Car­ta de un comu­nis­ta a la direc­ción de las FARC

Coman­dan­tes Timo­león Jimé­nez, Iván Már­quez, Pablo Cata­tum­bo, Pas­tor Ala­pe, Joa­quín Gómez, Mau­ri­cio Jara­mi­llo, Ber­tul­fo Álva­rez, Car­los Anto­nio Loza­da y Ricar­do Téllez. Y a Jesús San­trich y Gabriel Ángel.

Quién y por qué

Quien les escri­be fue mili­tan­te urbano del PCCC de las FARC duran­te 13 años. Casi todo ese perío­do desa­rro­llé mi tra­ba­jo clan­des­tino en un cen­tro urbano del suroc­ci­den­te del país. Me reti­ré indi­vi­dual­men­te1 jus­to al momen­to de ente­rar­me —tras un perío­do de nega­cio­nis­mo e incre­du­li­dad— que sí iba en serio la entre­ga de las armas del pue­blo a la bur­gue­sía (por inter­me­dio de la ONU) para su des­truc­ción2. No soy disi­den­te, soy un comu­nis­ta con­ven­ci­do, que espe­ra que otros comu­nis­tas incon­for­mes rom­pan con el silen­cio como hoy lo estoy hacien­do yo, ese silen­cio que es dema­sia­do pare­ci­do a la estu­pi­dez, por­que como decía Jai­me Par­do Leal hay momen­tos en que callar es men­tir. Yo al menos no quie­ro men­tir, men­tir­me a mí mis­mo ni men­tir­le al país3.

Yo ya no podré rom­per con el silen­cio «dan­do la cara» en el pró­xi­mo Con­gre­so, pues supon­go que por mi deci­sión de apar­tar­me de lo que con­si­de­ro una aven­tu­ra elec­to­ral a mí se me con­si­de­ra para­dó­ji­ca­men­te poco menos que trai­dor, o un «cobar­de deser­tor», y por lo tan­to no podré asis­tir. Es por eso que les escri­bo esta car­ta, de cara a toda la izquier­da y de paso a todo el mun­do por­que ese es el pre­cio de la lega­li­dad a la que hoy uste­des se avo­can. Les escri­bo más en con­cre­to por dos razones.

La pri­me­ra es que qui­sie­ra que por fin reco­noz­can (para uste­des mis­mos y la mili­tan­cia, no pre­ten­do que lo hagan públi­ca­men­te por­que ese no es su esti­lo) que en las FARC hay des­acuer­dos impor­tan­tes, pero tam­bién que com­pren­dan que no todos los des­acuer­dos son disen­sos polí­ti­cos o ideo­ló­gi­cos, que no todos los disen­sos son disi­den­cias, que no todos los disi­den­tes son adver­sa­rios (o sim­ples nar­cos como se insi­núa con cinis­mo del fren­te 1º, que como se sabe fue la pri­me­ra pero no la úni­ca disi­den­cia colec­ti­va) y por últi­mo que no todos los adver­sa­rios tie­nen que ser enemigos.

Sería muy impor­tan­te dicho reco­no­ci­mien­to para per­mi­tir las fran­cas y abier­tas dis­cu­sio­nes que se deben dar en el Con­gre­so. Tam­bién es impor­tan­te por­que el ambien­te orga­ni­za­ti­vo interno en la actua­li­dad por lo que aún per­ci­bo es de temor a expre­sar una crí­ti­ca, de temor a ser seña­la­do de disi­den­te, enten­di­do esto auto­má­ti­ca­men­te como sinó­ni­mo de enemi­go. Y aun­que lo que más exis­te entre la mili­tan­cia urba­na, y creo que no solo la urba­na, son dudas (que es impor­tan­te acla­rar­les) tam­bién exis­ten algu­nas cer­te­zas con­tra­pues­tas, algu­nas incon­for­mi­da­des y por supues­to algu­nas crí­ti­cas. De la capa­ci­dad para expre­sar­las, reci­bir­las, asu­mir­las, tomar­las en serio y ges­tio­nar­las depen­de­rá en bue­na medi­da el éxi­to del nue­vo pro­yec­to polí­ti­co que sur­ja del Congreso.

La segun­da es para expre­sar algu­nas de esas dudas y tam­bién algu­nas de esas incon­for­mi­da­des y crí­ti­cas. Advier­to que la tra­di­ción polí­ti­ca en la que me for­mé me empu­ja a ejer­cer en estas líneas, y sin pedir per­mi­so, la liber­tad de expre­sión como la enten­de­mos los comu­nis­tas, como liber­tad de dis­cu­sión y crí­ti­ca, bajo la idea de que hay que decir y decir­nos las ver­da­des aun­que due­lan. Lo hago para dejar­las en el ambien­te pre­vio al Con­gre­so, para que des­en­ca­de­nen cosas que estoy segu­ro de que no pue­den ser más que posi­ti­vas para el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio y para la nue­va orga­ni­za­ción que debe­rá sur­gir de entre las ceni­zas de las FARC.

Aun­que en esta car­ta me expre­se con dure­za y a veces con rabia (pero nun­ca con ren­cor) mis deseos y mi espe­ran­za siguen pues­tos en que a quie­nes hoy con­for­man esta orga­ni­za­ción les depa­re un por­ve­nir bien­aven­tu­ra­do en polí­ti­ca. Des­pués de todo, en un sen­ti­do revo­lu­cio­na­rio sien­to que somos «de los mis­mos» aun­que no sea­mos igua­les, y por ende mis sim­pa­tías siguen con muchos de ustedes.

Sobre las armas: mi hipótesis

¿Por qué las FARC entre­ga­ron las armas?4. Es la pri­me­ra pre­gun­ta que cual­quier colom­biano o colom­bia­na debió haber­se hecho y les ase­gu­ro que la mili­tan­cia no fue la excep­ción. Podría supo­ner­se obvia la res­pues­ta sobre todo para la mili­tan­cia, algo así como «ya sabía­mos que esto iba a pasar en algún momen­to», pero al menos para una par­te —con­si­de­ra­ble— de noso­tros no fue así. En la con­cep­ción y plan estra­té­gi­co de las FARC tal y como nos lo ense­ña­ron y como lo pudi­mos leer en algu­nos docu­men­tos, nun­ca estu­vo entre­gar las armas a cam­bio de par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca, como si estas fue­ran mone­da de cambio.

Por eso las nego­cia­cio­nes siem­pre se lle­va­ron a cabo bajo una con­cep­ción de «diplo­ma­cia de gue­rre­ros», o sea sacar ven­ta­jas mili­ta­res en el esce­na­rio polí­ti­co, hablar de paz mien­tras se pre­pa­ra­ba la gue­rra, igual a como lo hacía y lo sigue hacien­do aún hoy la burguesía.

Esa acti­tud no era para nada cíni­ca, era la más reco­men­da­ble para revo­lu­cio­na­rios que «dia­lo­gan» con lo más tram­po­so, des­pre­cia­ble y mez­quino que ha engen­dra­do la huma­ni­dad, que es la bur­gue­sía. Era la mejor acti­tud de revo­lu­cio­na­rios que saben que «en una revo­lu­ción se triun­fa o se mue­re si es ver­da­de­ra» como dijo el Ché, que saben que en ella no se tran­sa como si fue­ra un nego­cio, sobre todo por­que se tie­ne cla­ro que el enemi­go tam­bién quie­re sola­men­te la vic­to­ria y se la jue­ga toda a ella.

En una gue­rra no hay fór­mu­la «gana-gana», siem­pre hay derro­ta­dos aun­que esto no quie­re decir que siem­pre hay exter­mi­nio o humi­lla­ción. Cuan­do algu­nos «con­flic­tó­lo­gos» recien­te­men­te hablan de «empa­tes» o «equi­li­brios» en los con­flic­tos arma­dos esto se tra­ta sim­ple­men­te de lo que en aje­drez se lla­ma tablas, que un ban­do aco­rra­la al otro sin sali­da y sin posi­bi­li­dad de mover­se pero es inca­paz de exter­mi­nar­lo. Le toca enton­ces en la vida real nego­ciar la ren­di­ción del enemi­go con más o menos con­di­cio­nes según lo per­mi­ta el nivel de aco­rra­la­mien­to. A esto se le lla­ma vic­to­ria estra­té­gi­ca y sue­le ver­se expre­sa­da en «mesas de diá­lo­gos» que lle­gan a «feliz tér­mino» por­que una de las par­tes no se sien­te capaz de parar­se de la mesa a seguir combatiendo.

Estas ren­di­cio­nes con con­di­cio­nes se dan siem­pre en un momen­to en el que los gana­do­res tie­nen afán de vic­to­ria por múl­ti­ples razo­nes y ante todo pre­sio­nes y quie­nes se rin­den, habien­do per­di­do en el plano estra­té­gi­co saben que lo que sigue no pue­de ser más que inú­til desan­gra­mien­to con una baja pro­ba­bi­li­dad de recu­pe­ra­ción en el lar­go pla­zo y que a lo que más pro­ba­ble­men­te los pue­de con­du­cir es a per­der la mucha o poca capa­ci­dad que aún con­ser­van de poner con­di­cio­nes para la ren­di­ción. Esto las FARC lo ha sabi­do siem­pre y por ello dise­ñó pla­nes tre­men­da­men­te rea­lis­tas. En este sen­ti­do la lla­ma­da «solu­ción polí­ti­ca al con­flic­to» que estu­vo siem­pre pre­sen­te en el dis­cur­so de Manuel, Jaco­bo y Alfon­so no sig­ni­fi­ca­ba más que la pre­ten­sión de hacer ren­dir al Esta­do con con­di­cio­nes en una mesa de diá­lo­gos (por­que no era posi­ble ni desea­ble exter­mi­nar las FFAA regu­la­res) para ter­mi­nar de ese la con­fron­ta­ción mili­tar directa.

El plan estra­té­gi­co de las FARC con­sis­tía en lograr dicha ren­di­ción del Esta­do colom­biano en un momen­to en el que se con­ju­ga­ra una neu­tra­li­za­ción mili­tar de fuer­zas (esto impli­ca­ba la dis­per­sión de la fuer­za enemi­ga por todo el terri­to­rio y des­plie­gue del 50% de las pro­pias en la cor­di­lle­ra orien­tal, este fue el esque­ma ori­gi­nal posi­ble­men­te modi­fi­ca­do en la 9a con­fe­ren­cia tras los gol­pes inocul­ta­bles del plan patrio­ta y suce­so­res) con una insu­rrec­ción popu­lar urba­na con­cre­ta­men­te en Bogo­tá pero con «répli­cas» en otras ciu­da­des, diri­gi­da por el PCCC, apo­ya­da por las mili­cias y las redes urba­nas y cohe­sio­na­da polí­ti­ca­men­te por un masi­vo movi­mien­to boli­va­riano o MBNC quien ideal­men­te sería el lla­ma­do a desem­pe­ñar el papel de por­ta­voz de los insu­rrec­tos con los 10 pun­tos para un gobierno de recons­truc­ción y recon­ci­lia­ción nacio­nal» en la mano (pun­tos que en la 9a se amplia­ron. Y ni aún enton­ces se con­si­de­ra­ba la posi­bi­li­dad de entre­gar las armas, como máxi­mo de sus­pen­der su uso.

Tam­bién nos ense­ña­ron (aun­que esto no pudi­mos cono­cer docu­men­tos espe­cí­fi­cos por moti­vos de segu­ri­dad, según nos dije­ron) que en la 9a con­fe­ren­cia se había replan­tea­do, o mejor que se le había dado desa­rro­llo al plan estra­té­gi­co en su aspec­to polí­ti­co, defi­nien­do unos momen­tos en un pro­ce­so ascen­den­te de medi­ción de fuer­zas urba­nas con 2019 como el momen­to cul­mi­nan­te ideal­men­te insurreccional.

Cuan­do nos ente­ra­mos de esto pen­sa­mos en pri­mer lugar que era pre­ten­cio­so pre­ten­der dic­tar­le una ruta cro­no­ló­gi­ca a un levan­ta­mien­to insu­rrec­cio­nal. Pero como pasos en un pro­ce­so de pre­pa­ra­ción orga­ni­za­ti­va para un levan­ta­mien­to podía fun­cio­nar. Lo segun­do que per­ci­bi­mos fue un evi­den­te para­le­lo que nos agra­dó y pare­ció acer­ta­do con la pla­ni­fi­ca­ción estra­té­gi­ca de Hugo Chá­vez en Vene­zue­la, el lla­ma­do Plan Nacio­nal de la Patria que en su pri­me­ra ver­sión con­du­ci­da por el pro­pio Chá­vez lle­ga­ba has­ta 2013 y cuya segun­da ver­sión que fue su inva­lua­ble lega­do polí­ti­co con­fia­do a Nico­lás Madu­ro iba tam­bién has­ta 2019. ¡Qué bella iba a ser Amé­ri­ca Lati­na para 2020, según esos pla­nes!5

Así enten­di­da la estra­te­gia en lo mili­tar y en lo polí­ti­co6 debe ser cla­ro el hecho de que esta no se logró con­cre­tar con éxi­to ni en lo mili­tar ni en lo polí­ti­co. En lo mili­tar, por­que lo mili­tar ya no exis­te y eso habla por sí solo. Y en lo polí­ti­co por­que has­ta aho­ra no ha habi­do tal medi­ción de fuer­zas como la ima­gi­ná­ba­mos, ha pare­ci­do más bien que la ban­de­ra de la solu­ción polí­ti­ca nego­cia­da, que bur­da­men­te ha sido lla­ma­da «paz», se ha tra­ga­do el tra­ba­jo orga­ni­za­ti­vo y de movi­li­za­ción popu­lar y que, a dos años del «pla­zo final» de 2019, todo pare­ce indi­car que lo elec­to­ral con sus cam­pa­ñas suce­si­vas y sin fin se va a tra­gar, nue­va­men­te, el tra­ba­jo polí­ti­co que debía tener voca­ción insu­rrec­cio­nal. Si alguien pien­sa que el capi­tal polí­ti­co y la mili­tan­cia de una sola orga­ni­za­ción alcan­zan para per­se­guir de mane­ra rea­lis­ta ambas ambi­cio­nes, está popu­lar­men­te hablan­do «mian­do fue­ra del tiesto».

Creo que has­ta aquí he nom­bra­do algu­nos ele­men­tos impor­tan­tes para inten­tar res­pon­der a la pre­gun­ta de por qué las FARC entre­ga­ron las armas. La res­pues­ta más vero­sí­mil y plau­si­ble sería pues que las entre­ga­ron por­que no tuvie­ron otra opción via­ble o al menos por­que fue la mejor opción que tenían en un con­tex­to de reve­ses irre­pa­ra­bles en lo mili­tar que com­pro­me­tie­ron de fon­do la estra­te­gia. Esto se lla­ma derro­ta estra­té­gi­ca aun­que due­la decir­lo y escu­char­lo. Los diá­lo­gos de la Haba­na fue­ron una ren­di­ción con condiciones.

Evi­den­cia de eso es el hecho de que se nego­cia­ra tras el ase­si­na­to de Alfon­so Cano. Si mal no recuer­do Timo­león dijo en una entre­vis­ta que estas habían sido las pala­bras de Alfon­so: «San­tos quie­re poner mi cadá­ver aún tibio sobre la mesa». Otra evi­den­cia fue que en el acuer­do no se toca­ra ni un pelo del mode­lo eco­nó­mi­co, ni tan siquie­ra de los tra­ta­dos ni de la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca, ni de la doc­tri­na mili­tar con­tra­in­sur­gen­te del Esta­do, y que la pro­me­sa de refor­ma rural fue­ra tan pobre7.

Otra evi­den­cia fue que se con­ti­nua­ra el pro­ce­so des­pués de que tras el NO que le die­ron a San­tos en el ple­bis­ci­to la bur­gue­sía a una sola voz exi­gie­ra la rene­go­cia­ción. Otra prue­ba fue que efec­ti­va­men­te se rene­go­cia­ran cosas muy sen­si­bles para bene­plá­ci­to del uri­bis­mo y el cris­tia­nis­mo recal­ci­tran­te, esto sí fue una ver­da­de­ra humi­lla­ción que un ejér­ci­to que no estu­vie­ra derro­ta­do jamás la habría aceptado.

Una evi­den­cia más es que haya habi­do con­cen­tra­ción y desar­me total cuan­do aún no se hace nada por des­mon­tar el para­mi­li­ta­ris­mo, cuan­do aún todo el acuer­do rene­go­cia­do sigue en manos de un con­gre­so (un con­gre­so con voce­ros sin voto o con­vi­da­dos de pie­dra por par­te de las FARC) que va a mano­sear pun­to por pun­to antes de apro­bar­lo. Y eso sin hablar de las bajas pro­ba­bi­li­da­des de imple­men­ta­ción ple­na de esos pun­tos, pri­me­ro rene­go­cia­dos y des­pués mano­sea­dos, bajas pro­ba­bi­li­da­des ante la even­tua­li­dad de que el pró­xi­mo pre­si­den­te de Colom­bia sea Var­gas Lle­ras u Ordó­ñez8.

No se me tome por pesi­mis­ta, reite­ro que mis deseos son de bien­aven­tu­ran­za polí­ti­ca para las FARC, y has­ta elec­to­ral aun­que soy abs­ten­cio­nis­ta. Pero para ganar en polí­ti­ca pri­me­ro hay que cono­cer el terreno que se pisa y sobre todo saber­se ver al espe­jo tal cual se es y saber ver al enemi­go tal cual es.

Pre­gun­tas

Pero como dije, en el cen­tro deben estar las pre­gun­tas más que las hipó­te­sis. La pri­me­ra de esas pre­gun­tas sigue sien­do ¿por qué entre­ga­ron las armas?9 Pero hay otras pre­gun­tas, qui­zá más per­ti­nen­tes, más vigen­tes, más acu­cian­tes y de las cua­les urge una respuesta.

Al haber entre­ga­do las armas, uste­des ¿con­si­de­ran cadu­ca la tác­ti­ca de gue­rra de gue­rri­llas fren­te a la actual tec­no­lo­gía mili­tar bur­gue­sa?, ¿o lo cadu­co es la estra­te­gia insu­rrec­cio­nal apo­ya­da por un ejér­ci­to irre­gu­lar de base cam­pe­si­na?, ¿ha per­di­do vigen­cia el plan­tea­mien­to de la toma del poder por la vía de las armas en manos del pue­blo levan­ta­do? Estas pre­gun­tas son impor­tan­tes por­que per­mi­ti­rían un jui­cio más sen­sa­to por par­te de otras orga­ni­za­cio­nes insur­gen­tes que aún no han entre­ga­do y que pro­ba­ble­men­te no lo van a hacer en el cor­to plazo.

Si las res­pues­tas fue­ran afir­ma­ti­vas (en cuyo caso serían nece­sa­rios argu­men­tos sóli­dos que lo evi­den­cia­ran), sería un gra­ve error no adver­tir­les a los demás com­pa­ñe­ros que siguen alza­dos en armas. Si se tie­nen estos ele­men­tos de jui­cio debe­rían ser com­par­ti­dos con ellos, y de paso con muchos mili­tan­tes de las FARC, como el pro­pio Jesús San­trich que hace poco en una entre­vis­ta dijo valien­te­men­te que sigue pen­san­do, como muchos lo pen­sa­mos, que está vigen­te y abier­ta la puer­ta de la lucha arma­da en Colom­bia, que si no les cum­plen a uste­des habrá que vol­ver a levan­tar los fusiles.

Y si son afir­ma­ti­vas las res­pues­tas a esas pre­gun­tas, ¿cuál es la estra­te­gia revo­lu­cio­na­ria que pro­po­nen y que no reque­ri­ría el uso de las armas? Esta tie­ne la mis­ma impor­tan­cia que las ante­rio­res. Para muchos de noso­tros vie­ne sien­do más que cla­ro a la luz de las expe­rien­cias his­tó­ri­cas, que si en una revo­lu­ción no hay múscu­lo mili­tar que la res­pal­de, pro­ve­nien­te ya sea de la frag­men­ta­ción del ejér­ci­to regu­lar, de la con­for­ma­ción de un ejér­ci­to insur­gen­te o de una mili­cia popu­lar, no hay con­ti­nui­dad posi­ble de cual­quier vic­to­ria polí­ti­co elec­to­ral pasa­je­ra. No hay cons­truc­ción posi­ble de Socia­lis­mo10. Por eso las FARC en su ori­gen eran el bra­zo arma­do de los comu­nis­tas colom­bia­nos para la revo­lu­ción. Pero es posi­ble que este­mos equi­vo­ca­dos quie­nes así pen­sa­mos, es posi­ble que uste­des hayan hecho otros aná­li­sis u otros des­cu­bri­mien­tos basa­dos en otras expe­rien­cias. Es lo que debe­rían acla­rar, por lo menos a su mili­tan­cia y a otras fuer­zas de la izquier­da revolucionaria.

Final­men­te, ¿con­si­de­ran via­ble el triun­fo de una estra­te­gia polí­ti­ca revo­lu­cio­na­ria que no cuen­te con la par­ti­ci­pa­ción con­cer­ta­da de las fuer­zas boli­va­ria­nas de las cua­les uste­des pre­ten­den la hege­mo­nía, con las fuer­zas cami­lis­tas, las fuer­zas gue­va­ris­tas y las fuer­zas M‑L, entre otras? Esta pre­gun­ta no es retó­ri­ca. Has­ta aho­ra pare­ce que uste­des estu­vie­ran asu­mien­do una de dos cosas, o bien que el ELN tam­bién va a entre­gar armas y que una par­te mayo­ri­ta­ria del cami­lis­mo se va a sumar al Blo­que que uste­des pro­po­nen, y que por lo tan­to la par­te mino­ri­ta­ria del ELN y los M‑L no impor­tan. O bien que no impor­ta ni siquie­ra lo que suce­da con el ELN y en ese sen­ti­do que la «uni­dad de los comu­nis­tas» –PCC y FARC— por sí sola pue­de con todo11.

En ese sen­ti­do, más val­dría apren­der de la expe­rien­cia his­tó­ri­ca. La bur­gue­sía colom­bia­na siem­pre ha pro­cu­ra­do divi­dir para ven­cer y derro­tar a las fuer­zas insur­gen­tes y por lo tan­to nun­ca ha acep­ta­do la inte­gra­ción de todas ellas a la polí­ti­ca legal. Esto fue muy cla­ro para las FARC en 1990, cuan­do en medio del pro­ce­so de des­mo­vi­li­za­ción del M19, el Quin­tín Lame y disi­den­cias del ELN y el EPL, y la con­vo­ca­to­ria a una Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te que las FARC habían veni­do pidien­do des­de fina­les de los 80, se pro­du­ce el ata­que a «Casa Ver­de», al cam­pa­men­to del secre­ta­ria­do de las FARC, fuer­za mayo­ri­ta­ria de la CGSB.

El 12 de agos­to del año siguien­te (1991) Manuel Maru­lan­da decía: «Hubié­ra­mos podi­do estar en la ANC si [el señor pre­si­den­te] no nos hubie­ra cerra­do el paso con el ata­que del 9 de diciem­bre». Y el pro­pio Alfon­so Cano, quien se encon­tra­ba lide­ran­do los diá­lo­gos con la Coor­di­na­do­ra, decía el 4 de sep­tiem­bre «Hubié­se­mos que­ri­do argu­men­tar y luchar en el seno de la ANC pero las cir­cuns­tan­cias que el país cono­ce, frus­tra­ron la posi­bi­li­dad his­tó­ri­ca de con­ver­tir sus con­clu­sio­nes en un tra­ta­do de paz». Para muchos en el país ha sido cla­ro que el M19 y el EPL hacien­do polí­ti­ca legal cum­plían el papel de des­le­gi­ti­mar con su dis­cur­so paci­fis­ta a los que se man­tu­vie­ron arma­dos, a la vez que estos gru­pos sin el apo­yo de las otras fuer­zas de la Coor­di­na­do­ra Gue­rri­lle­ra no podían lograr gran cosa en polí­ti­ca elec­to­ral. Efec­ti­va­men­te en 1992 pier­den la per­so­ne­ría jurí­di­ca 12 movi­mien­tos polí­ti­cos, inclui­do Espe­ran­za Paz y Liber­tad, el PCC y el MOIR. Y los logros revo­lu­cio­na­rios del M19 han sido muy pocos, algu­nos pien­san que nulos.

Estas expe­rien­cias deben revi­sar­se, repa­sar­se y ana­li­zar­se para evi­tar que en esta coyun­tu­ra se vaya a jugar algo pare­ci­do, tener a las FARC des­ar­ma­das para des­le­gi­ti­mar al ELN y al EPL, y a estos aún arma­dos para ais­lar fácil­men­te a las FARC en la polí­ti­ca elec­to­ral parlamentaria.

Para cla­ri­fi­car todas estas pos­tu­ras y cues­tio­nes, no bas­ta­ría con decla­ra­cio­nes públi­cas coyun­tu­ra­lis­tas, por eso se hace urgen­te la tarea, que el Con­gre­so debe exi­gir y dele­gar, de cons­truir una his­to­ria inter­na de las FARC, don­de pue­dan reve­lar­se las dife­ren­tes posi­cio­nes sobre todos estos asun­tos que se han dispu­tado en los dis­tin­tos momen­tos his­tó­ri­cos de la orga­ni­za­ción y cuá­les han sido sus por­ta­vo­ces, don­de se pue­dan iden­ti­fi­car los dife­ren­tes plan­tea­mien­tos y líneas, don­de la mili­tan­cia pue­da encon­trar refe­ren­tes reales detrás de la apa­rien­cia de con­sen­so y unidad.

Es la hora de supe­rar el secre­tis­mo y la ima­gen arti­fi­cial de con­sen­so que sola­men­te sir­ven en tiem­pos de gue­rra para man­te­ner dis­ci­pli­na y cohe­sión. En tiem­pos de lucha demo­crá­ti­ca, que no se debe con­fun­dir con paz, sola­men­te podrán ser­vir para cimen­tar una ban­ca­rro­ta polí­ti­ca sin pre­ce­den­tes en la his­to­ria recien­te del país. Asu­mir el reto de cons­truir esa His­to­ria inter­na sería lo más hones­to de cara a la mili­tan­cia en vís­pe­ras del Con­gre­so cons­ti­tu­ti­vo del par­ti­do. Son uste­des como Secre­ta­ria­do, que han par­ti­ci­pa­do de las Con­fe­ren­cias y Ple­nos, los pri­me­ros lla­ma­dos a asumirlo.

Si eso no suce­de, y mien­tras eso no suce­da, sola­men­te pue­do con­vo­car a los comu­nis­tas que hay den­tro de las FARC a que par­ti­ci­pen del par­ti­do de masas o elec­to­ral que sur­ja de las FARC asu­mién­do­lo como fren­te de masas orga­ni­za­do; pero que por apar­te que enta­ble­mos un diá­lo­go amplio, ges­tio­na­do en la clan­des­ti­ni­dad pero públi­co en sus argu­men­tos y con­clu­sio­nes, con todos los cua­dros revo­lu­cio­na­rios del país (del PCC, PCC-ML y EPL, PCC‑M, GCR, ELN, CMR, MRP, entre otros) que ayu­de a cla­ri­fi­car e inter­pre­tar de for­ma acer­ta­da y crí­ti­ca la derro­ta estra­té­gi­ca de las FARC y de otras insur­gen­cias his­tó­ri­cas como el M19 y el Quin­tín Lame, y que per­mi­ta cimen­tar las bases de una nue­va orga­ni­za­ción revo­lu­cio­na­ria de cua­dros basa­da en una nue­va estra­te­gia con posi­bi­li­da­des reales de éxi­to a la luz de las expe­rien­cias his­tó­ri­cas. En ese diá­lo­go se podría encon­trar la ruta hacia la vic­to­ria revolucionaria.

Qui­sie­ra ter­mi­nar con una fra­se de Vla­di­mir Lenin, que sir­ve para la reflexión:

La acti­tud de un par­ti­do polí­ti­co ante sus erro­res es una de las prue­bas más impor­tan­tes y más fie­les de la serie­dad de ese par­ti­do y del cum­pli­mien­to efec­ti­vo de sus debe­res hacia su cla­se y hacia las masas tra­ba­ja­do­ras. Reco­no­cer abier­ta­men­te los erro­res, poner al des­cu­bier­to sus cau­sas, ana­li­zar la situa­ción que los ha engen­dra­do y exa­mi­nar aten­ta­men­te los medios de corre­gir­los: esto es lo que carac­te­ri­za a un par­ti­do serio. (V. I. Lenin. Izquierdismo.)

Espe­ran­do lean estas líneas con aten­ción y con­si­de­ren algu­nos de sus argu­men­tos para el Con­gre­so, se des­pi­de con los mejo­res deseos:

Par­vus Bronstein

19 de agos­to de 2017

PD: Ten­go mucho qué decir sobre las pro­pues­tas con­sig­na­das en las Tesis de abril. Par­ti­cu­lar­men­te sobre el carác­ter del par­ti­do que se pre­ten­de cons­truir (de masas, de cua­dros o elec­to­ral), ya que hay muchas impre­ci­sio­nes y con­tra­dic­cio­nes, pero tam­bién sobre la his­to­ria de las FARC y el papel tan impor­tan­te que ha juga­do en ella la divi­sión cam­po-ciu­dad, la pre­emi­nen­cia del cam­po sobre la ciu­dad y la inmi­nen­te inver­sión de la fór­mu­la en el futu­ro inme­dia­to y sus con­se­cuen­cias. Y sobre otros pun­tos car­di­na­les que allí se pro­po­nen. Sin embar­go ten­drá que ser en un pró­xi­mo escri­to, por­que este ya fue dema­sia­do lar­go, el cual ten­dré la decen­cia de no diri­gír­se­los a uste­des per­so­nal­men­te, por­que que en él no plan­tea­ré pre­gun­tas sino sola­men­te opi­nio­nes argumentadas.

  1. De mane­ra dia­lo­ga­da, sin que­dar debien­do nada, sin resen­ti­mien­tos y con el com­pro­mi­so vigen­te del cui­da­do de la segu­ri­dad de quie­nes allí cono­cí; toda esta acla­ra­ción es impor­tan­te para uste­des y lo sé. Pero evi­den­te­men­te no pue­do ni quie­ro demos­trar que quien escri­be efec­ti­va­men­te es quien dice ser. Tam­bién podría tra­tar­se de un agen­te de la CIA o del nue­vo DAS o algo por el esti­lo. Lo que quie­ro decir es que no es impor­tan­te si se cree en mi pre­sen­ta­ción o no, lo impor­tan­te es que se escu­chen y oja­lá deba­tan o inclu­so refu­ten mis argu­men­tos, tan­to en la izquier­da como en la Orga­ni­za­ción mis­ma de cara al Con­gre­so. Por­que elu­dir un deba­te serio median­te el des­co­no­ci­mien­to de las «cali­da­des» del inter­lo­cu­tor sería por lo menos triste.
  2. Varias veces escu­ché de boca de coman­dan­tes gue­rri­lle­ros que el fusil no era pro­pie­dad del gue­rri­lle­ro ni pro­pie­dad de las FARC sino que era del pue­blo y como tal había que cui­dar­lo y por lo tan­to nun­ca se podía entre­gar por­que al hacer­lo se come­tía un deli­to con­tra el pue­blo, deli­to que podía ser cas­ti­ga­do has­ta con fusi­la­mien­to. No creo que sea dife­ren­te cuan­do se entre­gan más de sie­te mil. El hecho de que quien deci­de entre­gar­las es el Esta­do Mayor enca­be­za­do por el Secre­ta­ria­do no resul­ta sufi­cien­te jus­ti­fi­ca­ción por­que uste­des tam­po­co eran due­ños de esas armas.
  3. Lo del silen­cio lo digo por esto, el M19 antes de entre­gar armas hizo un ple­bis­ci­to interno para saber si la mili­tan­cia esta­ba de acuer­do. En el caso de las FARC el ple­bis­ci­to implí­ci­to se basó en la máxi­ma «el que calla otor­ga» asu­mién­do que si alguien está en des­acuer­do sim­ple­men­te debe irse como disi­den­te y trai­dor y el que se quie­ra que­dar debe callar y otor­gar. Por eso la X con­fe­ren­cia se ideó como con­su­ma­ción de una deci­sión pre­via­men­te toma­da y que ya no tenía rever­sa, por eso los aho­ra lla­ma­dos «disi­den­tes» no espe­ra­ron para par­ti­ci­par en ella y los que lo hicie­ron se enfren­ta­ron a un con­sen­so dic­ta­do. El silen­cio se con­vier­te en men­ti­ra cuan­do algu­nos que están calla­dos en reali­dad no están de acuer­do y me cons­ta que los hay. Ese ple­bis­ci­to implí­ci­to pue­de ser muy efi­caz por­que deja intac­ta la apa­rien­cia de con­sen­so que en reali­dad es férrea uni­dad mili­tar esta­ble­ci­da por línea de man­do, pero como méto­do para la toma de deci­sio­nes que afec­tan a toda la mili­tan­cia de una orga­ni­za­ción polí­ti­ca (que deja de ser mili­tar) deja mucho que desear.
  4. Resul­ta casi ridícu­lo negar que hubo entre­ga de armas. Algu­nos toda­vía dicen que upues­ta­men­te habría habi­do «deja­ción» de armas lo cual supues­ta­men­te no es un eufe­mis­mo. En las nego­cia­cio­nes de los con­flic­tos en el mun­do no siem­pre hubo entre­ga físi­ca, y el mis­mo Jaco­bo Are­nas lle­gó a hablar en los 80 de la posi­bi­li­dad de una even­tual sus­pen­sión del uso de las armas. Pero en este caso que nos con­cier­ne se entre­ga­ron físi­ca­men­te a la ONU para su des­truc­ción. Eel hecho de que uste­des no per­mi­tie­ran poner nin­gu­na foto­gra­fía en la pren­sa no quie­re decir que no pasó, pues Alfre­do Molano tuvo el cora­je de dejar­nos una foto­gra­fía en pro­sa de tan tris­te even­to, lla­ma­da «La deja­ción de armas no es una fies­ta» y publi­ca­da en inter­net, pro­sa que no deja inter­pre­ta­cio­nes posi­bles.
    Hay que reco­no­cer que la pala­bra «deja­ción» jugó un papel impor­tan­te en las pri­me­ras eta­pas del pro­ce­so de nego­cia­ción, cuan­do lo esta­ba con­du­cien­do el coman­dan­te Iván Már­quez. En ese momen­to «deja­ción» sig­ni­fi­ca­ba que no habría entre­ga físi­ca de las armas, que sim­ple­men­te se deja­rían de usar. Lue­go todo cam­bió, quie­ro pen­sar que no fue sola­men­te una manio­bra tipo «hacer­nos los difí­ci­les» para obte­ner más en la nego­cia­ción, pero sea como sea «deja­ción» pasó a ser un sim­ple refi­na­mien­to ter­mi­no­ló­gi­co para refe­rir­se a la entre­ga.
    Otra cosa sería si dije­ran que «deja­ción» se refie­re a la acti­tud y deci­sión defi­ni­ti­va de dejar de usar armas para hacer polí­ti­ca, fra­se que han repe­ti­do muchas veces, sobre todo Timo­león y que de ser ver­dad sería preo­cu­pan­te pues­to que las armas han sido son y serán un ins­tru­men­to inse­pa­ra­ble de la polí­ti­ca en el capi­ta­lis­mo, ins­tru­men­to al cual la bur­gue­sía nun­ca ha renun­cia­do y nun­ca renun­cia­rá. Que algu­nos comu­nis­tas colom­bia­nos renun­cia­ran a la com­bi­na­ción de las for­mas de lucha fue tris­te a prin­ci­pios de los 90 y sería tris­te y para­dó­ji­co que hoy lo hicie­ran quie­nes en ese enton­ces fue­ron los férreos con­tra­dic­to­res de esa deci­sión del PCC.
  5. Plan igno­ra­do lue­go por Madu­ro, con­ver­ti­do en letra muer­ta y uti­li­za­do como sim­ple pro­pa­gan­da elec­to­ral, en mi humil­de opi­nión. Esta opi­nión deci­do expre­sar­la aun­que con ella sigo ali­men­tan­do el estig­ma de disi­den­te y has­ta trai­dor. Pero algo debe que­dar cla­ro, es indis­pen­sa­ble, es ver­da­de­ra­men­te indis­pen­sa­ble, que en el Con­gre­so fun­da­cio­nal del Par­ti­do se ana­li­ce crí­ti­ca­men­te el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio en la her­ma­na Repú­bli­ca Boli­va­ria­na de Vene­zue­la inclu­so bajo Chá­vez que no era per­fec­to. No se pue­de apren­der de una expe­rien­cia median­te una venia irre­fle­xi­va y solo emo­ti­va que pre­fie­re pen­sar des­de la pers­pec­ti­va de un gobierno que no siguió los linea­mien­tos lega­dos por Chá­vez, gobierno en fran­ca cri­sis no exclu­si­va­men­te pro­du­ci­da por la gue­rra híbri­da de la CIA y que se resis­te a caer, en vez de con­si­de­rar como prio­ri­dad el pun­to de vis­ta del Blo­que Popu­lar vene­zo­lano, o sea la frac­ción orga­ni­za­da y com­ba­ti­va del «pue­blo» que aún, pese a derro­tas, frus­tra­cio­nes y des­ilu­sio­nes, sigue sien­do Cha­vis­ta y Boli­va­riano.
    La izquier­da vene­zo­la­na está frag­men­ta­da y divi­di­da en este momen­to. No todos apo­yan al círcu­lo de Madu­ro y Dios­da­do Cabe­llo. La Cons­ti­tu­yen­te tuvo mucho de manio­bra polí­ti­ca coyun­tu­ral y pudien­do haber sido la opor­tu­ni­dad para un amplio foro de dis­cu­sión entre toda la izquier­da sobre el rum­bo a seguir lo que hizo fue excluir a sec­to­res impor­tan­tes del Blo­que Popu­lar y de la mis­ma izquier­da. Y es increí­ble que el Esta­do Mayor de las FARC en vez de con­si­de­rar las dis­tin­tas pos­tu­ras en dis­cu­sión, en sus tesis auto­má­ti­ca­men­te apo­yen al gru­po que está en «posi­cio­nes de gobierno» y sim­ple­men­te por el hecho de estar­lo. Lamen­ta­ble­men­te, las ame­na­zas recien­tes de Trump y la CIA van a empa­ñar nue­va­men­te estas ver­da­des, ponien­do a Madu­ro en posi­ción creí­ble de defen­sor de la patria, jus­to la posi­ción que ha que­ri­do ocu­par, su últi­mo asi­de­ro político.
  6. Es evi­den­te que no soy la «auto­ri­dad com­pe­ten­te» que pue­da defi­nir esos pla­nes con pre­ci­sión por­que no estu­ve en las con­fe­ren­cias 8a y 9a, pero pues­to que dichas auto­ri­da­des nun­ca lo harán, por «razo­nes de segu­ri­dad» que aho­ra no tie­nen nin­gún sen­ti­do, yo hablo des­de lo que cono­cí y com­pren­dí como mili­tan­te que tuvo siem­pre la preo­cu­pa­ción de inda­gar e ir más allá de las sim­ples «decla­ra­cio­nes polí­ti­cas» que nada dicen. Así que debe ser una base res­pe­ta­ble aun­que no sea pre­ci­sa, res­pe­ta­ble por­que de hecho fue la con­cep­ción que tenía­mos en la cabe­za muchos y que nun­ca nadie nos la des­min­tió y eso debe importar.
  7. En la agen­da de diá­lo­gos de 1991 entre el Esta­do y la Coor­di­na­do­ra Gue­rri­lle­ra Simón Bolí­var desa­rro­lla­dos en Cara­cas y lide­ra­dos por par­te de la insur­gen­cia por Alfon­so Cano pue­den leer­se temas como estos: «(…) 3. Con­cep­cio­nes sobre la deno­mi­na­da doc­tri­na de la segu­ri­dad nacio­nal. (…) 6. Ele­men­tos para desa­rro­llar la Sobe­ra­nía nacio­nal, tales como el mane­jo de los recur­sos natu­ra­les y aspec­tos de los tra­ta­dos inter­na­cio­na­les rela­ti­vos a los temas de este pro­ce­so y la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca exte­rior. (…) 7. Ele­men­tos para la demo­cra­ti­za­ción de la polí­ti­ca eco­nó­mi­ca y social. (…) 8. Acuer­dos y medi­das que mate­ria­li­cen la supera­ción defi­ni­ti­va del con­flic­to arma­do y garan­ti­cen el ejer­ci­cio de la acti­vi­dad polí­ti­ca sin el recur­so de las armas, den­tro del mar­co de la vida civil y demo­crá­ti­ca del país, una vez satis­fe­chos los requi­si­tos nece­sa­rios para este pro­pó­si­to». Gran con­tras­te con los actua­les acuer­dos. Es sabi­do que en aquel enton­ces al no lograr­se acuer­dos en estos pun­tos, por las razo­nes que hayan sido, la con­fron­ta­ción siguió por­que nin­gu­na de las dos par­tes esta­ba ni se sen­tía derrotada.
  8. Esta even­tua­li­dad las mis­mas FARC saben que es muy pro­ba­ble pues el «fenó­meno Trump» impli­ca y exi­ge la dere­chi­za­ción de los gobier­nos lati­no­ame­ri­ca­nos tal como efec­ti­va­men­te se vie­ne dan­do. Siem­pre ha habi­do una corres­pon­den­cia entre el gobierno grin­go y sus gobier­nos «alia­dos», y se sabe que ya pasó el perío­do de la zanaho­ria que eran Oba­ma y San­tos, sigue el del garro­te con Trump y en colom­bia pro­ba­ble­men­te el neo­uri­bis­mo. No se debe pen­sar el futu­ro polí­ti­co con el deseo.
  9. En las lla­ma­das «tesis de abril» (las tesis para el con­gre­so), encuen­tro una posi­ble res­pues­ta. La tesis núme­ro tre­ce dice así: «La sola fir­ma de los Acuer­dos de La Haba­na repre­sen­ta [una] con­tri­bu­ción al pro­pó­si­to de hacer de la Región una «zona de paz» en los tér­mi­nos pro­pues­tos por la CELAC, limi­tan­do de esa mane­ra el cam­po de la inter­ven­ción mili­tar direc­ta del impe­ria­lis­mo. Por otra par­te, si los acuer­dos se logran imple­men­tar en los tér­mi­nos pre­vis­tos y se avan­za en la con­so­li­da­ción de una pers­pec­ti­va demo­crá­ti­ca, derro­tan­do las fuer­zas de la ultra­de­re­cha en Colom­bia, se habrá apor­ta­do tam­bién a una corre­la­ción polí­ti­ca y social de fuer­zas favo­ra­ble al cam­bio polí­ti­co en el con­jun­to de la región». 

    Pare­ce como si la entre­ga de armas hubie­ra sido moti­va­da por el pro­pó­si­to (pro­pues­to por la CELAC) de redu­cir las posi­bi­li­da­des de inter­ven­ción mili­tar de Esta­dos Uni­dos en Vene­zue­la. Esto es como entre­gar las armas a la bur­gue­sía nacio­nal para no hacer eno­jar a la bur­gue­sía tras­na­cio­nal. Y lo peor es que todo indi­ca que podrían estar pro­pi­cian­do todo lo con­tra­rio, la inter­ven­ción mili­tar, por­que las FARC habían sido el más serio desa­fío en Colom­bia para la movi­li­za­ción de las sie­te bases esta­dou­ni­den­ses. Y apar­te, pare­ce que el pro­pó­si­to polí­ti­co en el país no fue­ra derro­tar a la bur­gue­sía, sino a la frac­ción bur­gue­sa de «ultra­de­re­cha», pro­pó­si­to que es com­par­ti­do por San­tos, trai­dor de la ultra­de­re­cha que aho­ra se pin­ta de «cen­tro».

  10. El ejem­plo más elo­cuen­te sigue sien­do la Chi­le de Allen­de. Sin el res­pal­do de un ejér­ci­to se cae cual­quier revo­lu­ción. La com­pa­ra­ción que algu­nos hacen de la Vene­zue­la actual con el caso chi­leno es super­fi­cial. Chá­vez no podía haber triun­fa­do en elec­cio­nes sin el apo­yo de toda una tra­di­ción polí­ti­ca «cívi­co-mili­tar» vene­zo­la­na que lo con­vir­tió en héroe tras el inten­to de gol­pe del 92 y su lar­ga esta­día en pri­sión. Sin hablar de que hubie­ra sido impo­si­ble su retorno a la pre­si­den­cia en 2002 sin el res­pal­do arma­do que lite­ral­men­te lo res­ca­ta­ra e hicie­ra retro­ce­der un gol­pe mili­tar que se daba por con­su­ma­do. Ni Madu­ro hubie­ra podi­do resis­tir, como lo ha hecho, cua­tro años de gue­rra híbri­da sin el pleno uso y abu­so de la Guar­dia Nacio­nal Boli­va­ria­na (y a la luz de las recien­tes ame­na­zas de Trump y la CIA, es cla­ro que no podrán apli­car en Vene­zue­la la fácil fór­mu­la de mag­ni­ci­dio y gol­pe mili­tar, ten­drán que pasar por enci­ma del grue­so de las Fuer­zas Arma­das Boli­va­ria­nas, las mili­cias y ade­más de la resis­ten­cia arma­da colom­bia­na que aún se man­tie­ne en pie y que no duda­rá en defen­der a la her­ma­na repú­bli­ca en peli­gro). El pun­to es que muchos esta­mos segu­ros de que una revo­lu­ción sin tiros solo podría ver­se en el cine de Holliwood.
  11. Por una par­te, en las «tesis de abril», tesis 6, dicen que [el impe­ria­lis­mo] «ha tra­ta­do de pre­ser­var­se recu­rrien­do a gue­rras loca­li­za­das (inclui­da la que tuvi­mos que enfren­tar en nues­tro país)», dan­do a enten­der que ya no hay gue­rra y, por lo tan­to, des­co­no­cien­do a los aún alza­dos ELN, EPL y al recien­te­men­te cons­ti­tui­do MRP, sin men­cio­nar las pro­pias disi­den­cias de las FARC. Por su par­te, en la tesis 19 dice: «la con­cre­ción de un acuer­do [del Esta­do con el ELN], con inde­pen­den­cia del momen­to en el que se pue­de pro­du­cir, cua­li­fi­ca­ría las posi­bi­li­da­des de demo­cra­ti­za­ción polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca y social del país, brin­dán­do­le a ellas mejo­res con­di­cio­nes». Aquí se habla, no de urgen­cia y nece­si­dad sino al con­tra­rio de que no impor­ta cuán­do se dé el acuer­do y de que su impor­tan­cia sería sim­ple­men­te «cua­li­fi­car» un pro­ce­so que asu­men de todas for­mas exi­to­so. Pero tam­bién expre­san vani­dad y arro­gan­cia en la fra­se «brin­dán­do­le a ellas mejo­res con­di­cio­nes». Final­men­te, en la tesis 21 se dice que «la supera­ción defi­ni­ti­va de tales estruc­tu­ras [para­mi­li­ta­res] cons­ti­tu­ye una con­di­ción indis­pen­sa­ble del pro­ce­so de imple­men­ta­ción. En desa­rro­llo de ese pro­pó­si­to, se pre­ci­sa insis­tir en un acuer­do polí­ti­co nacio­nal en el que se expre­se el com­pro­mi­so de todas las fuer­zas polí­ti­cas y socia­les de dejar atrás todo víncu­lo de armas y polí­ti­ca».
    Esta últi­ma afir­ma­ción es más peli­gro­sa pues­to que coque­tea con la hipó­te­sis bur­gue­sa según la cual la lucha arma­da del pue­blo jus­ti­fi­ca la exis­ten­cia del para­mi­li­ta­ris­mo y por lo tan­to para que este se des­mon­te debe des­mon­tar­se pri­me­ro o simul­tá­nea­men­te su jus­ti­fi­ca­ción, es decir la lucha arma­da del pue­blo. Ade­más podría infe­rir­se de ella que las orga­ni­za­cio­nes arma­das que deci­dan no entre­gar armas (como el EPL que ya lo dijo cla­ra­men­te) serían tra­ta­das como poco menos que cóm­pli­ces de la con­ti­nui­dad del para­mi­li­ta­ris­mo, por seguir­le «dan­do excu­sas». Nóte­se aquí la simi­li­tud con el argu­men­to, que hoy se ve des­men­ti­do, de «limi­tar el cam­po a la inter­ven­ción impe­ria­lis­ta». Es nece­sa­rio que uste­des como Secre­ta­ria­do acla­ren este tipo de fra­ses y de tesis que, supo­nien­do que sean ambi­guas, dejan mucho que desear.

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