Ara­bia Sau­dí. ¿Por qué sis­te­mas Patriot de Riad no pue­den con misi­les yeme­níes?

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​His­panTV /​26 de febre­ro de 2020 – ¿Por qué el sis­te­ma de defen­sa anti­mi­si­les Patriot de EE.UU. entre­ga­do a Ara­bia Sau­dí es inca­paz de con­tra­rres­tar a dro­nes y misi­les del Ejér­ci­to de Yemen?

Des­de un tiem­po atrás se vie­ne regis­tran­do una serie de ata­ques de repre­sa­lia con avio­nes no tri­pu­la­dos (dro­nes) y misi­les balís­ti­cos de cual­quier ran­go de alcan­ce por par­te del Ejér­ci­to y el movi­mien­to popu­lar Ansa­ro­lá de Yemen con­tra las ins­ta­la­cio­nes estra­té­gi­cas y petro­quí­mi­cas de Ara­bia Sau­dí.

Estos ata­ques aéreos están com­pren­di­dos den­tro de la gran ofen­si­va mili­tar que las fuer­zas yeme­níes vie­nen rea­li­zan­do en repre­sa­lia a las con­ti­nuas e indis­cri­mi­na­das agre­sio­nes de una coa­li­ción lide­ra­da por Ara­bia Sau­dí que des­de mar­zo de 2015 agre­de al pue­blo yeme­ní con el bene­plá­ci­to de los paí­ses occi­den­ta­les, enca­be­za­do por Esta­dos Uni­dos.

Las nacio­nes occi­den­ta­les, como es el caso de EE.UU. y el Rei­no Uni­do, han esta­do hacien­do caja al pro­por­cio­nar sus armas más avan­za­das al rei­no sau­dí para que las pudie­ra uti­li­zar sin nin­gún impe­di­men­to con­tra los obje­ti­vos de las fuer­zas del Ejér­ci­to y el movi­mien­to popu­lar Ansa­ro­lá de Yemen y, de paso, como quien no quie­re la cosa, con­tra los blan­cos civi­les, es decir, las ciu­da­des y aldeas yeme­níes, igno­ran­do por com­ple­to los pro­to­co­los del Con­ve­nio de Gine­bra que prohí­be expre­sa­men­te a la par­tes enfren­ta­das exten­der el con­flic­to arma­do a las zonas urba­nas.

Los jugo­sos con­tra­tos millo­na­rios del sumi­nis­tro de armas y equi­pa­mien­to mili­tar a Ara­bia Sau­dí han apor­ta­do unos bene­fi­cios estra­tos­fé­ri­cos por valor de 8100 millo­nes de dóla­res a la indus­tria arma­men­tís­ti­ca de Esta­dos Uni­dos.

Como ejem­plo de estas adqui­si­cio­nes sau­díes se pue­de des­ta­car la com­pra de misi­les anti-tan­que por valor de 670 millo­nes de dóla­res, repues­tos de vehícu­los de com­ba­te Brad­ley y blin­da­dos por 300 millo­nes, sis­te­mas de arma­men­to de pro­xi­mi­dad (CIWS, por sus siglas en inglés), sis­te­mas de radar Sen­ti­nel o MK-15 Pha­lanx, uti­li­za­do en la Fuer­za Naval sau­dí por valor de 400 millo­nes y una dece­na de sis­te­mas de defen­sa THAAD (sis­te­ma de Defen­sa Ter­mi­nal de Área a Gran Alti­tud), al igual que sis­te­mas de misi­les Patriot, valo­ra­dos cada uno en tres millo­nes de dóla­res, entre otras armas.

Por su par­te, los bri­tá­ni­cos han esta­do lucrán­do­se por la ven­ta de armas por unos 7400 millo­nes de dóla­res a Riad y sus alia­dos, equi­pán­do­les, entre otras cosas, con avio­nes Pana­via Tor­na­do y Euro­figh­ter Typhoon.

Con todo este res­pal­do occi­den­tal a los paí­ses agre­so­res con­tra Yemen, y la pasi­vi­dad pas­mo­sa de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal ante los reite­ra­dos recla­mos de las auto­ri­da­des yeme­níes de que el mun­do deja­ra de con­de­nar estas agre­sio­nes con sim­ples y vacías decla­ra­cio­nes y, en su lugar, hicie­ra algo efec­ti­vo para que pusie­ra fin a los cons­tan­tes bom­bar­deos de la coa­li­ción lide­ra­da por Ara­bia Sau­dí sobre su pobla­ción, a los yeme­níes no les que­dó más reme­dio que hacer uso de los dro­nes y misi­les balís­ti­cos en su poder para lan­zar ata­ques aéreos con­tra los sitios estra­té­gi­cos aero­por­tua­rios y petro­lí­fe­ros del rei­no ára­be, eso sí, con pre­vio avi­so, ya que el Ejér­ci­to yeme­ní ha veni­do advir­tien­do a Riad de que si no dete­nía sus ata­ques indis­cri­mi­na­dos ten­dría que hacer fren­te a una dura cam­pa­ña aérea pro­ve­nien­te de su vecino sure­ño.

De allí que, las ins­ta­la­cio­nes de la esta­tal petro­le­ra sau­dí Aram­co, entre otros blan­cos sen­si­bles en el sue­lo del rei­no, empe­za­ron a ser obje­ti­vos de duros ata­ques aéreos de los dro­nes y misi­les yeme­níes a par­tir de mayo de 2019, lue­go de que Riad des­oye­ra las reite­ra­das adver­ten­cias del Ejér­ci­to y el movi­mien­to popu­lar Ansa­ro­lá de Yemen.

Estos bom­bar­deos deja­ron en evi­den­cia que los cos­to­sos sis­te­mas de defen­sa anti­mi­si­les Patriot, ven­di­dos por EE.UU., no eran nada efec­ti­vos ante los ata­ques misi­lís­ti­cos y dro­nes de Yemen y, ante esta reali­dad, sur­gie­ron dudas entre algu­nas auto­ri­da­des sau­díes sobre el hecho de gas­tar tan­to dine­ro en com­pra de unas armas esta­dou­ni­den­ses que no eran en abso­lu­to úti­les para el pro­pó­si­to que se había des­ti­na­do. Obvia­men­te, toda voz dís­co­la y dis­cre­pan­te apa­re­ci­da en la cor­te de los Al Saud res­pec­to a la men­cio­na­da polí­ti­ca erró­nea de Riad fue rápi­da­men­te repri­mi­da y eli­mi­na­da por el séqui­to del prín­ci­pe here­de­ro a la coro­na sau­dí, Muha­mad bin Sal­man.

La inefi­ca­cia demos­tra­da de los Patriot para pro­te­ger los luga­res estra­té­gi­cos del rei­no ára­be puso en aler­ta a los pro­pios esta­dou­ni­den­ses que, por temor a que otros clien­tes habi­tua­les de este sis­te­ma de anti­mi­si­les de EE.UU. se lo pen­sa­ran dos veces antes de encar­gar más pedi­dos, abrie­ron una serie de líneas de inves­ti­ga­ción para des­cu­brir las razo­nes que con­du­je­ron a tales fallos ope­ra­ti­vos.

A par­tir de las prue­bas halla­das en el cam­po, los inves­ti­ga­do­res des­cu­brie­ron que los sau­díes para pro­te­ger sus ins­ta­la­cio­nes estra­té­gi­cas aero­por­tua­rias y petro­le­ras habían des­ple­ga­dos sis­te­mas de misi­les de Capa­ci­dad Avan­za­da Patriot‑2 (PAC‑2, según sus siglas en inglés), adqui­ri­dos en la déca­da de los 80 a Esta­dos Uni­dos, y, por su par­te, el Ejér­ci­to yeme­ní había emplea­do con­tra los obje­ti­vos sau­díes misi­les balís­ti­cos de lar­go alcan­ce deno­mi­na­dos Barkan‑1 (Volcano‑1) con ran­go de has­ta 800 km.

Los exper­tos lle­ga­ron a la con­clu­sión de que los misi­les uti­li­za­dos por la par­te yeme­ní habían sido dise­ña­dos para deto­nar­se en varias fases, es decir, las oji­vas de estos cohe­tes se sepa­ra­ban del cuer­po prin­ci­pal del misil mien­tras se apro­xi­ma­ban al blan­co fija­do y, de este modo, su inter­cep­ción por sis­te­mas de defen­sa anti­mi­si­les era casi impo­si­ble.

Así pues, que­dó cla­ro que los sau­díes para dis­mi­nuir los ele­va­dos cos­tes de gue­rra habían recu­rri­do a un tipo de sis­te­ma de anti­mi­si­les Patriot aptos para con­tra­rres­tar los misi­les balís­ti­cos de cor­to y mediano alcan­ce y no pre­pa­ra­dos para neu­tra­li­zar los cohe­tes de lar­go ran­go. De todas for­mas, los infor­mes acla­ran que aun en el caso de que los yeme­níes hubie­ran lan­za­do misi­les de cor­to o mediano radio a obje­ti­vos más cer­ca­nos en el sue­lo sau­dí, los Patriot tam­po­co hubie­ran podi­do hacer mucho para evi­tar sus impac­tos sobre los blan­cos, pues­to que los cohe­tes yeme­níes al volar a una menor velo­ci­dad y baja altu­ra serían muy difí­ci­les de ser inter­cep­ta­dos.

En cuan­to al poder efec­ti­vo de los dro­nes yeme­níes, los inves­ti­ga­do­res resol­vie­ron que esta coyun­tu­ra se da por­que estos apa­ra­tos no tri­pu­la­dos vue­lan en muchas oca­sio­nes por deba­jo del ámbi­to de super­fi­cie de la detec­ción de los rada­res de los sau­díes.

Así pues, los man­dos esta­dou­ni­den­ses des­con­cer­ta­dos ante tal reve­la­ción no han teni­do más reme­dio que reco­no­cer que una de sus armas más avan­za­das a nivel tec­no­ló­gi­co no es tal como venían pro­mo­cio­nan­do y ven­dien­do a su clien­te­la inter­na­cio­nal.

En esta tesi­tu­ra, el coman­dan­te de las Fuer­zas Aéreas esta­dou­ni­den­ses en Euro­pa, el Gene­ral Tod D. Wol­ters, lle­gó a afir­mar en unas decla­ra­cio­nes recien­tes ante el Sena­do de EE.UU. que el sis­te­ma Patriot nece­si­ta ser mejo­ra­do des­pués de ver su inefi­ca­cia para pro­te­ger los sitios cla­ves de Ara­bia Sau­dí.

Itu­rria /​Fuen­te

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