Bra­sil. Bol­so­na­ro cali­fi­ca al coro­na­vi­rus como «res­fria­di­to» y los nar­co­tra­fi­can­tes impo­nen el con­fi­na­mien­to en algu­nas favelas

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 26 mar­zo 2020

» Si el gobierno no tie­ne capa­ci­dad para inter­ve­nir, noso­tros lo resol­ve­re­mos», dice una de las mayo­res fac­cio­nes cri­mi­na­les de Bra­sil en un comu­ni­ca­do envia­do por WhatsApp a los veci­nos de Rocinha. 

Bolsonaro califica al coronavirus como "resfriadito" y los narcotraficantes imponen el confinamiento en algunas favelas
Una mujer de 76 años en la fave­la Ale­mao, Río de Janei­ro, Bra­sil, 22 de mar­zo de 2020.Ricardo Moraes /​Reuters

Un
pri­mer caso de coro­na­vi­rus fue diag­nos­ti­ca­do este sába­do en la favela
cario­ca de Ciu­dad de Dios, don­de hay otros 19 casos sos­pe­cho­sos. En
total hay 61 veci­nos de fave­las que pre­sen­tan sín­to­mas y están en
obser­va­ción, solo en la ciu­dad de Río de Janeiro.

Las fave­las son
las áreas urba­nas más vul­ne­ra­bles de Bra­sil fren­te al ries­go de
dise­mi­na­ción del coro­na­vi­rus. Se cal­cu­la que en todo el país haya unos 12 millo­nes de per­so­nas que viven en fave­las,
con con­di­cio­nes de haci­na­mien­to, con esca­sez de agua, sin garan­tía de
sis­te­ma de sanea­mien­to bási­co ni de reco­gi­da de basu­ra, y con un
redu­ci­do ser­vi­cio de aten­ción sani­ta­ria. En Belén, una de las mayores
ciu­da­des de la Ama­zo­nia, la mitad de la pobla­ción vive en ocupaciones
urba­nís­ti­cas des­or­de­na­das, en Sal­va­dor de Bahia un ter­cio y en Río de
Janei­ro una cuar­ta par­te del total, de acuer­do con el Instituto
Bra­si­le­ño de Geo­gra­fía y Esta­dís­ti­ca (IBGE).

La den­si­dad de
pobla­ción de la fave­la de la Rocinha, la más gran­de de Bra­sil, es de
49.000 habi­tan­tes por metro cua­dra­do, casi nue­ve veces supe­rior a la del
res­to de la ciu­dad mara­vi­llo­sa. Si bien estos fac­to­res aumen­tan el
ries­go de con­ta­gio, nin­gu­na medi­da polí­ti­ca ha sido anun­cia­da has­ta el
momen­to por el gobierno. El pre­si­den­te Jair Bol­so­na­ro
no solo igno­ra el ries­go que este virus supo­ne para las fave­las, sino
que en un dis­cur­so pro­nun­cia­do este mar­tes, 24, pidió a toda la
pobla­ción que vuel­va a la nor­ma­li­dad, «sin páni­co y sin his­te­ria».
Ins­tó a las auto­ri­da­des muni­ci­pa­les a que anu­la­sen las medi­das de
con­fi­na­mien­to, de cie­rre de comer­cios y de reduc­ción de transportes
públi­cos. «Creo en Dios, que capa­ci­ta­rá a los cien­tí­fi­cos e
inves­ti­ga­do­res de Bra­sil y del mun­do para encon­trar la cura a esta
enfer­me­dad», afir­mó el pre­si­den­te, que sub­ra­yó la impor­tan­cia de
con­ti­nuar con las acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas y com­pa­ró los sín­to­mas del
coro­na­vi­rus con una «gri­pe­ci­ta» o «res­fria­di­to» que «bre­ve­men­te pasa­rá», de acuer­do con sus palabras.

Mien­tras tan­to, algu­nos líde­res de gru­pos de narcotráfico
radi­ca­dos en fave­las han toma­do la ini­cia­ti­va de dic­tar sus propias
nor­mas de con­fi­na­mien­to y han decre­ta­do un toque de que­da dia­rio a
par­tir de las 20 horas. «CV (Coman­do Ver­melho) comu­ni­ca: Qué­den­se en casa. La cosa se está ponien­do seria y hay gen­te que se lo está toman­do en bro­ma. (…) Aho­ra os vais a que­dar en casa por las bue­nas o por las malas. Toque de que­da todos los días a par­tir de las 20 horas.
A quien encon­tre­mos en la calle va a apren­der a res­pe­tar al prójimo»,
infor­ma el comu­ni­ca­do divul­ga­do por una de las mayo­res facciones
cri­mi­na­les de Bra­sil y envia­do vía WhatsApp a los veci­nos de la favela
de la Rocinha de Río de Janei­ro, la más pobla­da del país. «Que­re­mos lo
mejor para la pobla­ción. Si el gobierno no tie­ne capa­ci­dad para
inter­ve­nir, el cri­men orga­ni­za­do lo resuel­ve», con­clu­yen. Esta es la
orden en diver­sas fave­las de toda la ciu­dad y está sien­do transmitida
por redes socia­les, puer­ta a puer­ta, con mega­fo­nía o con los altavoces
de los coches.

Para­mi­li­ta­res de mili­cias que tam­bién controlan
algu­nos barrios de ciu­da­des bra­si­le­ñas se han suma­do a la ini­cia­ti­va y
han emi­ti­do anun­cios pare­ci­dos que decre­tan toque de que­da, exceptuando
ser­vi­cios de far­ma­cias, tam­bién a las ocho de la noche en Río das
Pedras, Muze­ma y Tiju­quinha, barrios de la zona oes­te de Río de Janeiro.

La vul­ne­ra­bi­li­dad eco­nó­mi­ca de la pobla­ción de las favelas

A
las vul­ne­ra­bi­li­da­des urba­nís­ti­cas y sani­ta­rias se le suma la
ines­ta­bi­li­dad y pre­ca­rie­dad labo­ral de una par­te de la pobla­ción de
estos barrios. El 72% de las per­so­nas de la fave­la no tie­nen ahorros
para enfren­tar la cri­sis, según apun­tan las cifras de la encues­ta Data Fave­la publi­ca­da ayer, 24.

Este
son­deo, crea­do por la Cen­tral Úni­ca de las Fave­las (CUFA) jun­to con el
Ins­ti­tu­to Loco­mo­ti­va, entre­vis­tó a 1.142 per­so­nas de 262 fave­las de todo
Bra­sil en la pasa­da sema­na. De acuer­do con los resul­ta­dos, 7 de cada 10
per­so­nas afir­man que sus ingre­sos se han redu­ci­do drás­ti­ca­men­te en solo
una sema­na de con­fi­na­mien­to. Ade­más, según este estu­dio, el 47% de la
pobla­ción de estos barrios son tra­ba­ja­do­ras y tra­ba­ja­do­res por cuenta
pro­pia y un 8% se ganan la vida día a día en el sec­tor infor­mal. Esto
quie­re decir que más de la mitad de los habi­tan­tes de las fave­las no son ele­gi­bles para reci­bir la ayu­da económica
emer­gen­cial que el gobierno ha suge­ri­do para quie­nes ten­gan con­tra­to y
no pue­dan acu­dir a sus pues­tos de tra­ba­jo. Entre la pobla­ción más
empo­bre­ci­da de Bra­sil son comu­nes tra­ba­jos como dia­ris­ta –jar­di­ne­ros o
lim­pia­do­res que viven con lo que con­si­guen tra­ba­jar día a día – , venta
ambu­lan­te o reco­lec­ción de latas para la ven­ta en plan­tas de reciclaje.

Niños jue­gan en la fave­la de Ciu­dad de Dios, Río de Janei­ro, Bra­sil, 22 de mar­zo de 2020.Ricardo Moraes /​Reuters

El 41% de la pobla­ción acti­va del país se gana la vida con tra­ba­jos infor­ma­les, según mues­tran los datos
del IBGE. ¿Cómo guar­dar la cua­ren­te­na sin dine­ro? O ¿cómo que­dar­se en
casa sabien­do que no tie­nes nada para dar­le de comer a tu fami­lia? Son
algu­nas de las pre­gun­tas más fre­cuen­tes en las redes socia­les de los
veci­nos de las fave­las, que denun­cian la fal­ta de infor­ma­ción y la total
ausen­cia de medi­das extra­or­di­na­rias para pro­te­ger­les fren­te al contagio
del coronavirus.

«¿Cómo lo hace­mos en la fave­la?», cues­tio­na en un tuit San­tia­go
Raull, acti­vis­ta, comu­ni­ca­dor y vecino del Com­ple­jo de Ale­mán, una de
las mayo­res agru­pa­cio­nes de fave­las de Río de Janei­ro. «Los tres
prin­ci­pa­les con­se­jos para evi­tar expo­si­ción y pro­li­fe­ra­ción no están a
nues­tro alcan­ce: Lavar­se siem­pre las manos (Fal­ta agua continuamente).
Usar alcohol en gel (no tene­mos dine­ro para eso). Cuarentena/​Aislamiento
(¿Con casas de dos o tres espa­cios para 6 personas?».

Los grupos indígenas no contactados, extremamente vulnerables al coronavirus


Los gru­pos indí­ge­nas no con­tac­ta­dos, extre­ma­men­te vul­ne­ra­bles al coronavirus

Dani Mon­te­ro, la dipu­tada esta­tal por el Par­ti­do Socia­lis­mo y Liber­tad (PSOL), ale­gó tam­bién en un tuit que «es deber del Esta­do traer solu­cio­nes que no exclu­yan y pro­te­jan a los más vul­ne­ra­bles en esta crisis».

La pobla­ción de estos barrios cri­ti­ca que la mayo­ría de infor­ma­cio­nes y medi­das fren­te al coro­na­vi­rus están pen­sa­das por y para una pobla­ción bra­si­le­ña de cla­se media y alta. A fal­ta de con­se­jos rele­van­tes que les incum­ban en los medios de comu­ni­ca­ción más comu­nes, el hash­tag #COVID19NasFavelas se ha con­ver­ti­do en uno de las prin­ci­pa­les cana­les de infor­ma­ción, de comu­ni­ca­ción y de deman­da de ayu­da. Varias son las ini­cia­ti­vas de recau­da­ción de fon­dos o de dona­cio­nes como jabo­nes, agua o alcohol para auxi­liar a los habi­tan­tes de los barrios más vul­ne­ra­bles. Si bien están sur­gien­do tam­bién ini­cia­ti­vas soli­da­rias para cui­dar a los hijos de quien nece­si­ta ir a tra­ba­jar, la sus­pen­sión de las cla­ses impli­ca otro peso extra para las fami­lias y es el de con­se­guir garan­ti­zar el almuer­zo que pre­via­men­te les pro­veía el come­dor escolar.

fuen­te: Orsai

Itu­rria /​Fuen­te

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