Ita­lia. Entre­vis­ta al cien­tí­fi­co Ser­gio Romag­ni­ni: «Véne­to está con­tro­lan­do el coro­na­vi­rus por­que no ha segui­do a la OMS»

Por Angel Villa­rino, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 8 abril 2020

Fue uno de los pri­me­ros cien­tí­fi­cos en adver­tir el ries­go que corría Euro­pa y ha tute­la­do el expe­ri­men­to más exi­to­so y uno de los más escla­re­ce­do­res en la lucha con­tra el coro­na­vi­rus

Foto: Sergio Romagnani. (EC)
Ser­gio Romag­na­ni. (EC)

Ser­gio Romag­na­ni ha vis­to muchas epi­de­mias, pero dice que esta es la pri­me­ra en la que él per­so­nal­men­te se con­si­de­ra un “obje­ti­vo”. “Soy cons­cien­te de la gra­ve­dad que ten­dría un con­ta­gio a mi edad. Nun­ca me he encon­tra­do ante algo así. El VIH, por ejem­plo, era muy gra­ve, pero se solu­cio­na­ba con medi­das muy sen­ci­llas”, dice por telé­fono des­de su casa. Tie­ne 81 años, es pro­fe­sor emé­ri­to de la Uni­ver­si­dad de Flo­ren­cia, una emi­nen­cia en el cam­po de la inmu­no­lo­gía y la medi­ci­na inter­na, y uno de los 30 cien­tí­fi­cos ita­lia­nos más cita­dos. Estos días anda tan ata­rea­do que para entre­vis­tar­lo hemos teni­do que loca­li­zar a su hija.

Romag­na­ni empe­zó a aler­tar a la opi­nión públi­ca tos­ca­na antes de que casi nadie se toma­se el pro­ble­ma en serio en Euro­pa y ha sido pre­ci­sa­men­te uno de sus dis­cí­pu­los, Andrea Cri­san­ti, de la Uni­ver­si­dad de Pado­va, quien está con­si­guien­do el que qui­zá sea el pri­mer retro­ce­so del Covid-19 en terri­to­rio euro­peo: la ‘bata­lla’ de Véne­to. Allí, el virus bro­tó con vio­len­cia, pero se bate en reti­ra­da tras una serie de medi­das que otros terri­to­rios no supie­ron adop­tar a tiem­po.

Si
Lom­bar­día (Milán/​Bérgamo) es la cruz de la mone­da, Véne­to
(Pádova/​Venecia) es la cara. En el últi­mo recuen­to ofi­cial, Véne­to
regis­tra­ba 662 muer­tos y 11.000 casos con­fir­ma­dos. Mien­tras, Lom­bar­día,
supe­ra­ba los 9.200 falle­ci­dos y roza los 52.000 casos. ¿La cla­ve? Con
cifras tan dis­pa­res, las dos han rea­li­za­do casi el mis­mo núme­ro de test.

Sergio Romagnani. (EC)
Ser­gio Romag­na­ni. (EC)

PREGUNTA.
En la loca­li­dad de Vò Euga­neo (Véne­to, nor­te de Ita­lia) se pro­du­jo uno
de los pri­me­ros bro­tes. Deci­die­ron hacer test a toda la pobla­ción, a los
3.500 habi­tan­tes, y ais­lar a todos los posi­ti­vos, inclui­dos los
asin­to­má­ti­cos. Y la epi­de­mia se fre­nó en seco, al revés de lo que
ocu­rrió en Lom­bar­día… o en Madrid.

RESPUESTA. Vò es una loca­li­dad en la que había una situa­ción muy pare­ci­da a la de Codogno
(Lom­bar­día). De hecho, había habi­do con­tac­tos entre los dos pue­blos,
que están muy cer­ca aun­que per­te­ne­cen a regio­nes dis­tin­tas. E igual que
en Codogno, Vò se con­vir­tió en ‘zona roja’ des­de el prin­ci­pio y se cerró
com­ple­ta­men­te a la pobla­ción. La dife­ren­cia es que aquí entró en jue­go
mi dis­cí­pu­lo, Andrea Cri­san­ti, con quien he habla­do mucho estos días.
Acon­se­ja­das por él, las auto­ri­da­des deci­die­ron hacer test a todos los
habi­tan­tes del pue­blo.

P. ¿Y cuál fue el resul­ta­do?

R. El resul­ta­do se obtu­vo sobre una mues­tra muy peque­ña, pero aun así es muy reve­la­dor. Un total de 58 per­so­nas die­ron posi­ti­vo en los test rea­li­za­dos entre el 22 y el 25 de febre­ro y, de todos ellos, 33 eran total­men­te asin­to­má­ti­cos. De los meno­res de 50, la mayo­ría lo eran. Esta­ble­ci­mos la hipó­te­sis de que entre el 50% y el 70% de los infec­ta­dos no esta­rían desa­rro­llan­do sín­to­mas, que reco­gie­ron los perió­di­cos ita­lia­nos. Y lo más impor­tan­te: 10 días des­pués solo die­ron posi­ti­vo 19 de los asin­to­má­ti­cos y 10 de los que tenían sín­to­mas.

P. Un estu­dio
pos­te­rior, en Chi­na, inci­de en que alre­de­dor del 80% de los con­ta­gios lo
pro­vo­can infec­ta­dos no detec­ta­dos, entre ellos asin­to­má­ti­cos.

R.
Cla­ro, por­que son muchos y son una fuen­te for­mi­da­ble de con­ta­gio. Por
eso hay que ais­lar­los inme­dia­ta­men­te. La mayo­ría eran per­so­nas jóve­nes y
sanas. Pero lo más intere­san­te de todo es que cuan­do los con­ta­gia­dos
asin­to­má­ti­cos fue­ron ais­la­dos en Vò, el por­cen­ta­je de enfer­mos dis­mi­nu­yó
de gol­pe del 3,2% al 0,3%. ¡Más de 10 veces! Lle­ga­mos a la con­clu­sión
de que la cir­cu­la­ción del virus alre­de­dor de una mis­ma per­so­na, aun­que
ya esté infec­ta­da, agra­va su pato­lo­gía.

P. Antes de seguir con eso, me que­da una duda, ¿los asin­to­má­ti­cos no pre­sen­ta­ron sín­to­mas des­pués del pri­mer test, no?

R.
No, no. Ya le digo que a los 10 días les vol­vie­ron a hacer el test y ya
más de la mitad die­ron nega­ti­vo. Creo que en todo el bro­te allí solo ha
muer­to una per­so­na. ¡Com­pá­re­lo con Codogno, don­de ha habi­do tan­tí­si­mas
víc­ti­mas! La impre­sión de Cri­san­ti, que com­par­to, es que qui­zá fue el
ais­la­mien­to de los asin­to­má­ti­cos posi­ti­vos lo que fre­nó la epi­de­mia. Es
una hipó­te­sis, pero cree­mos que cuan­do el virus cir­cu­la muchas veces por
el mis­mo ambien­te, poten­cia su acción.

«Es
como si las insig­ni­fi­can­tes muta­cio­nes que el virus va sufrien­do lo
hicie­sen mucho más peli­gro­so para aque­llos que están expues­tos
con­ti­nua­men­te»

P. Eso expli­ca­ría por qué el
per­so­nal sani­ta­rio ha sufri­do la enfer­me­dad más que otros colec­ti­vos, no
solo por ries­go de con­ta­gio sino por evo­lu­ción de la pato­lo­gía.

R. Los pacien­tes de Vò que desa­rro­lla­ron una enfer­me­dad gra­ve eran ancia­nos que vivían en comu­ni­dad, mien­tras que aque­llos que ais­la­mos tuvie­ron una evo­lu­ción mucho menos gra­ve. Cree­mos que la expo­si­ción repe­ti­da lo agra­va todo. Es como si las insig­ni­fi­can­tes muta­cio­nes que el virus va sufrien­do lo hicie­sen mucho más peli­gro­so para aque­llos que están expues­tos con­ti­nua­men­te a su pre­sen­cia.

P. Ima­gino que está al tan­to de la evo­lu­ción del Covid-19 en Espa­ña.

R. Lo sigo por las noti­cias. Yo creo que en Madrid está ocu­rrien­do lo mis­mo que en Lom­bar­día. En Lom­bar­día no han hecho test a los asin­to­má­ti­cos, solo a los que tie­nen ya sín­to­mas. Y no han que­ri­do lle­var mas­ca­ri­llas. Dos enor­mes erro­res estra­té­gi­cos, que son los que han des­ata­do la tra­ge­dia. Lom­bar­día está como Madrid, ya lo sabe: tene­mos muchas per­so­nas en tera­pia inten­si­va.

P. En las resi­den­cias de ancia­nos espa­ño­las la situa­ción está sien­do infer­nal. ¿En Ita­lia?

R.
Es que son un incu­ba­dor trá­gi­co del virus. Lo hemos vis­to tam­bién aquí:
se ponen todos los ancia­nos enfer­mos. ¿Por qué? Por­que no hicie­ron test
al per­so­nal que tra­ba­ja allí, a quie­nes los cui­dan, que son en muchos
casos asin­to­má­ti­cos y son los que han lle­va­do el virus a los ancia­nos.
Es gen­te que hacía una vida nor­mal, entra­ba allí, infec­ta­ba a los vie­jos
y se des­ata­ba el fin del mun­do. Aquí tene­mos resi­den­cias don­de se ha
infec­ta­do has­ta el 50 y el 80% de la gen­te.. La úni­ca mane­ra de fre­nar­lo
es hacer test a todo el per­so­nal que tra­ba­ja allí y sacar
inme­dia­ta­men­te a los que den posi­ti­vo. Si no lo hace­mos, segui­rán
murien­do.

P. Entien­do que otra cosa que se ha hecho muy
bien en Véne­to es evi­tar la hos­pi­ta­li­za­ción de todos los pacien­tes con
sín­to­mas. Man­te­ner­los ale­ja­dos.

R. El virus es muy
peli­gro­so en ambien­tes cerra­dos don­de hay muchas per­so­nas. Por eso hay
que actuar ense­gui­da en hos­pi­ta­les y ambu­la­to­rios médi­cos. El desas­tre
de Bér­ga­mo empe­zó pre­ci­sa­men­te en unas Urgen­cias, don­de no se die­ron
cuen­ta de que había lle­ga­do un pacien­te con sín­to­mas, que fue el que
infec­tó a los médi­cos, a las enfer­me­ras, a todos los pacien­tes… El que
pasa­ba por allí salía con el virus. Así explo­tó la epi­de­mia en Bér­ga­mo.
Esa es la ver­dad.

«Cuan­do lle­ga­ron los médi­cos envia­dos por Chi­na, se que­da­ron estu­pe­fac­tos. Nos decían que si está­ba­mos locos»

P. Y en el Véne­to se hizo dis­tin­to, ¿no?

R.
En cuan­to crea­ron la ‘zona roja’, ais­la­ron a todos, tam­bién los
asin­to­má­ti­cos… Para­li­za­ron el bro­te. En el nor­te, en el área de Ber­ga­mo
(Lom­bar­día), hay gran­des indus­trias que pro­du­cen mucho. Se valo­ró
dis­tin­to por moti­vos eco­nó­mi­cos qui­zá. Y ya ve el resul­ta­do… Al final
hemos teni­do que para­li­zar la nación ente­ra por esos erro­res ini­cia­les.

P. Usted dice que otro error fue acon­se­jar a la pobla­ción no lle­var mas­ca­ri­llas.

R. Eso ha sido un error enor­me. ¡Enor­me! Las mas­ca­ri­llas es obvio que no dan una pro­tec­ción al 100%, pero si las lle­va todo el mun­do baja muchí­si­mo el ries­go de con­ta­gio. Cuan­do lle­ga­ron los médi­cos envia­dos por Chi­na, se que­da­ron estu­pe­fac­tos. Nos decían que si está­ba­mos locos. Ellos es ver­dad que están acos­tum­bra­dos a lle­var­las por la con­ta­mi­na­ción, etcé­te­ra, pero no se podían creer que en Ita­lia las auto­ri­da­des reco­men­da­sen lo con­tra­rio.

P. ¿La ges­tión de los paí­ses asiá­ti­cos ha sido tan bue­na como se per­ci­be des­de aquí?

R.
Muy bue­na. Mire, un lugar muy peli­gro­so son los ascen­so­res. Los chi­nos
tie­nen pañue­los desin­fec­tan­tes den­tro como pro­tec­ción. ¡Y en Corea del
Sur lo han hecho toda­vía mejor! Allí han hecho como en Vò, pero ade­más
usan­do medios tec­no­ló­gi­cos para ras­trear los telé­fo­nos. Tie­nen el
con­trol de todos los posi­ti­vos, saben adón­de van, con quién han teni­do
con­tac­tos… e inme­dia­ta­men­te los aís­lan. El 27 de enero, ¡el 27 de
enero!, se reu­nie­ron los res­pon­sa­bles de su cen­tro de con­trol de
epi­de­mias y en sie­te sema­nas tenían test para todos, adqui­ri­dos a la
empre­sa más fia­ble. Han hecho cien­tos de miles de test. Como en Vò, pero
a lo gran­de.

P. Al ini­cio de la epi­de­mia, se cues­tio­na­ba el gas­to eco­nó­mi­co de com­prar y hacer tan­tí­si­mos test.

R.
¿Cuán­to cues­ta un test? ¿Una dece­na de euros? ¿Algo más? Lo digo por­que
tener en tera­pia inten­si­va a un pacien­te duran­te 20 días en Ita­lia
cues­ta entre 50.000 y 60.000 euros.

«Hay que empe­zar ya a hacer test masi­vos a las cate­go­rías que pue­den ser vec­tor de con­ta­gio por el tra­ba­jo que desa­rro­llan»

P. Tenien­do en cuen­ta cómo ha avan­za­do la epi­de­mia, ¿debe­ría­mos hacer test a toda la pobla­ción?

R.
Es impo­si­ble hacer test a todo un país, eso es impo­si­ble. Pero lo que
se pue­de hacer es ele­gir a quién lo haces y no parar. Se tie­ne que
empe­zar con las cate­go­rías que pue­den ser vec­tor de con­ta­gio por el
tra­ba­jo que desa­rro­llan. Médi­cos, enfer­me­ros, per­so­nal sani­ta­rio,
tra­ba­ja­do­res de super­mer­ca­dos, agen­tes de poli­cía, far­ma­céu­ti­cos,
etcé­te­ra. A esos hay que hacer­les test a todos.

P. Usted vio venir esto mucho antes que el res­to. Está negro sobre blan­co en los artícu­los publi­ca­dos en la pren­sa tos­ca­na.

R. Soy pro­fe­sor emé­ri­to, estoy prác­ti­ca­men­te jubi­la­do, pero he enten­di­do la gra­ve­dad pre­coz­men­te, muy pre­coz­men­te. El gober­na­dor de Tos­ca­na, que me cono­cía bien, me con­tac­tó y por eso empe­za­ron a hacer test a los médi­cos aquí, a los enfer­me­ros, etcé­te­ra. ¡En Lom­bar­día no se los hacían ni a los médi­cos! ¡En los hos­pi­ta­les no se hacían a nadie! Lo peor es que seguían las reco­men­da­cio­nes de la OMS, que decía que había que hacer test solo a los que tenían sín­to­mas.

P. Con las mas­ca­ri­llas tam­bién ha habi­do rec­ti­fi­ca­ción. ¿Ha falla­do la OMS?

R.
Ha sido desas­tro­so, total­men­te desas­tro­so. Has­ta hace 10 días, aquí
seguían dicien­do por tele­vi­sión en men­sa­jes ofi­cia­les que las
mas­ca­ri­llas no ser­vían para nada, que los test a los asin­to­má­ti­cos no
ser­vían para nada. Al final, Véne­to está con­tro­lan­do el coro­na­vi­rus por
no seguir a la OMS. Aho­ra están cam­bian­do el dis­cur­so y están dicien­do
lo que yo dejé escri­to hace dos meses. Pero aho­ra lle­ga tar­de. Hacía
fal­ta hacer­lo enton­ces para fre­nar­lo.

P. ¿Cómo es posi­ble que haya falla­do tan­to la OMS?

R.
Nos hemos hecho esa pre­gun­ta noso­tros tam­bién muchas veces estos días.
Yo creo que fun­da­men­tal­men­te han falla­do por­que son buró­cra­tas que han
hecho carre­ra den­tro de ofi­ci­nas, pero no han vivi­do la expe­rien­cia de
cam­po, no han esta­do ni en los labo­ra­to­rios mane­jan­do virus ni
impli­ca­dos en situa­cio­nes epi­dé­mi­cas en otros paí­ses. Los polí­ti­cos se
han deja­do acon­se­jar por buró­cra­tas, en lugar de por exper­tos. Los
polí­ti­cos están sien­do muy cri­ti­ca­dos, pero la ver­dad es que han toma­do
deci­sio­nes acon­se­ja­dos por lo que les decían los téc­ni­cos.

«Los
polí­ti­cos están sien­do muy cri­ti­ca­dos, pero la ver­dad es que han toma­do
deci­sio­nes acon­se­ja­dos por lo que les decían los téc­ni­cos»

P. ¿Algu­na expe­rien­cia que haya teni­do usted le ha per­mi­ti­do enten­der mejor que sus cole­gas lo que podía estar pasan­do?

R.
Yo creo que me he pre­pa­ra­do duran­te toda mi vida para enten­der este
momen­to. Mi dis­cí­pu­lo lo enten­dió inclu­so antes. Era un cha­val genial en
la uni­ver­si­dad, se ha con­ver­ti­do en un inves­ti­ga­dor famo­so en el cam­po
de la mala­ria. Esta­ba tra­ba­jan­do en Lon­dres, en el Impe­rial Colle­ge,
pero hemos teni­do la suer­te de que la Uni­ver­si­dad de Pado­va lo tra­je­se
de vuel­ta a Ita­lia. Ha sido la ben­di­ción del Véne­to. Gra­cias a él, que
es un ver­da­de­ro exper­to, un viró­lo­go, el gober­na­dor del Véne­to está
fre­nan­do la epi­de­mia.

P. ¿Por qué se han fia­do más de él que de la OMS o del Gobierno cen­tral?

R. El gober­na­dor del Véne­to es de la Liga Nor­te, don­de no tie­nen par­ti­cu­lar sim­pa­tía por el Gobierno cen­tral ita­liano. Así que ha hecho las cosas como le ha dado la gana, a su mane­ra… Con la suer­te de que ha dado con Cri­san­ti.

P. Asu­mien­do que hemos per­di­do la opor­tu­ni­dad de hacer­lo como se hizo en Véne­to. ¿Qué pode­mos hacer aho­ra?

R.
Bus­car los anti­cuer­pos del virus en la san­gre es muy fácil. Y nos
per­mi­ti­ría saber cuán­tas per­so­nas han teni­do la infec­ción. A par­tir de
ahí, podría­mos avan­zar mucho en la inves­ti­ga­ción epi­de­mio­ló­gi­ca para
saber dón­de esta­mos. Lue­go se podría uti­li­zar a las per­so­nas con
anti­cuer­pos para tra­ba­jar en luga­res como resi­den­cias de ancia­nos,
fábri­cas o don­de hagan más fal­ta. Y ter­ce­ro: podría­mos uti­li­zar el
plas­ma de esas per­so­nas para curar a pacien­tes. Esta tera­pia ya se está
uti­li­zan­do y pue­de fun­cio­nar como una vacu­na pasi­va: anti­cuer­pos meti­dos
direc­ta­men­te a la san­gre.

P. Tam­bién per­mi­ti­ría saber cuán­ta gen­te ha pasa­do la enfer­me­dad sin sín­to­mas o con sín­to­mas lige­ros, cla­ro.

R.
Las cifras exac­tas no se van a con­se­guir. Los estu­dios de anti­cuer­pos
no detec­tan a todo el que lo ha pasa­do sin sín­to­mas, solo a dos ter­cios.
En cual­quier caso… En el hos­pi­tal de Flo­ren­cia lo hemos hecho con
todo el per­so­nal sani­ta­rio y hemos encon­tra­do que en torno a un 5% de
médi­cos y enfer­me­ros había pasa­do ya la enfer­me­dad sin sín­to­mas. Eso a
pesar de que es un hos­pi­tal que no esta­ba en pri­me­ra línea y don­de no ha
habi­do ape­nas pacien­tes con coro­na­vi­rus.

«El virus tie­ne mucho mar­gen toda­vía, muchos cuer­pos que infec­tar, muchas vidas en ries­go»

P. Aquí mucha gen­te fan­ta­sea con la idea de que medio Madrid ha pasa­do ya el coro­na­vi­rus.

R.
En Ita­lia pasa algo pare­ci­do. Pero ojo, por­que yo creo que el
por­cen­ta­je de pobla­ción euro­pea que lo ha pasa­do toda­vía no es muy
gran­de. El virus tie­ne mucho mar­gen toda­vía, muchos cuer­pos que
infec­tar, muchas vidas en ries­go.

P. Usted es de los que se metie­ron en cua­ren­te­na antes de que fue­se obli­ga­to­rio.

R. Lle­vo ya más de un mes. De todos modos, como pro­fe­sor emé­ri­to, mi acti­vi­dad no era tam­po­co muy inten­sa. Cuan­do empe­zó esta his­to­ria, ya lle­va­ba tiem­po evi­tan­do el con­tac­to con gen­te. Ya había enten­di­do lo que iba a pasar. Pien­se que ten­go 40 años de expe­rien­cia, de inves­ti­ga­ción, y ten­go amis­tad con los prin­ci­pa­les exper­tos. Anthony Fau­ci, el que está al fren­te en Esta­dos Uni­dos, es buen ami­go mío. Oiga, ¿le pue­do hacer aho­ra yo a usted una pre­gun­ta?

P. Si, cla­ro.

R. ¿Se ha habla­do en Espa­ña del par­ti­do Ata­lan­ta-Valen­cia?

P. Sí, se ha comen­ta­do que fue fuen­te de con­ta­gio impor­tan­te, pero sobre todo para la gen­te de Bér­ga­mo.

R.
Es que fue­ron 40.000 de Bér­ga­mo a Milán, todos jun­tos en el esta­dio. Y
cla­ro… Y eso que al aire libre es mucho menos peli­gro­so, por­que en
ambien­tes cerra­dos el virus se que­da en el aire duran­te un tiem­po y
pue­de inha­lar­se direc­ta­men­te.

P. ¿Si?

R.
Aún no está del todo cla­ro, pero pare­ce que aun­que no estés delan­te de
la per­so­na infec­ta­da, aun­que no la veas, te pue­des lle­gar a infec­tar en
ambien­tes cerra­dos.

«La vida a par­tir de aho­ra será mucho más com­pli­ca­da y mucho menos bella»

P. ¿Cómo se ima­gi­na la vida den­tro de unos meses?

R.
Segu­ro, segu­ro que ya no va a ser como antes. Habrá que ir con
mas­ca­ri­llas todo el día, habrá que evi­tar las gran­des con­cen­tra­cio­nes,
habra que can­ce­lar todo tipo de espec­tácu­los depor­ti­vos, con­gre­sos,
que­da­das, dis­co­te­cas, bares… Qui­zá los res­tau­ran­tes se podrán vol­ver a
abrir dis­tan­cian­do mucho las mesas. En defi­ni­ti­va, la vida a par­tir de
aho­ra será mucho más com­pli­ca­da y mucho menos bella.

P. ¿Con­fía en que se encuen­tre una vacu­na?

R.
Para que sea efi­caz, hace fal­ta míni­mo un año. A ver si se con­si­gue. Lo
nor­mal es que sí, sea­mos opti­mis­tas, por­que las carac­te­rís­ti­cas del
virus no son como las del VIH, por ejem­plo. No entra en las célu­las,
sino que se pega a ellas y el anti­cuer­po lo loca­li­za. Qui­zá no será una
vacu­na para toda la vida, pero enton­ces bas­ta­ría con una pro­tec­ción de
año en año, como con la gri­pe. Pero nun­ca se sabe. Y lue­go es que la
pro­duc­ción ten­drá que ser gigan­tes­ca: todos los habi­tan­tes del pla­ne­ta
van a que­rer su dosis.

P. ¿Es difí­cil des­de el pun­to de vis­ta de la mate­ria pri­ma fabri­car vacu­nas para todos?

R. No, eso no. El mate­rial no es un pro­ble­ma con la tec­no­lo­gía actual. Una vez has ais­la­do el virus y encon­tra­do la pro­teí­na útil a inyec­tar, se pue­de pro­du­cir en can­ti­da­des ili­mi­ta­das. Pero es que somos muchos millo­nes… Habrá que empe­zar con cate­go­rías espe­cia­les: ancia­nos, enfer­mos, etcé­te­ra.

P. Algo que sigue preo­cu­pan­do es que tam­bién mue­ren per­so­nas jóve­nes.

R.
Creo que se dis­tor­sio­na un poco ese men­sa­je. En reali­dad es muy, muy
rara la muer­te de per­so­nas jóve­nes. Por deba­jo de los 20 años, creo que
han muer­to 10 en total, al menos en los paí­ses don­de se sabe lo que está
pasan­do. En Áfri­ca no tene­mos ni idea de lo que pue­de estar suce­dien­do.

P. Como inmu­nó­lo­go ¿qué teo­ría le con­ven­ce más sobre lo selec­ti­va que es en tér­mi­nos de edad la neu­mo­nía que pro­vo­ca este virus?

R.
Hay dos teo­rías. La pri­me­ra dice que la res­pues­ta tumul­tuo­sa y exce­si­va
cau­sa­da por el sis­te­ma inmu­no­ló­gi­co natu­ral, una tor­men­ta de cito­qui­nas
macró­fa­gas que colap­san los pul­mo­nes… Una reac­ción exce­si­va en los
pacien­tes más ancia­nos. Los niños de dos o tres años que tie­nen un
sis­te­ma inmu­no­ló­gi­co muy poco efi­caz, ape­nas for­ma­do, ni lo notan.

P. ¿Y la segun­da teo­ría?

R.
Se dice que una per­so­na ancia­na ha teni­do muchas infec­cio­nes de otros
coro­na­vi­rus a lo lar­go de su vida y ha acu­mu­la­do una can­ti­dad de
anti­cuer­pos tan gran­de que cuan­do se infec­ta con este virus nue­vo,
reac­cio­na ane­gan­do los pul­mo­nes con esos anti­cuer­pos… Nin­gu­na de las dos
teo­rías me con­ven­ce, la ver­dad, yo los anti­cuer­pos los he cono­ci­do
siem­pre como armas pro­tec­to­ras.

P. ¿Enton­ces? ¿Sigue sien­do un mis­te­rio?

R.
Sí, creo que estas hipó­te­sis son pre­ci­pi­ta­das. Esta­mos toda­vía en la
fase del mis­te­rio. Esto es un enor­me mis­te­rio y, como le decía, yo lle­vo
toda la vida pre­pa­rán­do­me para ello.

Itu­rria /​Fuen­te

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *