Vene­zue­la ¿esca­sez de ali­men­tos o chantaje?

En febre­ro de este año, la Asam­blea Nacio­nal, cuya mayo­ría repre­sen­ta al sec­tor opo­si­tor del gobierno nacio­nal, decla­ró la cri­sis huma­ni­ta­ria e inexis­ten­cia de segu­ri­dad ali­men­ta­ria para la pobla­ción vene­zo­la­na. Entre los con­si­de­ran­dos se lee: “Que resul­ta inocul­ta­ble, tra­tán­do­se de un hecho públi­co, noto­rio comu­ni­ca­cio­nal, la ausen­cia de dis­po­ni­bi­li­dad sufi­cien­te y esta­ble de pro­duc­tos ali­men­ti­cios, ade­más de las serias difi­cul­ta­des de acce­so opor­tuno y per­ma­nen­te a estos por par­te de los venezolanos”

No hay duda de la difi­cul­tad que ha sig­ni­fi­ca­do para el pue­blo vene­zo­lano acce­der a los ali­men­tos, espe­cial­men­te des­de ini­cios de 2013. Lar­gas colas deben hacer­se a las puer­tas de los esta­ble­ci­mien­tos para lograr adqui­rir algu­nos de los ali­men­tos de la canas­ta bási­ca. Al tiem­po, y debi­do a que los ali­men­tos no se encuen­tran en los ana­que­les, ha pro­li­fe­ra­do un mer­ca­do para­le­lo e ile­gal en el cual éstos están dis­po­ni­bles pero a pre­cios muy elevados.

No obs­tan­te lo ante­rior, la dis­po­ni­bi­li­dad de ali­men­tos, defi­ni­da como la can­ti­dad pro­du­ci­da y/​o impor­ta­da, no ha dis­mi­nui­do en pro­por­cio­nes equi­pa­ra­bles con las mani­fes­ta­cio­nes de des­abas­te­ci­mien­to. Las gran­des empre­sas pri­va­das res­pon­sa­bles del abas­te­ci­mien­to no han repor­ta­do dis­mi­nu­cio­nes sig­ni­fi­ca­ti­vas en sus nive­les de pro­duc­ción, tam­po­co han mani­fes­ta­do haber cerra­do sus plan­tas. En con­se­cuen­cia, las difi­cul­ta­des de acce­so opor­tuno y per­ma­nen­te a los ali­men­tos, tal como se reco­ge en la decla­ra­ción de los dipu­tados no nece­sa­ria­men­te se debe a la dis­mi­nu­ción de la dis­po­ni­bi­li­dad. El pro­ble­ma se cen­tra en el hecho de que estos ali­men­tos que han sido pro­du­ci­dos, impor­ta­dos y por tan­to dis­po­ni­bles, no se encuen­tran de mane­ra regu­lar, opor­tu­na, per­ma­nen­te y sufi­cien­te en los ana­que­les, difi­cul­tán­do­le al pue­blo su acceso.

Una vez supe­ra­das las difi­cul­ta­des y lue­go de haber pade­ci­do lar­gas colas o de haber paga­do un sobre­pre­cio en los mer­ca­dos para­le­los, o des­pués de haber sido bene­fi­cia­do de los pro­gra­mas socia­les imple­men­ta­dos por el Gobierno Nacio­nal orien­ta­dos a garan­ti­zar el acce­so a los ali­men­tos, el pue­blo vene­zo­lano ha logra­do con­su­mir­los. Sin duda, lograr adqui­rir­los ha sido una gran cala­mi­dad por la cual atra­vie­sa el pue­blo vene­zo­lano, pero dis­tan­te de una situa­ción de inexis­ten­cia de segu­ri­dad ali­men­ta­ria, de ham­bru­na o de cri­sis humanitaria.

El con­su­mo dia­rio de ali­men­tos del vene­zo­lano alcan­zó las 3.092 kilo­ca­lo­rías el año 2015, nivel que supera el míni­mo de segu­ri­dad ali­men­ta­ria ple­na esta­ble­ci­do por la FAO, el cual se ubi­ca en 2.720 kilo­ca­lo­rías dia­rias por per­so­na (Ver grá­fi­co). Des­de 1999 el con­su­mo de kilo­ca­lo­rías dia­rias ha regis­tra­do un fran­co incre­men­to, a excep­ción del 2002, año en el que sec­to­res que hacían opo­si­ción al Gobierno ade­lan­ta­ron accio­nes de sabo­ta­je a la empre­sa Petró­leos de Vene­zue­la, la prin­ci­pal del país. Si bien los nive­les de con­su­mo en kilo­ca­lo­rías no se ubi­can en los mis­mos nive­les que en 2011 (año con mayor regis­tro de con­su­mo alcan­zan­do las 3.221 kilo­ca­lo­rías), éstos siguen sien­do supe­rio­res a las 3.000 kilo­ca­lo­rías dia­rias, lo que tam­po­co se corres­pon­de con las mani­fes­ta­cio­nes de des­abas­te­ci­mien­to y las lar­gas colas.

Vene­zue­la es el segun­do país con mayor dis­po­ni­bi­li­dad de calo­rías para el con­su­mo en Amé­ri­ca Lati­na. Con estos nive­les de con­su­mo dia­rio, resul­ta­rá cues­ta arri­ba con­ven­cer a la comu­ni­dad inter­na­cio­nal de la situa­ción de ham­bru­na en Venezuela.

¿A qué se deben las serias difi­cul­ta­des para que el pue­blo vene­zo­lano acce­da opor­tu­na y per­ma­nen­te­men­te a los ali­men­tos, si éstos han sido pro­du­ci­dos, impor­ta­dos y por tan­to están dis­po­ni­bles en can­ti­da­des sufi­cien­tes per­mi­tien­do alcan­zar los nive­les de con­su­mo mos­tra­dos? ¿Sobre quié­nes recae la res­pon­sa­bi­li­dad de que el pue­blo deba pade­cer tales agravios?

Tan­to la pro­duc­ción como la dis­tri­bu­ción de los 10 ali­men­tos más difí­ci­les de adqui­rir, por los cua­les hay que hacer lar­gas colas (hari­na de maíz pre­co­ci­da, arroz, pas­tas ali­men­ti­cias, leche, acei­te, mar­ga­ri­na, café, car­ne de pollo, car­ne de res y hue­vos de galli­na) están con­cen­tra­das en no más de 10 gran­des empre­sas privadas.

A mane­ra de ejem­plo, el ali­men­to que más con­su­me el vene­zo­lano es la hari­na de maíz pre­co­ci­da, for­ma par­te de sus desa­yu­nos y cenas y es uti­li­za­da para la pre­pa­ra­ción de las are­pas y bollos. Esta hari­na ocu­pa el pri­mer lugar de la lis­ta de ali­men­tos más con­su­mi­dos, repre­sen­tan­do el 11,4% del con­su­mo total de ali­men­tos dia­rios. En pro­me­dio, el vene­zo­lano con­su­me 115,7 gra­mos dia­rios de esta hari­na. Se requie­ren alre­de­dor de 97.000 tone­la­das men­sua­les para abas­te­cer al pue­blo vene​zo​lano​.La capa­ci­dad ins­ta­la­da de pro­duc­ción nacio­nal de hari­na de maíz pre­co­ci­da es 125.450 ton/​mes, de las cua­les el 81% está con­cen­tra­da en ocho (8) empre­sas pri­va­das. De éstas, solo una cuen­ta con el 62% de la pro­duc­ción de harina.

Estas 10 gran­des empre­sas pri­va­das, sobre las cua­les recae la res­pon­sa­bi­li­dad de abas­te­cer de ali­men­tos al pue­blo vene­zo­lano no han dis­mi­nui­do sus nive­les de pro­duc­ción, no han cerra­do las líneas. Por el con­tra­rio, en sus repor­tes se regis­tran inclu­so aumen­tos de pro­duc­ción. Siguien­do con el ejem­plo, la pro­duc­ción de hari­na de maíz pre­co­ci­da de una de las empre­sas con mayor capa­ci­dad ins­ta­la­da, pasó de 43.159 ton/​mes pro­me­dio en 2014 a 49.600 ton/​mes en 2015.

Repre­sen­tan­tes de la indus­tria de ali­men­tos insis­ten en que la cau­sa de la esca­sez es la dis­mi­nu­ción de la pro­duc­ción atri­bui­da a dos aspec­tos: a la polí­ti­ca de regu­la­ción de pre­cios de los ali­men­tos, que “no le garan­ti­za ganan­cias ade­cua­das” y a la no asig­na­ción inme­dia­ta y sufi­cien­te de divi­sas por par­te del Esta­do a estos empre­sa­rios. El hecho de que los ali­men­tos hayan sido con­su­mi­dos (lue­go de supe­ra­das las difi­cul­ta­des para el acce­so por par­te del pue­blo vene­zo­lano) da mues­tras de que la pro­duc­ción y/​o impor­ta­ción no han dis­mi­nui­do de mane­ra sig­ni­fi­ca­ti­va, y por tan­to, la polí­ti­ca de con­trol de pre­cios y la fal­ta de divi­sas no están inci­dien­do sobre los nive­les de disponibilidad.

Com­pa­ra­cio­nes his­tó­ri­cas entre los nive­les de dis­po­ni­bi­li­dad y de pre­cios regu­la­dos evi­den­cian que si bien, para algu­nos ali­men­tos y en algu­nos perío­dos, ha habi­do un reza­go de los pre­cios, esta situa­ción no ha afec­ta­do la dis­po­ni­bi­li­dad. Inclu­so des­re­gu­la­cio­nes de los pre­cios de algu­nos ali­men­tos no han garan­ti­za­do que éstos se encuen­tren de mane­ra opor­tu­na, per­ma­nen­te y sufi­cien­te en los ana­que­les. Tal es el caso de la mar­ga­ri­na, los gra­nos, la sal­sa de toma­te y la mayo­ne­sa, todos muy con­su­mi­dos por los vene­zo­la­nos, cuyos pre­cios no están regu­la­dos y sin embar­go, su acce­so se ha hecho difí­cil. O por ejem­plo, ali­men­tos cuyos pre­cios han sido recien­te­men­te revi­sa­dos y actua­li­za­dos, como es el caso de los hue­vos de galli­na, el café y el arroz, y sin embar­go, tam­po­co se encuen­tran en los anaqueles.

El Gobierno Nacio­nal ha esta­do asig­nan­do divi­sas para impor­tar la mate­ria pri­ma y los insu­mos nece­sa­rios para la pro­duc­ción, o para adqui­rir en el exte­rior los ali­men­tos ter­mi­na­dos. Al com­pa­rar los nive­les de impor­ta­ción del 2004 (año en el que no se regis­tra­ba des­abas­te­ci­mien­to de ali­men­tos) con 2014, se obser­va que en el pri­me­ro ascen­die­ron a US$ 824.880.750,00 y en 2014 las impor­ta­cio­nes suma­ron US$ 2.281.712.109,97. La can­ti­dad de divi­sas que el Gobierno Nacio­nal asig­nó para la impor­ta­ción de ali­men­tos o sus insu­mos incre­men­tó 177% duran­te el men­cio­na­do perío­do. A par­tir del 2015 los ingre­sos de divi­sas del país han regis­tra­do una dis­mi­nu­ción con­se­cuen­cia de la caí­da de los pre­cios del petró­leo, no obs­tan­te, even­tua­les dis­mi­nu­cio­nes en la asig­na­ción de divi­sas no se corres­pon­den con los nive­les de con­su­mo y por tan­to de dis­po­ni­bi­li­dad de ali­men­tos duran­te el refe­ri­do año.Siguiendo con el mis­mo ejem­plo, la mayor pro­duc­to­ra pri­va­da de hari­na de maíz pre­co­ci­da en Vene­zue­la reci­bió en pro­me­dio, solo en 2014, 367% adi­cio­na­les de divi­sas con res­pec­to a los años anteriores.

Las serias difi­cul­ta­des que el pue­blo vene­zo­lano está enfren­tan­do para acce­der a los ali­men­tos no son cau­sa de la dis­mi­nu­ción de la dis­po­ni­bi­li­dad. Las difi­cul­ta­des se pre­sen­tan en el pro­ce­so de dis­tri­bu­ción y sumi­nis­tro, en el hecho de que los bie­nes pro­du­ci­dos en can­ti­da­des sufi­cien­tes no se encuen­tran opor­tu­na y per­ma­nen­te­men­te en los ana­que­les de los esta­ble­ci­mien­tos expen­de­do­res de ali­men­tos, gene­rán­do­se de esta mane­ra una per­cep­ción de “esca­sez” que ori­gi­na lar­gas colas y la pro­li­fe­ra­ción de mer­ca­dos ile­ga­les en los que se transan estos ali­men­tos a pre­cios muy ele­va­dos. La pre­gun­ta que sur­ge es en manos de quién están estos ali­men­tos? ¿De quién depen­de su dis­tri­bu­ción y suministro?

En el Arte de la Gue­rra” de Sun­Tzu se lee que “La regla gene­ral de las ope­ra­cio­nes mili­ta­res es des­pro­veer de ali­men­tos al enemi­go todo lo que se pue­da”. Es que aca­so está el pue­blo vene­zo­lano sien­do some­ti­do a una guerra?

En las gue­rras mili­ta­res, con­ven­cio­na­les, a quien se bus­ca pri­var de ali­men­tos es a los ejér­ci­tos, a las tro­pas, no a los civi­les, acción que por inhu­ma­na igual­men­te recha­za­mos, tan­to la pri­va­ción de los ali­men­tos como la gue­rra mis­ma. Pero en este caso es al pue­blo vene­zo­lano todo, sin dis­tin­ción (aun­que el de menos recur­sos siem­pre es el más afec­ta­do) a quien se le está tra­tan­do de pri­var de los ali­men­tos, hacién­do­le cada vez más difí­cil su acce­so. Será que se tra­ta de un gran chan­ta­je para acce­der al poder polí­ti­co de par­te de algu­nos sec­to­res? ¿Será que apues­tan al des­gas­te, deses­pe­ra­ción, des­es­pe­ran­za, angus­tia e incer­ti­dum­bre del pue­blo vene­zo­lano? ¿O es que aca­so ven en el pue­blo vene­zo­lano un gran ejér­ci­to? Nece­sa­rio es iden­ti­fi­car quié­nes son los que coman­dan estas accio­nes que con­si­de­ran al pue­blo vene­zo­lano un enemi­go, capa­ces de inten­tar des­pro­veer­lo, sin pie­dad algu­na, de los alimentos.

Vale la pena recor­dar uno de los pasa­jes de El Prín­ci­pe de Nico­la Machia­ve­lo: “… un prín­ci­pe jamás podrá domi­nar a un pue­blo cuan­do lo ten­ga por enemi­go, por­que son muchos los que lo for­man; a los nobles, como se tra­ta de pocos, le será fácil”.

Pas­qua­li­na Cur­cio /​CELAG

6 de mayo de 2016

Fuen­te: Tele­sur

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