Chi­le. Muje­res remu­ne­ran en pro­me­dio 27% menos que los hom­bres

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano* /​7 de mar­zo de 2020

A esta dife­ren­cia eco­nó­mi­ca se suma el hecho de que un 40,1% de las muje­res de 15 años y más y que no estu­dian care­cen de auto­no­mía eco­nó­mi­ca pues no cuen­tan con ingre­sos pro­pios.

Este domin­go 8 de mar­zo se con­me­mo­ra un nue­vo Día Inter­na­cio­nal de la Mujer Tra­ba­ja­do­ra y, pese a que exis­ten avan­ces en algu­nas mate­rias, en el ámbi­to eco­nó­mi­co aún hay bre­chas de géne­ro que per­sis­ten. En Chi­le, según las pro­yec­cio­nes de pobla­ción hechas a par­tir del Cen­so 2017, hay 9.859.209 muje­res, cifra que supera en 260.108 per­so­nas a los hom­bres. Y aun­que ellas repre­sen­tan más del 50% de la pobla­ción (50,7%), lo cier­to es que par­ti­ci­pan menos del mer­ca­do labo­ral, obtie­nen menos ingre­sos y tie­nen menor auto­no­mía eco­nó­mi­ca.

De acuer­do con la Encues­ta Suple­men­ta­ria de Ingre­sos (ESI) 2018, ela­bo­ra­da por el Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Esta­dís­ti­cas (INE), ese año las muje­res per­ci­bie­ron, en pro­me­dio, $474.911 men­sua­les, mien­tras que los hom­bres obtu­vie­ron $652.397 al mes; es decir, ellas ganan 27,2% menos que ellos. Lo ante­rior equi­va­le a que las muje­res en 2018 reci­bie­ron al mes $177.486 menos que los hom­bres. La bre­cha dis­mi­nu­yó res­pec­to a 2017, cuan­do dicha cifra fue de ‑29,3 pun­tos por­cen­tua­les (pp.) en los ingre­sos.

No impor­ta la edad que ten­gan las muje­res o qué nivel de estu­dios logra­ron alcan­zar, pues la dis­tan­cia en los mon­tos obte­ni­dos se da casi en todos los gru­pos de eda­des y nive­les edu­ca­cio­na­les. El gru­po de per­so­nas de 30 a 54 años es el que en gene­ral pre­sen­ta las bre­chas de ingre­sos más impor­tan­tes, espe­cial­men­te entre quie­nes tie­nen post­gra­do, ya que las muje­res con esos nive­les de estu­dios obtu­vie­ron, en pro­me­dio, un 32,3% menos en ingre­sos que los hom­bres en igual con­di­ción.

Esta bre­cha en los ingre­sos se hace más paten­te al cons­ta­tar la auto­no­mía eco­nó­mi­ca de hom­bres y muje­res, es decir, la capa­ci­dad que tie­nen para gene­rar ingre­sos y con­tro­lar sus acti­vos y recur­sos. En 2018, el 40,1% de las muje­res de 15 años y más que no estu­dia­ban no tuvo ingre­sos pro­pios, ni por acti­vi­da­des remu­ne­ra­das en el mer­ca­do labo­ral, ni por ren­tas a la pro­pie­dad, segu­ro de cesan­tía o jubi­la­cio­nes. En otras pala­bras, son muje­res depen­dien­tes eco­nó­mi­ca­men­te de otras muje­res o bien, de los hom­bres, lo que podría limi­tar su liber­tad. En los hom­bres, en cam­bio, solo 15,0% no tuvo ingre­sos pro­pios.

Razo­nes que las ale­jan del tra­ba­jo

Según la Encues­ta Nacio­nal de Empleo del INE, en el últi­mo tri­mes­tre de 2019 se esti­ma­ron 5.738.100 per­so­nas fue­ra de la fuer­za de tra­ba­jo; esto es, que no están cla­si­fi­ca­das ni como ocu­pa­das (con tra­ba­jo) ni como des­ocu­pa­das (sin tra­ba­jo, pero en la bús­que­da y con dis­po­ni­bi­li­dad para comen­zar uno). De esas per­so­nas, 3.745.455 fue­ron muje­res (65,3%) y 1.992.647 fue­ron hom­bres (34,7%).

En Chile hay muchas más mujeres que hombres que no trabajan por la necesidad de cuidar familiares

En Chi­le hay muchas más muje­res que hom­bres que no tra­ba­jan por la nece­si­dad de cui­dar fami­lia­res

Una de las razo­nes que expli­can por qué hay muchas más muje­res que hom­bres que no tra­ba­jan es la nece­si­dad de cui­dar fami­lia­res. De hecho, la mayor par­te de las muje­res fue­ra de la fuer­za de tra­ba­jo, esto es 1.300.669 per­so­nas (34,7%), seña­ló que no tra­ba­ja debi­do a razo­nes fami­lia­res per­ma­nen­tes, es decir, no ingre­san en el mer­ca­do labo­ral pues deben cui­dar a hijos, hijas u otros fami­lia­res. En cam­bio, solo 2,3% de los hom­bres (45.527 per­so­nas) entre­gó esta razón para no tra­ba­jar.

De esas 1.300.669 muje­res, un 53,1% tenía estu­dios has­ta el nivel secun­da­rio y un 27,7% solo has­ta el nivel pri­ma­rio. Ade­más, un 10,2% de esas muje­res tenía edu­ca­ción uni­ver­si­ta­ria, inclu­yen­do postítu­los, maes­trías y doc­to­ra­dos.

Sin embar­go, en los últi­mos años más muje­res se han incor­po­ra­do a la fuer­za de tra­ba­jo. En el últi­mo tri­mes­tre de 2010, la par­ti­ci­pa­ción de las muje­res en el mer­ca­do labo­ral era de solo 48,1% y en el mis­mo tri­mes­tre de 2019, la cifra ascen­dió a 52,7%.

Dife­ren­cias en la ocu­pa­ción

Las bre­chas de géne­ro se dan tam­bién con fuer­za en las dis­tin­tas cate­go­rías de ocu­pa­ción, lo que da cuen­ta del tipo de tra­ba­jo al que ellas pue­den optar. Así, del total de per­so­nas que en el últi­mo tri­mes­tre de 2019 tra­ba­ja­ron como emplea­do­res en el país (383.626), solo 101.463,7 fue­ron muje­res (26,4%). Por el con­tra­rio, de las 292.446 per­so­nas que se ocu­pa­ron en el ser­vi­cio domés­ti­co ese mis­mo año, 303.338 fue­ron muje­res, es decir, el 97,5%. A su vez, entre quie­nes fue­ron cla­si­fi­ca­dos por la encues­ta como fami­lia­res o per­so­nal no remu­ne­ra­do (79.454), 44.565, es decir, 56,1%, fue­ron muje­res.

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