EE.UU. La cul­tu­ra capi­ta­lis­ta del des­car­te humano en tiem­pos de pan­de­mia

Raúl Anto­nio Capo­te, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 11 de abril del 2020.-

Los muy ricos de este mun­do se ponen a buen recau­do, pro­te­gi­dos tras barre­ras de ace­ro y con­cre­to, en bún­ke­res acon­di­cio­na­dos con todos los recur­sos, no solo para sobre­vi­vir, sino para lle­var una cómo­da super­vi­ven­cia.

Mien­tras, en Las Vegas, la excén­tri­ca ciu­dad del vicio, los sin techo fue­ron ubi­ca­dos en cua­ren­te­na en un esta­cio­na­mien­to al aire libre, expues­tos al sereno, mien­tras los hote­les per­ma­ne­cen vacíos. Eso ocu­rre en Neva­da, uno de los Esta­dos más ricos del mun­do.

La cul­tu­ra del des­car­te y la exclu­sión fun­cio­na impla­ca­ble en el capi­ta­lis­mo.

En estos días de cri­sis hemos vis­to a líde­res mun­dia­les, y a per­so­na­li­da­des de la polí­ti­ca y de la eco­no­mía cal­cu­lar, con abso­lu­ta frial­dad, cuán­tos deben morir, quié­nes deben morir y cómo deben morir. La enfer­me­dad no cree en ricos y pobres, es ver­dad, pero ¿quié­nes tie­nen peo­res posi­bi­li­da­des de sobre­vi­vir?

Recien­tes datos de Wall Street men­cio­nan que el índi­ce de pobre­za en EE.UU. es del 14,6 %, mien­tras que la pobre­za extre­ma se con­cen­tra en barrios con más del 40 %.

La Coa­li­ción para las Per­so­nas sin Hogar cuan­ti­fi­ca en 63.840 las per­so­nas sin hogar en la ciu­dad de Nue­va York. ¿Quién se ocu­pa de ellos?

¿Qué pasa­rá con las más de 55.000 per­so­nas sin techo de Los Ánge­les y con los indi­gen­tes de Skid Row, barrio mar­gi­nal que abar­ca varias cua­dras del cen­tro-sur de esa ciu­dad?

¿Qué pasa­rá con el 62,4 % de la pobla­ción que vive por deba­jo de la línea de pobre­za, en Esco­ba­res City, Texas, con el 35 % de McA­llen, Texas, o Fresno, Cali­for­nia, con un 30 %?

La doc­tri­na del des­car­te, de la inso­li­da­ri­dad, pro­pia de un sis­te­ma don­de el hom­bre es una mer­can­cía más, se enfren­ta a la doc­tri­na de la soli­da­ri­dad, la sen­sa­tez y el huma­nis­mo. Los seres huma­nos deben ele­gir: el mun­do duran­te y des­pués de la epi­de­mia de la covid-19, no pue­de seguir sien­do el mis­mo.

Toma­do de Gran­ma

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