en for­ma de I, que lle­va­ría al mun­do a una depre­sión económica. 

Hay varias razo­nes para la caí­da pro­lon­ga­da. La pri­me­ra depen­de de cuán rápi­do se obten­ga la vacu­na con­tra el COVID 19. Dice el doc­tor San­jay Gup­ta que la vacu­na podría estar lis­ta hacia mar­zo-abril del 2021. Mien­tras no esté lis­ta, si bien las cua­ren­te­nas y los tests mole­cu­la­res pue­den dete­ner la cur­va –has­ta hoy ascen­den­te- del virus, siem­pre está abier­ta la posi­bi­li­dad de los rebro­tes y, por tan­to, de nue­vas cua­ren­te­nas, que paran al mun­do y al país, lo que hace que la rece­sión continúe. 

Pero ese no es el úni­co pro­ble­ma. Tam­bién está de por medio la cri­sis de las ins­ti­tu­cio­nes mul­ti­la­te­ra­les que nacie­ron en Bret­ton Woods en 1944: FMI, Ban­co Mun­dial, OMC (que pri­me­ro fue el GATT) y toda una serie de orga­nis­mos de Nacio­nes Uni­das: FAO, OIT, UNESCO, UNICEF y tam­bién la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS), a quien Trump le aca­ba de sus­pen­der la cuo­ta anual de US$ 480 millo­nes que le corres­pon­de otor­gar a EEUU. 

Pero la cri­sis del mul­ti­la­te­ra­lis­mo es solo el sín­to­ma de la enfer­me­dad. La cau­sa es el fra­ca­so del pro­ce­so de glo­ba­li­za­ción lide­ra­do por las trans­na­cio­na­les, que ha sido fuer­te­men­te cri­ti­ca­da, inclu­so en los paí­ses indus­tria­li­za­dos por que “se han per­di­do empleos” que han migra­do a paí­ses don­de el cos­to de la mano de obra es más barata. 

Duran­te muchos años los impul­so­res de la glo­ba­li­za­ción neo­li­be­ral cre­ye­ron que ese pro­ce­so iba a per­mi­tir supe­rar los mar­cos nacio­na­les, es decir, los Esta­dos-Nación, los mis­mos que serían reem­pla­za­dos por la libe­ra­li­za­ción com­ple­ta de los mer­ca­dos y la abo­li­ción de las fron­te­ras. Su sue­ño era que todo el glo­bo terrá­queo sería el cam­po de la acu­mu­la­ción de capi­tal. Como lo dijo Tho­mas Fried­man hace 10 años: el mun­do será uno solo, el mun­do será plano. A esa cri­sis se le suma la pug­na por la hege­mo­nía en el Siglo XXI entre EEUU y Chi­na, lo que hemos tra­ta­do ya en otro artícu­lo (1). Y, ojo, este es un tema de la más alta importancia. 

Regre­san­do al impac­to en nues­tros paí­ses. El Perú depen­de de la expor­ta­ción de mate­rias pri­mas, sobre todo cobre y zinc, cuyos pre­cios han caí­do más de 30% en el últi­mo mes, a lo cual hay que agre­gar que en el mes de mar­zo dichas expor­ta­cio­nes solo fue­ron el 10% de lo recau­da­do en meses ante­rio­res. De otro lado, las reme­sas de los perua­nos que viven afue­ra a sus fami­lias –cer­ca de US$ 3,000 millo­nes anua­les- tam­bién van a dis­mi­nuir por­que se están per­dien­do empleos en EEUU, Japón y la Unión Europea. 

Otro canal de con­ta­gio vie­ne por el lado finan­cie­ro: depen­de­mos mucho de la entra­da de capi­ta­les que com­pran accio­nes de empre­sas en la Bol­sa de Valo­res de Lima y, tam­bién, bonos que emi­te el gobierno del Perú. Pues bien, la sali­da de capi­ta­les de los mer­ca­dos emer­gen­tes ha sido más fuer­te que las sus­ci­ta­das en la cri­sis del 2008, 2013 y 2015, como lo dice el Ins­ti­tu­to Inter­na­cio­nal de Finan­zas (IIF) y se apre­cia en el grá­fi­co (línea oscu­ra): han sali­do cer­ca de US$ 100,000 millo­nes des­de que comen­zó la pan­de­mia. Una par­te de estos capi­ta­les salie­ron de Amé­ri­ca Lati­na, y del Perú.

El pro­ble­ma para el Perú no es solo el impac­to que pue­de tener la sali­da de capi­ta­les en la eco­no­mía, sino el hecho en los últi­mos años ha habi­do un gran cre­ci­mien­to de la deu­da de las empre­sas pri­va­das, que está en US$ 33,000 millo­nes, el 14.3% del PBI. Si se pro­du­ce la tor­men­ta per­fec­ta: deva­lua­ción del sol, caí­da de expor­ta­cio­nes perua­nas por la rece­sión mun­dial que redu­ce la deman­da y caí­da de ven­tas en el mer­ca­do interno por “nues­tra” rece­sión, enton­ces los pro­ble­mas se agravan. 

Tam­bién vamos a tener pro­ble­mas en el sec­tor turis­mo de Cus­co, Are­qui­pa, Puno, Madre de Dios, Ica (Naz­ca), Lore­to y Ancash, pues el flu­jo de turis­tas cae­rá, por lo menos has­ta que se pro­duz­ca la vacu­na. Lo mis­mo va a suce­der con los espec­tácu­los masi­vos (con­cier­tos, par­ti­dos de fút­bol, cine, tea­tro, acti­vi­da­des reli­gio­sas, fies­tas regio­na­les) y las acti­vi­da­des edu­ca­ti­vas, así como res­tau­ran­tes, hote­les y recreos. Esta­mos hablan­do de varios millo­nes de personas. 

Has­ta aquí hemos pasa­do revis­ta a los temas más impor­tan­tes que tie­nen que ver con el shock externo. Pero no menos impor­tan­te es el shock interno pro­vo­ca­do por la cua­ren­te­na, la cual es inevi­ta­ble pues de eso depen­de que derro­te­mos al coro­na virus. Dicho esto, has­ta aho­ra el gobierno ha teni­do un pro­gra­ma de ayu­das de cor­to pla­zo, que si bien es impor­tan­te ha sido insuficiente. 

La gran bata­lla aho­ra se debe cen­trar en el cor­to pla­zo, has­ta que aca­be la cua­ren­te­na, al mis­mo tiem­po que se enla­za con el mediano pla­zo, tan­to en lo eco­nó­mi­co, como en lo polí­ti­co, hacia las elec­cio­nes del 2021. En lo eco­nó­mi­co, las medi­das del gobierno han toma­do ya un cla­ro ses­go anti­la­bo­ral, con la “sus­pen­sión per­fec­ta de labo­res”, que va a lle­var a des­pi­dos masi­vos. Y en las pró­xi­mas sema­nas el gobierno, hacien­do uso de las facul­ta­des que le ha dado el Con­gre­so, pre­pa­ra decre­tos legis­la­ti­vos cuyo con­te­ni­do, de lo que se sabe has­ta aho­ra (por ejem­plo, se “pos­ter­ga­ría” la entra­da en vigen­cia de la ley de con­trol de fusio­nes), apun­ta a pro­fun­di­zar el mode­lo eco­nó­mi­co de los últi­mos 30 años. 

Resu­mien­do: la situa­ción eco­nó­mi­ca inter­na­cio­nal apun­ta a una gran rece­sión que se nos va a trans­mi­tir por los cana­les comer­cia­les y finan­cie­ros y que se verá refor­za­da por la rece­sión inter­na auto­in­fli­gi­da por la cua­ren­te­na, a la cual debe­mos derro­tar. Nun­ca hemos vivi­do una situa­ción pare­ci­da. Esta­mos en un cam­bio de épo­ca, que segu­ro podría hacer fluc­tuar la balan­za del poder mun­dial del oes­te al este. 

Gane­mos la bata­lla con­tra el coro­na virus pues eso nos dará las mejo­res armas para inten­tar ter­mi­nar con la des­igual­dad y la pobre­za. Eso es lo pri­me­ro. Y a par­tir de allí enca­rar la supera­ción de las polí­ti­cas eco­no­mías de los últi­mos 30 años, plan­tear la rede­fi­ni­ción de los roles del mer­ca­do y el Esta­do y entrar de ver­dad a una diver­si­fi­ca­ción pro­duc­ti­va que reduz­ca la depen­den­cia de las mate­rias pri­mas, pro­pias del mode­lo pri­ma­rio-expor­ta­dor. No es poca cosa.

(1) http://​www​.otra​mi​ra​da​.pe/​l​a​-​p​a​n​d​e​m​i​a​-​e​l​-​n​e​o​l​i​b​e​r​a​l​i​s​m​o​-​y​-​e​l​-​m​u​n​d​o​-​q​u​e​-ya…

Fuen­te: Otra Mirada

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