Colom­bia. La paz no es una palo­ma blan­ca

Por Aye­lén Correa Ruau, des­de Colom­bia, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 2 abril 2020

Cré­di­to de la Foto: Bibia­na Ramí­rez

El 26 de sep­tiem­bre de 2016 se
fir­ma­ba en Car­ta­ge­na de Indias El Acuer­do de Paz entre el gobierno colom­biano y
la gue­rri­lla FARC-EP. El títu­lo exten­so decía: “para una paz esta­ble y
dura­de­ra”. Repre­sen­tó un nue­vo inten­to[1] de ter­mi­nar con una
con­flic­ti­vi­dad de más de medio siglo. Des­con­fian­za, san­gre y resis­ten­cia
sig­na­ron todo lo que vino lue­go.

A más de 3
años de un hito en la his­to­ria polí­ti­ca del país mayor pro­duc­tor de cocaí­na del
mun­do, bus­ca­mos una brú­ju­la en los hon­dos sen­ti­mien­tos de las y los ex
gue­rri­lle­ros.

Lle­gue al solar de cual­quier fami­lia
cam­pe­si­na del sur de Colom­bia, que le digan qué es el con­flic­to arma­do. Van a
decir que es la his­to­ria de su vida: que a su casa lle­ga­ron para­mi­li­ta­res y
Gue­rri­lla, alguien de la fami­lia ha muer­to, el Ejér­ci­to ha bom­bar­dea­do y
fumi­ga­do sus tie­rras y aguas; se han vis­to obli­gadxs a des­pla­zar­se. Dirán al
pasar que vota­ron “no” al ple­bis­ci­to por la paz de 2016.

Un fan­tas­ma mero­dea las hacien­das y
ofi­ci­nas en Colom­bia, lle­va el horror a los oídos de la sub­je­ti­vi­dad
terra­te­nien­te: es la pes­te de la refor­ma rural inte­gral. Que cam­bie de una vez
y para siem­pre la des­igual­dad crea­da por la colo­ni­za­ción espa­ño­la, que devuel­va
la tie­rra para quie­nes la habi­tan y esta­lle el rei­na­do de la meri­to­cra­cia.
Espec­tro de los pode­ro­sos, ori­gen de las insu­rrec­cio­nes popu­la­res y gue­rri­llas,
la refor­ma agra­ria se con­vir­tió en el pri­me­ro de los 6 pun­tos[2] que
se acor­da­ron en La Haba­na entre el gobierno y las Fuer­zas Arma­das
Revo­lu­cio­na­rias de Colom­bia-Ejér­ci­to del Pue­blo (FARC-EP). Fue el abu­so de los
terra­te­nien­tes y ladro­nes en los cam­pos, la pro­fun­da des­igual­dad que la fami­lia
cam­pe­si­na vivía dia­ria­men­te, lo que fue unien­do a comu­nis­tas y libe­ra­les en los
años ´40 con la for­ma de auto­de­fen­sas cam­pe­si­nas.

Alber­to tie­ne 43 años, estu­vo 25 en
la gue­rri­lla. Cla­ra ingre­só a los 13 y a sus 18 lle­gó el Acuer­do de Paz.
Siem­pre que se les inte­rro­ga sobre cómo o por qué ingre­sa­ron, la pre­gun­ta no
pre­sen­ta nove­dad para ellxs: la gue­rri­lla era par­te de la fami­lia cam­pe­si­na,
esta­ba ahí. No había nada de espec­ta­cu­lar en sumar­se a lo que esta­ba suce­dien­do
en el coti­diano.

Esa es una de las prin­ci­pa­les razo­nes
de que las FARC-EP hayan teni­do un com­po­nen­te alta­men­te cla­sis­ta. La mis­ma que
expli­ca por qué amplios sec­to­res del cam­pe­si­na­do no apro­ba­ban la fir­ma del
Acuer­do y temían por un terri­to­rio libre para el avan­ce para­mi­li­tar y la
vio­len­cia de las Fuer­zas Arma­das del Esta­do. Más sabe el dia­blo por vie­jo que
por dia­blo. No fue mie­do infun­da­do tam­po­co pre­mo­ni­ción, la vio­len­cia vol­ve­ría a
expro­piar la dig­ni­dad una vez la gue­rri­lla se des­ar­ma­ra.

El 23 de sep­tiem­bre de 2016 en la X
Con­fe­ren­cia Gue­rri­lle­ra se deci­dió acep­tar el Acuer­do de La Haba­na que se venía
dia­lo­gan­do des­de 2012 con el gobierno de Manuel San­tos. Una par­te mayo­ri­ta­ria
del deno­mi­na­do Fren­te Pri­me­ro reafir­mó su deci­sión de con­ti­nuar en armas. Por V
vez en la his­to­ria con­tem­po­rá­nea, el cam­po en armas no se fia­ba de un con­tra­to
don­de siem­pre resul­ta­ba esta­fa­do.

Según un infor­me[3] con
fecha de cor­te el 8 de sep­tiem­bre de 2019, des­de la sus­crip­ción del Acuer­do, han
sido ase­si­na­das 666 per­so­nas líde­res socia­les y defen­so­ras de DD.HH y 151 ex
gue­rri­llerxs de FARC – EP en pro­ce­so de rein­cor­po­ra­ción a la vida civil. La
ausen­cia de garan­tías para la par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca en Colom­bia es uno de los
seña­la­mien­tos más gra­ves sobre la imple­men­ta­ción, al mis­mo tiem­po que la
buro­cra­ti­za­ción y des­fi­nan­cia­mien­to de las ins­ti­tu­cio­nes res­pon­sa­bles.

Un nue­vo quie­bre se daría el 29 de
agos­to de 2019, cuan­do tres ex miem­bros del Secre­ta­ria­do de las FARC – EP y
refe­ren­tes en los diá­lo­gos de La Haba­na, anun­cia­ron[4] des­de
la sel­va colom­bia­na que vol­vían a las armas para defen­der­se de la vio­len­cia del
Esta­do; alias Jesús San­trich, “el pai­sa” y alias Iván Már­quez refun­da­ban lo que
ellos lla­ma­rían la II Mar­que­ta­lia.

¿Cuán­tos años de sole­dad?

Cla­ra dice que siem­pre supo que iba a
ter­mi­nar en la gue­rri­lla. No es que alguien se lo haya orde­na­do o prohi­bi­do,
era que cono­cía el lugar para la hija de una fami­lia pobre en la Colom­bia
des­po­seí­da. Lue­go com­pren­de­ría que las con­di­cio­nes de muer­te en las que era
obli­ga­do a vivir el cam­pe­si­na­do podían trans­for­mar­se. Y que la orga­ni­za­ción
polí­ti­co mili­tar era una vía para eso.

Rea­li­zar una retros­pec­ti­va a 3 años
de la fir­ma del Acuer­do obli­ga a enre­dar­se en la his­to­ria del con­flic­to arma­do,
que es la his­to­ria de lucha del cam­pe­si­na­do. Y yen­do a sus orí­ge­nes des­de el
pre­sen­te, hay que reco­no­cer con desa­zón que las cau­sas que obli­ga­ron al pue­blo
cam­pe­sino a tomar las armas se encuen­tran hoy igual de vigen­tes.

El 84,7% del terri­to­rio colom­biano
está con­for­ma­do por muni­ci­pios que están en las cate­go­rías de rura­li­dad. Para
2014, la pobla­ción que vivía allí era de un 30,4%. El 46% de la tie­rra se
encuen­tra en tenen­cia de tan sólo el 0,4% de la pobla­ción[5]. Sí:
casi la mitad del terri­to­rio en menos de la mitad del 1%. El 16,8% del
cam­pe­si­na­do es anal­fa­be­to, el 75,8% no reci­bió asis­ten­cia téc­ni­ca y el 71,5%
mani­fes­tó no tener infra­es­truc­tu­ra para el desa­rro­llo de las acti­vi­da­des
agro­pe­cua­rias[6].

Este pro­ble­ma es estruc­tu­ral de las
des­igual­da­des en Colom­bia y por esa razón las FARC-EP pro­pu­so como pri­mer pun­to
una refor­ma agra­ria; que ha encon­tra­do la opo­si­ción del mode­lo de acu­mu­la­ción
actual: des­po­se­sión terri­to­rial y extrac­ción total de las fuen­tes de rique­za
para explo­ta­ción pri­va­da trans­na­cio­nal.

Manuel Maru­lan­da o Tiro­fi­jo, figu­ra
his­tó­ri­ca en las FARC-EP, como libe­ral insur­gen­te, encon­tró en la déca­da del
‘50 del siglo pasa­do en un sitio del Toli­ma, el pun­to de resis­ten­cia para
fun­dar jun­to a otrxs cama­ra­das, la Repú­bli­ca de Mar­que­ta­lia: un reduc­to
terri­to­rial que pre­ten­día cons­truir un encla­ve inde­pen­dien­te. En 1958, el
bipar­ti­dis­mo de libe­ra­les y con­ser­va­do­res se unió en el Fren­te Nacio­nal para
des­car­gar lo que se cono­ce como el perio­do de “la vio­len­cia” sobre el
sen­ti­mien­to que impul­sa­ba Mar­que­ta­lia.

El con­flic­to arma­do has­ta 2018 había
cau­sa­do 94.754 muer­tes atri­bui­das a para­mi­li­ta­res; 35.683 a la gue­rri­lla y
9.804 a agen­tes del Esta­do[7].

Alber­to ase­gu­ra: la oli­gar­quía no va
a per­mi­tir un avan­ce del pue­blo.

Como con Elié­cer Gai­tán en 1948 o con
la Unión Patrió­ti­ca a par­tir de 1982[8],
quie­nes repre­sen­tan una alter­na­ti­va, son eli­mi­nadxs en impu­ni­dad o acu­sadxs de
cri­mi­na­les en lo que se cono­ce como “fal­sos posi­ti­vos”, el ase­si­na­to
sis­te­má­ti­co de civi­les para jus­ti­fi­car la ame­na­za terro­ris­ta y la indus­tria de
la gue­rra.

Alber­to vive
en una casa fres­ca y peque­ña.

Mien­tras
ense­ña con mapas en un ano­ta­dor, con­fie­sa que tenía muchas expec­ta­ti­vas con el
des­plie­gue de su vida civil. Y aun­que cree en el Acuer­do, reco­no­ce que ni el
par­ti­do Fuer­za Alter­na­ti­va Revo­lu­cio­na­ria del Común[9] ha logra­do des­ple­gar
su poten­cial social ni los gobier­nos de San­tos (2010−2018) y Duque han hecho
posi­ble su par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca.

En varias opor­tu­ni­da­des la gue­rri­lla
más anti­gua del con­ti­nen­te tuvo dis­po­si­ción al diá­lo­go con los dife­ren­tes
gobier­nos que admi­nis­tra­ron el Esta­do colom­biano, siem­pre la mis­ma his­to­ria de
trai­ción y muer­te. El con­flic­to arma­do afec­ta fatal­men­te a lxs des­po­seídxs de
la tie­rra: al cam­po en armas, la juven­tud pobre con­ver­ti­da en sol­da­da del
Ejér­ci­to o coop­ta­da por los gru­pos para­mi­li­ta­res. La oli­gar­quía terra­te­nien­te
no se man­cha de esta san­gre. Muy por el con­tra­rio, ha desa­rro­lla­do una
indus­tria (líci­ta e ile­gal) para la gue­rra, que la favo­re­ce polí­ti­ca y
eco­nó­mi­ca­men­te, sien­do uno de los paí­ses con mayo­res bases mili­ta­res
esta­dou­ni­den­ses de Amé­ri­ca Lati­na y el úni­co “socio glo­bal” de la OTAN[10]. A
tra­vés del Plan Colom­bia[11] y
duran­te el perio­do 2001 – 2016, Esta­dos Uni­dos ha inver­ti­do 10.000
millo­nes de dóla­res en ayu­da mili­tar, se dice que es el mayor pre­su­pues­to
arma­men­tis­ta des­pués del des­ti­na­do a Israel.

Sola­men­te en el pri­mer tri­mes­tre de
2020, 71 líde­res y lide­re­sas socia­les habían sido ase­si­nadxs. Al menos 20 ex
gue­rri­llerxs y fir­man­tes del Acuer­do están muer­tos a la fecha[12].

En el cam­po, toda­vía están espe­ran­do
que lxs ex gue­rri­llerxs vuel­van para pro­mo­ver la agi­ta­ción y orga­ni­za­ción
cam­pe­si­na. Lo que duran­te cua­tro años fue cam­pa­ña del movi­mien­to social, módu­los
de talle­res, dis­cur­sos en reunio­nes y acti­vi­da­des masi­vas, no se logra
con­ver­tir en prác­ti­ca polí­ti­ca en el sur de Colom­bia. Las garan­tías para la
par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca de ex inte­gran­tes de las FARC-EP no exis­ten y el avan­ce
del para­mi­li­ta­ris­mo es bru­tal.

Aun con com­pa­ñerxs ase­si­nadxs, aún
con quie­nes eli­gie­ron vol­ver a las armas, Cla­ra y Alber­to sos­tie­nen que era
nece­sa­rio fir­mar el Acuer­do. Que era urgen­te reubi­car la lucha de cla­ses en
Colom­bia, en lugar de seguir enfren­tan­do hijxs del cam­po entre sí; que la
ini­cia­ti­va del desar­me per­mi­te un giro en la narra­ti­va de la alter­na­ti­va
popu­lar, siem­pre estig­ma­ti­za­da y demo­ni­za­da por la cul­tu­ra domi­nan­te.

Con la ini­cia­ti­va para la Paz con
Jus­ti­cia Social del gru­po gue­rri­lle­ro más gran­de de todos los tiem­pos, la
ver­dad de los pue­blos irrum­pe otra vez en la his­to­ria. El fin del con­flic­to
arma­do en Colom­bia requie­re una Paz que trans­for­me las des­igual­da­des, es una
paz con ape­lli­do, que en lugar de vaciar­se de sen­ti­do, debe ir al ori­gen de la
máqui­na de la vio­len­cia.

Apor­te cro­no­ló­gi­co

1956 – 1958: libe­ra­les y con­ser­va­do­res
cons­ti­tu­yen el Fren­te Nacio­nal.

1960: a par­tir del ase­si­na­to de
gue­rri­llerxs amnis­tiadxs, Maru­lan­da y otrxs libe­ra­les radi­ca­les vuel­ven al
mon­te, se for­ma la lla­ma­da Repú­bli­ca de Mar­que­ta­lia.

1966: el Blo­que Sur cons­ti­tu­yó
en la región de Duda las Fuer­zas Arma­das Revo­lu­cio­na­rias de Colom­bia (FARC).

1982: Se rea­li­za la Sép­ti­ma Con­fe­ren­cia
Gue­rri­lle­ra, don­de se reafir­ma el com­pro­mi­so de lucha arma­da y polí­ti­ca.

1984: se con­for­ma la Unión Patrió­ti­ca,
par­ti­do polí­ti­co vigen­te en la actua­li­dad.

Las FARC comien­zan a lla­mar­se
ejér­ci­to del pue­blo (EP).

1998 – 2012: imple­men­ta­ción del Plan Colom­bia.

2002 – 2010: pre­si­den­cias de Álva­ro Uri­be
Vélez, pro­mo­tor del para­mi­li­ta­ris­mo para enfren­tar al cam­pe­si­na­do en armas.

2007: Se con­cre­ta un Acuer­do Huma­ni­ta­rio.
La defen­so­ra de DD.HH. Pie­dad cór­do­ba y el pre­si­den­te de Vene­zue­la Hugo Chá­vez fue­ron
media­ción. Cara­cas fue ele­gi­do como terri­to­rio neu­tral y el acuer­do con­sis­tió en
el can­je de secues­tradxs por presxs polí­ti­cos.

2008: Se visi­bi­li­zan el fenó­meno de
fal­sos posi­ti­vos, ase­si­natxs a pobla­ción civil para hacer­la pasar por
gue­rri­lla.

2016: Ple­bis­ci­to a la pobla­ción
colom­bia­na para apro­bar el Acuer­do de Paz.

2017: 1° con­gre­so del par­ti­do Fuer­za
Alter­na­ti­va Revo­lu­cio­na­ria del Común.

2019: Ex gue­rri­llerxs que habían
pro­mo­vi­do el Acuer­do de Paz deci­den vol­ver a las armas pro­duc­to del
incum­pli­mien­to del gobierno colom­biano

Glo­sa­rio
para lec­torx crí­ticx

Desar­me
o des­mo­vi­li­za­ción:
lxs ex gue­rri­llerxs de las FARC-EP cum­plie­ron
su par­te del Acuer­do y entre­ga­ron sus armas, en un pro­ce­so de rein­cor­po­ra­ción a
la vida civil. Se des­ar­ma­ron, más no se des­mo­vi­li­za­ron por­que con­ti­núan como
movi­mien­to polí­ti­co y social.

Disi­den­cias
de las FARC-EP:
Hay quie­nes dicen que se encuen­tran
repre­sen­ta­das en aque­llos sec­to­res que deci­die­ron no sus­cri­bir los acuer­dos o
aban­do­nar el pro­ce­so de paz (sin ape­lli­do). Pero tam­bién dicen que disi­den­te es
quien aban­do­nó los prin­ci­pios éti­cos y pro­gra­má­ti­cos de la gue­rri­lla, acor­dan­do
con un enemi­go.

Ex
gue­rri­llerx o ex com­ba­tien­te:
gue­rri­llerx es quien se
orga­ni­zó y luchó mili­tar­men­te con un ideal de trans­for­ma­ción de la socie­dad
colom­bia­na en favor de lxs opri­midxs. Com­ba­tien­tes se le lla­mó a los
para­mi­li­ta­res, inte­gran­tes de orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les vin­cu­la­das al nego­cio
del nar­co­trá­fi­co y des­ti­na­das a eli­mi­nar las gue­rri­llas.

Paz
o paz con jus­ti­cia social:
La paz sin ape­lli­do es aque­lla que
recu­rre a un eufe­mis­mo de sí mis­ma para vaciar­se de sen­ti­do, es un feti­che, se
tra­ta de la del pre­mio Nobel al ex pre­si­den­te Juan Manuel San­tos, la de los
Acuer­dos de La Haba­na. La Paz con Jus­ti­cia Social es por la que luchan los
movi­mien­tos socia­les y popu­la­res en Colom­bia des­de que el Esta­do-nación se
impu­so como meca­nis­mo de orden social. Es una paz que trans­for­me las
des­igual­da­des estruc­tu­ra­les y estruc­tu­ran­tes.

Con­flic­to
arma­do o ame­na­za terro­ris­ta:
El pri­me­ro es el pro­ce­so
social-polí­ti­co y mili­tar que ha vivi­do Colom­bia des­de el 9 de abril de 1948
cuan­do el ase­si­na­to del líder libe­ral y can­di­da­to a pre­si­den­te Jor­ge Elié­cer
Gai­tán, amplia­men­te apro­ba­do por las mayo­rías, des­en­ca­de­nó el Bogo­ta­zo y una
gue­rra civil que invo­lu­cró a las fuer­zas arma­das, gru­pos para­mi­li­ta­res y
gue­rri­llas. La ame­na­za terro­ris­ta
fue la repre­sen­ta­ción dis­cur­si­va uti­li­za­da por el gobierno colom­biano para
jus­ti­fi­car el geno­ci­dio con­tra las opcio­nes polí­ti­cas alter­na­ti­vas y el pue­blo
en armas. Cabe des­ta­car que la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos (OEA),
lla­ma­da céle­bre­men­te el Minis­te­rio de las Colo­nias por Fidel Cas­tro Ruz, fue
crea­da en sue­lo colom­biano a sólo 21 días del Bogo­ta­zo, don­de se esti­ma
ase­si­na­ron a 3.000 colom­bianxs.

Mafia
o para­mi­li­ta­ris­mo:
el para­mi­li­ta­ris­mo en el mar­co del
con­flic­to colom­biano, se refie­re a aque­llos gru­pos arma­dos ile­ga­les orga­ni­za­dos
para ani­qui­lar a las gue­rri­llas, lo que ideo­ló­gi­ca­men­te lo con­vier­te en un
gru­po fas­cis­ta. La mafia es la mane­ra de
des­ideo­lo­gi­zar a los gru­pos para­mi­li­ta­res lue­go de los Acuer­dos de Paz de La
Haba­na, redu­cien­do el ejer­ci­cio de sus vio­len­cias a meros fines ins­tru­men­ta­les.
La idea de mafia nie­ga la exis­ten­cia y
for­ta­le­ci­mien­to del para­mi­li­ta­ris­mo, como ideo­lo­gía del plan sis­te­má­ti­co de
ani­qui­la­ción de una alter­na­ti­va popu­lar para Colom­bia.

El
Acuer­do de La Haba­na o Acuer­dos defi­ni­ti­vos:
El acuer­do de La
Haba­na son los sus­cri­tos entre las FARC-EP y el gobierno antes del ple­bis­ci­to
del 2 de octu­bre de 2016. Los Acuer­dos Defi­ni­ti­vos son los fir­ma­dos el 24 de
noviem­bre de 2016 en el Tea­tro Colón (Bogo­tá), que inclu­ye­ron las
modi­fi­ca­cio­nes que exi­gían sec­to­res ‑que pro­mo­vie­ron el voto por el NO en el
ple­bis­ci­to- como el Cen­tro Demo­crá­ti­co, cuyo prin­ci­pal refe­ren­te es el ex
pre­si­den­te y pro­mo­tor del para­mi­li­ta­ris­mo, Álva­ro Uri­be Vélez.

Pos­con­flic­to
o posa­cuer­do:
a pesar de que nume­ro­sos voce­ros del
gobierno colom­biano se refie­ren a pos­con­flic­to para deno­mi­nar el pro­ce­so
aper­tu­ra­do lue­go de la fir­ma de los Acuer­dos de Paz, los movi­mien­tos socia­les y
popu­la­res se esfuer­zan en expli­car que el con­flic­to no ha cesa­do en Colom­bia,
el ase­si­na­to de cer­ca de 800 per­so­nas es ape­nas una mues­tra; por ello pre­fie­ren
hablar de posa­cuer­do.


[1] El 28 de mar­zo de 1984 ini­cia­ron los
“Acuer­dos de la Uri­be-Meta”. En 1992 se dan los diá­lo­gos de Tlatz­ka­la (Méxi­co),
que se habían ini­cia­do en Cara­cas (Vene­zue­la) en 1991. Entre 1998 y 2002 se da
el pro­ce­so de nego­cia­ción de San Vicen­te del Caguán. En sep­tiem­bre de 2012
ini­cia­ron los diá­lo­gos para la fir­ma del Acuer­do de Paz de la Haba­na.

[2] Pun­to 1“Reforma Rural Inte­gral”; 2 “Par­ti­ci­pa­ción
polí­ti­ca: Aper­tu­ra demo­crá­ti­ca para cons­truir la paz”; 3 “Cese al Fue­go y de
Hos­ti­li­da­des Bila­te­ral y Defi­ni­ti­vo y la Deja­ción de las Armas”; 4 “Solu­ción al
Pro­ble­ma de las Dro­gas Ilí­ci­tas”; 5 “Víc­ti­mas” y 6 “Comi­sión de Segui­mien­to,
Impul­so y Veri­fi­ca­ción a la Imple­men­ta­ción del Acuer­do Final”. Ver Acuer­do
Defi­ni­ti­vo: http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/procesos-y-conversaciones/Documentos%20compartidos/24 – 11-2016NuevoAcuerdoFinal.pdf

[3] Ver infor­me: https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=https://www.nodal.am/wp-content/uploads/2019/09/Informe-Violaciones-a-los-Derechos-Humanos-en-tiempos-de-Paz.-Septiembre-de-2019 – 18-09 – 19.pdf

[4] El video ori­gi­nal fue de 32 minu­tos y
así como se divul­gó por redes socia­les y pla­ta­for­mas, rápi­da­men­te des­apa­re­ció.
Actual­men­te se encuen­tra sola­men­te en frag­men­tos de menos de 5 minu­tos. Ver
video en RT: https://​www​.you​tu​be​.com/​w​a​t​c​h​?​v​=​E​e​C​s​8​c​G​t​NUs

[5] Depar­ta­men­to Admi­nis­tra­ti­vo Nacio­nal
de Esta­dís­ti­ca. Ver docu­men­to sobre rura­li­dad en: https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Estudios%20Econmicos/2015ago6%20Documento%20de%20Ruralidad%20-%20DDRS-MTC.pdf

[6] Cen­so Agro­pe­cua­rio 2014 (des­pués de
45 años de no gene­rar infor­ma­ción al res­pec­to). Ver resul­ta­dos com­ple­tos: https://​www​.dane​.gov​.co/​f​i​l​e​s​/​i​m​a​g​e​s​/​f​o​r​o​s​/​f​o​r​o​-​d​e​-​e​n​t​r​e​g​a​-​d​e​-​r​e​s​u​l​t​a​d​o​s​-​y​-​c​i​e​r​r​e​-​3​-​c​e​n​s​o​-​n​a​c​i​o​n​a​l​-​a​g​r​o​p​e​c​u​a​r​i​o​/​C​N​A​T​o​m​o​2​-​R​e​s​u​l​t​a​d​o​s​.​pdf

[7] Ver: http://​cen​tro​de​me​mo​riahis​to​ri​ca​.gov​.co/​o​b​s​e​r​v​a​t​o​r​io/
El Obser­va­to­rio de Memo­ria y Con­flic­to del CNMH (Cen­tro Nacio­nal de Memo­ria
His­tó­ri­ca) docu­men­tó, en total, 353.531 hechos. Estos son algu­nos de sus
hallaz­gos: la gue­rra dejó 80.514 des­apa­re­ci­dos (de los cua­les 70.587 aún siguen
des­apa­re­ci­dos), 37.094 víc­ti­mas de secues­tro, 15.687 víc­ti­mas de vio­len­cia
sexual y 17.804 meno­res de 18 años reclu­ta­dos. Este Obser­va­to­rio entre­gó al
Sis­te­ma inte­gral de Ver­dad, Jus­ti­cia, Repa­ra­ción y No Repe­ti­ción, la base de
datos más com­ple­ta sobre el con­flic­to arma­do en Colom­bia, que docu­men­ta hechos
de 1958 a julio del 2018.

[8] Se esti­ma que entre esos años se
ase­si­na­ron más de 3 mil sim­pa­ti­zan­tes de la UP, entre ellos dos can­di­da­tos
pre­si­den­cia­les. El Esta­do colom­biano fue deman­da­do en 1993 por geno­ci­dio
polí­ti­co ante la Cor­te Inter­ame­ri­ca­na de DD.HH. por estos hechos, dicha deman­da
fue acep­ta­da recién en 1997.

[9] El 28 de agos­to de 2017, se reali­zó
el 1° con­gre­so del par­ti­do FARC, herra­mien­ta de par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca de la
des­ar­ma­da gue­rri­lla.

[10] Orga­ni­za­ción del Tra­ta­do del Atlán­ti­co
Nor­te, por sus siglas en inglés.

[11] Es un acuer­do bila­te­ral cons­ti­tui­do
entre los gobier­nos de Colom­bia y Esta­dos Uni­dos. Se con­ci­bió en 1999 con los
obje­ti­vos espe­cí­fi­cos de gene­rar una revi­ta­li­za­ción social y eco­nó­mi­ca,
ter­mi­nar el con­flic­to arma­do en Colom­bia y crear una estra­te­gia anti­nar­có­ti­ca.
En el año 2000 la orga­ni­za­ción inter­na­cio­nal Amnis­tía cues­tio­nó a dicho Plan
por sus méto­dos. Sus detrac­to­res ase­gu­ran que su prin­ci­pal obje­ti­vo era
eli­mi­nar a la insur­gen­cia arma­da. Con el ini­cio de los diá­lo­gos de La Haba­na,
el Plan Colom­bia entró en una eta­pa de enfria­mien­to silen­cio­so. Ver balan­ce a
15 años de su lan­za­mien­to del his­to­ria­dor Oto Higui­ta: https://​www​.tele​surtv​.net/​b​l​o​g​g​e​r​s​/​P​l​a​n​-​C​o​l​o​m​b​i​a​-​U​n​-​b​a​l​a​n​c​e​-​a​-​1​5​-​a​n​o​s​-​d​e​-​s​u​-​i​m​p​l​e​m​e​n​t​a​c​i​o​n​-​2​0​1​6​0​203 – 0002.html

[12] http://​www​.inde​paz​.org​.co/​p​a​z​-​a​l​-​l​i​d​e​r​a​z​g​o​-​s​o​c​i​al/

Itu­rria /​Fuen­te

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