El uso sis­te­má­ti­co de la tor­tu­ra y los malos tra­tos en los cen­tros de inte­rro­ga­to­rios israe­líes. El caso de al-Mas­co­biy­ya – La otra Andalucía

Des­de su crea­ción, el esta­do ocu­pan­te hizo cum­plir y desa­rro­lló leyes y prác­ti­cas que con­du­je­ron tan­to al uso sis­te­má­ti­co de la tor­tu­ra como a la impu­ni­dad abso­lu­ta para el autor de este cri­men. His­tó­ri­ca­men­te hablan­do, se usa­ron varios méto­dos de tor­tu­ra con­tra los pales­ti­nos, que inclu­ye­ron, entre otros: sacu­dir, la silla del bebé, cubrir la cabe­za con una bol­sa, escu­char músi­ca a todo volu­men, el arma­rio, ras­gar las uñas y muchos otros méto­dos que fue­ron solía extraer con­fe­sio­nes de dete­ni­dos pales­ti­nos. De hecho, des­de el comien­zo de la ocu­pa­ción en 1967, 73 dete­ni­dos pales­ti­nos fue­ron ase­si­na­dos en inte­rro­ga­to­rios israelíes.

Las auto­ri­da­des de ocu­pa­ción israe­líes nun­ca deja­ron de recu­rrir a la tor­tu­ra como el pro­ce­di­mien­to ope­ra­ti­vo están­dar para extraer con­fe­sio­nes de dete­ni­dos pales­ti­nos. De hecho, el cri­men de tor­tu­ra es sis­te­má­ti­co y amplia­men­te difun­di­do con la com­pli­ci­dad del sis­te­ma judi­cial israe­lí. A fines de 2019, la agen­cia de inte­li­gen­cia “Sha­bak” some­tió a varios dete­ni­dos en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya a seve­ras tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas, sin nin­gu­na for­ma de vigi­lan­cia y pro­tec­ción. Adda­meer es el repre­sen­tan­te legal de alre­de­dor de 50 casos de dete­ni­dos en inte­rro­ga­to­rios. Esos dete­ni­dos incluían estu­dian­tes uni­ver­si­ta­rios, defen­so­res de los dere­chos huma­nos y líde­res polí­ti­cos, que fue­ron some­ti­dos a seve­ras tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas y /​o malos tratos.

La com­pli­ci­dad de los doctores

Los méto­dos de tor­tu­ra uti­li­za­dos con­tra esos dete­ni­dos resul­ta­ron en mar­cas visi­bles y con­tu­sio­nes en sus cuer­pos. Ade­más, varios de ellos no pudie­ron cami­nar ni mover­se debi­do a las duras pali­zas y las posi­cio­nes de estrés a las que fue­ron some­ti­dos. Sin embar­go, los médi­cos de la clí­ni­ca en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya no docu­men­ta­ron las mar­cas visi­bles de tor­tu­ra en sus cuer­pos y no infor­ma­ron nin­guno de estos casos. De hecho, los médi­cos apro­ba­ron la capa­ci­dad físi­ca de los dete­ni­dos para ser devuel­tos a inte­rro­ga­to­rios, igno­ran­do los mora­to­nes visi­bles, las úlce­ras y las mar­cas de tor­tu­ra en los cuer­pos de los dete­ni­dos que tam­bién expre­sa­ron ver­bal­men­te sus sen­ti­mien­tos de dolor seve­ro a los médi­cos. Ade­más, a Adda­meer le que­dó cla­ro, espe­cial­men­te por los infor­mes médi­cos que los abo­ga­dos logra­ron obte­ner,[1] que estas prác­ti­cas no solo reve­lan, sino que de hecho demues­tran la com­pli­ci­dad de los médi­cos en el deli­to de tor­tu­ra come­ti­do, ya que cubrie­ron e igno­ra­ron el uso sis­te­má­ti­co de tor­tu­ra seve­ra en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mascobiyya.

La prohi­bi­ción de las visi­tas de abogados

De acuer­do con las leyes mili­ta­res israe­líes, un dete­ni­do pue­de ser rete­ni­do en inte­rro­ga­to­rios por un perío­do total de 75 días sin reci­bir car­gos ofi­cia­les. De acuer­do con estas mis­mas leyes, se pue­de prohi­bir a un dete­ni­do reu­nir­se con su abo­ga­do por un perío­do total de 60 días. Esos dete­ni­dos, en par­ti­cu­lar, fue­ron rete­ni­dos por perío­dos extre­ma­da­men­te lar­gos bajo inte­rro­ga­to­rio, y tam­bién se les prohi­bió las visi­tas de abo­ga­dos y con­sul­tas lega­les. Se emi­tie­ron alre­de­dor de 200 órde­nes de prohi­bi­ción de visi­tas de abo­ga­dos en tres meses, y esas órde­nes se reno­va­ron cons­tan­te­men­te varias veces. La dura­ción de la prohi­bi­ción de reu­nir­se con los abo­ga­dos varió de 30 a 45 días en algu­nos casos. A los dete­ni­dos se les negó el dere­cho de ver a su abo­ga­do, inclu­so en las sesio­nes judi­cia­les que se lle­va­ron a cabo mien­tras la prohi­bi­ción de los abo­ga­dos era efec­ti­va. Esas sesio­nes se divi­die­ron en dos ron­das, una con el abo­ga­do sin el dete­ni­do, y cuan­do el abo­ga­do se fue­ra, la segun­da ron­da comen­za­ría con el dete­ni­do a quien se le prohi­bió la visi­ta del abo­ga­do, don­de sería lle­va­do a la sala del tri­bu­nal sin su abo­ga­do. Esos dete­ni­dos fue­ron pri­va­dos de su dere­cho a un abo­ga­do[2] en el perío­do de deten­ción más sen­si­ble. En lugar de reci­bir ase­so­ra­mien­to legal, esos dete­ni­dos solo se que­da­ron con los inte­rro­ga­do­res a los que se les otor­gó la impu­ni­dad por el deli­to de tor­tu­ra. Los abo­ga­dos de Adda­meer no pudie­ron docu­men­tar e infor­mar sobre el deli­to de tor­tu­ra y malos tra­tos que sufrie­ron los dete­ni­dos duran­te el interrogatorio.

Los abo­ga­dos de Adda­meer pre­sen­ta­ron 22 peti­cio­nes ante el Tri­bu­nal Supe­rior de Israel con­tra las órde­nes de prohi­bi­ción que prohí­ben a los dete­ni­dos la visi­ta de abo­ga­dos. De todas estas peti­cio­nes, 18 fue­ron recha­za­das y las otras cua­tro fue­ron reti­ra­das en base a la apro­ba­ción de la visi­ta de un abo­ga­do. Los abo­ga­dos de Adda­meer tam­bién pre­sen­ta­ron 80 ape­la­cio­nes ante el tri­bu­nal mili­tar israe­lí de ape­la­cio­nes con­tra los perío­dos de deten­ción de estos dete­ni­dos. Solo se acep­ta­ron 12 de estos lla­ma­mien­tos para acor­tar el perío­do de deten­ción que se reno­va­ba cons­tan­te­men­te. El res­to de las 68 ape­la­cio­nes fue­ron recha­za­das, a pesar de que los jue­ces vie­ron las mar­cas de tor­tu­ra en los cuer­pos de estos dete­ni­dos y fue­ron infor­ma­dos en deta­lle sobre su situa­ción médica.

Esto reve­la cómo el tri­bu­nal mili­tar israe­lí y el Tri­bu­nal Supe­rior no solo son tri­bu­na­les cons­ti­tui­dos irre­gu­lar­men­te, sino que tam­po­co son inde­pen­dien­tes ni impar­cia­les. [3] Dado que prio­ri­zan las soli­ci­tu­des y nece­si­da­des de la agen­cia de inte­li­gen­cia israe­lí, sin tener en cuen­ta los dere­chos de los dete­ni­dos. Lo que es más impor­tan­te, la insis­ten­cia de los jue­ces israe­líes en ambos tri­bu­na­les para exten­der los perío­dos de inte­rro­ga­to­rio con el cono­ci­mien­to de la tor­tu­ra come­ti­da demues­tra la com­pli­ci­dad de este sis­te­ma legal en los deli­tos come­ti­dos. De hecho, los jue­ces tam­bién obs­tru­ye­ron la docu­men­ta­ción de la tor­tu­ra al inten­tar retra­sar la entre­ga de infor­mes médi­cos y foto­gra­fías de los cuer­pos de los dete­ni­dos tor­tu­ra­dos, en lugar de vigi­lar y pre­ve­nir la tor­tu­ra, lo cual es su obli­ga­ción legal.

Los abo­ga­dos de Adda­meer logra­ron obte­ner imá­ge­nes que mues­tran las mar­cas de tor­tu­ra en el cuer­po del dete­ni­do, en un solo caso, Walid Hanatsheh. El juez del tri­bu­nal mili­tar acep­tó las soli­ci­tu­des del abo­ga­do de Adda­meer y orde­nó al médi­co del cen­tro de deten­ción que docu­men­ta­ra las mar­cas de tor­tu­ra en el cuer­po del dete­ni­do, toman­do fotos, pero aun así, exten­dió la deten­ción de Walid. Lamen­ta­ble­men­te, Adda­meer no pudo obte­ner foto­gra­fías para los otros dete­ni­dos que tam­bién fue­ron tor­tu­ra­dos. Por ejem­plo, en el caso de Samer Arbeed, hubo un cla­ro recha­zo a la soli­ci­tud de tomar foto­gra­fías de su cuer­po des­de el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios, aun­que Samer en ese momen­to toda­vía esta­ba en el hos­pi­tal. No obs­tan­te, Adda­meer logró obte­ner infor­mes médi­cos para varios de estos detenidos,

El papel desem­pe­ña­do por los inte­rro­ga­do­res, los médi­cos y los jue­ces en ambos tri­bu­na­les eran com­ple­men­ta­rios entre sí, lo que evi­den­te­men­te se reve­ló en las sesio­nes judi­cia­les y sus pro­to­co­los. Por ejem­plo, en el caso de la dete­ni­da, Mais Abu Gush, infor­mó al juez sobre sus con­di­cio­nes de deten­ción y los méto­dos de tor­tu­ra a los que fue some­ti­da. Sin embar­go, des­pués de la sesión, el abo­ga­do notó en el pro­to­co­lo de la sesión que par­te de la decla­ra­ción de Mais fue rete­ni­da y cubier­ta de negro. Este es solo otro ejem­plo del inten­to cons­tan­te de ocul­tar el deli­to de tor­tu­ra y evi­tar que los abo­ga­dos docu­men­ten y pro­te­jan al dete­ni­do y, por lo tan­to, obs­tru­yan la defen­sa del abo­ga­do para el caso.

The Gag Order

A Adda­meer se le prohi­bió publi­car cual­quie­ra de los deta­lles de la tor­tu­ra duran­te más de tres meses debi­do a una orden de mor­da­za emi­ti­da por el tri­bu­nal de pri­me­ra ins­tan­cia de Jeru­sa­lén. Esta orden de mor­da­za se emi­tió por pri­me­ra vez el 9 de sep­tiem­bre de 2019 y se reno­vó varias veces has­ta que fue vio­la­da por la pro­pia agen­cia de inte­li­gen­cia israe­lí el 19 de diciem­bre de 2019. La emi­sión de esta orden de mor­da­za se otor­gó espe­cí­fi­ca­men­te para ocul­tar los crí­me­nes de tor­tu­ra come­ti­dos con­tra dete­ni­dos pales­ti­nos dete­ni­dos en Cen­tro de inte­rro­ga­to­rios al-Mas­co­biy­ya en Jeru­sa­lén. Adda­meer pre­sen­tó una ape­la­ción con­tra la orden de mor­da­za, pero la ape­la­ción fue recha­za­da. Fue difí­cil enfu­re­cer­se con­tra la orden de mor­da­za, espe­cial­men­te por­que se emi­tió en una sesión judi­cial uni­la­te­ral, sin tener a los acu­sa­dos​y sus abo­ga­dos en la sesión o inclu­so infor­mar­les des­pués de su emisión.

Tor­tu­ra sis­te­má­ti­ca y fal­ta de responsabilidad 

A pesar de la prohi­bi­ción abso­lu­ta y no dero­ga­ble de la tor­tu­ra, con­sa­gra­da en el artícu­lo 2 de la Con­ven­ción Inter­na­cio­nal con­tra la Tor­tu­ra y rati­fi­ca­da por Israel el 3 de octu­bre de 1991, la tor­tu­ra con­tra los dete­ni­dos pales­ti­nos es sis­te­má­ti­ca y gene­ra­li­za­da en las cár­ce­les de ocu­pa­ción israe­lí y en los cen­tros de inte­rro­ga­to­rio. Estos casos son solo una prue­ba del uso sis­te­má­ti­co de la tor­tu­ra y, lo que es más impor­tan­te, de la com­pli­ci­dad de los jue­ces israe­líes en los tri­bu­na­les mili­ta­res y civi­les al come­ter el deli­to de tor­tu­ra. De hecho, la tor­tu­ra ha sido san­cio­na­da por una serie de deci­sio­nes del Tri­bu­nal Supe­rior de Israel. En la deci­sión del Tri­bu­nal Supe­rior núme­ro 510094 en 1999, [4]el tri­bu­nal no hizo una prohi­bi­ción abso­lu­ta con­tra la tor­tu­ra. A pesar del hecho de que esta deci­sión afir­ma­ba que la tor­tu­ra es ile­gal en las leyes israe­líes, aún así, el Tri­bu­nal Supe­rior per­mi­tió el uso de “medios espe­cia­les de pre­sión” en el caso de un esce­na­rio de “bom­ba de relo­je­ría”, don­de los inte­rro­ga­do­res creen que un sos­pe­cho­so está rete­nien­do infor­ma­ción que podría evi­tar una ame­na­za inmi­nen­te para la vida de los civi­les como se esta­ble­ce en el Artícu­lo (1) 34 del Códi­go Penal israe­lí de 1972. Esta excep­ción cons­ti­tu­ye una gra­ve lagu­na legal que legi­ti­ma la tor­tu­ra y el tra­to cruel de los inte­rro­ga­do­res de inte­li­gen­cia israe­líes con­tra los dete­ni­dos pales­ti­nos y tam­bién pro­te­ge a los inte­rro­ga­do­res a quie­nes se con­ce­de la impu­ni­dad por sus crímenes.

Ade­más, el Tri­bu­nal Supe­rior de Israel, en el caso Tbeish núme­ro 901817 en 2018, [5] emi­tió un fallo que amplió el con­cep­to de un esce­na­rio de “bom­ba de relo­je­ría” para incluir casos que no son ame­na­zas de segu­ri­dad inmi­nen­tes. En este caso, el juez basó su fallo en deci­sio­nes ante­rio­res y amplió el ele­men­to de inme­dia­tez para no limi­tar­se con un mar­co de tiempo.

Las deci­sio­nes del Tri­bu­nal Supe­rior israe­lí difi­cul­ta­ron la ren­di­ción de cuen­tas por el deli­to de tor­tu­ra y die­ron impu­ni­dad a quie­nes come­tie­ron este deli­to y /​o son cóm­pli­ces de este. De hecho, Adda­meer, en los últi­mos diez años, ha pre­sen­ta­do anual­men­te dece­nas de denun­cias de tor­tu­ra, y solo una de ellas, un caso de aco­so sexual, esta­ba abier­to a inves­ti­ga­ción. Sin embar­go, en lugar de pre­sio­nar una lis­ta de car­gos con­tra los per­pe­tra­do­res, en este caso, se cerró sin acu­sa­ción. Ade­más, según el Comi­té Públi­co con­tra la Tor­tu­ra en Israel (PCATI), se han pre­sen­ta­do alre­de­dor de 1.200 denun­cias de tor­tu­ra duran­te los inte­rro­ga­to­rios israe­líes des­de 2001. Todos los casos se cerra­ron sin una sola acu­sa­ción. [6]

Tor­tu­ra físi­ca y psi­co­ló­gi­ca y malos tra­tos uti­li­za­dos con­tra dete­ni­dos palestinos

Los dete­ni­dos pales­ti­nos sufren por las fuer­zas de ocu­pa­ción un tra­to inhu­mano y degra­dan­te des­de los pri­me­ros momen­tos del arres­to. Los dete­ni­dos sufren regis­tros cor­po­ra­les inva­si­vos, humi­lla­ción y gol­pes duros duran­te el arres­to y el pro­ce­so de trans­fe­ren­cia a las cár­ce­les o los cen­tros de inte­rro­ga­to­rio. Duran­te los inte­rro­ga­to­rios, los dete­ni­dos fue­ron some­ti­dos a dife­ren­tes for­mas de tor­tu­ra físi­ca y psi­co­ló­gi­ca. Los méto­dos uti­li­za­dos con­tra ellos inclu­ye­ron, entre otros, gol­pes fuer­tes, pri­va­ción seve­ra del sue­ño, ais­la­mien­to, posi­cio­nes de estrés, la nega­ción de las nece­si­da­des bási­cas de higie­ne, que por ejem­plo se usó con­tra los dete­ni­dos Ahmad Kha­rouf y Nael Hala­bi, entre otros. Ade­más, varios dete­ni­dos per­ma­ne­cie­ron en cel­das frías con aire acon­di­cio­na­do duran­te lar­gos perío­dos de tiem­po, como Mam­douh Ame­ra. Tam­bién, inti­mi­da­ción y tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca ame­na­za­do­ra e inten­si­va, inclui­do el uso de miem­bros de la fami­lia y/​u otros dete­ni­dos, como a lo que fue­ron some­ti­dos Samah Jara­dat y Has­san Hashem. Muchos otros dete­ni­dos fue­ron some­ti­dos a lar­gas y con­ti­nuas sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio, y no se les pre­sen­tó nin­gu­na lis­ta de car­gos. Por ejem­plo, el dete­ni­do, Islam Bar­gouthi, ya esta­ba bajo deten­ción admi­nis­tra­ti­va cuan­do lo lle­va­ron a al-Mas­co­biy­ya, don­de pasó 20 días en inte­rro­ga­to­rio, y lue­go lo lle­va­ron de vuel­ta a la pri­sión, sin reci­bir nin­gu­na lis­ta de car­gos. En cuan­to al dete­ni­do Car­mel Bar­gouthi, fue some­ti­do a un perío­do de inte­rro­ga­to­rio lar­go y extre­ma­da­men­te difí­cil, pero solo se le acu­só de una lis­ta de car­gos que incluía inci­ta­ción a tra­vés de “Face­book”, como a los que fue­ron some­ti­dos Samah Jara­dat y Has­san Hashem. Islam Bar­gouthi ya esta­ba bajo deten­ción admi­nis­tra­ti­va cuan­do lo lle­va­ron a al-Mas­co­biy­ya, don­de pasó 20 días en inte­rro­ga­to­rio, y lue­go lo lle­va­ron de vuel­ta a la pri­sión, sin reci­bir nin­gu­na lis­ta de cargos.

El abo­ga­do de Adda­meer comen­zó a reco­pi­lar prue­bas con­tun­den­tes del deli­to de tor­tu­ra y malos tra­tos, come­ti­do con­tra estos dete­ni­dos des­de el pri­mer día, en el que a los abo­ga­dos se les per­mi­tió reu­nir­se con los detenidos.

Muchos dete­ni­dos fue­ron some­ti­dos a seve­ras tor­tu­ras físi­cas en un inten­to de extraer con­fe­sio­nes y obli­gar­los a auto­in­cri­mi­nar­se. Este docu­men­to pro­por­cio­na una des­crip­ción de la cruel tor­tu­ra físi­ca y fisio­ló­gi­ca y los malos tra­tos a los que fue­ron some­ti­dos varios detenidos.

Samer Arbeed /​45 años

Samer fue arres­ta­do en la maña­na del 25 de sep­tiem­bre de 2019 por las fuer­zas espe­cia­les de ocu­pa­ción israe­líes fren­te a su lugar de tra­ba­jo. Lue­go fue tras­la­da­do a la pri­sión de Ofer, don­de el inte­rro­ga­to­rio comen­zó inme­dia­ta­men­te con él. Samer fue gol­pea­do con dure­za en todo el cuer­po y fue for­za­do a varias posi­cio­nes de estrés que incluían, sen­ta­do en una silla peque­ña, don­de sus pier­nas espo­sa­das a la par­te infe­rior de la silla, y su mano espo­sa­da entre sí y levan­ta­da sobre su cabe­za para estar Se echó hacia atrás y espo­só a una mesa situa­da detrás de Samer. Duran­te esta posi­ción de estrés, fue some­ti­do a fuer­tes gol­pes apun­tan­do a su pecho, tam­bién sufrió pre­sión adi­cio­nal en sus bra­zos y pecho cada vez que los inte­rro­ga­do­res tira­ban de las cade­nas ata­das a sus manos. Samer tam­bién esta­ba suje­to a la posi­ción Bana­na, [7]en cucli­llas fren­te a una posi­ción de la pared. [8]

Samer fue some­ti­do a fuer­tes gol­pes en todo el cuer­po mien­tras esta­ba en las posi­cio­nes de estrés, los inte­rro­ga­do­res tam­bién pre­sio­na­ron su cue­llo en un inten­to de sofo­car­lo. Samer ha caí­do al sue­lo por la inten­si­dad de los gol­pes duros, cada vez que cae los inte­rro­ga­do­res se sien­tan en su pecho y con­ti­núan gol­peán­do­lo y abo­fe­teán­do­lo con dure­za. Des­pués de un día de inte­rro­ga­to­rio en la pri­sión de Ofer, Samer fue tras­la­da­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rio de al-Mas­co­biy­ya, don­de con­ti­nuó el inte­rro­ga­to­rio y fue some­ti­do a los mis­mos méto­dos de tor­tu­ra. Como resul­ta­do de esta tor­tu­ra en cur­so, Samer no pudo cami­nar, fue trans­fe­ri­do a su cel­da apo­ya­do en los inte­rro­ga­do­res, tam­po­co pudo tra­gar y comer debi­do a que apun­ta­ba a su cue­llo. Samer tam­po­co pudo duchar­se por­que no podía parar­se, por lo que le lle­va­ron una silla para sen­tar­se mien­tras se duchaba. 

En la pri­me­ra sesión judi­cial de Samer, que se cele­bró des­pués de sufrir varias for­mas de tor­tu­ra, infor­mó al juez sobre su situa­ción médi­ca y su urgen­te nece­si­dad de ver a un médi­co, tam­bién le mos­tró al juez los more­to­nes y las mar­cas en el cue­llo. El juez soli­ci­tó que Samer fue­ra lle­va­do a un médi­co. Sin embar­go, Samer fue lle­va­do nue­va­men­te al inte­rro­ga­to­rio en al-Mas­co­biy­ya direc­ta­men­te des­pués de la sesión de la cor­te, los inte­rro­ga­do­res con­ti­nua­ron usan­do los mis­mos méto­dos de tor­tu­ra has­ta que se des­ma­yó. Samer fue tras­la­da­do a un hos­pi­tal con lesio­nes poten­cial­men­te mor­ta­les, y des­pués de alre­de­dor de dos sema­nas se des­per­tó para encon­trar­se en el hos­pi­tal con 11 cos­ti­llas rotas, insu­fi­cien­cia renal y varios more­to­nes en todo el cuer­po. Samer estu­vo en res­pi­ra­ción arti­fi­cial duran­te varias sema­nas y, a pesar de su con­di­ción médi­ca crí­ti­ca, uno de los guar­dias de la poli­cía dis­pa­ró una bom­ba de gas lacri­mó­geno en su habi­ta­ción de la Uni­dad de Cui­da­dos Inten­si­vos. Más tar­de, Samer per­dió todas sus uñas como resul­ta­do de la tor­tu­ra que sufrió.

Vale la pena seña­lar que el mis­mo día del arres­to de Samer, las fuer­zas de ocu­pa­ción israe­líes man­tu­vie­ron a su espo­sa, Nou­ra, en el pues­to de con­trol de Qalan­dia duran­te horas. Al mis­mo tiem­po, las fuer­zas de ocu­pa­ción alla­na­ron su casa y cau­sa­ron un gran daño a sus per­te­nen­cias y con­fis­ca­ron algu­nas de sus posesiones.

Jamil Der’awi /​40 años

Jamil fue arres­ta­do el 12 de noviem­bre de 2019 en el trans­cur­so de una reda­da en su casa. Las fuer­zas de ocu­pa­ción israe­líes daña­ron las per­te­nen­cias de su casa y lo regis­tra­ron en su casa. Jamil fue lle­va­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, don­de pasó alre­de­dor de 45 días en inte­rro­ga­to­rios. Fue some­ti­do a tor­tu­ra físi­ca y psi­co­ló­gi­ca y malos tra­tos. Jamil fue lle­va­do a la clí­ni­ca a su lle­ga­da al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios para el che­queo regu­lar. Le infor­mó al médi­co que sufría de una her­nia de dis­co en la espal­da. Los inte­rro­ga­to­rios comen­za­ron direc­ta­men­te des­pués de los con­tro­les médi­cos. Los pri­me­ros ocho días de inte­rro­ga­to­rio fue­ron extre­ma­da­men­te inten­sos y violentos.

Der’awi sufrió gol­pes fuer­tes, alre­de­dor de diez inte­rro­ga­do­res lo gol­pea­ron por todo el cuer­po mien­tras le espo­sa­ron las manos hacia atrás. De hecho, los inte­rro­ga­do­res se cen­tra­ron en apun­tar­le a la cara con gol­pes y gol­pes vio­len­tos que pro­vo­ca­ron la dis­lo­ca­ción de su man­dí­bu­la. A pesar de esta lesión, los inte­rro­ga­do­res con­ti­nua­ron aga­rran­do su man­dí­bu­la y movién­do­la deli­be­ra­da­men­te de su lugar para ase­gu­rar­se de que fue­ra des­pla­za­da. Jamil sufría de un dolor inso­por­ta­ble en la man­dí­bu­la mien­tras la dura pali­za con­ti­nua­ba duran­te otras dos horas. Los inte­rro­ga­do­res tam­bién lo sal­pi­ca­ron con agua varias veces, a pesar de que solo lle­va­ba una cami­se­ta que cubría la par­te supe­rior de su cuer­po. Tam­bién le arran­ca­ron el pelo y el cuer­po y lue­go lo arras­tra­ron por toda la sala de inte­rro­ga­to­rios. Ade­más, los inte­rro­ga­do­res colo­ca­ron cade­nas de hie­rro en el sue­lo en una posi­ción lon­gi­tu­di­nal y lo obli­ga­ron a acos­tar­se en el sue­lo, lue­go un inte­rro­ga­dor se sen­ta­ba sobre su estó­ma­go y otro inte­rro­ga­dor comen­za­ría a mover las cade­nas deba­jo de su espal­da cau­san­do un dolor extre­mo debi­do a la con­di­ción del escri­to­rio que sufre des­de. Los inte­rro­ga­do­res ejer­cen una pre­sión extre­ma sobre el cue­llo y los hom­bros de Jamil usan­do sus rodillas.

En una de las sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio, uno de los inte­rro­ga­do­res gol­peó a Jamil en la cabe­za, lo que lo hizo caer al sue­lo y per­der la capa­ci­dad de ver y hablar. Jamil retu­vo gra­dual­men­te su capa­ci­dad de ver len­ta­men­te, logró ver en su ojo izquier­do, sin embar­go, toda­vía no pue­de ver en su ojo dere­cho has­ta este día. Jamil no pudo iden­ti­fi­car si el inte­rro­ga­dor lo gol­peó con la mano o con una herramienta.

Jamil tam­bién fue some­ti­do a que­ma­du­ras de ciga­rri­llos en su cuer­po, prin­ci­pal­men­te en el lado izquier­do y dere­cho de ambos brazos.

Esos méto­dos de tor­tu­ra se usa­ron repe­ti­da­men­te en los pri­me­ros ocho días de inte­rro­ga­to­rio, a pesar del dolor inso­por­ta­ble que sufrió en todo su cuer­po y la men­cio­na­da lesión en la man­dí­bu­la. Des­pués de otros días, Jamil fue tras­la­da­do al hos­pi­tal Hadas­sah don­de reci­bió un examen de detec­ción de su cabe­za y man­dí­bu­la. En el hos­pi­tal, los inte­rro­ga­do­res pidie­ron a los médi­cos que no abrie­ran un expe­dien­te médi­co para que Jamil docu­men­ta­ra su con­di­ción y lesio­nes sobre la base de que era “un dete­ni­do peli­gro­so y nece­si­ta ser trans­fe­ri­do nue­va­men­te a los inte­rro­ga­to­rios”. ¿Qué es exac­ta­men­te lo que suce­dió? Jamil fue lle­va­do de vuel­ta al inte­rro­ga­to­rio, don­de con­ti­nuó sufrien­do de fal­ta de sue­ño y se le prohi­bió des­can­sar, a pesar de su lesión en la man­dí­bu­la y su inca­pa­ci­dad para comer, cami­nar e inclu­so moverse.

Jamil Der’awi sigue sufrien­do heri­das y con­se­cuen­cias de la tor­tu­ra extre­ma a la que fue some­ti­do. Sufre de sacu­di­das no con­tro­la­das en su cuer­po, dolor de espal­da extre­mo, dolor de cue­llo e inca­pa­ci­dad para mover­lo hacia la izquier­da, y visión borro­sa en su ojo derecho. 

Walid Hanatsheh /​51 años

Walid fue arres­ta­do el 3 de octu­bre de 2019, alre­de­dor de las 2:00 a.m. de su depar­ta­men­to en Rama­llah. Fue lle­va­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya alre­de­dor de las 4:30 a.m., don­de el inte­rro­ga­to­rio comen­zó de inme­dia­to. Walid fue lle­va­do a una clí­ni­ca en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios, un médi­co le hizo varias pre­gun­tas sin exá­me­nes médi­cos. El médi­co apro­bó que Walid sea físi­ca­men­te capaz de mane­jar el inte­rro­ga­to­rio. Las sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio fue­ron sin parar, cada una de ellas duró ocho horas segui­das, segui­das de un des­can­so para comer y usar el baño. Walid fue lle­va­do a la clí­ni­ca casi una vez al día. El médi­co de los ser­vi­cios peni­ten­cia­rios apro­bó la capa­ci­dad físi­ca de Walid para con­ti­nuar el inte­rro­ga­to­rio en cada che­queo médi­co, a pesar de los sig­nos evi­den­tes de tor­tu­ra. Le pro­por­cio­na­ron comi­das den­tro de la sala de inte­rro­ga­to­rios y no en su pro­pia cel­da. Esto con­ti­nuó duran­te más de dos sema­nas, sufría de fal­ta de sue­ño duran­te todo este perío­do, no podía dor­mir o solo se le per­mi­tía dor­mir en su cel­da duran­te una o dos horas al día. Duran­te las sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio, hubo tres o cua­tro inte­rro­ga­to­rios con Walid, y en algu­nas de las sesio­nes hubo alre­de­dor de diez interrogatorios.

Ade­más de la fal­ta de sue­ño, Walid fue some­ti­do a varias for­mas de tor­tu­ra físi­ca, como abo­fe­tear­lo seve­ra­men­te mien­tras tenía los ojos ven­da­dos y las manos espo­sa­das, por lo que no podía anti­ci­par cuán­do iba a ser gol­pea­do o saber dón­de vie­ne de Esas duras pali­zas pro­lon­ga­das don­de los inte­rro­ga­do­res usa­rían las rodi­llas, los pies, las manos e inclu­so las pun­tas de los dedos para gol­pear a Walid prin­ci­pal­men­te apun­tan­do a su pecho y mus­los. Walid sin­tió que una de sus cos­ti­llas esta­ba rota, su cara esta­ba seve­ra­men­te hin­cha­da casi todo el perío­do del inte­rro­ga­to­rio. Toda­vía sufre lesio­nes en los mus­los has­ta el día de hoy.

Los inte­gra­do­res israe­líes tam­bién usa­ron tor­tu­ra posi­cio­nal (posi­cio­nes de estrés) con­tra Walid. Lo for­za­ron a varias posi­cio­nes dife­ren­tes. El pri­me­ro, las manos de Walid esta­ban espo­sa­das a una mesa situa­da detrás de él, [9] El segun­do esta­ba en cucli­llas fren­te a una posi­ción de pared, [10] el ter­ce­ro era la posi­ción de las cade­nas redon­dea­das; don­de el dete­ni­do esta­ría ten­di­do en el sue­lo y con las manos espo­sa­das a un con­jun­to de cade­nas en for­ma redon­dea­da que se colo­ca deba­jo de su espal­da [11] y la posi­ción del plá­tano. [12]Duran­te todas estas posi­cio­nes, los inte­rro­ga­do­res tira­ban del pelo de Walid y del vello facial des­de las raí­ces, gri­ta­ban, mal­de­cían, lo humi­lla­ban, lo sal­pi­ca­ban con agua, lo pre­sio­na­ron en el cue­llo y lo gol­pea­ron y gol­pea­ron con dure­za. Walid sufrió varias lesio­nes en dife­ren­tes par­tes de su cuer­po duran­te los inte­rro­ga­to­rios, inclu­so la cara y la cabe­za han san­gra­do varias veces duran­te los inte­rro­ga­to­rios. Ade­más, todo su cuer­po esta­ba cubier­to de con­tu­sio­nes masi­vas. Walid per­dió su capa­ci­dad de cami­nar como resul­ta­do de una tor­tu­ra inso­por­ta­ble, tam­bién fue tras­la­da­do en una silla de rue­das entre la cor­te y el cen­tro de interrogatorios.

Ade­más de la tor­tu­ra físi­ca, Walid fue some­ti­do a diver­sas for­mas de tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca, como ame­na­zas, chan­ta­je y mani­pu­la­ción. Los inte­gra­do­res israe­líes arres­ta­ron a su hija y la man­tu­vie­ron en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya duran­te tres días en un inten­to de pre­sio­nar a Walid. Has­ta este día, Walid sufre la seve­ra tor­tu­ra a la que fue some­ti­do duran­te los 63 días que pasó en los inte­rro­ga­to­rios, que inclu­ye­ron 45 días de prohi­bi­ción de visi­tas de abogados.

Abed al-Raziq Farraj /​57 años

Farraj fue arres­ta­do el 27 de sep­tiem­bre de 2019 y reci­bió una orden de deten­ción admi­nis­tra­ti­va de seis meses. El 23 de octu­bre de 2019, Abed al-Raziq fue tras­la­da­do de la pri­sión de Ofer al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya. Pasó alre­de­dor de 40 días en inte­rro­ga­to­rios y sufrió tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas y malos tra­tos duran­te todo este perío­do. A su lle­ga­da, lo lle­va­ron a la clí­ni­ca en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios para exá­me­nes médi­cos (pre­sión arte­rial) y lue­go lo lle­va­ron direc­ta­men­te a la sala de interrogatorios.

Abed al-Raziq fue ame­na­za­do cons­tan­te­men­te con dañar a los miem­bros de su fami­lia, espe­cí­fi­ca­men­te a su hijo menor, Wadee ‘Farraj, quien fue arres­ta­do y lle­va­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya en el mis­mo perío­do que su padre. Los inte­rro­ga­do­res tam­bién hicie­ron explí­ci­to a Abed al-Raziq que él es el dete­ni­do más vie­jo des­de 2002 que se some­te a estos méto­dos de inte­rro­ga­to­rio vio­len­tos e intensos.

Cada sesión de inte­rro­ga­to­rio dura­ba alre­de­dor de ocho horas y lue­go se le daba un des­can­so a Farraj que se uti­li­za­ría para comer, usar el baño. Esto con­ti­nuó duran­te más de diez días don­de Farraj estu­vo pri­va­do de sue­ño duran­te todo este perío­do. Fue some­ti­do a fuer­tes gol­pes y pal­ma­das extre­mas en la cara que resul­ta­ron con hin­cha­zón en la cara. Tam­bién lo gol­pea­ron en el cue­llo en dife­ren­tes for­mas, inclui­das las pun­tas de los dedos, lo que cau­só difi­cul­ta­des para comer y tra­gar. Los inte­rro­ga­do­res tam­bién usa­ron varias posi­cio­nes de estrés en Farraj, como poner­se en cucli­llas fren­te a una posi­ción de la pared, [13] poner­se en cucli­llas en un cua­dra­do espe­cí­fi­co en el sue­lo sin mover­se, [14] y las posi­cio­nes de las cade­nas redon­dea­das. [15] En cada una de las sesio­nes, cin­co o seis inte­rro­ga­do­res estu­vie­ron pre­sen­tes con Abed, y duran­te las sesio­nes mien­tras Abed esta­ba espo­sa­do y for­za­do a una posi­ción de estrés, los inte­rro­ga­do­res lo gol­pea­ban y gol­pea­ban con dure­za enfo­cán­do­se en su ros­tro, cue­llo y muslos. .

Abed al-Raziq deci­dió ini­ciar una huel­ga de ham­bre duran­te su inte­rro­ga­to­rio y dejó de comer y tomar sus medi­ca­men­tos duran­te tres días mien­tras lo tor­tu­ra­ban de dife­ren­tes for­mas y méto­dos. Ni siquie­ra la huel­ga de ham­bre hizo que los inte­rro­ga­do­res deja­ran de tor­tu­rar a Abed.

I’teraf al-Rima­wi /​44 años

Ite­raf fue arres­ta­do el 23 de sep­tiem­bre de 2019, fue lle­va­do a la pri­sión de Ofer, don­de se le emi­tió una orden de deten­ción admi­nis­tra­ti­va de seis meses. Des­pués de un mes de su deten­ción, el 23 de octu­bre de 2019, I’teraf fue tras­la­da­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya. Ite­raf fue some­ti­do a seve­ras tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas y malos tra­tos duran­te unos 40 días. Las sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio con él comen­za­ron inme­dia­ta­men­te des­pués de su lle­ga­da al cen­tro de inte­rro­ga­to­rio. Fue some­ti­do a lar­gas sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio y fal­ta de sue­ño. Duran­te el segun­do día de inte­rro­ga­to­rio fue some­ti­do a inten­sas tor­tu­ras físi­cas. I’teraf fue for­za­do a varias posi­cio­nes de estrés que incluían la posi­ción de bana­na, [16] y poner­se en cucli­llas fren­te a una posi­ción de pared. [17]Fue lle­va­do a la clí­ni­ca varias veces en una silla de rue­das como resul­ta­do de la dura pali­za que sufrió duran­te el perío­do de inte­rro­ga­to­rio. Ade­más, sufrió una hin­cha­zón en los pies y un dolor de espal­da extre­mo. He per­di­do varias veces su equi­li­brio y tam­bién su capa­ci­dad para cami­nar cuan­do lo tras­la­da­ron en una silla de ruedas.

Ade­más, sufrí una inten­sa tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca y malos tra­tos que inclu­ye­ron ame­na­zas, mal­di­cio­nes, humi­lla­cio­nes y gri­tos. Tam­bién se vio obli­ga­do a mirar un video don­de Samer Arbeed esta­ba incons­cien­te en el hos­pi­tal para inti­mi­dar­lo al infor­mar­le que será tor­tu­ra­do como Samer. 

Qas­sam Bar­gouthi /​26 años

Qas­sam fue arres­ta­do en su casa el 26 de agos­to de 2019 por una fuer­za espe­cial israe­lí. En el cur­so del arres­to, Qas­sam fue bru­tal­men­te ata­ca­do por perros de segu­ri­dad entre­na­dos. Los perros ata­ca­ron el área de las pier­nas y los geni­ta­les de Qas­sam, lo que resul­tó en lesio­nes gra­ves. Qas­sam fue lle­va­do al hos­pi­tal don­de se sutu­ra­ron las heri­das en el área geni­tal y fue tras­la­da­do direc­ta­men­te del hos­pi­tal al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, don­de pasó alre­de­dor de 80 días en interrogatorios.

Duran­te el inte­rro­ga­to­rio, Qas­sam fue some­ti­do a gol­pes extre­mos seve­ros en todo su cuer­po, en los cua­les los inte­gra­do­res ata­ca­ron espe­cí­fi­ca­men­te las lesio­nes que obtu­vo en el área de los geni­ta­les duran­te su arres­to. Las duras pali­zas y la pre­sión sobre sus heri­das resul­ta­ron en la reaper­tu­ra de sus heri­das y cau­sa­ron san­gra­do cons­tan­te. Los inte­rro­ga­do­res israe­líes some­tie­ron a Qas­sam a una serie de posi­cio­nes de estrés. Tam­bién fue some­ti­do a gol­pes vio­len­tos extre­mos en la cara. Los inte­gra­do­res israe­líes saca­ron el vello facial de Qas­sam de sus raí­ces. Como resul­ta­do, el cuer­po de Qas­sam esta­ba cubier­to de gra­ves con­tu­sio­nes y heri­das de úlce­ra e hin­cha­zón seve­ra en sus pies, que duró un lar­go perío­do de tiem­po. A Qas­sam tam­bién se le prohi­bió usar el baño duran­te un lar­go perío­do de tiem­po, lo que lo obli­gó a defe­car /​ori­nar en su lugar, mien­tras esta­ba espo­sa­do en la silla de interrogatorio. 

Qas­sam fue ame­na­za­do repe­ti­da­men­te con el arres­to de sus fami­lia­res y ami­gos. Las fuer­zas de ocu­pa­ción israe­líes arres­ta­ron a la madre y al her­mano de Qas­sam, Car­mel, quie­nes fue­ron some­ti­dos a inte­rro­ga­to­rios en al-Mas­co­biy­ya. El padre de Qas­sam tam­bién fue lle­va­do para ser inte­rro­ga­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios. Los inte­gra­do­res israe­líes uti­li­za­ron méto­dos de tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca. Qas­sam se vio obli­ga­do a ver a los miem­bros de su fami­lia mien­tras esta­ba dete­ni­do e inte­rro­ga­do. Se vio obli­ga­do a escu­char los soni­dos y las voces de otros dete­ni­dos que fue­ron seve­ra­men­te torturados.

Yazan Muga­mis /​26 años

Yazan fue arres­ta­do el 11 de sep­tiem­bre de 2019 des­de su casa en Bir­zeit. Las fuer­zas de ocu­pa­ción israe­líes lo ata­ca­ron duran­te su tras­la­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mascobiyya.

Yazan fue some­ti­do a tor­tu­ra físi­ca y psi­co­ló­gi­ca y malos tra­tos duran­te unos dos meses. Duran­te los inte­rro­ga­to­rios, las sesio­nes de Yazan dura­ron 22 a 23 horas con­ti­nuas con solo una o dos horas de sue­ño y des­can­so al día. Des­pués de 2 sema­nas en el inte­rro­ga­to­rio, los inte­gra­do­res israe­líes aumen­ta­ron la inten­si­dad de la tor­tu­ra físi­ca al some­ter a Yazan a varias posi­cio­nes de estrés, inclui­da la posi­ción de Bana­na, [18] y gol­pes fuer­tes con el obje­ti­vo de apun­tar a sus mus­los. Yazan tam­bién fue some­ti­do a fuer­tes gol­pes en la cara.

Ade­más de esto, la madre de Yazan fue arres­ta­da en su casa des­pués de la media­no­che y lle­va­da al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, don­de estu­vo dete­ni­da duran­te un día ente­ro para ser inte­rro­ga­da. Yazan se vio obli­ga­do a ver a su madre sien­do inte­rro­ga­da en un inten­to de presionarlo.

Mais Abu Gush /​23 años

Mais fue arres­ta­da el 29 de agos­to de 2019 en una reda­da en su casa. La casa de la fami­lia de Mais fue asal­ta­da vio­len­ta­men­te por un gran núme­ro de fuer­zas de ocu­pa­ción israe­líes que esta­ban fuer­te­men­te arma­das y escol­ta­das por perros de segu­ri­dad entre­na­dos. Las fuer­zas de ocu­pa­ción regis­tra­ron minu­cio­sa­men­te la casa, daña­ron las per­te­nen­cias de la fami­lia y con­fis­ca­ron compu­tado­ras por­tá­ti­les y telé­fo­nos celu­la­res. Mais fue bru­tal­men­te tra­ta­do por sol­da­dos mien­tras era trans­fe­ri­do al pues­to de con­trol mili­tar de Qalan­dia. Ella tam­bién fue regis­tra­da y ame­na­za­da con ser raya­da por un sol­da­do. Israel mal­di­jo a Mais, la humi­lló y la ame­na­zó con violarla.

Abu Gush fue tras­la­da­da al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, don­de fue some­ti­da a seve­ras tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas y malos tra­tos, duran­te apro­xi­ma­da­men­te un mes. Mais fue some­ti­da a lar­gas sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio que la pri­va­ron de dor­mir y des­can­sar. Mais fue ame­na­za­da con el arres­to de los miem­bros de su fami­lia y la demo­li­ción de su casa por segun­da vez. [19] Ade­más, fue ame­na­za­da y chan­ta­jea­da con sus rela­cio­nes per­so­na­les. Mais se vio obli­ga­do a tomar una prue­ba de polí­gra­fo varias veces. Ade­más, el her­mano menor de Mais, Suli­man, fue arres­ta­do y ella se vio obli­ga­da a reu­nir­se con él en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya. Sus padres tam­bién fue­ron lle­va­dos para ser inte­rro­ga­dos en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, don­de tam­bién se reu­nie­ron con ella en un inten­to de presionarla.

Mais fue some­ti­da a inten­sas tor­tu­ras físi­cas, que inclu­ye­ron pal­ma­das extre­ma­da­men­te duras en la cara del cabe­llo mien­tras tenía los ojos ven­da­dos. Tam­bién la for­za­ron a varias posi­cio­nes de estrés, como la posi­ción de plá­tano, [20] las manos espo­sa­das a la posi­ción de una mesa en la espal­da, [21] la posi­ción en cucli­llas si esta­ba fren­te a la pared. [22] La tor­tu­ra físi­ca a la que fue some­ti­da Mais resul­tó en lesio­nes en sus manos y pier­nas. Mais obtu­vo varias heri­das san­gran­tes en sus pier­nas y manos debi­do a los apre­ta­dos puños de hierro.

Mais tam­bién fue pri­va­da de sus nece­si­da­des feme­ni­nas bási­cas duran­te todo el perío­do de inte­rro­ga­to­rio. Le die­ron una com­pre­sa sani­ta­ria al día. Ade­más, tam­po­co se le per­mi­tía usar el baño o duchar­se cuan­do lo nece­si­ta­ba, solo se le per­mi­tía hacer­lo cuan­do los inte­rro­ga­do­res lo deseaban.

Des­pués de alre­de­dor de un mes, Mais’s fue trans­fe­ri­do a la pri­sión de Damon y reci­bió una lis­ta de car­gos, que incluía par­ti­ci­par en acti­vi­da­des uni­ver­si­ta­rias y coor­di­nar un cam­pa­men­to de verano.

Nitham Imtair /​22 años

Nitham fue arres­ta­do el 25 de sep­tiem­bre de 2019 por las fuer­zas espe­cia­les de ocu­pa­ción israe­líes. Fue lle­va­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, don­de pasó alre­de­dor de 40 días en inte­rro­ga­to­rios. Nitham fue some­ti­do a tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas y a diver­sas for­mas de malos tratos.

Imtair fue dura­men­te gol­pea­do en dife­ren­tes áreas. Le abo­fe­tea­ron vio­len­ta­men­te y le escu­pie­ron en la cara. Los inte­gra­do­res israe­líes tam­bién saca­ron su vello facial de sus raí­ces. Ade­más, se le prohi­bió usar el baño por lar­gos perío­dos. Tam­po­co se le per­mi­tió comer en su cel­da, el inte­rro­ga­dor solía lle­var sus comi­das a la sala de inte­rro­ga­to­rios y reti­rar­las des­pués de un par de minu­tos antes de poder ter­mi­nar la comi­da. Nitham tam­bién fue some­ti­do a una serie de posi­cio­nes de estrés, en las que los inte­rro­ga­do­res le apli­ca­ban una pre­sión extre­ma sobre los hom­bros y lo gol­pea­ban dura­men­te en los mus­los. Nitham fue lle­va­do de vuel­ta a una cel­da en una silla de rue­das, ya que no podía cami­nar e inclu­so mover sus par­tes de la tortura.

Rebhi Kara­jeh /​24 años

Rebhi fue arres­ta­do el 26 de agos­to de 2019 por las fuer­zas espe­cia­les de ocu­pa­ción israe­líes y fue lle­va­do direc­ta­men­te al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya. En la pri­me­ra sema­na de inte­rro­ga­to­rio, sufrió lar­gas sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio y pri­va­ción extre­ma del sue­ño, segui­do de cruel tor­tu­ra físi­ca. Rebhi fue some­ti­do a gol­pes vio­len­tos y vio­len­tos extre­mos en todo su cuer­po, enfo­cán­do­se en sus mus­los. Los inte­rro­ga­do­res obli­ga­ron a Rebhi a poner­se de pie con los ojos ven­da­dos y espo­sa­do mien­tras lo gol­pea­ban dura­men­te has­ta que cae al sue­lo, para obli­gar­lo a poner­se de pie nue­va­men­te y con­ti­nuar con la dura pali­za. Rebhi fue some­ti­do a varias posi­cio­nes de estrés, como la posi­ción de plá­tano, [23] la posi­ción en cucli­llas fren­te a una posi­ción de pared, [24] y las manos espo­sa­das a una mesa situa­da detrás de Rebhi. [25]

Rebhi no pudo mover la boca como resul­ta­do de las pal­ma­das extre­ma­da­men­te vio­len­tas en su ros­tro. Rebhi tam­bién se des­ma­yó duran­te la sesión de inte­rro­ga­to­rio, ya que sufría de un dolor de espal­da inso­por­ta­ble y no podía parar­se y cami­nar físi­ca­men­te. Los inte­rro­ga­do­res obli­ga­ron a Rebhi a escu­char los soni­dos y las voces de otros dete­ni­dos sien­do tor­tu­ra­dos para asus­tar­lo y pre­sio­nar­lo. Tam­bién estu­vo reclui­do en régi­men de ais­la­mien­to duran­te un lar­go período.

Rebhi estu­vo bajo inte­rro­ga­to­rios duran­te unos 60 días, antes de reci­bir una lis­ta de car­gos. Poco des­pués de su acu­sa­ción, Rebhi fue lle­va­do de vuel­ta al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, por un segun­do perío­do de inte­rro­ga­to­rio. Pasó más de 100 días en al-Mas­co­biy­ya, don­de fue some­ti­do a seve­ras tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas y malos tratos.

Aysar Ma’rouf /​29 años

Aysar fue arres­ta­do el 26 de agos­to de 2019 por las fuer­zas espe­cia­les israe­líes, lo lle­va­ron al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya. Aysar ha pasa­do alre­de­dor de un mes bajo inte­rro­ga­to­rio. Fue some­ti­do a seve­ras tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas y malos tra­tos. Aysar sufrió lar­gas sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio y fal­ta de sue­ño. Tam­bién se vio obli­ga­do a sen­tar­se para una prue­ba de polí­gra­fo varias veces. Ade­más, lo for­za­ron a varias posi­cio­nes de estrés, que incluían la posi­ción de plá­tano, [26] la posi­ción en cucli­llas (rana), [27] y parar­se en una posi­ción de pier­na. [28] Aysar fue abo­fe­tea­do con dure­za en la cara y gol­pea­do en los mus­los mien­tras era for­za­do a tomar posi­cio­nes de estrés.

Los inte­rro­ga­do­res israe­líes uti­li­za­ron una exten­sa tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca con­tra Aysar, par­ti­cu­lar­men­te cuan­do tan­to su madre como su espo­sa fue­ron lle­va­das para ser inte­rro­ga­das al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, en un inten­to de pre­sio­nar­lo y hacer­le creer que fue­ron arres­ta­dos. Los inte­rro­ga­do­res lo obli­ga­ron repe­ti­da­men­te a escu­char los soni­dos y las voces de otros pri­sio­ne­ros que fue­ron cruel­men­te tor­tu­ra­dos en las cel­das cercanas.

El her­mano de Aysar, Tal’at Ma’rouf fue arres­ta­do jun­to con él el mis­mo día y emi­tió una orden de deten­ción admi­nis­tra­ti­va de tres meses. Tal’at fue lan­za­do recien­te­men­te des­pués del final de la orden administrativa.

Israr Ma’rouf /​21 años

Israr es un estu­dian­te de ter­cer año de dere­cho en la uni­ver­si­dad Bir­zeit. Fue arres­ta­do el 24 de agos­to de 2019 y emi­tió una orden de deten­ción admi­nis­tra­ti­va de cua­tro meses. El 7 de sep­tiem­bre de 2019, Israr fue tras­la­da­do de la pri­sión de Ofer al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya. Israr estu­vo bajo inte­rro­ga­to­rio duran­te unos 70 días.

Duran­te su inte­rro­ga­to­rio, sufrió lar­gas sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio y pri­va­ción extre­ma del sue­ño. Israr fue envia­do a la cel­da de la pri­sión por perío­dos bre­ves en las pri­me­ras horas de la maña­na para dor­mir, don­de los inte­rro­ga­do­res inte­rrum­pían deli­be­ra­da­men­te su sue­ño tocan­do músi­ca a todo volu­men o colo­can­do a otra per­so­na con él en la cel­da. Duran­te todo el perío­do de inte­rro­ga­to­rio, Israr fue ame­na­za­do con el arres­to de su madre, su her­ma­na y su cuña­da, quie­nes fue­ron lle­va­das al cen­tro de inte­rro­ga­to­rio para ser inte­rro­ga­das. Israr tam­bién fue some­ti­do a una serie de posi­cio­nes de estrés, que inclu­ye­ron, las manos espo­sa­das a una posi­ción de mesa detrás, [29] las posi­cio­nes de plá­tano, [30] la posi­ción en cucli­llas (rana). [31]Mien­tras esta­ba en estas dife­ren­tes posi­cio­nes, Israr solía caer al sue­lo des­pués de algún tiem­po y /​o de rodi­llas de un inte­rro­ga­dor sen­ta­do fren­te a él. Israr solía caer del extre­mo dolor y ago­ta­mien­to. Las posi­cio­nes tam­bién incluían las posi­cio­nes de cade­nas redon­dea­das. [32]

Israr se des­ma­yó varias veces duran­te sus inte­rro­ga­to­rios por el dolor inso­por­ta­ble. Tam­bién fue tras­la­da­do en una silla de rue­das duran­te el inte­rro­ga­to­rio por­que per­dió la capa­ci­dad de cami­nar duran­te varios días.

Ameer Haz­boun /​22 años

Ameer es estu­dian­te de inge­nie­ría de cuar­to año en la uni­ver­si­dad Bir­zeit. Fue arres­ta­do en el dor­mi­to­rio de Bir­zeit el 10 de sep­tiem­bre de 2019, alre­de­dor de la 1:00 a.m. Los sol­da­dos gol­pea­ron dura­men­te a Ameer mien­tras la tras­la­da­ban al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de Al-Mas­co­biy­ya, usan­do sus pies, rodi­llas y ame­tra­lla­do­ras, lo que resul­tó en more­to­nes en todo el cuer­po y una lesión en la fren­te. A su lle­ga­da al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, fue lle­va­do a la clí­ni­ca, don­de infor­mó al médi­co de la pri­sión que tenía una lesión ante­rior en la mano izquier­da y que tenía platino.

Las sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio con Ameer en las pri­me­ras dos sema­nas dura­ron 22 horas, con dos o tres horas de des­can­so al día para dor­mir. Fue seve­ra­men­te pri­va­do de sue­ño en los inte­rro­ga­to­rios y se ha que­da­do dor­mi­do varias veces duran­te las sesio­nes. Cada vez que se que­da­ba dor­mi­do, los inte­rro­ga­do­res le gri­ta­ban fuer­te­men­te o lo sacu­dían extremadamente.

Des­pués de una sema­na de inten­so inte­rro­ga­to­rio, los inte­rro­ga­do­res ame­na­za­ron a Ameer con dañar a su padre, quien fue lle­va­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya para ser inte­rro­ga­do en un inten­to de pre­sio­nar a Ameer. Duran­te la segun­da sema­na de inte­rro­ga­to­rio, una de las sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio de Ameer duró dos días segui­dos, con solo una pau­sa de diez minu­tos para las comi­das. Los inte­rro­ga­do­res uti­li­za­ron varias posi­cio­nes de estrés con­tra Ameer. Estas posi­cio­nes incluían la posi­ción del plá­tano, [33] y otra posi­ción, en la que Ameer esta­ría para­do sobre los dedos de los pies y las manos espo­sa­das por enci­ma de su cabe­za a una pared detrás de él. Esta posi­ción infli­gi­ría una pre­sión extre­ma sobre las manos, bra­zos y hom­bros de Ameer, lo que afec­ta­ría físi­ca­men­te la capa­ci­dad de Ameer para equi­li­brar­se y parar­se, no solo sobre los dedos de los pies, sino inclu­so su capa­ci­dad para parar­se sobre sus pies. 

Ameer pasó un total de 50 días en inte­rro­ga­to­rios don­de sufrió tor­tu­ras crue­les y malos tra­tos. Lue­go le die­ron una lis­ta de car­gos en el tri­bu­nal mili­tar israe­lí que incluía el acti­vis­mo universitario.

Tariq Matar /​31 años

Tariq fue arres­ta­do el 2 de octu­bre de 2019, mien­tras cru­za­ba un pues­to de con­trol en Cis­jor­da­nia. Fue tras­la­da­do a la pri­sión de Ofer, don­de reci­bió una orden de deten­ción admi­nis­tra­ti­va de seis meses. El 19 de noviem­bre de 2019, Tariq fue trans­fe­ri­do al cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya, don­de pasó alre­de­dor de 35 días bajo interrogatorio.

Tariq sufrió con­ti­nuas sesio­nes de inte­rro­ga­to­rio duran­te 6 días, con solo una hora de des­can­so al día para dor­mir. En el sex­to día de los inte­rro­ga­to­rios, los inte­rro­ga­do­res israe­líes comen­za­ron a uti­li­zar méto­dos físi­cos de tor­tu­ra más extre­mos con Matar. Esos inclu­ye­ron una serie de posi­cio­nes de estrés. Por ejem­plo, Tariq fue for­za­do a la posi­ción de plá­tano, [34] la posi­ción en cucli­llas (rana), [35] la posi­ción en cucli­llas fren­te a una posi­ción de pared, [36] y las manos espo­sa­das a la espal­da en una posi­ción de mesa. [37]Matar fue gol­pea­do y abo­fe­tea­do con fuer­za mien­tras lo obli­ga­ban a tomar posi­cio­nes de estrés. Los inte­rro­ga­do­res israe­líes saca­ron el vello facial de Matar de sus raí­ces. Ade­más, en cier­to pun­to, a Matar se le prohi­bió usar el baño, y cuan­do los inte­rro­ga­do­res final­men­te le per­mi­tie­ron usar­lo, tuvo que ser tras­la­da­do en una silla de rue­das debi­do a su inca­pa­ci­dad para cami­nar o inclu­so mover­se de la tortura.

Kan’an Kan’an /​33 años

Kan’an fue arres­ta­do el 26 de agos­to de 2019 en la aldea de Kobar, cer­ca de Rama­llah. Pasó un mes bajo inte­rro­ga­to­rio en el cen­tro de inte­rro­ga­to­rios de al-Mas­co­biy­ya y fue libe­ra­do el 26 de sep­tiem­bre de 2019 sin reci­bir nin­gún cargo.

Kan’an fue some­ti­do a seve­ras tor­tu­ras físi­cas y psi­co­ló­gi­cas y malos tra­tos en los inte­rro­ga­to­rios. Fue humi­lla­do, gol­pea­do bru­tal­men­te, pri­va­do de sue­ño, ame­na­za­do y pre­sio­na­do. Ade­más, fue some­ti­do a una serie de posi­cio­nes de estrés. Se inclu­yen algu­nas de las posi­cio­nes que Kan’an sufría; la posi­ción de plá­tano, [38] la posi­ción de yoga, [39] y sen­ta­do en una posi­ción de silla ima­gi­na­ria, [40] y en cucli­llas fren­te a la posi­ción del escri­to­rio. [41] Los inte­rro­ga­do­res mal­di­je­ron, gri­ta­ron y escu­pie­ron sobre Kan’an, mien­tras esta­ban espo­sa­dos​en una posi­ción de estrés. Ade­más, los inte­rro­ga­do­res solían poner a Kan’an en una cel­da que está cer­ca de otras salas de inte­rro­ga­to­rios, para obli­gar­lo a escu­char los soni­dos de tor­tu­ra come­ti­dos con­tra otros detenidos.

Fuen­te: www​.adda​meer​.org


[1] Manual sobre la inves­ti­ga­ción y docu­men­ta­ción efec­ti­vas de la tor­tu­ra y otros tra­tos o penas crue­les, inhu­ma­nos o degra­dan­tes, Nacio­nes Uni­das, 2004.

[2] Pri­mer Con­ve­nio de Gine­bra, artícu­lo 49; Segun­do Con­ve­nio de Gine­bra, artícu­lo 50; Ter­cer Con­ve­nio de Gine­bra, artícu­lo 84 y artícu­lo 96; Cuar­to Con­ve­nio de Gine­bra, artícu­lo 72 y artícu­lo 123; Pro­to­co­lo adi­cio­nal I, artícu­lo 75 (4) (a); Pro­to­co­lo adi­cio­nal II, artícu­lo 6 (2) (a). Tam­bién, Pac­to Inter­na­cio­nal de Dere­chos Civi­les y Polí­ti­cos, Artícu­lo 14 (3).

[3] Ter­cer Con­ve­nio de Gine­bra, artícu­lo 84; Pro­to­co­lo adi­cio­nal II, artícu­lo 6 (2); Pro­to­co­lo adi­cio­nal I, artícu­lo 75 (4); Pac­to Inter­na­cio­nal de Dere­chos Civi­les y Polí­ti­cos, Artícu­lo 14 (1); Con­ve­nio euro­peo de dere­chos huma­nos, artícu­lo 6 (1).

[4] HCJ 510094Comi­té públi­co con­tra la tor­tu­ra en Israel et al. v. Gobierno de Israel et al. , Jui­cio. Una tra­duc­ción al inglés de la deci­sión de la Cor­te está dis­po­ni­ble en: http://​www​.hamo​ked​.org/​f​i​l​e​s​/​2​0​1​2​/​2​6​4​_​e​n​g​.​pdf [con­sul­ta­do el 5 de diciem­bre de 2019].

[5] HCJ 901817, Firas Tbeish et al. v. El Fis­cal Gene­ral. Una tra­duc­ción al inglés de la deci­sión de la Cor­te está dis­po­ni­ble en: http://​stop​tor​tu​re​.org​.il/​w​p​-​c​o​n​t​e​n​t​/​u​p​l​o​a​d​s​/​2​0​1​7​/​0​2​/​F​.​-​T​b​e​i​s​h​-​R​u​l​i​n​g​-​N​o​v​.​-​2​0​1​8​.​E​N​G​_​.​pdf [con­sul­ta­do el 22 de diciem­bre 2019].

[6] Comi­té públi­co con­tra la tor­tu­ra en Israel, Tor­tu­ra en Israel 2019: Infor­me de situa­ción, se pue­de encon­trar aquí:  Infor­me de situa­ción 2019 .

[7] Las pier­nas del dete­ni­do espo­sa­das a la par­te infe­rior de una silla (el res­pal­do de la silla está colo­ca­do a un lado) y sus manos espo­sa­das entre sí y pre­sio­na­das por los inte­rro­ga­do­res a la par­te infe­rior de la silla. Esta posi­ción sig­ni­fi­ca­ría que el cuer­po del dete­ni­do for­ma un arco que daña extre­ma­da­men­te el pecho y el estó­ma­go del dete­ni­do. Los dete­ni­dos son for­za­dos a esta posi­ción por más de lo que el cuer­po pue­de mane­jar, por lo tan­to, el cuer­po cae hacia atrás en el piso o sobre las rodi­llas de un inte­rro­ga­dor sen­ta­do detrás de la silla.

[8] En esta posi­ción, el dete­ni­do se ve obli­ga­do a parar­se fren­te a una pared y poner­se en cucli­llas en un ángu­lo de 45 gra­dos. Dos inte­rro­ga­do­res esta­rían para­dos a cada lado del dete­ni­do para pre­sio­nar al dete­ni­do sobre sus hom­bros a fin de aumen­tar la pre­sión ejer­ci­da sobre el cuer­po del detenido.

[9] Sen­ta­do en una silla con las manos espo­sa­das a la espal­da, don­de las manos se colo­can en la mesa detrás de la silla del dete­ni­do. En esta posi­ción, la pre­sión sería prin­ci­pal­men­te sobre los hom­bros del dete­ni­do. En el caso de Walid, en par­ti­cu­lar, los inte­rro­ga­do­res solían sen­tar­se sobre sus rodi­llas para pre­sio­nar su pecho hacia atrás, y /​o los inte­rro­ga­do­res tira­ban de sus manos hacia atrás para infli­gir más pre­sión sobre sus hom­bros, al mis­mo tiem­po que otros inte­rro­ga­do­res empu­ja­ban con fuer­za. su cabe­za (cara) hacia atrás.

[10] En esta posi­ción, el dete­ni­do esta­ría para­do fren­te a una pared. Las manos esta­rían espo­sa­das a la espal­da y dos inte­rro­ga­do­res esta­rían para­dos a cada lado del dete­ni­do. El dete­ni­do se vería obli­ga­do a poner­se en cucli­llas y los inte­rro­ga­do­res empu­ja­rían al dete­ni­do des­de su hom­bro. Des­pués de algún tiem­po, el dete­ni­do se cae­ría al sue­lo. Tam­bién vea la nota al pie 8 para más detalles.

[11] El dete­ni­do se ve obli­ga­do a acos­tar­se en el sue­lo con las manos enca­de­na­das entre sí con cade­nas de hie­rro (un medio metro redon­dea­do de cade­nas) y se colo­ca detrás de la espal­da del dete­ni­do. Esta posi­ción tam­bién inclu­ye ofi­cia­les que se sien­tan sobre el dete­ni­do para ejer­cer pre­sión sobre el cuer­po y cau­sar dolor seve­ro en el pecho y el estó­ma­go. Los inte­rro­ga­do­res tam­bién pon­drían las rodi­llas sobre los hom­bros del dete­ni­do y, al mis­mo tiem­po, otros inte­rro­ga­do­res se sen­ta­rían en las pier­nas del detenido.

[12] Ver nota 7 para los detalles.

[13] Ver nota 8 para los deta­lles. En el caso de Abed: los inte­rro­ga­do­res lo gol­pea­ron dura­men­te en los mus­los mien­tras esta­ban en esta posi­ción. Cada vez que Abed caía al sue­lo, los inte­rro­ga­do­res lo levan­ta­ban y con­ti­nua­ban gol­peán­do­lo con dureza.

[14] Véan­se las notas 8 y 10 a pie de pági­na para más deta­lles. En el caso de Abed: ade­más de poner­se en cucli­llas, sus manos espo­sa­das se levan­ta­ban por enci­ma de su cabe­za, y cada vez que Abed caía al sue­lo, los inte­rro­ga­do­res lo levan­ta­ban de su cuello.

[15] Véa­se la nota a pie de pági­na 11 para más detalles.

[16] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más detalles.

[17] Véan­se las notas a pie de pági­na 8 y 10 para más detalles.

[18] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más detalles.

[19] Las fuer­zas de ocu­pa­ción israe­líes demo­lie­ron la casa de Mais hace unos cua­tro años des­pués de que su her­mano fue acu­sa­do de come­ter un pre­sun­to ataque.

[20] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más detalles.

[21] Véa­se la nota a pie de pági­na 9 para más detalles.

[22] Véan­se las notas a pie de pági­na 8 y 10 para más deta­lles. “Los inte­rro­ga­do­res solían pre­sio­nar­me sobre mis hom­bros cuan­do esta­ba en esta posi­ción, y cada vez que solía caer al sue­lo, solían levan­tar­me con fuerza”.

[23] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más detalles.

[24] Véan­se las notas a pie de pági­na 8 y 10 para más detalles.

[25] Véa­se la nota a pie de pági­na 9 para más detalles.

[26] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más detalles.

[27] El dete­ni­do en esta posi­ción se ve obli­ga­do a poner­se en cucli­llas (de pun­ti­llas), su mano se espo­sa­rá y se colo­ca­rá fren­te al dete­ni­do. Un inte­rro­ga­dor esta­ría de pie fren­te al dete­ni­do y otro esta­ría de pie detrás del dete­ni­do para evi­tar que se cai­ga. En esta posi­ción, la pre­sión se ejer­ce prin­ci­pal­men­te sobre las pier­nas y los pies del dete­ni­do. Ade­más, esta posi­ción duró alre­de­dor de 40 a 50 minutos.

[28] En esta posi­ción, el dete­ni­do se ve obli­ga­do a parar­se de espal­das a la pared y una de sus pier­nas levan­ta­da en un ángu­lo de 90 gra­dos. Dos inte­rro­ga­do­res esta­rían para­dos a cada lado del dete­ni­do para pre­sio­nar al dete­ni­do sobre sus hom­bros para aumen­tar la pre­sión ejer­ci­da sobre los mus­los del dete­ni­do. La mano del dete­ni­do esta­ría espo­sa­da a su espal­da con una cade­na de apro­xi­ma­da­men­te medio metro de lar­go. El dete­ni­do no mane­ja­ría la pre­sión sobre su cuer­po y se cae­ría al sue­lo, des­pués de que él /​ella caye­ra, los inte­rro­ga­do­res obli­ga­rían al dete­ni­do a vol­ver a la posi­ción de estrés.

[29] Véa­se la nota a pie de pági­na 9 para más detalles.

[30] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más detalles.

[31] Ver nota 27 para más detalles.

[32] Véa­se la nota a pie de pági­na 11 para más detalles.

[33] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más detalles.

[34] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más detalles.

[35] Véa­se la nota a pie de pági­na 27 para más detalles.

[36] Véan­se las notas a pie de pági­na 8 y 10 para más detalles.

[37] Véa­se la nota a pie de pági­na 9 para más detalles.

[38] Véa­se la nota a pie de pági­na 7 para más deta­lles. “Ade­más de la posi­ción del plá­tano que era extre­ma­da­men­te dolo­ro­sa, los inte­rro­ga­do­res solían sen­tar­se en mis pier­nas y gol­pear­me fuer­te­men­te en los mus­los. Me cai­go varias veces al sue­lo. Los inte­rro­ga­do­res solían decir que ten­go que con­tar has­ta 50 para que ter­mi­ne la sesión, pero solía caer al sue­lo antes de lle­gar al núme­ro 50. Cada vez que caía, los inte­rro­ga­do­res me gol­pea­ban en la cara con dureza “.

[39] “mis manos y pier­nas están espo­sa­das con espo­sas de hie­rro, me obli­ga­ron a poner mis manos fren­te a mí y levan­tar­las sobre mi cabe­za mien­tras esta­ba en cucli­llas al mis­mo tiem­po. Dos inte­rro­ga­do­res me pre­sio­na­ban des­de mis hom­bros, pero no se me per­mi­tía mover­me ni caer­me al sue­lo o de lo con­tra­rio me gol­pea­rían duramente ”.

[40] “detrás de mí había una pared pero no se me per­mi­te tocar, lue­go me obli­ga­ron a sen­tar­me en una silla ima­gi­na­ria, mien­tras que sen­ta­do en una silla poco exci­tan­te uno de los inte­rro­ga­do­res se sen­ta­ba en mis pier­nas. Ade­más de esto, otros inte­rro­ga­do­res tam­bién me pre­sio­na­rían des­de mis hombros ”.

[41] “los inte­rro­ga­do­res me obli­ga­ron a poner­me en cucli­llas fren­te a un escri­to­rio, me espo­sa­ron las manos con cade­nas gran­des y lar­gas y me colo­ca­ron en la espal­da. Me man­tu­vie­ron en esta posi­ción duran­te casi una hora y cada vez que hacían una pre­gun­ta, me devol­vían las manos espo­sa­das con las lar­gas cade­nas de hierro “.

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