¿Hubo auto­gol­pe? ¿Se disol­vió al par­la­men­to venezolano?

Son estas pre­gun­tas cla­ves fren­te a la esca­ra­mu­za de pode­res y con­flic­to polí­ti­co que ha recru­de­ci­do en Vene­zue­la y que ha sido plan­tea­do a par­tir de un dic­ta­men del 29 de mar­zo del Tri­bu­nal Supre­mo de Jus­ti­cia, que asu­me de mane­ra acci­den­tal y even­tual fun­cio­nes del par­la­men­to vene­zo­lano, hoy en des­aca­to y en situa­ción de nuli­dad en sus actos administrativos.

¿Hubo auto­gol­pe?

No. Para empe­zar, que el dic­ta­men del Tri­bu­nal Supre­mo de Jus­ti­cia asu­me la situa­ción actual de des­aca­to de la Asam­blea Nacio­nal vene­zo­la­na, al no resol­ver la situa­ción de 3 mal lla­ma­dos dipu­tados de Ama­zo­nas, cuya jura­men­ta­ción fue espu­ria por haber sido impug­na­da ante el ente elec­to­ral vene­zo­lano. Aun­que el TSJ decla­ra los cons­tan­tes actos de des­aca­to del par­la­men­to y su acti­tud con­tra­ria a la ins­ti­tu­cio­na­li­dad seña­la­da en la Cons­ti­tu­ción por des­co­no­ci­mien­to del Poder Judi­cial, no des­co­no­ce la exis­ten­cia del mis­mo ni los car­gos de quie­nes (sin impug­na­cio­nes) lo inte­gran y cuen­tan con su nombramiento.

En esen­cia, el dic­ta­men del TSJ man­tie­ne el espí­ri­tu de dic­tá­me­nes ante­rio­res, don­de se con­mi­nó repe­ti­da­men­te al par­la­men­to a desis­tir de su posi­ción de des­aca­to, ya que el TSJ decla­ra que asu­mi­rá fun­cio­nes del par­la­men­to has­ta la supera­ción del des­aca­to del par­la­men­to. Lo que cons­ti­tu­ye una situa­ción de gol­pe de Esta­do es el des­pla­za­mien­to de un fac­tor polí­ti­co, des­mem­brán­do­lo. No hay gol­pe de Esta­do cuan­do ese fac­tor polí­ti­co pue­de, por vías lega­les e ins­ti­tu­cio­na­les, vol­ver a fun­cio­nes, como efec­ti­va­men­te podría hacer la Asam­blea Nacio­nal si deci­de vol­ver al rue­do ins­ti­tu­cio­nal superan­do su des­aca­to. Un gol­pe de Esta­do des­co­no­ce­ría esa posi­bi­li­dad que aún tie­ne el parlamento.

¿Se disol­vió a la Asam­blea Nacional?

Defi­ni­ti­va­men­te no. De hecho, la Asam­blea Nacio­nal podría vol­ver a fun­cio­nes en sólo unos días si tan sólo Henry Ramos Allup y la direc­ti­va elec­ta en enero de 2016 deci­den des­in­cor­po­rar a los dipu­tados de Ama­zo­nas y lue­go colo­car a Julio Bor­ges en la pre­si­den­cia del par­la­men­to. La direc­ti­va de Ramos Allup ha sido la úni­ca elec­ta en situa­ción de aca­to cons­ti­tu­cio­nal. No es el caso de la direc­ti­va de Julio Bor­ges. Vis­to así, todos los actos de la direc­ti­va de Bor­ges son nulos.

Recor­de­mos que en el mes de enero, lue­go del diá­lo­go con el cha­vis­mo, la AN acep­tó reti­rar a los dipu­tados de Ama­zo­nas. Aún estan­do en des­aca­to, nom­bra­ron a Bor­ges y reti­ra­ron a los dipu­tados de Ama­zo­nas. Ese acto es nulo. El TSJ con­mi­nó al par­la­men­to a cum­plir con el meca­nis­mo de mane­ra jurí­di­ca­men­te correc­ta, pero se rehu­sa­ron e intem­pes­ti­va­men­te se reti­ra­ron del diá­lo­go tran­can­do el jue­go político.

Una Asam­blea Nacio­nal en con­di­cio­nes y con garan­tías de vol­ver a fun­cio­nes, no es una Asam­blea disuelta.

¿Por qué asu­me fun­cio­nes el TSJ?

El TSJ, al igual que todos los pode­res públi­cos, está en la obli­ga­ción de res­guar­dar el hecho cons­ti­tu­cio­nal, el hecho ins­ti­tu­cio­nal y en defi­ni­ti­va pro­te­ger a la socie­dad de todo tipo de con­mo­cio­nes. Es decir, se tra­ta de la pro­tec­ción del pac­to social venezolano.

Dada la situa­ción de estan­ca­mien­to del par­la­men­to auto­anu­la­do y en des­aca­to, se cier­ne sobre el hecho polí­ti­co la ausen­cia inter­mi­ten­te de uno de los pode­res del Esta­do. Situa­ción que ya lle­va más de un año. Esto impli­ca un espa­cio vacío del Esta­do, la ausen­cia de un poder, situa­ción que pone en des­equi­li­brio y vul­ne­ra­bi­li­dad ins­ti­tu­cio­nal al Esta­do. En los hechos la MUD ha usa­do el par­la­men­to para embes­tir al Esta­do todo, al poder Eje­cu­ti­vo y a los demás pode­res públi­cos y esta afren­ta pone en peli­gro las ins­ti­tu­cio­nes todas y sig­ni­fi­ca una vul­ne­ra­ción del Esta­do de Dere­cho. Ante esto, el TSJ se ha pronunciado.

El pro­pó­si­to es sos­te­ner el fun­cio­na­mien­to del Esta­do, de mane­ra acci­den­tal, even­tual, mien­tras los fac­to­res polí­ti­cos que son mayo­ría en el par­la­men­to deci­den supe­rar su actual situa­ción cuyo nom­bre jurí­di­co exac­to es Omi­sión Incons­ti­tu­cio­nal Par­la­men­ta­ria, según la inter­pre­ta­ción del TSJ de la Constitución.

Hay que insis­tir en que esta será una situa­ción que per­sis­ti­rá en la medi­da en que los fac­to­res de la MUD en el par­la­men­to lo deci­dan. El TSJ es cla­ro y afir­ma en el nume­ral 4to de su dic­ta­men: Mien­tras per­sis­ta la situa­ción de des­aca­to y de inva­li­dez de las actua­cio­nes de la Asam­blea Nacio­nal, la Sala Cons­ti­tu­cio­nal garan­ti­za­rá que las com­pe­ten­cias par­la­men­ta­rias sean ejer­ci­das direc­ta­men­te por esta Sala o por el órgano que ella dis­pon­ga, para velar por el Esta­do de Dere­cho.

¿Hay un even­to eco­nó­mi­co que deto­nó el asunto?

El cha­vis­mo ha denun­cia­do que el par­la­men­to en manos de la MUD ha ele­va­do expo­nen­cial­men­te los enfren­ta­mien­tos polí­ti­cos nacio­na­les, aho­ra cho­ques de pode­res. Se ha pro­du­ci­do una esca­la­da sin pre­ce­den­tes que para el cha­vis­mo y el Gobierno vene­zo­lano se tra­du­cen en inten­tos de para­li­za­ción del Esta­do y del país. El cha­vis­mo denun­cia tam­bién que el par­la­men­to es par­te de un boi­cot ins­ti­tu­cio­nal para pro­fun­di­zar otras situa­cio­nes de boi­cot eco­nó­mi­co, cues­tio­nes que han dado la úni­ca vic­to­ria par­la­men­ta­ria a la dere­cha vene­zo­la­na en 18 años. No es teme­ra­ria ni exa­ge­ra­da esa afir­ma­ción. Veamos.

El dic­ta­men del TSJ es con­se­cuen­cia de una con­sul­ta rea­li­za­da por el Eje­cu­ti­vo vene­zo­lano por medio de la empre­sa y cora­zón de la eco­no­mía vene­zo­la­na, Petró­leos de Vene­zue­la (Pdv­sa), quie­nes están en la obli­ga­ción de some­ter al par­la­men­to con­for­mar empre­sas mix­tas o con­sor­cios, para inter­ac­tuar finan­cie­ra­men­te con empre­sas inver­sio­nis­tas en los desa­rro­llos petro­le­ros de Vene­zue­la. Pdv­sa, ante la situa­ción del par­la­men­to, some­tió a con­si­de­ra­ción del TSJ una vía para poder con­for­mar nue­vas empre­sas mix­tas y atraer nue­vas inversiones.

El TSJ res­pon­dió en el nume­ral 1ero de su dic­ta­men lo siguien­te: Sobre la base de la omi­sión incons­ti­tu­cio­nal decla­ra­da (del par­la­men­to), decla­ró (la Sala Cons­ti­tu­cio­nal del TSJ) que no exis­te impe­di­men­to para que el Eje­cu­ti­vo Nacio­nal cons­ti­tu­ya empre­sas mix­tas en el espí­ri­tu que esta­ble­ce el artícu­lo 33 de la Ley Orgá­ni­ca de Hidro­car­bu­ros, debien­do infor­mar­le a la Sala Cons­ti­tu­cio­nal de todas las cir­cuns­tan­cias per­ti­nen­tes a dicha cons­ti­tu­ción y con­di­cio­nes. Así como tam­bién cual­quier modi­fi­ca­ción pos­te­rior de las con­di­cio­nes debe­rá ser infor­ma­da a la Sala. Ese es el meo­llo. Esa es la úni­ca fun­ción que el TSJ asu­me y que apa­re­ce explí­ci­ta­men­te seña­la­da en su dictamen.

Esto sig­ni­fi­ca que el TSJ sólo debe ser noti­fi­ca­do de las aso­cia­cio­nes de Pdv­sa para que el TSJ vele por el cum­pli­mien­to de la actual Ley de Hidro­car­bu­ros, y nada más. Auto­ri­zan al Pre­si­den­te a con­ti­nuar lle­van­do la direc­ción eco­nó­mi­ca en el mar­co del Esta­do de Excep­ción y Emer­gen­cia Eco­nó­mi­ca vigen­te para con­ti­nuar en la labor de tomar las accio­nes per­ti­nen­tes para supe­rar la situa­ción eco­nó­mi­ca actual.

¿Cuál es la apues­ta de los enemi­gos del cha­vis­mo den­tro y fue­ra de Venezuela?

Nadie debe poner en duda que Pdv­sa y Vene­zue­la requie­ren un aumen­to del flu­jo de la inver­sión extran­je­ra, más toda­vía si tie­ne lugar en las áreas vita­les y sen­si­bles a la eco­no­mía nacio­nal, como es el caso de los desa­rro­llos petro­le­ros nacio­na­les y el pro­yec­to petro­le­ro más gran­de del mun­do: la Faja Petro­lí­fe­ra del Ori­no­co Hugo Chá­vez. ¿Cuál es la apues­ta del par­la­men­to al inten­tar boi­co­tear esto? ¿Aca­so apues­ta al recru­de­ci­mien­to de la situa­ción eco­nó­mi­ca vene­zo­la­na? Debe­mos preguntarnos.

La reac­ción des­pro­por­cio­na­da de la dere­cha en Vene­zue­la y en el extran­je­ro, al decla­rar un gol­pe de Esta­do y una diso­lu­ción del par­la­men­to se ins­cri­be en la tra­ma de cao­ti­za­ción e inje­ren­cis­mo que aus­pi­cia el anti­cha­vis­mo den­tro y fue­ra de Vene­zue­la res­pec­ti­va­men­te. Ocu­rre jus­to aho­ra, una ace­le­ra­ción de los even­tos y una into­xi­ca­ción polí­ti­ca des­pro­por­cio­na­da en varios fren­tes en simultáneo.

Esta­dos Uni­dos y otros paí­ses obe­dien­tes a su agen­da exte­rior mue­ven fichas y reac­cio­nan, des­co­no­cien­do el ape­go a la lega­li­dad del TSJ vene­zo­lano. Y esto es un asun­to de cui­da­do. A sólo horas del dic­ta­men del TSJ, el Secre­ta­rio Gene­ral de la OEA Luis Alma­gro, ha con­vo­ca­do a una nue­va reu­nión de urgen­cia del Con­se­jo Per­ma­nen­te de esa orga­ni­za­ción para decre­tar a Vene­zue­la como Esta­do fora­ji­do. Se recru­de­ce con esto el ciclo de con­fron­ta­ción. Tal pare­ce que las accio­nes de boi­cot a Vene­zue­la recru­de­cen de mane­ras cada vez más con­sis­ten­tes, y a la vez insólitas.

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