Argen­ti­na. Eva­sión y fuga: Las for­tu­nas de argen­ti­nos en el exte­rior que halló la AFIP

Todo lo que el Esta­do debía saber y nun­ca se atre­vió a inves­ti­gar

Por Raúl Dellatorre*/ Resu­men Latinoamericano/​9 de abril 2020 .-

Las 950 cuen­tas en el exte­rior con u$s 2600 millo­nes no decla­ra­dos son la puer­ta de ingre­so para inves­ti­gar la fuga de cien­tos de miles de millo­nes y la abul­ta­da eva­sión de la cla­se alta.

Mer­ce­des Mar­có del Pont, titu­lar de la AFIP. 
Ima­gen: Gua­da­lu­pe Lom­bar­do

La fis­ca­li­za­ción de 950 cuen­tas ban­ca­rias con u$s 2600 millo­nes de argen­ti­nos en el extran­je­ro, no decla­ra­dos en el país, abre una puer­ta que el Esta­do nacio­nal nun­ca cru­zó. Hay otros miles de cuen­tas –se habla de más de cien mil– que for­man par­te del «paque­te de infor­ma­ción» que reci­bió la AFIP de otros orga­nis­mos fis­ca­les del exte­rior, que tam­bién corres­pon­den a ciu­da­da­nos argen­ti­nos, de las cua­les se tomó para su aná­li­sis aque­llos cuyos sal­dos supe­ran el millón de dóla­res. Pero el aná­li­sis de todo el con­jun­to pue­de lle­gar a dar con la pri­me­ra «reve­la­ción seria» por par­te de un orga­nis­mo ofi­cial sobre la iden­ti­dad de par­te de los res­pon­sa­bles de una fuga de divi­sas que, en los últi­mos cua­tro años, pro­me­dió los 20 mil millo­nes de dóla­res anua­les. Y que lle­va­ría acu­mu­la­do en el exte­rior un mon­to de 400 mil millo­nes de dóla­res o más, de argen­ti­nos que «se lle­va­ron un PBI» y algo más.

La tarea que tie­ne en manos la AFIP en estas horas no es la inves­ti­ga­ción en sí, sino la fis­ca­li­za­ción y pos­te­rior deman­da de la pre­ten­sión fis­cal, es decir exi­gir el pago del o los impues­tos que corres­pon­dan sobre esos acti­vos fuga­dos. «Es una ins­pec­ción ya hecha, es un ajus­te impo­si­ti­vo rega­la­do», comen­tó iró­ni­ca­men­te un ex fun­cio­na­rio de la DGI ayer en diá­lo­go con Pági­na 12, en el sen­ti­do de que la AFIP está reci­bien­do una infor­ma­ción ofi­cial, de un orga­nis­mo públi­co del país en el que está radi­ca­da la cuen­ta, y sim­ple­men­te tie­ne que veri­fi­car que ese acti­vo no está decla­ra­do en Argen­ti­na y recla­mar a su titu­lar el pago de la deu­da (impues­tos más intere­ses más mul­tas). 

Una esti­ma­ción pre­li­mi­nar sobre las 950 cuen­tas ana­li­za­das por la AFIP arro­ja datos ilus­tra­ti­vos. Los titu­la­res de 700 de las mis­mas no habían pre­sen­ta­do decla­ra­ción jura­da de Bie­nes Per­so­na­les, o la habían pre­sen­ta­do pero no decla­ra­ron tener bie­nes en el exte­rior. La esti­ma­ción del mon­to de impues­to a los bie­nes per­so­na­les que deja­ron de pagar supera los 50 millo­nes de dóla­res. Cabe seña­lar que, entre aque­llos que ni siquie­ra pre­sen­ta­ron decla­ra­ción jura­da, hay cuen­tas cuyo sal­do supera los 20 millo­nes de dóla­res.

Uno de los obje­ti­vos que se plan­teó la ges­tión que enca­be­za Mer­ce­des Mar­có del Pont en la AFIP es ampliar la base impo­ni­ble del impues­to a los Bie­nes Per­so­na­les, el impues­to a la rique­za, «uno de los más pro­gre­si­vos» del sis­te­ma tri­bu­ta­rio local. Esto sig­ni­fi­ca cono­cer la real dimen­sión patri­mo­nial de una cla­se alta que ha teni­do la cos­tum­bre de ocul­tar en el país o fugar al exte­rior una par­te no menor de sus bie­nes. Los ele­men­tos que tie­ne en sus manos la AFIP pue­de resul­tar un mate­rial valio­sí­si­mo en tan­to per­mi­ta indi­vi­dua­li­zar a los fuga­do­res y los meca­nis­mos que faci­li­tan la fuga.

No son sólo las 950 cuen­tas las que repre­sen­tan a los millo­na­rios fuga­do­res. Las res­tan­tes miles de cuen­tas que se irán fis­ca­li­zan­do en suce­si­vas eta­pas tam­bién indi­can quié­nes son los due­ños de un depó­si­to de 100 mil o 500 mil dóla­res en el exte­rior, no decla­ra­do en el país, que con toda segu­ri­dad no es lo úni­co que le ocul­tan al fis­co.

El últi­mo regis­tro ana­lí­ti­co de las decla­ra­cio­nes jura­das en el impues­to a los Bie­nes Per­so­na­les (Anua­rio AFIP de 2017) reve­la que sólo 32.484 con­tri­bu­yen­tes decla­ra­ban tener bie­nes o rique­zas supe­rio­res al millón de dóla­res. En con­jun­to, sus patri­mo­nios decla­ra­dos suma­ban 104 mil millo­nes de dóla­res. La dimen­sión de los datos que va des­en­crip­tan­do la AFIP indi­ca que los con­ti­bu­yen­tes del impues­to a la rique­za, y los acti­vos que decla­ran, son ape­nas una por­ción de la reali­dad. 

Un ex ban­que­ro, exper­to en cues­tio­nes de trans­fe­ren­cias y fuga, seña­la­ba a este dia­rio que «si alguien depo­si­ta un millón o vein­te millo­nes de dóla­res en el exte­rior, es por­que tie­ne un patri­mo­nio total de por lo menos cin­co veces esas cifras, entre inmue­bles, vehícu­los y acti­vos líqui­dos en el país, más otras pro­pie­da­des en el exte­rior». Mar­có del Pont tie­ne en sus manos la pun­ta del hilo para empe­zar a des­ma­de­jar ese ovi­llo. Y ya empe­zó a hacer­lo.

Itu­rria /​Fuen­te

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