Argen­ti­na. Bajó la inten­si­dad en los pena­les bonae­ren­ses pero sigue la ten­sión. Dis­tur­bios en las cár­ce­les: 5 muer­tos en San­ta Fe

Resu­men Latinoamericano*/ 24 de mar­zo de 2020. — -

Los dis­tur­bios en las cár­ce­les bonae­ren­ses y san­ta­fe­si­nas baja­ron su inten­si­dad este mar­tes aun­que la ten­sión sigue pre­sen­te: los con­flic­tos per­sis­ten en Flo­ren­cio Vare­la, Batán, Sie­rra Chi­ca, Olmos, La Pla­ta y en otros pena­les. En esos esta­ble­ci­mien­tos se se habla de una posi­ble huel­ga de ham­bre, medi­da que podría exten­der­se tam­bién a San­ta Fe, don­de el lunes hubo hechos muy vio­len­tos , que inclu­ye­ron un muer­to en Coron­da y cua­tro en la cár­cel de Las Flo­res, en la capi­tal pro­vin­cial, don­de se con­cre­tó la toma de un pabe­llón y los peni­ten­cia­rios que­da­ron del lado de afue­ra. Las auto­ri­da­des ale­gan que las muer­tes fue­ron pro­duc­to de peleas entre los pre­sos, ven­gan­zas y has­ta epi­so­dios de vio­la­ción. 

Toda­vía no hay un recla­mo defi­ni­do, pero es obvio que la prio­ri­dad la tie­nen la fal­ta de con­trol médi­co, la ausen­cia de medi­ca­men­tos, la esca­sez de agua, la comi­da inade­cua­da y todo lo que tie­ne que ver con el haci­na­mien­to. Por de pron­to, el minis­tro de Jus­ti­cia bonae­ren­se, Julio Alak, dis­pu­so que los fami­lia­res pue­den lle­var víve­res y ropas para sus parien­tes pre­sos. No pue­den entrar a la visi­ta, pero sí dejar lo que le quie­ren hacer lle­gar al interno. Sin embar­go, la deman­da de fon­do es que se per­mi­tan excar­ce­la­cio­nes y pri­sio­nes domi­ci­lia­rias. En Esta­dos Uni­dos, Espa­ña, Irán y otros paí­ses se están adop­tan­do medi­das de esa natu­ra­le­za por­que no sólo está en ries­go el con­ta­gio de toda la pobla­ción car­ce­la­ria sino tam­bién el de los efec­ti­vos de los ser­vi­cios peni­ten­cia­rios.

En los pena­les

La jor­na­da de este mar­tes pin­tó como calien­te, tras un lunes de des­bor­des serios en los esta­ble­ci­mien­tos bonae­ren­ses y gra­ví­si­mos en los san­ta­fe­si­nos. En Batán y en Flo­ren­cio Vare­la se pro­du­je­ron fuer­tes pro­tes­tas, pero hacia la noche la situa­ción se había cal­ma­do. Algu­nas ver­sio­nes insis­ten con que este mar­tes tam­bién hubo tiros y cona­tos de motín. En Coron­da, el lunes hubo serios enfren­ta­mien­tos entre ban­das den­tro del penal y los inci­den­tes ter­mi­na­ron con un muer­to, supues­ta­men­te pro­duc­to de un faca­zo de un interno a otro. En Las Flo­res se pro­du­jo una vir­tual toma de los seis pabe­llo­nes de la cár­cel, todos los pasi­llos, pre­sos subi­dos al techo y varios peni­ten­cia­rios tenien­do que ser res­ca­ta­dos por sus pares ante la ofen­si­va de los dete­ni­dos. 

El secre­ta­rio de Asun­tos Peni­ten­cia­rios de San­ta Fé, Wal­ter Gámez, infor­mó que hubo cua­tro inter­nos muer­tos y, según dijo, se tra­tó de cho­ques entre los pre­sos. En la madru­ga­da la situa­ción se con­tro­ló a par­tir de la irrup­ción de tro­pas espe­cia­les, tras una orden del gober­na­dor Omar Perot­ti.

Los espe­cia­lis­tas ase­gu­ran que en el mun­do car­ce­la­rio pocas cosas suce­den sin el vis­to bueno de las auto­ri­da­des de los pena­les. Por lo que no resul­ta des­car­ta­ble que las rebe­lio­nes estén alen­ta­das por los pro­pios peni­ten­cia­rios que, según ellos mis­mos ale­gan, están muy expues­tos y sin pro­tec­ción fren­te al coro­na­vi­rus. Los exper­tos seña­lan que a veces has­ta se per­mi­ten peleas entre ban­das para «sacar­se de enci­ma» a los más difí­ci­les de con­tro­lar. Ade­más, les ser­vi­ría para pre­sio­nar sobre el poder polí­ti­co.

Rumo­res de huel­ga de ham­bre

En la maña­na del mar­tes era un secre­to a voces que se pre­pa­ra­ba una huel­ga de ham­bre en los pena­les bonae­ren­ses. En todas las uni­da­des hay una super­po­bla­ción de más del 100 por cien­to, con 46.000 pre­sos en el sis­te­ma de la Pro­vin­cia de Bue­nos y 21.000 pla­zas, muchas de las cua­les ya en sí mis­mas sig­ni­fi­can un exce­so de la capa­ci­dad. Ade­más, hay otros 4.200 dete­ni­dos en comi­sa­rías, con ape­nas 1020 camas­tros, según el infor­me de la Comi­sión Pro­vin­cial de la Memo­ria. Para col­mo hubo que remon­tar la catas­tró­fi­ca situa­ción deja­da por el gobierno ante­rior, con ausen­cia casi total de medi­ca­men­tos y deplo­ra­ble situa­ción ali­men­ti­cia.

Otro fac­tor que agra­va la situa­ción es la res­tric­ción de visi­tas –en Argen­ti­na y en el mun­do – , que pro­du­ce un impac­to emo­cio­nal y al mis­mo tiem­po dete­rio­ra las con­di­cio­nes de vida por­que los fami­lia­res casi siem­pre le lle­van comi­da y ves­ti­men­ta a los pre­sos. Para ali­viar la situa­ción, el Minis­te­rio de Jus­ti­cia bonae­ren­se tomó la medi­da de acep­tar entre­gas de comes­ti­bles y ropas que los fami­lia­res quie­ran hacer­le lle­gar a los inter­nos. Se dis­pu­so un ope­ra­ti­vo, con reglas de segu­ri­dad muy seve­ras, y la recep­ción se hace en las afue­ras de cada esta­ble­ci­mien­to.

Más allá de los recla­mos pun­tua­les, todo el movi­mien­to apun­ta a pre­sio­nar por excar­ce­la­cio­nes y pri­sio­nes domi­ci­lia­rias. Lo mis­mo está suce­dien­do en otras par­tes del mun­do, con algu­nas reac­cio­nes asom­bro­sas. En Esta­dos Uni­dos hubo 40 esta­dos que adop­ta­ron polí­ti­cas para redu­cir la can­ti­dad de pre­sos, por supues­to ponien­do el foco sobre los que come­tie­ron los deli­tos más leves y, esen­cial­men­te, los que repre­sen­tan menos peli­gro. En el país del nor­te hay muchí­si­mas per­so­nas dete­ni­das que tuvie­ron la alter­na­ti­va de pagar una fian­za pero no con­ta­ban con el dine­ro: esos son los pri­me­ros en ser excar­ce­la­dos. Ari­zo­na, por ejem­plo, que tie­ne 40.000 pre­sos, man­dó a sus casas, en pro­me­dio, a unos 400 dete­ni­dos por penal. Como se sabe, Esta­dos Uni­dos es el país con la mayor pobla­ción peni­ten­cia­ria del mun­do: unos dos millo­nes de pre­sos. Medi­das simi­la­res se toma­ron en Irán –muy afec­ta­do por el coro­na­vi­rus – , Espa­ña, Ita­lia, país en el que ya hubo moti­nes y muer­tes, lo mis­mo que en Bra­sil: suce­de que el peli­gro de con­ta­gio, en cár­ce­les aba­rro­ta­das, es mucho mayor que lo habi­tual y, ade­más la infec­ción no sólo se pue­de dar de afue­ra hacia aden­tro, a tra­vés de los peni­ten­cia­rios, sino tam­bién de aden­tro hacia afue­ra.

En Argen­ti­na no se puso en mar­cha nin­gún pro­ce­so de des­com­pre­sión de las cár­ce­les. Has­ta aho­ra suce­de lo con­tra­rio: los jue­ces de eje­cu­ción penal, fede­ra­les y bonae­ren­ses, prohi­bie­ron las sali­das tran­si­to­rias de los pre­sos que ya tenían el bene­fi­cio. Es una for­ma de evi­tar que el interno se con­ta­gie afue­ra y lle­ve el virus hacia aden­tro. Pero la lógi­ca era, en todo caso, per­mi­tir­le que no regre­se al penal, que es la deci­sión que se adop­tó en Espa­ña.

Lo mis­mo debe­ría ocu­rrir con los pre­sos de más edad, los que tie­nen pro­ble­mas de salud, las emba­ra­za­das y las muje­res con hijos. En esta situa­ción de emer­gen­cia sig­ni­fi­ca poner a esa pobla­ción en mayor ries­go aún, con el adi­cio­nal de que exis­te el peli­gro de moti­nes que des­atan robos y van­da­lis­mo con­tra los que son físi­ca­men­te menos fuer­tes.

El diag­nós­ti­co es que pue­de haber huel­gas de ham­bre y más con­flic­tos en los pena­les de los dis­tri­tos con mayor haci­na­mien­to. Por aho­ra, el Ser­vi­cio Peni­ten­cia­rio Fede­ral, con una sobre­po­bla­ción mucho menor, pare­ce tener la situa­ción con­tro­la­da, pese a lo cual decre­tó el esta­do de aler­ta. Pero hay pro­vin­cias con enor­mes pro­ble­mas edi­li­cios, de sani­dad y ali­men­ta­ción.

Habrá que ver si en los pró­xi­mos días hay algu­na movi­da impul­sa­da por la Cor­te Supre­ma o por el pro­pio Poder Eje­cu­ti­vo, tal vez aus­pi­cian­do medi­das que faci­li­ten las excar­ce­la­cio­nes y pri­sio­nes domi­ci­lia­rias, como se están adop­tan­do en otros paí­ses del mun­do.

*Fuen­te : Página12

Itu­rria /​Fuen­te

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