Micro­cré­di­tos: cuan­do los pobres finan­cian a los ricos

Hace ya más de 10 años que Attac Cadtm Maroc se intere­sa en la deu­da públi­ca, uno de los ins­tru­men­tos uti­li­za­dos por las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras inter­na­cio­na­les y los gobier­nos occi­den­ta­les para hacer ingre­sar a los paí­ses del sur a paso for­za­do en la mun­dia­li­za­ción neo­li­be­ral. Los pla­nes de ajus­te estruc­tu­ral apli­ca­dos a comien­zos de los años ochen­ta y las medi­das de aus­te­ri­dad siem­pre reno­va­das reper­cu­ten direc­ta­men­te en las con­di­cio­nes de vida de las pobla­cio­nes, par­ti­cu­lar­men­te en las zonas rura­les y en los barrios mar­gi­na­les de las ciu­da­des, a cau­sa de la des­truc­ción de los cul­ti­vos ali­men­ta­rios de sub­sis­ten­cia y de una par­te impor­tan­te del peque­ño cam­pe­si­na­do, del aumen­to de la pre­ca­rie­dad del tra­ba­jo y del des­man­te­la­mien­to de los ser­vi­cios públi­cos, de aho­ra en más pagos para la mayo­ría. Es así que se pri­va a millo­nes de per­so­nas de los recur­sos sufi­cien­tes para cubrir sus nece­si­da­des coti­dia­nas ele­men­ta­les, lo que cons­ti­tu­ye un terreno favo­ra­ble a la expan­sión expo­nen­cial del micro­cré­di­to. Asi­mis­mo, cuan­do apa­re­ció en la región de Ouar­za­za­te en el sudes­te de Marrue­cos un movi­mien­to de víc­ti­mas del micro­cré­di­to, Attac Cadtm Maroc evi­den­te­men­te rela­cio­nó la deu­da públi­ca y esta for­ma de deu­da pri­va­da y deci­dió apo­yar el movi­mien­to.

En abril de 2014, Attac Cadtm Maroc orga­ni­zó una cara­va­na afri­ca­na de soli­da­ri­dad con­jun­ta­men­te con el movi­mien­to de las víc­ti­mas del micro­cré­di­to de Ouar­za­za­te, para encon­trar­se con los pres­ta­ta­rios y pres­ta­ta­rias de la región con el fin de escu­char­les, lle­var­les soli­da­ri­dad, posi­bi­li­da­des de reagru­par­se y orga­ni­zar­se para enfren­tar los múl­ti­ples pro­ble­mas encon­tra­dos con las ins­ti­tu­cio­nes de micro­fi­nan­za (IMF).

De esta cam­pa­ña nacie­ron nume­ro­sas inte­rro­gan­tes a las que inten­ta­mos res­pon­der a tra­vés de un estu­dio rea­li­za­do sobre el per­fil de los clien­tes de la micro­fi­nan­za, los pro­ble­mas vin­cu­la­dos con los con­tra­tos y el rol del micro­cré­di­to en la rela­ción de las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras con las capas más caren­cia­das de la pobla­ción. Reco­ge­mos aquí algu­nas de las con­clu­sio­nes de este estu­dio1.

Las con­di­cio­nes de adju­di­ca­ción de los con­tra­tos

Pri­me­ro hay que enten­der que las ins­ti­tu­cio­nes de micro­cré­di­to prac­ti­can una polí­ti­ca volun­ta­ris­ta de ven­tas al públi­co des­ti­na­do: el de los pobres. De esta mane­ra, el Fon­do Jai­da, conec­ta­do con la Caja de depó­si­to y de ges­tión y espe­cia­li­za­do en el finan­cia­mien­to de los orga­nis­mos de micro­fi­nan­za en Marrue­cos, habla de enro­la­mien­to. El uso de esta ter­mi­no­lo­gía mili­tar nos dice bas­tan­te de la natu­ra­le­za de las rela­cio­nes que entre­te­jen las IMF con sus clien­tes. Como en los tiem­pos de la cons­crip­ción, las IMF envían a sus reclu­ta­do­res a las pla­zas de las ciu­da­des y de los pue­blos, a los mer­ca­dos, o hacen puer­ta a puer­ta en los barrios des­he­re­da­dos. Mien­tras más clien­tes logren, mejor es la remu­ne­ra­ción y lo mis­mo en dife­ren­tes nive­les de la estruc­tu­ra. La lógi­ca no es enton­ces res­pon­der a una deman­da, sino atraer a la clien­te­la a cual­quier pre­cio. Esto se hace en detri­men­to de las nece­si­da­des reales de los clien­tes y de un aca­ba­do estu­dio del expe­dien­te y de los pro­yec­tos de cada per­so­na. Por lo tan­to, en un con­tex­to de fuer­tes pre­sio­nes, los even­tua­les clien­tes se ven obli­ga­dos a fir­mar el con­tra­to de cré­di­to lo más rápi­da­men­te posi­ble.

La lógi­ca es atraer a la clien­te­la a cual­quier pre­cio, en detri­men­to de las nece­si­da­des reales y de un aca­ba­do estu­dio del expe­dien­te y de los pro­yec­tos de cada per­so­na.

Aho­ra bien, esta clien­te­la es par­ti­cu­lar­men­te vul­ne­ra­ble. Ofre­cer pla­ta a per­so­nas que en su mayo­ría no tie­nen ingre­sos regu­la­res, que tie­nen todo tipo de difi­cul­ta­des para lle­gar a fin de mes y ali­men­tar a una fami­lia nume­ro­sa, anal­fa­be­tos2 y en nin­gún caso fami­lia­ri­za­dos con el mun­do de la admi­nis­tra­ción, los ban­cos y las finan­zas, cons­ti­tu­ye una pre­sa fácil para los agen­tes remu­ne­ra­dos por ren­di­mien­to. En esas con­di­cio­nes, sería nece­sa­rio poner en mar­cha meca­nis­mos de pro­tec­ción para cubrir­los con­tra todos los abu­sos. Sin embar­go suce­de lo con­tra­rio y se apro­ve­cha la inex­pe­rien­cia de los clien­tes para poder expri­mir­los mejor.

La legi­bi­li­dad de los con­tra­tos

La lec­tu­ra de los con­tra­tos es par­ti­cu­lar­men­te ári­da e incom­pren­si­ble para el que no es espe­cia­lis­ta. ¿Qué decir, enton­ces, cuan­do la mayo­ría de la clien­te­la es anal­fa­be­ta o ile­tra­da3? Ade­más, estos con­tra­tos tipo están a menu­do redac­ta­dos en carac­te­res peque­ños, varias veces foto­co­pia­dos, sus dife­ren­tes sec­cio­nes no siem­pre infor­ma­das, y cuan­do lo están, a menu­do están redac­ta­das a mano, con una letra prác­ti­ca­men­te ile­gi­ble.

Las mis­mas sec­cio­nes pue­den estar mal rotu­la­das (así los gas­tos de expe­dien­tes pue­den fac­tu­rar­se en dife­ren­tes luga­res del con­tra­to, bajo dife­ren­tes ape­la­cio­nes; los gas­tos de «acom­pa­ña­mien­to» pue­den estar tam­bién pre­vis­tos sin que se pre­ci­se en qué con­sis­te el acom­pa­ña­mien­to).

Las tasas de inte­rés

Sin duda el aspec­to más escan­da­lo­so es el ocul­ta­mien­to de la tasa de inte­rés efec­ti­va anual que ten­drá que pagar el deu­dor. Las IMF habi­tual­men­te se con­ten­tan con sig­ni­fi­car la tasa de inte­rés y los mon­tos men­sua­les de los reem­bol­sos. Este disi­mu­lo de la tasa de inte­rés efec­ti­va anual tie­ne por obje­ti­vo enga­ñar a los clien­tes con res­pec­to a las tasas de inte­rés reales. Las tasas de inte­rés pue­den así pare­cer par­ti­cu­lar­men­te bajas (1,5% a 3,5% men­sual) mien­tras que la tasa de inte­rés anual fluc­túa entre 30 y 35%, a veces bien por enci­ma de la tasa pro­me­dio de inte­rés anual apli­ca­da en el sec­tor ban­ca­rio que fluc­túa entre 6 y 7% y de la tasa techo fija­da por el Ban­co de Marrue­cos, que se sitúa alre­de­dor de 14%4. Es por lo tan­to una ver­da­de­ra tasa de usu­ra la que se le impo­ne a los clien­tes de las IMF, quie­nes, recor­dé­mos­lo, son per­so­nas caren­cia­das que por ese moti­vo no tie­nen acce­so a los cré­di­tos ban­ca­rios comu­nes. Así que a los pobres se le cobra más caro.

Las IMF jus­ti­fi­can esas tasas por el hecho de que sien­do los prés­ta­mos peque­ños, los gas­tos de admi­nis­tra­ción son impor­tan­tes. Pero los gas­tos de expe­dien­te se con­ta­bi­li­zan apar­te, cuan­do no se fac­tu­ran el doble ¡o el tri­ple!

Las con­di­cio­nes de reem­bol­so

Por otra par­te, las con­di­cio­nes de reem­bol­so son sen­ci­lla­men­te abe­rran­tes. En efec­to, en la mayo­ría de los casos se supo­ne que estos micro­cré­di­tos finan­cian acti­vi­da­des gene­ra­do­ras de ingre­sos, según reza la expre­sión. Por con­si­guien­te, una vez que se ha acor­da­do el prés­ta­mo hay que mon­tar el pro­yec­to, poner­lo en movi­mien­to y ver de qué mane­ra sub­sis­tir en lo coti­diano y reem­bol­sar al orga­nis­mo de cré­di­to. Esto impli­ca tiem­po antes de poder con­tar con las pri­me­ras entra­das de dine­ro más algu­nas ganan­cias. Pero, con fre­cuen­cia los reem­bol­sos se ini­cian al mes siguien­te del otor­ga­mien­to del cré­di­to5. En esas con­di­cio­nes es impo­si­ble desa­rro­llar el pro­yec­to. La encues­ta rea­li­za­da por Attac Cadtm Maroc deve­la un índi­ce de fra­ca­so del 75% de los pro­yec­tos de la mues­tra encues­ta­da. Aquí es don­de empie­za la espi­ral de no pago de las cuo­tas y las prác­ti­cas de aco­so por par­te de los agen­tes de las IMF, que pue­den lle­gar has­ta la vio­len­cia físi­ca o moral, la qui­ta de bie­nes, la apli­ca­ción de pro­ce­di­mien­tos judi­cia­les expe­di­ti­vos.

Cabe men­cio­nar tam­bién la prác­ti­ca del prés­ta­mo dicho soli­da­rio, que con­sis­te en tras­la­dar la res­pon­sa­bi­li­dad del reem­bol­so ya no sobre un solo deu­dor, sino sobre un gru­po de per­so­nas soli­da­rias, para el caso de que una per­so­na de ese gru­po no cum­pla con el reem­bol­so. Esta prác­ti­ca agre­ga la pre­sión del gru­po a las pre­sio­nes ejer­ci­das por las IMC, en detri­men­to del víncu­lo social y de soli­da­ri­da­des que podían haber­se for­ja­do entre las per­so­nas de una mis­ma aldea o de un mis­mo barrio.

Para poder cum­plir, se ponen en prác­ti­ca todos los medios posi­bles, des­de pedir pres­ta­do al entorno más cer­cano, la ven­ta de algu­nos bie­nes, al endeu­da­mien­to múl­ti­ple con dife­ren­tes IMF. Según nues­tro estu­dio, menos de 4% de los pres­ta­ta­rios pudie­ron pagar el prés­ta­mo con los recur­sos obte­ni­dos gra­cias a la acti­vi­dad finan­cia­da por el prés­ta­mo.

¿Las resis­ten­cias?

Los tri­bu­na­les recha­zan las que­jas de los pocos pres­ta­ta­rios que se aven­tu­ran en este terreno, fuer­tes en expe­dien­tes fácil­men­te defen­di­bles con tan­tos vicios de for­ma y de prác­ti­cas delic­ti­vas por par­te de las IMF. Es lo que se pro­du­jo en Ouar­za­za­te cuan­do varias víc­ti­mas de estas ins­ti­tu­cio­nes, orga­ni­za­das en un movi­mien­to estruc­tu­ra­do y soli­da­rio, qui­sie­ron pre­sen­tar una denun­cia. En revan­cha, fue­ron los dos líde­res del movi­mien­to los que tuvie­ron que sen­tar­se en el ban­qui­llo de los acu­sa­dos, en un pro­ce­so arma­do de cabo a rabo basa­do en expe­dien­tes con­tra­dic­to­rios. El tri­bu­nal de Ouar­za­za­te se puso cla­ra­men­te del lado de las IMF y tuvie­ron que trans­cu­rrir tres años de pro­ce­di­mien­tos y nume­ro­sas movi­li­za­cio­nes para que las dos per­so­nas per­se­gui­das sean final­men­te sobre­seí­das.

El movi­mien­to de las víc­ti­mas del micro­cré­di­to de Ouar­za­za­te, apo­ya­do por Attac Cadtm Maroc, movi­li­zó de mane­ra ejem­plar a hom­bres y muje­res enga­ña­dos y des­po­ja­dos por las IMF – sobre todo a las muje­res, que mos­tra­ron una com­ba­ti­vi­dad y una deter­mi­na­ción impre­sio­nan­tes. Logró poner en duda el dis­cur­so mis­ti­fi­ca­dor de las ins­ti­tu­cio­nes de micro­fi­nan­za, tan­to ante el país como a nivel inter­na­cio­nal don­de tuvo fuer­tes reper­cu­sio­nes mediá­ti­cas. Bajo esa supues­ta lucha con­tra la pobre­za exis­ten en reali­dad otros obje­ti­vos, espe­cial­men­te, exten­der la ban­ca­ri­za­ción al con­jun­to de la pobla­ción, inclu­so a la fran­ja más pobre, y mano­tear el poco dine­ro de que dis­po­nen.

La micro­fi­nan­za en Marrue­cos hacia una ban­ca­ri­za­ción de los pobres

Efec­ti­va­men­te, des­de hace años, el FMI y el Ban­co Mun­dial se pusie­ron el obje­ti­vo de ampliar la ban­ca­ri­za­ción a nivel mun­dial. Inclu­so se pusie­ron una fecha tope: 2020. Es por eso que, en Marrue­cos como en otras par­tes, la refor­ma del sis­te­ma finan­cie­ro inte­gra la amplia­ción de la esfe­ra de los ser­vi­cios ban­ca­rios para alcan­zar la par­te más gran­de de la pobla­ción, es lo que lla­man la inclu­sión finan­cie­ra6.

Para dar res­pues­ta a este obje­ti­vo, el Esta­do apli­có una serie de medi­das que favo­re­ce el rol del sec­tor finan­cie­ro. Aumen­tar la pla­za del micro­cré­di­to cons­ti­tu­ye uno de los medios de esta polí­ti­ca. El Ban­co Mun­dial es el que acom­pa­ña prin­ci­pal­men­te, vía CGAP7, la ins­tau­ra­ción y la evo­lu­ción de las IMF hacia su inclu­sión en la esfe­ra ban­ca­ria en Marrue­cos, ase­gu­rán­do­les ayu­da téc­ni­ca y finan­cie­ra. Esta con­cier­ne a la ges­tión rigu­ro­sa de las acti­vi­da­des de esos orga­nis­mos, como asi­mis­mo al fun­cio­na­mien­to que per­mi­ta el máxi­mo ren­di­mien­to finan­cie­ro.

Se apli­ca­ron varias enmien­das en la ley que rige la micro­fi­nan­za en Marrue­cos. Des­de 2007, las IMF pue­den pro­po­ner con­tra­tos de segu­ro; des­de 2012, pue­den trans­for­mar­se en ban­cos o bien con­ver­tir­se en accio­na­rias de ban­cos. Bajo esta mis­ma lógi­ca, Bank Al Magh­rib rec­ti­fi­có la ley ban­ca­ria en enero de 2015, colo­can­do a estas ins­ti­tu­cio­nes bajo su con­trol igual que las otras ins­ti­tu­cio­nes ban­ca­rias. El CGAP, en una de sus reco­men­da­cio­nes des­ti­na­das a Marrue­cos, insis­te en las medi­das que per­mi­tan esta tran­si­ción. Uno de los obs­tácu­los resi­de en que las IMF hoy están habi­li­ta­das a apli­car tasas de inte­rés muy supe­rio­res a las vigen­tes en los ban­cos y a la tasa máxi­ma fija­da por el Ban­co Cen­tral. El CGAP se ocu­pa de ase­gu­rar el éxi­to de las estra­te­gias que per­mi­tan levan­tar este obs­tácu­lo.

La inclu­sión finan­cie­ra de los pobres, un medio para enri­que­cer­se

La par­ti­ci­pa­ción de la ban­ca pri­va­da en el finan­cia­mien­to de las IMF, no es algo nue­vo. Más allá de las dona­cio­nes y del finan­cia­mien­to otor­ga­do por los orga­nis­mos públi­cos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les, los ban­cos repre­sen­ta­ban el 80% del finan­cia­mien­to de las IMF en 2012, y esto era así ya en el ori­gen de las IMF8. En su Infor­me anual de 1998, la fun­da­ción Zakour9 escri­bía que 75% de su capi­tal con­sa­gra­do a los micro­cré­di­tos era finan­cia­do por el sec­tor ban­ca­rio. La inver­sión de los ban­cos pri­va­dos en la micro­fi­nan­za en Marrue­cos mues­tra la ren­ta­bi­li­dad espe­ra­da de este mer­ca­do: por una par­te, la pobla­ción poten­cial­men­te invo­lu­cra­da se esti­ma en un millón de clien­tes; por otra par­te, el sec­tor es alta­men­te lucra­ti­vo: des­de su crea­ción, los orga­nis­mos de micro­fi­nan­za dis­tri­bu­ye­ron alre­de­dor de 50 mil millo­nes de dirhams10, que en la mayor par­te esta­ban des­ti­na­dos a los micro­cré­di­tos. Si apli­ca­mos la tasa de inte­rés pro­me­dio de 33%, que es la que prac­ti­can las IMF, los clien­tes han debi­do pagar alre­de­dor de 67 mil millo­nes de dirhams (capi­tal+ inte­rés).

Así pues, el sec­tor finan­cie­ro uti­li­za las IMF para lle­gar a la gran mayo­ría de la pobla­ción, com­pren­di­dos los más pobres, y poder de esta mane­ra tener una mano sobre el con­jun­to de la pobla­ción. Las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras inter­na­cio­na­les las pre­sen­tan como una for­ma de lucha con­tra la pobre­za, pobre­za que ellas mis­mas con­tri­bu­ye­ron sus­tan­cial­men­te a agra­var con sus pla­nes de ajus­te estruc­tu­ral y las dife­ren­tes refor­mas del sec­tor finan­cie­ro pro­mo­vi­do en el con­jun­to de los paí­ses del sur. Pero, en la prác­ti­ca, la ban­ca­ri­za­ción de los pobres no está diri­gi­da a satis­fa­cer las nece­si­da­des de ellos acor­dán­do­les ser­vi­cios finan­cie­ros. Muy por el con­tra­rio, la pre­ca­rie­dad se con­vier­te en un mer­ca­do atrac­ti­vo para los inver­so­res y per­fec­ta­men­te lucra­ti­vo. El micro­cré­di­to vie­ne a cons­ti­tuir una nue­va herra­mien­ta de trans­fe­ren­cia de la rique­za de los pobres a los ricos.

Omar Azi­ki, Luci­le Dau­mas, Fati­ma Zah­ra

28 de agos­to de 2017

Fuen­te: http://​www​.cadtm​.org/​M​i​c​r​o​c​r​e​d​i​t​o​s​-​c​u​a​n​d​o​-​l​o​s​-​p​o​b​res

Fuen­te y tra­duc­cion: Pres­sen­za

  1. Este estu­dio hoy está dis­po­ni­ble en ára­be, نظام القروض الصغرى، فقراء يمولون أغنياء . La ver­sión en fran­cés está en pre­pa­ra­ción.
  2. No hay esta­dís­ti­cas ofi­cia­les a este res­pec­to, en cam­bio, dife­ren­tes estu­dios par­cia­les rea­li­za­dos por las IMC, la FNAM, o la que reali­zó Attac Maroc, con­ver­gen en el dibu­jo de un mis­mo per­fil de clien­tes de la micro­fi­nan­za.
  3. En la mues­tra del estu­dio rea­li­za­do por Attac Maroc, el por­cen­ta­je de anal­fa­be­tos supera el 57% y se ele­va a 67% en las muje­res.
  4. Según el Ban­co Cen­tral «Bank Al-Magh­rib» la tasa de inte­rés máxi­ma al 31 de mar­zo de 2016 fue de 14,38%.
  5. Con res­pec­to a este tema, ver la expe­rien­cia argen­ti­na des­cri­ta en este mis­mo núme­ro.
  6. Según los resul­ta­dos de un estu­dio del Bank Al Magh­rib (BAM) en cola­bo­ra­ción con el Ban­co Mun­dial sobre la inclu­sión finan­cie­ra, la tasa de ban­ca­ri­za­ción en Marrue­cos alcan­zó 62% al tér­mino del pri­mer semes­tre de 2014 (http://​www​.cha​llen​ge​.ma/​b​a​n​k​-​a​l​-​m​a​g​h​r​i​b​-​d​r​e​s​s​e​-​s​o​n​-​d​i​a​g​n​o​s​t​i​c​-​3​9​2​21/).
  7. Gru­po con­sul­ti­vo para la asis­ten­cia a los más pobres, ins­ti­tu­ción crea­da por el Ban­co Mun­dial.
  8. FNAM, Le livre blanc du micro­cré­dit au Maroc (El libro blan­co del micro­cré­di­to en Marrue­cos), 2012.
  9. La Fun­da­ción Zakou­ra, es una IMF fun­da­da en 1997, que se fusio­nó con otra aso­cia­ción de micro­cré­di­to, debi­do a una cri­sis por los impa­gos (http://​moroc​co​mi​cro​fi​nan​ce​blog​.blogs​pot​.com​.es/​2​0​1​1​/​0​6​/​c​r​i​s​e​-​d​e​l​a​-​m​i​c​r​o​f​i​n​a​n​c​e​-​a​u​-​m​a​r​o​c​-​l​a​.​h​tml).
  10. http://www.cm6-microfinance.ma/uploads/file/Pr%C3%A9sentation%20Mr_%20Mohammed%20EL%20MAZOURI.pdf

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