Para­guay. Covid 19, la cri­sis del tra­ba­jo y la nece­si­dad de una refor­ma agra­ria

Por Jor­ge Zára­te, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /E’a/ 6 abril 2020

El prin­ci­pal colap­so de la pan­de­mia se
da en el mun­do del tra­ba­jo. Los des­pi­dos y la fal­ta de acti­vi­dad gol­pean a
millo­nes de obre­ros, prin­ci­pal­men­te a los tra­ba­ja­do­res infor­ma­les, esa marea
que bata­lla con­tra el des­em­pleo.

En el Para­guay son 1,6 millo­nes de
per­so­nas que ven su vida en jaque, los que no pue­den cum­plir la máxi­ma de los
gobier­nos que hablan para las cla­ses medias: “Que­da­te en casa”.

En el país hay un défi­cit habi­ta­cio­nal admi­ti­do
ofi­cial­men­te de al menos 300 mil vivien­das. Los asen­ta­mien­tos pre­ca­rios se
mul­ti­pli­can en la Gran Asun­ción año a año a cau­sa de la expul­sión que gene­ra la
expan­sión del agro­ne­go­cio cri­mi­nal.

No exis­te una ley de alqui­le­res que le
garan­ti­ce a los cien­tos de miles de per­so­nas que viven bajo este régi­men que
segui­rán vivien­do en el mis­mo lugar al menos por 1 año.Todo está al arbi­trio de
pro­pie­ta­rios que pue­den expul­sar­te cuan­do quie­ran o subir los pre­cios ante
cual­quier insi­nua­ción infla­cio­na­ria, esa que ocu­rre siem­pre, fue­ra de las
ridí­cu­las medi­cio­nes del Ban­co Cen­tral que siem­pren dan cero coma algo mien­tras
se ve la máqui­na remar­ca­do­ra hacer estra­gos en los super­mer­ca­dos.

Por eso la gen­te vol­vió a las calles el
313 y será difí­cil de aquí en ade­lan­te sin una fuer­te inter­ven­ción esta­tal
hacer cum­plir una cua­ren­te­na que podría exten­der­se más allá del 124 que es la
fecha que fijó el gobierno por aho­ra.

Es indis­pen­sa­ble que el gobierno
garan­ti­ce la uni­ver­sa­li­dad del pro­gra­ma Ñan­ga­re­ko (Cui­da­do, en gua­ra­ní) y los
500 mil gua­ra­níes por un mes que se esta­ble­cie­ron, lle­guen al menos a los que
se ins­cri­bie­ron, que según fuen­tes ofi­cia­les ya supe­ra­ron el millón de
per­so­nas.

Sin embar­go, al 24, la Secre­ta­ría de
Emer­gen­cia (SEN) había infor­ma­do que lle­gó a poco más de 5 mil fami­lias y que
se logró depu­rar median­te los cru­za­mien­tos de datos y las vali­da­cio­nes, 312 mil
per­so­nas de todos los ins­crip­tos.

Exis­te sin embar­go la pro­me­sa de que serán
asis­ti­dos con unos 300 millo­nes de dóla­res que se apro­ba­ron con la Ley de Emer­gen­cia
Sani­ta­ria apro­ba­da para enfren­tar los emba­tes de la pan­de­mia del Coro­na­vi­rus.

Cómo, de qué mane­ra, insis­tían en
pre­gun­tar los habi­tan­tes de los cien­tos de asen­ta­mien­tos de Sin Techos que
ape­nas acce­den a la míni­ma for­ma­li­dad de un telé­fono celu­lar con la míni­ma
car­ga para tener habi­li­ta­do el ser­vi­cio del Whatsapp. “Me ins­cri­bí, pero
toda­vía no hay nove­dad. Le pre­gun­té a mi veci­na y tam­po­co, dema­sia­do
nece­si­ta­mos ya”, cuen­ta una madre sol­te­ra del asen­ta­mien­to Niño Jesús y Vir­gen
del Car­men del barrio San José, en el kiló­me­tro 21de Capia­tá.

Hagan el cálcu­lo.

Dura
reali­dad

“Situa­ción eco­nómica de los cuentapropis­tas en Para­guay” se titu­la
el estu­dio de la con­sul­tu­ro­ra MF Eco­no­mía rea­li­za­do en mar­zo del 2020 que nos
da una peque­ña mues­tra del pro­ble­ma. Según cuen­ta el dia­rio La Nación, la fir­ma
encues­tó a 355 per­so­nas de dis­tin­tos sec­to­res econó­micos. El 63% de ellos no
sabe de qué otra for­ma tra­ba­jar y admi­te que la for­ma de tra­ba­jo les per­mi­te
tener ape­nas ingre­sos para sub­sis­tir mes a mes.

El 85% de los gas­tro­nó­mi­cos tie­nen cuen­tas que pagar en ban­cos
y financie­ras, casas de cré­di­to y usure­ros. La mayo­ría gana en un 39% por
comi­sión sobre las ven­tas y o clien­tes, 33% por día y 22% por mes, mien­tras que
el 6% gana por sema­na tra­ba­ja­da.

El 93% de las emplea­das domés­ti­cas tie­ne cuen­tas que pagar en
un 15% en usu­ras, 23% en casas de cré­di­tos y coope­ra­ti­vas, mien­tras que solo el
23% está en ban­cos y finan­cie­ras. La encues­ta seña­la que el 84% de las emplea­das
entre­vis­ta­das no tie­ne nin­gu­na estra­te­gia para enfren­tar la pará­li­sis
deter­mi­na­da por la cua­ren­te­na.

Entre tan­to la pre­sión empre­sa­ria sobre los tra­ba­ja­do­res es
bru­tal, el minis­te­rio de Tra­ba­jo (Mtess) regis­tró un lis­ta­do de 1.400 bajas y
entre 500 y 700 des­pi­dos injus­ti­fi­ca­dos, que fue­ron con­de­na­dos por los
sin­di­ca­tos que con­for­man la Uni­dad Sin­di­cal, lide­ra­dos por la Con­fe­de­ra­ción de
la Cla­se Tra­ba­ja­do­ra (CCT).

La minis­tra de Tra­ba­jo, Car­la
Baci­ga­lu­po, se tomó fotos repar­tien­do kits de ali­men­tos a un gru­po de obre­ros
des­pe­di­dos y dijo que inten­ta­rían lle­gar a todos. Anti­ci­pó tam­bién que se
tra­ba­ja­rá en una línea con el Ins­ti­tu­to de Pre­vi­sión Social (IPS) para que la
enti­dad pague el 50% de los sala­rios de los tra­ba­ja­do­res de Mipy­mes que están
ins­crip­tos, unas 260 mil per­so­nas, bus­can­do de esta mane­ra que pue­dan con­ser­var
el empleo.

Tam­bién dio a cono­cer que hay unas 50
empre­sas que pidie­ron la sus­pen­sión de su per­so­nal.

Urgen­te
y nece­sa­ria

Ante el des­am­pa­ro gene­ral la soli­da­ri­dad
popu­lar vie­ne sos­te­nien­do la ali­men­ta­ción de bue­na par­te de la pobla­ción, ollas
popu­la­res flo­re­cen en todo el terri­to­rio para­gua­yo para ayu­dar a las fami­lias
que no pue­den salir a tra­ba­jar. Des­ta­can allí los dona­ti­vos de los
asen­ta­mien­tos cam­pe­si­nos que se midie­ron por tone­la­das de ali­men­tos en las últi­mas
dos sema­nas, cues­tión que lle­va a refle­xio­nar sobre el mode­lo pro­duc­ti­vo y la
nece­si­dad de la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria.

Todo pare­ce indi­car que la Agri­cul­tu­ra
Fami­liar Cam­pe­si­na (AFC) será la que resis­ti­rá este emba­te.

Las lar­gas filas de vehícu­los de
habi­tan­tes de la capi­tal y la Gran Asun­ción que se des­pla­zan hacia el inte­rior
para hacer la cua­ren­te­na con las fami­lias tron­ca­les, pare­cen tener en lo
ali­men­ta­rio una de las razo­nes de su ocu­rren­cia.

En esta ins­tan­cia es impor­tan­tí­si­mo recor­dar
que sólo el 6% de las tie­rras cul­ti­va­bles están en poder de la AFC y allí se
pro­du­ce el 60% de las fru­tas, ver­du­ras y hor­ta­li­zas que el país con­su­me.

En ese otro bru­tal 94% se hace la soja
que ali­men­ta, entre otros, a los chan­chos de la Chi­na, cuya pro­duc­ción indus­tria­li­za­da
pare­ce ser el ori­gen del Coro­na­vi­rus según los últi­mos estu­dios cien­tí­fi­cos.

Tam­bién habrá que tener en cuen­ta que
los cam­pe­si­nos endeu­da­dos están al lími­te y que en el mar­co de la cua­ren­te­na
habrá que abrir una ven­ta­na al pedi­do de la Coor­di­na­do­ra Nacio­nal
Inter­sec­to­rial (CNI) de imple­men­tar un plan de asis­ten­cia a 55 mil fami­lias en
13 depar­ta­men­tos y la apli­ca­ción de la ley de “Defen­sa, res­tau­ra­ción y
pro­mo­ción de la agri­cul­tu­ra fami­liar” san­cio­na­da en diciem­bre de 2019 pero jamás regla­men­ta­da e imple­men­ta­da.

Con sus reite­ra­dos cam­pa­men­tos anua­les
la CNI con­si­guió que el esta­do a tra­vés del Ban­co Nacio­nal de Fomen­to acce­da a
refi­nan­ciar las deu­das de unos 18 mil cam­pe­si­nos pro­pie­ta­rios de menos de 30
hec­tá­reas que tie­nen obli­ga­cio­nes con­traí­das de has­ta 2 mil dóla­res
esta­dou­ni­den­ses.

Sin embar­go se esti­ma que toda­vía se
nece­si­tan al menos unos 50 millo­nes de dóla­res para blan­quear obli­ga­cio­nes y
reac­ti­var al sec­tor que pro­du­ce los ali­men­tos del país.

Tie­rra y empleo van de la mano. Así lo
resu­mió Mar­cial Gómez, secre­ta­rio gene­ral adjun­to de la Fede­ra­ción Nacio­nal
Cam­pe­si­na (FNC): “Cien mil hec­tá­reas de cul­ti­vo en rama de algo­dón nece­si­ta­mos
para pro­du­cir y satis­fa­cer el mer­ca­do interno de pro­duc­tos deri­va­dos de tex­til,
eso sig­ni­fi­ca más de 70 millo­nes de dóla­res de pla­ta para que que­de en nues­tro
país y más de vein­te mil fuen­tes de tra­ba­jo en el sec­tor indus­trial”.

Esto sin dejar de men­cio­nar la pro­pues­ta
de la orga­ni­za­ción de rea­li­zar una pla­ni­fi­ca­ción de la pro­duc­ción
fru­tihor­tí­co­la con semi­llas, insu­mos, asis­ten­cia téc­ni­ca e infra­es­truc­tu­ra. La
idea de pro­du­cir todo el año para satis­fa­cer el mer­ca­do interno no es una
cues­tión utó­pi­ca si exis­te la inver­sión y el acom­pa­ña­mien­to téc­ni­co ade­cua­do.
Así lo reite­ran a quién los quie­ra escu­char des­de hace 27 años en cada Mar­cha
del Cam­pe­si­na­do Pobre, cita que este año fue sus­pen­di­da a cau­sa de la
cua­ren­te­na.

El cálcu­lo de la FBC es sen­ci­llo: Invir­tien­do
apro­xi­ma­da­men­te el 4,5 % del Pro­duc­to Bru­to Interno (PBI) duran­te 10 años se
pue­de hacer una refor­ma agra­ria que dote de tie­rras para el cul­ti­vo a las cer­ca
de 300.000 fami­lias cam­pe­si­nas que care­cen de ella.

Difi­cil, se sabe, más cuan­do todos los
pla­nes guber­na­men­ta­les bus­can vin­cu­lar la pro­duc­ción con los gran­des
super­mer­ca­dos, que en gene­ral, serían res­pon­sa­bles de las olea­das impor­ta­do­ras,
ya por cuen­ta pro­pia, ya uti­li­zan­do el ejér­ci­to de con­tra­ban­dis­tas hor­mi­gas que
se movi­li­za des­de las fron­te­ras argen­ti­nas y bra­si­le­ñas para pro­veer­les.

A pesar de ello, en esta cri­sis que
des­cu­bre lo esen­cial, habrá que ver si el pue­blo com­pren­de de una vez por todas
la nece­si­dad de una refor­ma agra­ria que des­tru­ya este sis­te­ma geren­cia­do por
capa­ta­ces.

Por ser­vi­les que le hacen la gue­rra a
los cam­pe­si­nos y favo­re­cen al agro­ne­go­cio y el con­tra­ban­do de hor­ta­li­zas como
man­da­to del mode­lo lati­fun­dis­ta y exclu­yen­te que rige en el país des­de
ter­mi­na­da la Gue­rra de la Tri­ple Alian­za.

Es hora de encon­trar un reme­dio a la
altu­ra de la his­to­ria para dejar a esta tie­rra sin mal.

Itu­rria /​Fuen­te

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