Chi­na aca­ri­cia la hege­mo­nía mili­tar marítima

Has­ta noviem­bre de 2012 Chi­na no tenía nin­gún por­ta­vio­nes acti­vo. En ape­nas cua­tro años ten­drá tres por­ta­vio­nes patru­llan­do los mares y en los años siguien­tes com­ple­ta­rá su flo­ta con tres más, a lo que debe sumar­se la dece­na de ins­ta­la­cio­nes mili­ta­res en islas y arre­ci­fes del mar del Sur.

De ese modo, Chi­na se dis­po­ne a sen­tar su hege­mo­nía mili­tar marí­ti­ma en una región que es cla­ve para su futu­ro como nación y como poten­cia regio­nal y glo­bal. Fren­te a seme­jan­te des­plie­gue y, sobre todo, ante la nota­ble capa­ci­dad de cons­truc­ción que demues­tra el dra­gón asiá­ti­co, la pre­sen­cia marí­ti­ma de los Esta­dos Uni­dos está que­dan­do rele­ga­da, aun­que las auto­ri­da­des de ese país se nie­guen a reconocerlo.

La evo­lu­ción de los por­ta­vio­nes chi­nos es sor­pren­den­te por su rapi­dez. El pri­me­ro, el Lia­no­ning, fue com­pra­do a Ucra­nia en 1998 por 20 millo­nes de dóla­res, un pre­cio de cha­ta­rra. La recons­truc­ción del por­ta­vio­nes se pro­lon­gó des­de 2003 has­ta 2010 y comen­zó a ope­rar en 2012. Des­de ese momen­to, la Arma­da chi­na comen­zó a domi­nar la nave­ga­ción y la ope­ra­ti­va de com­ba­te de los avio­nes embar­ca­dos. Sin embar­go, aquel vie­jo por­ta­vio­nes sovié­ti­co del tipo del Almi­ran­te Kuz­netsov sir­vió a la Mari­na como ban­co de prue­bas para los desa­rro­llos posteriores.

El segun­do por­ta­vio­nes, que será bota­do este año, supe­ra­rá al Lia­noing (55.000 tone­la­das), ya que ten­drá un des­pla­za­mien­to de 70.000 tone­la­das y un dise­ño simi­lar al sovié­ti­co con ram­pa de des­pe­gue. Pero el ter­ce­ro, que está sien­do cons­trui­do en los asti­lle­ros de Dalian, como los ante­rio­res, los supe­ra­rá con 85.000 tone­la­das, usa­rá cata­pul­tas de vapor y no ten­drá ram­pa de des­pe­gue, con lo que su dise­ño será simi­lar al de los por­ta­vio­nes estadounidenses.

Los medios occi­den­ta­les acu­san a Chi­na de expan­sio­nis­mo mili­tar, por la moder­ni­za­ción y amplia­ción de su flo­ta (que en 2020 supe­ra­rá a la de Esta­dos Uni­dos) y por la cons­truc­ción de ins­ta­la­cio­nes en las islas capa­ces de alber­gar misi­les de lar­go alcan­ce. Sn embar­go, hay varias razo­nes que per­mi­ten ase­gu­rar que el dis­po­si­ti­vo chino en el mar del Sur es ape­nas defensivo.

La pri­me­ra es una sen­ci­lla revi­sión de su his­to­ria en rela­ción con las poten­cias occi­den­ta­les. Chi­na fue inva­di­da en las dos gue­rras el opio (1839−1842 y 1856 – 1860), en las que los impe­rios bri­tá­ni­co y fran­cés le impu­sie­ron tra­ta­dos des­igua­les, for­za­ron la aper­tu­ra de varios puer­tos al comer­cio y se ane­xa­ron Hong Kong. Des­de 1931, la inva­sión japo­ne­sa, que sólo fina­li­zó con la derro­ta nipo­na en 1945, se cobró la vida de 35 millo­nes de chinos.

La segun­da cues­tión se rela­cio­na con el papel estra­té­gi­co de los estre­chos y las islas del mar del Sur, por don­de pasa el 30% del comer­cio mun­dial, la mitad del trá­fi­co de con­te­ne­do­res y la mayor par­te del comer­cio chino, en par­ti­cu­lar los hidro­car­bu­ros. Como expli­có Arman­do Azúa, espe­cia­lis­ta del depar­ta­men­to de his­to­ria de la Uni­ver­si­dad Ibe­ro­ame­ri­ca­na, en el siglo XIX los paí­ses se pelea­ban por el con­trol del estre­cho de Gibral­tar o del canal de Suez, hoy en día es el paso de Mala­ca y del mar del Sur de Chi­na.

Por eso, aña­de, si Chi­na quie­re con­tro­lar el comer­cio mun­dial tie­ne que con­tro­lar el mar del Sur de Chi­na. Para rever­tir el ascen­so de la poten­cia asiá­ti­ca, los estra­te­gas del Pen­tá­gono dise­ña­ron el pivo­te hacia Asia, con el obje­ti­vo de estran­gu­lar su comercio.

La ter­ce­ra cues­tión es que el gigan­te asiá­ti­co no está hacien­do nada que los demás paí­ses no hayan hecho antes en el mar del Sur. El perio­dis­ta Rafael Poch recuer­da que cuan­do se habla del expan­sio­nis­mo mili­tar chino en las dispu­tadas islas de ese mar, hay que empe­zar dicien­do que Pekín no está hacien­do nada que no hayan hecho antes los otros. De las 12 islas Spartly, Fili­pi­nas y Viet­nam con­tro­lan cin­co cada uno. Tai­wan y Mala­sia, una isla cada uno. Todos han cons­trui­do allá aero­puer­tos y man­tie­nen pre­sen­cia mili­tar. Chi­na lle­gó tar­de y cuan­do se para­pe­ta allí en arre­ci­fes cora­lí­fe­ros, con vigor y poten­cia, se arma escán­da­lo.

Es cier­to, como apun­ta el perio­dis­ta de La Van­guar­dia, que los dos pri­me­ros por­ta­vio­nes chi­nos tie­nen menor capa­ci­dad de car­gar avio­nes que los esta­dou­ni­den­ses (20 cazas el Liao­ning fren­te a 50 los de cla­se Nimitz), ni tan­to arma­men­to y com­bus­ti­ble, y que no son de pro­pul­sión nuclear, como los 10 que posee el Pen­tá­gono que tie­nen, por eso, mayor radio de acción.

En gran medi­da, esas des­ven­ta­jas se com­pen­san con la cer­ca­nía de los puer­tos chi­nos y, sobre todo, con la cons­truc­ción de ins­ta­la­cio­nes mili­ta­res en las islas y arre­ci­fes. La com­bi­na­ción de tres por­ta­vio­nes (que serán seis en poco más de una déca­da) con las ins­ta­la­cio­nes men­cio­na­das, bus­ca impe­dir a cual­quier poten­cia el acce­so a los mares chinos.

Pero la cues­tión cen­tral es que ya la Arma­da de EEUU no tie­ne la capa­ci­dad de esta­ble­cer su auto­ri­dad y con­trol en todos los rin­co­nes del pla­ne­ta, aun­que posee­rá en bre­ve 11 por­ta­vio­nes y sus corres­pon­dien­tes escua­dras. El ana­lis­ta Grant Newsham, del medio Asia Times, des­cri­be la impo­ten­cia del Pen­tá­gono con una cruel ironía.

Com­pa­ra el recien­te envío del por­ta­vio­nes nuclear USS Carl Vin­son a las aguas del mar del Sur de Chi­na con el patru­lla­je que la poli­cía de New York ejer­cía en la zona de Times Squa­re cuan­do era un feu­do de cri­mi­na­les y de acti­vi­da­des ile­ga­les. La poli­cía envía sus patru­lle­ros a Times Squa­re y los delin­cuen­tes se sepa­ran, para vol­ver a sus tra­ve­su­ras ile­ga­les una vez que los coches se han ido.

Algo simi­lar suce­de cuan­do las auto­ri­da­des esta­dou­ni­den­ses dicen que vamos a cual­quier par­te y en cual­quier momen­to que que­ra­mos del mar del Sur de Chi­na. Lo que en reali­dad está suce­dien­do es que el Pen­tá­gono envía sus naves, que pasan por los mares del sur de Asia y siguen de lar­go por­que, como seña­la Newsham, aho­ra Chi­na tie­ne el con­trol de fac­to del mar del Sur.

El dia­rio Glo­bal Times le recuer­da al Pen­tá­gono que el mar del Sur de Chi­na no es el Cari­be, y que, por lo tan­to, no es un lugar para que EEUU se com­por­te impru­den­te­men­te. El men­sa­je es muy cla­ro: Chi­na no se ame­dren­ta por los movi­mien­tos marí­ti­mos del Pen­tá­gono y avi­sa que, si lo inten­ta, no obten­drá bue­nos resultados.

Raúl Zibe­chi

11 de mar­zo de 2017

Fuen­te: https://​mun​do​.sput​nik​news​.com/​f​i​r​m​a​s​/​2​0​1​7​0​3​1​1​1​0​6​7​5​1​0​4​2​2​-​p​e​k​i​n​-​p​o​t​e​n​c​i​a​l​-​m​a​r​i​t​i​mo/

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