Amé­ri­ca Lati­na. Cepal: «Esto se va a pare­cer mucho a una eco­no­mía de guerra»

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano* /​28 de mar­zo de 2020

Caí­da del PIB e incre­men­to del des­em­pleo y de la pobre­za for­man par­te de las nue­vas esti­ma­cio­nes de la Cepal para Amé­ri­ca Lati­na a raíz de la cri­sis gene­ra­da por el coronavirus.

En las esfe­ras más altas del poder, la eco­no­mía era lo pri­me­ro… has­ta que lle­gó la Covid-19.

Esta enfer­me­dad cau­sa­da por un nue­vo coro­na­vi­rus sur­gi­do en Chi­na ya ha infec­ta­do a más de medio millón a nivel glo­bal y has­ta este sába­do se ha cobra­do más de 28.000 vidas, dice el con­teo de la Uni­ver­si­dad John Hop­kins de Esta­dos Unidos.

El temor a que haga colap­sar los sis­te­mas sani­ta­rios alre­de­dor del mun­do, des­de los más pre­ca­rios has­ta los más avan­za­dos, ha lle­va­do a algo iné­di­to: que por pri­me­ra vez, los gobier­nos defien­dan la salud públi­ca, no solo por enci­ma de la eco­no­mía, sino a cos­ta de ella.

Ali­cia Bár­ce­na, secre­ta­ria eje­cu­ti­va de la Comi­sión Eco­nó­mi­ca para Amé­ri­ca Lati­na y El Cari­be (Cepal) de las Nacio­nes Uni­das, advier­te que se ave­ci­na una rece­sión glo­bal que hará que el PIB de la región decrez­ca, el des­em­pleo aumen­te y millo­nes de per­so­nas se sumen a los índi­ces de pobre­za.

Una cri­sis tan pro­fun­da que nos obli­ga­rá a repen­sar la glo­ba­li­za­ción y nues­tro sis­te­ma económico.

Alicia Bárcena

Ali­cia Bár­ce­na dice que hay que pen­sar muy bien el mode­lo de desa­rro­llo que va a salir de esta cri­sis: «Si va a ser el capi­ta­lis­mo, muy bien, pero un capi­ta­lis­mo dife­ren­te, un capi­ta­lis­mo mucho más inclu­si­vo, mucho más sostenible».

Ante el cie­rre de fron­te­ras y la reduc­ción del trans­por­te, será impor­tan­te apun­tar hacia la inte­gra­ción y la auto­su­fi­cien­cia regio­nal, ase­gu­ra Bár­ce­na en esta entre­vis­ta con­ce­di­da por telé­fono des­de Chile.

Tam­bién ha pedi­do un levan­ta­mien­to, aun­que sea tem­po­ral, de las san­cio­nes a Cuba y Vene­zue­la para que pue­dan capear las difi­cul­ta­des de la lucha con­tra la Covid-19.

Línea

Com­pa­ra­da con cri­sis eco­nó­mi­cas como la de 2008 u otras que pue­da haber vivi­do Amé­ri­ca Lati­na, ¿es esta mayor?

Defi­ni­ti­va­men­te mucho mayor por­que se nos ave­ci­na una rece­sión pro­fun­da que segu­ra­men­te ten­drá un cos­to de dos dígi­tos en los pró­xi­mos dos tri­mes­tres de la eco­no­mía. Y, para Amé­ri­ca Lati­na, esto es muy grave.

Noso­tros hemos hecho unas pro­yec­cio­nes pre­li­mi­na­res y hemos vis­to que, sim­ple­men­te cal­cu­lan­do el impac­to en Chi­na y Euro­pa, que son dos de los prin­ci­pa­les socios comer­cia­les de la región, [el PIB de] Amé­ri­ca Lati­na cae­rá un 1,8%.

Y en tér­mi­nos de con­se­cuen­cias inter­nas de las eco­no­mías loca­les, esto pue­de alcan­zar el ‑3% sin nin­gu­na duda.

Ade­más, nos enfren­ta­mos a sis­te­mas de salud frag­men­ta­dos, don­de lógi­ca­men­te hay una serie de pro­ble­mas por­que hay gran­des bre­chas en el acce­so a estos. De las per­so­nas emplea­das de 15 años o más, el 57,3% de la pobla­ción tie­ne una cober­tu­ra de salud.

Y en los nive­les más bajos, los más pobres, tan solo el 34% tie­ne una cober­tu­ra de salud.

Enton­ces, sí, esta­mos enfren­tan­do una de las cri­sis más fuer­tes en sis­te­mas de salud.

Noso­tros hemos cal­cu­la­do que si la eco­no­mía caye­ra un 1,8%, esto ten­dría una reper­cu­sión de una subi­da del des­em­pleo de 10 pun­tos porcentuales.

Esto impac­ta­ría fuer­te­men­te en las fami­lias más pobres y en la des­igual­dad. De hecho, tam­bién esti­ma­mos que con esta caí­da del PIB y este aumen­to del des­em­pleo, el núme­ro de per­so­nas que viven en pobre­za se incre­men­ta­ría de 185,9 millo­nes a 219,1 millones.

Y en pobre­za extre­ma, aumen­ta­rían de los 67,5 millo­nes a los 90,7 millo­nes. Es decir, sí, esta­mos hablan­do de un impac­to muy fuer­te en los hoga­res, en las per­so­nas, en las peque­ñas y media­nas empre­sas y en quie­nes tra­ba­jan por cuen­ta propia.

Para este año, la Cepal había esti­ma­do que Amé­ri­ca Lati­na cre­ce­ría un 1,3%. Aho­ra, con el gol­pe del coro­na­vi­rus en Chi­na, me dice que cal­cu­la una caí­da del 1,8%, pero que esta pue­de ser de dos dígitos…

En los pró­xi­mos dos tri­mes­tres a nivel glo­bal. En Amé­ri­ca Lati­na, el pro­me­dio de la región sería ‑1,8%, sim­ple­men­te con­si­de­ran­do el impac­to de Chi­na y Euro­pa. Noso­tros cree­mos inclu­so que esto pue­de lle­gar a caer aún más, un 3%, por ejemplo.

Obreros en Wuahn

El duro gol­pe a la eco­no­mía Chi­na afec­ta de rebo­te a Amé­ri­ca Latina

Por­que no se ha teni­do en cuen­ta aún a Esta­dos Unidos…

Exac­to, fal­ta EE.UU. y las pro­pias eco­no­mías de la región. Lo que va a suce­der den­tro de la eco­no­mía inter­na, el con­su­mo, por ejemplo.

Si va a caer el ingre­so de los hoga­res por­que va a haber pér­di­da de empleo, va a tener un impac­to muy fuer­te [en el consumo].

Des­de el pun­to de vis­ta de la salud, esto se ve como un movi­mien­to abso­lu­ta­men­te nece­sa­rio para sal­var millo­nes de vidas. Pero si lo vemos sola­men­te des­de una pers­pec­ti­va estric­ta­men­te eco­nó­mi­ca, pare­ce un sui­ci­dio, ¿no? Esta­mos, en cier­ta for­ma, des­ar­man­do el sis­te­ma eco­nó­mi­co actual, ¿vamos a poder vol­ver­lo a mon­tar tal y como estaba?

Yo creo que no, defi­ni­ti­va­men­te. Se han roto las cade­nas de valor.

Uno de los cana­les de trans­mi­sión para nues­tra región es la dis­mi­nu­ción de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca de Chi­na, que era un impor­tan­te des­tino de nues­tras expor­ta­cio­nes, pero tam­bién uno de los de los paí­ses manu­fac­tu­re­ros más impor­tan­tes del mundo.

Ade­más casi todo el mun­do esta­ba impor­tan­do par­tes y bie­nes inter­me­dios de Chi­na. O sea, ha habi­do una rup­tu­ra o una inte­rrup­ción de las cade­nas de valor glo­ba­les y vol­ver a rear­mar estas cade­nas va a ser muy difícil…

Hay una expec­ta­ti­va de que esta cri­sis sea tem­po­ral, de que dure alre­de­dor de seis meses. Oja­lá y así sea. Pero la ver­dad es que hay aspec­tos de la eco­no­mía que, efec­ti­va­men­te, van a ser muy difí­ci­les de recuperar.

Enton­ces, hay que repen­sar la eco­no­mía des­de muchas perspectivas.

Noso­tros, por ejem­plo, esta­mos vien­do que va a ser muy impor­tan­te que las eco­no­mías de Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be reto­men la inte­gra­ción regio­nal, es decir, que tra­te­mos de vol­ver a una espe­cie de auto­su­fi­cien­cia regional.

Esto se va a pare­cer mucho a una eco­no­mía de gue­rra… Se ha cor­ta­do el trans­por­te, las barre­ras se han hecho enormes.

Enton­ces lo que habría que ver es cómo se va a recons­ti­tuir una eco­no­mía dis­tin­ta, más inte­gra­da hacia lo local, bus­can­do tam­bién pau­tas de auto­su­fi­cien­cia, por ejem­plo, ali­men­ta­ria, que es otro de los temas que no ha sali­do, pero segu­ra­men­te va a venir una muy impor­tan­te esca­sez de comi­da, espe­cial­men­te en las eco­no­mías vul­ne­ra­bles que depen­den de importaciones.

Hablan­do jus­ta­men­te de inte­gra­ción, aho­ra mis­mo esta­mos en un momen­to en el que esta­mos cerran­do nues­tras fron­te­ras y algu­nos Esta­dos inclu­so prohí­ben los des­pla­za­mien­tos inter­nos. ¿Va a aca­bar en coro­na­vi­rus con la globalización?

Yo creo que ese es uno de los ries­gos: que la glo­ba­li­za­ción, al menos como la cono­cía­mos antes de esta pan­de­mia, defi­ni­ti­va­men­te va a ser distinta.

Creo que no en aras de la conec­ti­vi­dad, usted segu­ro está en Euro­pa y yo, en Chi­le, pero esa conec­ti­vi­dad nos per­mi­te comunicarnos.

Sin embar­go, defi­ni­ti­va­men­te, esta ya no va a ser una glo­ba­li­za­ción de cade­nas de valor. Eso es lo que va a ser más impor­tan­te: el cam­bio en los modos de pro­duc­ción y en los modos de consumo.

La Cepal estima que la crisis desatada por el nuevo coronavirus incrementará en millones el número de pobres en América Latina.

La Cepal esti­ma que la cri­sis des­ata­da por el nue­vo coro­na­vi­rus incre­men­ta­rá en millo­nes el núme­ro de pobres en Amé­ri­ca Latina.

Y como secre­ta­ria eje­cu­ti­va de la Cepal, ¿qué es lo que encuen­tra más preo­cu­pan­te de la cri­sis actual?

Bueno, varias cosas. Por un lado, me preo­cu­pa que nues­tros sis­te­mas de salud ten­gan la capa­ci­dad de responder…

Y segun­do, pro­te­ger los ingre­sos de las fami­lias. Nos preo­cu­pa que hay una gran can­ti­dad de gen­te que pue­de que­dar­se sin empleo y sin ingre­sos. Real­men­te creo que ese es el tema central.

Hemos cal­cu­la­do que en la región hay un 32,7% de per­so­nas que tra­ba­jan por cuen­ta pro­pia, que son no cali­fi­ca­dos y que, fun­da­men­tal­men­te, están en la informalidad.

En la Cepal noso­tros esta­mos moni­to­rean­do lo que están hacien­do los paí­ses y tra­tan­do de ver cuá­les pue­den ser las mejo­res opciones…

Pro­po­nien­do tam­bién, debo decir­le fran­ca­men­te, que, por ejem­plo, se levan­ten las san­cio­nes a Vene­zue­la y a Cuba, al menos temporalmente.

No pode­mos ais­lar a estos dos paí­ses de la lle­ga­da de far­ma­céu­ti­cos, de com­bus­ti­ble, de comi­da… Son paí­ses que impor­tan prác­ti­ca­men­te el 100% de sus ali­men­tos y creo que estas son medi­das con­cre­tas que debe­ría­mos vigi­lar y tomar.

En una con­fe­ren­cia que dio la sema­na pasa­da, dijo jus­ta­men­te que, de no levan­tar las san­cio­nes a Vene­zue­la, prác­ti­ca­men­te se esta­ría “matan­do a esa gen­te”. ¿Tan gra­ve es la situación?

Yo creo que es muy gra­ve. Cuba, a pesar de las san­cio­nes, está inclu­so ofre­cien­do ayu­da, man­dan­do médi­cos a Ita­lia y a otros lugares.

Pero en el caso de Vene­zue­la, los hos­pi­ta­les no tie­nen agua, no tie­nen elec­tri­ci­dad, care­cen de medi­ci­nas, de equi­pa­mien­to, de jabón.

Tan­to que se pide que se laven las manos, pero si no hay jabón, ¿cómo le hacen?

Enton­ces creo yo que este lla­ma­do es fun­da­men­tal y tam­bién un lla­ma­do al Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal (FMI) y al Ban­co Mun­dial para que con­si­de­ren sin­ce­ra­men­te pos­po­ner el pago de las deu­das exter­nas e inclu­so, en los casos de los paí­ses con meno­res recur­sos, la con­do­na­ción de las deu­das bila­te­ra­les y multilaterales.

Venezuela

Bár­ce­na pidió que se levan­ten, al menos tem­po­ral­men­te, las san­cio­nes con­tra Cuba y Venezuela.

Pre­ci­sa­men­te hace poco el Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal le negó una ayu­da a Venezuela.

Exac­to. Enton­ces, ima­gí­ne­se usted si Vene­zue­la está acu­dien­do al FMI y se le nie­ga esta ayu­da y con­ti­núan las san­cio­nes, pues esta­mos real­men­te sen­ten­cian­do o con­de­nan­do a un pueblo.

Por­que, inde­pen­dien­te­men­te de lo que des­pués se pue­da decir polí­ti­ca­men­te, que obvia­men­te se ten­drá que ana­li­zar más ade­lan­te; en este momen­to hay una emer­gen­cia y es muy impor­tan­te plantearlo.

El apo­yo finan­cie­ro a los paí­ses en desa­rro­llo, a todos, y la pre­pa­ra­ción de una estra­te­gia común de sali­da ante la cri­sis son fundamentales.

Lati­noa­mé­ri­ca toda­vía no ha con­se­gui­do asi­mi­lar y res­pon­der efec­ti­va­men­te a esa gran cri­sis migra­to­ria que tene­mos: la diás­po­ra de más de cua­tro millo­nes de vene­zo­la­nos, muchos de ellos, repar­ti­dos por nues­tra región y en con­di­cio­nes de vul­ne­ra­bi­li­dad. ¿Cómo les impac­ta­rá la cri­sis por el coro­na­vi­rus es algo que le preo­cu­pa a la Cepal? ¿Debe­rían los gobier­nos tomar medi­das eco­nó­mi­cas espe­cial­men­te pen­sa­das para ellos?

Bueno, sin duda, yo creo que lo pri­me­ro es evi­tar la xeno­fo­bia en el sen­ti­do de que hay muchos migran­tes que están en los paí­ses vecinos.

Debe­mos apo­yar­los y dar­les las mis­mas con­di­cio­nes de aten­ción de la salud y de ingre­sos que se le vaya a dar al res­to de la pobla­ción. Es un pro­ble­ma por­que muchos migran­tes están de mane­ra ile­gal e inclu­so en algu­nos paí­ses no sabe­mos dón­de están.

A veces, tam­bién viven en con­di­cio­nes muy pre­ca­rias, muy haci­na­das, y por eso pen­sa­mos que, por ejem­plo, orga­ni­za­cio­nes como la ACNUR [Alto Comi­sio­na­do de las Nacio­nes Uni­das para los Refu­gia­dos], como la OIM [Orga­ni­za­ción Inter­na­cio­nal para las Migra­cio­nes], deben tener todo el apo­yo para poder ayu­dar a esta gen­te, que final­men­te es una pobla­ción bas­tan­te vul­ne­ra­ble que está lejos de su casa.

Den­tro de la región, ¿qué paí­ses están lide­ran­do la res­pues­ta ante el coro­na­vi­rus y cuá­les se están que­dan­do atrás?

Yo diría que uno de los paí­ses que está lide­ran­do esta acción es Argen­ti­na, que es el que más medi­das ha toma­do en tér­mi­nos de res­tric­ción de fron­te­ras, de cua­ren­te­nas pre­ven­ti­vas, de apo­yo a los trabajadores.

A pesar del enor­me pro­ble­ma que tie­ne de su deu­da exter­na, Argen­ti­na ha toma­do accio­nes muy fuer­tes y muy profundas.

El otro, ha sido Perú, que tam­bién ha toma­do accio­nes de mucha fuer­za, inclu­yen­do estos apo­yos a los ingre­sos de los hoga­res pobres.

Chi­le creo que tam­bién es un país que está toman­do accio­nes muy impor­tan­tes. Para­guay, El Sal­va­dor, son paí­ses que han toma­do medi­das muy duras para poder con­te­ner la expan­sión del virus. Yo creo que estos paí­ses son los que están tra­ba­jan­do con más fuerza.

Perú fue uno de los primeros países de la región en dictar el autoconfinamiento.

Perú fue uno de los pri­me­ros paí­ses de la región en dic­tar el autoconfinamiento.

En el caso de Méxi­co, creo que están entran­do ya en un pro­ce­so de acti­vi­dad redu­ci­da. Méxi­co tie­ne un sis­te­ma de salud públi­co bas­tan­te impor­tan­te, por lo tan­to, creo que las auto­ri­da­des de salud mexi­ca­nas están muy cons­cien­tes de que tie­nen que echar a andar toda su infra­es­truc­tu­ra para poder apo­yar a la población.

Es uno de los paí­ses con mayor pobla­ción, igual que Bra­sil. Yo creo que Bra­sil y Méxi­co qui­zás sean los que se han tar­da­do un poco más en tomar accio­nes más fuer­tes, jun­to con Nica­ra­gua, pero pen­sa­mos que, bueno, de algu­na mane­ra ya se están sumando.

Pre­ci­sa­men­te Méxi­co y Bra­sil han sido muy cri­ti­ca­dos por esta res­pues­ta tan len­ta ante el virus. Algu­nos la lla­ma­rían inclu­so negacionista.

Creo que eso ya pasó, el nega­cio­nis­mo pasó y sobre todo, lo que sí creo es que están siguien­do las indi­ca­cio­nes de la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS).

La OMS no ha dicho que haya que irse a una cua­ren­te­na total. La OMS ha dicho cla­ra­men­te que esta es una pan­de­mia que se está movien­do del hemis­fe­rio nor­te al hemis­fe­rio sur.

Por supues­to, hay que tomar todas las pre­vi­sio­nes del caso, pero lo que está pasan­do es que algu­nos paí­ses se la están toman­do con mayor gra­dua­li­dad, que no quie­re decir que no se la estén toman­do en serio.

Yo creo que todos están muy cons­cien­tes de la impor­tan­cia de actuar y sobre todo de ais­lar, de que­dar­se en casa. En fin, esas son las reco­men­da­cio­nes que está hacien­do la OMS.

Hay algu­nos paí­ses que están invir­tien­do en ayu­das para los hoga­res más pobres, para que pue­dan sobre­vi­vir los días de auto­a­is­la­mien­to. Pero si estos días pasan a ser sema­nas o meses, ¿qué tan sos­te­ni­bles en el tiem­po serán esas ayu­das sociales?

Pien­so que los paí­ses deben pla­ni­fi­car, por lo menos, para los pró­xi­mos seis meses.

La OMS habla­ba de 12 sema­nas, pero qui­zá sean 24, ¿ver­dad? Y ade­más, en el hemis­fe­rio sur esta­mos entran­do hacia el invierno…

Nadie tie­ne la boli­ta mági­ca para saber qué es lo que se pue­de hacer, yo le estoy hablan­do de lo que noso­tros hemos logra­do eva­luar. Pero más allá de eso, es muy difí­cil saber qué pue­de pasar en los pró­xi­mos seis meses.

Lo que sí le pue­do decir es que va a haber una gran rece­sión a nivel mun­dial en los pró­xi­mos seis meses, que los gobier­nos tie­nen que pre­pa­rar­se y apun­ta­lar a los hoga­res más pobres, a los que no tie­nen ingre­sos, a la infor­ma­li­dad… Para eso hay que pre­pa­rar­se, por lo menos, para los pró­xi­mos seis meses.

Un soldado reparte comida a los más pobres en Argentina.

La secre­ta­ria eje­cu­ti­va de la Cepal elo­gió la mane­ra Argen­ti­na ha enfren­ta­do la crisis.

¿Las cifras de pobre­za, se pue­den evi­tar de algu­na forma?

En la miti­ga­ción de la pobre­za cuen­tan dos cosas: el empleo y las trans­fe­ren­cias con­di­cio­na­das, las trans­fe­ren­cias fiscales.

En este caso, lo que preo­cu­pa es que esas trans­fe­ren­cias fis­ca­les van a tener que ser mayo­res y van a tener que alcan­zar a más gen­te. Por lo tan­to, los paí­ses tie­nen que pro­gra­mar eso, ade­más de dis­mi­nuir los cos­tos de la salud.

Por ejem­plo, acá en Chi­le se está empe­zan­do a hacer con­trol de pre­cios. Un con­trol de pre­cios, por ejem­plo, para que el examen cues­te mucho menos o sea gra­tui­to incluso.

Tie­ne que haber un acce­so uni­ver­sal al examen de coro­na­vi­rus, al tra­ta­mien­to médi­co y, sin duda, lograr que haya ingre­sos en todos los hoga­res, por lo menos unos mínimos.

Eso es lo que los paí­ses tie­nen que ver: cómo le hacen lle­gar a los hoga­res un ingre­so míni­mo ciu­da­dano por los pró­xi­mos seis meses. Esa es nues­tra recomendación.

¿Algu­na refle­xión final?

En esta vida fre­né­ti­ca de la glo­ba­li­za­ción, hemos enfer­ma­do al pla­ne­ta: tene­mos hoy un pla­ne­ta enfer­mo de océa­nos y ríos con­ta­mi­na­dos, los bos­ques devas­ta­dos, la bio­di­ver­si­dad y una masi­va exten­sión de extin­ción de algu­nas especies.

Enton­ces, tam­bién tene­mos que refle­xio­nar si lo que está­ba­mos hacien­do en tér­mi­nos de eco­no­mía, de sis­te­ma, de mode­lo eco­nó­mi­co es lo que tene­mos que continuar.

Creo yo que debe­mos repen­sar y a fon­do qué tipo de mode­lo de desa­rro­llo debe emer­ger de esta crisis.

Nun­ca espe­rá­ba­mos que fue­ra a sur­gir un pro­ble­ma de esta natu­ra­le­za y sin embar­go, ahí esta­mos y tene­mos que hacer esfuer­zos para para reca­pi­tu­lar y pensar.

Si va a ser el capi­ta­lis­mo, muy bien, pero un capi­ta­lis­mo dife­ren­te, un capi­ta­lis­mo mucho más inclu­si­vo, mucho más sos­te­ni­ble y que vuel­va a basar­se en las eco­no­mías locales.

BBC*

El Mos­tra­dor*

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