Inter­na­cio­nal. Coro­na­vi­rus, deu­da y rece­sión

Michael Roberts /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​8 de mar­zo de 2020

Mien­tras escri­bo, la epi­de­mia de coro­na­vi­rus (aún no decla­ra­da pan­de­mia) con­ti­núa pro­pa­gán­do­se. Aho­ra hay más casos nue­vos fue­ra de Chi­na que den­tro, con una ace­le­ra­ción par­ti­cu­lar en Corea del Sur, Japón e Irán. Has­ta aho­ra hay más de 80.000 per­so­nas infec­ta­das solo en Chi­na, don­de se ori­gi­nó el bro­te. El núme­ro de per­so­nas falle­ci­das como resul­ta­do del virus ha supe­ra­do las 3.200.

Como dije en mi pre­vio artícu­lo sobre el bro­te, «esta infec­ción se carac­te­ri­za por una trans­mi­sión de per­so­na a per­so­na y un apa­ren­te perío­do de incu­ba­ción de dos sema­nas antes de que se decla­re la enfer­me­dad, por lo que es pro­ba­ble que la infec­ción con­ti­núe pro­pa­gán­do­se por todo el mun­do». A pesar de que cada año mue­ren más per­so­nas por com­pli­ca­cio­nes de gri­pe, sui­ci­dios o acci­den­tes de trán­si­to, lo temi­ble de la infec­ción es que la tasa de mor­ta­li­dad es mucho más alta que la de la gri­pe, qui­zás 30 veces más alta. Si se extien­de por todo el mun­do, even­tual­men­te mata­rá a más per­so­nas.

Y como dije en ese pri­mer artícu­lo, «el bro­te de coro­na­vi­rus pue­de des­va­ne­cer­se como otros antes, pero es muy pro­ba­ble que nos enfren­te­mos a otros posi­bles pató­ge­nos aún mas mor­ta­les en el futu­ro». Esto se debe a que la cau­sa más pro­ba­ble del bro­te fue la trans­mi­sión del virus de los ani­ma­les, don­de pro­ba­ble­men­te ha esta­do alo­ja­do duran­te miles de años, a los huma­nos a tra­vés de la agri­cul­tu­ra indus­trial inten­si­va y la exten­sión de los mer­ca­dos de car­ne de ani­ma­les sal­va­jes exó­ti­cos.

COVID-19 es más viru­len­to y mor­tal que los virus de gri­pe que cada año matan a muchas per­so­nas vul­ne­ra­bles. Pero si no se le con­tie­ne, es posi­ble que igua­le esa tasa de mor­ta­li­dad y se repi­ta en una nue­va for­ma cada año. Sin embar­go, si solo se toman pre­cau­cio­nes (lavar­se las manos, no via­jar, no ir a tra­ba­jar, etc.), todo debe­ría ir bien, espe­cial­men­te si se está sano, bien ali­men­ta­do y se es joven. Pero si se es vie­jo, con muchos pro­ble­mas de salud y se vive en malas con­di­cio­nes, y a pesar de ello debe via­jar e ir a tra­ba­jar, el ries­go de con­traer la enfer­me­dad o de morir es mucho mayor. COVID-19 no es un ase­sino que crea en la igual­dad de opor­tu­ni­da­des.

Pero las enfer­me­da­des y muer­tes cau­sa­das por el COVID-19 no preo­cu­pan a los estra­te­gas del capi­tal. Solo les preo­cu­pa el daño poten­cial a los mer­ca­dos bur­sá­ti­les, las ganan­cias y la eco­no­mía capi­ta­lis­ta. De hecho, he oído argu­men­tar en las sui­tes eje­cu­ti­vas del capi­tal finan­cie­ro que si mue­ren muchas per­so­nas vie­jas e impro­duc­ti­vas, ¡eso podría aumen­tar la pro­duc­ti­vi­dad por­que los jóve­nes y los que son pro­duc­ti­vos sobre­vi­vi­rán en mayor núme­ro!

Esa es una solu­ción mal­tu­sia­na clá­si­ca de prin­ci­pios del siglo XIX para cual­quier cri­sis capi­ta­lis­ta. Des­afor­tu­na­da­men­te, para los segui­do­res del párro­co reac­cio­na­rio que fue Mal­thus, su teo­ría de que las cri­sis en el capi­ta­lis­mo son cau­sa­das por la sobre­po­bla­ción ha sido demo­li­da, dada la expe­rien­cia de los últi­mos 200 años. La natu­ra­le­za pue­de estar invo­lu­cra­da en la epi­de­mia de virus, pero la can­ti­dad de muer­tes depen­de de la acción huma­na: la estruc­tu­ra social de la eco­no­mía; el nivel de infra­es­truc­tu­ra y recur­sos médi­cos y las polí­ti­cas de los gobier­nos.

No es casua­li­dad que Chi­na, a la que el bro­te pilló por sor­pre­sa, haya podi­do movi­li­zar recur­sos masi­vos e impo­ner con­di­cio­nes dra­co­nia­nas de cua­ren­te­na a la pobla­ción que podrán con­tro­lar el virus. Las cosas no pare­cen estar tan con­tro­la­das en paí­ses como Corea o Japón, o pro­ba­ble­men­te los EEUU, don­de la pla­ni­fi­ca­ción de los recur­sos es menor y los gobier­nos quie­ren que la gen­te siga tra­ba­jan­do para el capi­tal, sin evi­tar enfer­mar­se. Y los regí­me­nes pobres y corrup­tos como Irán pare­cen haber per­di­do el con­trol por com­ple­to.

No, lo que de ver­dad preo­cu­pa a los estra­te­gas del capi­tal es si esta epi­de­mia podría ser el des­en­ca­de­nan­te de una gran rece­sión o depre­sión, la pri­me­ra des­de la Gran Rece­sión de 2008 – 2009. Por­que la epi­de­mia gol­peó jus­to en un momen­to en el que las prin­ci­pa­les eco­no­mías capi­ta­lis­tas ya pare­cían muy débi­les. La eco­no­mía capi­ta­lis­ta mun­dial ya se había des­ace­le­ra­do has­ta una ‘velo­ci­dad de caí­da’ cer­ca­na al 2.5% anual. Esta­dos Uni­dos está cre­cien­do a solo el 2% anual, Euro­pa y Japón a solo 1%; y las prin­ci­pa­les eco­no­mías emer­gen­tes de Bra­sil, Méxi­co, Tur­quía, Argen­ti­na, Sudá­fri­ca y Rusia están bási­ca­men­te estan­ca­das. Las enor­mes eco­no­mías de India y Chi­na tam­bién se han des­ace­le­ra­do sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te en el últi­mo año. Y aho­ra la cua­ren­te­na por el COVID-19 ha lle­va­do a la eco­no­mía chi­na a un abis­mo.

La OCDE, que repre­sen­ta las 36 eco­no­mías más avan­za­das del pla­ne­ta, advier­te sobre la posi­bi­li­dad de que el impac­to de COVID-19 reduz­ca a la mitad el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co mun­dial este año en rela­ción con su pro­nós­ti­co ante­rior. La OCDE redu­jo su pro­nós­ti­co de cre­ci­mien­to cen­tral del 2.9 por cien­to al 2.4 por cien­to, pero advier­te que un «bro­te de coro­na­vi­rus más lar­go e inten­so» podría redu­cir el cre­ci­mien­to al 1.5 por cien­to en 2020. Inclu­so en su pro­nós­ti­co cen­tral, la OCDE advir­tió que el cre­ci­mien­to glo­bal podría redu­cir­se en el pri­mer tri­mes­tre. Se espe­ra que el cre­ci­mien­to chino cai­ga por deba­jo del 5% este año, des­de un 6,1% del año pasa­do, que ya era la tasa de cre­ci­mien­to más débil de la segun­da mayor eco­no­mía del mun­do en casi 30 años. El efec­to de los cie­rres gene­ra­li­za­dos de fábri­cas y nego­cios solo en Chi­na redu­ci­ría 0,5 pun­tos por­cen­tua­les el cre­ci­mien­to glo­bal, mien­tras redu­jo su pro­nós­ti­co prin­ci­pal al 2,4% en el pri­mer tri­mes­tre.

Ade­más, Ita­lia sufrió su deci­mo­sép­ti­ma dis­mi­nu­ción men­sual con­se­cu­ti­va de acti­vi­dad manu­fac­tu­re­ra en febre­ro. Y el gobierno ita­liano ha anun­cia­do pla­nes para inyec­tar 3.600 millo­nes de euros en la eco­no­mía. El índi­ce de geren­tes de com­pras de IHS Mar­kit para la indus­tria manu­fac­tu­re­ra ita­lia­na bajó 0.2 pun­tos has­ta 48.7 en febre­ro. Por deba­jo de 50 indi­ca que la mayo­ría de las empre­sas encues­ta­das decla­ran una dis­mi­nu­ción de la acti­vi­dad. Y la encues­ta se cerró el 21 de febre­ro, antes de que el bro­te de coro­na­vi­rus se inten­si­fi­ca­ra en Ita­lia. Hubo una con­trac­ción simi­lar de la acti­vi­dad fabril en Fran­cia, don­de el PMI manu­fac­tu­re­ro cayó 1.3 pun­tos has­ta 49.8. Sin embar­go, la acti­vi­dad manu­fac­tu­re­ra aumen­tó en toda la euro­zo­na en febre­ro, ya que su PMI aumen­tó en 1.3 pun­tos has­ta 49.2, pero aún por deba­jo de 50.

Esta­dos Uni­dos, has­ta aho­ra, ha evi­ta­do una rece­sión gra­ve del gas­to de los con­su­mi­do­res, en par­te por­que la epi­de­mia no se ha exten­di­do amplia­men­te en Esta­dos Uni­dos. Tal vez la eco­no­mía de EEUU pue­da evi­tar una rece­sión por el COVID-19. Pero las seña­les siguen sien­do preo­cu­pan­tes. El últi­mo índi­ce de acti­vi­dad del sec­tor ser­vi­cios en febre­ro mues­tra que el sec­tor sufrió una con­trac­ción por pri­me­ra vez en seis años y el indi­ca­dor gene­ral (grá­fi­co a con­ti­nua­ción) tam­bién entró en terri­to­rio nega­ti­vo.

Fue­ra del área de la OCDE, hay peo­res noti­cias sobre el cre­ci­mien­to. El PMI manu­fac­tu­re­ro de Absa en Sudá­fri­ca cayó a 44.3 en febre­ro de 2020 des­de 45.2 en el mes ante­rior. Es decir, el sép­ti­mo mes con­se­cu­ti­vo de con­trac­ción en la acti­vi­dad fabril y al rit­mo más rápi­do des­de agos­to de 2009. Y el sec­tor capi­ta­lis­ta de Chi­na con­sig­nó su nivel más bajo de acti­vi­dad des­de que se reco­gen estos datos. El PMI manu­fac­tu­re­ro gene­ral de Cai­xin Chi­na cayó a 40,3 en febre­ro de 2020, su nivel más bajo des­de que comen­zó la encues­ta en abril de 2004.

El FMI tam­bién ha redu­ci­do su pro­nós­ti­co de cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co, ya bajo, para 2020. “La expe­rien­cia sugie­re que apro­xi­ma­da­men­te un ter­cio de las pér­di­das eco­nó­mi­cas cau­sa­das por la enfer­me­dad serán cos­tos direc­tos: por pér­di­da de vidas, cie­rre de luga­res de tra­ba­jo y cua­ren­te­nas. Los dos ter­cios res­tan­tes serán indi­rec­tos, lo que refle­ja­rá una reduc­ción en la con­fian­za del con­su­mi­dor y el com­por­ta­mien­to empre­sa­rial y un endu­re­ci­mien­to de los mer­ca­dos finan­cie­ros». Por lo tan­to, “en cual­quier esce­na­rio, el cre­ci­mien­to glo­bal en 2020 cae­rá por deba­jo del nivel del año pasa­do. Cuán­to cae­rá, y duran­te cuán­to tiem­po, es difí­cil de pre­de­cir, y depen­de­rá de la epi­de­mia, pero tam­bién de lo opor­tuno y efec­ti­vo de nues­tras accio­nes».

Un ana­lis­ta eco­nó­mi­co impor­tan­te, Capi­tal Eco­no­mics, redu­jo su pro­nós­ti­co de cre­ci­mien­to en 0.4 pun­tos por­cen­tua­les has­ta 2.5 por cien­to para 2020, lo que el FMI con­si­de­ra una rece­sión. Y Jen­ni­fer McKeown, direc­to­ra de inves­ti­ga­ción eco­nó­mi­ca de Capi­tal Eco­no­mics, advir­tió que si el bro­te se con­vier­te en una pan­de­mia glo­bal, el efec­to «podría ser tan nega­ti­vo como 2009, cuan­do el PIB mun­dial cayó un 0,5 por cien­to». Y una rece­sión glo­bal en el pri­mer semes­tre de este año «de repen­te pare­ce una posi­bi­li­dad real», según Erik Niel­sen, eco­no­mis­ta jefe de Uni­Cre­dit.

En un estu­dio sobre una pan­de­mia mun­dial de gri­pe, los pro­fe­so­res de la Uni­ver­si­dad de Oxford esti­ma­ron que un cie­rre duran­te cua­tro sema­nas de los cole­gios, casi exac­ta­men­te lo que Japón ha hecho, redu­ci­ría el 0.6% de la pro­duc­ción anual, ya que los padres ten­drían que dejar de tra­ba­jar para cui­dar a los niños. En un artícu­lo de 2006, War­wick McKib­bin y Ale­xan­dra Sido­ren­ko, de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Aus­tra­lia, esti­ma­ron que una pan­de­mia mun­dial de gri­pe de mode­ra­da a seve­ra, con una tasa de mor­ta­li­dad de has­ta 1.2 por cien­to, redu­ci­ría has­ta un 6 por cien­to del PIB de las eco­no­mías avan­za­das el año del bro­te. .

El Ins­ti­tu­to de Finan­zas Inter­na­cio­na­les (IIF), la ins­ti­tu­ción de inves­ti­ga­ción finan­cia­da por ban­cos inter­na­cio­na­les e ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras, anun­ció que: «Esta­mos redu­cien­do el cre­ci­mien­to de Chi­na este año del 5,9% al 3,7% y el de los Esta­dos Uni­dos del 2,0% al 1,3%. El res­to del mun­do es ines­ta­ble. Ale­ma­nia lucha por rees­truc­tu­rar la indus­tria del auto­mó­vil, Japón sufrió un alza fis­cal en 2019. EM ha sido débil por un tiem­po. El cre­ci­mien­to glo­bal podría caer al 1.0% en 2020, el más débil des­de 2009. «

¿Cuá­les son las reac­cio­nes polí­ti­cas de las auto­ri­da­des ofi­cia­les para evi­tar una depre­sión gra­ve? La Reser­va Fede­ral de EEUU inter­vino para redu­cir su tasa de inte­rés de polí­ti­ca en una reu­nión de emer­gen­cia. Cana­dá hizo lo mis­mo y otros harán lo mis­mo. El FMI y el Ban­co Mun­dial han pues­to a dis­po­si­ción alre­de­dor de 50 mil millo­nes de dóla­res a tra­vés de sus faci­li­da­des de finan­cia­mien­to de emer­gen­cia de rápi­do des­em­bol­so para paí­ses de bajos ingre­sos y mer­ca­dos emer­gen­tes que podrían soli­ci­tar su apo­yo. De ellos, 10 mil millo­nes están dis­po­ni­bles a cero inte­rés para los Esta­dos más pobres a tra­vés de la Línea de Cré­di­to Rápi­do.

Esto pue­de tener algún efec­to, pero es más pro­ba­ble que los recor­tes en las tasas de inte­rés y el cré­di­to bara­to ter­mi­nen sien­do uti­li­za­dos para impul­sar el mer­ca­do de valo­res con más ‘capi­tal fic­ti­cio’ y, de hecho, los mer­ca­dos de valo­res han teni­do una recu­pe­ra­ción limi­ta­da des­pués de caer más del 10% des­de sus picos. El pro­ble­ma es que esta rece­sión no es cau­sa­da por «una fal­ta de deman­da», como pre­ten­de la teo­ría key­ne­sia­na, sino por un «cho­que del lado de la ofer­ta», es decir, por la pér­di­da de pro­duc­ción, inver­sión y comer­cio. Las solu­cio­nes key­ne­sia­nas /​mone­ta­ris­tas no fun­cio­na­rán, por­que las tasas de inte­rés ya están cer­ca de cero y los con­su­mi­do­res no han deja­do de gas­tar, por el con­tra­rio. Jon Cun­lif­fe, vice­go­ber­na­dor del Ban­co de Ingla­te­rra, dijo que dado que el coro­na­vi­rus ha sido «un shock de sumi­nis­tro puro, no hay mucho que poda­mos hacer al res­pec­to».

como sos­tie­ne el eco­no­mis­ta mar­xis­ta bri­tá­ni­co Chris Dillow, la epi­de­mia de coro­na­vi­rus es real­men­te un fac­tor adi­cio­nal que man­tie­ne a las prin­ci­pa­les eco­no­mías capi­ta­lis­tas dis­fun­cio­na­les y estan­ca­das. Cree que la cau­sa prin­ci­pal del estan­ca­mien­to es la dis­mi­nu­ción a lar­go pla­zo de la ren­ta­bi­li­dad del capi­tal. “La teo­ría bási­ca (y el sen­ti­do común) nos dice que debe­ría haber un víncu­lo entre los ren­di­mien­tos de los acti­vos finan­cie­ros y los de los acti­vos reales, por lo que los bajos ren­di­mien­tos de los bonos debe­rían ser una señal de bajos ren­di­mien­tos del capi­tal físi­co. Y lo es.» Iden­ti­fi­ca ‘tres gran­des hechos’: la des­ace­le­ra­ción del cre­ci­mien­to de la pro­duc­ti­vi­dad; la vul­ne­ra­bi­li­dad a la cri­sis; y los tra­ba­jos de baja cali­dad. Y como él dice: “Por supues­to, todas estas ten­den­cias han sido dis­cu­ti­das duran­te mucho tiem­po por los mar­xis­tas: una tasa de ganan­cia decre­cien­te; mono­po­lios que con­du­cen al estan­ca­mien­to; pro­pen­sión a la cri­sis; y peo­res con­di­cio­nes de vida para muchas per­so­nas. Y hay muchas prue­bas de todo ello». De hecho, como cual­quie­ra de mis lec­to­res habi­tua­les sabrá.

Y lue­go está la deu­da. En esta déca­da de tasas de inte­rés bajas récord (inclu­so nega­ti­vas), las empre­sas han pedi­do dema­sia­dos prés­ta­mos. Algo que he repe­ti­do en mis artícu­los ad nau­seam. La enor­me deu­da, par­ti­cu­lar­men­te en el sec­tor cor­po­ra­ti­vo, es una rece­ta para un colap­so gra­ve si la ren­ta­bi­li­dad del capi­tal se redu­je­ra drás­ti­ca­men­te.

John Plen­der, en el Finan­cial Times, ha reto­ma­do mi argu­men­to. Seña­ló que, según el IIF, la rela­ción entre la deu­da glo­bal y el pro­duc­to interno bru­to alcan­zó un máxi­mo his­tó­ri­co de más del 322 por cien­to en el ter­cer tri­mes­tre de 2019, con una deu­da total cer­ca­na a los $ 253 bn. «La impli­ca­ción, si el virus con­ti­núa pro­pa­gán­do­se, es que cual­quier fra­gi­li­dad en el sis­te­ma finan­cie­ro tie­ne el poten­cial de des­en­ca­de­nar una nue­va cri­sis de deu­da».

El gran aumen­to de la deu­da cor­po­ra­ti­va no finan­cie­ra de los Esta­dos Uni­dos es par­ti­cu­lar­men­te sor­pren­den­te. Esto ha per­mi­ti­do que las gran­des com­pa­ñías tec­no­ló­gi­cas glo­ba­les com­pren sus pro­pias accio­nes y repar­tan enor­mes divi­den­dos a los accio­nis­tas mien­tras acu­mu­lan efec­ti­vo en el extran­je­ro para evi­tar impues­tos. Pero tam­bién ha per­mi­ti­do a las peque­ñas y media­nas empre­sas en los EEUU, Euro­pa y Japón, que no han teni­do ganan­cias de las que val­ga la pena hablar duran­te años y solo sobre­vi­ven en lo que se ha lla­ma­do un «esta­do zom­bie»; es decir, ganan­do lo sufi­cien­te para pagar a sus tra­ba­ja­do­res, com­prar insu­mos y pagar su deu­da (que aumen­ta), pero sin que que­de nada para nue­vas inver­sio­nes y expan­sión.

Plen­der comen­ta que un infor­me recien­te de la OCDE afir­ma que, a fines de diciem­bre de 2019, el sal­do glo­bal de bonos cor­po­ra­ti­vos no finan­cie­ros alcan­zó un máxi­mo his­tó­ri­co de $ 13.5bn, el doble en tér­mi­nos reales con res­pec­to a diciem­bre de 2008. «El aumen­to es más sor­pren­den­te en los Esta­dos Uni­dos, don­de la Reser­va Fede­ral esti­ma que la deu­da cor­po­ra­ti­va ha aumen­ta­do de $ 3.3 billo­nes antes de la cri­sis finan­cie­ra a $ 6.5 billo­nes el año pasa­do. Dado que la empre­sa matriz de Goo­gle, Alpha­bet, Apple, Face­book y Micro­soft solo tenían un efec­ti­vo neto a fines del año pasa­do de $ 328 mil millo­nes, lo que sugie­re que gran par­te de la deu­da se con­cen­tra en sec­to­res de la vie­ja eco­no­mía don­de muchas empre­sas gene­ran menos efec­ti­vo que las Big Tech. El ser­vi­cio de la deu­da es, por lo tan­to, más one­ro­so”.

El últi­mo infor­me de esta­bi­li­dad finan­cie­ra glo­bal del FMI amplía este pun­to con una simu­la­ción que mues­tra que una rece­sión tan seve­ra como la de 2009 ten­dría como resul­ta­do que las empre­sas con una deu­da pen­dien­te de $ 19bn obten­drían ganan­cias insu­fi­cien­tes para pagar esa deu­da.

Si las ven­tas se derrum­ba­ran, las cade­nas de sumi­nis­tro se inte­rrum­pie­ran y la ren­ta­bi­li­dad caye­ra aún más, estas com­pa­ñías muy endeu­da­das podrían colap­sar. Eso afec­ta­ría a los mer­ca­dos cre­di­ti­cios y a los ban­cos y pro­vo­ca­ría un colap­so finan­cie­ro. Como he demos­tra­do en varias oca­sio­nes, la ren­ta­bi­li­dad del capi­tal en las prin­ci­pa­les eco­no­mías ha teni­do una ten­den­cia a la baja (ver el grá­fi­co ante­rior de las tablas 9.1 de Penn World).

Y la masa de ganan­cias glo­ba­les tam­bién comen­zó a con­traer­se antes de que COVID-19 irrum­pie­ra en esce­na (mi grá­fi­co a con­ti­nua­ción de los datos de ganan­cias cor­po­ra­ti­vas de las seis prin­ci­pa­les eco­no­mías, cuar­to tri­mes­tre de 2019 esti­ma­do solo par­cial­men­te). Inclu­so si el virus no des­en­ca­de­na una depre­sión, las con­di­cio­nes para una recu­pe­ra­ción sig­ni­fi­ca­ti­va sim­ple­men­te no se dan.

Even­tual­men­te, este virus se ate­nua­rá (aun­que podría per­ma­ne­cer en los cuer­pos huma­nos mutan­do sin fin con un aumen­to anual de los casos en invierno). El pro­ble­ma es que si el ‘shock de ofer­ta’ es tan gran­de ‑a pesar de que las eco­no­mías comien­cen a recu­pe­rar­se a medi­da que la gen­te vuel­va al tra­ba­jo, los via­jes y el comer­cio se reanuden‑, el daño tan pro­fun­do y el tiem­po que se tar­da en recu­pe­rar­se tan lar­go, que no se tra­te de un ciclo eco­nó­mi­co rápi­do de un tri­mes­tre, en for­ma de V, sino de una caí­da pro­fun­da en for­ma de U de seis a 12 meses.

Tra­duc­ción: G. Bus­ter

SP*

Itu­rria /​Fuen­te

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