Capi­tal de Argen­ti­na se reclu­ye para fre­nar el con­ta­gio por COVID-19

Ana Deli­ca­do Pala­cios /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​19 de mar­zo de 2020

Calles sin tran­seún­tes, ave­ni­das con menor afluen­cia de auto­mó­vi­les y nego­cios vacíos esbo­zan una estam­pa atí­pi­ca de Bue­nos Aires, don­de sus habi­tan­tes inten­tan gua­re­cer­se del nue­vo coro­na­vi­rus.

«Tene­mos que tra­ba­jar y enton­ces bus­ca­mos que los clien­tes ven­gan, pero ellos tam­bién se tie­nen que res­guar­dar, así que se jun­ta todo», refle­xio­nó en diá­lo­go con Sput­nik el cama­re­ro de una piz­ze­ría, lla­ma­do Gus­ta­vo.

Eran las 22:30 de la noche (01:30 GMT) y sólo había un par de comen­sa­les en una mesa que esta­ba jun­to a uno de los gran­des ven­ta­na­les del res­tau­ran­te, de modo que el local tenía en ese momen­to más emplea­dos que clien­tes.

La piz­ze­ría, per­te­ne­cien­te a una fran­qui­cia, ten­dría un cen­te­nar de mesas dis­tri­bui­das en dos pisos, que por lo habi­tual solían estar en su mayo­ría ocu­pa­das, pero esta sema­na figu­ra­ba dis­tin­ta, sin ape­nas movi­mien­to.

Los cama­re­ros, sin mucho tra­ba­jo por delan­te, mira­ban la tele­vi­sión encen­di­da o se apo­ya­ban en el mos­tra­dor a la espe­ra de que entra­sen nue­vos con­su­mi­do­res.

Gus­ta­vo cal­cu­ló que la afluen­cia al local había baja­do más de 50% con res­pec­to a un día ordi­na­rio, pero de momen­to los encar­ga­dos no habían plan­tea­do una reduc­ción tem­po­ral del per­so­nal.

«Por un lado uno pien­sa que si estu­vie­ra del otro lado se que­da­ría en casa pero tam­bién se jun­ta la nece­si­dad de tra­ba­jar», seña­ló.

El Minis­te­rio de Salud de Argen­ti­na con­fir­mó has­ta el momen­to 97 casos de COVID-19, pero la capi­tal argen­ti­na es la ciu­dad que se pre­sen­ta como uno de los mayo­res focos de con­ta­gio al tener 53 pacien­tes hos­pi­ta­li­za­dos.

A una hora don­de el bulli­cio en gene­ral solía mar­car el paso en el cen­tro de Bue­nos Aires, un joven baja­ba la per­sia­na de una empre­sa tex­til, don­de ven­dían al por mayor y por menor telas y tapi­ces, ape­nas a unas man­za­nas de la emble­má­ti­ca ave­ni­da 9 de Julio.

«Gene­ral­men­te cerra­mos a las 18:00 horas, pero estos días cerra­mos dos horas antes por la fal­ta de gen­te, pues hoy habre­mos teni­do un 50% menos, así que hay que ver cómo sigue esto», seña­ló Álex, emplea­do del comer­cio.

El joven con­ver­só con Sput­nik mien­tras mira­ba a un lado y otro de la calle, don­de la mayo­ría de los loca­les ya esta­ban cerra­dos y ape­nas se divi­sa­ban pea­to­nes.

«Noso­tros nos sal­va­mos por­que en par­te ven­de­mos a tra­vés de Inter­net, pero a esta hora solía haber tra­ba­jo y aho­ra la gen­te se cui­da, no sale por­que tie­ne mie­do, así que deci­di­mos cerrar dos horas antes», indi­có.

Los comer­cios de la zona tam­bién clau­su­ran antes «y hay menos movi­mien­to, de tal mane­ra que los clien­tes que se acer­can vie­nen por­que les fal­tó algo pun­tual­men­te, pero ya no vie­nen a com­prar o a ver, y tam­po­co entran turis­tas», aña­dió Álex.

El joven comen­tó que cada día toma el tren para tras­la­dar­se de su casa, en la pro­vin­cia de Bue­nos Aires, a la capi­tal.

«En los últi­mos días se nota que hay mucha menos gen­te, ya que pue­do via­jar sen­ta­do», sos­tu­vo.

El úni­co movi­mien­to que tenía un res­tau­ran­te lla­ma­do Sabo­res Cosas Ricas, a unos metros de la empre­sa tex­til, era el de los cama­re­ros que tra­ji­na­ban en la coci­na.

«Esto es muy recien­te para noso­tros, no hay gen­te, pues muchos tra­ba­ja­do­res reci­bie­ron asue­to y los mayo­res de 60 años no salen de casa por lo que dijo el Gobierno», seña­ló la due­ña del local, Roxa­na Eren­berg.

La mayor par­te de su clien­te­la, que son ofi­ci­nis­tas o emplea­dos de las empre­sas tex­ti­les de alre­de­dor, dejó de fre­cuen­tar la zona.

«Se des­pi­den y dicen ‘Chau, nos vemos a par­tir del 1 de abril’, por­que les han dado licen­cia», comen­tó la mujer.

Así las cosas, las ven­tas del lugar de comi­das han baja­do entre 40 y 50%, sin que has­ta el momen­to Eren­berg haya deci­di­do redu­cir el per­so­nal.

«Jus­to se me han ido dos per­so­nas así que no voy a tomar más gen­te, pero si sigue así la cosa, voy a tener que sacar una per­so­na», reco­no­ció, al refe­rir­se a los seis emplea­dos que tie­ne con­tra­ta­dos.

Trans­por­te redu­ci­do

El Gobierno de la ciu­dad de Bue­nos Aires orde­nó des­de esta sema­na el cie­rre de tea­tros, cines, cen­tros cul­tu­ra­les, depor­ti­vos, clu­bes y esta­ble­ci­mien­tos cul­tu­ra­les.

Los cen­tros comer­cia­les per­ma­ne­cen abier­tos pero con res­tric­cio­nes, mien­tras que des­de el vier­nes el sub­te­rrá­neo de la capi­tal sólo fun­cio­na en las cabe­ce­ras y en las esta­cio­nes que tie­nen com­bi­na­ción con otras líneas.

Cada vez más emplea­dos de comer­cios y super­mer­ca­dos atien­den con mas­ca­ri­llas a los clien­tes, mien­tras son mayo­ría los loca­les que esta­ble­cen un máxi­mo de dos o tres per­so­nas den­tro de los esta­ble­ci­mien­tos y que piden a los clien­tes que man­ten­gan al menos un metro de dis­tan­cia con ellos mis­mos.

Has­ta las pana­de­rías se han resen­ti­do por la fal­ta de ven­tas, como le cons­ta a la con­fi­te­ría Anahid, a metros de la Ave­ni­da de Mayo.

Su encar­ga­da, Patri­cia, tam­bién cifró la caí­da de ven­tas en 50%.

«He habla­do con mi pro­vee­dor de car­ne de cer­do que dice que el telé­fono lo tie­ne empa­pa­do, de toda la gen­te que lo lla­ma llo­ran­do para can­ce­lar los pedi­dos», expli­có la mujer.

El local, que solía ofre­cer almuer­zos con gui­sos y car­nes diver­sas, optó por redu­cir su ofer­ta a tar­tas de ver­du­ras y otros vege­ta­les.

«Aho­ra sólo hace­mos comi­das que nos pue­dan aguan­tar de un día a otro, por­que la deman­da ha caí­do muchí­si­mo ante la fal­ta de ofi­ci­nis­tas que ven­gan a almor­zar por la zona», seña­ló.

El 70% de las per­so­nas con­ta­gia­das con el COVID-19 se encuen­tra en la ciu­dad y en la pro­vin­cia de Bue­nos Aires.

El Gobierno argen­tino de Alber­to Fer­nán­dez adop­tó nume­ro­sas dis­po­si­cio­nes para fre­nar la pro­pa­ga­ción del nue­vo coro­na­vi­rus entre la pobla­ción, como el cie­rre de fron­te­ras, cua­ren­te­na obli­ga­to­ria para los pasa­je­ros pro­ve­nien­tes de zonas de ries­go, limi­ta­ción de movi­mien­tos y res­tric­cio­nes en el trans­por­te públi­co.

El Eje­cu­ti­vo prohi­bió ade­más el ingre­so de extran­je­ros no resi­den­tes en el país has­ta el 31 de mar­zo.

La ges­tión actual tie­ne pen­sa­do des­ti­nar más de 700.000 millo­nes de pesos (10.769 millo­nes de dóla­res) para asis­tir a las empre­sas dam­ni­fi­ca­das por la dis­mi­nu­ción de la acti­vi­dad y para con­te­ner a la pobla­ción más pos­ter­ga­da, a fin de que pue­da hacer fren­te al des­ca­la­bro que están gene­ran­do las medi­das de pre­ven­ción del coro­na­vi­rus.

El país sud­ame­ri­cano se encuen­tra en fase de con­ten­ción para evi­tar la pro­pa­ga­ción del virus, difun­dir méto­dos de pre­ven­ción, detec­tar casos sos­pe­cho­sos, ase­gu­rar su ais­la­mien­to, brin­dar aten­ción ade­cua­da a los pacien­tes y for­ta­le­cer medi­das de inves­ti­ga­ción.

Des­de el 11 de mar­zo, la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS) cali­fi­ca como pan­de­mia la enfer­me­dad COVID-19, cau­sa­da por la nue­va cepa de coro­na­vi­rus, SARS-CoV‑2, que empe­zó a pro­pa­gar­se des­de la ciu­dad chi­na de Wuhan a fina­les de 2019.

Actual­men­te, en el mun­do hay 191.127 casos con­fir­ma­dos de COVID-19 y 7.807 muer­tos, infor­mó la OMS en su últi­mo repor­te.

Sput­nik*

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