Desar­me: más pre­gun­tas que respuestas

Con­fie­so que me gus­ta­ría saber algo más y estar segu­ro de lo que está pasan­do. Tan segu­ro, como están muchos líde­res de la izquier­da aber­tza­le. Como pare­ce que están los actua­les diri­gen­tes de ETA. Como pare­ce que están algu­nos de nues­tros ilus­tres adver­sa­rios de toda la vida. Entre ellos, algu­nos tan sos­pe­cho­sos, como el PSOE, el PNV, etc.

No sé si atre­ver­me a decir (por no estro­pear el día a alguien) que entre­gar o no entre­gar las armas, no tie­ne dema­sia­do impor­tan­cia. O si la tie­ne, es solo sim­bó­li­ca. Supues­to que ETA lo ha deja­do, des­de hace años. Supues­to que yo (y muchos yo) cree­mos que su renun­cia es cier­ta… Lo que que­da: diso­lu­ción y desar­me, es secundario.

Tan secun­da­rio, que no aca­bo de com­pren­der por qué alguién (¿quién?) ha mon­ta­do tal para­fer­na­lia, tan­to espec­tácu­lo que roza el surrea­lis­mo. Y por qué nadie sos­pe­cha algo, cru­za los dedos o se extra­ña del albo­ro­zo polí­ti­co de algu­nos de nues­tros mejo­res enemi­gos de siempre.

Hace poco habla­ba con un anti­guo mili­tan­te. Lo lla­ma­ré I. Para mí, I. es uno de los prin­ci­pa­les acti­vis­tas del pri­mer perio­do arma­do de ETA. I. esta­ba (está­ba­mos) de acuer­do en que si no se había podi­do ganar la gue­rra mili­tar, lo lógi­co sería dejar­la. Es decir, no vol­ver a usar las armas. No vol­ver a dis­pa­rar. Y si este era el cri­te­rio de ETA… pues nada que oponer.

La con­ver­sa­ción deri­vó hacia otras posi­bles estra­te­gias. O hacia el hecho de que sien­do impo­si­ble ganar una gue­rra, con­tra enemi­go mili­tar tan gran­de y tan bru­to, lo que se ha bus­ca­do, sobre todo en los años mas duros de la tran­si­ción, era aque­llo de agu­di­zar las con­tra­dic­cio­nes… Nada nue­vo. Se tra­tó de una con­ver­sa­ción, que segu­ra­men­te muchos habrán repe­ti­do estos años. Y que no tie­ne mucho de par­ti­cu­lar, a estas alturas.

Sin embar­go, este mis­mo anti­guo acti­vis­ta, o sea I., decía que no se debían de entre­gar las armas. ¿Qui­zá por su carác­ter de ren­di­ción sim­bó­li­ca? No lo sé. No me que­dó muy cla­ro. I. tam­bién opi­na­ba que, por haber per­di­do una bata­lla, la gue­rra podía con­ti­nuar en el futu­ro. O sea más o menos, que las armas ten­drían que estar, aun­que fue­se vir­tual­men­te, ope­ra­ti­vas. O que su no-entre­ga pudie­ra ser­vir de ima­gi­na­rio y refe­ren­cia en las pró­xi­mas generaciones.

En ese pun­to, yo me ponía prác­ti­co y le decía que lo de las armas me daba igual. Que siem­pre se pue­den repo­ner. Que, a lo mejor, des­pués de cin­co años en zulos esta­ban oxi­da­das… Y otras ocurrencias.

Tam­bién le decía que por mucho que res­pe­to la deci­sión del acto del sába­do, tam­po­co le veía mucho sen­ti­do, a lo de las armas. Ni a entre­gar­las, ni a guar­dar­las. A no ser que sea una exi­gen­cia del gobierno actual y los que le apo­yan, a cam­bio de no se sabe qué con­tra­par­ti­da. Un plan B, mas o menos secre­to o pro­me­ti­do solo a medias, en tiem­pos de trans­pa­ren­cia. Por­que de lo con­tra­rio, si no hay nada con­cre­to, a cam­bio de tan­ta moles­tia… toda­vía peor.

Lo cier­to es que lo que cuen­ta es la deci­sión de 2011, la de no actuar. Y que por mucho que ETA lo deje, renun­cie, se reti­re, se disuel­va o entre­gue su arse­nal, nada de eso hipo­te­ca el futu­ro. Ni el suyo ni el nues­tro. Sim­ple­men­te se pasa una pági­na de un libro que sigue abier­to, por des­gra­cia, des­de 1839. Y si fue­se nece­sa­rio, siem­pre podrá haber alguien que reto­me lo que ETA dejó en 2011, o entre­gó el 8 de abril. No lo veo tan dra­má­ti­co. En su sen­ti­do tea­tral. Ni tan deci­si­vo, lo de Baiona.

De acuer­do con el razo­na­mien­to de I., mi inter­lo­cu­tor, si las con­di­cio­nes que lle­va­ron una vez a crear ETA siguen en vigor o inclu­so empeo­ran, nada podrá impe­dir, y menos el 8 de abril de 2017, que otra orga­ni­za­ción tome el rele­vo y se incli­ne una vez más por la lucha arma­da. O similar.

Esto solo lo podría impe­dir, en mi modes­ta opi­nión, y para­dó­ji­ca­men­te, otro enfren­ta­mien­to. Un enfren­ta­mien­to polí­ti­co y social mucho más radi­cal que el que pare­ce esta­mos ofre­cien­do por aho­ra, en el momen­to de la fase de desar­me. Y que has­ta los cata­la­nes nos aver­güen­zan. Enfren­ta­mien­to que ven­dría a des­de­cir toda esa teo­ría de que por­que no esté ETA mila­gro­sa­men­te nos recon­ci­lia­mos con los ocu­pan­tes. Así, sin más.

Cuan­do digo enfren­ta­mien­to me refie­ro a esa con­fron­ta­ción a la que pre­ci­sa­men­te aca­ba de renun­ciar con todos los hono­res, loas y algu­na ver­güen­za ocul­ta, el PNV. Con­fron­ta­ción que todos espe­ra­mos, que mas pron­to que tar­de cuan­do se aca­ben las cele­bra­cio­nes de Baio­na, sea asu­mi­da y acti­va­da por la izquier­da abertzale.

Agur bero bat eta bon voyage!

Jose­ma­ri Loren­zo Espinosa

5 de abril de 201

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