Méxi­co. Vera­cruz, el gran cemen­te­rio de la pren­sa

Noé Zava­le­ta /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 8 de abril de 2020

El gre­mio perio­dís­ti­co de Vera­cruz mani­fes­tó la sema­na pasa­da su indig­na­ción por el ase­si­na­to de su cole­ga María Ele­na Ferral, del Dia­rio de Xala­pa, con el que la esta­dís­ti­ca roja suma 30 casos en los últi­mos 10 años. El gobierno de Cuitláhuac Gar­cía Jimé­nez dice que ya tie­ne algu­nas pis­tas pero no ha pro­por­cio­na­do nin­gu­na infor­ma­ción. Lo que lla­ma la aten­ción es la pre­sen­cia de Ángel Reve­riano Pérez Vega, exal­cal­de priis­ta de Cox­quihui, en los fune­ra­les. Se pre­su­me que este per­so­na­je es líder de Los Pelo­nes, una ban­da al ser­vi­cio del CJNG que ope­ra en Toto­na­ca­pan.

“Otra vez aquí; van 24” y “¿Quién sigue?”, decían las car­tu­li­nas que exhi­bie­ron los comu­ni­ca­do­res la sema­na pasa­da cuan­do pro­tes­ta­ron en estas ciu­dad con­tra el ase­si­na­to de la repor­te­ra María Ele­na Ferral, del Dia­rio de Xala­pa,

El pasa­do 30 de mar­zo, en pleno cen­tro de Papantla, al nor­te de la enti­dad, Ferral, de 50 años, reci­bió cua­tro bala­zos, lo que la con­vir­tió en la segun­da perio­dis­ta eje­cu­ta­da en el gobierno del more­nis­ta Cuitláhuac Gar­cía Jimé­nez.

El man­da­ta­rio se com­pro­me­tió a que el cri­men no que­da­rá impu­ne. En redes socia­les ade­lan­tó que ya hay “líneas de inves­ti­ga­ción” para dar con los res­pon­sa­bles, aun­que al cie­rre de edi­ción no había dado nin­gu­na infor­ma­ción sobre el caso.

El pri­mer perio­dis­ta ase­si­na­do duran­te la ges­tión de Gar­cía Jimé­nez fue Celes­tino Ruiz, del Grá­fi­co de Xala­pa, cuya cober­tu­ra infor­ma­ti­va incluía los muni­ci­pios de La Anti­gua y Úrsu­lo Gal­ván. La Fis­ca­lía Gene­ral del Esta­do aprehen­dió a Facun­do “N”, pero nun­ca expli­có el móvil por el que pre­sun­ta­men­te mató a Ruiz.

Ferral, con tres déca­das de tra­yec­to­ria perio­dís­ti­ca en las fuen­tes poli­cia­ca, turís­ti­ca y de infor­ma­ción gene­ral en una dece­na de muni­ci­pios del Toto­na­ca­pan y de la Huas­te­ca Vera­cru­za­na, fue ata­ca­da por un sica­rio soli­ta­rio afue­ra de la fune­ra­ria Espe­jo y una Nota­ría Públi­ca don­de había hecho una dili­gen­cia que se pro­lon­gó varias horas.

La repor­te­ra del Dia­rio de Xala­pa luchó por su vida en un hos­pi­tal de Poza Rica, don­de falle­ció la noche de ese mis­mo 30 de mar­zo. En los muni­ci­pios de Papantla,­ Poza Rica, Ála­mo, Vera­cruz y Aca­yu­can sus cole­gas exi­gie­ron jus­ti­cia para María Ele­na, una repor­te­ra a la que recuer­dan por sus pre­gun­tas incó­mo­das que algu­nas veces hacían eno­jar a los fun­cio­na­rios que entre­vis­ta­ba.

Denun­cias des­de­ña­das

En la región del Toto­na­ca­pan y la Huas­te­ca se han asen­ta­do célu­las cri­mi­na­les del Cár­tel del Gol­fo, Los Zetas y, recien­te­men­te, el Gru­po Som­bra y el Cár­tel de Jalis­co Nue­va Gene­ra­ción (CJNG), cuyos inte­gran­tes siem­pre bus­can apo­yo en los gru­pos caci­qui­les de la región lide­ra­dos por el exal­cal­de priis­ta de Cox­quihui, Ángel Reve­riano Pérez Vega, y por el exdipu­tado local panis­ta Basi­lio Came­rino Pica­zo Pérez.

Pérez Vega, pre­sun­to líder de Los Pelo­nes –una ban­da al ser­vi­cio del CJNG que ope­ra en Toto­na­ca­pan– que se encuen­tra libre des­pués de cum­plir una con­de­na, asis­tió al velo­rio de Ferral.

En varias oca­sio­nes ella denun­ció que había reci­bi­do ame­na­zas de muer­te de Basi­lio Came­rino Pica­zo Pérez, can­di­da­to del PRI a dipu­tado local por el dis­tri­to de Papantla y quien en la pasa­da legis­la­tu­ra, como dipu­tado local, se pasó a las filas del PAN.

En una que­re­lla pre­sen­ta­da en 2015, cuya copia com­par­tió a la agen­cia Apro, Ferral refi­rió que Pica­zo siem­pre se hace acom­pa­ñar de pis­to­le­ros y de escol­tas pri­va­dos.

“Esta­ba en un res­tau­ran­te de Papantl­a y dejé comien­do a mis hijos cuan­do Basi­lio lle­gó acom­pa­ña­do de su espo­sa, con su hijo, y empe­zó a decir que me haría daño, que ya me dejó vivir mucho tiem­po (sic) y que me des­apa­re­ce­rá en estos días, delan­te de su espo­sa y un niño de nue­ve años. Me dijo, un día de estos te voy a levan­tar”, dice el docu­men­to.

Un año des­pués, cuan­do Pica­zo ya era dipu­tado local, la repor­te­ra se tomó una, en la que apa­re­ce abra­za­da al legis­la­dor. En redes socia­les ambos admi­tie­ron que ya habían hecho las paces.

Sin embar­go, repor­te­ros de aque­lla región sos­tie­nen que la rela­ción entre Ferral y Pica­zo era “muy tóxi­ca”, pues pasa­ban de la cama­ra­de­ría al eno­jo; de las entre­vis­tas cor­dia­les al “perio­di­ca­zo vis­ce­ral”.

Pica­zo Pérez tam­bién fue inves­ti­ga­do por su pre­sun­ta impli­ca­ción en el homi­ci­dio de Miguel Alfon­so Váz­quez, exsín­di­co de Coyutla, ocu­rri­do el 6 de mayo de 2005.

En el caso de Pérez Vega, quien fue aprehen­di­do en mayo de 2019 acu­sa­do del homi­ci­dio de José Doran­tes ocu­rri­do en mayo de 2014, recu­pe­ró su liber­tad meses des­pués por fal­ta de prue­bas. Ami­gos de Ferral admi­ten una amis­tad entre la perio­dis­ta ase­si­na­da y el líder de la ban­da de Los Pelo­nes.

En los últi­mos 10 años, 24 comu­ni­ca­do­res de Vera­cruz han sido ase­si­na­dos: 19 duran­te la ges­tión del priis­ta Javier Duar­te –entre ellos los de los corres­pon­sa­les de Pro­ce­so Regi­na Mar­tí­nez y Rubén Espi­no­sa; tres en el bie­nio del panis­ta, Miguel Ángel Yunes –uno de ellos fue Guma­ro Pérez, repor­te­ro local y voce­ro de Los Zetas en la región sur de la enti­dad – , y dos en lo que va del gobierno de Gar­cía Jimé­nez.

La enti­dad es con­si­de­ra­da por orga­nis­mos inter­na­cio­na­les de liber­tad de expre­sión como el lugar más peli­gro­so del mun­do para ejer­cer el perio­dis­mo.

Miguel Ángel León Car­mo­na, el repor­te­ro de E‑Consulta que asis­tió al velo­rio de María Ele­na Ferral, decla­ró:

“Lo que pude ver es que el pue­blo esta­ba doli­do. Ahí esta­ba la del mer­ca­do, la seño­ra que denun­ció una injus­ti­cia del gobierno y a quien Ferral ayu­dó a difun­dir su caso, y el líder de cam­pe­si­nos, a quien María Ele­na tam­bién le echa­ba la mano. En gene­ral, el gre­mio repor­te­ril de allá esta­ba muy moles­to. El cie­rre de carre­te­ra un día des­pués del ase­si­na­to fue por rabia y eno­jo.”

León Car­mo­na se entre­vis­to con Fer­nan­da Ferral, hija de la perio­dis­ta, quien ase­gu­ró que su madre sabía que su cabe­za tenía pre­cio:

“La ame­na­zas que reci­bía eran cons­tan­tes. En una colum­na mi madre advir­tió que los ase­si­na­tos de cua­tro poten­cia­les can­di­da­tos a la alcal­día de Gutié­rrez Zamo­ra esta­ban ‘conec­ta­dos’. Alguien los man­dó qui­tar del camino”.

En esa colum­na Ferral men­ciono a Fran­cis­co Javier Ria­ño (PVEM), Saúl Zapa­ta Var­gas (PT), Alber­to René Can­cino (sin afi­lia­ción polí­ti­ca) y José Ramón Pérez (PVEM).

En el fune­ral, Fer­nan­da le comen­tó a León que ella mis­ma le advir­tió a su mamá de lo ries­go­so que era publi­car sobre temas de ese tipo.

Fuen­te: Pro­ce­so

Itu­rria /​Fuen­te

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