Argen­ti­na. Tra­ba­ja­do­ras de casas par­ti­cu­la­res en ries­go por Covid19: ni domés­ti­cas ni domesticadas

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano*, 27 mar­zo 2020.-

La muer­te de una tra­ba­ja­do­ra de casas par­ti­cu­la­res en Bra­sil y los epi­so­dios loca­les del empre­sa­rio tan­di­len­se y la actriz Cathe­ri­ne Fulop con sus emplea­das, vol­vie­ron a expo­ner con cru­de­za en la era del coro­na­vi­rus otra pan­de­mia: la de emplea­dorxs que coac­cio­nan a sus tra­ba­ja­dorxs y no cum­plen con la ley para poder seguir explo­tan­do a los sec­to­res más des­pro­te­gi­dos de la sociedad.

Por Cami­la Barón. 

La pri­me­ra víc­ti­ma por COVID-19 en la ciu­dad de Río de Janei­ro fue una tra­ba­ja­do­ra de casa par­ti­cu­lar que via­ja­ba 100 kiló­me­tros por día, en varios trans­por­tes públi­cos, des­de el barrio humil­de en el que vivía has­ta lle­gar al lujo­so Leblón, en el que tra­ba­jó duran­te vein­te años.

Su emplea­do­ra había vuel­to del car­na­val de Ita­lia con sín­to­mas y no sólo no se lo comu­ni­có, sino que la expu­so a la tra­ba­ja­do­ra al con­ta­gio. La his­to­ria se hizo cono­ci­da en las redes aun­que con poco deta­lle: no pude saber qué pasó con esa mujer rica y qué res­pon­sa­bi­li­dad le cabe ¿Ten­drá o no que res­pon­der ante la Jus­ti­cia? ¿Y ante la fami­lia de la víctima?

Días des­pués, en Argen­ti­na, se vira­li­za­ron otras situa­cio­nes que expo­nen el nivel de pre­ca­rie­dad, racis­mo y mal­tra­to que sufren estas tra­ba­ja­do­ras. Por un lado, la esce­na del empre­sa­rio de Tan­dil, Gus­ta­vo Car­di­na­le, que inten­tó escon­der a una tra­ba­ja­do­ra en el baúl de su auto, cubrién­do­la con sába­nas para poder ingre­sar al barrio pri­va­do en el que vive.

Lo des­cu­brie­ron los emplea­dos de segu­ri­dad y lla­ma­ron a la poli­cía bonae­ren­se. En el video pue­de ver­se cómo un poli­cía lee el artícu­lo 205 del Códi­go Penal, “será repri­mi­do con pri­sión de seis meses a dos años a quien vio­la­re las medi­das adop­ta­das por las auto­ri­da­des com­pe­ten­tes para impe­dir la pro­pa­ga­ción de una epi­de­mia”. ¿Y los car­gos por escon­der a una per­so­na de esa manera?¿Y por tener empleadxs no registradxs?

Más tar­de el empre­sa­rio hizo cir­cu­lar entre sus cono­ci­dos un des­car­go en el que nie­ga que se tra­ta­ra de una emplea­da que rea­li­za­ra tareas domés­ti­cas en su casa. Dijo, en cam­bio, que era una emplea­da admi­nis­tra­ti­va de su com­pa­ñía. Sin embar­go, el por­tal Info­bae, que acce­dió al nom­bre de la emplea­da, dice que no figu­ra en rela­ción de depen­den­cia de nin­gu­na empre­sa. Mucho menos de su mul­ti­mi­llo­na­ria fir­ma Car­di­na­le S.A.

Ella fue lle­va­da a su casa por la poli­cía y el empre­sa­rio se reti­ró a con­ti­nuar la cua­ren­te­na en la suya ¿Qué auto­ri­da­des están inves­ti­gan­do el caso? ¿De ver­dad esto va a ser una noti­cia más? Mien­tras algu­nos dia­rios sub­ra­yan que Car­di­na­le vio­la­ba la cua­ren­te­na, y en la tele­vi­sión se habla de la “irres­pon­sa­bi­li­dad” del empre­sa­rio, son nulos los que se pre­gun­tan por el deli­to de coac­cio­nar a una per­so­na para que vaya a tra­ba­jar de ese modo, de infrin­gir las leyes labo­ra­les y de men­tir con decla­ra­cio­nes pos­te­rio­res para “lim­piar” su buen nombre.

En Argen­ti­na se cal­cu­la que alre­de­dor de un diez por cien­to de los hoga­res emplea tra­ba­ja­do­ras para tareas domés­ti­cas. En los barrios pri­va­dos, son casi el cien por cien­to. Si exis­tie­ra una volun­tad real de mul­tar a quie­nes no cum­plen sus obli­ga­cio­nes como emplea­do­res, a quie­nes no regis­tran a sus emplea­das, sería una bue­na idea comen­zar por esos barrios. El ope­ra­ti­vo sería sen­ci­llo y poco costoso.

Otro video que reco­rrió las redes por estos días fue el de la mode­lo vene­zo­la­na Cathe­ri­ne Fulop, paseán­do­se por su jar­dín. “Qué pasa Jua­na. Vení Jua­ni­ta”, gri­ta mien­tras se fil­ma con su celu­lar “Jua­ni­ta se que­dó ence­rra­da acá en la casa, jaja. “Nos vemos re bron­cea­das, qué lin­das”, dice Fulop y Jua­ni­ta agre­ga “igual yo soy negra”. “Ella es una negri­ta”, rema­ta“Era mejor que­dar­te por acá con noso­tras, esta­mos tran­qui­los” y Jua­na dice, tími­da­men­te, “no sé si era mejor”.Esta últi­ma fra­se deja entre­ver cómo ese tono que se pre­ten­de amis­to­so, fami­liar, lo que en reali­dad emer­ge es un com­ple­to abu­so por par­te de la mode­lo, que enci­ma quie­re hacer­lo pasar como un favor, como un cui­da­do hacia Juanita.

“¿Quié­nes son las muje­res pre­ca­ri­za­das? Somos muchas veces las que no somos blan­cas ¿Cuán­tas horas tie­ne que pres­tar ser­vi­cio la mujer que vive en lo de Cathe­ri­ne Fulop? ¿Tra­ba­ja las 24horas? ¿Le paga­rá las horas extras?”, seña­ló Danie­la Ruiz, acti­vis­ta tra­ves­ti de Iden­ti­dad Marrón, orga­ni­za­ción que mili­ta para visi­bi­li­zar la tra­ma racis­ta, cos­tum­bris­ta, colo­nial que atra­vie­sa estas situaciones.

En el Decre­to N° 260 en el que se esta­ble­cen cuá­les son las acti­vi­da­des excep­tua­das del ais­la­mien­to social pre­ven­ti­vo y obli­ga­to­rio (cua­ren­te­na), el pun­to 5 reza:

Per­so­nas que deban asis­tir a otras con dis­ca­pa­ci­dad; fami­lia­res que nece­si­ten asis­ten­cia; a per­so­nas mayo­res; a niños, a niñas y a adolescentes.

Para acla­rar la inter­pre­ta­ción de este pun­to, Las12 con­sul­tó a Lucia Cir­mi, Direc­to­ra Nacio­nal de Cui­da­dos del Minis­te­rio de Muje­res, Géne­ro y Diver­si­dad: “Las per­so­nas tra­ba­ja­do­ras de casas par­ti­cu­la­res ‑sal­vo aque­llas que cui­dan de un adul­to mayor que no pue­de ser asis­ti­do por nin­gu­na otra per­so­na- no están excep­tua­das de esta nor­ma­ti­va y deben gozar de licen­cia y de la debi­da remu­ne­ra­ción mien­tras dure la cua­ren­te­na. Tam­po­co está habi­li­ta­do el tras­la­do de cui­da­do­ras y cui­da­do­res de niños, niñas y niñes ya que se entien­de que en el mar­co del ais­la­mien­to social, pre­ven­ti­vo y obli­ga­to­rio las madres y padres se que­da­rán en el domi­ci­lio y podrán rea­li­zar las tareas de cui­da­do. En el caso de las per­so­nas mayo­res se habi­li­tó el tras­la­do de per­so­nas de la fami­lia o cui­da­do­ras y cui­da­do­res por­que está reco­men­da­do que, al ser gru­po de ries­go, las per­so­nas adul­tas mayo­res cum­plan el ais­la­mien­to en sus domicilios”.

Por otro lado, la nor­ma­ti­va es gris para sie­te de cada diez tra­ba­ja­do­ras que no están regis­tra­das. Aun­que su emplea­dor esté “obli­ga­do” a con­ti­nuar con el pago de su suel­do, la des­pro­tec­ción es total y la Anses no tie­ne for­ma de veri­fi­car que se esté cum­plien­do la norma.

Las tra­ba­ja­do­ras de casas par­ti­cu­la­res podrán soli­ci­tar el Ingre­so Fami­liar de Emer­gen­cia (10.000 pesos por úni­ca vez) anun­cia­do esta sema­na, estén o no regis­tra­das. Apli­can en el caso de que el gru­po fami­liar no ten­ga otros ingre­sos (sala­rio, jubi­la­ción, sala­rio social com­ple­men­ta­rio o plan de tra­ba­jo) y sólo en el caso de que sean argen­ti­nas nati­vas o natu­ra­li­za­das y resi­den­tes, con una resi­den­cia legal en el país no infe­rior a dos años. En esos casos, podrán acce­der al bene­fi­cio com­ple­tan­do un for­mu­la­rio en la pági­na de Anses. Sería otra bue­na opor­tu­ni­dad para que el Esta­do reco­pi­le infor­ma­ción sobre lxs emplea­dorxs (¿en qué domi­ci­lios pres­tan ser­vi­cio esas tra­ba­ja­do­ras?) para iden­ti­fi­car a quie­nes no cum­plan con la ley. Las tra­ba­ja­do­ras tam­bién están con­tem­pla­das en el Decre­to que prohí­be el cor­te de ser­vi­cios por fal­ta de pago mien­tras dure el aislamiento.

Hoy que la preo­cu­pa­ción por el cum­pli­mien­to del deber cívi­co pare­ce inun­dar a la socie­dad, qui­zá sea un buen momen­to para garan­ti­zar que se cum­plan las leyes labo­ra­les, entre ellas, la Ley 26.844 del Régi­men espe­cial de con­tra­to de tra­ba­jo para el Per­so­nal de Casas par­ti­cu­la­res. En una sema­na será el ani­ver­sa­rio núme­ro sie­te de su san­ción y, sin embar­go, el 72,4 % de las tra­ba­ja­do­ras no acce­den a sus dere­chos más bási­cos. Es la sali­da labo­ral más fre­cuen­te para las muje­res en Argen­ti­na (son el 17 % de las tra­ba­ja­do­ras) y el suel­do pro­me­dio ape­nas roza los 8.167 pesos men­sua­les (la mitad de una canas­ta bási­ca). Como decían los car­te­les de las “Tra­ba­ja­dorxs orga­ni­zadxs de casas par­ti­cu­la­res” en el últi­mo paro femi­nis­ta: “Ni domés­ti­cas ni domes­ti­ca­das. No somos la chi­ca que ayu­da en casa, esta­mos trabajando”

Si nos pone­mos la gorra, que sea con­tra el racis­mo y los abu­sos laborales.


Ima­gen: Jose Nico

Itu­rria /​Fuen­te

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