El Covid-19 y la cues­tión del poder

Pau­la Bach sos­tie­ne que la con­jun­ción del Covid-19 con la cri­sis que lla­ma­ba a las puer­tas segun­dos antes de la pan­de­mia, nos ha sumer­gi­do en un ins­tan­te en el «mun­do de la incer­ti­dum­bre»1 por lo que dece­nas de miles de tra­ba­ja­do­res han sus­cri­to a todo correr segu­ros de des­em­pleo superan­do tasas que no se veían des­de hacía muchos años, del mis­mo modo que faná­ti­cos neo­li­be­ra­les se caen del caba­llo con san Pablo con­vir­tién­do­se, apa­ren­te­men­te, a la fe key­ne­sia­na. Tie­ne razón, en la socie­dad bur­gue­sa la incer­ti­dum­bre aumen­ta o decre­ce según el avan­ce o retro­ce­so de la lucha de cla­ses y de la tasa de ganan­cia del capi­tal. Engels habló de la incer­ti­dum­bre vital2 del pro­le­ta­ria­do ya en 1845. Con­de­na a cade­na per­pe­tua que solo pue­de ali­viar­se median­te la lucha de cla­ses y que se agra­va con el dete­rio­ro de la salud debi­do a la explo­ta­ción asa­la­ria­da que nos debi­li­ta fren­te a enfer­me­da­des y otros ava­ta­res.

Si en el plano direc­ta­men­te físi­co, la incer­ti­dum­bre es com­ba­ti­da con la cer­ti­dum­bre de la lucha físi­ca de cla­ses, en el plano teó­ri­co, en el del cono­ci­mien­to crí­ti­co que for­ma la red rela­cio­nal de la pra­xis, tie­ne deci­si­va impor­tan­cia el prin­ci­pio de la duda metó­di­ca, el de ómni­bus dubi­tan­dum que Marx tenía como máxi­ma3 en su vida. La duda metó­di­ca ver­te­bra el movi­mien­to prác­ti­co de la ver­dad como pro­ce­so dia­léc­ti­co entre lo con­cre­to, lo obje­ti­vo, lo rela­ti­vo y lo abso­lu­to. La inevi­ta­ble y enri­que­ce­do­ra ten­sión entre estos com­po­nen­tes garan­ti­za que la duda y la incer­ti­dum­bre creen con­te­ni­dos de ver­dad en el des­en­vol­vi­mien­to prác­ti­co de lo que Marx expu­so en 1873 como dia­léc­ti­ca:

Redu­ci­da a su for­ma racio­nal, pro­vo­ca la cóle­ra y es el azo­te de la bur­gue­sía y de sus por­ta­vo­ces doc­tri­na­rios, por­que en la inte­li­gen­cia y expli­ca­ción posi­ti­va de lo que exis­te abri­ga a la par la inte­li­gen­cia de su nega­ción, de su muer­te for­zo­sa; por­que crí­ti­ca y revo­lu­cio­na­ria por esen­cia, enfo­ca todas las for­mas actua­les en pleno movi­mien­to, sin omi­tir, por tan­to, lo que tie­ne de pere­ce­de­ro y sin dejar­se inti­mi­dar por nada4.

Este es el méto­do que apli­can en su situa­ción comu­nis­tas no ofi­cia­les en Chi­na que hemos cita­do varias veces en este tex­to al afir­mar con abso­lu­ta razón que el Covid-19 exi­ge y a la vez ayu­da a la prác­ti­ca de dos refle­xio­nes colec­ti­vas impres­cin­di­bles: la pri­me­ra es la crí­ti­ca mar­xis­ta de la rela­ción des­truc­ti­va del capi­ta­lis­mo sobre la natu­ra­le­za, inclui­dos sus subs­tra­tos micro­bio­ló­gi­cos, por­que es impo­si­ble sepa­rar lo social de lo natu­ral; y la segun­da es la refle­xión auto­crí­ti­ca como mar­xis­tas sobre la socie­dad chi­na por­que las con­tra­dic­cio­nes apa­re­cen en su dura des­nu­dez duran­te las cri­sis5.

Sin otros aná­li­sis que des­bor­dan este tex­to aho­ra mis­mo pero nece­sa­rios para enri­que­cer otro más abar­ca­dor y pro­fun­do que este, pode­mos decir que, con otras pala­bras, tam­bién es lo que pro­po­ne Ser­gio Ortiz sobre la nece­si­dad de «lavar­nos el cere­bro»6 rati­fi­ca­da por las lec­cio­nes apor­ta­das por Chi­na con res­pec­to al coro­na­vi­rus, según hemos vis­to al ini­cio mis­mo de este tex­to. Recor­de­mos las lec­cio­nes: 1) no sub­es­ti­mar la enfer­me­dad, 2) tener un buen gobierno, 3) salud para todos por­que es un dere­cho humano, 4) los reme­dios y vacu­nas deben estar en manos del Esta­do y empre­sas y labo­ra­to­rios nacio­na­les, no en las mul­ti­na­cio­na­les y 5) la socie­dad debe tener lazos de soli­da­ri­dad muy fuer­tes. Las cin­co pue­den resu­mir­se en dos: en la 1) sobre no sub­es­ti­mar la enfer­me­dad y en la 2) sobre un buen gobierno –Esta­do, para noso­tros– que impul­se e impon­ga las tres res­tan­tes: salud públi­ca socia­li­za­da y soli­da­ria. Las dos son impo­si­bles sin la pro­fi­la­xis bási­ca de «lavar­nos el cere­bro» ade­más de las manos.

La pri­me­ra lec­ción ense­ña que no debe­mos sub­es­ti­mar la enfer­me­dad, es decir, que no debe­mos negar o igno­rar la reali­dad obje­ti­va, que está ahí, fue­ra de noso­tros pero que pue­den entrar en nues­tro inte­rior hacién­do­se par­te de noso­tros mis­mos para siem­pre ya que, aun­que la erra­di­que­mos físi­ca­men­te siem­pre que­da­rán recuer­dos y secue­las psi­co­ló­gi­cas. Efec­tos psi­co­fí­si­cos obje­ti­vos más o menos agra­va­dos por las con­di­cio­nes de explo­ta­ción en las que mal­vi­vi­mos. Cri­ti­cá­ba­mos al comien­zo la men­ti­ra de que la «cien­cia es a‑política». La lucha con­tra el Covid-19 está demos­tran­do el con­te­ni­do socio­po­lí­ti­co de lo que la ideo­lo­gía bur­gue­sa lla­ma «cien­cia» y que es el sis­te­ma tec­no­cien­tí­fi­co inser­to en la repro­duc­ción amplia­da del capi­tal.

R. Levins ha estu­dia­do los nefas­tos efec­tos de la «cien­cia» asa­la­ria­da del capi­tal: los pes­ti­ci­das pro­vo­can pla­gas, los anti­bió­ti­cos crean nue­vos pató­ge­nos, la agro­in­dus­tria des­tro­za el humus, la revo­lu­ción ver­de no ha eli­mi­na­do el ham­bre, ha empo­bre­ci­do a los pue­blos y enri­que­ci­do al impe­ria­lis­mo…7. Levins sos­tie­ne que se libra un cho­que entre dos fuer­zas con­tra­rias, la cien­cia ofi­cial, asa­la­ria­da, y la crí­ti­ca. En la pri­me­ra:

La úni­ca preo­cu­pa­ción de los gobier­nos por redu­cir los cos­tos y de pri­va­ti­zar está cam­bian­do el con­trol de la cien­cia como un todo y las con­di­cio­nes de tra­ba­jo de los cien­tí­fi­cos, ponién­do­los en manos de admi­nis­tra­do­res que ven la cien­cia como una indus­tria más y a los cien­tí­fi­cos como una fuer­za de tra­ba­jo cien­tí­fi­ca que se mane­ja­rá como cual­quier otra fuer­za de tra­ba­jo. El pro­duc­to de la indus­tria de la cien­cia es cono­ci­mien­to que se pue­de con­ver­tir en mer­can­cías, en la mayo­ría de los casos como obje­tos mate­ria­les, pero tam­bién en for­ma de ser­vi­cios e infor­mes. Su racio­na­li­dad eco­nó­mi­ca esti­mu­la la frag­men­ta­ción de los talle­res cien­tí­fi­cos, la espe­cia­li­za­ción, los obje­ti­vos defi­ni­dos a cor­to pla­zo, las deci­sio­nes basa­das menos en una nece­si­dad inte­lec­tual o social y más en mer­ca­deo y pre­ven­ción de ries­gos. Estos admi­nis­tra­do­res mane­jan el tra­ba­jo cien­tí­fi­co con los meca­nis­mos acos­tum­bra­dos que emplean en cual­quier rama indus­trial –un enfo­que mio­pe de la «efi­cien­cia», la racio­na­li­za­ción, el empleo de inves­ti­ga­do­res y pro­fe­so­res a tiem­po par­cial – , un sis­te­ma de jerar­qui­za­ción que man­tie­ne divi­di­dos a los pro­duc­to­res. Los cien­tí­fi­cos apren­den con rapi­dez a pla­ni­fi­car los esfuer­zos inves­ti­ga­ti­vos sobre la base de los cri­te­rios de acep­ta­bi­li­dad y finan­cia­mien­to, a ace­le­rar las publi­ca­cio­nes con vis­tas a cum­plir con los cro­no­gra­mas de com­pro­mi­sos y pro­mo­ción, a sope­sar con cui­da­do los cos­tos y bene­fi­cios de cola­bo­rar y de guar­dar dis­cre­ción8.

La otra fuer­za social con­tra­ria a la tec­no­cien­cia, inser­ta en el capi­tal cons­tan­te, va crean­do una pra­xis cien­tí­fi­co-crí­ti­ca apren­dien­do de las expe­rien­cias de las luchas socia­les de toda índo­le, empe­zan­do por las de los mis­mos tra­ba­ja­do­res cien­tí­fi­cos asa­la­ria­dos que resis­ten a la explo­ta­ción que sufren en las fábri­cas de tec­no­cien­cia. Sobre esta expe­rien­cia, Levins ofre­ce cin­co cri­te­rios sobre lo que debe­ría ser el méto­do cien­tí­fi­co:

  1. Sería fran­ca­men­te par­ti­dis­ta. Pro­pon­go la hipó­te­sis de que son erró­neas todas las teo­rías que pro­mue­van, jus­ti­fi­quen o tole­ren la injus­ti­cia. El error pue­de estar en los datos, en su inter­pre­ta­ción o en su apli­ca­ción, pero si inda­ga­mos lo que es erró­neo, ello nos con­du­ci­rá a la ver­dad.

  2. Sería demo­crá­ti­ca. […] sería libre el acce­so a la comu­ni­dad cien­tí­fi­ca para todo aquel que ten­ga voca­ción cien­tí­fi­ca, sin barre­ras de cla­se, racis­mo o miso­gi­nia […] los resul­ta­dos de la cien­cia esta­rían a dis­po­si­ción de toda la pobla­ción, en una for­ma inte­li­gi­ble y sin la com­par­ti­men­ta­ción que a menu­do se ha esgri­mi­do en nom­bre de la segu­ri­dad nacio­nal o de los dere­chos patri­mo­nia­les. Reco­no­ce­ría que la cien­cia pros­pe­ra cuan­do es capaz de com­bi­nar el cono­ci­mien­to y la expe­rien­cia de la cien­cia ins­ti­tu­cio­na­li­za­da con los gran­je­ros, pacien­tes y miem­bros de talle­res y comu­ni­da­des que cons­ti­tu­yen los movi­mien­tos «alter­na­ti­vos».

  3. Tie­ne que ser poli­cén­tri­ca […] Este mono­po­lio del cono­ci­mien­to ha ser­vi­do al mono­po­lio del poder […] tie­ne que com­par­tir téc­ni­cas, cono­ci­mien­tos y herra­mien­tas; tie­ne que ser capaz de com­pa­rar y esco­ger, pero tam­bién tie­ne que, con res­pe­to, dejar un espa­cio para enfo­ques radi­cal­men­te dife­ren­tes al enfren­tar lo des­co­no­ci­do.

  4. Tie­ne que ser dia­léc­ti­ca […] Esto ofre­ce el nece­sa­rio énfa­sis en la com­ple­ji­dad, el con­tex­to, la his­to­ri­ci­dad, la inter­pe­ne­tra­ción de cate­go­rías en apa­rien­cia exclu­yen­tes, la rela­ti­va auto­no­mía y la deter­mi­na­ción mutua de dife­ren­tes «nive­les» de exis­ten­cia, los aspec­tos con­tra­dic­to­rios del cam­bio que se auto­nie­gan.

  5. Tie­ne que ser auto­rre­fle­xi­va, reco­no­cien­do que quie­nes inter­vie­nen en un sis­te­ma son par­tes de él y que tam­bién hay que dar razón de la for­ma en que abor­da­mos, el res­to de la natu­ra­le­za. De esta mane­ra tie­ne que ser doble­men­te his­tó­ri­ca, aten­dien­do a la his­to­ria de los obje­tos de inte­rés y de nues­tra per­cep­ción de esos obje­tos9.

Estas carac­te­rís­ti­cas –par­ti­dis­ta, demo­crá­ti­ca, poli­cén­tri­ca, dia­léc­ti­ca y auto­rre­fle­xi­va – , ade­más de refor­zar­se crean­do una uni­dad sinér­gi­ca, son las que una a una y en con­jun­to nos expli­can lo dicho arri­ba sobre que la ver­dad es obje­ti­va: el «bichi­to» exis­te al mar­gen de nues­tra volun­tad; es con­cre­ta: el «bichi­to» lo tene­mos bajo el micros­co­pio; es rela­ti­va: el «bichi­to» infec­ta y mata en deter­mi­na­das con­di­cio­nes y no en todas; y es abso­lu­ta: cuan­do esas con­di­cio­nes espe­cí­fi­cas se dan en una per­so­na, enton­ces el «bichi­to» la mata. La dia­léc­ti­ca de la incertidumbre/​certidumbre y duda/​verdad se mate­ria­li­za en este pro­ce­so mate­rial, bio­ló­gi­co, socio­po­lí­ti­co, eco­nó­mi­co y en sín­te­sis, de rela­cio­nes de pode­res anta­gó­ni­cos que, sobre la salud y sobre todo, tie­nen obje­ti­vos y estra­te­gias incon­ci­lia­bles.

Por lo tan­to, en lo que res­pec­ta a la desin­fec­ción de nues­tra men­te, lo que hemos vis­to tie­ne como base el mate­ria­lis­mo, la inma­nen­cia y la auto­po­ie­sis, el prin­ci­pio de emer­gen­cia y la ley del sal­to cua­li­ta­ti­vo, la con­tra­dic­ción inter­na, la con­ca­te­na­ción uni­ver­sal de todas las for­mas de expre­sión de la mate­ria en su movi­mien­to de dife­ren­cias, opo­si­cio­nes y con­tra­dic­cio­nes… Sin exten­der­nos aho­ra, el méto­do dia­léc­ti­co, que en sí inte­gra a los cua­tro res­tan­tes –par­ti­dis­ta, demo­crá­ti­ca, poli­cén­tri­ca y auto­rre­fle­xi­va– tie­ne espe­cial valía para todo lo rela­cio­na­do con la salud, como lo ha ense­ña­do Con­cep­ción Cruz Rojo con sus estu­dios10, ade­más de otros inves­ti­ga­do­res11, o tam­bién D. Har­vey, que lo expre­sa así:

Duran­te mucho tiem­po había recha­za­do yo la idea de «natu­ra­le­za» como algo exte­rior y sepa­ra­do de la cul­tu­ra, la eco­no­mía y la vida dia­ria. Adop­to una visión más dia­léc­ti­ca y rela­cio­nal de la rela­ción meta­bó­li­ca con la natu­ra­le­za. El capi­tal modi­fi­ca las con­di­cio­nes medioam­bien­ta­les de su pro­pia repro­duc­ción, pero lo hace en un con­tex­to de con­se­cuen­cias invo­lun­ta­rias (como el cam­bio cli­má­ti­co) y con el tras­fon­do de fuer­zas evo­lu­ti­vas autó­no­mas e inde­pen­dien­tes que andan per­pe­tua­men­te recon­fi­gu­ran­do las con­di­cio­nes ambien­ta­les. Des­de este pun­to de vis­ta, no hay nada que sea un desas­tre ver­da­de­ra­men­te natu­ral. Los virus van mutan­do todo el tiem­po, a buen segu­ro. Pero las cir­cuns­tan­cias en las que una muta­ción se con­vier­te en una ame­na­za para la vida depen­den de accio­nes huma­nas12.

La acción del humano-gené­ri­co, abs­trac­to, se con­cre­ta aho­ra en las accio­nes de la lucha de cla­ses entre el capi­tal y el tra­ba­jo, en la auto­gé­ne­sis de la con­cien­cia pro­le­ta­ria que se cons­tru­ye a sí mis­ma duran­te la lucha con­tra la bur­gue­sía. Debi­li­tar o anu­lar con el mie­do a la pan­de­mia la auto­con­fian­za en sí mis­ma, su con­cien­cia-para-sí, de la huma­ni­dad explo­ta­da, intro­yec­tán­do­le la obe­dien­cia perru­na al orden, es uno de los obje­ti­vos de la mani­pu­la­ción sis­te­má­ti­ca del Covid-19. Gon­zá­lez Duro dice: «El man­te­ni­mien­to de la ideo­lo­gía del mie­do se ha con­ver­ti­do en un arma polí­ti­ca, en par­te de la estra­te­gia de los gran­des pode­res: con­fir­mar la cul­pa defi­ni­ti­va e intrín­se­ca del otro y la nece­si­dad de pro­te­ger­se a sí mis­mo median­te medi­das de segu­ri­dad o por la fuer­za de las armas»13.

Negar­le al tra­ba­jo su capa­ci­dad de crea­ción de su con­cien­cia mate­ria­lis­ta, es obje­ti­vo de la reli­gión con dog­ma de tras­cen­den­cia: el Covid-19 es una «prue­ba que nos man­da Dios» des­de el «rei­no del Espí­ri­tu»: no es una con­tra­dic­ción inma­nen­te a lo socio­na­tu­ral des­ata­da por la irra­cio­na­li­dad del capi­tal. Gon­zá­lez Duro se pre­gun­ta:

¿Qué sen­ti­do tie­ne la enfer­me­dad en una socie­dad de con­su­mo que enfa­ti­za al máxi­mo el cul­to a la feli­ci­dad ins­tan­tá­nea? Tra­di­cio­nal­men­te, en las socie­da­des que inte­gra­ban la lla­ma­da «civi­li­za­ción cris­tiano-occi­den­tal», la res­pues­ta era cla­ra, rotun­da: el dolor y la enfer­me­dad podían tener un sen­ti­do posi­ti­vo en tan­to que méri­tos para la otra y ver­da­de­ra vida. Por efec­to del peca­do ori­gi­nal, el tra­ba­jo y el sufri­mien­to for­ma­ban par­te de la con­di­ción huma­na en un mun­do que era un «valle de lágri­mas»14.

El autor des­cri­be las trans­for­ma­cio­nes cua­li­ta­ti­vas intro­du­ci­das por el capi­ta­lis­mo sobre la salud y el dolor, seña­lan­do cómo la indus­tria sani­ta­ria se ha con­ver­ti­do en un gran nego­cio que explo­ta el sufri­mien­to y el mie­do cre­cien­te en una vida incier­ta, pre­ca­ri­za­da cada vez más, temo­res mul­ti­pli­ca­dos por la crea­ción arti­fi­cial de fal­sas enfer­me­da­des para crear más per­so­nas «enfer­mas» y así pro­du­cir más tra­ta­mien­tos inú­ti­les pero muy ren­ta­bles eco­nó­mi­ca­men­te. Mien­tras se des­man­te­la la sani­dad públi­ca, se expan­de la indus­tria de la salud, el nego­cio pri­va­do que, por su pro­pia lógi­ca, nece­si­ta ampliar el mer­ca­do de la enfer­me­dad. De este modo, y ade­más de otras razo­nes:

La vida de los indi­vi­duos en la socie­dad del ries­go pro­du­ce inse­gu­ri­dad, ansie­dad, mie­do. Muchos se sien­tes enfer­mos, y son con­ve­nien­te­men­te medi­ca­li­za­dos […] tam­bién en toda suer­te de tera­peu­tas, sana­do­res, viden­tes, astró­lo­gos y echa­do­res de car­tas. Como la enfer­me­dad pare­ce absur­da y care­ce de sen­ti­do para la pro­pia vida, es muy fre­cuen­te que mucha gen­te recu­rra a supues­tos exper­tos o a quie­nes se pre­sen­tan como dota­dos de pode­res espe­cia­les. Al care­cer de sen­ti­do, es como si la enfer­me­dad tuvie­se algo de mis­te­rio­so, como si nadie supie­se el por qué y el para qué del pade­cer15.

La igno­ran­cia de las cau­sas del Mal siem­pre ha sido una des­en­ca­de­nan­te de angus­tia, mie­do y opio reli­gio­so. La socie­dad nor­te­ame­ri­ca­na, que ade­lan­ta lo que vie­ne a Euro­pa, pade­ce entre otros muchos males, tam­bién el del sobre­con­su­mo des­bo­ca­do de opiá­ceos como póci­ma mági­ca al desas­tre social que está pudrien­do las raí­ces del impe­ria­lis­mo. La far­ma­in­dus­tria, uno de los feti­ches capi­ta­lis­tas más efec­ti­vos, es la res­pon­sa­ble de que la pla­ga de opiá­ceos sea «una epi­de­mia orques­ta­da des­de arri­ba»16 que está dis­pa­ran­do la tasa de muer­tes por sobre­do­sis, aun­que en reali­dad esta tra­ge­dia sea solo la epi­der­mis de un pro­ble­ma mucho más gra­ve: el aumen­to impa­ra­ble del con­su­mo de ansio­lí­ti­cos y de otros medi­ca­men­tos y pro­duc­tos ile­ga­les para acos­tum­brar­nos a tole­rar pasi­va­men­te el Mal, en vez de com­ba­tir­lo. En esta mis­ma socie­dad yan­qui se expan­de como la pes­te negra el mie­do a per­der el tra­ba­jo17, al des­em­pleo, al empo­bre­ci­mien­to, en cuan­to las expre­sio­nes más dañi­nas de los mie­dos difu­sos o con­cre­tos «ali­men­ta­dos por un tra­ba­jo polí­ti­co»18.

Los mie­dos difu­sos y con­cre­tos ali­men­ta­dos por el poder terre­nal o divino lle­van a la per­so­na alie­na­da a bus­car pro­tec­ción en un poder supe­rior más fuer­te, que en últi­mo extre­mo pue­de ter­mi­nar sien­do una dic­ta­du­ra polí­ti­co-reli­gio­sa. Ante esta reali­dad, el ateís­mo mar­xis­ta es una fuer­za mate­rial his­tó­ri­ca­men­te eman­ci­pa­do­ra por­que:

La fe reli­gio­sa es una for­ma de con­cien­cia ilu­so­ria, con­se­cuen­cia de la alie­na­ción del ser humano en la vida real; cuan­do esta sea supe­ra­da en una socie­dad comu­nis­ta que reali­ce las poten­cia­li­da­des del ser humano, la reli­gión per­de­rá toda razón de ser. En un mun­do alie­na­do la reli­gión expre­sa en la con­cien­cia el des­ga­rra­mien­to de la vida y lo subli­ma pro­yec­tan­do el ideal humano que no se reco­no­ce en la tie­rra en un ser todo­po­de­ro­so que habi­ta en el cie­lo. En seme­jan­te situa­ción, el ateís­mo que nie­ga a Dios ha ser­vi­do para afir­mar al pro­pio ser humano. Pero en una socie­dad no alie­na­da que afir­me direc­ta, posi­ti­va, con­ti­nua­men­te el valor radi­cal de la vida huma­na, la nega­ción de Dios resul­ta sen­ci­lla­men­te super­flua. El ateís­mo es supe­ra­do por el huma­nis­mo posi­ti­vo de una socie­dad en la que el ser humano sea prác­ti­ca­men­te reco­no­ci­do como el ser supre­mo, cen­tro y señor del sen­ti­do de todo19.

La segun­da lec­ción es la expre­sión polí­ti­ca de la pri­me­ra en su for­ma esen­cial: la nece­si­dad de un poder popu­lar, de un Esta­do que avan­ce deci­di­da­men­te hacia un sis­te­ma de salud públi­ca, socia­li­za­da y soli­da­ria, como hemos vis­to arri­ba. Para alcan­zar este obje­ti­vo prio­ri­ta­rio, el movi­mien­to obre­ro ha de res­pon­der a un ata­que doble20 de la bur­gue­sía: el de des­car­gar sobre él los cos­tos de la cri­sis socio­eco­nó­mi­ca ya exis­ten­te antes de la irrup­ción del Covid-19 y el des­car­gar sobre ella la tra­ge­dia del coro­na­vi­rus. En ambos fren­tes, que en reali­dad son ya uno, las resis­ten­cias deben coor­di­nar­se y deben pasar a ser luchas ofen­si­vas fusio­na­das con los sec­to­res popu­la­res empo­bre­ci­dos. Lo hace sufrien­do una mayor repre­sión poli­cial21 que en algu­nos sitios ha inten­ta­do ava­sa­llar domi­ci­lios sin orden judi­cial22, abu­sos faci­li­ta­dos por el aumen­to de las fuer­zas ultras23 en sus filas y el apo­yo públi­co de chi­va­tos24 y cola­bo­ra­cio­nis­tas:

Vemos con preo­cu­pa­ción cómo uti­li­zan­do la doc­tri­na del shock y del mie­do están con­vir­tien­do a per­so­nas civi­les en chi­va­tas de la poli­cía, cómo lxs vecinxs, lxs tra­ba­ja­dorxs, se espían y con­tro­lan lxs unxs a lxs otrxs, y cómo ante esta cru­da situa­ción labo­ral, eco­nó­mi­ca y social bien medi­da por la oli­gar­quía, dan la opción de deci­dir a los cul­pa­bles las con­di­cio­nes del futu­ro, sin con­tra­po­si­ción algu­na25.

Ade­más de estas repre­sio­nes, el silen­cia­mien­to sis­te­má­ti­co de las res­pues­tas de la cla­se tra­ba­ja­do­ra en muchos paí­ses de Euro­pa, obli­ga­da a tra­ba­jar en situa­cio­nes de peli­gro real de con­ta­gio del Covid-19, sien­do el caso de Ita­lia uno de los más cla­mo­ro­sos26 en don­de se pro­du­cen «huel­gas masi­vas»27. Enfren­tan­do estas pre­sio­nes, ame­na­zas y cas­ti­gos, la izquier­da debe ser cons­cien­te de que muy pro­ba­ble­men­te quie­nes aho­ra pare­ce que se han vuel­to key­ne­sia­nos, social­de­mó­cra­tas, defen­so­res del gas­to públi­co, etc., vuel­va a un neo­li­be­ra­lis­mo más impla­ca­ble a los pri­me­ros sig­nos de recu­pe­ra­ción28. Para impe­dir este con­tra­ata­que del capi­tal la izquier­da debe ampliar su fuer­za auto­or­ga­ni­za­da des­de aho­ra mis­mo y de entre los méto­dos más efec­ti­vos des­ta­ca el de exten­der el papel del saber obre­ro den­tro de la pra­xis teó­ri­ca mate­ria­lis­ta del cono­ci­mien­to: las empre­sas en pro­pie­dad del capi­tal podrían empe­zar en el acto a pro­du­cir toda serie de bie­nes nece­sa­rios para com­ba­tir masi­va­men­te el Covid-19 si estu­vie­ran bajo el con­trol obre­ro, si fue­ran recu­pe­ra­das por el pro­le­ta­ria­do que, bajo la pla­ni­fi­ca­ción social, fabri­ca­ría bie­nes nece­sa­rios e impres­cin­di­bles.

Por ejem­plo, máqui­nas res­pi­ra­do­ras en vez de coches29, col­cho­nes para hos­pi­ta­les en vez de col­cho­nes para la bur­gue­sía30, mas­ca­ri­llas en vez de cal­za­do31; impul­se­mos tam­bién la auto­or­ga­ni­za­ción del lis­ta­do de Redes de Apo­yo y Cui­da­dos32 que se ha crea­do y que va amplian­do los gru­pos de ayu­da mutua actua­li­zan­do la tra­di­ción popu­lar here­da­da des­de al menos las labo­res colec­ti­vas para aten­der los bie­nes comu­na­les, si no antes. A lo lar­go de este tex­to hemos pues­to a dis­po­si­ción de los y las lec­to­ras una lar­ga lis­ta de denun­cias, crí­ti­cas y pro­pues­tas prác­ti­cas que están sur­gien­do de las cla­ses y nacio­nes explo­ta­das, de las muje­res tra­ba­ja­do­ras33, así antes de pasar a la cues­tión del poder socia­lis­ta nece­sa­rio para la salud huma­na, con­clui­mos con dos pro­pues­tas.

Una:

1) Pro­tec­ción inte­gral sani­ta­ria –con imple­men­tos y medi­das de pre­ven­ción ade­cua­das, para médi­cos, enfer­me­ras y demás tra­ba­ja­do­res. Con­trol obre­ro de las con­di­cio­nes sani­ta­rias, en hos­pi­ta­les y todo lugar de tra­ba­jo. 2) Expro­pia­ción de pre­dios vacan­tes para la ins­ta­la­ción de pre­dios sani­ta­rios de emer­gen­cia. 3) Nacio­na­li­za­ción de la indus­tria far­ma­céu­ti­ca y abo­li­ción del régi­men de paten­tes, para ase­gu­rar la pro­vi­sión de medi­ca­men­tos al con­jun­to de los afec­ta­dos. 4) Gobierno de tra­ba­ja­do­res, para pla­ni­fi­car y coor­di­nar una acción sani­ta­ria que exi­ge la soli­da­ri­dad uni­ver­sal, no la rapi­ña capi­ta­lis­ta34.

Y otra:

Nacio­na­li­za­ción de todos los recur­sos sani­ta­rios y pla­ni­fi­ca­ción de su fun­cio­na­mien­to al ser­vi­cio de las nece­si­da­des de salud de la pobla­ción y de la pro­tec­ción efi­caz de quie­nes están en pri­me­ra línea: los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras de todo el sis­te­ma sani­ta­rio. Para­li­za­ción de la acti­vi­dad en todos aque­llos sec­to­res no indis­pen­sa­bles para la super­vi­ven­cia e inter­ven­ción de las empre­sas pro­duc­to­ras de recur­sos sani­ta­rios, inclui­das las far­ma­céu­ti­cas. Inter­ven­ción de todas las gran­des empre­sas de pro­duc­ción y dis­tri­bu­ción para evi­tar la fuga masi­va de capi­ta­les que ya se está pro­du­cien­do y decla­rar la fun­ción social de las empre­sas estra­té­gi­cas. Expro­pia­ción de la ban­ca que para­si­ta al res­to de la socie­dad. Nega­ti­va a pagar la Deu­da, crea­da en bue­na par­te al trans­fe­rir dine­ro públi­co a la ban­ca y no acep­tar los lími­tes del gas­to públi­co impues­tos por la Unión Euro­pea35.

¿Cómo ins­tau­rar un gobierno de tra­ba­ja­do­res que a la vez que impul­sa esas medi­das va des­tru­yen­do el Esta­do bur­gués, sus apa­ra­tos repre­si­vos y ser­vi­cios secre­tos, sus buro­cra­cias reac­cio­na­rias, sus minis­te­rios más esen­cia­les para el capi­ta­lis­mo y por ello mis­mo total­men­te incom­pa­ti­bles con el socia­lis­mo…? Hay dos for­mas bási­cas para empe­zar a crear un Esta­do obre­ro en pro­ce­so de auto­ex­tin­ción, y entre ambos extre­mos exis­ten varian­tes que no pode­mos expo­ner aho­ra: una es la de la mayo­ría elec­to­ral que acce­de al gobierno del Esta­do y des­de ahí empie­za refor­mas cada vez más radi­ca­les; y la otra es la revo­lu­ción arma­da que toma el poder del Esta­do. Pre­gun­ta­do Marx en 1881 sobre la pri­me­ra posi­bi­li­dad en un país como Holan­da, su res­pues­ta fue la siguien­te:

Un gobierno socia­lis­ta no pue­de poner­se a la cabe­za de un país si no exis­ten las con­di­cio­nes nece­sa­rias para que pue­da tomar inme­dia­ta­men­te las medi­das acer­ta­das y asus­tar a la bur­gue­sía lo bas­tan­te para con­quis­tar las pri­me­ras con­di­cio­nes de una vic­to­ria con­se­cuen­te36.

La his­to­ria ense­ña que las pre­sio­nes y ata­ques de la bur­gue­sía con­tra la cla­se obre­ra se endu­re­cen en la medi­da en que ve que pue­de per­der el gobierno en las siguien­tes elec­cio­nes y que este pasa­rá a manos del movi­mien­to obre­ro radi­ca­li­za­do. Mues­tra tam­bién que la opo­si­ción bur­gue­sa se endu­re­ce des­de el mis­mo ins­tan­te de la vic­to­ria elec­to­ral de la izquier­da. Dejan­do aho­ra de lado la tarea sem­pi­ter­na del refor­mis­mo que hace todo lo posi­ble para abor­tar cual­quier tipo de radi­ca­li­za­ción, y cen­trán­do­nos en el supues­to de que la cla­se tra­ba­ja­do­ra ten­ga una izquier­da deci­di­da a seguir ade­lan­te, sur­ge al momen­to el deba­te sobre si apren­der de las lec­cio­nes de la his­to­ria sin­te­ti­za­das en la res­pues­ta de Marx de 1881, o des­de­ñar­las y acep­tar la vía muer­ta del res­pe­to al poder del capi­tal.

La bur­gue­sía se asus­ta antes de que pue­da per­der el gobierno por­que cono­ce la fuer­za, la deci­sión y el pro­gra­ma de gobierno que la izquier­da empe­za­rá a apli­car nada más acce­der a él. Y se asus­ta­rá más cuan­do com­prue­be que la izquier­da cum­ple con su plan aun­que no ten­ga el con­trol de la maqui­na­ria del Esta­do, ni una pode­ro­sa pro­pa­gan­da por­que la pren­sa está en poder de la bur­gue­sía; aun­que ten­ga que enfren­tar­se a la resis­ten­cia tenaz de las orga­ni­za­cio­nes patro­na­les y de la Igle­sia, en medio de una hui­da de capi­ta­les que pue­de arrui­nar la eco­no­mía y pade­cien­do un boi­cot inter­ven­cio­nis­ta del impe­ria­lis­mo… Esta lucha se ha repe­ti­do siem­pre que el movi­mien­to obre­ro radi­ca­li­za­do acce­de al gobierno por vía elec­to­ral. Nun­ca, en nin­gu­na par­te y en nin­gún momen­to, la bur­gue­sía se ha arro­di­lla­do sumi­sa y man­sa­men­te ante el pro­le­ta­ria­do entre­gán­do­le su pro­pie­dad y su poder con un ges­to son­rien­te y bona­chón. ¿Enton­ces…?

Iña­ki Gil de San Vicen­te

Eus­kal Herria, 25 de mar­zo de 2020

  1. Pau­la Bach: Cri­sis eco­nó­mi­ca mun­dial y el Covid-19: el rei­no de la incer­ti­dum­bre, 22 de mar­zo de 2020 (http://​www​.izquier​da​dia​rio​.es/​C​r​i​s​i​s​-​e​c​o​n​o​m​i​c​a​-​m​u​n​d​i​a​l​-​y​-​C​o​v​i​d​-​1​9​-​e​l​-​r​e​i​n​o​-​d​e​-​l​a​-​i​n​c​e​r​t​i​d​u​m​bre).
  2. F. Engels: La situa­ción de la cla­se obre­ra en Ingla­te­rra, OME, Crí­ti­ca, Bar­ce­lo­na, tomo 6, pp. 371 y ss.
  3. J. Elleins­tein: Marx, su vida, su obra, Argos Ver­ga­ra, Bar­ce­lo­na 1985, pp. 285 – 286.
  4. K. Marx: «Pró­lo­go a la segun­da edi­ción, El Capi­tal, FCE, Méxi­co 1973, p. XXIV.
  5. Chuăng: Con­ta­gio social: Gue­rra de cla­ses micro­bio­ló­gi­ca en Chi­na, 23 de mar­zo de 2020 (https://​kao​sen​la​red​.net/​c​o​n​t​a​g​i​o​-​s​o​c​i​a​l​-​g​u​e​r​r​a​-​d​e​-​c​l​a​s​e​s​-​m​i​c​r​o​b​i​o​l​o​g​i​c​a​-​e​n​-​c​h​i​na/)
  6. Ser­gio Ortiz: Cin­co lec­cio­nes que deja Chi­na en com­ba­te al coro­na­vi­rus, 19 de mar­zo de 2020 (http://​www​.resu​men​la​ti​no​ame​ri​cano​.org/​2​0​2​0​/​0​3​/​1​9​/​c​o​r​o​n​a​v​i​r​u​s​-​l​e​c​c​i​o​n​e​s​-​d​e​-​c​h​i​n​a​-​n​o​-​s​o​l​o​-​h​a​y​-​q​u​e​-​l​a​v​a​r​s​e​-​l​a​s​-​m​a​n​o​s​-​t​a​m​b​i​e​n​-​e​l​-​c​e​r​e​b​ro/).
  7. R. Levins: «Cuan­do la cien­cia nos falla», Marx Aho­ra, La Haba­na, Cuba, nº 11/​2001 p. 127.
  8. R. Levins: Idem., p. 141.
  9. R. Levins: Idem., p. 142.
  10. Con­cep­ción Cruz Rojo: No está en los genes, 5 de octu­bre de 2010 (https://​www​.boltxe​.eus/​2​0​1​0​/​0​9​/​0​5​/​n​o​-​e​s​t​a​-​e​n​-​l​o​s​-​g​e​n​es/).
  11. AA.VV.: Cien­cia y mar­xis­mo: un abor­da­je dia­léc­ti­co de la salud públi­ca, 15 de mar­zo de 2020 (https://​www​.izquier​da​dia​rio​.es/​C​i​e​n​c​i​a​-​y​-​m​a​r​x​i​s​m​o​-​u​n​-​a​b​o​r​d​a​j​e​-​d​i​a​l​e​c​t​i​c​o​-​d​e​-​l​a​-​s​a​l​u​d​-​p​u​b​l​i​c​a​#​n​o​tes).
  12. David Har­vey: Polí­ti­ca anti­ca­pi­ta­lis­ta en tiem­pos de Covid-19, 22 de mar­zo de 2020 (http://​www​.resu​men​la​ti​no​ame​ri​cano​.org/​2​0​2​0​/​0​3​/​2​2​/​p​e​n​s​a​m​i​e​n​t​o​-​c​r​i​t​i​c​o​-​p​o​l​i​t​i​c​a​-​a​n​t​i​c​a​p​i​t​a​l​i​s​t​a​-​e​n​-​t​i​e​m​p​o​s​-​d​e​-​C​o​v​i​d​-​19/).
  13. Enri­que Gon­zá­lez Duro: Bio­gra­fía del mie­do, Deba­te, Madrid 2006, p. 254.
  14. Enri­que Gon­zá­lez Duro: Idem., pp. 255 – 256
  15. Enri­que Gon­zá­lez Duro: Idem., pp. 256 – 258.
  16. Chris McGreal: «No quie­ro morir­me de una sobre­do­sis»: la cri­sis del opio sigue matan­do en Esta­dos Uni­dos, 11 de mayo de 2019 (https://​www​.eldia​rio​.es/​t​h​e​g​u​a​r​d​i​a​n​/​q​u​i​e​r​o​-​m​o​r​i​r​m​e​-​s​o​b​r​e​d​o​s​i​s​-​m​u​e​r​t​e​-​v​e​r​g​u​e​n​z​a​_​0​_​8​9​7​3​1​1​3​3​6​.​h​tml).
  17. Patrick Bou­che­ron-Corey Robin: El mie­do, Cla­ve Inte­lec­tual, Madrid 2019, p. 40.
  18. Patrick Bou­che­ron-Corey Robin: Idem., p. 20.
  19. C. Gol­da­ra­ce­na del Valle, Cha­ro Gue­rre­ro Pérez y A. C. San­tos Sedano: Cin­co teo­rías sobre la reli­gión, Eris, La Coru­ña 1994, pp. 168 – 169.
  20. Ale­jan­dro Itur­be: Para los tra­ba­ja­do­res hay dos gue­rras: con­tra el coro­na­vi­rus y con­tra la bur­gue­sía, 24 de mar­zo de 2020 (https://​kao​sen​la​red​.net/​p​a​r​a​-​l​o​s​-​t​r​a​b​a​j​a​d​o​r​e​s​-​h​a​y​-​d​o​s​-​g​u​e​r​r​a​s​-​c​o​n​t​r​a​-​e​l​-​c​o​r​o​n​a​v​i​r​u​s​-​y​-​c​o​n​t​r​a​-​l​a​-​b​u​r​g​u​e​s​ia/).
  21. Boro LH: Pan­de­mia de abu­sos poli­cia­les con pre­tex­to del esta­do de alar­ma, 24 de mar­zo de 2020 (https://​www​.lahai​ne​.org/​e​s​t​_​e​s​p​a​n​o​l​.​p​h​p​/​p​a​n​d​e​m​i​a​-​d​e​-​a​b​u​s​o​s​-​p​o​l​i​c​i​a​l​e​s​-​con).
  22. Ale­jan­dro Bra­vo: Con el «esta­do de alar­ma» y la cua­ren­te­na se dis­pa­ran los casos de agre­sio­nes poli­cia­les, 24 de mar­zo de 2020 (http://​www​.izquier​da​dia​rio​.es/​C​o​n​-​e​l​-​e​s​t​a​d​o​-​d​e​-​a​l​a​r​m​a​-​y​-​l​a​-​c​u​a​r​e​n​t​e​n​a​-​s​e​-​d​i​s​p​a​r​a​n​-​l​o​s​-​c​a​s​o​s​-​d​e​-​a​g​r​e​s​i​o​n​e​s​-​p​o​l​i​c​i​a​les).
  23. Sare Anti­fa­xis­ta: Los ele­men­tos ultra de la ertzain­tza, cada día son más y se hacen más fuer­tes, 21 de mar­zo de 2020 (http://​sarean​ti​fa​xis​ta​.blogs​pot​.com/).
  24. Bar­bi­japu­ta: Lin­cha­do­res de bal­cón, 25 de mar­zo de 2020 (https://​blogs​.publi​co​.es/​b​a​r​b​i​j​a​p​u​t​a​/​2​0​2​0​/​0​3​/​2​5​/​l​i​n​c​h​a​d​o​r​e​s​-​d​e​-​b​a​l​c​on/).
  25. Movi­mien­to Pro Amnis­tía: Coro­na­vi­rus, cár­cel y repre­sión social, 22 de mar­zo de 2020 (https://​www​.amnis​tiaas​ka​ta​su​na​.com/​e​s​/​a​r​t​i​c​u​l​o​/​c​o​r​o​n​a​v​i​r​u​s​-​c​a​r​c​e​l​-​y​-​r​e​p​r​e​s​i​o​n​-​s​o​c​ial).
  26. Borro­ka Garaia: Lo que nos están ocul­tan­do de Ita­lia, 20 de mar­zo de 2020 (https://​borro​ka​ga​raia​.word​press​.com/​2​0​2​0​/​0​3​/​2​0​/​l​o​-​q​u​e​-​n​o​s​-​e​s​t​a​n​-​o​c​u​l​t​a​n​d​o​-​d​e​-​i​t​a​l​ia/).
  27. Ita­lia con­mo­cio­na­da por el coro­na­vi­rus: «Ya hay huel­gas masi­vas», 20 de mar­zo de 2020 (http://​www​.izquier​da​dia​rio​.es/​I​t​a​l​i​a​-​c​o​n​m​o​c​i​o​n​a​d​a​-​p​o​r​-​e​l​-​c​o​r​o​n​a​v​i​r​u​s​-​Y​a​-​h​a​y​-​h​u​e​l​g​a​s​-​m​a​s​i​vas).
  28. Lidia Brun: El ries­go es que cuan­do aca­be la cri­sis con más deu­da públi­ca los ada­li­des de la aus­te­ri­dad ata­quen de nue­vo, 24 de mar­zo de 2020 (https://​www​.eldia​rio​.es/​e​c​o​n​o​m​i​a​/​L​i​d​i​a​-​B​r​u​n​_​0​_​1​0​0​8​9​4​9​8​8​7​.​h​tml).
  29. San­tia­go Lupe: ¿Podrían las fábri­cas de coches hacer res­pi­ra­do­res? Sí, si las con­tro­lan los tra­ba­ja­do­res, 18 de mar­zo de 2020 (http://​www​.izquier​da​dia​rio​.es/​P​o​d​r​i​a​n​-​l​a​s​-​f​a​b​r​i​c​a​s​-​d​e​-​c​o​c​h​e​s​-​h​a​c​e​r​-​r​e​s​p​i​r​a​d​o​r​e​s​-​S​i​-​s​i​-​l​a​s​-​c​o​n​t​r​o​l​a​n​-​s​u​s​-​t​r​a​b​a​j​a​d​o​res).
  30. Rober­to Jara: ¿Y si los tra­ba­ja­do­res pone­mos Piko­lin a hacer col­cho­nes para hos­pi­ta­les?, 19 de mar­zo de 2020 (http://www.izquierdadiario.es/Y‑si-los-trabajadores-ponemos-Pikolin-a-hacer-colchones-para-hospitales).
  31. Jose­fi­na L. Mar­tí­nez: Gran ejem­plo de cla­se: tra­ba­ja­do­ras del cal­za­do cosen mas­ca­ri­llas de for­ma soli­da­ria, 19 de mar­zo de 2020 (http://​www​.izquier​da​dia​rio​.es/​L​a​s​-​t​r​a​b​a​j​a​d​o​r​a​s​-​d​e​l​-​c​a​l​z​a​d​o​-​c​o​s​e​n​-​m​a​s​c​a​r​i​l​l​a​s​-​d​e​-​f​o​r​m​a​-​s​o​l​i​d​a​r​i​a​-​m​i​e​n​t​r​a​s​-​e​m​p​r​e​s​a​s​-​c​o​m​o​-​I​n​d​i​t​e​x​-​h​a​c​e​n​-​E​R​T​E​s​-​m​a​s​i​vos).
  32. Apo­yo Mutuo Covid-19: Lis­ta­do de Redes, 25 de mar­zo de 2020 (https://​www​.lahai​ne​.org/​e​s​t​_​e​s​p​a​n​o​l​.​p​h​p​/​a​c​t​u​a​l​i​z​a​d​o​-​l​i​s​t​a​d​o​-​d​e​-​r​e​d​e​s​-de).
  33. Mari­sa Kohan: El coro­na­vi­rus evi­den­cia la car­ga sobre la mujer de los cui­da­dos fami­lia­res, 12 de mar­zo de 2020 (https://​www​.lahai​ne​.org/​e​s​t​_​e​s​p​a​n​o​l​.​p​h​p​/​e​l​-​c​o​r​o​n​a​v​i​r​u​s​-​e​v​i​d​e​n​c​i​a​-​l​a​-​c​a​rga).
  34. Mar­ce­lo Ramal: Coro­na­vi­rus, la ver­da­de­ra «pan­de­mia», 26 de febre­ro de 2020 (https://​poli​ti​cao​bre​ra​.com/​s​o​c​i​e​d​a​d​-​y​-​c​u​l​t​u​r​a​/​5​4​4​-​c​o​r​o​n​a​v​i​r​u​s​-​l​a​-​v​e​r​d​a​d​e​r​a​-​p​a​n​d​e​mia).
  35. Ánge­les Maes­tro: ¿Sal­var al capi­tal o sal­var al pue­blo?, 25 de mar­zo de 2020 (https://​www​.lahai​ne​.org/​e​s​t​_​e​s​p​a​n​o​l​.​p​h​p​/​i​s​a​l​v​a​r​-​a​l​-​c​a​p​i​t​a​l​-​o​-​s​a​l​var).
  36. K. Marx: «Car­ta a Dome­la Nieu­wenhuys del 22 de febre­ro de 1881», La insu­rrec­ción arma­da, Neu­berg, Boltxe Libu­ruak, Bil­bao 2013, p. 35.

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