Gene­ra­les esta­dou­ni­den­ses defien­den «la Bom­ba para la paz»

Dos días antes del ensa­yo del misil nor­co­reano que hizo sal­tar las alar­mas nuclea­res en todo el mun­do, la revis­ta Poli­ti­co publi­có un artícu­lo titu­la­do «Por qué Esta­dos Uni­dos hace bien en inver­tir en las armas nuclea­res»1, fir­ma­do no por un edi­to­ria­lis­ta sino por los dos gene­ra­les que tie­nen bajo su man­do 3 cuar­tas par­tes de las fuer­zas nuclea­res esta­dou­ni­den­se: el jefe del esta­do mayor de la US Air For­ce, gene­ral Dave Gold­fein, y el jefe del Man­do para el Ata­que Glo­bal de la Fuer­za Aérea, gene­ral Robin Rand.

Estos dos gene­ra­les esta­dou­ni­den­ses afir­man que «aun­que esto pue­da pare­cer iló­gi­co, las armas nuclea­res son una herra­mien­ta fun­da­men­tal de la paz mun­dial». Eso que­da demos­tra­do –según ellos– por el hecho que, des­de el ini­cio de la era nuclear, ya no hubo más gran­des gue­rras. Y es por eso fun­da­men­tal –afir­man– que los bom­bar­de­ros y misi­les nuclea­res man­ten­gan su total efi­ca­cia.

Esta­dos Uni­dos debe pro­ce­der actual­men­te a la moder­ni­za­ción de sus fuer­zas nuclea­res por­que se encuen­tra ante «poten­cia­les adver­sa­rios que, agre­si­va­men­te, están moder­ni­zan­do y expan­dien­do sus fuer­zas nuclea­res y que quie­ren impo­ner­se cada vez más».

Aun­que los dos gene­ra­les men­cio­nan «las ame­na­zas abier­tas de Corea del Nor­te», es evi­den­te que se refie­ren implí­ci­ta­men­te a Rusia y Chi­na. «Nues­tros enemi­gos poten­cia­les deben saber que nues­tra direc­ción nacio­nal toma­rá siem­pre las duras deci­sio­nes que sean nece­sa­rias para pro­te­ger y garan­ti­zar la super­vi­ven­cia del pue­blo esta­dou­ni­den­se y de sus alia­dos», dicen ame­na­za­do­ra­men­te.

O sea, que los diri­gen­tes de Esta­dos Uni­dos están dis­pues­tos a ini­ciar la Ter­ce­ra Gue­rra Mun­dial, que sería un con­flic­to nuclear, del que en reali­dad nadie sal­dría vivo. Estos dos gene­ra­les diri­gen segui­da­men­te un lla­ma­do peren­to­rio a la admi­nis­tra­ción Trump:

Esta­dos Uni­dos debe man­te­ner su com­pro­mi­so de reca­pi­ta­li­zar nues­tras fuer­zas nuclea­res.

El com­pro­mi­so que men­cio­nan no fue con­traí­do por el beli­co­so Trump sino por el Pre­mio Nobel de la Paz Barack Oba­ma, recom­pen­sa­do en 2009 por «su visión de un mun­do libe­ra­do de las armas nuclea­res y el tra­ba­jo que ha rea­li­za­do en ese sen­ti­do».

Pero fue la admi­nis­tra­ción Oba­ma la que empren­dió el mayor pro­gra­ma de rear­me nuclear que se ha imple­men­ta­do des­de el fin de la gue­rra fría. A un cos­to de alre­de­dor de 1.000 millar­dos de dóla­res2, ese pro­gra­ma pre­vé la cons­truc­ción de 12 nue­vos sub­ma­ri­nos de ata­que nuclear (cada uno con 24 misi­les por­ta­do­res en total de casi 200 oji­vas nuclea­res), otros 100 bom­bar­de­ros estra­té­gi­cos (capa­ces de lan­zar cada uno alre­de­dor de 20 misi­les o bom­bas nuclea­res) y 400 misi­les balís­ti­cos inter­con­ti­nen­ta­les basa­dos en tie­rra (dota­dos cada uno de al menos una pode­ro­sa oji­va nuclear).

Al mis­mo tiem­po, tam­bién bajo la admi­nis­tra­ción Oba­ma, se ini­ció la moder­ni­za­ción de las fuer­zas nuclea­res ya exis­ten­tes. Esa moder­ni­za­ción, según docu­men­ta el miem­bro de la Fede­ra­ción de Cien­tí­fi­cos Esta­dou­ni­den­ses Hans Kris­ten­sen3, «tri­pli­ca el poder des­truc­ti­vo de los misi­les balís­ti­cos esta­dou­ni­den­ses ya exis­ten­tes», como si el obje­ti­vo fue­se alcan­zar «la capa­ci­dad de librar y de ganar una gue­rra nuclear des­ar­man­do a los enemi­gos con un pri­mer gol­pe sor­pre­si­vo». Esa capa­ci­dad tam­bién inclu­ye el «escu­do anti­mi­si­les» des­ti­na­do a neu­tra­li­zar las res­pues­tas de los enemi­gos, dis­po­si­ti­vo como los que Esta­dos Uni­dos ya des­plie­ga en Euro­pa con­tra Rusia y en Corea del Sur con­tra Chi­na.

O sea, la carre­ra arma­men­tis­ta nuclear está ace­le­rán­do­se. Resul­ta sig­ni­fi­ca­ti­va la deci­sión rusa de des­ple­gar en 2018 un nue­vo misil balís­ti­co inter­con­ti­nen­tal –el RS-28 Sar­mat– con un alcan­ce de 18.000 kiló­me­tros y por­ta­dor de entre 10 y 15 oji­vas nuclea­res que, en el momen­to de su rein­gre­so en la atmós­fe­ra –a velo­ci­dad super­só­ni­ca (más de 10 veces la velo­ci­dad del soni­do)– son capa­ces de manio­brar para eva­dir los misi­les inter­cep­to­res y atra­ve­sar así el famo­so «escu­do».

Pero, no hay de qué preo­cu­par­se. Pode­mos dor­mir tran­qui­los con­fian­do en que «las armas nuclea­res son una herra­mien­ta fun­da­men­tal de la paz mun­dial».

Man­lio Dinuc­ci

17 de mayo de 2017

Fuen­te: il mani­fes­to

[Tra­du­ci­do al espa­ñol por la Red Vol­tai­re a par­tir de la ver­sión al fran­cés de Marie-Ange Patri­zio.]

  1. «Why the U.S. Is Right to Invest in Nuclear Wea­pons», por Dave Gold­fein y Robin Rand, Poli­ti­co, 12 de mayo de 2017.
  2. 1 millar­do = 1.000 millo­nes
  3. «How US nuclear for­ce moder­ni­za­tion is under­mi­ning stra­te­gic sta­bi­lity: The burst-height com­pen­sa­ting super-fuze», Hans M. Kris­ten­sen, Matthew McKin­zie y Theo­do­re A. Postol, Bulle­tin of Ato­mic Scien­tists, 1 de mar­zo de 2017.

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