El capi­ta­lis­mo cri­mi­nal, fase supe­rior del imperialismo

En el terreno eco­nó­mi­co (y hay que recor­dar que es la estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca la que deter­mi­na final­men­te los cam­bios socia­les, polí­ti­cos y has­ta cul­tu­ra­les) todo empe­zó con la cri­sis. El 15 de agos­to de 1971, el enton­ces Pre­si­den­te de los Esta­dos Uni­dos, Richard Nixon, decre­tó el cese de la con­ver­ti­bi­li­dad del dólar en oro. Esta medi­da, que ini­cia­ría un des­or­den mone­ta­rio inter­na­cio­nal de enor­mes pro­por­cio­nes, cons­ti­tuía, pre­ci­sa­men­te por tra­tar de enfren­tar­la, el reco­no­ci­mien­to de que la cri­sis eco­nó­mi­ca, ges­ta­da duran­te los cin­cuen­ta y los sesen­ta, había esta­lla­do y pre­ci­pi­ta­ría al mun­do en su con­jun­to en un pro­ce­so de cam­bio ver­ti­gi­no­so que has­ta hoy, en el pri­mer lus­tro del siglo XXI toda­vía no ter­mi­na. Entre las muchas trans­for­ma­cio­nes que hemos vivi­do, una, no de menor impor­tan­cia, es el sur­gi­mien­to de un capi­ta­lis­mo cri­mi­nal, que cons­ti­tu­ye no un aspec­to secun­da­rio, preo­cu­pa­ción exclu­si­va de jue­ces y poli­cías, sino que repre­sen­ta hoy uno de los ejes de la acu­mu­la­ción de capital.

Ante­ce­den­te indis­pen­sa­ble: las cau­sas de la crisis

Vaya­mos por par­tes, a fin de no crear malos enten­di­dos. Aun­que no abor­da­ré aquí las carac­te­rís­ti­cas ni el com­por­ta­mien­to de la cri­sis eco­nó­mi­ca, que no es el tema de estas notas, me pare­ce indis­pen­sa­ble men­cio­nar que des­de mi pun­to de vis­ta la cri­sis eco­nó­mi­ca que se ini­cia en los seten­ta tie­ne como cau­sa fun­da­men­tal la caí­da de la tasa de ganan­cia que afec­ta tan­to a los paí­ses indus­tria­li­za­dos como a los sub­de­sa­rro­lla­dos. Esa caí­da de la tasa de ganan­cia se con­vier­te de ten­den­cia laten­te en fenó­meno actuan­te, por­que los meca­nis­mos con­tra­rres­tan­tes apli­ca­dos des­de los cin­cuen­ta, pero con mayor énfa­sis en los sesen­ta, deja­ron de ope­rar. De esos meca­nis­mos con­tra­rres­tan­tes, cua­tro me pare­cen los de mayor relevancia:

  1. La con­cen­tra­ción y cen­tra­li­za­ción de capital
  2. El cam­bio tecnológico
  3. La inter­ven­ción del Esta­do en la economía
  4. La expan­sión del crédito

Esos cua­tro meca­nis­mos, a los que recu­rrió el capi­tal duran­te la pos­gue­rra, pasa­ron, al ini­cio de los seten­ta, de ser pro­pi­cia­do­res a con­ver­tir­se en tra­bas para la acu­mu­la­ción de capi­tal, ya sea por­que pro­vo­ca­ron la insol­ven­cia de gobier­nos, empre­sas y par­ti­cu­la­res, ya sea por­que gene­ra­ron una infla­ción galo­pan­te, ya sea por­que oca­sio­na­ron la com­bi­na­ción de des­em­pleo con inflación.

Para enfren­tar la cri­sis eco­nó­mi­ca, el capi­tal apli­có, un poco a cie­gas y un mucho de mala fe, varias estra­te­gias. Las dos prin­ci­pa­les fue­ron la gue­rra per­ma­nen­te, por un lado, y, en el terreno pro­duc­ti­vo, el pro­ce­so de glo­ba­li­za­ción cuyo obje­ti­vo es la libre movi­li­dad del capi­tal en todas sus for­mas, es decir, como capi­tal pro­duc­ti­vo (a tra­vés de la inter­na­cio­na­li­za­ción del pro­ce­so pro­duc­ti­vo) como capi­tal-mer­can­cía, (que ha deter­mi­na­do el aba­ti­mien­to de las fron­te­ras eco­nó­mi­cas, el cual ame­na­za la exis­ten­cia mis­ma de los Esta­dos-Nación) y como capi­tal-dine­ro (a tra­vés de dos fenó­me­nos suma­men­te rele­van­tes, la hiper­tro­fia del sec­tor finan­cie­ro de la eco­no­mía y la inter­na­cio­na­li­za­ción de las Bol­sas de Valo­res, al lado del sur­gi­mien­to de los mer­ca­dos de deri­va­dos para el inter­cam­bio de valo­res futu­ros, en espe­cial de divisas).

Del arte­sa­na­do, a la indus­tria­li­za­ción del crimen

Como un fenó­meno que al prin­ci­pio pare­cía desa­rro­llar­se sólo en los sóta­nos delin­cuen­cia­les de la socie­dad, tam­bién sur­gió lo que podría des­cri­bir­se como el pro­ce­so de indus­tria­li­za­ción del cri­men has­ta for­mar nue­vas ramas eco­nó­mi­cas que han segui­do las eta­pas de con­cen­tra­ción y cen­tra­li­za­ción, y que han sido, hay que reco­no­cer­lo, pio­ne­ras en la línea de la glo­ba­li­za­ción económica.

El cri­men, por supues­to, ha acom­pa­ña­do a la huma­ni­dad des­de sus ini­cios, pero hoy no es el mis­mo que pre­va­le­ció duran­te siglos. Lo que quie­ro des­ta­car es el paso de una cri­mi­na­li­dad, diga­mos arte­sa­nal, a un amplio pro­ce­so de indus­tria­li­za­ción y de inter­na­cio­na­li­za­ción has­ta lle­gar a con­ver­tir­se en ver­da­de­ros con­sor­cios globalizados.

No deja de resul­tar sor­pren­den­te que las dimen­sio­nes del fenó­meno han lle­va­do a con­ver­tir al cri­men orga­ni­za­do en uno de los temas infal­ta­bles en la agen­da de las reunio­nes del G‑7, es decir de los sie­te paí­ses más indus­tria­li­za­dos del mun­do; que la ONU ten­ga un Pro­gra­ma Inter­na­cio­nal de Con­trol de Dro­gas, que cada año se publi­que un World Drug Report, y que el asun­to haya lle­ga­do has­ta la vida aca­dé­mi­ca, de modo que, por sólo men­cio­nar dos casos como mues­tra, la Ame­ri­can Uni­ver­sity ha crea­do un cen­tro de inves­ti­ga­ción sobre Cri­men Trans­na­cio­nal, mien­tras en la Uni­ver­si­dad de Car­diff, Rei­no Uni­do, pue­de obte­ner­se un doc­to­ra­do en Delin­cuen­cia Organizada.

De espe­cial impor­tan­cia es el hecho, que tam­bién apun­ta al peso actual de la indus­tria cri­mi­nal, es que el G‑7 haya for­ma­do, en la cum­bre de 1989, una fuer­za de tarea para el com­ba­te al lava­do de dine­ro (la Finan­cial Action Task For­ce on Money Laun­de­ring) de la que for­man par­te hoy 29 paí­ses de los cua­tro continentes.

Qui­zá el ejem­plo más cla­ro de la inte­gra­ción ver­ti­cal, es decir la que reúne empre­sas que gene­ran des­de la mate­ria pri­ma has­ta la ven­ta del pro­duc­to final, es el trá­fi­co de dro­gas. Los lla­ma­dos cár­te­les de la dro­ga poseen des­de las plan­ta­cio­nes de la mate­ria pri­ma, pasan­do por los labo­ra­to­rios para curar la marihua­na u obte­ner la goma de opio y pro­du­cir la cocaí­na y la heroí­na, o ela­bo­rar las dis­tin­tas y cada vez más varia­das anfe­ta­mi­nas, has­ta los sis­te­mas de dis­tri­bu­ción, fre­cuen­te­men­te inter­na­cio­na­les, y, a veces –aun­que lo más común es que sean ser­vi­cios exter­nos con­tro­la­dos por ban­das loca­les– las redes de ven­tas al menudeo.

Inge­nie­ría finan­cie­ra del lava­do de dinero

Ade­más, y éste es uno de los aspec­tos más impor­tan­tes, el nar­co­trá­fi­co cuen­ta, como bra­zo com­ple­men­ta­rio que le ha faci­li­ta­do pre­ci­sa­men­te la inter­na­cio­na­li­za­ción, con los sis­te­mas de lava­do de dine­ro a lo lar­go del mun­do. Y digo sis­te­mas, por­que efec­ti­va­men­te no se tra­ta de ope­ra­cio­nes ais­la­das, ni siquie­ra de sim­ples redes, sino de ver­da­de­ros sis­te­mas que dis­po­nen de la más avan­za­da tec­no­lo­gía y cuyas corrien­tes de fon­dos, con una com­ple­ja inge­nie­ría finan­cie­ra, reco­rren las pla­zas más dis­tan­tes para tejer una mara­ña de tran­sac­cio­nes de la cual salen blanqueados.

Esta mara­ña, inclu­ye, inde­fec­ti­ble­men­te, alguno de los mer­ca­dos finan­cie­ros cono­ci­dos como paraí­sos ban­ca­rios y fis­ca­les. Por esta razón, una corrien­te de opi­nión ha plan­tea­do que el mejor méto­do para com­ba­tir el nar­co­trá­fi­co sería eli­mi­nar los paraí­sos ban­ca­rios, pues al no poder blan­quear los fon­dos y en con­se­cuen­cia no poder uti­li­zar­los, se aca­ba­ría con el obje­ti­vo del narcotráfico.

Fren­te a esta opi­nión, sin embar­go, hay que seña­lar, en pri­mer lugar, que los nar­co­tra­fi­can­tes no sólo recu­rren al mer­ca­do finan­cie­ro para lavar dine­ro; por sólo men­cio­nar algu­nas for­mas, hay que recor­dar que tam­bién se blan­quean fon­dos a tra­vés de la inver­sión en inmue­bles, a tra­vés de fal­sas ganan­cias en el jue­go o, inclu­so a tra­vés de subas­tas de arte. En segun­do lugar, pero más impor­tan­te para noso­tros, hay que seña­lar que los sis­te­mas de blan­queo no se limi­tan a uti­li­zar los paraí­sos, tam­bién ope­ran en los mer­ca­dos nor­ma­les, de modo que cada tran­sac­ción de blan­queo inclu­ye por lo gene­ral un paraí­so y dos, tres o más mer­ca­dos normales.

Y aquí el lava­do de dine­ro entron­ca con otro fenó­meno que ha sido evi­den­te a par­tir de los años seten­ta: la hiper­tro­fia del sec­tor finan­cie­ro den­tro de las eco­no­mías nacio­na­les y en con­se­cuen­cia del mer­ca­do inter­na­cio­nal. La razón últi­ma de esa hiper­tro­fia es la caí­da de la tasa de ganan­cia en las acti­vi­da­des pro­duc­ti­vas, que con­du­jo al esta­lli­do de la cri­sis más lar­ga y más pro­fun­da que ha vivi­do el capi­ta­lis­mo. En la déca­da de los seten­ta, esa caí­da de la tasa de ganan­cia deter­mi­nó que los capi­ta­lis­tas, que no encon­tra­ban cam­pos ren­ta­bles de inver­sión, se refu­gia­ran en las acti­vi­da­des espe­cu­la­ti­vas. Esta res­pues­ta de la bur­gue­sía coin­ci­de con la deva­lua­ción de la libra pri­me­ro y del dólar des­pués, que pro­vo­ca que los paí­ses pro­duc­to­res de petró­leo agru­pa­dos en la OPEP aumen­ten el pre­cio del ener­gé­ti­co, con lo que se gene­ra una afluen­cia masi­va de divi­sas hacia estos paí­ses que a su vez bus­can en el mer­ca­do inter­na­cio­nal for­mas de inver­sión para esa masa de capi­tal-dine­ro. Los petro­dó­la­res así son el pun­to de par­ti­da para un aumen­to ace­le­ra­do del volu­men del mer­ca­do finan­cie­ro, tan­to en inver­sio­nes ban­ca­rias como en las Bol­sas del mun­do. Los nar­co­dó­la­res, y en gene­ral el dólar sucio pro­ve­nien­te de las acti­vi­da­des cri­mi­na­les, cons­ti­tu­yen una apor­ta­ción sig­ni­fi­ca­ti­va para el volu­men de las tran­sac­cio­nes finan­cie­ras en el mun­do. Tal ha sido la hiper­tro­fia del sec­tor finan­cie­ro que ha des­cri­to a la actual eta­pa como de eco­no­mía casino, por el volu­men y la impor­tan­cia que han adqui­ri­do las inver­sio­nes en la Bol­sa. Fenó­meno acen­tua­do con la amplia­ción de los mer­ca­dos de futu­ros, a par­tir de 1972, cuan­do el mer­ca­do de Chica­go intro­du­ce los con­tra­tos de divi­sas. Hoy, el mer­ca­do de deri­va­dos que pue­de ope­rar sobre mone­das, tasas de inte­rés, valo­res como accio­nes y obli­ga­cio­nes (cré­di­tos) y has­ta índi­ces bur­sá­ti­les, supera con mucho el valor de todo el comer­cio inter­na­cio­nal. Bas­ta men­cio­nar que en 1995 las expor­ta­cio­nes mun­dia­les de bie­nes y ser­vi­cios suma­ron alre­de­dor de 6 billo­nes de dóla­res, mien­tras el mer­ca­do de deri­va­dos alcan­zó unos 40 billo­nes (millo­nes de millo­nes) de dóla­res. Para tener una pers­pec­ti­va de com­pa­ra­ción, pue­de recor­dar­se que el pro­duc­to interno bru­to de Esta­dos Uni­dos, la mayor eco­no­mía del mun­do, tuvo un mon­to de 10 billo­nes 946 mil millo­nes de dóla­res en 2003. Tal volu­men, sin pre­ce­den­tes en la his­to­ria, tie­ne su cau­sa, como decía más arri­ba, en la caí­da de la tasa de ganan­cia en las acti­vi­da­des pro­duc­ti­vas, fenó­meno que con­du­ce a unos capi­ta­lis­tas a refu­giar­se en las acti­vi­da­des espe­cu­la­ti­vas y a otros, con toda­vía menos escrú­pu­los, a las acti­vi­da­des cri­mi­na­les. Y, final­men­te, estos capi­ta­lis­tas van a apo­yar, como ya veía­mos, el cre­ci­mien­to del sec­tor finan­cie­ro, que hoy, seña­lan los exper­tos, no podría vivir sin la con­tri­bu­ción del capi­tal criminal.

El peso del sec­tor cri­mi­nal en cifras

Para visua­li­zar la par­ti­ci­pa­ción de estos inver­sio­nis­tas en la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca mun­dial hay que seña­lar que el Atlas de la cri­mi­na­li­dad finan­cie­ra de la Edi­to­rial Akal cal­cu­la que sólo la eco­no­mía de la dro­ga repre­sen­ta el 8 por cien­to del comer­cio mun­dial y gene­ra­ría alre­de­dor de 400 mil millo­nes de dóla­res cada año.

A su vez, el blan­queo de dine­ro pro­ve­nien­te de diver­sas fuen­tes cri­mi­na­les suma apro­xi­ma­da­men­te 320 mil millo­nes de dóla­res al año. Otra fuen­te, el Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal, esti­ma el mon­to de lava­do de dine­ro en un ran­go de entre 500 mil millo­nes de dóla­res y un billón y medio de dóla­res para 1996; y con­si­de­ra que repre­sen­ta­ría entre el 2 y el 5 por cien­to del pro­duc­to bru­to mun­dial. El Atlas cal­cu­la el pro­duc­to cri­mi­nal bru­to (de todas las ramas, no sólo el nar­co­trá­fi­co) en unos 800 mil millo­nes de dóla­res anua­les, cuyas tran­sac­cio­nes inter­na­cio­na­les sig­ni­fi­ca­rían el 15 por cien­to del comer­cio mun­dial. Para tener una pers­pec­ti­va de com­pa­ra­ción pue­de recor­dar­se que el mon­to del pro­duc­to del cri­men supera al pro­duc­to interno bru­to de Méxi­co, que en 2003 sumó 637 mil millo­nes de dólares.

Varie­dad de las ramas criminales

Hay que seña­lar que al mis­mo tiem­po del cre­ci­mien­to en volu­men, la indus­tria del cri­men se ha diver­si­fi­ca­do y hoy inclu­ye lo que podría­mos lla­mar nue­vas ramas de la eco­no­mía. Así, una lis­ta no exhaus­ti­va regis­tra­ría des­de lue­go en pri­mer lugar al nar­co­trá­fi­co, pero tam­bién al trá­fi­co de per­so­nas, cuyo mon­to, cal­cu­la el Atlas, suma alre­de­dor de 12 mil 600 millo­nes de dóla­res al año; el trá­fi­co de ani­ma­les, por unos 15 mil millo­nes de euros, la pira­te­ría que lla­man comer­cial, esto es, de todo tipo de pro­duc­tos, alcan­za­ría una impre­sio­nan­te cifra que se ubi­ca entre 150 mil y 470 mil millo­nes de dóla­res, mien­tras la pira­te­ría sólo de medi­ci­nas suma­ría unos 12 mil millo­nes de euros y la pira­te­ría infor­má­ti­ca, úni­ca­men­te en Esta­dos Uni­dos, lle­ga­ría a los 100 mil millo­nes de dólares.

Como decía­mos al prin­ci­pio, el sur­gi­mien­to, dina­mis­mo y diver­si­fi­ca­ción de las ramas indus­tria­les cri­mi­na­les no son hoy un fenó­meno mar­gi­nal, sino ple­na­men­te inte­gra­do a las for­mas actua­les de acu­mu­la­ción de capi­tal. Por ejem­plo, el trá­fi­co de per­so­nas como acti­vi­dad cri­mi­nal cre­ce al ampa­ro del lla­ma­do neo­no­ma­dis­mo, es decir de las gran­des migra­cio­nes que carac­te­ri­zan a esta eta­pa del capi­ta­lis­mo en que, de nue­va cuen­ta como en la pre­his­to­ria, amplias masas de tra­ba­ja­do­res se ven obli­ga­dos a migrar des­de los paí­ses sub­de­sa­rro­lla­dos hacia los alta­men­te indus­tria­li­za­dos en bus­ca del sus­ten­to. Así, en el año 2000 se repor­ta­ba un total de casi 175 millo­nes de migran­tes en el mun­do que repre­sen­ta­ban el 2.9 por cien­to de la pobla­ción mun­dial. Como al lado de esta cre­cien­te migra­ción los paí­ses recep­to­res apli­can polí­ti­cas res­tric­ti­vas que más que dis­mi­nuir las corrien­tes de per­so­nas bus­can crear las con­di­cio­nes para el some­ti­mien­to y la explo­ta­ción de los migran­tes, resul­ta un fenó­meno pro­pio de la lógi­ca capi­ta­lis­ta que se creen redes cri­mi­na­les para el trá­fi­co de per­so­nas a tra­vés de las fron­te­ras (prin­ci­pal­men­te, las de Esta­dos Uni­dos, Ale­ma­nia y Japón, cabe­zas de los blo­ques eco­nó­mi­cos) que han cons­ti­tui­do un nue­vo cam­po de acu­mu­la­ción de capital.

Tam­po­co es aje­na a la lógi­ca de la acu­mu­la­ción la apa­ri­ción de la pira­te­ría. Bas­ta recor­dar que una de las vías ofi­cia­les para com­ba­tir el domi­nio espa­ñol por par­te de sus com­pe­ti­do­res, Ingla­te­rra y Fran­cia prin­ci­pal­men­te, fue el otor­ga­mien­to de paten­tes de cor­so, de ahí los cor­sa­rios que, al lado de pira­tas y buca­ne­ros, que, diría­mos eran los asal­tan­tes por su cuen­ta, esto es, que no con­ta­ban con el per­mi­so ofi­cial, aso­la­ron las cos­tas ame­ri­ca­nas y los mares duran­te los siglos XVII y XVIII, o sea, cuan­do el capi­ta­lis­mo vivía su eta­pa infan­til y se daban los pri­me­ros pasos en el mer­ca­do mun­dial. La pira­te­ría, pues, ha acom­pa­ña­do al capi­ta­lis­mo en el pasa­do, lo nue­vo hoy es que ya no se tra­ta de asal­tar los galeo­nes espa­ño­les, sino de pro­du­cir, de mane­ra indus­trial y a más bajos cos­tos, imi­ta­cio­nes de pro­duc­tos ori­gi­na­les y dis­tri­buir­los a tra­vés de esa for­ma de sobre­vi­ven­cia que es el ambu­lan­ta­je, al que ha teni­do que recu­rrir un ejér­ci­to indus­trial de reser­va hoy hiper­tro­fia­do en todo el mun­do, como resul­ta­do de las nue­vas tec­no­lo­gías aho­rra­do­ras de fuer­za de tra­ba­jo, que han desem­bo­ca­do en la exclu­sión de las acti­vi­da­des pro­duc­ti­vas de gran­des masas de población.

Fle­xi­bi­li­dad, pymes y con­sor­cios del crimen

El capi­ta­lis­mo cri­mi­nal no sólo ha abier­to nue­vos cam­pos de acu­mu­la­ción de capi­tal, igual­men­te ha vivi­do las mis­mas trans­for­ma­cio­nes que otras ramas de la eco­no­mía en la eta­pa de la glo­ba­li­za­ción. Así, como en otras indus­trias, la rama del cri­men ha bus­ca­do fle­xi­bi­li­zar sus pro­ce­sos pro­duc­ti­vos y de dis­tri­bu­ción, y en vez de las gran­des plan­tas para la manu­fac­tu­ra o de las gran­des cade­nas comer­cia­les, ha recu­rri­do a for­mar peque­ños gru­pos que se ocu­pan de una par­te del pro­ce­so y en par­ti­cu­lar de la dis­tri­bu­ción en deter­mi­na­dos territorios.

Dicho de otra mane­ra, tam­bién en la indus­tria cri­mi­nal han sur­gi­do redes de peque­ñas y media­nas empre­sas, (pymes) que se encuen­tran vin­cu­la­das a las gran­des mafias, pero gozan de cier­ta auto­no­mía para los méto­dos de ven­ta y la explo­ta­ción de lo que podría­mos des­cri­bir como nichos del mer­ca­do o de limi­ta­dos terri­to­rios den­tro de las gran­des ciu­da­des. Así, por ejem­plo, la exi­to­sa mafia rusa cons­ta, según esti­ma­cio­nes del Minis­te­rio del Inte­rior de Rusia, de unos 160 mil inte­gran­tes, los cua­les con­for­man alre­de­dor de 12 mil gru­pos, o sea, un pro­me­dio de 13 per­so­nas por núcleo. Se tra­ta pues de las pymes de la delin­cuen­cia que, como las otras, pros­pe­ran a la som­bra de una gran empre­sa que se vale de ellas para dis­po­ner de la fle­xi­bi­li­dad que exi­ge hoy el mer­ca­do y de esta mane­ra aba­tir gas­tos. Fle­xi­bi­li­dad que des­de lue­go es más cru­cial toda­vía en las ramas cri­mi­na­les por la nece­si­dad de ocul­ta­mien­to. Expre­sión de esta pre­sen­cia de las pymes en las ramas cri­mi­na­les es la acu­ña­ción del tér­mino de nar­co­me­nu­deo. Esta fle­xi­bi­li­dad, nota­ble en el caso de la mafia rusa, tam­bién está pre­sen­te entre los yaku­sas japo­ne­ses, en los recons­trui­dos cár­te­les colom­bia­nos o mexi­ca­nos, en la Camo­rra ita­lia­na, los cla­nes tur­cos, las ban­das de Hong Kong o en la Cosa Nos­tra que ope­ra en Esta­dos Unidos.

La divi­sión inter­na­cio­nal del tra­ba­jo en el capi­ta­lis­mo criminal

Y ya que men­cio­na­mos a estas gran­des empre­sas trans­na­cio­na­les, habría que seña­lar que, por supues­to, tam­bién en las ramas cri­mi­na­les se ha desa­rro­lla­do una divi­sión inter­na­cio­nal del tra­ba­jo que ha espe­cia­li­za­do a algu­nos paí­ses como pro­duc­to­res, por ejem­plo de goma de opio, de cocaí­na, de marihua­na o de anfe­ta­mi­nas, y a otros como con­su­mi­do­res de esos pro­duc­tos, prin­ci­pal­men­te Esta­dos Uni­dos y Euro­pa. Como ha sido tra­di­cio­nal, los gobier­nos han repre­sen­ta­do a sus capi­ta­lis­tas en la com­pe­ten­cia inter­na­cio­nal, aun­que en este caso, debi­do pre­ci­sa­men­te al carác­ter delin­cuen­cial de las ramas, no se ha tra­ta­do de una repre­sen­ta­ción abier­ta, pero es indu­da­ble que muchos gobier­nos de los paí­ses alta­men­te indus­tria­li­za­dos pre­fie­ren com­ba­tir el nar­co­trá­fi­co o la pira­te­ría en los paí­ses sub­de­sa­rro­lla­dos, a fin de eli­mi­nar la com­pe­ten­cia para sus con­na­cio­na­les, mien­tras man­tie­nen un bajo per­fil per­se­cu­to­rio en sus pro­pios terri­to­rios. Ejem­plo de esta polí­ti­ca, aun­que no la úni­ca, es la lla­ma­da cer­ti­fi­ca­ción que prac­ti­ca Esta­dos Uni­dos en nues­tros países.

Desin­te­gra­ción del pro­ce­so productivo

Final­men­te, hay que des­ta­car, como decía­mos ante­rior­men­te que los nue­vos capi­ta­lis­tas cri­mi­na­les no sólo han recu­rri­do a la fle­xi­bi­li­dad y a la aso­cia­ción con las pymes, sino tam­bién han lle­va­do ade­lan­te una inten­sa divi­sión del tra­ba­jo en el inte­rior de sus plan­tas y redes, y han implan­ta­do lo que cons­ti­tu­ye el motor de la glo­ba­li­za­ción, esto es, la desin­te­gra­ción del pro­ce­so pro­duc­ti­vo en dis­tin­tos pun­tos del pla­ne­ta. Al mis­mo tiem­po que han recu­rri­do, y por supues­to han con­tri­bui­do al desa­rro­llo del mer­ca­do finan­cie­ro internacional.

Lo que quie­ro decir, pues, y espe­ro que haya que­da­do cla­ro a lo lar­go de estas pági­nas, es que la indus­tria cri­mi­nal no es un asun­to mar­gi­nal, sur­gi­do en las ori­llas oscu­ras de las socie­da­des capi­ta­lis­tas, sino que res­pon­de, en todos sus aspec­tos, a la lógi­ca del capi­ta­lis­mo en gene­ral y en par­ti­cu­lar en su eta­pa de glo­ba­li­za­ción. Es ade­más, en todas sus ramas, un espa­cio pri­vi­le­gia­do para las ganan­cias extraordinarias.

Mag­da­le­na Galin­do Ledesma

22 de noviem­bre de 2016

Fuen­te: https://​kmarx​.word​press​.com/​2​0​1​6​/​1​1​/​2​2​/​e​l​-​c​a​p​i​t​a​l​i​s​m​o​-​c​r​i​m​i​n​a​l​-​f​a​s​e​-​s​u​p​e​r​i​o​r​-​d​e​l​-​i​m​p​e​r​i​a​l​i​s​mo/

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