Leyen­do a Mon­zón, rele­yen­do a Egin (2)

En diciem­bre de 1978 se apro­bó la actual Cons­ti­tu­ción espa­ño­la. Se cerra­ba así un pri­mer tra­mo de la tran­si­ción, de ape­nas tres años, en el que se con­cen­tra­ron algu­nos hechos y acon­te­ci­mien­tos de impor­tan­cia deci­si­va para el futu­ro de Eus­ka­di. Tras la muer­te de Fran­co, y fra­ca­sa­do el pri­mer inten­to de con­ti­nuis­mo con Arias Nava­rro, Suá­rez fue desig­na­do nue­vo pre­si­den­te en julio de 1976. Fecha que se con­si­de­ra ini­cio de la refor­ma. Para enton­ces ya se cono­cía la alter­na­ti­va tác­ti­ca KAS. Una ofer­ta de nego­cia­ción con el Esta­do, apo­ya­da por las fuer­zas de la izquier­da aber­tza­le, con las dos ramas de ETA inclui­das. Tam­bién se había pro­mul­ga­do una amnis­tía de alcan­ce limi­ta­do, des­pués de una inten­sa y dura cam­pa­ña popu­lar, con muer­tos, heri­do, dete­ni­dos etc. Del mis­mo talan­te fue­ron las pri­me­ras elec­cio­nes gene­ra­les, las del 15‑J. Que en vas­con­ga­das ganó el PNV y en Nafa­rroa, UCD y el PSOE. Con estos mim­bres Suá­rez con­si­gue la apro­ba­ción de su refor­ma, por par­te de la opo­si­ción, con los lla­ma­dos Pac­tos de la Mon­cloa. Paso pre­vio para la redac­ción y apro­ba­ción de la Cons­ti­tu­ción, con el pos­te­rior desa­rro­llo autonómico.

Teles­fo­ro Mon­zón cono­ce estos acon­te­ci­mien­tos des­de una posi­ción de pri­vi­le­gio. Su situa­ción polí­ti­ca, cer­ca­na a la izquier­da aber­za­le y su expe­rien­cia ante­rior como diri­gen­te del PNV, le per­mi­tían tener a mano un exce­len­te méto­do de com­pa­ra­ción. En un esce­na­rio en el que ade­más vol­vía a ser pro­ta­go­nis­ta, como en los años trein­ta. 1978 es, en este aspec­to, una fecha nota­ble. Se pro­du­cen nume­ro­sos enfren­ta­mien­tos arma­dos entre ETA y las FOP. Se cons­ti­tu­ye Herri Bata­su­na, con la par­ti­ci­pa­ción acti­va del pro­pio Mon­zón. Se for­ma un Con­se­jo Gene­ral Vas­co, pre­au­to­nó­mi­co. Se con­vo­ca un Abe­rri Egu­na en las cua­tro capi­ta­les del sur, que reune a más de 200.000 per­so­nas. Salen los dia­rios DeiaEgin, repre­sen­tan­tes de la pujan­za nacio­na­lis­ta vas­ca. Y final­men­te, en diciem­bre, la Cons­ti­tu­ción es recha­za­da en los terri­to­rios vas­cos por un 63% del cen­so. Aun­que se aprue­ba en Espa­ña, por algo menos del 60%. En 1979, Mon­zón, Ortzi y Sola­ba­rria son ele­gi­dos dipu­tados. Pero no acu­di­rán al con­gre­so espa­ñol, par­ti­ci­pan­do del recha­zo inde­pen­den­tis­tas a las ins­ti­tu­cio­nes espa­ño­las. Fran­cis­co Leta­men­dia Ortzi ya había sido dipu­tado elec­to en 1977, por EIA. Par­ti­ci­pó en el perio­do cons­ti­tu­cio­nal con inter­ven­cio­nes crí­ti­cas y voto no a la Cons­ti­tu­ción. Poco des­pués, aban­do­na­ba su pues­to de dipu­tado en Madrid, al que no vol­ve­ría a acudir.

En todo este mar­co de inten­sa acti­vi­dad polí­ti­ca, Mon­zón publi­có en Egin, en julio de 1978, un impor­tan­te artícu­lo de opi­nión Paz igual a reco­no­ci­mien­to de sobe­ra­nía, en el que expo­nía una serie de cri­te­rios de actua­ción, en aquel momen­to en que se abrían cier­tas opor­tu­ni­da­des, antes deco­no­ci­das en la vida polí­ti­ca vas­ca. Para el autor, en este esce­na­rio el pri­mer dog­ma debía de ser la uni­dad, por­que pre­sen­tar­nos los aber­tza­les des­uni­dos y en posi­cio­nes abier­ta­men­te opues­tas (..) sería pura y sím­ple­men­te un caso de sui­ci­dio nacio­nal. Otro prin­ci­pio es, para Mon­zón, tomar­se en serio lo no ser ni espa­ño­les ni fran­ce­ses. Ya que esta idea cons­ti­tu­ye, pura y sim­ple­men­te, la base mis­ma de nues­tra filo­so­fía polí­ti­ca. Y si esta idea encie­rra una ver­dad pro­fun­da, dice, por qué no la toma­mos en serio y la pro­cla­ma­mos y apli­ca­mos en todas sus con­se­cuen­cias? ¡Si pre­ci­sa­men­te en esta fra­se radi­ca toda nues­tra fuer­za!.

Des­pués afirma:

Yo tam­bién fui dipu­tado en Madrid. (Se refie­re a los años trein­ta). Por eso no vol­ve­ré a ser­lo. Por­que ya lo fui una vez. Y no olvi­da­ré nun­ca aque­lla terri­ble impro­vi­sa­ción que que­dó para siem­pre en mis oídos: pero, bueno ¿son o no son espa­ño­las sus Seño­rías? Si lo son –y se con­si­de­ran demó­cra­tas– por qué no han de some­ter­se como los demás a lo que acuer­de la mayo­ría de los espa­ño­les, y si no lo son, quie­ren decir­nos qué hacen aquí.

Esa mis­ma fra­se, la tuvie­ron que oír, antes que noso­tros, los defen­so­res de los Fue­ros Vas­cos ante­rio­res a Sabino Ara­na. Y esa mis­ma fra­se – se pro­nun­cie o no se pro­nun­cie – se halla hoy en la con­cien­cia de todos y cada uno de los dipu­tados y sena­do­res de las Cor­tes espa­ño­las. Por­que si se tra­ta­ra de una Cons­ti­tu­ción con­fe­de­ral que par­tie­ra del dere­cho de todo pája­ro a volar libre­men­te, nues­tra pre­sen­cia allí ten­dría sen­ti­do, pero en unas cor­tes cen­tra­lis­tas para quie­nes la úni­ca fuen­te de sobe­ra­nía pro­vie­ne de la jau­la, nues­tra par­ti­ci­pa­ción en la for­ma de fabri­car­la no tie­ne razón de ser.

Lo que yo digo, pro­si­gue Mon­zón, es que, si a pesar de los esfuer­zos de los par­la­men­ta­rios aber­tza­les de todo color en las Cor­tes espa­ño­las actua­les, la sobe­ra­nía de Eus­ka­di y el dere­cho de auto­de­ter­mi­na­ción de nues­tro pue­blo no que­dan rotun­da­men­te reco­no­ci­dos, los dipu­tados y sena­do­res patrio­tas vas­cos, lle­ga­do el momen­to, deben levan­tar­se todos a un tiem­po de esos esca­ños y reti­rar­se jun­tos de las Cortes.

Natu­ral­men­te esta ape­la­ción se hace no a los dipu­tados inde­pen­den­tis­tas, a los que él mis­mo per­te­ne­ce, sino en espe­cial al grue­so de los dipu­tados nacio­na­lis­tas vas­cos. A los inte­gra­dos en el PNV.

E insis­te el autor:

¿Para qué reti­rar­se? ¿Para hacer qué? Pues sen­ci­lla­men­te – si fue­ra nece­sa­rio y no hubie­ra otros medios de lucha, a la resis­ten­cia pasi­va y a la des­obe­dien­cia civil en Eus­ka­di. Has­ta lle­gar a nego­ciar el pro­ble­ma vas­co con la otra par­te, fren­te a fren­te y en torno a una mesa, como han sabi­do y logra­do nego­ciar tan­tos otros pue­blos que, habien­do aca­ba­do por obte­ner que esa sobe­ra­nía fue­ra reco­no­ci­da, hoy son libres […].

La evo­lu­ción ins­ti­tu­cio­nal del nacionalismo

Si el com­por­ta­mien­to polí­ti­co del nacio­na­lis­mo vas­co hubie­ra segui­do los con­se­jos de Mon­zón, es obvio que hubie­ra habi­do menos pre­sen­cia y par­ti­ci­pa­ción ins­ti­tu­cio­nal. Y más des­obe­dien­cia y rebel­día social o polí­ti­ca. Tam­bién es posi­ble que, si esta rebel­día hubie­ra sido fir­me y amplia, los rédi­tos nacio­na­les fue­sen más impor­tan­tes que la exigüa depen­den­cia auto­nó­mi­ca actual. Y el mero reco­no­ci­mien­to esta­tu­ta­rio, para la divi­sión vas­ca (Eus­ka­di-Nafa­rroa), a duras penas reco­no­ci­da por Madrid, a los vas­cos como cola­bo­ra­do­res secun­da­rios del Esta­do de las autonomías.

Pero, como es sabi­do la lla­ma­da de Mon­zón a la reti­ra­da de las ins­ti­tu­cio­nes espa­ño­las y a ofre­cer al ocu­pan­te, en lugar de cober­tu­ra ins­ti­tu­cio­nal, un ver­da­de­ro fren­te civil de des­obe­dien­cia y resis­ten­cia polí­ti­ca, no ha sido aten­di­da por los alu­di­dos. Sal­vo por la coa­li­ción HB, en sus pri­me­ras fases. Por el con­tra­rio, la evo­lu­ción de la estra­te­gia nacio­na­lis­ta en gene­ral ha ido a peor des­de aquel 1978, del artícu­lo. Y, lo que es peor, en ambos lados del espec­tro vasco.

Por par­te del PNV, la impli­ca­ción de sus dipu­tados espa­ño­les en los asun­tos del Esta­do ha sido siem­pre nota­ble. A veces bochor­no­sa. Ampa­ra­do en dos supues­tos, que no pue­den ser más fala­ces. Ni menos sos­te­ni­bles. El pri­me­ro reza que hay que estar allí don­de se tra­tan los pro­ble­mas vas­cos. Aun­que todos sabe­mos que los pro­ble­mas vas­cos don­de deben tra­tar­se y resol­ver­se es aquí. Mejor que en nin­gún otro sitio. El otro supues­to, defen­di­do entre otros por el dipu­tado y sena­dor espa­ñol Ana­sa­gas­ti, afir­ma de mane­ra gra­tui­ta que si Ara­na hubie­ra vivi­do hoy, hubie­ra sido dipu­tado espa­ñol. Y hubie­ra ido a Madrid, para defen­der los intere­ses vas­cos fren­te a Cáno­vas, Sagas­ta, Moret, Roma­no­nes y Mau­ra. Supo­si­ción har­to teme­ra­ria, a mi modo de ver.

Se le olvi­da a Ana­sa­gas­ti supo­ner, o ima­gi­nar al menos, que el Ara­na que cono­ce­mos por sus tex­tos y acti­tu­des, jamás hubie­ra acep­ta­do ser dipu­tado espa­ñol. Y mucho menos, ir a Madrid en cali­dad de cola­bo­ra­dor secun­da­rio. O sea, que esta­ría más cer­ca de Mon­zón que de Arza­llus o él mis­mo. Sin embar­go, de este modo, el PNV con­ven­ci­do de la bon­dad de su tác­ti­ca cola­bo­ra­cio­nis­ta, lle­va cua­ren­ta años retor­cien­do inclu­so el pen­sa­mien­to de su fun­da­dor, y trai­cio­nan­do la acti­tud y prin­ci­pios de los refun­da­do­res de 1921 (PNV Abe­rri). Hacien­do pasar por nacio­na­lis­mo ara­nis­ta lo que es, en reali­dad, auto­no­mis­mo sotis­ta. Y, lo más gra­ve, con­ven­cien­do a sus mili­tan­tes y elec­to­res de que hace lo mejor posi­ble. Y, que es ade­más, para tran­qui­li­dad de los más cre­yen­tes, lo mis­mo que hubie­ra hecho Ara­na. Lo de Sota, el cupo, las rela­cio­nes eco­nó­mi­cas, las inver­sio­nes en el mer­ca­do espa­ñol, las rela­cio­nes y com­pro­mi­sos con Espa­ña, el papel secun­da­rio pero cola­bo­ra­cio­nis­ta que jue­gan se lo callan inteligentemete.

Se pue­de encon­trar en muchos sitios rela­ción sobre esta par­ti­ci­pa­ción del PNV. Pero hay una que, por su direc­ta impli­ca­ción es más que intere­san­te. Está en el blog de Erko­re­ka (agos­to 2008). En ella se publi­ca un exten­so y, en muchos aspec­tos bien docu­men­ta­do, rela­to sobre la evo­lu­ción del inte­rés ins­ti­tu­cio­nal del sotis­mo peneu­vis­ta. Hay algu­nos erro­res, a mi modo de ver, pero que­da cla­ro cómo el par­ti­do (Comu­nión Nacio­na­lis­ta Vas­ca entre 1916 – 1930), que empe­za­ba a tener pro­ble­mas con sus juven­tu­des (Abe­rri), deci­dió en 1918 sedu­cir a sus con­fun­di­dos sim­pa­ti­zan­tes con argu­men­tos sobre la con­ve­nien­cia de acu­dir y estar per­ma­nen­te­men­te en Madrid.

En aque­llas fechas, muer­to Sabino Ara­na y expul­sa­do Luis del par­ti­do, y con los abe­rri toda­vía en mino­ría de edad, se pro­me­tió a los elec­to­res la pre­sen­cia en el hemi­ci­clo espa­ñol como man­da­ta­rios en un orga­nis­mo extra­ño. Poco menos que emba­ja­do­res en otro país, por­tan­do en exclu­si­va las rei­vin­di­ca­cio­nes vas­cas. Podría­mos con­ce­der vera­ci­dad a estas bue­nas inten­cio­nes ini­cia­les, si no fue­ra por­que ocul­ta­ban peo­res pla­nes. Poco a poco, el sotis­mo le fue cogien­do gus­to al esca­ño. Y lo que se pro­me­tió cir­cuns­tan­cial y rei­vin­di­ca­ti­vo, se con­vir­tió en fijo y con­tem­por­ti­za­dor. Ya en los años trein­ta, la pre­sen­cia ins­ti­tu­cio­nal vas­ca en Madrid, casi no se dis­cu­tía. O solo lo hacían unos pocos. Ape­nas Luis Ara­na y Eli Gallas­te­gi se opu­sie­ron a las pri­me­ras elec­cio­nes cons­ti­tu­yen­tes repu­bli­ca­nas (1931) recla­man­do que, al menos, los dipu­tados nacio­na­lis­tas no inter­vi­nie­ran en asun­tos, comi­sio­nes o deba­tes, que no fue­ran de estric­to inte­rés vasco.

En este aspec­to, pare­cía que las ideas esta­ban bas­tan­te cla­ras por­que, según Erko­re­ka afir­ma, inclu­so Lei­zo­la reci­bió un reque­ri­mien­to (una riña amis­to­sa) de los afi­lia­dos de Aban­do, cuan­do se extra­li­mi­tó en su papel, ponien­do exce­si­vo inte­rés en un deba­te sobre los pre­su­pues­tos espa­ño­les. Cla­ro que los ejem­plos más nota­bles y bochor­no­sos esta­ban por lle­gar. El peor qui­zá, fue el de Manuel Iru­jo, acep­tan­do ser minis­tro de Espa­ña de 1937 a 1947. Otra pifia mayús­cu­la, pue­de ser la reu­nión de Agui­rre, Galin­dez e Ira­la con el secre­ta­rio gene­ral de la ONU (1946)… !como repre­sen­tan­tes espa­ño­les¡ Cla­ro que algu­nos dirán que de otro modo no les hubie­ran recibido.

En gene­ral, toda la actua­ción polí­ti­ca de Agui­rre pue­de pasar a la his­to­ria de Espa­ña, como un ejem­plo de con­si­de­ra­ción con el esta­do ocu­pan­te y sus pro­ble­mas. Lo mis­mo en Madrid, como par­la­men­ta­rio espa­ñol, que lue­go como len­da­ka­ri. Su artícu­lo en el Euz­ka­di, en vís­pe­ras del 18 de julio y tras el aten­ta­do con­tra Cal­vo Sote­lo, pidien­do a los vas­cos que com­pren­die­ran las difi­cul­ta­des por las que atra­ve­sa­ba Espa­ña y supie­ran tener pacien­cia en sus rei­vin­di­ca­cio­nes auto­nó­mi­cas, es antológico.

Des­pués de Fran­co, las apor­ta­cio­nes cola­bo­ra­cio­nis­tas no cesan, ni mucho menos. Aumen­tan y se refi­nan. Haga­mos sal­ve­dad de la labor meri­to­ria de Arza­llus en la Comi­sión cons­ti­tu­cio­nal, que se ven­dió como impres­cin­di­ble, para evi­tar un mayor desa­gui­sa­do con­tra Eus­ka­di. Pero, para mi, el espe­jo de todas es la del par­la­men­ta­rio Jau­re­gi, como miem­bro de la Comi­sión de Defen­sa del par­la­men­to. ¡Nada menos, que un nacio­na­lis­ta vas­co, ayu­dan­do a rees­truc­tu­rar el ejér­ci­to espa­ñol post­fran­quis­ta¡. Esto, cita­do de memo­ria, pue­de ser más que sufi­cien­te. Aun­que segu­ro, que miran­do por ahí, podría­mos encon­trar más y más son­ro­jan­tes ayu­di­tas vas­cas a la uni­dad y super­vi­ven­cia de Espa­ña. Qué no hubie­ran tra­ga­do estos ben­di­tos, si lle­gan a hacer la paz por sepa­ra­do con los fran­quis­tas, antes de 1937, como que­ría el Vaticano.

¿Qué hacer?

Como bien recuer­da Erko­re­ka, las cor­tes espa­ño­las, a las que él mis­mo ha per­te­ne­ci­do, repre­sen­tan al pue­blo espa­ñol (art. 66.1 Cons­ti­tu­ción). Nada menos y nada más. Y poco más se nece­si­ta. Solo leer este artícu­lo cali­fi­ca el tris­te papel de los nacio­na­lis­tas vas­cos en seme­jan­te ins­ti­tu­ción. Por lo que es más dolo­ro­so, com­pro­bar que no solo es el PNV, quien mal­gas­ta en Madrid prin­ci­pios y man­da­tos, sino tam­bién los nues­tros. Por­que en el lado que nos toca más de cer­ca, la izquier­da aber­tza­le, las cosas tam­po­co han evo­lu­cio­na­do según la línea Mon­zón, Sola­ba­rría, Ortzi…Y eso nos preo­cu­pa más.

Al con­tra­rio de lo que se podía espe­rar, a la pri­me­ra épo­ca de actua­ción con sillas vacías ha segui­do la par­ti­ci­pa­ción ins­ti­tu­cio­nal com­ple­ta. Acom­pa­ña­da de algu­nas for­mas y tics pro­to­co­la­rios, con inter­ven­cio­nes y entu­sias­mos, que preo­cu­pan mucho a quie­nes hemos creí­do siem­pre lo con­tra­rio que defien­de el par­ti­do de Sota. De aquel puño en alto, de Ortzi, en la tri­bu­na de ora­do­res, gri­tan­do !Gora Eus­ka­di Aska­tu­ta¡ Gora Eus­ka­di Sozia­lis­ta¡ (1978), al Esta­mos con­de­na­dos a enten­der­nos, sr. Rajoy de Iña­ki Anti­gue­dad (2011). Del sono­ro recha­zo a Juan Car­los en las Jun­tas de Ger­ni­ka (1981) de los elec­tos de HB, pasan­do por la cor­ba­ta de Jon Idí­go­ras tra­jea­do para pisar la moque­ta real (1993), al cua­si abra­zo del dipu­tado Erre­kon­do (2011). ¿Cuán­tas renun­cias nos contemplan?

Des­de el tele­gra­ma de Ara­na, al pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos feli­ci­tán­do­le por la inde­pen­den­cia de Cuba (arre­ba­ta­da a Espa­ña a caño­na­zos), que le cos­tó la cár­cel (1902) y el ape­dreo de su casa por la tur­ba espa­ño­lis­ta, has­ta la nota de Bei­tia­la­rran­goi­tia a la emba­ja­da Esta­dos Uni­dos, salu­dan­do la elec­ción de Trump (2016), que le ha cos­ta­do el pito­rreo gene­ral… ¿Que otras renun­cias escon­di­das no sabe­mos y nos espe­ran todavía?

La izquier­da aber­tza­le, repre­sen­ta­da por HB, empe­zó apli­can­do una par­ti­ci­pa­ción de silla vacía. Como pedía Mon­zón. Y él mis­mo hizo. Es decir, pre­sen­ta­ción a elec­cio­nes y nega­ti­va a acep­tar los car­gos de par­la­men­ta­rio espa­ñol. Sin asis­tir a las sesio­nes del con­gre­so, ni par­ti­ci­par de nin­gún modo en el tra­ba­jo par­la­men­ta­rio espa­ñol. Des­pués de Fran­co, cuan­do el PNV de Arza­lluz y Garai­koetxea, se ava­lan­za­ba sobre los esca­ños madri­le­ños, la izquier­da aber­tza­le tenía toda­vía cla­ro el mode­lo que defen­dían Mon­zón y los suyos. Des­de sus orí­ge­nes, HB sos­tu­vo esta cohe­ren­cia de boi­cot al par­la­men­to espa­ñol, mien­tras al mis­mo tiem­po ocu­pa­ba los pues­tos muni­ci­pa­les y vas­con­ga­dos. Así lo hizo, de una u otra mane­ra, Sin embar­go, en un momen­to cru­cial (1989) apa­re­ció aquel inven­to del impe­ra­ti­vo legal, de Txe­ma Mon­te­ro. Y todo empe­zó a diluir­se. Con el des­gra­cia­do infor­tu­nio de que los pri­me­ros elec­tos que fue­ron a Madrid a reco­ger las cre­den­cia­les, con esta fór­mu­la, fue­ron reci­bi­dos lite­ral­men­te a tiros. Y Josu Mugu­ru­za cayó aba­ti­do por dis­pa­ros de un gru­po de extre­ma derecha.

Des­pués, la ile­ga­li­za­ción y la psi­co­sis de mar­gi­na­ción, impu­so un apre­cia­ble giro hacia una mayor par­ti­ci­pa­ción. De modo que a los cas­ti­gos y ame­na­zas repre­si­vas, se res­pon­dió con más obe­dien­cia y más pre­sen­cia ins­ti­tu­cio­nal. En lugar de con más des­obe­dien­cia y radi­ca­li­dad polí­ti­ca, como tal vez espe­ra­ban muchos mili­tan­tes, aho­ra decep­cio­na­dos. El colo­fón de todo fue la des­apa­ri­ción de ETA, sin haber sido sus­ti­tui­da por un espa­cio polí­ti­co radi­cal. El paso de una situa­ción a otra ha supues­to un impor­tan­te shock para muchos mili­tan­tes. Se ha crea­do un vacío his­tó­ri­co. Y, como con­se­cuen­cia, des­pués de los pri­me­ros momen­tos refle­jos de uni­dad y de la lla­ma­da acu­mu­la­ción de fuer­zas, han veni­do los malos resul­ta­dos elec­to­ra­les, algu­nos aban­do­nos, el reblan­de­ci­do de LAB y una divi­sión galo­pan­te entre los pre­sos, sus fami­lia­res y las estra­te­gias en torno a su liberación.

Jun­to a todo esto, se pro­du­ce la apa­ri­ción (o reapa­ri­ción?) de nue­vas opi­nio­nes y pro­pues­tas, dife­ren­cias de tác­ti­ca y estra­te­gia, des­afec­to hacia medios de comu­ni­ca­ción pro­pios, como GARA, enfren­ta­mien­tos algo más que ver­ba­les (como los del Anti­guo) y pre­sen­ta­ción de nue­vos gru­pos y pla­ta­for­mas que pre­ten­den recu­pe­rar el fon­do estra­té­gi­co de la izquier­da aber­tza­le his­tó­ri­ca. Son prue­bas alar­man­tes que demues­tran que hay una grie­ta de fon­do, abier­ta des­de 2011, que no hace más que agran­dar­se poco a poco.

¿Qué posi­bi­li­da­des hay, en este pano­ra­ma, para recons­truir al menos la uni­dad de acción? Dado que son más las cosas que nos unen, que las que nos sepa­ran. Si, como decía Mon­zón (refi­rién­do­se al PNV y a HB) las cues­tio­nes bási­cas, y las ideas cla­ras, son las mis­mas: No reco­no­cer­se espa­ño­les ni fran­ce­ses. Rei­vin­di­car la sobe­ra­nía o la inde­pen­den­cia. Aun­que sea median­te la alter­na­ti­va tác­ti­ca de la auto­de­ter­mi­na­ción. La nece­si­dad de que a los pre­sos se les con­ce­da una amnis­tía y no solo sus dere­chos ele­men­ta­les. El recha­zo a la Cons­ti­tu­ción men­ti­ro­sa y a sus cor­tes reple­tas de corrup­tos y mal­ver­sa­do­res del voto popu­lar. Avan­zar hacia un socia­lis­mo efec­ti­vo y una socie­dad igua­li­ta­ria… Y un lar­go etcé­te­ra, que no es nece­sa­rio recor­dar. Por­que están en todos los pro­gra­mas.

¿Pudie­ra ser que lo que sepa­ra hoy a la izquier­da aber­tza­le, a los anti­guos nacio­na­lis­tas revo­lu­cio­na­rios entre sí, sea algo más que un malen­ten­di­do y algo menos que un defec­to de for­ma ? ¿Sería muy difí­cil, leer a Mon­zón, releer a Egin, y poner­se a hablar de ello?

Jose­ma­ri Loren­zo Espinosa

2 de mar­zo de 2017

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