Valls: retra­to del polí­ti­co como agen­te de la gue­rra civil

A deman­da de la LDH (Liga de los dere­chos huma­nos) y el CCIF (Colec­ti­vo con­tra la Isla­mo­fo­bia en Fran­cia), el Con­se­jo de Esta­do fran­cés aca­ba de sus­pen­der los decre­tos anti­bur­ki­nis que habían toma­do más de una trein­te­na de alcal­días (mayo­ri­ta­ria­men­te LR ‑Los Repu­bli­ca­nos, par­ti­do de Sar­kozy- pero tam­bién FN y PS). Ha con­si­de­ra­do, en par­ti­cu­lar, que el decre­to en liti­gio (…) cons­ti­tu­ye un gra­ve ata­que mani­fies­ta­men­te ile­gal a las liber­ta­des fun­da­men­ta­les de cir­cu­la­ción de las per­so­nas, la liber­tad de con­cien­cia y la liber­tad per­so­nal. Sería equi­vo­ca­do sin embar­go ima­gi­nar que la ofen­si­va racis­ta ‑ado­sa­da a un fren­te polí­ti­co que va de hecho des­de el gobierno al FN pasan­do por LR- ha acabado.

La ofen­si­va isla­mó­fo­ba va a continuar

El Pri­mer Minis­tro Manuel Valls, que ya había apo­ya­do a los alcal­des en cues­tión, ha reac­cio­na­do inme­dia­ta­men­te. Inme­dia­ta­men­te des­pués del anun­cio de la deci­sión del Con­se­jo de Esta­do, ha decla­ra­do que ésta no ago­ta­ba el deba­te y ha pre­ci­sa­do: Denun­ciar el bur­ki­ni, no es nin­gún caso poner en cues­tión una liber­tad indi­vi­dual. ¡No hay liber­tad que encie­rre a las muje­res! Es denun­ciar un isla­mis­mo mor­tí­fe­ro, retró­gra­do. ¿Qué anun­cia con estas decla­ra­cio­nes? No que se preo­cu­pe por los dere­chos de las muje­res: ¿qué ha hecho con­tra las vio­len­cias con­tra las muje­res o las dis­cri­mi­na­cio­nes sexis­tas estruc­tu­ra­les? Lo que dice esta decla­ra­ción es sen­ci­lla­men­te que la bata­lla está muy lejos de haber ter­mi­na­do, y que no se desa­rro­lla­rá esen­cial­men­te en el terreno jurí­di­co. Como en los años 1990 y 2000, ha comen­za­do ya una ofen­si­va ideo­ló­gi­ca y polí­ti­ca, cuyo obje­ti­vo es sim­ple: ace­le­rar la empre­sa de estig­ma­ti­za­ción, de dis­cri­mi­na­ción y de segre­ga­ción diri­gi­da espe­cí­fi­ca­men­te a los millo­nes de musul­ma­nes y musul­ma­nas que viven en Francia.

La deci­sión del Con­se­jo de Esta­do es una vic­to­ria, pero es par­cial: no anu­la las leyes y cir­cu­la­res isla­mó­fo­bas apro­ba­das los últi­mos quin­ce años, y no es más que un fre­na­zo pro­vi­sio­nal. Recor­de­mos que en 1994, el Con­se­jo de Esta­do había inva­li­da­do el regla­men­to interno de un ins­ti­tu­to que pre­ten­día prohi­bir los sig­nos reli­gio­sos en su recin­to. Había anu­la­do de paso un jui­cio del Tri­bu­nal Admi­nis­tra­ti­vo de Nan­tes, y por la mis­ma impe­di­do la exclu­sión esco­lar de varios alum­nos. Algu­nos años antes, en 1989, el mis­mo Con­se­jo de Esta­do había pre­ci­sa­do ya: En los esta­ble­ci­mien­tos esco­la­res, el uso por los alum­nos de sig­nos por los que pre­ten­den mani­fes­tar su per­te­nen­cia a una reli­gión no es por si mis­mo incom­pa­ti­ble con el prin­ci­pio de lai­cis­mo, en la medi­da en que cons­ti­tu­ye el ejer­ci­cio de la liber­tad de expre­sión y de mani­fes­ta­ción de creen­cias reli­gio­sas.

Sabe­mos sin embar­go lo ocu­rri­do diez años más tar­de: al tér­mino de una enor­me cam­pa­ña inte­lec­tual, mediá­ti­ca y polí­ti­ca, Chi­rac y el gobierno Raf­fa­rin habían lle­ga­do a impo­ner una ley liber­ti­ci­da y racis­ta: la ley del 15 de mar­zo de 2004. En nom­bre de una ley que pre­ten­día libe­rar­les (auto­ri­ta­ria­men­te), fue­ron dece­nas de alum­nas las que resul­ta­ron exclui­das, por no hablar del sufri­mien­to que pudo pro­vo­car entre miles de alum­nas obli­ga­das a ple­gar­se a esta nue­va legis­la­ción, pero tam­bién de la renun­cia a una esco­la­ri­dad en la escue­la públi­ca, y a veces a una esco­la­ri­dad sin más, que esta ley sig­ni­fi­có. Para lle­gar a una vic­to­ria que lle­va­ba a excluir para libe­rar (¡nada menos!), habían sido pre­ci­sos años de un tra­ba­jo ideo­ló­gi­co con el obje­ti­vo no solo de rede­fi­nir el lai­cis­mo, sino tam­bién para cons­ti­tuir el uso del pañue­lo ‑y a tra­vés de él al islam y los y las musul­ma­nas- en un pro­ble­ma públi­co.

En el momen­to en que los gobier­nos redu­cían drás­ti­ca­men­te los medios de la escue­la públi­ca, el asun­to era escan­da­lo­so. Sin embar­go fun­cio­nó por al menos dos razo­nes: se arti­cu­ló con el racis­mo estruc­tu­ral que carac­te­ri­za a la socie­dad fran­ce­sa (bajo la for­ma en par­ti­cu­lar de las dis­cri­mi­na­cio­nes racis­tas sis­te­má­ti­cas que tie­nen por obje­ti­vo a las per­so­nas des­cen­dien­tes de los y las colo­ni­za­das); y el terreno ideo­ló­gi­co había sido acti­va­men­te pre­pa­ra­do para cons­truir a los musul­ma­nes como ame­na­za para la Escue­la y los valo­res uni­ver­sa­les que pre­ten­de ilu­so­ria­men­te encar­nar fren­te al oscu­ran­tis­mo religioso.

Uno de los prin­ci­pa­les agen­tes de la gue­rra civil

Valls se ins­cri­be cla­ra­men­te en esta diná­mi­ca isla­mo­fo­ba. Como todo pro­fe­sio­nal de la polí­ti­ca, gus­ta de refe­rir­se a los valo­res de la Repú­bli­ca, en par­ti­cu­lar al vivir jun­tos. Por otra par­te, en nom­bre del vivir jun­tos, con­mi­na a los musul­ma­nes a ayu­dar a la Repú­bli­ca, so pena de hacer cada vez más dura la garan­tía del libre ejer­ci­cio del culto.

Sin embar­go, no hay dudas de que se ha con­ver­ti­do en pocos años en uno de los prin­ci­pa­les agen­tes de la gue­rra civil. Una gue­rra de baja inten­si­dad y que cier­ta­men­te no se reco­no­ce como tal; pero una gue­rra, que com­bi­na los ras­gos de una gue­rra de cla­se y de una gue­rra (neo-)colonial, que inten­ta rom­per las resis­ten­cias de los opri­mi­dos y las soli­da­ri­da­des poten­cia­les que pue­dan esta­ble­cer­se entre ellos/​ellas, y toma para esto for­mas ideo­ló­gi­cas y mili­ta­res. Des­de este pun­to de vis­ta, el esta­do de urgen­cia ha per­mi­ti­do inten­si­fi­car aún más la par­ce­la­ción repre­si­va del espa­cio de los barrios popu­la­res mul­ti­pli­can­do los con­tro­les a la gen­te según sus ras­gos racia­les, las asig­na­cio­nes de resi­den­cia, las razias de la BAC, inclu­so el ase­dio por com­pa­ñías de CRS; en suma la arbi­tra­rie­dad y el racis­mo poli­cia­les. La muer­te de Ada­ma Trao­ré duran­te el verano ha recor­da­do des­gra­cia­da­men­te la reali­dad ‑que se ha vuel­to banal des­de hace dece­nios- de los crí­me­nes poli­cia­les con­tra los negros y los ára­bes, crí­me­nes que que­dan siem­pre impunes.

Esta gue­rra toma pues por obje­ti­vo a las per­so­nas musul­ma­nas y las que habi­tan en los barrios popu­la­res, pero tam­bién a las rom. Recor­da­mos su decla­ra­ción en 2013, que le había vali­do un pro­ce­so por pro­vo­ca­ción a la dis­cri­mi­na­ción racial y tenía por obje­ti­vo esen­cial­men­te jus­ti­fi­car la mul­ti­pli­ca­ción de los des­man­te­la­mien­tos de los cam­pos (res­pe­tuo­sa de las per­so­nas, pero par­ti­cu­lar­men­te fir­me, según decía…): Estas pobla­cio­nes tie­nen modos de vida extre­ma­da­men­te dife­ren­tes de los nues­tros y que están evi­den­te­men­te en con­fron­ta­ción con las pobla­cio­nes loca­les, aña­día. Es ilu­so­rio pen­sar que se arre­gla­rá el pro­ble­ma de las pobla­cio­nes Roms a tra­vés solo de la inser­ción. No habría otra solu­ción que des­man­te­lar esos roms tie­nen voca­ción de vol­ver a Ruma­nía o Bul­ga­ria, y para ello es pre­ci­so que la Unión Euro­pea, con las auto­ri­da­des búl­ga­ras y ruma­nas, pue­dan actuar de tal for­ma que esas pobla­cio­nes sean en pri­mer lugar inser­ta­das en su país.

Estos dis­cur­sos no dejan de tener con­se­cuen­cias: ade­más de su cone­xión ínti­ma con el actuar sis­te­má­ti­ca­men­te racis­ta de la poli­cía, cons­tru­yen figu­ras del enemi­go interno y pre­pa­ran el terreno para esta­lli­dos racis­tas, dan­do con­fian­za a los ele­men­tos más racis­tas de la pobla­ción, orga­ni­za­dos o no en el mar­co de la extre­ma dere­cha. En Calais, regu­lar­men­te se secues­tra y se dan pali­zas a per­so­nas migran­tes, inclu­so se las aban­do­na dán­do­las por muer­tas. En Mar­se­lla, un cam­pa­men­to de roms ha sido recien­te­men­te ata­ca­do con cóc­te­les molo­tov. En Sis­co-Cór­ce­ga, si bien no se pue­de decir con pre­ci­sión el ori­gen de lo que los medios domi­nan­tes han des­cri­to como una refrie­ga, resul­ta evi­den­te que varios cen­te­na­res de per­so­nas se han diri­gi­do a los gri­tos de Esta­mos en nues­tra casa hacia el barrio popu­lar de Lupino, en la peri­fe­ria de Bas­tia y han agre­di­do en el hos­pi­tal a un hom­bre de ori­gen magre­bí que había sido ata­ca­do vio­len­ta­men­te ya la vís­pe­ra. Ame­na­za­do de muer­te, éste ha deci­di­do lue­go aban­do­nar la isla en la que vivía des­de hacía tre­ce años.

¿Cómo no ver la rela­ción direc­ta entre la cam­pa­ña racis­ta rea­li­za­da por los baro­nes loca­les alre­de­dor del bur­ki­ni, el apo­yo de Valls a los decre­tos muni­ci­pa­les y estos actos racistas?

Hacia una res­pues­ta política

Valls se man­tie­ne lo más fir­me­men­te posi­ble del lado de las cla­ses posee­do­ras y sabe que la ley del tra­ba­jo no bas­ta­rá para hacer acep­tar a la gen­te asa­la­ria­da el tipo de cura neo­li­be­ral que Shro­der impu­so en Ale­ma­nia a comien­zos de los años 2000.

Al con­tra­rio, la movi­li­za­ción de esta pri­ma­ve­ra ha mos­tra­do de nue­vo la pro­fun­da des­con­fian­za de una mayo­ría de la pobla­ción hacia el pro­yec­to neo­li­be­ral defen­di­do en común por el PS y LR, y por la bur­gue­sía fran­ce­sa. Este movi­mien­to ha toma­do, ade­más, for­mas radi­ca­les, que podrían anun­ciar un pro­ce­so de insu­bor­di­na­ción gene­ra­li­za­da aún por venir. Todo esto sub­ra­ya de hecho la cri­sis de hege­mo­nía que ator­men­ta a la cla­se domi­nan­te fran­ce­sa des­de hace una dece­na de años, y que con­du­ce hoy a la pro­fun­di­za­ción de la diná­mi­ca autoritario/​securitaria en los barrios popu­la­res, y su exten­sión a los movi­mien­tos socia­les, des­de mani­fes­tan­tes dete­ni­dos arbi­tra­ria­men­te a tra­ba­ja­do­res de Good­year o de Air Fran­ce con­de­na­dos por la jus­ti­cia por haber lucha­do para sal­var sus empleos.

El racis­mo, bajo la for­ma en par­ti­cu­lar de la isla­mo­fo­bia, inten­ta no solo impe­dir a las per­so­nas des­cen­dien­tes de los y las colo­ni­za­dos exis­tir polí­ti­ca­men­te de for­ma autó­no­ma (como decía Sayad), sino igual­men­te resol­ver esta cri­sis de hege­mo­nía, cons­tru­yen­do una comu­ni­dad nacio­nal sol­da­da con­tra las per­so­nas musul­ma­nas. Uno de los pun­tos cen­tra­les, para los meses y años que vie­nen, con­sis­te por tan­to en cons­truir y uni­fi­car un amplio movi­mien­to de pro­tes­ta, sin per­der de vis­ta la nece­si­dad de una movi­li­za­ción espe­cí­fi­ca: con­tra la vio­len­cia de Esta­do que se aba­te coti­dia­na­men­te sobre los barrios popu­la­res; y con­tra la isla­mo­fo­bia, que des­tru­ye las vidas de millo­nes de per­so­nas, pro­vo­can­do como con­se­cuen­cia una explo­sión de todas las for­mas de racis­mo. El pro­ce­so de los tra­ba­ja­do­res de Good­year [con­de­na­dos ya por un tri­bu­nal a penas de pri­sión por secues­trar a un direc­ti­vo de su empre­sa. Ndt] ten­drá lugar el 19 de octu­bre; un pri­mer paso sig­ni­fi­ca­ti­vo sería rea­li­za­do si fue­ran invi­ta­das a expre­sar­se las fami­lias de las víc­ti­mas de vio­len­cia poli­cial en los barrios popu­la­res y mili­tan­tes anti­rra­cis­tas. Igual­men­te, una soli­da­ri­dad del movi­mien­to sin­di­cal con las fami­lias de víc­ti­mas de crí­me­nes poli­cia­les cons­ti­tui­ría un gran paso adelante.

Sin embar­go, no habrá ata­jos: los com­ba­tes con­tra el gobierno de las pró­xi­mas sema­nas son cru­cia­les pero deben ins­cri­bir­se en una lucha dura­de­ra, sin tre­gua, por reto­mar el títu­lo de un libro de Ange­la Davis recien­te­men­te publi­ca­do, que pro­se­gui­rá tras las pró­xi­mas elec­cio­nes pre­si­den­cia­les; las bata­llas jurí­di­cas deben ser lle­va­das pues son una de las armas posi­bles en la actual gue­rra de posi­cio­nes, y no se pue­de sino salu­dar al CCIF y la LDH por su tra­ba­jo en este terreno, pero es nece­sa­ria una res­pues­ta polí­ti­ca en el terreno del anti­rra­cis­mo, dema­sia­do tiem­po aban­do­na­dao por la izquier­da radi­cal y el movi­mien­to sin­di­cal. Para hacer retro­ce­der a las fuer­zas inmen­sas que nos hacen fren­te, hay que pre­pa­rar­se por tan­to a un lar­go com­ba­te. Un movi­mien­to anti­rra­cis­ta, polí­ti­co y autó­no­mo, ani­ma­do por las per­so­nas con­cer­ni­das en pri­mer lugar, se cons­ti­tu­ye y se refuer­za des­de hace años. Sin inva­dir su cam­po de acción, la izquier­da radi­cal y el movi­mien­to sin­di­cal deben asu­mir sus res­pon­sa­bi­li­da­des; ese es el pre­cio para que el mie­do cam­bie de campo.

Ugo Palhe­ta

28 de agos­to de 2016

Fuen­te: http://​www​.npa2009​.org/​i​d​e​e​s​/​a​n​t​i​r​a​c​i​s​m​e​/​v​a​l​l​s​-​p​o​r​t​r​a​i​t​-​d​e​-​l​h​o​m​m​e​-​p​o​l​i​t​i​q​u​e​-​e​n​-​a​g​e​n​t​-​d​e​-​l​a​-​g​u​e​r​r​e​-​c​i​v​ile

[Tra­duc­ción: Faus­tino Egu­be­rri para VIENTO SUR.]

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