La ayu­da huma­ni­ta­ria, la excu­sa uti­li­za­da des­de los 90s para inva­dir paí­ses

En una recien­te entre­vis­ta Chris­toph Har­nisch, jefe de la Cruz Roja en Colom­bia, plan­teó una serie de temas para un deba­te lar­go. Aquí solo se abor­da el de las ayu­das huma­ni­ta­rias.

Su posi­ción es la siguien­te: el CRIC, Comi­té Inter­na­cio­nal de la Cruz Roja, se negó a hacer par­te del show mediá­ti­co que imple­men­tó Esta­dos Uni­dos con la dere­cha gol­pis­ta en Amé­ri­ca Lati­na, de lle­var «ayu­da huma­ni­ta­ria» a Vene­zue­la sin ésta soli­ci­tar­lo.

No es solo eso, el show lo mon­tan des­pués de blo­quear sus cuen­tas y acti­vos en millo­nes de dóla­res, impe­dir com­pras de medi­ca­men­tos, en ate­na­zar­la con el «cer­co diplo­má­ti­co», el des­abas­te­ci­mien­to, el aca­pa­ra­mien­to, el con­tra­ban­do en la fron­te­ra y el ata­que y men­ti­ras cons­tan­tes des­de los gran­des medios y redes socia­les para some­ter­la, has­ta divi­dir­la y pro­vo­car un enfren­ta­mien­to interno o gue­rra civil. No se pre­ten­de negar que hay una opo­si­ción que cuen­ta con apo­yo tam­bién.

Por eso cuan­do el direc­tor del CRIC dice que los camio­nes car­ga­dos en la fron­te­ra no debe­ría lla­mar­se ayu­da huma­ni­ta­ria por­que no cum­ple con los prin­ci­pios de impar­cia­li­dad, inde­pen­den­cia y neu­tra­li­dad, está en lo cier­to, en tan­to la Cruz Roja se rige por el DIH y los tra­ta­dos inter­na­cio­na­les y no se pone a inven­tar como lo está hacien­do la diplo­ma­cia colom­bia­na hoy en todas sus sali­das errá­ti­cas sobre la cri­sis vene­zo­la­na y la mesa de diá­lo­gos con el ELN.

Como es bien sabi­do, la pri­me­ra víc­ti­ma en toda gue­rra es la ver­dad, y como lo afir­ma el repre­sen­tan­te de la Cruz Roja, aquí la pri­me­ra víc­ti­ma fue la ayu­da huma­ni­ta­ria, cuan­do afir­ma que se ha mani­pu­la­do el tér­mino huma­ni­ta­rio.

Para nadie es un secre­to que la «ayu­da» pro­vie­ne prin­ci­pal­men­te de USAID, cono­ci­da fun­da­ción liga­da a la inte­li­gen­cia de Esta­dos Uni­dos y a los gol­pes de Esta­do e inva­sio­nes que han come­ti­do a lo lar­go de la his­to­ria recien­te. Sin duda, el obje­ti­vo de esa «ayu­da» sigue sien­do el mis­mo: pro­du­cir el regi­me chan­ge (cam­bio de régi­men) derro­can­do o depo­nien­do al gobierno legí­ti­mo de Vene­zue­la y en su lugar poner un títe­re como pre­si­den­te, Juan Guai­dó, quien se auto­pro­cla­mó el pasa­do 23 de enero y fue apo­ya­do inme­dia­ta­men­te en una segui­di­lla de pro­nun­cia­mien­tos «diplo­má­ti­cos», pri­me­ro por Esta­dos Uni­dos lue­go Colom­bia y segui­da­men­te el gru­po de Lima, ali­nea­dos con la polí­ti­ca de intro­mi­sión y agre­sión de la poten­cia en el con­ti­nen­te.

Has­ta aho­ra han fra­ca­sa­do todos los inten­tos para doble­gar­la, por el nivel de orga­ni­za­ción, cons­cien­cia, uni­dad y defen­sa que han mos­tra­do el gobierno, las FANB, la GNB y el amplio y deci­di­do apo­yo ciu­da­dano.

De nada les ha ser­vi­do las men­ti­ras, mon­ta­jes, ulti­má­tum, chan­ta­jes, agre­sio­nes, el blo­queo eco­nó­mi­co, de medi­ci­nas, de sus acti­vos, ni el «cer­co diplo­má­ti­co», como se vio con el inten­to de pro­vo­car una con­fron­ta­ción mili­tar en la fron­te­ra; pero insis­ti­rán has­ta pro­vo­car una inva­sión o gue­rra fra­tri­ci­da que des­en­ca­de­na­ría, muy segu­ra­men­te, en una gue­rra civil atí­pi­ca, por­que invo­lu­cra­ría míni­mo, dos ejér­ci­tos nacio­na­les con mucho poder y dos pue­blos her­ma­nos uni­dos por la his­to­ria pero sepa­ra­dos por el mez­quino inte­rés par­ti­cu­lar de las oli­gar­quías de Colom­bia y Vene­zue­la.

Como sos­tie­ne el jefe de la Cruz Roja, ellos no se pres­ta­ron para ese chan­ta­je y pre­tex­to, por­que esta­rían vio­lan­do los prin­ci­pios de neu­tra­li­dad e inde­pen­den­cia que son los que deter­mi­nan su par­ti­ci­pa­ción en cual­quier tipo de acción huma­ni­ta­ria.

Ade­más de esto, hay que decir que si Esta­dos Uni­dos, el gobierno colom­biano y el gru­po de Lima qui­sie­ran ayu­dar a los más vul­ne­ra­bles y nece­si­ta­dos, enton­ces empe­za­ría por la mis­ma Cúcu­ta y lle­va­rían esa ayu­da a los barrios peri­fé­ri­cos don­de abun­dan la mise­ria y la pobre­za extre­ma, o se la entre­ga­rían a los miles de inmi­gra­dos vene­zo­la­nos que hay en Colom­bia en sus ciu­da­des y pue­blos, o ayu­da­rían a evi­tar la muer­te por ina­ni­ción de niños de la Gua­ji­ra o el Cho­có, con lo cual que­da demos­tra­do su fal­so huma­nis­mo y su doble moral.

Por eso cuan­do Har­nisch afir­ma que «des­pués de los años noven­ta hubo en algu­nos con­flic­tos intere­ses de algu­nos gobier­nos de con­si­de­rar la acción huma­ni­ta­ria como una estra­te­gia de polí­ti­ca extran­je­ra. Ahí hay una mez­cla que no es bue­na para noso­tros por­que nos afec­ta», hay que leer entre líneas lo que ello sig­ni­fi­ca. Una inter­pre­ta­ción plau­si­ble es que Esta­dos Uni­dos y otras poten­cias han uti­li­za­do la «ayu­da huma­ni­ta­ria» como una estra­te­gia de agre­sio­nes, con­quis­tas e inva­sio­nes. Lo ha hecho Esta­dos Uni­dos en Irak, Afga­nis­tán, Libia y por últi­mo en Siria. No obs­tan­te, la dis­fra­zan de lucha por la «demo­cra­cia» y la «liber­tad» para poder tener cober­tu­ra de sus accio­nes mili­ta­res.

Peor aún, el gru­po que enca­be­za Ivan Duque, más dis­pues­to a gober­nar y solu­cio­nar los pro­ble­mas de Vene­zue­la que los de Colom­bia, está piso­tean­do y des­co­no­cien­do los prin­ci­pios del Dere­cho Públi­co Inter­na­cio­nal: la No inter­ven­ción en los asun­tos inter­nos de otro país, la auto­de­ter­mi­na­ción y la sobe­ra­nía de los pue­blos. En esta mate­ria el gobierno colom­biano está hacien­do el oso e inven­tan­do, como lo vie­nen hacien­do des­de la Can­ci­lle­ría, con la diplo­ma­cia. Las emba­ja­das y las rela­cio­nes inter­na­cio­na­les des­de que puso en esas car­te­ras ami­gos y alia­dos polí­ti­cos y no exper­tos en el tema, impro­vi­san­do y dejan­do por el piso a Colom­bia ante otras nacio­nes.

La agen­da de agre­sión con­tra Vene­zue­la se com­po­ne del ata­que mediá­ti­co, blo­queo eco­nó­mi­co, cer­co diplo­má­ti­co y gol­pe de Esta­do y la cons­tru­ye­ron entre los ase­so­res de Donald Trump (los hal­co­nes de la gue­rra, Mike Pom­peo, Mike Pen­ce, John Bol­ton y Elliot Abrams, entre otros) y las fac­cio­nes más extre­mis­tas de la oli­gar­quía colom­bia­na y vene­zo­la­na con la excu­sa de la repre­sión, la ham­bru­na y la fal­ta de medi­ci­nas en Vene­zue­la. Empe­zó por acu­sar, sin argu­men­tos de fon­do, de dic­ta­du­ra al gobierno vene­zo­lano y des­co­no­cer su gobierno legí­ti­mo para pro­du­cir el regi­me chan­ge o cam­bio de régi­men, obje­ti­vo que les ha falla­do has­ta aho­ra con el auto­pro­cla­ma­do moni­go­te Juan Guai­dó.

A par­tir de ahí vie­ne el cono­ci­do guión que Esta­dos Uni­dos ha imple­men­ta­do en aque­llos paí­ses del mun­do como Irak, Afga­nis­tán, Irán, Libia, Siria, Pana­má, Nica­ra­gua, Cuba, Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na, Hai­tí, Chi­le, Argen­ti­na, Uru­guay, Bra­sil que se nega­ron en algún momen­to de su his­to­ria a some­ter­se a sus dic­ta­dos e intere­ses eco­nó­mi­cos, mili­ta­res y polí­ti­cos.

Y cabe pre­gun­tar­se, ¿cómo lla­mar al régi­men colom­biano, cuan­do aquí se ase­si­na un líder o lide­re­sa social cada día, se per­si­gue la opo­si­ción, se cen­su­ra, se quie­re impo­ner una visión de la reali­dad y la his­to­ria que nie­ga la exis­ten­cia de un con­flic­to arma­do interno de 70 años, que man­tie­ne en la mise­ria o pobre­za extre­ma más de 4 millo­nes de colom­bia­nos y 20 millo­nes de pobres, ten­dría auto­ri­dad algu­na para recla­mar­le a otra nación sobre los pro­ble­mas que no ha sido capaz de resol­ver en la pro­pia?

Hay otros asun­tos que no tra­ta con rigu­ro­si­dad el direc­tor de la Cruz Roja en Colom­bia. Por ejem­plo, es dis­cu­ti­ble el aná­li­sis que ofre­ce sobre los des­pla­za­dos y los emi­gra­dos vene­zo­la­nos. Pare­ce que no cono­ce o no tie­ne cla­ro cuán­tos des­pla­za­dos tie­ne Colom­bia y al com­pa­rar con Vene­zue­la dice que la emi­gra­ción des­de allí supera cual­quier otra hoy en el mun­do. ¿Enton­ces cómo entien­de el des­pla­za­mien­to for­za­do que ha habi­do en Colom­bia que alcan­za a más de 6 millo­nes en 3 déca­das, docu­men­ta­do por el CNMH y otras orga­ni­za­cio­nes de DD.HH? Tam­po­co es cier­to que este gobierno y esca­sa­men­te el ante­rior, así haya hecho un acuer­do de paz con las FARC que está en vere­mos, esté com­pro­me­ti­da en «arre­glar su jar­dín».

Menos el gobierno de Iván Duque, decla­ra­do enemi­go de los acuer­dos, e intere­sa­do en un con­flic­to bina­cio­nal con reper­cu­sio­nes regio­na­les y mun­dia­les, de con­se­cuen­cias impre­de­ci­bles e incal­cu­la­bles.

Oto Hugui­ta

24 de febre­ro de 2019

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