Lo que no quieren que sepamos sobre Blas Infante

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Se acer­ca de nue­vo la noche del 10 al 11 de agos­to. Una noche como aque­lla de 1936 que ter­mi­nó con el ase­si­na­to de Blas Infan­te Pérez a manos del ejér­ci­to espa­ñol. Caí­da la noche lo saca­ron del cine Jaú­re­gui para hacer su últi­mo via­je. En su puer­ta nos dare­mos cita maña­na día 10 dis­tin­tas orga­ni­za­cio­nes de la izquier­da sobe­ra­nis­ta y revo­lu­cio­na­ria para ren­dir­le de nue­vo un sin­ce­ro home­na­je. Para recor­dar y recor­dar­nos a aque­llos que entre­ga­ron su vida por la liber­tad de Anda­lu­cía y a las pro­pues­tas que hicie­ron para sacar al Pue­blo Tra­ba­ja­dor Anda­luz de la bar­ba­rie en la que lo sumió el colo­nia­lis­mo espa­ñol como expre­sión penin­su­lar hege­mó­ni­ca del impe­ria­lis­mo.

Pero recor­dar a Blas Infan­te impli­ca tam­bién recor­dar sus plan­tea­mien­tos polí­ti­cos que es algo que al Régi­men le des­agra­da pro­fun­da­men­te. No es de extra­ñar pues­to que el pen­sa­mien­to que des­ple­gó el lla­ma­do anda­lu­cis­mo que diri­gía Blas Infan­te supo­ne un cues­tio­na­mien­to radi­cal de la Anda­lu­cía de prin­ci­pios de siglo XX (pero tam­bién de la Anda­lu­cía de prin­ci­pios de este siglo XXI). Todo ello a pesar de que la deten­ción de Infan­te el 2 de agos­to de 1936 en su casa de Coria del Río obli­gó a la espo­sa de D. Blas a que­mar todos los escri­tos que con­si­de­ró com­pro­me­te­do­res, por ello los escri­tos que han lle­ga­do has­ta nues­tros días son tan solo una par­te, ses­ga­da por su lado más revo­lu­cio­na­rio e inde­pen­den­tis­ta, del pen­sa­mien­to infan­tiano.

En las vís­pe­ras del 10 de agos­to de este 2016 y ante la pre­vi­si­ble mini­mi­za­ción y cari­ca­tu­ri­za­ción del pen­sa­mien­to polí­ti­co de Blas Infan­te es nece­sa­rio recor­dar algu­nos ele­men­tos cla­ves para enten­der su pen­sa­mien­to que pre­ci­sa­men­te el Régi­men inten­ta ocul­tar a toda cos­ta.

Blas Infante no era «autonomista»

La recu­pe­ra­ción de la sobe­ra­nía polí­ti­ca anda­lu­za fue una de las cla­ves de su pen­sa­mien­to. Cual­quier seme­jan­za de esa sobe­ra­nía con la Anda­lu­cía autó­no­mi­ca actual es un chis­te fácil pues­to que el régi­men actual es una des­cen­tra­li­za­ción de la admi­nis­tra­ción esta­tal espa­ño­la sin auto­no­mía efec­ti­va algu­na (ni eco­nó­mi­ca, ni polí­ti­ca, ni legal).

[…] noso­tros no tene­mos, por aho­ra, otras deno­mi­na­cio­nes que las de «Repú­bli­ca Anda­lu­za o Esta­do libre o autó­no­mo de Anda­lu­cía» para lle­gar a expre­sar aque­lla «Anda­lu­cía sobe­ra­na, cons­ti­tuí­da en demo­cra­cia repu­bli­ca­na» que dice el artícu­lo pri­me­ro de la Cons­ti­tu­ción ela­bo­ra­da para Anda­lu­cía, por la asam­blea de Ante­que­ra, hace medio siglo, en 1883 […]. (La ver­dad sobre el com­plot de Tabla­da y el esta­do libre de Anda­lu­cía, 1931)

El mode­lo pre­vio que cons­ti­tuía para Blas Infan­te un pun­to de par­ti­da para la ver­da­de­ra auto­no­mía anda­lu­za era la Cons­ti­tu­ción Anda­lu­za de 1883 que en el artícu­lo que cita Infan­te con­ti­núa dicien­do «[…] y no reci­be su poder de nin­gu­na auto­ri­dad exte­rior al de las auto­no­mías can­to­na­les que la ins­ti­tu­yen por este pac­to». Nada que ver con la Anda­lu­cía actual en la que las leyes se hacen como desa­rro­llo y con­cre­ción de las leyes espa­ño­las y nun­ca en con­tra­po­si­ción con ellas. Siguien­do un esque­ma ver­ti­cal en el que es des­de la cor­te cen­tra­lis­ta de Madrid don­de se dic­tan las orien­ta­cio­nes esen­cia­les de todos los aspec­tos que afec­tan a nues­tra vida coti­dia­na (edu­ca­ción, salud, medio ambien­te, eco­no­mía, infra­es­truc­tu­ras…) Como ejem­plo pode­mos citar la anu­la­ción en 2011 del artícu­lo del esta­tu­to de 2007 refe­ri­do a las com­pe­ten­cias sobre la Cuen­ca Hidro­grá­fi­ca del Gua­dal­qui­vir.

Blas Infante no era defensor de la integridad del Estado

Blas Infan­te madu­ró su pen­sa­mien­to des­de su pri­mer obra Ideal Anda­luz radi­ca­li­zán­do­lo has­ta los últi­mos a años (1933−1936) en los que abre una eta­pa posi­bi­lis­ta. Pero en toda su tra­yec­to­ria negó cual­quier enti­dad nacio­nal al Esta­do espa­ñol. Lo reco­no­ció como ins­ti­tu­ción exis­ten­te (un Esta­do) y como una reali­dad geo­grá­fi­ca (uti­li­zán­do­lo muchas veces como sinó­ni­mo de Penín­su­la Ibé­ri­ca). Nun­ca como enti­dad nacio­nal y así lo expre­sa cuan­do dice «[…] Anda­lu­cía fue siem­pre pue­blo cul­tu­ral, guía libre de otros pue­blos de Espa­ña…».

Los esfuer­zos de Mª Ánge­les Infan­te por decla­rar cada vez que le acer­can un micró­fono que su padre no era sepa­ra­tis­ta no pue­den ente­rrar los escri­tos y el pro­ce­der de Blas Infan­te. Su visión del Esta­do espa­ñol fue espe­cial­men­te meri­dia­na­men­te cla­ro en los años 20. Lo mani­fes­ta­ba en el Mani­fies­to de Cór­do­ba (redac­ta­do en la asam­blea de Cór­do­ba de 1919) del que fue uno de los prin­ci­pa­les ins­pi­ra­do­res:

[…] Decla­ré­mo­nos sepa­ra­tis­tas de este Esta­do que, con rela­ción a indi­vi­duos y pue­blos, con­cul­ca sin freno los fue­ros de la jus­ti­cia y del inte­rés y, sobre todo, los sagra­dos fue­ros de la Liber­tad; de este Esta­do que nos des­ca­li­fi­ca ante nues­tra pro­pia con­cien­cia y ante la con­cien­cia de los pue­blos extran­je­ros […]. Ya no vale res­guar­dar sus mise­ra­bles intere­ses con el escu­do de la soli­da­ri­dad o la uni­dad, que dicen nacio­nal […]

Y tam­bién lo mani­fes­tó en un artícu­lo apa­re­ci­do en El Regio­na­lis­ta en 1919 que no está fir­ma­do pero que es de su incon­fun­di­ble auto­ría:

[…] Anda­lu­ces: Si el Esta­do Cen­tra­lis­ta Espa­ñol fue y es, como dicen sus sos­te­ne­do­res, la Espa­ña viva, exe­crad esa sier­pe de Espa­ña. Rene­gad de ella.

¿Por qué lla­máis patria a esa Espa­ña? ¿Qué pater­na­les des­ve­los tenéis a Espa­ña que agra­de­cer?

Y lo expu­so tam­bién duran­te 1923 en un mitín ante la Cáma­ra de Inqui­li­nos de Sevi­lla orga­ni­za­da por el anar­quis­ta y ami­go Pedro Valli­na: «[…] El Esta­do espa­ñol no es expre­sión jurí­di­ca de una for­ma social sino pode­res repre­sen­ta­ti­vos de una cla­se dic­ta­do­ra […]»

Ade­más la uti­li­za­ción de Espa­ña para Blas Infan­te es un ele­men­to tác­ti­co, que vie­ne a ocul­tar y evi­tar la per­se­cu­ción polí­ti­ca de la que el anda­lu­cis­mo revo­lu­cio­na­rio de Infan­te fue obje­to escon­dien­do la pro­fun­di­dad de su pen­sa­mien­to. En una entre­vis­ta al dia­rio El Sol en 1931 decía:

[…] La Dic­ta­du­ra (de Pri­mo de Rive­ra) pese al sigi­lo­so pro­ce­der que obser­vá­ba­mos, pro­ce­der que solo des­ci­fró en Espa­ña el Sr. Cam­bó al decir­me en una char­la de tren que «libe­ra­lis­ta» que­ría decir «sepa­ra­tis­ta», nos des­tro­zó a nues­tras socie­da­des, depor­tó a los adhe­ri­dos de Cór­do­ba y clau­su­ró nues­tras escue­las (los Cen­tros Anda­lu­ces) […]

Es de esta mane­ra que pode­mos enten­der algu­nas de las con­tra­dic­cio­nes apa­ren­tes del pen­sa­mien­to infan­tiano en este sen­ti­do. Lo escri­be el pro­pio Blas Infan­te en una car­ta envia­da al escri­tor cata­la­nis­ta Cases-Car­bó (1936):

[…] Noso­tros, hemos prac­ti­ca­do la tác­ti­ca polí­ti­ca. No hay más que una tác­ti­ca: aco­mo­da­ción de la con­duc­ta polí­ti­ca (u orde­na­da al bene­fi­cio de la Comu­ni­dad), según las exi­gen­cias o per­mi­sio­nes de las cir­cuns­tan­cias vigen­tes. Duran­te un cuar­to de siglo hubi­mos de diri­gir­nos aten­tos a un apro­ve­cha­mien­to com­ple­to o exhaus­ti­vo de aque­llas per­mi­sio­nes, ela­bo­ra­das por noso­tros mis­mos, o sus­ci­ta­das por el azar, que a nues­tra acción se iban ofre­cien­do […]

La Andalucía libre de Blas Infante era una Andalucía internacionalista

Blas Infan­te se preo­cu­pó por el deve­nir mun­dial de los gran­des acon­te­ci­mien­tos de su épo­ca. Una de sus obras polí­ti­cas de mayor pro­fun­di­dad polí­ti­ca La dic­ta­du­ra peda­gó­gi­ca es for­mu­la­da como una dis­gre­sión anda­lu­za del con­cep­to mar­xis­ta de la dic­ta­du­ra pro­le­ta­ria que aca­ba­ba de poner­se en mar­cha tras la Revo­lu­ción de Octu­bre de 1917. La visión nacio­nal anda­lu­za que for­mu­la Blas Infan­te no pue­de ser a su vez más inter­na­cio­na­lis­ta. Y por eso expre­sa:

[…] Mi nacio­na­lis­mo, antes que anda­luz, es humano. Creo que, por el naci­mien­to, la natu­ra­le­za seña­la a los sol­da­dos de la Vida el lugar en don­de han de luchar por ella. Yo quie­ro tra­ba­jar por la Cau­sa del espí­ri­tu en Anda­lu­cía por­que en ella nací. Si en otra par­te me encon­tra­re, me esfor­za­ría por esta Cau­sa con igual fer­vor […] (Manus­cri­to AEE)

Expre­só una adhe­sión al nue­vo modo de pro­duc­ción eco­nó­mi­ca socia­lis­ta pero tam­bién de orde­na­ción de la socie­dad:

[…] hay dos cla­ses de comu­nis­tas, la de aque­llos que aspi­ran, median­te el esfuer­zo pro­pio a engran­de­cer su vida para dar­la toda a la comu­ni­dad; y la de aque­llos que espe­ran en que una colec­ti­vi­dad, for­mal­men­te comu­nis­ta, ven­ga a satis­fa­cer las exi­gen­cias de su pro­pia vida indi­vi­dual […] (La dic­ta­du­ra peda­gó­gi­ca, 1923)

Mani­fes­tó algu­nas crí­ti­cas hacia la Nue­va Polí­ti­ca Eco­nó­mi­ca de la Rusia bol­che­vi­que por uti­li­zar algu­nos estí­mu­los mate­ria­les:

[…] la dic­ta­du­ra del pro­le­ta­ria­do tie­ne nece­si­dad de acu­dir a idén­ti­cos resor­tes o esti­mu­lan­tes que la dic­ta­du­ra burguesa,respondiendo al gra­do actual de evo­lu­ción del espí­ri­tu de los hom­bres; com­pran­do con pre­mios, cin­ta­jos o bisu­te­rías las moti­va­cio­nes san­tas […] (La dic­ta­du­ra peda­gó­gi­ca, 1923)

Pero supo ver en V.I. Lenin el «dic­ta­dor peda­gó­gi­co» que ele­va­ra la con­cien­cia de las masas:

[…] Noso­tros ase­gu­ra­mos que, ade­más, es la dic­ta­du­ra del pro­le­ta­ria­do la más tran­si­to­ria de todas ¿No veis a Lenin, ape­nas ini­cia­da la revo­lu­ción de la con­cien­cia rusa, pasa­da la reac­ción con­tra el régi­men zaris­ta, con­ver­ti­do ya en dic­ta­dor peda­gó­gi­co? […] (La dic­ta­du­ra peda­gó­gi­ca, 1923)

Blas Infante era profundamente anticapitalista

Su ase­si­na­to la noche del 10 al 11 de agos­to de 1936 fue jus­ti­fi­ca­do y lega­li­za­do por el fran­quis­mo con una sen­ten­cia de muer­te pos­te­rior que lo acu­sa­ba de: «[…] for­mó par­te de una can­di­da­tu­ra de ten­den­cia revo­lu­cio­na­ria en las elec­cio­nes de 1931 y en los años suce­si­vos has­ta 1936 se sig­ni­fi­có como pro­pa­gan­dis­ta de un par­ti­do anda­lu­cis­ta o regio­na­lis­ta anda­luz…». Esta ima­gen de Blas cho­ca con la ima­gen que nos trans­mi­ten des­de la Jun­ta, el sis­te­ma edu­ca­ti­vo e ins­ti­tu­cio­nes análo­gas. Tras los 40 años de paz fran­quis­ta nos han inten­ta­do ven­der un Blas Infan­te ado­ce­na­do e inofen­si­vo tam­bién en lo eco­nó­mi­co. Así es como quie­re el Régi­men que recor­de­mos al mayor inte­lec­tual anda­luz de la pri­me­ra mitad del siglo XX.

Sin embar­go nada más ale­ja­do de la reali­dad. Su apo­yo es incon­di­cio­nal a la refor­ma agra­ria y a la alte­ra­ción pro­fun­da de la pro­pie­dad de la tie­rra aten­ta­ba con­tra­po­nién­do los intere­ses de la bur­gue­sía agra­ria anda­lu­za (tan impor­tan­te en el sos­te­ni­mien­to del Esta­do espa­ñol des­de la segun­da mitad del siglo XIX) a los del pue­blo tra­ba­ja­dor. Ya en una fecha tan tem­pra­na como 1913 mani­fies­ta:

[…] ha lle­ga­do la hora que el pri­vi­le­gio mue­ra: no pue­de per­sis­tir la terri­ble impu­ni­dad que divi­de a los hom­bres en seño­res y escla­vos: no pue­de per­do­nar­se ese cri­men mons­truo­so que pre­mia el vicio y cas­ti­ga la vir­tud, que otor­ga al ocio todos los pla­ce­res e inflin­ge al tra­ba­jo todas las vir­tu­des. Ha lle­ga­do la hora de que el hom­bre se eman­ci­pe del yugo del hom­bre […]

Pole­mi­zó abier­ta­men­te con el otro anda­lu­cis­mo exis­ten­te en la épo­ca por­que lo cier­to es que des­de los pri­me­ros momen­tos en que el anda­lu­cis­mo comien­za a for­mu­lar­se (en las pri­me­ras déca­das del siglo XX) empie­za tam­bién a defi­nir­se en dos líneas opues­tas: la con­ser­va­do­ra y espa­ño­lis­ta y la revo­lu­cio­na­ria y sobe­ra­nis­ta. La segun­da esta­ba diri­gi­da por Blas Infan­te. El anda­lu­cis­mo regio­na­lis­ta y con­ser­va­dor esta­ba enca­be­za­do por José Gas­tal­ver.

Gas­tal­ver se opo­nía a la refor­ma agra­ria y afir­ma­ba que en Anda­lu­cía «[…] el pro­ble­ma es de pro­duc­ción de rique­za y no de dis­tri­bu­ción de la mis­ma». En la Anda­lu­cía don­de las dife­ren­cias socia­les y la desigual­dad ate­na­za­ban a los tra­ba­ja­do­res tam­bién había bur­gue­ses como Gas­tal­ver que que­rían fun­da­men­tar­se en un regio­na­lis­mo que piso­tea­ra a los tra­ba­ja­do­res para alzar­se polí­ti­ca­men­te y con­se­guir un tro­zo del pas­tel polí­ti­co. Ade­más, el anda­lu­cis­mo de Gas­tal­ver era abier­ta­men­te esta­ta­lis­ta y fran­ca­men­te opor­tu­nis­ta. Ele­men­tos todos ellos que se repro­du­cen en cier­to anda­lu­cis­mo aún hoy. Todo ello hizo decla­rar a Blas Infan­te en una car­ta escri­ta al direc­tor del dia­rio El LIbe­ral en 1919: «[…] si él es regio­na­lis­ta, noso­tros no lo somos, y si lo somos noso­tros él no lo es» hacien­do una cla­ra opo­si­ción dia­léc­ti­ca entre el anda­lu­cis­mo con­ser­va­dor de Gas­tal­ver y el anda­lu­cis­mo revo­lu­cio­na­rio de Infan­te. Bien harían algu­nos anda­lu­cis­ta e inclu­so sobe­ra­nis­ta revi­sar el pro­ce­der de Gas­tal­ver para ave­ri­guar lo que ya hace cien años sabe el anda­lu­cis­mo revo­lu­cio­na­rio que es for­ma de pro­ce­der para libe­rar a este pue­blo.

Pero el pro­gra­ma anti­ca­pi­ta­lis­ta de Infan­te no se cir­cuns­cri­bió sola­men­te al mun­do rural anda­luz. En una inter­ven­ción que hace ante la Cáma­ra de Inqui­li­nos de Sevi­lla (aso­cia­ción de tra­ba­ja­do­res que bus­ca­ban hacer un fren­te común de lucha fren­te a las subidas de alqui­ler de las vivien­das que esta­ble­cían los pro­pie­ta­rios) plan­tea que la pro­ble­má­ti­ca del pue­blo tra­ba­ja­dor anda­luz des­po­seí­do res­pon­de, evi­den­te­men­te, a los mis­mos razo­na­mien­tos tan­to en el cam­po como en la ciu­dad: la colo­ni­za­ción del país anda­luz, su some­ti­mien­to al Esta­do…

[…] Con este pro­ble­ma de la habi­ta­ción, ocu­rri­rá lo mis­mo que suce­de con esa cues­tión som­bría que dicen «Pro­ble­ma Agra­rio Anda­luz», y que no es tal pro­ble­ma agra­rio, sino el más fun­da­men­tal pro­ble­ma de un pue­blo que des­co­no­ció el feu­da­lis­mo en los tiem­pos medie­va­les; redu­ci­do, aho­ra, a escla­vi­tud feu­dal, por haber­le sido arre­ba­ta­da des­de hace siglos, la tie­rra que per­te­ne­ció a sus padres, por la con­quis­ta, o por el des­po­jo. Sobran ya, con res­pec­to a este pro­ble­ma, las infor­ma­cio­nes de hechos y las solu­cio­nes de doc­tri­na. Casi todos los años, envía el Gobierno la con­sa­bi­da comi­sión del Ins­ti­tu­to de Refor­mas Socia­les, que ven­ga a cal­mar, con sus pro­me­sas de estu­dio y de pró­xi­mos reme­dios, la fie­bre de rebel­día que se apo­de­ra de los cam­pe­si­nos, sin cam­pos, duran­te las épo­cas de la reco­lec­ción […]

[…] Pero, jamás ha lle­ga­do, ni lle­ga­rá nun­ca a resol­ver nada, des­de el cen­tro depre­da­dor. Y, así, duran­te cin­co siglos… ¡Pobre Anda­lu­cía, sin tie­rras en el cam­po, y en las ciu­da­des sin habi­ta­ción!…»

El «hombre nuevo» y el «nuevo pueblo andaluz» de Blas Infante

La trans­for­ma­ción terri­to­rial, polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca de Anda­lu­cía tie­nen en el pen­sa­mien­to de Blas Infan­te un ele­men­to de cohe­ren­cia en la dimen­sión éti­ca y moral que para él ha de tener la nue­va Anda­lu­cía. Esta es una cons­tan­te que apa­re­ce espe­cial­men­te en su obra La dic­ta­du­ra peda­gó­gi­ca de 1923 (las citas que incluí­mos a par­tir de aho­ra son de esta obra), aun­que atra­vie­sa todo el pen­sa­mien­to infan­tiano. Una cons­tan­te que entron­ca de for­ma direc­ta y sor­pren­den­te con las refle­xio­nes que des­de el mar­xis­mo se han hecho sobre la éti­ca de la Revo­lu­ción y el revo­lu­cio­na­rio. Ernes­to Che Gue­va­ra afir­ma­ba, por ejem­plo, que «el comu­nis­mo es un fenó­meno de con­cien­cia». Blas Infan­te lo plan­tea así:

[…] hay dos cla­ses de comu­nis­tas, la de aque­llos que aspi­ran, median­te el esfuer­zo pro­pio a engran­de­cer su vida para dar­la toda a la comu­ni­dad; y la de aque­llos que espe­ran en que una colec­ti­vi­dad, for­mal­men­te comu­nis­ta, ven­ga a satis­fa­cer las exi­gen­cias de su pro­pia vida indi­vi­dual […] Comu­nis­tas que aspi­ran a dar y comu­nis­tas que aspi­ran a reci­bir.

[…] Somos o aspi­ra­mos a ser comu­nis­tas de la pri­me­ra espe­cie. Y deci­mos, aspi­ra­mos a ser, por­que nues­tra modes­tia se resis­te a con­fe­rir­nos con este nom­bre de comu­nis­tas, expre­sión cuyo con­cep­to ver­da­de­ro es la esen­cia de una pura y excel­sa san­ti­dad.

Hay ade­más un para­le­lis­mo evi­den­te entre la nece­sa­ria revo­lu­ción cul­tu­ral que Lenin se plan­tea­ra para el medio rural ruso y el con­cep­to que for­mu­la Blas Infan­te:

[…] Este es el pro­ble­ma: por­que repe­ti­mos nues­tro dog­ma. Todas las crea­cio­nes orgá­ni­co-socia­les que vinie­ran a esta­ble­cer cual­quier revo­lu­ción, enca­mi­na­da hacia el fin de ins­tau­rar el comu­nis­mo social, serían com­ple­ta­men­te inú­ti­les, en el esta­do de con­cien­cia social que alcan­zan actual­men­te los indi­vi­duos huma­nos. El gra­do actual de desa­rro­llo de los ins­tin­tos ven­dría a refle­jar­se ense­gui­da en la orga­ni­za­ción social, pese a todas las com­bi­na­cio­nes y pre­vi­sio­nes orgá­ni­co­re­vo­lu­cio­na­rias; y en defi­ni­ti­va, una mis­ma esen­cia; un mis­mo alma; y a la pos­tre una seme­jan­te estruc­tu­ra orgá­ni­ca, ven­dría a tener la socie­dad que así se cons­tru­ye­ra.

Para él la semi­lla gene­ra­do­ra de la nue­va socie­dad es la éti­ca. Repi­te la mis­ma idea, for­mu­la­da de otra mane­ra: «[…] El ideal que ven­ga a crear la socie­dad comu­nis­ta, ha de ser, pues, de índo­le reli­gio­sa o moral […]»

Estos y otros muchos aspec­tos del pen­sa­mien­to de Blas Infan­te son obje­to del des­pre­cio y de la ocul­ta­ción de las ins­ti­tu­cio­nes y las eli­tes inte­lec­tua­les. Por eso este 10 de agos­to espe­ra­mos recor­dar al Blas Infan­te más fide­digno en el home­na­je que diver­sas orga­ni­za­cio­nes sobe­ra­nis­tas y revo­lu­cio­na­rias, entre las que se encuen­tra Nación Anda­lu­za, rea­li­za­re­mos a las 20h en la Pla­za Jaú­re­gui. Allí don­de Espa­ña man­tu­vo secues­tra­do a Blas Infan­te sus últi­mas horas has­ta subir­lo al camión del que se baja­ría para ser aba­ti­do a tiros en el kiló­me­tro 4 de la carre­te­ra de Car­mo­na.

Car­los Ríos

Gra­na­da, 9 de agos­to de 2016

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