Méxi­co. Pre­lu­dio a una mar­cha anun­cia­da

Víc­tor Cas­ti­llo /​Resumen Lati­noa­me­ri­cano, 7 de mar­zo de 2020

Los memo­ria­les no devuel­ven a las muje­res ase­si­na­das, pero sí recuer­dan que la impu­ni­dad tam­bién mata.

Es medio­día y el sol está en su pun­to más alto, hace un par de horas se regis­tró un inten­to de femi­ni­ci­dio en el nor­te de Tolu­ca y un poli­cía per­dió la vida al aten­der el lla­ma­do de auxi­lio: las cosas no mejo­ran. Jua­na Pedra­za, madre de Jes­si­ca Sevi­lla Pedra­za, víc­ti­ma de femi­ni­ci­dio en el 2017, lle­ga a la Pla­za de los Már­ti­res de esta capi­tal para acom­pa­ñar a los demás miem­bros de Con­tra la Impu­ni­dad y el Olvi­do. Per­so­nal de la Cod­hem y repre­sen­tan­tes de medios de comu­ni­ca­ción ya se encuen­tran en el lugar. “Soy madre de la doc­to­ra Jes­si­ca Sevi­lla Pedra­za que al igual que Ingrid fue desolla­da”, dice la seño­ra Pedra­za al per­so­nal del pala­cio de gobierno que, como en cada pro­tes­ta, sale para mediar con los incon­for­mes. Su tono es seco y fir­me, pro­pio del dolor que cau­san años de res­pues­tas par­cia­les y sufri­mien­to.

Es medio­día y el sol está en su pun­to más alto, hace un par de horas se regis­tró un inten­to de femi­ni­ci­dio en el nor­te de Tolu­ca y un poli­cía per­dió la vida al aten­der el lla­ma­do de auxi­lio: las cosas no mejo­ran. Jua­na Pedra­za, madre de Jes­si­ca Sevi­lla Pedra­za, víc­ti­ma de femi­ni­ci­dio en el 2017, lle­ga a la Pla­za de los Már­ti­res de esta capi­tal para acom­pa­ñar a los demás miem­bros de Con­tra la Impu­ni­dad y el Olvi­do. Per­so­nal de la Cod­hem y repre­sen­tan­tes de medios de comu­ni­ca­ción ya se encuen­tran en el lugar. “Soy madre de la doc­to­ra Jes­si­ca Sevi­lla Pedra­za que al igual que Ingrid fue desolla­da”, dice la seño­ra Pedra­za al per­so­nal del pala­cio de gobierno que, como en cada pro­tes­ta, sale para mediar con los incon­for­mes. Su tono es seco y fir­me, pro­pio del dolor que cau­san años de res­pues­tas par­cia­les y sufri­mien­to.

Estas pala­bras, a car­go de la madre de Jes­si­ca Sevi­lla, son el pre­lu­dio para colo­car el segun­do memo­rial a Euge­nia Machu­ca Cam­pos, quien fue ase­si­na­da en octu­bre del 2017, en Oco­yoa­cac, por Ricar­do “N”, con quien tenía un víncu­lo sen­ti­men­tal. Euge­nia era madre de tres hijos, tenía 35 años y su caso fue recla­si­fi­ca­do de femi­ni­ci­dio a homi­ci­dio con pers­pec­ti­va de géne­ro, lo que supu­so para el impu­tado pagar sólo 165 mil pesos como repa­ra­ción del daño ante la per­di­da de una mujer inva­lua­ble.

El ase­sor jurí­di­co del caso de Euge­nia, Gadiel Alca­raz, dice ante las cáma­ras que “el obje­ti­vo de estar hoy es para sumar­se a una cam­pa­ña con­tra la impu­ni­dad y el olvi­do. Las víc­ti­mas no son un núme­ro, tie­nen un nom­bre, tene­mos que tener memo­ria…”, “…esto suce­dió en Ciu­dad Juá­rez, y se pusie­ron memo­ria­les para hacer pre­sen­cia”, una repor­te­ra pre­gun­ta, ¿cuán­tos memo­ria­les pon­drán? La res­pues­ta sue­na a jus­ti­cia: “Todos… has­ta que no se deten­ga esto”.

Aun­que el núme­ro de monu­men­tos que serán colo­ca­dos, al menos este año, ron­da los 35, está cifra no repre­sen­ta ni 4% de los 980 femi­ni­ci­dios con­ta­bi­li­za­dos el año pasa­do en el país. A este núme­ro hay que sumar los femi­ni­ci­dios dis­fra­za­dos de homi­ci­dios dolo­sos, el núme­ro es esca­lo­frian­te.

Diez minu­tos antes de la una se comien­za a per­fo­rar la expla­na­da de la Pla­za de los Már­ti­res, en esta oca­sión el memo­rial ten­drá sopor­tes, a dife­ren­cia del pues­to en memo­ria de Fáti­ma. El con­cre­to opo­ne resis­ten­cia, los tra­ba­jos que­dan incon­clu­sos… mien­tras, una a una, las víc­ti­mas de la vio­len­cia toman la pala­bra. Eli­za­beth Machu­ca, her­ma­na de Euge­nia habla con la voz entre­cor­ta­da: “yo no la qui­sie­ra ver así, yo la qui­sie­ra ver viva, es tris­te poner un memo­rial para recor­dar­le al señor gober­na­dor que no está hacien­do nada, que nos están matan­do a dia­rio”. A las denun­cias se suman los fami­lia­res de Édgar Villal­ba, quien lle­va 318 días des­apa­re­ci­do.

Al ter­mi­nar las inter­ven­cio­nes, un peque­ño gru­po, reuni­do en torno al memo­rial, pide apo­yo eco­nó­mi­co para com­prar otro tala­dro, el pri­me­ro se rin­dió ante el con­cre­to. Tal pare­ce que la plan­cha de la pla­za ofre­ce la mis­ma resis­ten­cia que las auto­ri­da­des para escu­char las voces de las fami­lias que han per­di­do a un miem­bro. No hay gen­te alre­de­dor, sólo medios y uno que otro curio­so. El sol ya no que­ma, asfi­xia… Las fami­lias de las víc­ti­mas se encuen­tran solas, aun­que miles de per­so­nas cir­cu­len por la zona y los repre­sen­tan­tes de los tres pode­res estén a unos metros

Fuen­te: Alfa Dia­rio

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Iruzkina idatzi / Deja un comentario

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