Acla­ra­ción

A las 13:10 del pasa­do 29 de noviem­bre envié este email nada más reci­bir el tex­to Con­fluen­cia polí­ti­ca inter­na­cio­na­lis­ta por la rup­tu­ra con el régi­men del 78. Des­pués reen­vié el email a varias per­so­nas cono­ci­das por su inter­na­cio­na­lis­mo para que que­da­ra cons­tan­cia de mi auto­crí­ti­ca y de mi petición. 

El email dice así: 

Esti­ma­da Nines: Fue un error mío de pre­ci­pi­ta­ción no leer con deta­lle el docu­men­to. Leí la rei­vin­di­ca­ción del dere­cho de auto­de­ter­mi­na­ción, y me pare­ció sufi­cien­te para dar mi apo­yo. Lue­go me olvi­dé del tema duran­te la estan­cia en Vene­zue­la. Aho­ra he leí­do el tex­to con cui­da­do y he vis­to una cosa que se me pasó por alto, en un prin­ci­pio, por la rapi­dez de la lec­tu­ra: plan­teáis una «con­fluen­cia», y tal como está redac­ta­do me pare­ce dema­sia­do ambi­guo, pue­de dar pie a inter­pre­ta­cio­nes opues­tas inclu­so. Por esto te pido que reti­res del docu­men­to mi fir­ma, a la espe­ra de un deba­te más sose­ga­do y pro­fun­do. Sien­to mucho el malen­ten­di­do ini­cial, que sólo es de res­pon­sa­bi­li­dad mía, y per­ma­nez­co a la espe­ra de poder tener una lar­ga con­ver­sa­ción sobre la ver­da­de­ra natu­ra­le­za del Esta­do espa­ñol. Por favor, reti­ra mi firma.

Com­pren­do que por la pre­mu­ra de tiem­po y por la mis­ma diná­mi­ca de las publi­ca­cio­nes haya sido impo­si­ble reti­rar mi fir­ma del docu­men­to. Sin embar­go, apro­ve­cho esta cir­cuns­tan­cia para acla­rar que, como he sos­te­ni­do en otros tex­tos, la rei­vin­di­ca­ción de la rup­tu­ra con el lla­ma­do «régi­men del 78», sien­do nece­sa­ria, es sólo el pri­mer paso tác­ti­co de un avan­ce revo­lu­cio­na­rio estra­té­gi­co que debe cues­tio­nar la mis­ma via­bi­li­dad his­tó­ri­ca del Esta­do espa­ñol en cuan­to mar­co de acu­mu­la­ción amplia­da de capi­tal. Limi­tar­se a la rup­tu­ra con el «régi­men del 78» inclu­so aun­que se reco­noz­ca for­mal­men­te el dere­cho de auto­de­ter­mi­na­ción de las nacio­nes, sin expli­car siquie­ra en pocas pala­bras qué «con­fluen­cia inter­na­cio­na­lis­ta» se pro­po­ne, es una hui­da hacia ade­lan­te, es pos­ter­gar para un futu­ro inde­fi­ni­do la reso­lu­ción de una de las quie­bras estruc­tu­ra­les que pudren a Espa­ña en cuan­to mar­co de acu­mu­la­ción des­de, al menos, el siglo XVI. La impor­tan­cia de este deba­te es cru­cial por­que ata­ñe a la tota­li­dad de la prác­ti­ca revo­lu­cio­na­ria den­tro del Esta­do. Por ejem­plo, a la for­ma organizativa. 

Es mi deseo que esta con­fu­sión que tie­ne su ori­gen en mi ini­cial lige­re­za sir­va en reali­dad para, por fin, abrir una deci­si­va refle­xión estra­té­gi­ca sobre la incom­pa­ti­bi­li­dad últi­ma entre socia­lis­mo y España.

Con fra­ter­ni­dad internacionalista.

Iña­ki Gil de San Vicente

Eus­kal Herria, 30 de noviem­bre de 2017

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