Coro­na­vi­rus. Lec­cio­nes de Chi­na: No sólo hay que lavar­se las manos, tam­bién el cere­bro

Por Ser­gio Ortiz, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 19 mar­zo 2020

CINCO LECCIONES QUE DEJA CHINA EN COMBATE AL CORONAVIRUS

Con
81.129 casos y 3.241 muer­tes a cues­tas, Chi­na ha sido la van­guar­dia de
lucha con­tra el coro­na­vi­rus. Para ana­li­zar sus cin­co lec­cio­nes no sólo
hay que lavar­se las manos.
SERGIO ORTIZ
Cuan­do la Orga­ni­za­ción
Mun­dial de la Salud decla­ró la enfer­me­dad como pan­de­mia, el 11 de mar­zo,
ya había pasa­do el pico de con­ta­gios y muer­tes en Chi­na, que había
lucha­do en rela­ti­va sole­dad duran­te los dos meses ante­rio­res. Los
núme­ros demues­tran que el país socia­lis­ta fue el epi­cen­tro de la
enfer­me­dad, pues ha sufri­do 81.129 casos y 3.241 muer­tes.
Hace varias
sema­nas, el gobierno de Xi Jin­ping vie­ne dan­do infor­ma­cio­nes ofi­cia­les
de que el Covid-19 ha sido derro­ta­do en el país don­de apa­re­cie­ron los
pri­me­ros casos (lo que no sig­ni­fi­ca que el virus se haya ori­gi­na­do
allí).
El 18 de mar­zo la Comi­sión Nacio­nal de Salud de Chi­na infor­mó
que el día ante­rior por pri­me­ra vez hubo cero casos sos­pe­cho­sos loca­les
de la enfer­me­dad. La tota­li­dad de los 21 casos sos­pe­cho­sos de ese día
fue­ron impor­ta­dos. Mi Feng, fun­cio­na­rio de la Comi­sión Nacio­nal de
Salud, dijo que la pro­vin­cia de Hubei, la más afec­ta­da por el
coro­na­vi­rus, no ha repor­ta­do nue­vos casos con­fir­ma­dos loca­les duran­te 13
días con­se­cu­ti­vos fue­ra de su capi­tal, Wuhan. El per­so­nal médi­co que
apo­ya a Hubei en la lucha con­tra la epi­de­mia se esta­ba des­pi­dien­do de la
pro­vin­cia de mane­ra orde­na­da. Los 16 hos­pi­ta­les tem­po­ra­les que se
habían pues­to en fun­cio­na­mien­to en Wuhan fue­ron levan­ta­dos, ya sin
pacien­tes que aten­der.
En con­tras­te, el coro­na­vi­rus dejó has­ta ayer
más de 8.000 muer­tos en 162 paí­ses, con 214.000 con­ta­gia­dos. Ita­lia
tie­ne 35.713 casos y 2.978 muer­tes, Irán 17.361 y 1.135 muer­tes y Espa­ña
14.746 con 638 muer­tes. Ale­ma­nia con­ta­bi­li­za 9.436 infec­ta­dos, Corea
del Sur 8.413, Fran­cia con­ta­bi­li­za 7.730 afec­ta­dos, Esta­dos Uni­dos
6.509, Sui­za 2.742 y el Rei­no Uni­do 1.960. En Bra­sil hay 394 enfer­mos y
dos muer­tes, Chi­le tie­ne 201 con­ta­gia­dos, Perú 117, Ecua­dor 111 y
Argen­ti­na 97 enfer­mos y 2 muer­tes.
Todos los con­se­jos sobre
pre­ven­ción empie­zan dicien­do que hay que lavar­se las manos
fre­cuen­te­men­te con agua y jabón por al menos 20 segun­dos. Pero tam­bién
debe­ría incluir­se el «lava­do de cere­bro», o sea pen­sar, usar nues­tra
cabe­za y reno­var nues­tras ideas, tiran­do las vie­jas. El votan­te
nor­te­ame­ri­cano que en las gene­ra­les de noviem­bre pró­xi­mo vote a Trump,
no habrá saca­do lec­cio­nes del coro­na­vi­rus. Qui­zás se lavó las manos pero
no se lavó el cere­bro.

Lec­cio­nes socia­les.
La pren­sa anti­co­mu­nis­ta en el mun­do, con Cla­rín e Info­bae como des­ta­ca­dos ejem­plos «nacio­na­les», habla pes­tes del gobierno chino: «dic­ta­to­rial», de par­ti­do úni­co, etc. Ulti­ma­men­te lo venía calum­nian­do a pro­pó­si­to de las mani­fes­ta­cio­nes pro-capi­ta­lis­tas en Hong Kong. Esa cam­pa­ña repe­ti­da 24 horas del día por muchos años sue­le dejar heri­das pro­fun­das en la men­te de la gen­te.
El Covid-19 mos­tró al gobierno de Xi Jin­ping como muy sen­si­ble. El pre­si­den­te se puso a la cabe­za de la lucha con­tra la epi­de­mia, visi­tan­do Wuhan, orde­nan­do la cua­ren­te­na de millo­nes de per­so­nas en el país (sólo en Hubei 60 millo­nes) por todo el tiem­po que fue­ra nece­sa­rio. Esa orden fue cum­pli­da, sien­do cla­ve para evi­tar la pro­pa­ga­ción.
Si la pri­me­ra lec­ción podría deno­mi­nar­se «No sub­es­ti­mar la enfer­me­dad», la segun­da sería «Tener un buen gobierno al fren­te de las tareas». Chi­na lo tie­ne. Muchos paí­ses capi­ta­lis­tas no pue­den decir lo mis­mo.
El ter­cer asun­to vin­cu­la­do tie­ne que ver con el sis­te­ma sani­ta­rio. En Esta­dos Uni­dos hay 30 millo­nes de per­so­nas sin segu­ro de salud y otros 40 millo­nes que tie­nen sis­te­mas limi­ta­dos. A cada per­so­na le han cobra­do 3.000 dóla­res para hacer el test sobre coro­na­vi­rus en hos­pi­ta­les y la medi­ci­na pri­va­da. Trump disol­vió o achi­có enti­da­des esta­ta­les rela­cio­na­das con la salud. En Ita­lia y Espa­ña había habi­do fuer­tes recor­tes de la salud, pro­pios del neo­li­be­ra­lis­mo, y las con­se­cuen­cias están a la vis­ta.
En Chi­na la salud es gra­tui­ta, el Esta­do está pre­sen­te y envió 46.000 médi­cos a cui­dar la salud en Hubei duran­te el pico de la cri­sis, puso allí 16 hos­pi­ta­les tem­po­ra­les y cons­tru­yó dos nue­vos de 1.000 y 1.600 camas en diez días de labor.
La ter­ce­ra con­clu­sión sería «Salud para todos, la Salud es un dere­cho humano». La cam­pa­ña pro­gre­sis­ta de Ber­nie San­ders plan­tea «Medi­ca­re para todos o coro­na­vi­rus para todos». Exce­len­te. La sal­ve­dad es que se tra­ta de una con­sig­na en las pri­ma­rias esta­dou­ni­den­ses, pero en la Repú­bli­ca Popu­lar Chi­na es una reali­dad.
Tra­tán­do­se de una emer­gen­cia sani­ta­ria es lógi­co que estén en con­si­de­ra­ción los medi­ca­men­tos. Cuan­do Trump cayó en la cuen­ta de la epi­de­mia, ofer­tó mil millo­nes de dóla­res a quien des­cu­brie­ra la vacu­na.
En Chi­na para curar los enfer­mos en gene­ral, sobre todo los casos menos gra­ves, en todo el país en el 96.37 por cien­to de los casos fue uti­li­za­da la Medi­ci­na Tra­di­cio­nal Chi­na (MTC), por­cen­ta­je que bajó leve­men­te, al 91.05, en la pro­vin­cia de Hubei. Tam­bién han usa­do inter­fe­rón cubano, otros fár­ma­cos chi­nos y de ori­gen japo­nés.
Al mis­mo tiem­po están a pun­to de comen­zar a expe­ri­men­tar una vacu­na pro­pia. La Aca­de­mia Mili­tar de Cien­cias Médi­cas de Chi­na infor­mó que desa­rro­lló con éxi­to una vacu­na recom­bi­nan­te con­tra el Covid-19. Fue desa­rro­lla­da des­de media­dos de febre­ro por un equi­po de cien­tí­fi­cos lide­ra­do por Chen Wei, una de las exper­tas en los virus del SARS y el Ebo­la. Así lo infor­mó Reuters, citan­do al Minis­te­rio de Defen­sa.
La cuar­ta ense­ñan­za de Chi­na es que los reme­dios y vacu­nas deben estar en manos del Esta­do y empre­sas y labo­ra­to­rios nacio­na­les, no en las mul­ti­na­cio­na­les.
Ulti­mo pero no menos impor­tan­te, «and last but not least» como dicen los bri­tá­ni­cos, para afron­tar una cri­sis de esta índo­le la socie­dad debe tener lazos de soli­da­ri­dad muy fuer­tes. En Argen­ti­na se dijo bien «La Patria es el otro», pero lamen­ta­ble­men­te el 51 por cien­to macris­ta de 2015 y el 40 por cien­to de 2019 no es soli­da­rio, como lo mos­tra­ron otra vez los soje­ros.
La socie­dad chi­na tie­ne des­igual­da­des, por­que el socia­lis­mo no es igual­dad abso­lu­ta, hay cla­ses y pro­ble­mas socia­les, pero con un piso alto de fra­ter­ni­dad. De allí que el quin­to pun­to sur­gi­do de Wuhan es luchar jun­tos para sal­var­se entre todos, no sólo en el país sino en el mun­do, sien­do soli­da­rios con Ita­lia, Irán, Espa­ña, etc.
El cro­nis­ta expu­so cin­co lec­cio­nes de Chi­na, que son muchas más, diez o vein­te. Al expo­ner­las tuvo que usar su cabe­za. Aho­ra sí se va a lavar las manos con agua y jabón.

fuen­te: La Are­na

Itu­rria /​Fuen­te

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