Otan/​Exit, obje­ti­vo vital

Mien­tras la aten­ción polí­ti­co-mediá­ti­co se con­cen­tra en el Bre­xit y sobre la posi­bi­li­dad de que otros paí­ses tra­ten de salir de la Unión Euro­pea, la OTAN sigue refor­zan­do su pre­sen­cia y su influen­cia en Euro­pa. Al tomar nota del hecho que el pue­blo bri­tá­ni­co ha deci­di­do aban­do­nar la Unión Euro­pea, el secre­ta­rio gene­ral de la alian­za atlán­ti­ca, Jens Stol­ten­berg, ase­gu­ra que el Rei­no Uni­do segui­rá desem­pe­ñan­do su papel diri­gen­te en la OTAN. Tam­bién afir­ma que, ante la cre­cien­te ines­ta­bi­li­dad e incer­ti­tud, la OTAN es más impor­tan­te que nun­ca como base de la coope­ra­ción entre los alia­dos euro­peos y entre Euro­pa y Nor­te­amé­ri­ca.

En momen­tos en que la Unión Euro­pea se res­que­bra­ja y has­ta pier­de peda­zos, debi­do a la rebe­lión de amplios sec­to­res popu­la­res afec­ta­dos por las polí­ti­cas comu­ni­ta­rias y bajo el efec­to de sus pro­pias riva­li­da­des inter­nas, la OTAN se pro­cla­ma, más explí­ci­ta­men­te que nun­ca, base de la unión entre los Esta­dos euro­peos. Y estos últi­mos se ven así some­ti­dos a la coyun­da y cada vez más subor­di­na­dos a Esta­dos Uni­dos, país que refuer­za su posi­ción como líder de este blo­que militar.

La cum­bre de jefes de Esta­do y de gobierno de la OTAN, a cele­brar­se en Var­so­via el 8 y el 9 de julio, fue pre­pa­ra­da en un encuen­tro –los días 13 y 14 de junio– entre los minis­tros de Defen­sa, encuen­tro amplia­do en el que tam­bién par­ti­ci­pó Ucra­nia, a pesar de que este últi­mo país no es ofi­cial­men­te miem­bro de la OTAN. Los minis­tros de Defen­sa deci­die­ron refor­zar la pre­sen­cia avan­za­da en el este de Euro­pa, a las puer­tas de Rusia, con el des­plie­gue de 4 bata­llo­nes mul­ti­na­cio­na­les en los paí­ses bál­ti­cos y en Polonia.

Ese des­plie­gue podría ser rápi­da­men­te refor­za­do, como lo ha demos­tra­do un ejer­ci­cio de la Fuer­za Avan­za­da que inclu­yó el tras­la­do de un millar de sol­da­dos y 400 vehícu­los mili­ta­res de Espa­ña a Polo­nia en 4 días. Con ese mis­mo obje­ti­vo se deci­dió aumen­tar la pre­sen­cia naval de la OTAN en el Mar Bál­ti­co y el Mar Negro, en los lími­tes de las aguas terri­to­ria­les rusas. Al mis­mo tiem­po, la OTAN envia­rá más fuer­zas mili­ta­res, acom­pa­ña­das de avio­nes-radar AWACS, al Medi­te­rrá­neo, el Medio Orien­te y África.

En la mis­ma reu­nión, los minis­tros de Defen­sa se com­pro­me­tie­ron a incre­men­tar en más de 3.000 millo­nes de dóla­res los gas­tos mili­ta­res de la OTAN en 2016 –gas­tos que, úni­ca­men­te en pre­su­pues­tos mili­ta­res, cons­ti­tu­yen más de la mitad de los gas­tos mili­ta­res regis­tra­dos a nivel mun­dial– y a seguir incre­men­tan­do las asig­na­cio­nes de fon­dos al sec­tor mili­tar duran­te los pró­xi­mos años. Ese es el pre­lu­dio de la inmi­nen­te cum­bre de Var­so­via, que se plan­tea 3 obje­ti­vos fundamentales:

  • for­ta­le­cer la disua­sión, o sea las fuer­zas nuclea­res de la OTAN en Europa;

  • pro­yec­tar la esta­bi­li­dad más allá de las fron­te­ras de la Alian­za, o sea enviar fuer­zas mili­ta­res al Medio Orien­te, Áfri­ca y Asia, e inclu­so más allá de Afganistán;

  • ampliar la coope­ra­ción con la Unión Euro­pea, o sea acen­tuar la inte­gra­ción de las fuer­zas euro­peas a la OTAN, bajo las órde­nes de Esta­dos Unidos.

La cri­sis de la Unión Euro­pea, abier­ta­men­te decla­ra­da con el Bre­xit, faci­li­ta el pro­yec­to de Washing­ton: lle­var la OTAN a un nivel supe­rior crean­do un blo­que mili­tar, polí­ti­co y eco­nó­mi­co –median­te el TTIP– EEUU-UE, tam­bién bajo las órde­nes de Esta­dos Uni­dos, con­tra el área euro­asiá­ti­ca en ascen­so basa­da en la alian­za entre Rusia y China.

En ese mar­co, la afir­ma­ción del pri­mer minis­tro ita­liano Mat­teo Ren­zi en el foro de San Peters­bur­go, cuan­do dijo que la expre­sión gue­rra fría está fue­ra de la his­to­ria y fue­ra de la reali­dad, que la UE y Rusia vuel­van a ser exce­len­tes veci­nos, es trá­gi­ca­men­te gro­tes­ca. El entie­rro del gaso­duc­to­South Stream Rusia-Ita­lia y las san­cio­nes con­tra Rusia, ambas cosas por orden de Washing­ton, ya han repre­sen­ta­do para Ita­lia la pér­di­da de miles de millo­nes de euros.

Y los nue­vos con­tra­tos fir­ma­dos en San Peters­bur­go pue­den volar en peda­zos en cual­quier momen­to en medio del cam­po mina­do de la esca­la­da de la OTAN con­tra Rusia. Esca­la­da en la que par­ti­ci­pa el gobierno de Mat­teo Ren­zi, quien, mien­tras dice que la gue­rra fría está fue­ra de la reali­dad, cola­bo­ra en el des­plie­gue en sue­lo ita­liano de las nue­vas bom­bas ató­mi­cas esta­dou­ni­den­ses para ata­car Rusia.

Man­lio Dinucci

29 de junio de 2016

Fuen­te: il mani­fes­to

[Tra­du­ci­do al espa­ñol por la Red Vol­tai­re a par­tir de la ver­sión al fran­cés de Marie-Ange Patrizio.]

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