El tra­ta­mien­to mediá­ti­co del movi­mien­to social: incon­tro­la­dos y secues­tros

El movi­mien­to de pro­tes­ta con­tra la Ley [de refor­ma labo­ral] El Khom­ri es por­ta­da en los prin­ci­pa­les medios de comu­ni­ca­ción [fran­ce­ses] des­de hace varias sema­nas. La ins­crip­ción en la dura­ción le con­fie­re una dimen­sión de ana­li­za­dor de estos medios de comu­ni­ca­ción que pare­cen cum­plir más que nun­ca una fun­ción social pre­ci­sa, la que Ser­ge Hali­mi deno­mi­nó la de los nue­vos perros guar­dia­nes1 para­fra­sean­do a Paul Nizan2 el cual atri­buía esta fun­ción a los «filó­so­fos» al ser­vi­cio de las cla­ses domi­nan­tes. Sin ser exhaus­ti­vo, el aná­li­sis de tres leit­mo­tivs mediá­ti­cos per­mi­te cues­tio­nar la pro­duc­ción coti­dia­na de una visión domi­nan­te que a pesar de su páti­na de obje­ti­vi­dad par­ti­ci­pa en las actua­les luchas socia­les.

Una vio­len­cia de incon­tro­la­dos y de la CGT3

El dis­cur­so sobre los incon­tro­la­dos es el pri­mer leit­mo­tiv que se des­plie­ga en todas las ante­nas. Se ins­cri­be en un dis­cur­so más gene­ral sobre el aumen­to de la vio­len­cia irra­cio­nal y/​o ile­gí­ti­ma que se esgri­me des­de hace déca­das para jus­ti­fi­car una inten­si­fi­ca­ción de las medi­das de segu­ri­dad. Se tra­ta de crear mie­do para sus­ci­tar una deman­da de segu­ri­dad. Para poder des­ple­gar este pro­ce­so de emer­gen­cia de una deman­da de segu­ri­dad es nece­sa­rio cons­truir la vio­len­cia cons­ta­ta­da como una vio­len­cia sin cau­sa, es decir, como una vio­len­cia pato­ló­gi­ca y/​o resul­tan­te de la estra­te­gia de una mino­ría invi­si­ble.

Así, se pone en esce­na la vio­len­cia como obra de una mino­ría de mar­gi­na­les. Según las cir­cuns­tan­cias, esta mino­ría o bien se des­po­li­ti­za, es decir, se acha­can los actos de vio­len­cia que se le impu­tan al des­cla­sa­mien­to, a la des­com­po­si­ción o a la pato­lo­gía men­tal; o bien se sobre­po­li­ti­za la vio­len­cia y enton­ces se atri­bu­ye a una mino­ría polí­ti­ca ocul­ta que des­plie­ga una estra­te­gia de des­es­ta­bi­li­za­ción. Des­de las revuel­tas de los barrios popu­la­res a las actua­les mani­fes­ta­cio­nes pasan­do por la cami­sa [des­ga­rra­da] del direc­tor de recur­sos huma­nos de Air Fran­ce, la vio­len­cia es sis­te­má­ti­ca­men­te obje­to de reduc­cio­nis­mos mediá­ti­cos cuyo pun­to en común es negar las bases mate­ria­les legí­ti­mas para la cóle­ra social.

Por con­si­guien­te, el efec­to de los reduc­cio­nis­mos mediá­ti­cos es ocul­tar las cau­sas de esta vio­len­cia, unas cau­sas que, sin embar­go, se acu­mu­lan des­de hace déca­das. Para com­pren­der la emer­gen­cia de una vio­len­cia social es nece­sa­rio tener en cuen­ta estas cau­sas y no con­fun­dir­las con los des­en­ca­de­nan­tes, que no son sino un canal de expre­sión que adop­ta tal o cual for­ma según las cir­cuns­tan­cias y los cana­les dis­po­ni­bles. La revuel­ta de los barrios popu­la­res de noviem­bre de 2005 (y la vio­len­cia de los jóve­nes suble­va­dos que le carac­te­ri­za) que afec­tó a 400 barrios duran­te 21 días tie­ne como des­en­ca­de­nan­te el ase­si­na­to de Zyed y Bou­na, pero tie­ne como cau­sa el pro­ce­so gene­ra­li­za­do de pau­pe­ri­za­ción, de pre­ca­ri­za­ción, de dis­cri­mi­na­ción y con­trol social poli­cial que pade­cen los habi­tan­tes de estos barrios. El actual movi­mien­to social (y la vio­len­cia que carac­te­ri­za a una par­te de los mani­fes­tan­tes) tie­ne como des­en­ca­de­nan­te la Ley El Khom­ri, pero tie­ne como cau­sa la des­truc­ción sis­te­má­ti­ca des­de hace hace cua­tro déca­das ultra­li­be­ra­les de toda la segu­ri­dad social con­quis­ta­da en el pasa­do y el aumen­to de la dife­ren­cia social entre la cla­se que se enri­que­ce y las que se pau­pe­ri­zan.

La con­fu­sión entre des­en­ca­de­nan­tecau­sa es par­te inte­gran­te de los pro­ce­sos de domi­na­ción que par­ti­ci­pan en la invi­si­bi­li­za­ción de las cau­sas estruc­tu­ra­les. Ade­más, per­mi­te legi­ti­mar la vio­len­cia repre­si­va. No es inú­til recor­dar lo que decía el bra­si­le­ño Hel­der Cama­ra al res­pec­to:

Hay tres tipos de vio­len­cia. La pri­me­ra, madre de todas las demás, es la vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal, la que lega­li­za y per­pe­túa las domi­na­cio­nes, las opre­sio­nes y las explo­ta­cio­nes, la que aplas­ta y cer­ce­na a millo­nes de hom­bres en sus engra­na­jes silen­cio­sos y bien engra­sa­dos. La segun­da es la vio­len­cia revo­lu­cio­na­ria, que nace de la volun­tad de abo­lir la pri­me­ra. La ter­ce­ra es la vio­len­cia repre­si­va que tie­ne por obje­ti­vo asfi­xiar a la segun­da hacién­do­se cóm­pli­ce y auxi­liar de la pri­me­ra vio­len­cia, la que engen­dra todas las demás. No hay peor hipo­cre­sía que lla­mar vio­len­cia solo a la segun­da fin­gien­do olvi­dar la pri­me­ra, que la hace nacer, y la ter­ce­ra que la mata4.

La nega­ción de la vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal de la que habla Hel­der Cama­ra pasa por redu­cir la vio­len­cia úni­ca­men­te a su for­ma exter­na­li­za­da. Supo­ne la nega­ción de la pri­me­ra reac­ción de las víc­ti­mas que gene­ral­men­te es vol­ver la vio­len­cia con­tra sí mis­mas o con­tra las per­so­nas cer­ca­nas. En efec­to, la vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal fun­cio­na sobre la base de la invi­si­bi­li­za­ción del agre­sor por su ins­crip­ción en unas medi­das en apa­rien­cia no vio­len­tas, pero que tie­nen unos efec­tos des­truc­to­res en la exis­ten­cia de las per­so­nas que las pade­cen. Solo cuan­do la víc­ti­ma es capaz de esta­ble­cer rela­cio­nes, de loca­li­zar la fuen­te de esta vio­len­cia invi­si­ble, de dis­po­ner de un blan­co, etc., su reac­ción tien­de a orien­tar­se a otras res­pues­tas y, entre otras cosas, a una vio­len­cia exter­na­li­za­da hacia un direc­tor de recur­sos huma­nos, un poli­cía o un minis­tro.

El hecho de que la cóle­ra de los mani­fes­tan­tes sea viru­len­ta, de que una par­te de ellos la expre­se de mane­ra más radi­cal y otra par­te bus­que el enfren­ta­mien­to, etc., estas cons­ta­tes son evi­den­cias. Pero estas cons­ta­tes hablan de unas con­se­cuen­cias cuyas cau­sas son ante­rio­res. Como pone de relie­ve la soció­lo­ga Isa­be­lle Som­mier, la Ley El Khom­ri no ha sido sino el cata­li­za­dor, la gota que col­ma el vaso del cúmu­lo de que­jas y de indig­na­cio­nes con­tra el Esta­do de urgen­cia, la suer­te y los dis­cur­sos sobre los migran­tes, la con­ti­nua pre­ca­ri­za­ción del tra­ba­jo o inclu­so el cli­ma gene­ral de un cala­mi­to­so man­da­to pre­si­den­cial5. Así, la nega­ción de las cau­sas es un pri­mer pro­ce­di­mien­to de las men­ti­ras mediá­ti­cas sobre el movi­mien­to social.

Una estra­te­gia de la ten­sión

A las cau­sas estruc­tu­ra­les pro­ve­nien­tes de las vio­len­cias estruc­tu­ra­les se aña­den otras coyun­tu­ras que los pode­res públi­cos ponen en acción cons­cien­te­men­te. Esta­mos ante una elec­ción de doc­tri­na en la rela­ción con los mani­fes­tan­tes. Se pasa de una con­cep­ción en la que se man­te­nía a dis­tan­cia a unos mani­fes­tan­tes a una con­cep­ción en la que se apun­ta a estos mani­fes­tan­tes. Es fla­gran­te con la Flash Ball6, obser­va la juris­ta Ali­ne Dai­llè­re, res­pon­sa­ble de los pro­gra­mas poli­cía-cár­cel-jus­ti­cia para Fran­cia de la ONG Action des Chré­tiens pour l’Abolition de la Tor­tu­re, ACAT [Acción de los Cris­tia­nos para la Abo­li­ción de la Tor­tu­ra].

Otro aspec­to de la nue­va doc­tri­na es la exce­si­va pre­sen­cia poli­cial. El des­plie­gue de una can­ti­dad des­pro­por­cio­na­da de poli­cías ves­ti­dos y arma­dos como para ir a la gue­rra se ins­cri­be en una estra­te­gia de la ten­sión con el obje­ti­vo de ais­lar a un movi­mien­to que se sabe que es popu­lar. Lo mis­mo ocu­rre con la tác­ti­ca que con­sis­te en cor­tar las comi­ti­vas de mani­fes­tan­tes, cuyo resul­ta­do es ence­rrar en una nasa a una par­te de estos, lo que solo pue­de sus­ci­tar un rebro­te de ten­sión. Has­ta el más pací­fi­co de los mani­fes­tan­tes ve cómo su cóle­ra ascien­de un ente­ro al ver­se así. Sim­ple­men­te se bus­ca el enfren­ta­mien­to. Aun­que no hay que excluir la pre­sen­cia de pro­vo­ca­cio­nes en for­ma de poli­cías dis­fra­za­dos, esta manio­bra no es más que una herra­mien­ta más de una estra­te­gia glo­bal de ten­sión.

El dis­cur­so mediá­ti­co, por su par­te, comen­ta estos hechos de mane­ra mili­tar invir­tien­do una vez más las cau­sas y las con­se­cuen­cias. Por ejem­plo, la cos­tum­bre de hacer­se gasear lle­va al uso gene­ra­li­za­do de pañue­los y la de hacer­se apo­rrear al uso de cas­cos por una par­te de los mani­fes­tan­tes. Los medios domi­nan­tes ana­li­zan doc­ta­men­te estas con­se­cuen­cias como la prue­ba de una mili­ta­ri­za­ción de una par­te de los mani­fes­tan­tes. Esta supues­ta mili­ta­ri­za­ción apa­re­ce a par­tir de ese momen­to como jus­ti­fi­ca­ción del exce­so de pre­sen­cia poli­cial, que de cau­sa se trans­for­ma en con­se­cuen­cia.

El obje­ti­vo de esta elec­ción de doc­tri­na es con­tra­rres­tar la posi­ble masi­fi­ca­ción del movi­mien­to social. El ver­da­de­ro obje­ti­vo de la nue­va doc­tri­na es disua­dir a las per­so­nas con­tra­rias a esta ley de venir en fami­lia a gri­tar su recha­zo. Con­tri­bu­ye a este obje­ti­vo la cober­tu­ra mediá­ti­ca sin inves­ti­ga­ción, cons­trui­da a par­tir de las decla­ra­cio­nes ofi­cia­les úni­ca­men­te de los pre­fec­tos y que se des­plie­ga sobre una base sen­sa­cio­na­lis­ta. Tes­ti­mo­nio de ello son actual­men­te unas cober­tu­ras de unas mani­fes­ta­cio­nes que cuan­ti­ta­ti­va­men­te son impor­tan­tes con imá­ge­nes sola­men­te de los enfren­ta­mien­tos. El rui­do de las gra­na­das cubre el de las con­sig­nas rei­vin­di­ca­ti­vas.

El secues­tro

El dis­cur­so de los ciu­da­da­nos secues­tra­dos es el segun­do leit­mo­tiv mediá­ti­co y polí­ti­co con­cer­nien­te al movi­mien­to social actual. Secues­trar así a los con­su­mi­do­res, a nues­tra eco­no­mía, nues­tra indus­tria; seguir con accio­nes que tie­nen por obje­ti­vo reti­rar el tex­to, eso no es demo­crá­ti­co, cla­ma [el pri­mer minis­tro fran­cés] Valls el 23 de mayo. Me cues­ta acep­tar que se secues­tre a fran­ce­ses, le res­pon­de en eco [la minis­tra de Tra­ba­jo fran­ce­sa] Myriam El Khom­ri al día siguien­te. No hay un solo día sin que haya una huel­ga, un movi­mien­to de pro­tes­ta, que unas per­so­nas secues­tren a ciu­da­da­nos fran­ce­ses, enca­de­na Nico­las Sar­kozy el mis­mo día. El dis­cur­so es el mis­mo del gobierno a la dere­cha, des­de la patro­nal a los dife­ren­tes exper­tos y con­sul­to­res mediá­ti­cos que pulu­lan en los pla­tós.

No es un dis­cur­so nue­vo. El prin­ci­pio mis­mo de un movi­mien­to social es hacer­se oír y para ello, visi­bi­li­zar­se. Esto supo­ne poner tra­bas al fun­cio­na­mien­to habi­tual de la vida social. Estas for­mas de acción son tan anti­guas como los movi­mien­tos colec­ti­vos y si sus for­mas no son simi­la­res cuan­to menos son com­pa­ra­bles: blo­queo de los ejes de trans­por­te, para­li­za­ción de equi­pa­mien­tos estra­té­gi­cos, etc. La cober­tu­ra mediá­ti­ca y polí­ti­ca a par­tir de la expre­sión secues­tro tam­po­co es nue­va, aun­que es más recien­te. Nace del con­tex­to ideo­ló­gi­co ultra­li­be­ral que nie­ga toda legi­ti­mi­dad a lo colec­ti­vo a bene­fi­cio úni­ca­men­te del enfo­que indi­vi­dual. Su fre­cuen­cia mediá­ti­ca es un indi­ca­dor de la impo­si­ción de la ideo­lo­gía ultra­li­be­ral en nues­tros medios de comu­ni­ca­ción. Tam­bién se trans­for­mó mediá­ti­ca­men­te en secues­tra­do­res tan­to a los camio­ne­ros de 1992 y 1996 como a los tra­ba­ja­do­res ferro­via­rios de diciem­bre 19957.

Al ele­gir esta expre­sión para cubrir las accio­nes colec­ti­vas el dis­cur­so mediá­ti­co domi­nan­te toma pos­tu­ra (cons­cien­te­men­te o no, el resul­ta­do es idén­ti­co) con­tra el movi­mien­to social. La aten­ción sobre los retos y las cau­sas del con­flic­to se des­vía hacia una aten­ción sobre las con­se­cuen­cias del con­flic­to. Los blo­queos ya no apa­re­cen como un medio para hacer­se oír, sino como una estra­te­gia egoís­ta que no tie­ne en cuen­ta al ciu­da­dano medio trans­for­ma­do en víc­ti­ma impo­ten­te. La esce­na del via­je­ro en un andén de esta­ción duran­te una huel­ga se vuel­ve así impres­cin­di­ble en los tele­dia­rios. Ya no se tra­ta de pre­gun­tar a un ciu­da­dano sobre la Ley El Khom­ri, sino de pre­gun­tar a un indi­vi­duo redu­ci­do a la úni­ca dimen­sión de con­su­mi­dor sobre los obs­tácu­los al acce­so a un bien o ser­vi­cio. El ciu­da­dano que cede el sitio al con­su­mi­dor es, en efec­to, el ideal de las cla­ses domi­nan­tes con­tem­po­rá­neas que cons­tru­yen los medios domi­nan­tes.

El dis­cur­so domi­nan­te sobre el secues­tro tie­ne muchos efec­tos. Acti­va el ima­gi­na­rio del terro­ris­mo y de la nece­sa­ria inter­ven­ción con­tun­den­te de las fuer­zas del orden. Abre y fomen­ta una lógi­ca de aumen­tar la puja. La dere­cha denun­cia el supues­to laxis­mo del gobierno con un Sar­kozy que pide al gobierno que devuel­va el orden y la auto­ri­dad en el país. El Fren­te Nacio­nal en boca de Marion Maré­chal Le Pen le hace eco con­si­de­ran­do que ante los incon­tro­la­dos como en la CGT que secues­tra a los fran­ce­ses, la úni­ca res­pues­ta del Esta­do debe ser la fir­me­za. Por lo que se refie­re a [el pre­si­den­te de la patro­nal fran­ce­sa, MEDEF] Pie­rre Gat­taz, pide al gobierno no ceder al chan­ta­je, a las vio­len­cias, a la inti­mi­da­ción, al terror, de mino­rías que se com­por­tan un poco como gam­be­rros, como terro­ris­tas.

No se pue­de cerrar esta par­te sin alu­dir a nues­tros que­ri­dos exper­tos, con­sul­to­res y edi­to­ria­lis­tas diver­sos. Sus expli­ca­cio­nes que pre­ten­den ser sabias se redu­cen a una sola cau­sa­li­dad que resu­me de la siguien­te mane­ra Natha­lie Saint-Cricq en el tele­dia­rio de las 20:00 horas del 23 de mayo en el canal Fran­ce 2: Esta estra­te­gia está jus­ti­fi­ca­da por un resul­ta­do en caí­da libre en la CGT8. Se ha dado el tono y la mis­ma plan­ti­lla expli­ca­ti­va se vuel­ve a encon­trar a la maña­na siguien­te en Le Figa­ro en la plu­ma de Gaë­tan de Capè­le y en Libé­ra­tion en la de Lau­rent Jof­frin, antes de exten­der­se a gran par­te de la pren­sa regio­nal. Por con­si­guien­te, no hay nin­gu­na base mate­rial para la cóle­ra y la vio­len­cia que sus­ci­ta. Todo se redu­ci­ría a la mani­pu­la­ción por par­te de la mino­ría actuan­te que sería la CGT.

No es nece­sa­rio recu­rrir a nin­gu­na teo­ría del com­plot para expli­car la pro­duc­ción de seme­jan­te dis­cur­so reduc­tor. Hace tiem­po que se pusie­ron en evi­den­cia las cau­sa­li­da­des: Difi­cul­tad para libe­rar­se de las fuen­tes ins­ti­tu­cio­na­les, para desa­rro­llar un perio­dis­mo de inves­ti­ga­ción y de expli­ca­ción de casos com­ple­jos. Difi­cul­tad para supe­rar el etno­cen­tris­mo pro­fe­sio­nal y para dar cuen­ta, no con com­pla­cen­cia sino con com­pren­sión, de movi­li­za­cio­nes de medios socia­les muy ale­ja­dos del medio de las eli­tes perio­dís­ti­cas9. Si aña­di­mos la bús­que­da de sen­sa­cio­na­lis­mo para aumen­tar la audien­cia, la línea edi­to­rial que pue­de ser impues­ta, la endo­ga­mia con los pode­ro­sos, etc., esta­mos, efec­ti­va­men­te, en pre­sen­cia de perros guar­dia­nes.

Ter­mi­na­mos acer­cán­do­nos a los barrios popu­la­res. En efec­to, las men­ti­ras mediá­ti­cas sus­ci­ta­das por el movi­mien­to social actual no dejan de recor­dar las des­ple­ga­das de mane­ra casi per­ma­nen­te des­de hace cua­tro déca­das con­tra los barrios popu­la­res y sus habi­tan­tes. Tam­bién en este caso los dis­cur­sos mediá­ti­cos nie­gan las cau­sas estruc­tu­ra­les para cen­trar­se sola­men­te en los des­en­ca­de­nan­tes y/​o en las con­se­cuen­cias. Tam­bién para ellos se des­plie­gan las dos imá­ge­nes de la vio­len­cia pato­ló­gi­ca y de la vio­len­cia de una mino­ría invi­si­ble. Tam­bién en ellos el exce­so de pre­sen­cia poli­cial se cons­tru­ye mediá­ti­ca y sis­te­má­ti­ca­men­te como una con­se­cuen­cia y nun­ca como una de las cau­sas de las vio­len­cias rela­ta­das. El movi­mien­to social actual es ya el úni­co que pone en tela de jui­cio las estra­te­gias de inter­ven­ción de las fuer­zas del orden y la doc­tri­na implí­ci­ta que com­por­tan. Sin embar­go, exis­te una dife­ren­cia y es de peso: el ais­la­mien­to de los barrios popu­la­res en gene­ral y de sus habi­tan­tes sur­gi­dos de la inmi­gra­ción en par­ti­cu­lar. Mien­tras que aho­ra hay que con­tar por cien­tos las muer­tes de jóve­nes sur­gi­dos de la inmi­gra­ción ase­si­na­ros por poli­cías, las cons­truc­cio­nes mediá­ti­cas de los hechos han logra­do por el momen­to ais­lar las luchas con­tra las vio­len­cias poli­cia­les de los barrios popu­la­res. La indi­fe­ren­cia res­pec­to a los barrios popu­la­res pre­pa­ra la gene­ra­li­za­ción de los pro­ce­di­mien­tos que se han expe­ri­men­ta­do en ellos al con­jun­to de las pro­tes­tas socia­les.

Saïd Boua­ma­ma

4 de junio de 2016

Fuen­te: Le blog de Saïd Boua­ma­ma

[Tra­du­ci­do del fran­cés para Rebe­lión por Bea­triz Mora­les Bas­tos.]

  1. Ser­ge Hali­mi: Les nou­veaux chiens de gar­de, Rai­son d’agir, París, 2005. [Tra­duc­ción al cas­te­llano de Gra­cie­la Vigo, Los nue­vos perros guar­dia­nes, Tafa­lla, Txa­la­par­ta, 2002].

  2. Paul Nizan, Les chiens de gar­de, Ago­ne, París, 2012. [Tra­duc­ción al cas­te­llano de Manuel Serrat Cres­po, Los perros guar­dia­nes, Bar­ce­lo­na, Penín­su­la, 2013].

  3. El sin­di­ca­to CGT (siglas en fran­cés de Con­fe­de­ra­ción Gene­ral del Tra­ba­jo) es mayo­ri­ta­rio en Fran­cia. (N. de la t.)

  4. Dom Hel­der Cama­ra: Spi­ra­le de vio­len­ce, Des­clée de Brou­wer, París, 1970. [Tra­duc­ción al cas­te­llano de Ale­jan­dro Sie­rra, Espi­ral de vio­len­cia, Sala­man­ca, Sígue­me, 1970].

  5. Isa­be­lle Som­mier: Qui sont vrai­ment les cas­seurs ?, con­sul­ta­do el 2 de junio a las 14h.

  6. Ali­ne Dai­llè­re: Vio­len­ces poli­ciè­res : un rap­port dénon­ce un ris­que d’impunité des for­ces de l’ordre, Le Mon­de, 14 de mar­zo de 2016 (http://​www​.lemon​de​.fr/​p​o​l​i​c​e​-​j​u​s​t​i​c​e​/​a​r​t​i​c​l​e​/​2​0​1​6​/​0​3​/​1​4​/​v​i​o​l​e​n​c​e​s​-​p​o​l​i​c​i​e​r​e​s​-​u​n​-​r​a​p​p​o​r​t​-​d​e​n​o​n​c​e​-​u​n​-​r​i​s​q​u​e​-​d​-​i​m​p​u​n​i​t​e​-​d​e​s​-​f​o​r​c​e​s​-​d​e​-​l​-​o​r​d​r​e​_​4​8​8​2​1​2​1​_​1​6​5​3​5​7​8​.​h​tml), con­sul­ta­do el 2 de junio de 2016 a las 15h20.

  7. Tho­mas Che­ne­vier y Lau­rent Ladoua­ri: Pri­se en ota­ge, pri­se à témoin : de la média­ti­sa­tion des con­flits sociaux, Anna­les des mines, noviem­bre de 2000, p. 36.

  8. Daniel Sch­nei­der­mann, Natha­lie Saint-Cricq et ses deux amies, face aux dyna­mi­teurs CGT (http://​rue89​.nou​ve​lobs​.com/​2​0​1​6​/​0​5​/​2​4​/​n​a​t​h​a​l​i​e​-​s​a​i​n​t​-​c​r​i​c​q​-​d​e​u​x​-​a​m​i​e​s​-​2​6​4​118), con­sul­ta­do el 2 de junio de 2016 a las 18h30.

  9. Erik Neveu: Socio­lo­gie des mou­ve­ments sociaux, La Décou­ver­te, París, 1996, p. 109. [Tra­duc­ción al cas­te­llano de Ainhoa Casa­do de Otao­la, Socio­lo­gía de los movi­mien­tos socia­les, Bar­ce­lo­na, Hacer, 2002].

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