Fran­cia sigue en pie de gue­rra con­tra la Ley del Trabajo

Fuer­te movi­li­za­ción en Fran­cia con­tra el pro­yec­to de refor­ma labo­ral del Gobierno socia­lis­ta. Según las orga­ni­za­cio­nes sin­di­ca­les FO, CGT y Soli­dai­res, más de un millón de per­so­nas des­fi­la­ron el 14 de junio en la capi­tal fran­ce­sa (1,3 millo­nes en todo el país), un núme­ro supe­rior al de las pre­ce­den­tes mani­fes­ta­cio­nes del 9 y del 31 de mar­zo, que tam­bién fue­ron mul­ti­tu­di­na­rias. Tam­bién se pro­du­je­ron movi­li­za­cio­nes en Mar­se­lla, Tou­lou­se, Ren­nes y Lyon, entre otras ciudades.

En París, el cor­te­jo fue rápi­da­men­te satu­ra­do de gas lacri­mó­geno al lar­go de un reco­rri­do de más de cin­co kiló­me­tros, y los anti­dis­tur­bios tam­bién hicie­ron uso de caño­nes de agua. Se regis­tra­ron inci­den­tes con la poli­cía en varios pun­tos de la mar­cha. Mien­tras que un gru­po ento­na­ba el Bella Ciao, varios mani­fes­tan­tes se enfren­ta­ron a las fuer­zas de segu­ri­dad al gri­to de ¡París, en pie, rebé­la­te!todo el mun­do odia a la poli­cía. Los enfren­ta­mien­tos deja­ron al menos 40 heri­dos en la capi­tal, entre mani­fes­tan­tes y poli­cías, y 58 per­so­nas dete­ni­das. Otras 15 per­so­nas fue­ron dete­ni­das en diver­sas mani­fes­ta­cio­nes en el res­to del país.

En para­le­lo a las mani­fes­ta­cio­nes, las huel­gas con­ti­núan en la empre­sa públi­ca ferro­via­ria SNCF, así como en Air Fran­ce, lo que ha obli­ga­do a la aero­lí­nea a can­ce­lar más de mil vuelos.

Los sin­di­ca­tos han adver­ti­do de que esta movi­li­za­ción no va a ser la última.

Hace ya más de tres meses que se ini­cia­ron las movi­li­za­cio­nes con­tra la Ley del Tra­ba­jo, que deri­va­ron igual­men­te en la ocu­pa­ción de las pla­zas a tra­vés del movi­mien­to Nuit Debout. A pesar de la fuer­te opo­si­ción a la nor­ma –un 74% de los fran­ce­ses, según las últi­mas encues­tas – , el Gobierno recu­rrió el 10 de mayo al artícu­lo 49.3 de la Cons­ti­tu­ción para apro­bar el pro­yec­to de ley por decre­to, sin deba­te y sin vota­ción en el Par­la­men­to. Entre el 13 y el 24 de junio, la nor­ma­ti­va pasa su últi­mo trá­mi­te en el Sena­do. Este pro­yec­to de ley impo­ne más fle­xi­bi­li­dad y redu­ce los cos­tes labo­ra­les. El artícu­lo 2, el más polé­mi­co, con­cen­tra par­ti­cu­lar­men­te todas las crí­ti­cas. En efec­to, el tex­to pone las nego­cia­cio­nes empre­sa­ria­les por enci­ma de los con­ve­nios colec­ti­vos, lo que per­mi­te apro­bar reba­jas de las con­di­cio­nes laborales.

Cier­tos obser­va­do­res, inclui­do el perió­di­co fran­cés Media­part, que dedi­ca un artícu­lo esta sema­na sobre este asun­to, con­si­de­ran esta modi­fi­ca­ción del códi­go labo­ral como direc­ta­men­te ins­pi­ra­da por las reco­men­da­cio­nes del Con­se­jo Euro­peo para redu­cir el défi­cit fran­cés. Hay quien recuer­da la adver­ten­cia del anti­guo minis­tro de Eco­no­mía grie­go hablan­do de un plan escon­di­do del minis­tro ale­mán Wol­gang Schäu­ble: Gre­cia no es nada más que una prue­ba. El ver­da­de­ro obje­ti­vo del doc­tor Schäu­ble es Ita­lia y Fran­cia, el Esta­do del bien­es­tar fran­cés, su dere­cho labo­ral y sus empre­sas nacio­na­les.

15 de junio de 2016

Fuen­te: Dia­go­nal

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