Perú. El coro­na­vi­rus y la pre­sión tri­bu­ta­ria más baja de la Región

por César Flo­res Unza­ga /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 30 de mar­zo de 2020

Nues­tro sis­te­ma de salud públi­ca está entre los más pre­ca­rios e indig­nos del mun­do. Esto es cla­ve cam­biar si que­re­mos dar­le via­bi­li­dad demo­crá­ti­ca al país. Pero ¿será posi­ble finan­ciar una refor­ma inte­gral del sis­te­ma de salud en el Perú?

En las últi­mas dos déca­das, el Perú se ha mos­tra­do como uno de los paí­ses que mejor hizo su tarea en macro­eco­no­mía en Amé­ri­ca Lati­na: cre­ci­mien­to del PBI por enci­ma del pro­me­dio, baja infla­ción, cuen­tas fis­ca­les y endeu­da­mien­to públi­co bajo con­trol, reser­vas inter­na­cio­na­les en cons­tan­te cre­ci­mien­to, entre otros. Sin embar­go, poco se ha men­cio­na­do que nues­tra pre­sión tri­bu­ta­ria es una de las más bajas de la región y a nivel glo­bal.

La pre­sión tri­bu­ta­ria es una medi­ción que com­pa­ra a todos los impues­tos recau­da­dos en un país como por­cen­ta­je de su PBI nacio­nal. Como seña­la el pre­si­den­te del Con­se­jo Fis­cal, Wal­do Men­do­za, des­de hace medio siglo tene­mos una pre­sión tri­bu­ta­ria en el Perú que da vuel­tas alre­de­dor del 14% del PBI. Actual­men­te en Amé­ri­ca Lati­na el pro­me­dio es de 23% y en los paí­ses de la OCDE lle­ga a 34% del PBI, inclu­so esta­mos reza­ga­dos res­pec­to a los otros paí­ses de la Alian­za del Pací­fi­co, como Colom­bia y Chi­le cuya pre­sión tri­bu­ta­ria se ubi­ca entre el 18% y 21% del PBI.

Ni siquie­ra en el mejor momen­to del boom de pre­cios de los mine­ra­les, el Perú logró alcan­zar una pre­sión tri­bu­ta­ria alta. Sólo alcan­zó un pun­to máxi­mo de 16,9% en 2012. Así lo mues­tra el siguien­te grá­fi­co:

El tama­ño del Esta­do en cada país se pue­de eva­luar en fun­ción de la pre­sión tri­bu­ta­ria, es decir, en fun­ción del total de impues­tos que el Esta­do recau­da y que son los que finan­cian la mayor par­te del gas­to públi­co en edu­ca­ción, salud, segu­ri­dad, infra­es­truc­tu­ra, etc. Cla­ra­men­te, las cifras mos­tra­das nos indi­can que el Esta­do peruano es com­pa­ra­ti­va­men­te peque­ño y atra­vie­sa serias difi­cul­ta­des para finan­ciar el bien­es­tar.

Una refor­ma inte­gral del sis­te­ma de salud pasa, en pri­mer lugar, por resol­ver este esco­llo his­tó­ri­co. De hecho, si el Perú hubie­se alcan­za­do una pre­sión tri­bu­ta­ria míni­ma de 18% del PBI, tal como suce­de en otros paí­ses de la región, hubié­se­mos logra­do una recau­da­ción adi­cio­nal acu­mu­la­da entre el 2002 y 2019 de 252,000 millo­nes de soles adi­cio­na­les. Este año 2020 el pre­su­pues­to públi­co en salud ini­ció con 18,494 millo­nes de soles y al momen­to de escri­bir este artícu­lo se ha logra­do incre­men­tar has­ta 20,627 millo­nes de soles, con el fin de afron­tar la cri­sis sani­ta­ria por el COVID-19.

A comien­zos de este año la Minis­tra de Eco­no­mía y Finan­zas anun­ció que el año 2019 el Perú cerró con una pre­sión tri­bu­ta­ria de 14.2% del PBI, mien­tras que para el 2020 se espe­ra­ba lle­gar a 14.9% y el 2021 a 15.4%. Estas cifras de recau­da­ción anun­cia­das nos ubi­can bas­tan­te lejos del Esta­do moderno.

El Esta­do, de mane­ra cohe­ren­te, ha pro­cu­ra­do man­te­ner todos estos años la dis­ci­pli­na fis­cal, es decir, no gas­tar más allá de sus ingre­sos. Bási­ca­men­te, esto es lo que nos per­mi­te aho­ra con­tar con algu­nos aho­rros para enfren­tar la cri­sis del coro­na­vi­rus. Sin embar­go, no debe­mos dejar de ocul­tar que, en para­le­lo, se han hecho pocos esfuer­zos para ele­var la pre­sión tri­bu­ta­ria sin lo cual no podre­mos aten­der, ni aho­ra ni más ade­lan­te, a sec­to­res cla­ve como el de salud. En efec­to, en un estu­dio del Con­se­jo Fis­cal se seña­la­ba que en la Alian­za del Pací­fi­co, el Perú era el úni­co país que no había rea­li­za­do nin­gu­na refor­ma tri­bu­ta­ria inte­gral en los últi­mos diez años.

¿Por qué no se ha logra­do ele­var la pre­sión tri­bu­ta­ria? Esto se debe a una com­bi­na­ción de fac­to­res: la elu­sión tri­bu­ta­ria prac­ti­ca­da prin­ci­pal­men­te por gran­des empre­sas; la eva­sión tri­bu­ta­ria que invo­lu­cra prin­ci­pal­men­te al sec­tor infor­mal; los bene­fi­cios tri­bu­ta­rios no jus­ti­fi­ca­dos que favo­re­cen a varios sec­to­res eco­nó­mi­cos; las gran­des deu­das tri­bu­ta­rias no cobra­das; la inca­pa­ci­dad para cap­tar una mayor por­ción de las sobre­ga­nan­cias mine­ras en casi 10 años de pre­cios altos; el len­to avan­ce en el for­ta­le­ci­mien­to de la SUNAT, etc.

Aho­ra, en ple­na emer­gen­cia del coro­ro­na­vi­rus, la para­li­za­ción par­cial de la eco­no­mía nacio­nal y mun­dial nos lle­va­rá a vivir una pro­fun­da rece­sión que se pro­lon­ga­rá al menos has­ta el 2021. Se vie­ne un esce­na­rio de menor recau­da­ción, ade­más se pre­vén excep­cio­nes tri­bu­ta­rias que bus­ca­rán sal­var las eco­no­mías fami­lia­res y las de las empre­sas. Todo esto es com­pren­si­ble en este con­tex­to y segu­ra­men­te la pre­sión tri­bu­ta­ria del Perú cae­rá por deba­jo del 13% del PBI, lo cual sólo ha suce­di­do en cua­tro oca­sio­nes des­de 1980 en los peo­res momen­tos de cri­sis.

Una pro­pues­ta para la recau­da­ción: el impues­to al patri­mo­nio

Una de las pocas medi­das que podría eva­luar­se en medio de esta cri­sis para cap­tar más recur­sos fis­ca­les, y ate­nuar así la caí­da de la recau­da­ción gene­ral que vie­ne inelu­di­ble, es la crea­ción del lla­ma­do impues­to al patri­mo­nio. Este impues­to se apli­ca en varias eco­no­mías avan­za­das y tam­bién en la región, de hecho, en Colom­bia se creó el año 2019 y gra­va a todas las per­so­nas natu­ra­les que ten­gan un patri­mo­nio líqui­do mayor a 5,000 millo­nes de pesos colom­bia­nos, unos 4.2 millo­nes de soles. 

El finan­cia­mien­to de las diver­sas medi­das para ate­nuar la cri­sis del coro­na­vi­rus requie­re de una acción soli­da­ria de todos los acto­res de la socie­dad, y más allá de las colec­tas volun­ta­rias que ya se vie­nen pro­du­cien­do, un impues­to de este tipo ayu­da­ría a que quie­nes “más tie­nen” sean quie­nes más con­tri­bu­yan en este momen­to crí­ti­co, algo cohe­ren­te con la lar­ga aspi­ra­ción de con­tar en el Perú con un sis­te­ma tri­bu­ta­rio pro­gre­si­vo.

De acuer­do a De Echa­ve y Flo­res, a dife­ren­cia de lo que ocu­rre en los paí­ses indus­tria­li­za­dos, en el Perú la recau­da­ción fis­cal se sus­ten­ta prin­ci­pal­men­te en impues­tos indi­rec­tos (tales como el IGV), los cua­les son con­si­de­ra­dos impues­tos regre­si­vos, pues gra­van más a los que menos tie­nen. En los paí­ses de mayor desa­rro­llo, en cam­bio, los ingre­sos fis­ca­les pro­vie­nen prin­ci­pal­men­te de la recau­da­ción de los impues­tos direc­tos (tales como el impues­to a la ren­ta o al patri­mo­nio), con­si­de­ra­dos impues­tos pro­gre­si­vos en la medi­da que gra­van más a los con­tri­bu­yen­tes de mayo­res ingre­sos. El prin­ci­pio de equi­dad tri­bu­ta­ria reco­mien­da que los sis­te­mas tri­bu­ta­rios se sos­ten­gan fun­da­men­tal­men­te en la recau­da­ción de impues­tos direc­tos.

Cuan­do vol­va­mos a la “nor­ma­li­dad” post­co­ro­na­vi­rus debe­mos empu­jar el cam­bio de nues­tro sis­te­ma tri­bu­ta­rio, salir de una vez de la nor­ma­li­dad del 14% de pre­sión tri­bu­ta­ria. Solo una mayor recau­da­ción nos garan­ti­za­rá tener mejo­res con­di­cio­nes de vida, con salud para todos y todas.

*Miem­bro del Gru­po de Jus­ti­cia Fis­cal Perú.

Fuente:Wayka.pe

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