«En toda Euro­pa se ve cla­ra­men­te un cor­te gene­ra­cio­nal, un ago­ta­mien­to de los par­ti­dos tra­di­cio­na­les»

Cola­bo­ra­dor per­ma­nen­te de Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, inte­lec­tual y lucha­dor a pie de calle jun­to a la izquier­da patrió­ti­ca y revo­lu­cio­na­ria vas­ca, ana­lis­ta des­ta­ca­do de polí­ti­ca inter­na­cio­nal, Iña­ki Gil de San Vicen­te es una fuen­te obli­ga­da de con­sul­ta para quie­nes ejer­ce­mos el perio­dis­mo de con­tra­in­for­ma­ción. Por eso, cree­mos impor­tan­te pre­sen­tar a nues­tros lec­to­res y lec­to­ras sus valio­sas opi­nio­nes sobre la situa­ción vas­ca, Lati­noa­mé­ri­ca y el mun­do. Estu­vi­mos hace pocas horas con él en Donos­tia y esto es lo que nos dijo.

¿Cómo eva­lúas la situa­ción actual en el País Vas­co, cuan­do ya han pasa­do sie­te años del aban­dono de la lucha arma­da por par­te de ETA?

Se está dan­do una situa­ción, que aun­que para­dó­ji­ca, en cier­ta for­ma esta­ba pre­vis­to de que fue­ra así. Hay un cam­bio de un sec­tor a favor muy cla­ro de prio­ri­zar la lucha ins­ti­tu­cio­nal y par­la­men­ta­ria, que anhe­la estar en el Par­la­men­to y las ins­ti­tu­cio­nes vas­con­ga­das, des­de una pers­pec­ti­va de una nego­cia­ción con la peque­ña y media­na bur­gue­sía, con el Par­ti­do Nacio­na­lis­ta Vas­co (PNV) aquí en la Comu­ni­dad Autó­no­ma y con sec­to­res repre­sen­ta­ti­vos de ese par­ti­do como Geroa Bai en Nava­rra. Tie­nen un cri­te­rio de aunar esfuer­zos de la lla­ma­da «socie­dad civil», «socie­dad demo­crá­ti­ca» etc., para una acu­mu­la­ción len­ta en base a prin­ci­pios sobe­ra­nis­tas, demo­crá­ti­co-bur­gue­ses, de segu­ri­dad social, de dere­chos bási­cos que hay que recu­pe­rar des­pués de tan­ta devas­ta­ción social que han intro­du­ci­do, sobre todo el PP y el PSOE, los últi­mos dos gobier­nos por par­te de Madrid.

Esa es la inter­pre­ta­ción ofi­cial, públi­ca, por­que esta inter­pre­ta­ción está pro­me­tien­do que el lla­ma­do Nue­vo Esta­tu­to, en el futu­ro que se abre, va a garan­ti­zar la posi­bi­li­dad de que Hego Eus­kal Herria, Nava­rra y Vas­con­ga­das, pue­dan defen­der sus dere­chos, pue­dan tener dere­cho a la pala­bra, pue­dan pre­sio­nar a Madrid des­de den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes espa­ño­las.

Fren­te a eso, se cons­ta­ta una caí­da en las movi­li­za­cio­nes de defen­sa pre­ci­sa­men­te de esos prin­ci­pios. Mien­tras que por una par­te hay movi­li­za­cio­nes de la juven­tud tra­ba­ja­do­ra, de las muje­res, de los jubi­la­dos y pen­sio­na­ria­do, de la cla­se tra­ba­ja­do­ra, una movi­li­za­ción que se ve en las calles y que con­tras­ta con la pasi­vi­dad rela­ti­va que hay en el esta­do espa­ñol. Hoy en Eus­kal Herria tene­mos un nivel sema­nal del pen­sio­na­ria­do movi­li­zán­do­se, la masi­vi­dad de muje­res jóve­nes tra­ba­ja­do­ras que están en orga­ni­za­cio­nes tam­bién impre­sio­na, los movi­mien­tos de los gaz­tetxes (cen­tros socia­les oku­pa­dos) y de las orga­ni­za­cio­nes juve­ni­les, son muy lla­ma­ti­vos. Tam­bién, la poten­cia de un nue­vo sin­di­ca­lis­mo de base joven que está avan­zan­do hacia la izquier­da vien­do las limi­ta­cio­nes del sin­di­ca­lis­mo clá­si­co, inclu­so con ten­sio­nes entre las cen­tra­les LAB y ELA. Eso con­tras­ta con la pasi­vi­dad con las movi­li­za­cio­nes ins­ti­tu­cio­na­les o del sis­te­ma par­la­men­ta­rio.

Hay dos mun­dos que se van dis­tan­cian­do poco a poco, don­de hay un cor­te gene­ra­cio­nal muy fuer­te, don­de por una par­te el mun­do joven y sec­to­res vete­ra­nos que se están suman­do a la lucha, no sola­men­te del pen­sio­na­ria­do sino tam­bién de muje­res, tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras. Ese cor­te se ha vis­to recien­te­men­te en la movi­li­za­cio­nes en Iru­ña-Pam­plo­na y en otros sitios, en las mani­fes­ta­cio­nes que se orga­ni­za­ron en defen­sa del barrio Erre­ka­leor en Vito­ria-Gas­teiz hace unos meses, en muchos otros sitios se está vien­do todo eso. Este dis­tan­cia­mien­to entre la Eus­kal Herria real, de las calles, de las movi­li­za­cio­nes, y la Eus­kal Herria ins­ti­tu­cio­nal en cier­ta for­ma esta­ba pre­vis­to por­que hay un vacia­mien­to de mili­tan­cia de la anti­gua izquier­da aber­tza­le clá­si­ca que ha que­da­do per­ple­ja.

Todo este blo­que de pro­ble­mas lle­va, sin embar­go, a otra con­tra­dic­ción: si el pre­sen­te ya es duro la pers­pec­ti­va de futu­ro es muy inquie­tan­te. En los dos últi­mos años el pue­blo tra­ba­ja­dor ha vis­to dis­mi­nui­dos sus ingre­sos en algo más de 600 euros mien­tras la bur­gue­sía se enri­que­ce sobre­ma­ne­ra. Por ejem­plo, la indus­tria del turis­mo, que en Donos­tia supo­ne en estos momen­tos el 13 o el 14% de la rique­za, por pri­me­ra vez en los últi­mos años tien­de a la baja. Todo indi­ca que en el Esta­do espa­ñol el turis­mo ya ha lle­ga­do a un lími­te. Pero hay nuba­rro­nes más alar­man­te: el pre­cio del cru­do, el aumen­to del cos­te del dine­ro, la impa­ga­ble deu­da del Esta­do, la deci­sión de la bur­gue­sía de no ceder, la ralen­ti­za­ción del cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co, la pér­di­da sala­rial con­ti­nua­da mien­tras suben los pre­cios, el enva­len­to­na­mien­to fas­cis­ta. Por poner un últi­mo ejem­plo: a nivel esta­tal los ser­vi­cios bási­cos de una vivien­da han aumen­ta­do un 27% en diez años, mien­tras el sala­rio ha des­cen­di­do un 8%, y estos por­cen­ta­jes tam­bién gol­pean al pro­le­ta­ria­do vas­co.

Por otra par­te se da el hecho de que las fábri­cas se están yen­do des­de Eus­kal Herria a Chi­na.

Si, pero toda­vía es un pro­ce­so que no se ha pre­ci­pi­ta­do. Hay algu­nas fábri­cas, pero la estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca vas­con­ga­da, vas­ca en gene­ral, por aho­ra ha aguan­ta­do ese pro­ce­so. Sí hay fábri­cas anti­guas que se quie­ren ir pero hay una con­tes­ta­ción popu­lar y obre­ra en ese sen­ti­do. De hecho el capi­ta­lis­mo vas­co-espa­ñol es el más indus­tria­li­za­do del Esta­do, con dife­ren­cia. Pero tam­bién hay que adver­tir que la bur­gue­sía vas­ca es una de las más egoís­tas y neo­li­be­ra­les del Esta­do, y que si por aho­ra no ha podi­do implan­tar de gol­pe una aus­te­ri­dad feroz ha sido por la resis­ten­cia tenaz de la cla­se obre­ra y del pue­blo.

Enton­ces, la pers­pec­ti­va eco­nó­mi­ca es demo­le­do­ra, la juven­tud no tie­ne pers­pec­ti­va. Hay un estu­dio recien­te a nivel de todo el Esta­do de Comi­sio­nes Obre­ras, que plan­tea que el 50% de la juven­tud en el Esta­do, un poqui­to menos en Eus­kal Herria, está con­de­na­da a tra­ba­jos basu­ra, con unos sala­rios de mise­ria. El pro­me­dio de edad de la juven­tud para poder salir­se de la casa fami­liar y crear su pro­pia vivien­da es de 30 años y lue­go, gene­ral­men­te con la ayu­da de los padres, poder com­prar o alqui­lar un piso.

En ese sen­ti­do, la pers­pec­ti­va es demo­le­do­ra, y por mucha cari­dad que haga el actual gobierno, el PNV, Geroa Bai o el PSOE, de aumen­tar un poco las pen­sio­nes, las pres­ta­cio­nes, la diná­mi­ca gene­ral del capi­ta­lis­mo es esa, más acen­tua­da por­que los datos des­de 2017 a esta épo­ca dan que la pro­duc­ción media va bajan­do, den­tro de poco ya se va a ago­tar la vida eco­nó­mi­ca que daba la Unión Euro­pea, el dine­ro bara­to va a des­apa­re­cer, y hay un mon­tón de indi­ca­ti­vos de que la eco­no­mía len­ta­men­te va a ir des­cen­dien­do, como hemos dicho arri­ba.

En ese doble pano­ra­ma, por una par­te, se da una situa­ción socio­eco­nó­mi­ca que ya no va a mejo­rar y, por otra par­te, hay un estan­ca­mien­to de lo que han pro­me­ti­do como el Nue­vo Esta­tu­to lleno de gran­des pre­ten­sio­nes sin con­te­ni­do con­cre­to alguno. El Nue­vo Esta­tu­to no va a salir, por mucho que el PNV lo reba­je para que sea acep­ta­do por las fuer­zas espa­ño­lis­tas, no se va a con­quis­tar a que su alta abs­trac­ción per­mi­te cual­quier mala­ba­ris­mo, ya que el Esta­do espa­ñol por impe­ria­lis­ta que es no va a acep­tar abso­lu­ta­men­te nin­gu­na de esas vías, y tam­po­co el PNV va a pre­sio­nar­le excep­to median­te algu­nos llo­ri­queos cara a su mili­tan­cia y para inten­tar enga­ñar aún más a EH Bil­du. Es una vía muer­ta, que lle­va a la des­ilu­sión y al des­en­ga­ño y fren­te a eso hay sec­to­res que ya se están orga­ni­zan­do por su par­te, que están plan­tean­do deba­tes muchos más en pro­fun­di­dad. Ese es el pano­ra­ma, un esce­na­rio lógi­co de escla­re­ci­mien­to fren­te a una situa­ción que hace dos, tres, cua­tro años indi­ca­ba que no había pers­pec­ti­va.

¿Esa orga­ni­za­ción popu­lar, des­de aba­jo, de la que hablas, que se está dan­do fun­da­men­tal­men­te en Nava­rra pero tam­bién en otros sitios de Eus­kal Herria, está fue­ra de los par­ti­dos o del algu­na mane­ra los par­ti­dos tra­tan de subir­se a esas movi­das?

Está fue­ra de los par­ti­dos. Es una auto­or­ga­ni­za­ción juve­nil, una auto­or­ga­ni­za­ción de per­so­nas mayo­res y adul­tas que apo­yan a esa juven­tud, es una reac­ti­va­ción de las rela­cio­nes entre los sec­to­res veci­na­les y obre­ros, de las preo­cu­pa­cio­nes teó­ri­cas, de los deba­tes. En estos momen­tos hay cua­tro o cin­co pági­nas webs en las redes, con deba­tes teó­ri­cos en Eus­kal Herria que tie­nen muchas entra­das para una pobla­ción tan peque­ña.

En reali­dad, es un pro­ce­so que ya fun­cio­na fue­ra de los par­ti­dos tra­di­cio­na­les por­que en toda Euro­pa se ha vis­to cla­ra­men­te un cor­te gene­ra­cio­nal, un ago­ta­mien­to de los par­ti­dos tra­di­cio­na­les. El des­plo­me, por ejem­plo, de Pode­mos es sin­to­má­ti­co, en Eus­kal Herria otro tan­to, enci­ma agu­di­za­do por las ten­sio­nes que aca­bo de expo­ner.

Eso no quie­re decir que auto­má­ti­ca­men­te vayan a salir otras for­mas orga­ni­za­ti­vas ya desa­rro­lla­das en lo fun­da­men­tal. Lo bási­co de ese pro­ce­so se está dado embrio­na­ria­men­te en la prác­ti­ca, ya exis­te en ini­cio, el pro­ble­ma es ver cómo todo eso va a ir con­flu­yen­do y va a ir crean­do pro­ce­sos de coor­di­na­ción entre los diver­sos nive­les. Y fren­te a eso, los par­ti­dos, sobre todo la izquier­da aber­tza­le ofi­cial como se la deno­mi­na, están muy ner­vio­sos, el caso con­cre­to más recien­te se dio aho­ra con lo ocu­rri­do en el gaz­tetxe Mara­vi­llas (R.: oku­pa­do por jóve­nes que lue­go fue­ron des­alo­ja­dos con repre­sión por par­te de la poli­cía y vuel­to a oku­par) por poner un caso, u otros simi­la­res, indi­can un nivel de ner­vio­sis­mo cre­cien­te ya que ven que las cosas se les van de las manos.

Salien­do del País Vas­co, nos intere­sa tu visión de la polí­ti­ca inter­na­cio­nal. En Colom­bia evi­den­te­men­te a par­tir del cese defi­ni­ti­vo de la lucha arma­da por par­te de quie­nes, des­de las FARC se han con­ver­ti­do en Par­ti­do, y la situa­ción que se abre con el nue­vo gobierno de Iván Duque, mues­tran que se ha pro­du­ci­do un retro­ce­so que va a influir, no sola­men­te en el caso de Vene­zue­la sino tam­bién en los paí­ses veci­nos. ¿Cómo ana­li­zas esa situa­ción?

La situa­ción de Colom­bia era pre­vi­si­ble que fue­ra así por­que des­de el momen­to en el cual un sec­tor de las FARC se des­ar­ma, aun­que entre­gue las armas a la ONU, y se tra­ga todas las pro­me­sas de un señor San­tos que era un cri­mi­nal, que diri­gió toda la gue­rra de con­tra­in­sur­gen­cia, que fue el bra­zo dere­cho de Uri­be, se pre­veía que inme­dia­ta­men­te des­pués de la fir­ma, inclu­so ante­rior­men­te, iban a empe­zar los ase­si­na­tos selec­ti­vos. Pero tam­bién, se ve que hay una inca­pa­ci­dad de lo que que­da de las FARC lega­li­za­da para pene­trar en el movi­mien­to social y popu­lar de pro­tes­ta que hay en Colom­bia, que es poten­te. Aho­ra mis­mo, sola­men­te por 500 mil votos no han gana­do el refe­rén­dum con­tra la corrup­ción.

En cier­ta for­ma es pare­ci­do a lo que podría suce­der en Eus­kal Herria, es el ago­ta­mien­to de una línea que se cre­yó las pro­me­sas de la bur­gue­sía, que una vez des­ar­ma­da ha vis­to que la bur­gue­sía nun­ca cede y aquí toda­vía lo están apli­can­do con las pri­sio­ne­ras y los pri­sio­ne­ros, y en el caso de Colom­bia si lo nece­si­tan tam­bién lo harán, como lo están lle­van­do a cabo a otra esca­la tam­bién en Cata­lun­ya, don­de el fas­cis­mo está muy acti­vo.

En Colom­bia, lo más dolo­ro­so es que todos los días se pro­du­cen ase­si­na­tos de líde­res y lide­re­sas socia­les de izquier­da, y tam­bién eso afec­ta a los des­mo­vi­li­za­dos de las FARC, los acuer­dos son papel moja­do y, como ocu­rre con Pales­ti­na, la comu­ni­dad inter­na­cio­nal mira hacia otro lado o se preo­cu­pa por des­es­ta­bi­li­zar Vene­zue­la.

En el caso de Colom­bia las con­tra­dic­cio­nes son tan fuer­tes que el fas­cis­mo está direc­ta­men­te inter­vi­nien­do en la calle. Por otra par­te, los sec­to­res en don­de actúa el ELN y otras orga­ni­za­cio­nes popu­la­res más radi­ca­les sin embar­go se man­tie­nen en lucha, inclu­so se están reasen­tan­do un poqui­to. Es una situa­ción con­tra­dic­to­ria, mien­tras que por una par­te los sec­to­res que se habían creí­do las pro­me­sas de la bur­gue­sía están en cla­ro retro­ce­so, los sec­to­res que no tra­ga­ron esas pro­me­sas y que han man­te­ni­do sus ban­de­ra bien altas no han sufri­do un des­gas­te, al con­tra­rio, están atra­yen­do a otros sec­to­res que quie­ren sumar­se a la lucha.

Aquí ten­dría­mos que inves­ti­gar un tema, que es el valor de la van­guar­dia como refe­ren­te mate­rial. Cuan­do la van­guar­dia des­apa­re­ce se pro­du­ce un des­plo­me terri­ble. Eso en Colom­bia se está vien­do, pero tam­bién hay anti­cuer­pos: un sec­tor muy amplio de las gue­rri­llas de las FARC, por los infor­mes que dice la ONU, están vol­vien­do a la mon­ta­ña o se están difu­mi­nan­do por las calles y los barrios popu­la­res.

Por últi­mo, está el otro com­po­nen­te, la estra­te­gia con­tra­in­sur­gen­te nor­te­ame­ri­ca­na que en estos momen­tos no va sola­men­te con­tra Colom­bia, Vene­zue­la, etc., sino con­tra todo el con­ti­nen­te. La pre­sen­cia de la OTAN es muy ilus­tra­ti­vo, como actúa en Bra­sil, en Argen­ti­na, el hecho de que aho­ra mis­mo hayan manio­bras mili­ta­res nor­te­ame­ri­ca­nas y bra­si­le­ñas, cosa que la gen­te de Bra­sil siem­pre se había resis­ti­do a que hubie­ran tro­pas yan­quis allí, o la polí­ti­ca de retro­ce­so del Fren­te Amplio en Uru­guay y de Muji­ca, que aun­que no sea pre­si­den­te, pro­du­ce ya no dolor sino has­ta cier­ta ver­güen­za. Más aún, pro­vo­ca cier­to son­ro­jo ver cómo ha habi­do gen­te que ha pues­to a Muji­ca por las nubes y que fue­ran inca­pa­ces de com­pren­der lo que se esta­ba ges­tan­do allí, de some­ti­mien­to a las exi­gen­cias nor­te­ame­ri­ca­nas. Toda esa polí­ti­ca indi­ca que el impe­ria­lis­mo, con el apo­yo de las bur­gue­sías lati­no­ame­ri­ca­nas, está pre­pa­ran­do una recon­quis­ta bru­tal con la inten­ción de que dure mucho tiem­po, esta­mos entran­do en otra fase de la agre­sión impe­rial.

Esto, por supues­to, reper­cu­te muchí­si­mo en Vene­zue­la cuyo gobierno tie­ne la mayo­ría pero que no se atre­ve a tomar impres­cin­di­bles polí­ti­cas revo­lu­cio­na­rias, que ‑según mi opi­nión- corre el ries­go de sepa­rar­se del nivel popu­lar. A la vez, exis­te una par­te popu­lar en Vene­zue­la muy cons­cien­te del peli­gro que está corrien­do y que se está orga­ni­zan­do para una gue­rra y una resis­ten­cia lar­ga. La recien­te mar­cha cam­pe­si­na Admi­ra­ble, por poner un caso, y otras movi­das comu­na­les, obre­ras, cam­pe­si­nas, veci­na­les, refle­jan en par­te, lo que he expues­to ante­rior­men­te en el caso de Colom­bia. En Vene­zue­la tam­bién exis­te esa pola­ri­za­ción, pero está pasan­do a otra esca­la, por aho­ra menos inten­sa, aun­que habrá que ver qué suce­de des­pués.

Es el fenó­meno típi­co de pola­ri­za­ción pre­via, a un escla­re­ci­mien­to de por dón­de vie­nen las con­tra­dic­cio­nes en el sen­ti­do duro. Pero todo indi­ca que si Esta­dos Uni­dos y las bur­gue­sías lati­no­ame­ri­ca­nas ven el peli­gro, inclu­so no sería de extra­ñar que hicie­ran apa­re­cer un nue­vo Plan Cón­dor con toda la tec­no­lo­gía cien­tí­fi­ca actual.

Hay un tema que estos últi­mos meses impac­ta en la izquier­da lati­no­ame­ri­ca­na que es Nica­ra­gua. Se ha divi­di­do la opi­nión sobre el queha­cer interno de un fenó­meno como fue siem­pre la Revo­lu­ción San­di­nis­ta, que tan­ta soli­da­ri­dad inter­na­cio­na­lis­ta pro­vo­có des­de julio del 79. ¿Qué visión tie­nes de lo que está ocu­rrien­do y en qué pue­den deri­var esos acon­te­ci­mien­tos?

Pien­so que hay dos cues­tio­nes ahí. Como cual­quier pro­ce­so que deri­va hacia la corrup­ción y la buro­cra­ti­za­ción es un espe­jo que se nos pone delan­te. Duran­te muchos años ni siquie­ra se han esta­do hacien­do comen­ta­rios crí­ti­cos o adver­ten­cias inter­nas de lo que esta­ba pasan­do en Nica­ra­gua. Exac­ta­men­te igual a los comen­ta­rios crí­ti­cos que ape­nas se refe­rían a Vene­zue­la, o que en abso­lu­to se hacían de Uru­guay por poner otro caso. O tam­po­co sobre Ecua­dor, cuan­do aho­ra se entien­den muchos pro­ble­mas que allí ocu­rrían, cuan­do vemos que este reac­cio­na­rio de Lenin Moreno de repen­te toma el poder sin que Correa se hubie­ra ima­gi­na­do que tipo de suje­to era.

Con res­pec­to a Nica­ra­gua esta­mos pagan­do las con­se­cuen­cias de una con­tra­dic­ción. Nica­ra­gua luchó y vivió heroi­ca­men­te en Revo­lu­ción, ven­ció y resis­tió en un momen­to en el cual el impe­ria­lis­mo había deci­di­do dar un sal­to pro­fun­dí­si­mo a nivel de la con­tra­in­sur­gen­cia mun­dial, que algu­nos lla­man neo­li­be­ra­lis­mo, que impli­ca­ba una serie de cosas, entre ellas que no se podía sepa­rar el con­tex­to inter­na­cio­nal del con­tex­to nacio­nal.

Enton­ces, en la medi­da en que noso­tros, digo por ejem­plo, des­de el País Vas­co, nos tenía­mos que defi­nir fren­te a la corrup­ción cre­cien­te en Nica­ra­gua, o fren­te al impre­sio­nan­te giro al cen­tro del Fren­te Amplio en Uru­guay ‑por ejem­plo, en mi inten­sa visi­ta allí que­dé impre­sio­na­do por ese desplazamiento‑, cuan­do tenía­mos que defi­nir­nos no lo hacía­mos a fon­do, según exi­ge la dia­léc­ti­ca de la ver­dad, por temor a entrar en con­flic­to con com­pa­ñe­ros de aquí que defen­dían al Fren­te Amplio. Suce­día lo mis­mo con los pri­me­ros sín­to­mas de inca­pa­ci­dad de la que ante deno­mi­ná­ba­mos Revo­lu­ción Boli­va­ria­na y que aho­ra que­dó en pro­ce­so boli­va­riano, por no comen­tar otras his­to­rias. Y que cons­te bien cla­ro que segui­re­mos dan­do nues­tro apo­yo incon­di­cio­nal a Vene­zue­la y su lucha titá­ni­ca. Como no enten­día­mos o como muchos recha­za­ban la uni­dad impe­ria­lis­ta del mun­do pen­sá­ba­mos que no con­ve­nía hacer muchas crí­ti­cas a esos pro­ce­sos, por­que inme­dia­ta­men­te eran crí­ti­cas que se refle­ja­ban aquí aun­que con otras for­mas.

Aquí y en otros paí­ses ha habi­do una mis­ti­fi­ca­ción y una acep­ta­ción total­men­te acrí­ti­ca del mal lla­ma­do Socia­lis­mo del siglo XXI por­que si cri­ti­cá­ba­mos a los pro­ce­sos socia­les en cri­sis del exte­rior inme­dia­ta­men­te tenía­mos que ana­li­zar lo que esta­ba pasan­do en nues­tra nación. Cuan­do se le mag­ni­fi­ca­ba sin con­cre­ción algu­na a ese «socia­lis­mo», o se hacían comen­ta­rios crí­ti­cos sobre muy pocos pro­ble­mas, se bus­ca­ban con­tac­tos per­ma­nen­tes con esos paí­ses para man­te­ner una polí­ti­ca de apo­yo al pro­ce­so de «paz», etc., enton­ces no era con­ve­nien­te ni cri­ti­car­les a ellos ni cri­ti­car­nos a noso­tros. Enton­ces, cuan­do los pro­ce­sos se dete­rio­ran, toman a mucha gen­te des­pre­ve­ni­da. Lo mis­mo ocu­rre aho­ra con Nica­ra­gua. Una razón de tal cosa, y no la menor, radi­ca en que se olvi­dó la uni­dad impe­ria­lis­ta del mun­do, es decir, que cual­quier pro­ble­ma en cual­quier par­te del mun­do tie­ne rela­cio­nes e impac­tos más o menos rápi­dos aquí mis­mo, por lo que es bási­co dis­po­ner de un cono­ci­mien­to actua­li­za­do de la lucha de las cla­ses y pue­blos explo­ta­dos a nivel mun­dial.

Pre­ci­san­do, con res­pec­to a Nica­ra­gua y la inje­ren­cia yan­qui que como se ha demos­tra­do diri­ge los ata­ques al igual que con­tra Vene­zue­la, Siria, etc., me remi­to como méto­do de inter­pre­ta­ción a esta pers­pec­ti­va: en 1882, en un deba­te en la Segun­da Inter­na­cio­nal, cuan­do Gran Bre­ta­ña bom­bar­deó el puer­to de Ale­jan­dría en Egip­to por­que sus intere­ses corrían ries­gos por una revuel­ta popu­lar con­tra el corrup­to gobierno, la mayo­ría esta­ba a favor de la polí­ti­ca mili­ta­ris­ta del colo­nia­lis­mo euro­peo. Kautsky, que esta­ba total­men­te per­di­do y des­orien­ta­do por­que su con­cep­ción estra­té­gi­ca eco­no­mi­cis­ta gira­ba a favor de la polí­ti­ca colo­nial, envió una car­ta a Engels para ver qué pos­tu­ra tenía el Vie­jo con res­pec­to a ese bom­bar­deo, par­tien­do del hecho de que había mucha gen­te en la Segun­da Inter­na­cio­nal que apo­ya­ba ese ata­que, basán­do­se en el mito del colo­nia­lis­mo civi­li­za­dor.

En 1882 la res­pues­ta de Engels fue tan cohe­ren­te e inter­na­cio­na­lis­ta como las de la déca­da de 1850 en la que él y Marx hicie­ron una denun­cia radi­cal del colo­nia­lis­mo y una defen­sa a ultran­za del dere­cho a la vio­len­cia defen­si­va que hoy les hubie­ra lle­va­do a la cár­cel. Engels argu­men­tó que la II Inter­na­cio­nal debía opo­ner­se siem­pre a cual­quier bom­bar­deo colo­nial al pue­blo de Ale­jan­dría, pese a que el jedi­ve de Egip­to fue­ra un corrup­to y estu­vie­ra aplas­tan­do a su pue­blo, que siem­pre tenían que apo­yar al pue­blo de Egip­to para que tira­se a ese corrup­to del gobierno, pero que los socia­lis­tas tenían que opo­ner­se rotun­da­men­te a toda inva­sión bri­tá­ni­ca. Inme­dia­ta­men­te nos vie­ne a la memo­ria las actua­les excu­sas impe­ria­lis­tas de «inter­ven­cio­nes huma­ni­ta­rias», «gue­rras pre­ven­ti­vas anti­te­rro­ris­tas», o los aún más actua­les «cas­cos blan­cos» que van bom­bar­dean­do con veneno por don­de pasan.

Enton­ces, apar­te del error del mie­do a la refle­xión libre y crí­ti­ca que pue­da inco­mo­dar a alguien y de no enfren­tar­nos con esa uni­dad impe­ria­lis­ta del mun­do y su impac­to en el plano nacio­nal, que ya for­man un todo, nos encon­tra­mos con otro dile­ma: nos limi­ta­mos a salir en defen­sa de unos dere­chos abs­trac­tos sobre la «liber­tad» son defen­der las liber­ta­des con­cre­tas y vita­les de las pobla­cio­nes bom­bar­dea­das por la reac­ción mun­dial, como se hace en muchos tex­tos de la izquier­da ama­ble y como­do­na duran­te estos últi­mos años. Por ejem­plo, lo hacían al comien­zo en Siria y le ponían a Al-Asad el mote de dic­ta­dor y no nom­bra­ban para nada las bru­ta­li­da­des del impe­ria­lis­mo. Por ejem­plo, sobre Nica­ra­gua exac­ta­men­te igual, citan de pasa­da en una sola fra­se las pre­sio­nes del impe­ria­lis­mo pero no hacen un aná­li­sis mun­dial del con­jun­to, de cómo es el con­flic­to mun­dial en estos momen­tos.

Des­de lue­go apo­yo un pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio san­di­nis­ta en Nica­ra­gua que vuel­va a recu­pe­rar el poder popu­lar res­ta­ble­cien­do la demo­cra­cia direc­ta embrio­na­ria­men­te socia­lis­ta, pero nun­ca con apo­yo de los Esta­dos Uni­dos y de la bur­gue­sía nica­ra­güen­se. Enton­ces, tene­mos que man­te­ner esa doble polí­ti­ca, de denun­cia de esa bur­gue­sía y de su amo yan­qui, de denun­cia a la corrup­ción, y a la vez armar ideo­ló­gi­ca y polí­ti­ca­men­te al pue­blo para que vuel­va a recon­quis­tar los valo­res revo­lu­cio­na­rios del sis­te­ma san­di­nis­ta, sabien­do quie­nes son los ami­gos y quie­nes los enemi­gos. Pero esto nos obli­ga a lle­gar tam­bién a un aná­li­sis interno de lo que está pasan­do en Eus­kal Herria y en cada uno de nues­tros paí­ses.

¿Cómo ves a Esta­dos Uni­dos e Israel en Medio Orien­te? Hay una pug­na muy fuer­te con el tema de Irán y Siria, no han podi­do derro­car a Bashar al-Asad, Hez­bo­lá ha cre­ci­do y se con­vier­te en uno de los obje­ti­vos por par­te de Israel y de Esta­dos Uni­dos pero a la vez no se ani­man por la situa­ción mili­tar que ha engen­dra­do ese movi­mien­to de resis­ten­cia islá­mi­ca en estos últi­mos años. ¿Cómo obser­vas ese per­fil de la polí­ti­ca mun­dial que siem­pre reper­cu­te en lo que ocu­rre en Amé­ri­ca Lati­na y en Euro­pa?

Esta­dos Uni­dos tie­ne como míni­mo cin­co pro­ble­mas fun­da­men­ta­les. Uno, la pro­duc­ti­vi­dad de tra­ba­jo en el país es míni­ma; dos, la tasa de pro­duc­ción de la indus­tria nor­te­ame­ri­ca­na está muy baja, la más baja en 40 años, pre­ci­sa­men­te por­que hay una sobre­car­ga pro­duc­ti­va exce­den­ta­ria muy alta; tres, el empo­bre­ci­mien­to cre­cien­te de su pobla­ción lo que aumen­ta la deu­da impa­ga­ble del país; cua­tro, no pue­de man­te­ner la pre­sen­cia mili­tar sufi­cien­te para hacer aquel sue­ño que que­ría Clin­ton de dos gue­rras y media, pero Trump se ha lan­za­do a un arma­men­tis­mo irra­cio­nal; y cin­co, está vien­do como el petro­dó­lar, uno de sus recur­sos fun­da­men­ta­les, está empe­zan­do a debi­li­tar­se por­que cada vez hay más paí­ses que quie­ren rom­per con el dólar. En base a todo eso, la polí­ti­ca de Esta­dos Uni­dos tie­ne varios obje­ti­vos, qui­tan­do lo que todos sabe­mos ya sobre la cues­tión de Chi­na, Rusia, etc.

Con res­pec­to a Medio Orien­te, sabe que su alia­do natu­ral, his­tó­ri­co, cul­tu­ral, civi­li­za­to­rio es Israel, no tan­to Ara­bia Sau­dí con la que pue­de tener una alian­za per­ma­nen­te, pero el alia­do estra­té­gi­co fun­da­men­tal, una excre­cen­cia de Esta­dos Uni­dos, un por­ta­avio­nes terres­tres es Israel car­ga­do de bom­bas nuclea­res, que se ha con­ver­ti­do prác­ti­ca­men­te en un apén­di­ce mili­tar de los Esta­dos Uni­dos para expor­tar con­tra­rre­vo­lu­cio­nes y tor­tu­ra­do­res, garan­ti­zan­do la pre­sen­cia impe­ria­lis­ta. Un apén­di­ce mili­tar y tam­bién reli­gio­so median­te el acer­ca­mien­to entre pode­ro­sas sec­tas evan­ge­lis­tas y sio­nis­tas en los EEUU. Las reli­gio­nes siem­pre han teni­do un con­te­ni­do eco­nó­mi­co, polí­ti­cos y mili­tar, en la actual cri­sis sis­té­mi­ca ese con­te­ni­do se mul­ti­pli­ca.

En esa situa­ción, el giro que está vivien­do el mun­do en su glo­ba­li­dad es el de un retro­ce­so del poder occi­den­tal, no sola­men­te de Esta­dos Uni­dos y Euro­pa, y un ascen­so len­to, muy con­tra­dic­to­rio, del poder asiá­ti­co, la Ruta de la Seda, las alian­zas mili­ta­res entre Rusia y Chi­na, el Tra­ta­do del Mar Cas­pio, las alian­zas mili­ta­res entre Irán con todos sus pro­ble­mas, con Rusia, el pro­ble­ma de Tur­quía que es el segun­do ejér­ci­to de la OTAN en Euro­pa, y lue­go un pro­ble­ma muy gor­do que es quién con­tro­la los tres estre­chos vita­les: el de Ormuz, el de Adén y el Canal de Suez.

Aho­ra ana­li­ce­mos estos tres estre­chos des­de la geo­es­tra­te­gia béli­ca: en un espa­cio muy peque­ñi­to hay tres estre­chos que pue­den estran­gu­lar la eco­no­mía mun­dial, y lo pue­den hacer cerrar en pocas horas. Por los tres cir­cu­la al rede­dor del 70% del comer­cio mun­dial de los pro­duc­tos petro­le­ros, gasís­ti­cos, etc., y de otras muchas mer­can­cías En ese entorno está Siria, si con­si­guen bal­ca­ni­zar Siria, des­tro­zar­la en mini­po­de­res ais­la­dos pero obe­dien­tes a las trans­na­cio­na­les ener­gé­ti­cas, algo pare­ci­do a la actual Libia, se aho­rra­rían muchí­si­mo pre­cio, tiem­po y segu­ri­dad por­que harían gaseo­duc­tos y oleo­duc­tos en direc­to has­ta el Medi­te­rrá­neo. Ade­más aplas­ta­rían a un país que, como Libia, demos­tró que sus pue­blos avan­za­rían rápi­da­men­te en la his­to­ria sien­do due­ños de sí mis­mos, a pesar de pro­ble­mas inter­nos que ape­nas eran nada com­pa­ra­dos al geno­ci­dio que están sufrien­do.

Mien­tras resis­ta Siria y des­de lue­go una vez que ven­za, el impe­ria­lis­mo segui­rá sufrien­do y sufri­rá per­ma­nen­tes pesa­di­llas inso­por­ta­bles con Irán y el estre­cho de Ormuz, Yemen y la base mili­tar chi­na en el estre­cho de Adén, y con el explo­si­vo Egip­to, some­ti­do a una dic­ta­du­ra impla­ca­ble para ase­gu­rar su Canal. En esta área se está ges­tan­do lo que podría ser el pre­lu­dio de una ter­ce­ra gue­rra mun­dial, apar­te de en otros sitios, pero sobre todo se está dan­do allí por­que en estos momen­tos es el lugar geo­es­tra­té­gi­co don­de se aho­ga­ría la eco­no­mía mun­dial. Irán ya ha adver­ti­do que cerra­rá Ormuz si es ata­ca­da, por don­de pasa el 30% del cru­do mun­dial. En un con­flic­to es muy fácil cerrar el estre­cho de Adén, y se lan­za­rían una doce­na de bom­bas ató­mi­cas sobre el Canal de Suez obtu­rán­do­lo.

No son fan­ta­sías deli­ran­tes, son aná­li­sis geo­es­tra­té­gi­cos y pla­nes mili­ta­res que se renue­van a cada día. Hace poco, por ejem­plo, hemos cono­ci­do la decla­ra­ción de gue­rra que debía leer en la tele­vi­sión la rei­na de Gran Bre­ta­ña en 1983 ante la enton­ces Ter­ce­ra Gue­rra Mun­dial con­tra la URSS. En una Ter­ce­ra Gue­rra Mun­dial el cie­rre de los tres estre­chos haría bas­tan­te menos daño a la alian­za euro­asiá­ti­ca que al impe­ria­lis­mo occi­den­tal. En una situa­ción así gana­rían las poten­cias que tie­nen más comu­ni­ca­cio­nes terres­tres, como Chi­na, Rusia, Tur­quía, Irán, Pakis­tán, etc., con todo el trán­si­to de la seda y todos los cana­les que están hacien­do de tre­nes de alta velo­ci­dad, que van pre­ci­sa­men­te por tie­rra, y que reque­ri­rían unos bom­bar­deos masi­vos inten­si­vos de armas nuclea­res, tác­ti­cas, etc., mien­tras que Euro­pa se que­da­ría sin ener­gía y los EEUU con mucha menos de la que nece­si­ta­ría.

Tene­mos que recu­pe­rar el hábi­to del estu­dio de la geo­es­tra­te­gia mili­tar, hábi­to coti­diano de las y los revo­lu­cio­na­rios mar­xis­tas por­que la gue­rra es inse­pa­ra­ble de la eco­no­mía y de la polí­ti­ca. La izquier­da ama­ble no pien­sa en tér­mi­nos mili­ta­res, da por supues­to que la bur­gue­sía es demo­crá­ti­ca y va a ceder pací­fi­ca­men­te su poder. Se ha per­di­do o aban­do­na­do la expe­rien­cia has­ta los años 30 de la izquier­da en el mun­do de tener bri­llan­tes estra­te­gas y ana­lis­tas mili­ta­res. Bas­ta hacer un aná­li­sis míni­mo de lo que se está jugan­do en toda la zona de Medio Orien­te y nos damos cuen­ta que es una baja muy peli­gro­sa para el impe­ria­lis­mo occi­den­tal y que las poten­cias terres­tres, sería la pri­me­ra vez, ten­drían ven­ta­jas geo­grá­fi­cas. Si se cie­rran esos tres cue­llos de bote­lla estran­gu­la­rían las eco­no­mías, sobre todo de Fran­cia, Gran Bre­ta­ña y Esta­dos Uni­dos, pero no las de Chi­na y Rusia. Lo mis­mo con res­pec­to a Vene­zue­la, o a Argen­ti­na: ¿qué se escon­de detrás de la mili­ta­ri­za­ción de Las Mal­vi­nas por la OTAN? Des­de lue­go que nada bueno para el pue­blo argen­tino. ¿Y Chi­le y el Canal de Bea­gle, o Nica­ra­gua y el canal que iba a patro­ci­nar Chi­na Popu­lar y que cau­só páni­co en los EEUU?

¿Cuál es el papel que jue­gan Has­san Nas­ra­llah y Hez­bo­lá, en todo el Mun­do ára­be?

Jue­gan un papel cla­ve. Hay dos fac­to­res ade­más del polí­ti­co, el cul­tu­ral y el reli­gio­so, ele­men­tos impor­tan­tes para vol­ver a recom­po­ner el orgu­llo de los sec­to­res inter­pre­ta­ti­vos del Islam que no son suníes que han esta­do menos­pre­cia­dos y ridi­cu­li­za­dos, que han vis­to como han esta­do macha­can­do a sus her­ma­nos pales­ti­nos las pro­pias bur­gue­sías ára­bes, el papel de las dic­ta­du­ra mili­tar que hay aho­ra en Egip­to cuyo obje­ti­vo es pre­ci­sa­men­te garan­ti­zar que no se cie­rre el Canal de Suez, o la dic­ta­du­ra teo­crá­ti­co-mili­tar y finan­cie­ra en Ara­bia Sau­dí.

Estos movi­mien­tos, por ejem­plo, los yeme­níes, lo que hacen es reva­lo­ri­zar pre­ci­sa­men­te el con­te­ni­do popu­lar de la resis­ten­cia anti­co­lo­nial y anti­im­pe­ria­lis­ta y plan­tean rei­vin­di­ca­cio­nes que, una vez que cono­ces un poco la his­to­ria ára­be, te das cuen­ta que han esta­do des­de siem­pre ahí.

Creo que no esta­mos valo­ran­do cómo la des­com­po­si­ción racis­ta y fas­cis­ta de la bue­na par­te de cul­tu­ra occi­den­tal se está dan­do bajo la excu­sa del terro­ris­mo «islá­mi­co» ins­ti­ga­do por el impe­ria­lis­mo y por los sec­to­res más reac­cio­na­rios del islam, que aun así han cau­sa­do menos des­truc­cio­nes y muer­tes que el fun­da­men­ta­lis­mo cris­tiano. No esta­mos valo­ran­do los movi­mien­tos popu­la­res que, con sus patriar­ca­do con­tra la mujer y la infan­cia más o menos duro según los paí­ses, etcé­te­ra, se enfren­tan a la opre­sión. Sin embar­go, en esos luga­res jue­gan un papel fun­da­men­tal de fre­nar a un impe­ria­lis­mo. Hez­bo­lá es un ejem­plo cla­ro, ven­ció en el 2006 a las bri­ga­das aco­ra­za­das israe­líes de una for­ma bri­llan­te, por aho­ra Israel no se atre­ve a enfren­tar­se a Hez­bo­lá, y una de las cosas bue­nas que está tenien­do, por ejem­plo, son los datos del debi­li­ta­mien­to de la moral del ase­sino ejér­ci­to israe­lí. Tene­mos que actua­li­zar la lec­ción bol­che­vi­que de la reu­nión de Bakú en 1920.

Car­los Arná­rez

3 de sep­tiem­bre de 2018

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