¿Femi­nis­tas o no?

Ante todo, gra­cias al depar­ta­men­to de estu­dios étni­cos y a Town­send Cen­ter for the Huma­ni­ties por esta invi­ta­ción y, sobre­to­do, por la con­fian­za que me han acor­da­do des­de hace cua­tro años. Hace algu­nos años que cola­bo­ra­mos y, cada vez, el reen­cuen­tro con los estu­dian­tes y mili­tan­tes del depar­ta­men­to es muy esti­mu­lan­te. Lo es sobre todo por­que aquí la raza como fenó­meno social y polí­ti­co no cho­ca, o en todo caso, mucho menos que en Fran­cia. Por eso me sien­to mucho más cómo­da para tra­tar y pro­fun­di­zar estas cues­tio­nes. Pre­ci­so que una par­te de esta inter­ven­ción la he hecho en un colo­quio en Tán­ger el 6 de diciem­bre de 2013. El títu­lo de esta inter­ven­ción, ¿Femi­nis­tas o no? lo cojo de las orga­ni­za­tri­ces de Gen­dre en action.

Debo con­fe­sar que no ten­go una res­pues­ta defi­ni­ti­va a esta pre­gu­na: Hay que ser femi­nis­ta o no hay que ser­lo?. No me cho­ca cuan­do muje­res indí­ge­nas dicen que son femi­nis­tas, como tam­po­co me cho­ca cuan­do recha­zan esta iden­ti­dad. Vivi­mos en un momen­to com­ple­jo y esta com­ple­ji­dad hace más difí­cil nues­tra auto­de­fi­ni­ción. De todas maneas, exis­te una nece­si­dad de cla­ri­fi­car, de ana­li­zar para rea­li­zar luchas adap­ta­das a nues­tra con­di­ción de muje­res no blan­cas vivien­do en Occi­den­te. Por las nece­si­da­des del aná­li­sis, voy a uti­li­zar el con­cep­to de femi­nis­mo des­co­lo­nial a pesar de que no me satis­fa­ce com­ple­ta­men­te, pero es un com­pro­mi­so entre una cier­ta resis­ten­cia al femi­nis­mo expe­ri­men­ta­do a la vez en Occi­den­te entre las pobla­cio­nes no blan­cas y en el Ter­cer Mun­do y la reali­dad masi­va e inquie­tan­te de las vio­len­cias mul­ti­di­men­sio­na­les rea­li­za­das con­tra las muje­res no blan­cas, vio­len­cias pro­du­ci­das por los Esta­dos y el neo­li­be­ra­lis­mo1. En otros tér­mi­nos, es un com­pro­mi­so entre el racis­mo y el sexis­mo ins­ti­tu­cio­na­les, es un com­pro­mi­so entre la resis­ten­cia al femi­nis­mo, a sus for­mas occi­den­tal-cen­tris­tas2 y su pene­tra­ción efec­ti­va en los mun­dos no-blan­cos, su adop­ción, su reapro­pia­ción por una par­te de las muje­res indí­ge­nas. En esta refle­xión, me he per­mi­ti­do invi­tar a Audre Lor­de y a James Bald­win, y a ins­pi­rar­me del deba­te que acor­da­ron en 1984 a la revis­ta Essen­ce Maga­zi­ne3. Un inter­cam­bio apa­sio­nan­te entre una mujer negra y un hom­bre negro, entre dos mili­tan­tes radi­ca­les de la cau­sa negra, una femi­nis­ta y otro pro­ba­ble­men­te no des­de el pun­to de vis­to de lo que se entien­de por femi­nis­mo en Occidente.

El femi­nis­mo des­co­lo­nial es por lo tan­to un con­cep­to que se ela­bo­ra en el mar­co de un Esta­do, de ins­ti­tu­cio­nes y de una socie­dad blan­cas, impe­ria­lis­tas, bur­gue­sas y patriar­ca­les. Es igual­men­te un con­cep­to que ambi­cio­na ren­dir cuen­tas de la con­di­ción con­cre­ta de las muje­res no blan­cas a tra­vés de sus urgen­cias tenien­do en cuen­ta la inter­re­la­ción de las rela­cio­nes de cla­se, de raza y de géne­ro. Aña­do que soy miem­bro de una orga­ni­za­ción polí­ti­ca des­co­lo­nial que lucha con­tra el racis­mo estruc­tu­ral y el impe­ria­lis­mo. Y en tan­to que tal abor­do la cues­tión espe­cí­fi­ca de las mujeres.

Si este femi­nis­mo debe ver la luz en Fran­cia, ¿cuá­les serán sus fun­da­men­tos? Por mi par­te veo cin­co principales.

Rees­cri­bir el femi­nis­mo como fenó­meno polí­ti­co en el espa­cio y en el tiem­po y com­pren­der sus con­di­cio­nes de emer­gen­cia histórica

A menu­do, las femi­nis­tas del sur, femi­nis­tas islá­mi­cas inclui­das, aprehen­den el movi­mien­to femi­nis­ta como un fenó­meno a‑histórico, uni­ver­sal y natu­ral. Se le ve tam­bién como un signo intrín­se­co de pro­gre­so. La sub­yu­ga­ción es tal que femi­nis­tas musul­ma­nas, por ejem­plo, no dudan en plan­tear ana­cro­nis­mos his­tó­ri­cos para ins­cri­bir el femi­nis­mo en la géne­sis de la his­to­ria islá­mi­ca. La dig­ni­dad del islam se encuen­tra con­te­ni­da en la capa­ci­dad de estas mili­tan­tes en pro­bar que el islam es femi­nis­ta en la letra y sexis­ta en la lec­tu­ra que rea­li­za el patriar­ca­do local. El úni­co pro­ble­ma en esta cons­truc­ción retó­ri­ca es que el femi­nis­mo como movi­mien­to polí­ti­co no exis­tía en la épo­ca de la reve­la­ción. De todas mane­ras a sus ojos es una mues­tra de moder­ni­dad y rin­de el islam, reli­gión que ha pre­ce­di­do al femi­nis­mo en el tiem­po, tri­bu­ta­rio de ello (lo que debe­ría ser el no va más para los cre­yen­tes). Qui­sie­ra pre­ci­sar que no estoy en con­tra de este inten­to que pue­do defen­der cuan­do las muje­res lo rei­vin­di­can y que es nece­sa­rio ante los pode­res cada vez más coer­ci­ti­vos y misó­gi­nos, que no dudan en movi­li­zar la legi­ti­mi­dad corá­ni­ca. Sola­men­te pien­so que peca por una adhe­sión cie­ga al para­dig­ma de la moder­ni­dad, por la idea de que los con­flic­tos de géne­ro son en pri­mer lugar deter­mi­na­dos por la natu­ra­le­za de las socie­da­des islá­mi­cas y menos por las estruc­tu­ras eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas glo­ba­les y las rela­cio­nes Norte/​Sur. Vol­ve­ré a esta idea más ade­lan­te. Así, se con­si­de­ra que las socie­da­des en don­de el movi­mien­to femi­nis­ta es inexis­ten­te o mar­gi­nal son socie­da­des que tie­nen un retra­so civi­li­za­cio­nal. Des­de ese pun­to de vis­ta, con­vie­ne corre­gir ese retra­so e inser­tar situa­cio­nes en los espacios/​tiempos dife­ren­tes igno­ran­do las reali­da­des socio-his­tó­ri­cas, es decir geo­po­lí­ti­cas de los paí­ses en cues­tión, del impac­to de la moder­ni­dad en las rela­cio­nes de géne­ro y en su trans­for­ma­ción, pero des­cui­dan­do las con­di­cio­nes his­tó­ri­cas de la apa­ri­ción del femi­nis­mo que es un fenó­meno espe­cí­fi­co de Euro­pa y más amplia­men­te a este espa­cio geo­po­lí­ti­co que se lla­ma Occi­den­te y que com­pren­de Euro­pa del Oes­te, Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca, Cana­dá y Australia.

Si se defi­ne el femi­nis­mo como:

  1. un fenó­meno polí­ti­co que tie­ne como hori­zon­te des­truir el patriar­ca­do y aca­bar con la domi­na­ción estruc­tu­ral del géne­ro mas­cu­lino sobre el géne­ro femenino,

  2. en el mar­co de un Esta­do de dere­cho igua­li­ta­rio y ciu­da­dano, enton­ces, sí el femi­nis­mo es real­men­te un fenó­meno occidental.

Mi hipó­te­sis, que some­to a vues­tra crí­ti­ca, es que las con­di­cio­nes de emer­gen­cia del femi­nis­mo no son un sim­ple jue­go de azar o el fru­to de una cons­cien­cia femi­nis­ta espon­tá­nea de las muje­res blan­cas. Pien­so que esta cons­cien­cia femi­nis­ta pue­de igual­men­te ser ana­li­za­da como pro­duc­to de un sis­te­ma polí­ti­co y eco­nó­mi­co ya exis­ten­te. Por lo tan­to, con­vie­ne remon­tar a las con­di­cio­nes estruc­tu­ra­les e his­tó­ri­cas que han per­mi­ti­do el femi­nis­mo. Así, me pare­ce, que se pue­de resi­tuar las pre­mi­cias de la posi­bi­li­dad del femi­nis­mo en un momen­to geo­po­lí­ti­co pre­ci­so: el de la expan­sión capi­ta­lis­ta y colo­nial, posi­ble por el des­cu­bri­mien­to de Amé­ri­ca, y en otro momen­to fun­da­dor: la revo­lu­ción fran­ce­sa, que es ella mis­ma con­di­ción de emer­gen­cia del Esta­do de dere­cho y del indi­vi­duo ciu­da­dano. La revo­lu­ción fran­ce­sa cons­ti­tu­ye una pro­me­sa: la del reco­no­ci­mien­to de la ciu­da­da­nía uni­ver­sal, ple­na y com­ple­ta. Esta pro­me­sa evi­den­te­men­te no se man­tu­vo pues­to que esta ciu­da­da­nía era al prin­ci­pio reser­va­da a los hom­bres, pero por la fuer­za de las cosas cons­ti­tuía un hori­zon­te posi­ble para las muje­res pues­to que en lo suce­si­vo, gra­cias a los prin­ci­pios de la revo­lu­ción, podrían resol­ver la ecua­ción: si el indi­vi­duo es un ciu­da­dano y que la mujer es un indi­vi­duo, enton­ces la mujer es una ciu­da­da­na de pleno dere­cho… No es un azar si el club de ciu­da­da­nas repu­bli­ca­nas revo­lu­cio­na­rias se fun­dó ofi­cial­men­te el 10 de mayo de 1793, es decir cua­tro años des­pués de la revo­lu­ción y que recla­ma­ra el dere­cho de cons­ti­tuir­se en cuer­po del ejér­ci­to al ser­vi­cio de la revo­lu­ción. Era una mane­ra de recla­mar la ciu­da­da­nía. Ellas dirán pro­be­mos a los hom­bres que hace­mos polí­ti­ca tan bien como ellos4.

El femi­nis­mo tal como lo hemos defi­ni­do antes tar­da­rá mucho tiem­po en desa­rro­llar­se (su apo­geo se sitúa en los años 70), pero se encon­tra­rá siem­pre den­tro del mar­co de las demo­cra­cias libe­ra­les fun­da­das en base a la idea de la igual­dad de los ciu­da­da­nos y en las cua­les las muje­res blan­cas han obte­ni­do dere­chos, cier­ta­men­te por su pro­pia lucha, pero tam­bién gra­cias a la domi­na­ción impe­rial. No olvi­de­mos que en la épo­ca de la revo­lu­ción, la tra­ta negre­ra ya exis­tía y que Fran­cia era par­te acti­va en este comer­cio. Pre­ci­se­mos que los con­flic­tos de inte­rés de raza entre el sur y el nor­te no se mani­fies­ta­ban toda­vía en esta épo­ca. Los pue­blos del nor­te que toda­vía no eran total­men­te blan­cos podían plan­tear­se con­ver­gen­cias peli­gro­sas con los pue­blos colonizados.

En Fran­cia, la Revo­lu­ción Fran­ce­sa coin­ci­de con al Revo­lu­ción de Hai­tí e inter­ac­túa con ella. Los sans-culot­tes mani­fies­tan para pedir la abo­li­ción de la escla­vi­tud con­tra la aris­to­cra­cia de la epi­der­mis. Pero los Esta­dos colo­nia­les en vía de cons­ti­tu­ción siem­pre han sabi­do muy hábil­men­te inte­grar cier­tas capas del pro­le­ta­ria­do y de las muje­res a tra­vés de su bra­zo social o polí­ti­co. De esta mane­ra fue inven­ta­da, igual­men­te, la raza blanca.

Para vol­ver a la cues­tión de las con­di­cio­nes de la apa­ri­ción del femi­nis­mo, hay que seña­lar dos fenó­me­nos que van a estruc­tu­rar los futu­ros Esta­dos-nacio­nes: la expan­sión capi­ta­lis­ta y colo­nial y el adve­ni­mien­to de las demo­cra­cias. No está de más recor­dar que Euro­pa se con­ver­ti­rá en el tea­tro de luchas que se resol­ve­rán a tra­vés de gue­rras espan­to­sas, de con­flic­tos de cla­se extre­ma­da­men­te duros y de nego­cia­cio­nes en el inte­rior de las fron­te­ras de los Esta­dos-nación colo­nia­les, que estas luchas refor­za­rán los dere­chos ciu­da­da­nos gra­cias, y la mayo­ría de las veces, en detri­men­to de los pue­blos colonizados.

La his­to­ria de Occi­den­te ‑escri­be Dome­ni­co Losur­do- se encuen­tra ante una para­do­xa. La línea neta de demar­ca­ción, entre blan­cos de una par­te, negros e indios de la otra, favo­re­ce el desa­rro­llo de las rela­cio­nes de igual­dad en el inte­rior de la comu­ni­dad blan­ca5.

Y Sadri Khia­ri sigue: El prin­ci­pio de la demo­cra­cia capi­ta­lis­ta es la liber­tad indi­vi­dual y la igual­dad polí­ti­ca. Las razas son la nega­ción. Son indi­so­cia­bles. La moder­ni­dad bur­gue­sa, que se ins­ta­la hacia los siglos XVIII y XIX, se desa­rro­lla en efec­to en el cru­ce de dos movi­mien­tos con­tra­dic­to­rios y sin embar­go com­ple­men­ta­rios, la libe­ra­ción de los indi­vi­duos de la cor­ta­pi­sa de las jerar­quías esta­tu­ta­rias indis­pen­sa­bles para la afir­ma­ción del Esta­do moderno y del flo­re­ci­mien­to del Capi­tal, y de la expan­sión impe­rial que les es igual­men­te nece­sa­ria6. Reten­ga­mos en esta par­te que la pro­mo­ción de las muje­res blan­cas se rea­li­za des­pués de la Revo­lu­ción fran­ce­sa y duran­te la expan­sión colo­nial. Pode­mos decir lo mis­mo del movi­mien­to obre­ro. Es lo que lla­mo como sub­tí­tu­lo las con­di­cio­nes de emer­gen­cia his­tó­ri­ca.

Com­pren­der las con­di­cio­nes de pene­tra­ción del femi­nis­mo en las socie­da­des del Sur y en los Sur en el inte­rior de los Norte

Audre Lor­de inter­pe­la a James Bald­win que le repro­cha de car­gar dema­sia­do con­tra los hom­bres negros: Yo no ata­co a los hom­bres negros. Lo que digo es que es nece­sa­rio que revi­se­mos nues­tras for­mas de com­ba­tir nues­tra opre­sión común, por­que si no lo hace­mos, nos des­trui­re­mos entre noso­tros. Es nece­sa­rio que empe­ce­mos por rede­fi­nir lo que es una mujer, lo que es un hom­bre y cómo tra­bar nues­tras rela­cio­nes. Él le res­pon­de: Pero eso exi­ge rede­fi­nir los tér­mi­nos de Occi­den­te.

Pro­lon­gue­mos la refle­xión de Bald­win: Es la expan­sión del capi­ta­lis­mo a tra­vés del mun­do que ha expor­ta­do los sis­te­mas polí­ti­cos, los con­flic­tos que estruc­tu­ran el mun­do blan­do entre la izquier­da y la dere­cha y entre pro­gre­sis­tas y con­ser­va­do­res, los Esta­dos-nación, las len­guas, llas for­mas de vida, los códi­gos ves­ti­men­ta­rios, las epis­te­mo­lo­gías, las estruc­tu­ras del pen­sa­mien­to… No hay nin­gu­na razón de pen­sar que el femi­nis­mo pue­da esca­par de esta situación.

Para mi, el femi­nis­mo for­ma par­te de los fenó­me­nos euro­peos expor­ta­dos. La poten­cia del impe­ria­lis­mo es tal que el con­jun­to de los fenó­me­nos que estruc­tu­ran el cam­po polí­ti­co, eco­nó­mi­co, cul­tu­ral occi­den­tal se ha impues­to en el mun­do con más o menos acier­to: algu­nas veces cho­can con la resis­ten­cia de los pue­blos, otras pene­tran como si nada. Son una reali­dad. Infor­man y dan for­ma a la vida coti­dia­na. Pero, todos estos paí­ses tie­nen sus his­to­rias espe­cí­fi­cas y tie­nen, sobre todo, sis­te­mas eco­nó­mi­cos y polí­ti­cos espe­cí­fi­cos que deter­mi­nan y dan for­ma, entre otras, a las rela­cio­nes de géne­ro. Pre­ci­se­mos que antes del gran encuen­tro con Occi­den­te, había espa­cios en don­de las rela­cio­nes de domi­na­ción de géne­ro no exis­tían, inclu­so hay regio­nes del mun­do en don­de el géne­ro feme­nino no exis­tía7. Hay regio­nes en las que, todo lo con­tra­rio, había un patriar­ca­do local espe­cí­fi­co, es decir no cris­tiano y no nece­sa­ria­men­te hete­ro sexis­ta. En reali­dad, antes de la gran noche colo­nial, había una gran can­ti­dad de diver­si­dad en las rela­cio­nes huma­nas que no hay que idea­li­zar pero que es nece­sa­rio seña­lar. Como lo recuer­da Pao­la Bac­chet­ta8, los colo­ni­za­do­res no han impues­to sola­men­te sus pro­pias nocio­nes de géne­ro y de sexua­li­dad a los suje­tos colo­ni­za­dos. El resul­ta­do de esta impo­si­ción ha sido el de empeo­rar espe­cial­men­te la situa­ción de las muje­res y de las mino­rías sexua­les.

Con una pers­pec­ti­va de cin­cuen­ta años, sabe­mos, espe­cial­men­te gra­cias a los inte­lec­tua­les des­co­lo­nia­les de Amé­ri­ca Lati­na que si las inde­pen­den­cias for­ma­les exis­tie­ron, la colo­nia­li­dad del poder no des­apa­re­ció. En efec­to, las jóve­nes nacio­nes libe­ra­das fue­ron tras los pasos de sus anti­guas metró­po­lis, copia­ron sus sis­te­mas polí­ti­cos sin cri­ti­car­los, adop­ta­ron las for­mas de los Esta­dos-nacio­nes euro­peos, y del fran­cés en par­ti­cu­lar, cuyos lími­tes fue­ron pues­tos a prue­ba dolo­ro­sa­men­te duran­te las dos gue­rras lla­ma­das mun­dia­les, las for­mas de juris­dic­ción, de demo­cra­cia, de rela­ción con la ciu­da­da­nía, con la liber­tad, con la eman­ci­pa­ción… La diver­si­dad de las for­mas socia­les dio paso a una homo­ge­ni­za­ción pro­gre­si­va. La diver­si­dad o des­apa­re­ció o se meta­mor­fo­seó. Algu­nas veces resis­tió y se recom­pu­so. Esto es lo que pasó en la mayo­ría de los casos.

El femi­nis­mo como idea pero tam­bién como for­ma de lucha lle­ga a ser, algu­nas veces, una reali­dad que hay que acep­tar cuan­do las muje­res se la apro­pian y la rede­fi­nen, ya sea secu­lar, islá­mi­co o uni­do a las cul­tu­ras loca­les, pero que hay que recha­zar si las muje­res lo recha­zan. Esto es lo que ha pasa­do en la mayo­ría de los casos. Seña­le­mos que apa­re­ce, al ini­cio del siglo XX, en el Ter­cer Mun­do, en el momen­to de las gran­des movi­li­za­cio­nes anti­co­lo­nia­les y de la for­ma­ción de las gran­des uto­pías libe­ra­do­ras (socia­lis­mo, nacio­na­lis­mo, islam polí­ti­co…) pero que se ha apo­ya­do siem­pre en la crí­ti­ca radi­cal del impe­ria­lis­mo9. Pre­ci­se­mos igual­men­te que en Egip­to será con­co­mi­tan­te del femi­nis­mo euro­peo. Se podría pen­sar que este azar debi­li­ta el argu­men­to de los orí­ge­nes occi­den­ta­les del femi­nis­mo. Pen­sar eso sería dejar de lado el papel de la pro­pa­gan­da colo­nial que no había cesa­do de acu­sar Orien­te de su supues­ta miso­gi­nia onto­ló­gi­ca (sin dejar de ser fun­da­men­tal­men­te patriar­cal) y, por otra par­te, los pri­me­ros pasos de los paí­ses colo­ni­za­dos hacia la cons­truc­ción de los Esta­dos-nación demo­crá­ti­cos.

En este con­tex­to, los movi­mien­tos revo­lu­cio­na­rios o refor­mis­tas se iban a amol­dar sin redu­cir­se a esque­mas pre­de­fi­ni­dos (nacio­na­lis­mo, mar­xis­mo, femi­nis­mo). Pero siga­mos: antes de pen­sar estric­ta­men­te el femi­nis­mo, estric­ta­men­te las rela­cio­nes de cla­se, hay que pen­sar qué sis­te­ma polí­ti­co, la for­ma del Esta­do, las rela­cio­nes Nor­te-Sur y evi­den­te­men­te el capi­ta­lis­mo y sus for­mas neoliberales.

Esto es lo que sugie­re Bald­win cuan­do con­di­cio­na la rede­fi­ni­ción de la femi­ni­dad y de la mas­cu­li­ni­dad ponien­do en tela de jui­cio a Occi­den­te. Mi pos­tu­la­do es que no se pue­de pen­sar el tipo de rela­cio­nes socia­les, la fami­lia, las rela­cio­nes de géne­ro o la sexua­li­dad si no se pien­sa en la natu­ra­le­za del Esta­do y si no se pien­sa en las rela­cio­nes Nor­te-Sur, el neo­li­be­ra­lis­mo y sus meta­mór­fo­sis. Toda­vía mas, hay que cues­tio­nar la noción de igual­dad, de eman­ci­pa­ción, de liber­tad, de pro­gre­so, y negar­se a con­for­mar­se con el mode­lo libe­ral del indi­vi­duo. Un indi­vi­duo que no sufre nin­gu­na tra­ba a su liber­tad de dis­fru­tar y de rea­li­zar­se, un mode­lo de la moder­ni­dad que se hace eco al deseo de con­su­mir, sir­ve de motor al mer­ca­do y per­mi­te des­viar la aten­ción de las injus­ti­cias eco­nó­mi­cas y socia­les resul­tan­tes de la dis­cri­mi­na­ción y de las for­mas estruc­tu­ra­les de inegual­dad10. Tene­mos nece­si­dad de un pen­sa­mien­to glo­bal que pien­se una alter­na­ti­va a una civi­li­za­ción occi­den­tal en decli­ve y que ha alcan­za­dos sus lími­tes. En otros tér­mi­nos, pen­sar el géne­ro y qué tipos de rela­cio­nes hombres/​mujeres no pue­de plan­tear una eco­no­mía de una pues­ta en tela de jui­cio radi­cal de la moder­ni­dad occi­den­tal o de una refle­xión sobre su alter­na­ti­va de civilización. 

Tener en cuen­ta la imbri­ca­ción de las opre­sio­nes que las muje­res sufren en tan­to que suje­tos colo­nia­les en el inte­rior de las metró­po­lis impe­ria­lis­tas o en tan­to que suje­to del impe­rio en los paí­ses del Sur

Las muje­res blan­cas sufren en el peor de los casos dos opre­sio­nes: de cla­se si son pobres y de géne­ro. Las muje­res del sur sufren prác­ti­ca­men­te siem­pre y sis­te­má­ti­ca­men­te las tres opre­sio­nes: de géne­ro, de raza y de cla­se. La inter­re­la­ción de las tres hace que a menu­do se encuen­tren reba­sa­das por su con­di­ción11. Pon­go un ejem­plo que me ha impre­sio­na­do mucho. A la pre­gun­ta, ¿por qué no ha pre­sen­ta­do una denun­cia? la víc­ti­ma de color de una vio­la­ción con­tes­ta al entre­vis­ta­dor negro: No he pre­sen­ta­do nun­ca una denun­cia por­que que­ría pro­te­ger­los. No podía sopor­tar ver otro hom­bre negro en la cár­cel12. Os dejo medi­tar sobre este ejemplo.

Aña­do el de nume­ro­sas ami­gas chi­ca­nas que viven en Esta­dos Uni­dos con las que he apren­di­do mucho, espe­cial­men­te cómo se orga­ni­zan ante la ame­na­za de vio­la­ción en el inte­rior de su comu­ni­dad. Entre la vio­len­cia mas­cu­li­na inter­na y la pre­sión de la poli­cía con­tra, esen­cial­men­te, los hom­bres, ellas ponen en mar­cha sis­te­mas de vigi­lan­cia y de alar­ma que pue­den disua­dir a los agre­so­res, pero que son pre­ca­rias. Pero entre ellas, la cosa está cla­ra. Nun­ca se lla­man a las fuer­zas del orden. Uste­des com­pren­den bien que esta situa­ción es insos­te­ni­ble y que el mar­gen de manio­bra de muchas muje­res no blan­cas es extre­ma­da­men­te pequeño.

Es lo que Audre Lor­de dice: Es vital tra­tar sin des­can­so la cues­tión del racis­mo, y del racis­mo blan­co con­tra el pue­blo negro ‑reco­no­cer­lo como un domi­nio legí­ti­mo de inves­ti­ga­ción. Debe­mos exa­mi­nar, igual­men­te, cómo hemos absor­bi­do el sexis­mo y el hete­ro­se­xis­mo. Son las nor­mas del dra­gón en el que hemos naci­do- y debe­mos exa­mi­nar estar dis­tor­sio­nes con la mis­ma aper­tu­ra y la mis­ma impli­ca­ción que las uti­li­za­das con­tra el racis­mo…. Audre Lor­de se mues­tra exi­gen­te en tan­to que mujer y tie­ne razón. Nues­tras comu­ni­da­des no pue­den hacer eco­no­mía de esta intros­pec­ción. Y yo aña­do que los hom­bres de color deben apren­der a amar a las muje­res de color y com­pren­der su sacri­fi­cio como ellas com­pren­den la nece­si­dad de pro­te­ger­los13.

Decía ante­rior­men­te que el femi­nis­mo es un fenó­meno polí­ti­co occi­den­tal. Pero esto no sig­ni­fi­ca que las muje­res del Sur no hayan desa­rro­lla­do antes de la era colo­nial, duran­te y des­pués, estra­te­gias y for­mas de lucha que le son pro­pias y que son adap­ta­das a su medio y a su con­di­ción mate­rial. Por mi par­te creo, gra­cias a la expe­rien­cia de nues­tros mode­los his­tó­ri­cos, nues­tras madres, abue­las, her­ma­nas mayo­res, que las muje­res de color siem­pre han resis­ti­do y que nos han trans­mi­ti­do un sen­ti­do agu­do de la dig­ni­dad. Los rela­tos, las poe­sías, las can­cio­nes tes­ti­mo­nian de su luci­dez en cuan­to a la vio­len­cia mas­cu­li­na. No tie­nen por qué reci­bir lec­cio­nes. Muchas veces oigo a muchas muje­res de mi entorno decir:mi mode­lo, es mi madrenues­tros ver­da­de­ros mode­los son nues­tras muje­res. Es impor­tan­te con­si­de­rar nues­tro bien­es­tar en cuan­to muje­res a par­tir de esta heren­cia sensible.

Inte­grar la opre­sión espe­cí­fi­ca del géne­ro mas­cu­lino no blanco

James Bald­win: Las muje­res saben mucho más que los hom­bres. Audre Lor­de: Y ¿por qué? Por las mis­mas razo­nes que hace que los negros sepan lo que los blan­cos pien­san. Es una cues­tión de super­vi­ven­cia.

í, las muje­res, por su con­di­ción, saben más, y por esta razón siem­pre han sido más estra­te­gas… o astu­tas dirán otros. Saben espe­cial­men­te que no es sola­men­te el géne­ro feme­nino el que está domi­na­do. El géne­ro mas­cu­lino no blan­co lo es tan­to o más, sobre todo en el medio blanco.

¿Sabes qué le pasa a un hom­bre cuan­do tie­ne ver­güen­za de sí mis­mo, cuan­do no encuen­tra tra­ba­jo? ¿Cuán­do sus cal­ce­ti­nes hue­len mal? ¿Cuán­do no pue­de pro­te­ger a nadie? ¿Cuán­do no pue­de hacer nada? ¿Sabes lo que le pasa a un hom­bre cuan­do no pue­de mirar de fren­te a sus hijos por­que tie­ne ver­güen­za de sí mis­mo? No es como ser una mujer…, dice James Baldwin.

El hom­bre no blan­co era y con­ti­núa sien­do la dia­na pri­vi­le­gia­da del racis­mo colo­nial. Su sexua­li­dad es bes­tial, es un ladrón, vio­la­dor y tapa a las muje­res con un velo. En Euro­pa, las cár­ce­les están lle­nas de negros y de ára­bes, los con­tro­les según el físi­co con­cier­ne sola­men­te a los hom­bres y son los hom­bres no blan­cos los que están en el pun­to de mira de la poli­cía. Es fren­te a los ojos de las muje­res de su comu­ni­dad que los hom­bres no blan­cos son menos­pre­cia­dos. Y son estas mis­mas muje­res a las que inten­tan deses­pe­ra­da­men­te recon­quis­tar muy a menu­do por la vio­len­cia. En una socie­dad cas­tra­do­ra, patriar­cal y racis­ta (o bajo la bota del impe­ria­lis­mo), exis­tir, es exis­tir viril­men­te. Un femi­nis­mo des­co­lo­nial debe tomar en cuen­ta este tras­torno en el géne­ro mas­cu­lino indí­ge­na, pues la opre­sión de los hom­bres cae inme­dia­ta­men­te sobre las muje­res. Yo diría, inclu­so, que es un dato car­di­nal. Es aquí que la afir­ma­ción el hom­bre indí­ge­na no es nues­tro enemi­go prin­ci­pal toma todo su sentido.

James Bald­win dice: El hom­bre negro tie­ne un pene. Se lo han arran­ca­do. Un hom­bre negro es un ***** cuan­do inten­ta ser un mode­lo para sus hijos y que inten­ta pro­te­ger a su mujer. Es un gran cri­men en esta repú­bli­ca. Y todos los hom­bres negros lo saben. Y todas las muje­res negras pagan por ello. Y todos los niños negros tam­bién. Audre Lor­de aña­de: La poli­cía mata a los hom­bres y los hom­bres matan a las muje­res. Hablo de vio­la­ción, hablo de ase­si­na­to.

En efec­to, son ellas las que sufren de lleno la humi­lla­ción que se les hace. La cas­tra­ción viril, con­se­cuen­cia del racis­mo estruc­tu­ral, es una humi­lla­ción que los hom­bres hacen aguan­tar a sus muje­res, her­ma­nas, hijas. En otros tér­mi­nos, cuan­to más diga el pen­sa­mien­to hege­mó­ni­co que los hom­bres de raza dis­tin­ta de la blan­ca son bár­ba­ros, más opri­mi­rán estos a las muje­res de su entorno. Son los efec­tos del patriar­ca­do blan­co y racis­ta que agra­van las rela­cio­nes de géne­ro entre los indí­ge­nas. Por eso un femi­nis­mo des­co­lo­nial tie­ne que recha­zar radi­cal­men­te los dis­cur­sos y prác­ti­cas que estig­ma­ti­zan a los hom­bres no blan­cos y que en el mis­mo movi­mien­to excul­pe el patriar­ca­do blan­co estruc­tu­ral en Euro­pa. Pien­so que Audre Lor­de es cons­cien­te de ello cuan­do dice a Bald­win: Es vital para mi ser capaz de escu­char­te, de com­pren­der lo que te defi­ne, y para ti de escu­char­me y de com­pren­der lo que me defi­ne. Pues­to que cuan­to más nos desa­rro­lle­mos den­tro de este vie­jo mode­lo, este no ser­vi­rá a nadie como no nos ha ser­vi­do nun­ca.

Esto tie­ne impli­ca­cio­nes polí­ti­cas y estra­té­gi­cas. Sig­ni­fi­ca que debe­mos com­pro­me­ter­nos con los hom­bres, una refle­xión sobre la mas­cu­li­ni­dad como nos invi­ta el muy lúci­do James Bald­win cuan­do dice a Lor­de: No hay nin­gún mode­lo de mas­cu­li­ni­dad en este país que se pue­da res­pe­tar. Una par­te del horror de ser negro ame­ri­cano es el de estar atra­pa­dos en el hecho de tener que rea­li­zar el papel de la imi­ta­ción de una imitación.

Así un femi­nis­mo des­co­lo­nial debe plan­tear­se como obje­ti­vo des­truir la imi­ta­ción de la imi­ta­ción. Lo que será nece­sa­ria­men­te un tra­ba­jo lar­go y difí­cil. Será nece­sa­rio adi­vi­nar en la viri­li­dad tes­tos­te­ró­ni­ca del macho indí­ge­na, la par­te que resis­te a la domi­na­ción blan­ca, cana­li­zar­la, neu­tra­li­zar la vio­len­cia sexis­ta para orien­tar­la hacia un pro­yec­to de libe­ra­ción común. No se nace hom­bre indí­ge­na, se lle­ga a serlo.

Repen­sar la soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal y favo­re­cer las alian­zas Sur-Sur

Pien­so en pri­mer lugar que antes de pen­sar la soli­da­ri­dad del Nor­te hacia el Sur, es prio­ri­ta­rio pen­sar la soli­da­ri­dad y el diá­lo­go Sur-Sur. es urgen­te recrear una fra­ter­ni­dad de los con­de­na­dos de la tie­rra y de rein­ser­tar las luchas en la his­to­ria anti­co­lo­nial y anti­im­pe­ria­lis­ta, reno­var con el espí­ri­tu de la tri­con­ti­nen­tal, por ejem­plo. ¿Por qué? Si es ver­dad que los con­flic­tos de inte­rés, frac­tu­ras y divi­sio­nes son muy nume­ro­sos (entre Esta­dos-nacio­nes, étni­cas, reli­gio­sas, de géne­ro, de color), exis­te una uni­dad de con­di­ción de la mayo­ría de los pue­blos del sur que sufren una doble vio­len­cia: mili­tar, polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca y cul­tu­ral de Occi­den­te, y la auto­ri­ta­ria y dic­ta­to­rial de sus pro­pios gobier­nos. La con­ver­gen­cia de las luchas de muje­res malien­ses, marro­quíes y gua­te­mal­te­cas es más cohe­ren­te que la más arti­fi­cial entre muje­res del Sur y muje­res euro­peas. En efec­to, pien­so que exis­te un uni­ver­sal feme­nino ya que los intere­ses que unen a los hom­bres blan­cos y las muje­res blan­cas son más fuer­tes que los que pue­den unir las muje­res blan­cas con las muje­res del Sur. Pen­se­mos esto: por pri­me­ra vez en la his­to­ria de la huma­ni­dad, la mino­ría de las muje­res occi­den­ta­les (domi­na­das por el patriar­ca­do de su socie­dad res­pec­ti­va) tie­nen un capi­tal eco­nó­mi­co, polí­ti­co y sim­bó­li­co diez veces más impor­tan­te que la mayo­ría de los hom­bres del pla­ne­ta14.

Este hecho que es com­ple­ta­men­te irre­fu­ta­ble pero no pen­sa­do abre una bre­cha en la idea de una sono­ri­dad uni­ver­sal fun­da­da en la opre­sión de géne­ro. Pen­sar que pue­da haber una soli­da­ri­dad pura entre las muje­res del Sur y las muje­res del Nor­te sim­ple­men­te por­que son muje­res y víc­ti­mas del patriar­ca­do sin que los con­flic­tos de inte­rés no apa­rez­can, es creer que pue­da haber con­ver­gen­cia de intere­ses entre bur­gue­ses y proletarios.

Sin embar­go, yo no pien­so que haya que recha­zar la soli­da­ri­dad del Nor­te hacia el Sur. Al con­tra­rio, es nece­sa­rio desa­rro­llar­la. Pero me gus­ta­ría apor­tar un matiz. Exis­te un Nor­te de color y un Nor­te blan­co anti-impe­ria­lis­ta. Y cada uno de estos gru­pos tie­ne su pro­pia misión. El gra­do de depen­den­cia de los pue­blos del Sur es tal que muchas veces esta soli­da­ri­dad se nego­cia a par­tir de las con­di­cio­nes pues­tas por los pro­gre­sis­tas occi­den­ta­les. El papel de los no blan­cos de Occi­den­te, que tie­nen glo­bal­men­te una sen­si­bi­li­dad ter­mun­dis­ta más fuer­tes y más autén­ti­ca (por su esta­tu­to de víc­ti­mas his­tó­ri­cas del colo­nia­lis­mo) pue­den lle­gar a ser fuer­zas de influen­cia a la vez para hacer pro­gre­sar el anti-impe­ria­lis­mo en el medio blan­co, pero igual­men­te para obli­gar a los anti-impe­ria­lis­tas blan­cos a no con­di­cio­nar su apo­yo a cam­bio de la adhe­sión de los pue­blos del Sur a sus valo­res, a sus agen­das. es decir com­ba­tir su impe­ria­lis­mo por lo que es y cesar de exi­gir a las víc­ti­mas que den cer­ti­fi­ca­dos de bue­na con­duc­ta anti­ca­pis­ta­lis­ta, femi­nis­ta, mar­xis­ta, secu­lar, progresista…

Esto podría empe­zar, como sugie­re la esti­mu­lan­te Sil­via Fede­ri­ci15, a tra­vés de una crí­ti­ca radi­cal de la nue­va divi­sión inter­na­cio­nal del tra­ba­jo cuyo carác­ter anti­fe­mi­nis­ta es amplia­men­te resen­ti­do y que inte­gra a las muje­res del Ter­cer Mun­do en la eco­no­mía mun­dial para explo­tar feroz­men­te la fuer­za de tra­ba­jo en pro­ve­cho del Nor­te: sus­ti­tu­ción del patriar­ca­do local por un patriar­ca­do neo­li­be­ral, pau­pe­ri­za­ción extre­ma, vuel­ta a las nue­vas for­mas de escla­vi­tud, trá­fi­co inter­na­cio­nal de bebés, masi­fi­ca­ción del tra­ba­jo domés­ti­co, masi­fi­ca­ción de la pros­ti­tu­ción y de la indus­tria del sexo… Dicho esto, noso­tros mis­mos, los no blan­cos del Nor­te, somos unos pri­vi­le­gia­dos. Nues­tros intere­ses obje­ti­vos diver­gen de los de los pue­blos del Sur. Noso­tros debe­mos tener con­cien­cia y no sus­ti­tuir­nos a sus luchas.

Si tuvie­ra que resu­mir la situa­ción, pre­co­ni­za­ría tres pasos com­ple­men­ta­rios: los pue­blos del Sur bajo domi­na­ción impe­ria­lis­ta deben esta­ble­cer su pro­pia agen­da, cesar de mirar hacia el Nor­te y pri­vi­le­giar las alian­zas Sur-Sur. Los no blan­cos del Nor­te tie­nen que aliar­se prio­ri­ta­ria­men­te con los no blan­cos del Nor­te. Es urgen­te ace­le­rar el desa­rro­llo de las fuer­zas de resis­ten­cia des­co­lo­nia­les en el Nor­te. Deben tener como obje­ti­vo: luchar con­tra el racis­mo estruc­tu­ral de las socie­da­des blan­cas y com­ba­tir el impe­ria­lis­mo de sus Esta­dos res­pec­ti­vos crean­do siner­gías a tra­vés de Euro­pa, Aus­tra­lia y Esta­dos Uni­dos. Es nece­sa­rio des­de aho­ra pro­yec­tar gran­des con­cen­tra­cio­nes inter­na­cio­na­les de los pue­blos no blan­cos del inte­rior de Occi­den­tes. Los blan­cos anti­rra­cis­tas y anti-impe­ria­lis­tas tie­nen, como los no blan­cos, que com­ba­tir las polí­ti­cas impe­ria­lis­tas y neo­li­be­ra­les de su país, ayu­dar a des­co­lo­ni­zar sus orga­ni­za­cio­nes y renun­ciar a impo­ner la mejor mane­ra de luchar. El con­jun­to de estas accio­nes podría apa­ren­tar­se a una divi­sión inter­na­cio­nal del tra­ba­jo mili­tan­te para a la vez que con­te­ner los efec­tos devas­ta­do­res de la cri­sis del capi­ta­lis­mo que es tam­bién una cri­sis de civi­li­za­ción y par­ti­ci­par en la tran­si­ción hacia un mode­lo más humano, simplemente.

Qui­sie­ra aca­bar con una cita­ción de Bald­win que hago mía y en la cual veo una fuer­te espi­ri­tua­li­dad y al mis­mo tiem­po un poten­cial libe­ra­dor: Creo que el sen­ti­do negro de la mas­cu­li­ni­dad y de la femi­ni­dad es más sofis­ti­ca­do que el sen­ti­do occi­den­tal.

Hou­ria Bouteldja

Ber­ke­ley, 15 de abril de 2014

Fuen­te:

[Tra­du­ci­do del fran­cés por Boltxe Kolektiboa.]

  1. Leer el exce­len­te Com­pren­dre la vio­len­ce sexis­te à l’ère du néo­li­bé­ra­lis­me de Tithi Bhat­ta­char­ya (http://​revue​pe​rio​de​.net/​c​o​m​p​r​e​n​d​r​e​-​l​a​-​v​i​o​l​e​n​c​e​-​s​e​x​i​s​t​e​-​a​-​l​e​r​e​-​d​u​-​n​e​o​l​i​b​e​r​a​l​i​s​me/).

  2. El femi­nis­mo euro­peo es evi­den­te­men­te plu­ral. Pue­se ser del Esta­do, libe­ral, neo­li­be­ral, impe­ria­lis­ta o por el con­tra­rio radi­cal, anti­li­be­ral, anti­im­pe­ria­lis­ta y anti­rra­cis­ta. Habla­re­mos de su ver­sión dominante.

  3. (http://​sonof​bald​win​.tumblr​.com/​p​o​s​t​/​7​2​9​7​6​0​1​6​8​3​5​/​t​r​i​g​g​e​r​-​w​a​r​n​i​n​g​-​a​b​l​e​i​s​t​-​s​p​e​e​c​h​-​s​e​x​i​s​m​-​r​e​v​o​l​u​t​i​o​n​ary).

  4. Eric Hazan: Une his­to­ire de la révo­lu­tion fra­nçai­se, édi­tions La Fabrique.

  5. Dome­ni­co Losur­do: Le péché ori­gi­nal du XXe siè­cle, édi­tions Aden.

  6. Sadri Khia­ri: La con­tre-révo­lu­tion colo­nia­le en Fran­ce de de Gau­lle à Sar­kozy, édi­tions La Fabri­que, pre­sen­ta­ción del libro (http://​indi​ge​nes​-repu​bli​que​.fr/​u​n​-​l​i​v​r​e​-​d​e​-​s​a​d​r​i​-​k​h​i​a​r​i​-​l​a​-​c​o​n​t​r​e​-​r​e​v​o​l​u​t​i​o​n​-​c​o​l​o​n​i​a​l​e​-​e​n​-​f​r​a​n​c​e​-​d​e​-​d​e​-​g​a​u​l​l​e​-​a​-​s​a​r​k​o​zy/).

  7. Oyé­ron­ké Oye­wu­mi: The inven­tion of women, Uni­ver­sity of Min­ne­so­ta Press.

  8. Pao­la Bac­chet­ta: Réfle­xions sur les allian­ces fémi­nis­tes trans­na­tio­na­les, Le sexe de la mon­dia­li­sa­tion. Gen­re, clas­se, race et nou­ve­lle divi­sion du tra­vail, Pres­ses de Scien­ces Po, 2010.

  9. De Vijay Prashad: Les nations obs­cu­res. Une his­to­ire popu­lai­re du tiers mon­de, Edi­tions Ecosociété.

  10. Joan Scott: Eman­ci­pa­tion et Ega­li­té: une généa­lo­gie critique

  11. Sobre los lími­tes de la noción de inter­sec­cio­na­li­dad (http://​indi​ge​nes​-repu​bli​que​.fr/​r​a​c​e​-​c​l​a​s​s​e​-​e​t​-​g​e​n​r​e​-​l​i​n​t​e​r​s​e​c​t​i​o​n​a​l​i​t​e​-​e​n​t​r​e​-​r​e​a​l​i​t​e​-​s​o​c​i​a​l​e​-​e​t​-​l​i​m​i​t​e​s​-​p​o​l​i​t​i​q​u​es/).

  12. (http://​www​.huf​fing​ton​post​.com/​g​o​r​d​o​n​-​b​r​a​x​t​o​n​/​t​h​i​s​-​s​e​x​u​a​l​-​a​s​s​a​u​l​t​-​v​i​c​t​i​_​b​_​5​1​2​5​3​1​0​.​h​t​m​l​?​u​t​m​_​h​p​_​r​e​f​=​f​b​&​s​r​c​=​s​p​&​c​o​m​m​_​r​e​f​=​f​a​lse

  13. Sobre la noción de sacri­fi­cio, leer: Uni­ver­sa­lis­me gay, homo­ra­cia­lis­me et maria­ge pour tous (http://indigenes-republique.fr/universalisme-gay-homoracialisme-et-mariage-pour-tous‑2/).

  14. Ramon Gros­fo­guel: La car­to­graphie du pou­voir colo­nial (http://​www​.you​tu​be​.com/​w​a​t​c​h​?​v​=​m​V​C​5​G​4​9​P​s4M),

  15. Sil­via Fede­ri­ci: Repro­duc­tion et lut­te fémi­nis­tes dans la nou­ve­lle divi­sion inter­na­tio­na­le du tra­vail (http://​revue​pe​rio​de​.net/​r​e​p​r​o​d​u​c​t​i​o​n​-​e​t​-​l​u​t​t​e​-​f​e​m​i​n​i​s​t​e​-​d​a​n​s​-​l​a​-​n​o​u​v​e​l​l​e​-​d​i​v​i​s​i​o​n​-​i​n​t​e​r​n​a​t​i​o​n​a​l​e​-​d​u​-​t​r​a​v​a​il/).

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