Argen­ti­na lide­ra ran­king mun­dial de eva­sión fis­cal, fuga y lava­do de dine­ro

Cla­ra Váz­quez del Faro /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​9 de mar­zo de 2020

La fuga de capi­ta­les, la eva­sión fis­cal y el lava­do de dine­ro están ínti­ma­men­te liga­dos y cons­ti­tu­yen una de las for­mas más usua­les de dre­nar rique­za des­de los paí­ses en desa­rro­llo. Este tipo de ope­ra­to­ria cri­mi­nal adqui­rió esca­la indus­trial hacia comien­zos de los años 70 a par­tir de la dis­po­ni­bi­li­dad de capi­tal para los paí­ses del Ter­cer Mun­do, en for­ma de cré­di­tos a muy baja tasa de inte­rés.

Los prin­ci­pios de la ope­ra­to­ria se man­tu­vie­ron a lo lar­go del tiem­po has­ta nues­tros días: las divi­sas ingre­sa­das en for­ma de prés­ta­mos des­de los paí­ses desa­rro­lla­dos a los paí­ses acree­do­res –sean pri­va­das a tra­vés de la ven­ta de bonos o prés­ta­mos de orga­nis­mos como el FMI y el Ban­co Mun­dial- son apro­pia­das por un peque­ño gru­po a tra­vés de ins­tru­men­tos finan­cie­ros para lue­go rápi­da­men­te, a veces en cues­tión de meses o de sema­nas, reen­viar­las al exte­rior sin regis­trar esas ope­ra­cio­nes, eva­dien­do impues­tos y/​o apro­ve­chán­do­se de regla­men­ta­cio­nes extre­ma­da­men­te laxas.

Por este moti­vo, hay un víncu­lo his­tó­ri­co entre el dra­má­ti­co aumen­to de acti­vos finan­cie­ros no decla­ra­dos en el exte­rior y el aumen­to de la deu­da exter­na en los paí­ses en desa­rro­llo.

Como comen­tó allá por la déca­da del 80 un fun­cio­na­rio de la Reser­va Fede­ral de los EEUU, a pro­pó­si­to de este esque­ma de frau­de: “El pro­ble­ma no es que los paí­ses que reci­bie­ron prés­ta­mos no tie­nen bie­nes. El pro­ble­ma es que esos bie­nes están en Mia­mi”. En vez de haber­se con­ver­ti­do en hos­pi­ta­les, escue­las u obras de infra­es­truc­tu­ra en los paí­ses de des­tino de los prés­ta­mos ‑o al menos en una herra­mien­ta para esta­bi­li­zar la economía‑, las divi­sas se trans­for­ma­ron en depó­si­tos ban­ca­rios de pri­va­dos o se con­vir­tie­ron en yates, man­sio­nes y autos lujo­sos de un selec­to gru­po.

La for­ma más exten­di­da de fuga y eva­sión es la que se con­du­ce a tra­vés de las famo­sas empre­sas off-sho­re. Se tra­ta de enti­da­des jurí­di­cas asen­ta­das en paí­ses con leyes muy per­mi­si­vas para este tipo de acti­vi­dad que reúnen cier­tas carac­te­rís­ti­cas: están regis­tra­das bajo legis­la­ción local pero la pro­pie­dad final es de extran­je­ros, tie­nen pocos o nin­gún emplea­do, gene­ran poca o nin­gu­na pro­duc­ción en la eco­no­mía del país don­de están loca­li­za­das, poseen poca o nin­gu­na pre­sen­cia físi­ca (ofi­ci­nas, esta­ble­ci­mien­tos, etc.) y gene­ral­men­te están aso­cia­das a acti­vi­da­des de finan­cia­ción o tenen­cia de accio­nes como su nego­cio prin­ci­pal. Estas enti­da­des per­mi­ten, lisa y lla­na­men­te, borrar el ori­gen de los fon­dos, evi­tar el pago de impues­tos y redi­rec­cio­nar el dine­ro a su ver­da­de­ro des­tino: ban­cos sui­zos, bri­tá­ni­cos y esta­dou­ni­den­ses, o direc­ta­men­te acti­vos –man­sio­nes, yates, autos, motos, obras de arte, etc.- en dife­ren­tes par­tes del mun­do.

Los Pana­ma Papers se con­vir­tie­ron en un caso emble­má­ti­co que le dio visi­bi­li­dad a un fenó­meno que, como vimos, tie­ne muchos años. A par­tir de las fil­tra­cio­nes de docu­men­tos con­fi­den­cia­les de la fir­ma de abo­ga­dos pana­me­ña Mos­sack Fon­se­ca, los argen­ti­nos y argen­ti­nas des­cu­bri­mos que el ex-Pre­si­den­te de la Nación Mau­ri­cio Macri y sus fami­lia­res poseían empre­sas off-sho­re, pri­vi­le­gio que no osten­ta­ban en sole­dad.

Según esa inves­ti­ga­ción 270 fir­mas offsho­re apa­re­cen aso­cia­das a Argen­ti­na, mien­tras que más de 1200 argen­ti­nos son direc­ti­vos u accio­nis­tas en paraí­sos fis­ca­les. Fun­cio­na­rios públi­cos y diri­gen­tes del espa­cio polí­ti­co lide­ra­do por Mau­ri­cio Macri como Nés­tor Grin­det­ti (Inten­den­te de Lanús), Wal­do Wolff (ex-Dipu­tado Nacio­nal), Geró­ni­mo Vene­gas (ex Sec. Gral. de UATRE) y Clau­dio Avruj (ex-Secre­ta­rio de Dere­chos Huma­nos de la Nación) así como los empre­sa­rios Héc­tor Mag­ne­to (Cla­rín), Ama­lia Lacro­ze de For­ta­bat, Gre­go­rio Perez Com­panc, Car­los Bla­quier, Alfre­do Coto, Eduar­do Eur­ne­kian, Clau­dio Bello­co­pit y el pro­pio Club Boca Juniors entre muchos más, apa­re­cen como due­ños de empre­sas off-sho­re en Pana­má.

Sin embar­go, lo que salió a la luz a par­tir de la fil­tra­ción de los Pana­ma Papers fue ape­nas una peque­ña mues­tra. Se cal­cu­la que en el mun­do exis­ten en total 12 tri­llo­nes de dóla­res regis­tra­dos en estas cás­ca­ras vacías que son las empre­sas off-sho­re. La mayor par­te de estas enti­da­des dedi­ca­das a la pro­mo­ción de la fuga y faci­li­ta­ción de la eva­sión fis­cal se encuen­tran en Sui­za, Holan­da, Luxem­bur­go, Hong Kong, Ber­mu­das, el Rei­no Uni­do y Sin­ga­pur, en estos luga­res están radi­ca­das alre­de­dor del 85% de estas enti­da­des. 

Sien­do la Argen­ti­na uno de los paí­ses que mayor deu­da tomó en los últi­mos 40 años ¿Qué lugar ocu­pa en este uni­ver­so de eva­sión fis­cal, lava­do de dine­ro y fuga? Según esti­ma­cio­nes del Ins­ti­tu­to Mun­dial de Inves­ti­ga­cio­nes para el Desa­rro­llo de la uni­ver­si­dad de las Nacio­nes Uni­das en Tokio –sobre datos del pro­pio FMI- en nues­tro país se eva­de de pagar impues­tos una suma que repre­sen­ta el 5,1% de nues­tro PBI anual, lo que sig­ni­fi­ca apro­xi­ma­da­men­te 21.000 millo­nes de dóla­res a valo­res del PBI de 2018.

Esto últi­mo ubi­ca a la Argen­ti­na en el ter­cer pues­to mun­dial de mayor eva­sión fis­cal, jun­to a Como­ras, Gui­nea, Pakis­tán y Zam­bia, y sólo por detrás de Mal­ta, que está segun­do y Guya­na y Chad que se encuen­tran en el pri­mer pues­to, todos paí­ses de un desa­rro­llo eco­nó­mi­co muy bajo. El altí­si­mo nivel de eva­sión fis­cal que se regis­tra en la Argen­ti­na sex­tu­pli­ca valo­res de paí­ses veci­nos como Uru­guay y Boli­via.

La eva­sión está ínti­ma­men­te liga­da al lava­do de dine­ro, ya que es nece­sa­rio encu­brir el ori­gen de los fon­dos gene­ra­dos a par­tir de las acti­vi­da­des ile­ga­les. En este caso, la acti­vi­dad ile­gal es la eva­sión, pero la exis­ten­cia de meca­nis­mos de lava­do acei­ta­dos jun­to a la fal­ta de con­tro­les esta­ta­les, pue­den per­mi­tir escon­der el ori­gen del dine­ro pro­ve­nien­te de cual­quier acti­vi­dad ile­gal: des­de nar­co­trá­fi­co y tra­ta de per­so­nas has­ta terro­ris­mo o des­fal­cos al esta­do.

En lo que res­pec­ta a la posi­bi­li­dad de lavar dine­ro, la eco­no­mía argen­ti­na pre­sen­ta una con­di­ción real­men­te preo­cu­pan­te, pero com­ple­ta­men­te en línea con el nivel de eva­sión exis­ten­te: en un país con índi­ces de eva­sión tan altos es espe­ra­ble que el lava­do de dine­ro no sea difí­cil. Argen­ti­na se ubi­ca cuar­ta en el ran­king de las Amé­ri­cas y está 22° en el ran­king mun­dial.

Déca­das de endeu­da­mien­to externo, ines­ta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca, per­mi­si­vi­dad esta­tal fren­te a la eva­sión y lava­do de dine­ro han per­mi­ti­do que un volu­men impor­tan­tí­si­mo de divi­sas se haya fuga­do del país. Al año 2010 –se esti­ma que lue­go del pro­ce­so de fuga pro­mo­vi­do por el gobierno de Mau­ri­cio Macri las cifras sean bas­tan­te más gran­des- la Argen­ti­na se encon­tra­ba octa­va en el ran­king de eco­no­mías emer­gen­tes por stock de capi­tal fuga­do.

Entre 1970 y 2010 se habrían fuga­do de la Argen­ti­na u$s399.000 millo­nes. Estas son cifras con­ser­va­do­ras dado que es muy difí­cil ras­trear ese dine­ro, por lo que se espe­cu­la que la fuga podría ser toda­vía más alta, en el orden del 35/​40% más.

* Perio­dis­ta e inves­ti­ga­do­ra argen­ti­na. Cola­bo­ra­do­ra del Cen­tro Lati­no­ame­ri­cano de Aná­li­sis Estra­té­gi­co.

Itu­rria /​Fuen­te

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