Entre­vis­ta a Renán Vega Can­tor: Hay un víncu­lo direc­to entre el Plan Colom­bia, Esta­dos Uni­dos y 5.500 jóve­nes colom­bia­nos asesinados

Mario Her­nán­dez: Un momen­to muy espe­cial para la vida polí­ti­ca colom­bia­na, el pasa­do jue­ves 4 de febre­ro se encon­tra­ron en Washing­ton los Pre­si­den­tes Oba­ma y San­tos, encuen­tro en el que tam­bién estu­vo pre­sen­te el ex Pre­si­den­te Pas­tra­na, en la con­me­mo­ra­ción de los 15 años del Plan Colom­bia, rea­li­za­da en la Casa Blan­ca. ¿Cuál es tu visión res­pec­to del Plan Colom­bia? Tan­to San­tos como Oba­ma lo die­ron como un plan que tuvo resul­ta­dos posi­ti­vos. El ex Pre­si­den­te Andrés Pas­tra­na tam­bién, pero fue crí­ti­co de los acuer­dos de paz a los que lue­go hare­mos refe­ren­cia. Comen­ce­mos con el Plan Colombia.

Renán Vega Can­tor: Cuan­do se ana­li­za un hecho del pre­sen­te uno tie­ne que pen­sar si se habla de resul­ta­dos favo­ra­bles o des­fa­vo­ra­bles, para quién o para quie­nes. Por supues­to que para Esta­dos Uni­dos los resul­ta­dos del Plan Colom­bia han sido abso­lu­ta­men­te favo­ra­bles y para las cla­ses domi­nan­tes de Colom­bia y el que noso­tros lla­ma­mos blo­que de poder con­tra­in­sur­gen­te tam­bién. Pero para el grue­so de la pobla­ción no solo colom­bia­na, sino andino lati­no­ame­ri­ca­na los resul­ta­dos del Plan son terri­ble­men­te nega­ti­vos. Me atre­ve­ría a decir que el Plan Colom­bia se podría cata­lo­gar como plan de muer­te, por­que en estos 15 años lo que se ha dado es una reco­lo­ni­za­ción de Colom­bia, se ha con­ver­ti­do en el terri­to­rio don­de las cla­ses domi­nan­tes han feria­do todo y se ha ini­cia­do un pro­ce­so de con­ver­tir a nues­tro país en la base más incon­di­cio­nal de los Esta­dos Unidos.

Des­de ese pun­to de vis­ta uno se pre­gun­ta qué se pue­de cele­brar. ¿Se pue­de aca­so cele­brar la muer­te? Y no hablo en tér­mi­nos meta­fó­ri­cos, sino en tér­mi­nos reales fun­da­dos en hechos que se han dado recien­te­men­te. Tal vez en Argen­ti­na, como en otros luga­res del mun­do, se ha escu­cha­do hablar de un tér­mino abso­lu­ta­men­te banal pero que ocul­ta muchas cosas, que es el de fal­sos posi­ti­vos. Ese tér­mino sig­ni­fi­ca ase­si­na­tos de Esta­do, que se han come­ti­do duran­te estos 15 años, en una prác­ti­ca sis­te­má­ti­ca que se gene­ra­li­zó duran­te el Plan Colom­bia, no nacie­ron con él pero sí duran­te su vigen­cia se con­vir­tie­ron en una prác­ti­ca orga­ni­za­da y con­ti­nua que ha teni­do como resul­ta­do alre­de­dor de 5.500 asesinatos.

Duran­te los gobier­nos de Álva­ro Uri­be Vélez, entre 2002 y 2010, pero prin­ci­pal­men­te entre el 2002 y el 2008, cuan­do esta­lló el escán­da­lo, se recu­rrió a la prác­ti­ca de ase­si­nar a jóve­nes colom­bia­nos que median­tes dis­tin­tos arti­fi­cios eran enga­ña­dos y se los lle­va­ba a dis­tin­tas zonas a don­de ellos vivían, se les ves­tía con tra­je camu­fla­do, se los ase­si­na­ba y se los pre­sen­ta­ba como gue­rri­lle­ros dados de baja.

Esa prác­ti­ca tie­ne como resul­ta­do la cifra de 5.500 muer­tos, una cifra que las ONG con­si­de­ran la más alta de ase­si­na­tos polí­ti­cos en todo el mun­do en lo que va del siglo XXI. Son crí­me­nes de Esta­do que están rela­cio­na­dos con el Plan Colom­bia. Esta­mos hablan­do de que en el gobierno de Uri­be Vélez, cuan­do fue Minis­tro de Defen­sa del actual Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca de Colom­bia, Juan Manuel San­tos, se die­ron direc­ti­vas ofi­cia­les, en las que se comien­za a poner pre­cio sobre las cabe­zas de los miem­bros de la insur­gen­cia, de acuer­do a su impor­tan­cia den­tro de la orga­ni­za­ción. Por ejem­plo, para los man­dos supe­rio­res, como el Secre­ta­ria­do de las FARC ofre­cían 5.000a 10.000 millo­nes de pesos, y de ahí para aba­jo se empe­za­ba a ofre­cer has­ta los com­ba­tien­tes rasos. Apar­te se daban otro tipo de incen­ti­vos, como man­dos mili­ta­res, altos o medios que estu­vie­ran invo­lu­cra­dos en el ase­si­na­to de insur­gen­tes tenían algu­nas remu­ne­ra­cio­nes adi­cio­na­les como vaca­cio­nes, pre­mios eco­nó­mi­cos o se les ascen­día. Eso fue con­vir­tién­do­se en un incen­ti­vo para matar colom­bia­nos. Se tra­ta­ba ade­más pro­pa­gan­dís­ti­ca­men­te de decir que el Ejér­ci­to colom­biano esta­ba matan­do gue­rri­lle­ros a dies­tra y sinies­tra, cuan­do en reali­dad­se tra­ta­ba de jóve­nes colom­bia­nos humil­des que eran enga­ña­dos y asesinados.

Esos son los fal­sos posi­ti­vos, es intere­san­te de don­de sur­ge ese nom­bre. En el Ejér­ci­to colom­biano se acos­tum­bra que cuan­do un ofi­cial da una orden y el subal­terno le con­tes­ta posi­ti­vo, quie­re decir que la orden se aca­tó. En este caso quie­re decir que la orden de ase­si­nar colom­bia­nos se cum­plió. Pero en cuan­to la pren­sa del mun­do en vez de sacar un titu­lar que diga Cin­co mil colom­bia­nos ase­si­na­dos por el Ejér­ci­to, dicen Cin­co mil fal­sos posi­ti­vos ase­si­na­dos se ate­núa el cri­men, y eso es lo que ha suce­di­do. Esto está rela­cio­na­do con el Plan Colom­bia por­que hay ONG de Esta­dos Uni­dos y Euro­pa que han hecho inves­ti­ga­cio­nes de la res­pon­sa­bi­li­dad de uni­da­des mili­ta­res colom­bia­nas de altos man­dos, en la rea­li­za­ción de los lla­ma­dos fal­sos posi­ti­vos y la rela­ción con los Esta­dos Uni­dos, es decir que se ha inves­ti­ga­do cuál es la for­ma­ción de esos mili­ta­res y dón­de toma­ron sus cur­sos. En la mayo­ría de los luga­res don­de se lle­va­ron a cabo esos fal­sos posi­ti­vos, los coman­dan­tes de las uni­da­des mili­ta­res, fun­da­men­tal­men­te con car­gos supe­rio­res, en un 80/​90% habían reci­bi­do ins­truc­ción de Esta­dos Uni­dos en la Escue­la de Las Amé­ri­cas, por ejemplo.

Esos son los fal­sos posi­ti­vos, es intere­san­te de don­de sur­ge ese nom­bre. En el Ejér­ci­to colom­biano se acos­tum­bra que cuan­do un ofi­cial da una orden y el subal­terno le con­tes­ta posi­ti­vo, quie­re decir que la orden se aca­tó. En este caso quie­re decir que la orden de ase­si­nar colom­bia­nos se cum­plió. Pero en cuan­to la pren­sa del mun­do en vez de sacar un titu­lar que diga Cin­co mil colom­bia­nos ase­si­na­dos por el Ejér­ci­to, dicen Cin­co mil fal­sos posi­ti­vos ase­si­na­dos se ate­núa el cri­men, y eso es lo que ha suce­di­do. Esto está rela­cio­na­do con el Plan Colom­bia por­que hay ONG de Esta­dos Uni­dos y Euro­pa que han hecho inves­ti­ga­cio­nes de la res­pon­sa­bi­li­dad de uni­da­des mili­ta­res colom­bia­nas de altos man­dos, en la rea­li­za­ción de los lla­ma­dos y la rela­ción con los Esta­dos Uni­dos, es decir que se ha inves­ti­ga­do cuál es la for­ma­ción de esos mili­ta­res y dón­de toma­ron sus cur­sos. En la mayo­ría de los luga­res don­de se lle­va­ron a cabo esos fal­sos posi­ti­vos, los coman­dan­tes de las uni­da­des mili­ta­res, fun­da­men­tal­men­te con car­gos supe­rio­res, en un 80/​90% habían reci­bi­do ins­truc­ción de Esta­dos Uni­dos en la Escue­la de Las Amé­ri­cas, por ejemplo.

Hay un víncu­lo direc­to entre el Plan Colom­bia, la par­ti­ci­pa­ción de USA y los ase­si­na­tos. Pero este es tan solo un ele­men­to del Plan Colom­bia que de por sí ya es escan­da­lo­so. Otro ele­men­to es que duran­te el Plan Colom­bia se acen­túa el uso del gli­fo­sa­to como quí­mi­co para des­truir las matas de hoja de coca, pero eso ha lle­va­do a la des­truc­ción de eco­no­mías cam­pe­si­nas, indí­ge­nas, la enfer­me­dad y muer­te de muchos colom­bia­nos en zonas cam­pe­si­nas. Un país tan depen­dien­te, tan some­ti­do como Afga­nis­tán se negó en un momen­to deter­mi­na­do a usar este tipo de quí­mi­cos para fumi­gar los cul­ti­vos de ama­po­la, en cam­bio, en Colom­bia esa prác­ti­ca se ha segui­do lle­van­do a cabo has­ta el día de hoy, aun­que hace unos meses se dijo que se iba a suspender.

Un ter­cer ele­men­to en el que se demues­tra que este es un plan de muer­te, tie­ne que ver con el ase­si­na­to, en un país en el que no exis­te la pena de muer­te, de altos miem­bros de la insur­gen­cia con la par­ti­ci­pa­ción direc­ta de tro­pas de los Esta­dos Uni­dos. El cri­men de gue­rra del 1 de mar­zo del 2008 en Sucum­bíos, Ecua­dor, don­de fue­ron ase­si­na­das 26 per­so­nas, entre ellos el segun­do coman­dan­te de las FARC, Raúl Reyes, 4 estu­dian­tes mexi­ca­nos y ciu­da­da­nos ecua­to­ria­nos. Hace unos dos años un perió­di­co de Esta­dos Uni­dos dio a cono­cer que ese ope­ra­ti­vo había corri­do por cuen­ta direc­ta de las fuer­zas de Esta­dos Unidos.

Enton­ces, cuan­do se cele­bran los 15 años de este Plan, están cele­bran­do la muer­te, per­se­cu­ción, el exi­lio y repre­sión de miles de colom­bia­nos. Me pare­ce que es cinis­mo, más cuan­do esta­mos hablan­do de un Pre­si­den­te que supues­ta­men­te está intere­sa­do en lograr la paz. Pode­mos decir que se tra­ta de la paz de los sepul­cros la que está celebrando.

Por supues­to, si mira­mos el Plan Colom­bia des­de una ópti­ca dife­ren­te, ha sido nefas­to no solo para Colom­bia sino para los paí­ses de la región. Ha sig­ni­fi­ca­do la mili­ta­ri­za­ción cre­cien­te de toda la región, la cons­truc­ción de nue­vas bases mili­ta­res, inje­ren­cia de los Esta­dos Uni­dos, cons­truc­ción y mane­jo de rada­res en zonas estra­té­gi­cas como el Mar Cari­be y la Ama­zo­nía; bases mili­ta­res nor­te­ame­ri­ca­nas en terri­to­rio colom­biano des­de don­de se pue­de agre­dir, con­tro­lar y vigi­lar a todos los terri­to­rios de la nación. Esos son algu­nos de los resul­ta­dos del Plan Colombia.

Hay otro ele­men­to que resul­ta para­dó­ji­co. El deba­te por este Plan comen­zó en el Sena­do de los Esta­dos Uni­dos entre 1999 y el 2001 en un momen­to en el que había dia­lo­go entre las FARC y el gobierno de Pas­tra­na. En ese momen­to se dijo que el Plan no era con­tra­in­sur­gen­te, sino que era para com­ba­tir el nar­co­trá­fi­co. Cuan­do se rom­pie­ron las con­ver­sa­cio­nes y lue­go de los aten­ta­dos de sep­tiem­bre de 2001, abier­ta­men­te se dijo que era un plan con­tra­in­sur­gen­te encu­bier­to como un plan antinarcóticos.

En tér­mi­nos de nar­có­ti­cos el plan es un abso­lu­to fra­ca­so. Colom­bia no ha deja­do de ser pro­vee­dor mun­dial de cocaí­na, a pesar de que Méxi­co cum­ple un papel sig­ni­fi­ca­ti­vo. No se ha redu­ci­do nota­ble­men­te el núme­ro de tie­rras sem­bra­das, inclu­si­ve si se hubie­ra redu­ci­do, la pro­duc­ti­vi­dad por hec­tá­rea es mayor que la que exis­tía hace 15 o 20 años. Por lo tan­to, la can­ti­dad de cocaí­na que sale de Colom­bia al mer­ca­do mun­dial, inclu­so ha aumen­ta­do. Des­de ese pun­to de vis­ta el Plan ha sido un fra­ca­so, pero obvia­men­te el obje­ti­vo del Plan no era ése, siem­pre fue con­ce­bi­do como plan contrainsurgente.

Mario Her­nán­dez: He reca­ba­do algu­nos datos de dis­tin­tas publi­ca­cio­nes que indi­can que de los U$S 9.000 millo­nes que Esta­dos Uni­dos entre­gó como par­te del Plan Colom­bia, el 71% fue des­ti­na­do a las fuer­zas arma­das y de poli­cía. Antes te comen­ta­ba sobre una entre­vis­ta que rea­li­za la revis­ta La Sema­na a Andrés Pas­tra­na, don­de reco­no­ce que las FARC ya no son la gue­rri­lla arro­lla­do­ra de hace unos años, que han sido fuer­te­men­te gol­pea­das por el for­ta­le­ci­mien­to de las Fuer­zas Arma­das debi­do al Plan Colom­bia. Según el Pen­tá­gono, el Plan Colom­bia redu­jo el tama­ño de las FAR en 23 en 15 años, ale­jan­do la gue­rri­lla de los alre­de­do­res de las ciu­da­des y carre­te­ras prin­ci­pa­les. Sin embar­go, el ex Pre­si­den­te Andrés Pas­tra­na, fir­man­te ori­gi­na­rio del Plan Colom­bia, refi­rién­do­se a las nego­cia­cio­nes de paz en La Haba­na, con­si­de­ra que son un triun­fo para las FARC. Lo tris­te es que una vez en la mesa, la gue­rri­lla logró arro­di­llar al gobierno por la vía insó­li­ta de las con­ce­sio­nes del fuer­te al débil. Lo que la gue­rri­lla logró en la mesa es el lava­do de su car­tel,dijo Pas­tra­na, y agre­gó una fra­se muy fuer­te, que me gus­ta­ría que pudie­ras acla­rar­nos: La gue­rri­lla cam­bió el Dia­rio del Che por El Padrino.

Renán Vega Can­tor: Pri­me­ro ten­go que decir que el per­so­na­je del cual usted me habla es un per­so­na­je abso­lu­ta­men­te des­pre­cia­ble, por el nivel de pos­tra­ción fren­te a los Esta­dos Uni­dos por­que cuan­do habla­mos de este pro­ce­so de reco­lo­ni­za­ción, en el cual inter­vie­nen las fac­cio­nes de las cla­ses domi­nan­tes y el Esta­do colom­biano, se per­so­ni­fi­ca en indi­vi­duos. Esta­mos hablan­do de un pro­yec­to de cla­se en el cual hay indi­vi­duos sobre­sa­lien­tes. Y en ese pro­ce­so de entre­ga, de con­ver­sión de Colom­bia en una nue­va colo­nia de los Esta­dos Uni­dos, Pas­tra­na ha cum­pli­do un papel abso­lu­ta­men­te nefasto.

Cuan­do se ini­cia el Plan Colom­bia hace 15 años, el gobierno de Pas­tra­na esta­ba sen­ta­do en una mesa de nego­cia­ción con las FARC y en medio de esto, comien­za una inge­nie­ría para for­ta­le­cer las Fuer­zas Arma­das, lo cual sig­ni­fi­ca que nun­ca estu­vo intere­sa­do en una solu­ción dia­lo­ga­da del con­flic­to arma­do. Mien­tras habla­ba de paz con las FARC, esta­ba reor­ga­ni­zan­do el Ejér­ci­to y las Fuer­zas Arma­das que habían sufri­do durí­si­mos gol­pes mili­ta­res duran­te los años 90. Y lo que se pue­de ver en la pers­pec­ti­va que dan los años, es que el Esta­do colom­biano y las Fuer­zas Arma­das se vie­ron obli­ga­das a sen­tar­se en una mesa a nego­ciar para ganar tiem­po para rear­mar­se, pero no esta­ban intere­sa­dos real­men­te en que se avan­za­ra en el pro­ce­so de paz.

Mien­tras se dia­lo­ga­ba, el Esta­do colom­biano fir­ma­ba acuer­dos con los Esta­dos Uni­dos, entre esos el Plan Colom­bia, pero tam­bién hubo otros menos cono­ci­dos, inclu­si­ve acuer­dos secre­tos de inter­ven­ción direc­ta de los Esta­dos Uni­dos en tér­mi­nos mili­ta­res. ¿Qué auto­ri­dad moral tie­ne un indi­vi­duo como éste de dar lec­cio­nes si él es un per­so­na­je que encar­na esa clau­di­ca­ción de las cla­ses domi­nan­tes en Colom­bia, que en lugar de impul­sar refor­mas sus­tan­cia­les en la estruc­tu­ra social y eco­nó­mi­ca del país, pre­fie­re recu­rrir a la vía mili­tar pen­san­do que iban a ganar la guerra?

Lo que hemos vis­to duran­te estos 15 años es que el Esta­do no pudo ganar la gue­rra por la vía mili­tar, aun­que haya debi­li­ta­do a las FARC, no las ha podi­do des­truir y por eso tuvie­ron que vol­ver a sen­tar­se a dia­lo­gar. Por­que el Esta­do apos­tó a la des­truc­ción total de la insurgencia.

Hay un cos­to del Plan Colom­bia, pero está mini­mi­za­do, la inver­sión direc­ta de los Esta­dos Uni­dos fue una cifra de apro­xi­ma­da­men­te 10.000 millo­nes de dóla­res, pero los cos­tos reales apro­xi­ma­dos, son de 130.000 millo­nes de dólares,es decir, que el Esta­do colom­biano tuvo que apor­tar 120.000 millo­nes de dóla­res. ¿De dón­de salió este capi­tal? De refor­mas tri­bu­ta­rias, nue­vos impues­tos, invir­tien­do en el pre­su­pues­to mili­tar y redu­cien­do la inver­sión en el sec­tor social, en edu­ca­ción, en cul­tu­ra; pri­va­ti­zan­do y crean­do todas las con­di­cio­nes para fir­mar Tra­ta­dos de libre comer­cio. Por lo tan­to, hay todo eso detrás del aspec­to mili­tar del Plan Colom­bia, del que no habla Pastrana.

Él hace unas afir­ma­cio­nes abso­lu­ta­men­te nefas­tas que repro­du­cen la lógi­ca colo­nial de los Esta­dos Uni­dos, que con­si­de­ra a las FARC como un cár­tel de la dro­ga. Ese es un inven­to nor­te­ame­ri­cano, de un emba­ja­dor de los Esta­dos Uni­dos en Colom­bia, Lewis Tamp, que acu­ñó el nom­bre de nar­co­gue­rri­lla en 1982. Des­de ese enton­ces el tér­mino nar­co­gue­rri­lla se ha veni­do uti­li­zan­do para varias cosas, pri­me­ro para des­pres­ti­giar a la insur­gen­cia, para decir que no tie­ne pro­yec­to polí­ti­co, que es un car­tel más; y para legi­ti­mar la lucha con­tra­in­sur­gen­te del Esta­do colom­biano y ple­gar­se a los Esta­dos Uni­dos en la lucha con­tra el nar­co­trá­fi­co. De allí se des­pren­de que no hay nece­si­dad para ellos de nin­gu­na refor­ma, ni de nin­gu­na trans­for­ma­ción por­que para ellos están muy bien, por­que esta­mos hablan­do de una lucha pura­men­te con­tra el nar­co­trá­fi­co y no de una lucha con­tra­in­sur­gen­te, con­tra un movi­mien­to que tie­ne rei­vin­di­ca­cio­nes políticas.

Mario Her­nán­dez: ¿Cuá­les son los daños cau­sa­dos a la pobla­ción civil por la apli­ca­ción del Plan Colombia?

Renán Vega Can­tor: Los daños han sido terri­bles. Por eso decía que cuan­do uno habla de los logros o fra­ca­sos de cual­quier pro­yec­to social, tie­ne que fijar­se quié­nes se bene­fi­cian y quié­nes se per­ju­di­can. En tér­mi­nos nega­ti­vos, podría­mos nom­brar algu­nos de los efec­tos más dañi­nos para la pobla­ción, un pri­mer ele­men­to pro­fun­da­men­te nefas­to es la mili­ta­ri­za­ción de la socie­dad colom­bia­na. El Ejér­ci­to colom­biano en estos últi­mos años ha teni­do un cre­ci­mien­to espec­ta­cu­lar, has­ta lle­gar a ser uno de los 15 ejér­ci­tos más gran­des del mundo.

Mario Her­nán­dez: Con 500.000 efectivos.

Renán Vega Can­tor: Sin con­tar su influen­cia indi­rec­ta. Inci­de indi­rec­ta­men­te en alre­de­dor de 3 millo­nes de per­so­nas, hablan­do de los fami­lia­res de los miem­bros de las Fuer­zas Arma­das colom­bia­nas. La vida coti­dia­na, el hecho de negar­se a reco­no­cer rei­vin­di­ca­cio­nes socia­les, mili­ta­ri­zar todos los aspec­tos de la vida, solu­cio­nar todos los con­flic­tos por la vía de la repre­sión. Esta­mos hablan­do de la expul­sión de entre 6 y 7 millo­nes de cam­pe­si­nos de sus tie­rras, en un pro­ce­so que se ini­ció antes del Plan Colom­bia pero que se radi­ca­li­zó duran­te. Hoy por hoy Colom­bia está entre los pri­me­ros paí­ses con el más alto índi­ce de expul­sión inter­na. Esta­mos hablan­do del aca­pa­ra­mien­to de tie­rras por par­te de nue­vos y vie­jos terra­te­nien­tes. Los cam­pe­si­nos eran echa­dos por la repre­sión y la para­mi­li­ta­ri­za­ción y esas tie­rras que­da­ron en manos de vie­jos y nue­vos terratenientes.

El efec­to nega­ti­vo que ha teni­do el uso del gli­fo­sa­to al des­truir los cul­ti­vos, des­tru­ye todo tipo de cul­ti­vo y no solo los mal lla­ma­dos cul­ti­vos ilí­ci­tos. La repre­sión indis­cri­mi­na­da. Des­apa­ri­cio­nes y ase­si­na­tos de sin­di­ca­lis­tas, de defen­so­res de dere­chos huma­nos. Es un lis­ta­do enor­me en un país que se pre­cia de ser demo­crá­ti­co, pero inclu­so a veces en las peo­res dic­ta­du­ras no hay regis­tros tan nega­ti­vos como lo que pasa en Colombia.

Mario Her­nán­dez: ¿Es ima­gi­na­ble un papel dife­ren­te de las Fuer­zas Arma­das colom­bia­nas una vez fir­ma­dos los acuer­dos de La Habana? 

Renán Vega Can­tor: Este es uno de los ele­men­tos cen­tra­les de cual­quier pro­ce­so de des­mo­vi­li­za­ción e incor­po­ra­ción del movi­mien­to insur­gen­te a la vida civil, por­que hay que decir que las Fuer­zas Arma­das colom­bia­nas han sido for­ma­das en la Doc­tri­na de la Segu­ri­dad Nacio­nal, de la con­tra­in­sur­gen­cia y del anti­co­mu­nis­mo, mucho antes del comien­zo del Plan Colom­bia. Esta­mos hablan­do de unas Fuer­zas Arma­das que fue­ron edu­ca­das en esa lógi­ca en los últi­mos 70 años,es decir, que todos los miem­bros de las Fuer­zas Arma­das, des­de la alta ofi­cia­li­dad has­ta los sol­da­dos rasos, han sido for­ma­dos en la doc­tri­na del enemi­go interno.

El enemi­go interno no es sola­men­te el miem­bro arma­do de la insur­gen­cia que per­te­ne­ce a éste o a aquél movi­mien­to gue­rri­lle­ro; enemi­go interno es lo que aquí se ha lla­ma­do, con un tér­mino muy nega­ti­vo, como gue­rri­lle­ros des­ar­ma­dos que son (o somos) los pro­fe­so­res crí­ti­cos del sis­te­ma, inves­ti­ga­do­res inde­pen­dien­tes, pro­fe­so­res de cual­quier nivel edu­ca­ti­vo, diri­gen­tes sin­di­ca­les, diri­gen­tes cam­pe­si­nos, prác­ti­ca­men­te cual­quier orga­ni­za­ción no arma­da que ten­ga con­si­de­ra­cio­nes en con­tra del régi­men era o es con­si­de­ra­do como gue­rri­lle­ro des­ar­ma­do, a los que se les apli­ca el mis­mo tra­ta­mien­to que a los gue­rri­lle­ros arma­dos y el Ejér­ci­to y las Fuer­zas Arma­das han sido los suje­tos más acti­vos de esa prác­ti­ca con­tra la pobla­ción civil.

Si que­re­mos cons­truir otro país es obvio que las Fuer­zas Arma­das tie­nen que modi­fi­car­se en muchí­si­mas cosas, pri­me­ro tie­nen que redu­cir su tama­ño, por­que actual­men­te es exa­ge­ra­do y no solo por el núme­ro de miem­bros sino por el gas­to eco­nó­mi­co que sig­ni­fi­ca para el Esta­do colom­biano. En pocos años la car­ga fis­cal de un ejér­ci­to tan gran­de, cuyos efec­ti­vos se pen­sio­nan des­de muy jóve­nes, des­de los 40 años apro­xi­ma­da­men­te, pre­ci­sa­men­te por la cues­tión de la gue­rra, va a ser inmanejable.

Des­de el pun­to de vis­ta pura­men­te eco­nó­mi­co eso tie­ne que modi­fi­car­se, pero el otro pun­to tie­ne que ver con su fun­ción, la nece­si­dad de que vuel­van a sus cuar­te­les para pro­te­ger las fron­te­ras del país y aban­do­nen la idea de que el enemi­go está aquí, en cual­quier ciu­da­dano que habi­ta en las ciu­da­des o los cam­pos colom­bia­nos. Eso requie­re de una inge­nie­ría cul­tu­ral e ideo­ló­gi­ca que va a nece­si­tar mucho tiem­po, por­que estas Fuer­zas Arma­das son terri­ble­men­te anti­co­mu­nis­tas y cuan­do habla­mos de anti­co­mu­nis­mo no es que se per­si­ga sola­men­te a quie­nes se deno­mi­nan como tales, sino a cual­quier per­so­na que pien­se dife­ren­te. Eso requie­re una modi­fi­ca­ción de esa men­ta­li­dad cas­tren­se y va a nece­si­tar muchas déca­das, no será de un momen­to a otro.

Por eso mis­mo es que gran par­te de las Fuer­zas Arma­das no están de acuer­do con­que se fir­me un acuer­do con el movi­mien­to insur­gen­te, por­que pier­den muchos de sus pri­vi­le­gios, que son muchí­si­mos, por ejem­plo, en el mane­jo del Plan Colom­bia, una can­ti­dad de mane­jos corrup­tos en don­de dis­tin­tos sec­to­res mili­ta­res se han que­da­do con millo­nes de dóla­res, pero resul­ta que se les faci­li­ta por­que son un poder inde­pen­dien­te sin nin­gún nivel de con­trol ni audi­to­ría, enton­ces pue­den hacer lo que quie­ran con esos dine­ros sin que ten­ga con­se­cuen­cias inves­ti­ga­ti­vas o pena­les. Obvia­men­te, que al cam­biar la situa­ción se va a pro­du­cir un cam­bio en el seno de esa con­duc­ta de las Fuer­zas Armadas.

Mario Her­nán­dez: En este con­tex­to, cómo podría­mos inter­pre­tar la afir­ma­ción del Coman­dan­te Timo­chen­ko, que yo pon­dría entre sig­nos de inte­rro­ga­ción: ¿Van a poder las FARC hacer polí­ti­ca sin armas?

Renán Vega Can­tor: Ese es uno de los gran­des inte­rro­gan­tes por­que apar­te de ese carác­ter anti­co­mu­nis­ta de las Fuer­zas Arma­das, las cla­ses domi­nan­tes de Colom­bia tam­bién son pro­fun­da­men­te anti­co­mu­nis­tas y con­tra­in­sur­gen­tes y lo son para man­te­ner sus pri­vi­le­gios y la des­igual­dad que carac­te­ri­za a la socie­dad colom­bia­na, que es una de las más des­igua­les del mun­do y lo dicen las Nacio­nes Uni­das, no solo las orga­ni­za­cio­nes de izquier­da. Inclu­so Piketty, el eco­no­mis­ta fran­cés, lo seña­ló hace unos 20 días en una con­fe­ren­cia que dic­tó en una Uni­ver­si­dad de Bogo­tá, que sola­men­te el 1% de la pobla­ción con­cen­tra el 20% del ingre­so, y creo que se que­dó corto.

Pero esto lo dice un eco­no­mis­ta que no cono­ce nada de la reali­dad colom­bia­na, que sim­ple­men­te con­sul­tó datos macro­eco­nó­mi­cos, los con­fron­tó con la reali­dad de otros paí­ses del capi­ta­lis­mo mun­dial y lle­ga a la con­clu­sión de que Colom­bia es un país terri­ble­men­te desigual.

Enton­ces, en reali­dad la cues­tión de la gue­rra y el ase­si­na­to de los opo­nen­tes tie­nen que ver con man­te­ner la des­igual­dad. Obvia­men­te, los sec­to­res polí­ti­cos que quie­ran actuar para con­tra­rres­tar esa reali­dad, van a enfren­tar­se al hecho o al dile­ma de si se les va a per­mi­tir hacer polí­ti­ca en ese sen­ti­do, o se los va a matar. Es un dile­ma que aumen­ta si uno recuer­da algu­nos hechos his­tó­ri­cos de los últi­mos 60 años en Colom­bia, don­de dis­tin­tos pro­ce­sos de amnis­tía y des­mo­vi­li­za­ción han ter­mi­na­do con el ase­si­na­to de gue­rri­lle­ros. Como suce­dió en la déca­da de los años 50 y 60, y como suce­dió des­pués de 1984 con la Unión Patrió­ti­ca. Por lo tan­to, es uno de los inte­rro­gan­tes que gene­ra la fir­ma de un posi­ble acuer­do que le pon­ga fin al con­flic­to armado.

Y hay que agre­gar­le una cues­tión fun­da­men­tal, qué pasa con el para­mi­li­ta­ris­mo. Si efec­ti­va­men­te el Esta­do colom­biano va a tomar medi­das para des­mon­tar­lo, por­que es como el bra­zo para­ins­ti­tu­cio­nal no reco­no­ci­do del Esta­do y las cla­ses domi­nan­tes para hacer las labo­res sucias que a ellos les que­dan más difíciles.

Mario Her­nán­dez: Días pasa­dos, visi­tó en La Haba­na a las FARC una dele­ga­ción del Cen­tro Demo­crá­ti­co, par­ti­do de Álva­ro Uri­be. ¿Cuál es la posi­ción de Uri­be res­pec­to de este pro­ce­so de paz que se está lle­van­do ade­lan­te en La Habana?

Renán Vega Can­tor: Yo creo que para poder dar­le un mane­jo amplio a esa pre­gun­ta ten­dría­mos que situar­nos en un con­tex­to un poco más amplio que el actual. Ten­dría­mos que situar­nos en el año 2002, cuan­do Uri­be Vélez gana las elec­cio­nes bajo un pro­gra­ma abso­lu­ta­men­te mili­ta­ris­ta y repre­si­vo. Inclu­so dijo que iba a exter­mi­nar a las FARC en dos meses, lue­go amplía los pla­zos en la medi­da que la mis­ma situa­ción de la gue­rra demues­tra que eso no es posible.

Álva­ro Uri­be repre­sen­ta la línea más mili­ta­ris­ta, dere­chis­ta y más ple­ga­da al gobierno esta­dou­ni­den­se que se ha vivi­do en la his­to­ria de Colom­bia. Él siem­pre apos­tó a la derro­ta de la insur­gen­cia por la vía mili­tar, pero eso no se logró, a pesar de la terri­ble inver­sión eco­nó­mi­ca, com­pra de armas, moder­ni­za­ción de las Fuer­zas Arma­das y la mili­ta­ri­za­ción de la socie­dad colom­bia­na. Enton­ces, apa­re­ce como un per­de­dor de fir­mar­se un acuer­do que le pon­ga fin al con­flic­to arma­do, por­que se demues­tra en la prác­ti­ca que lo que pre­ten­día, que era la derro­ta de la insur­gen­cia, no se pudo lograr.

Él es el prin­ci­pal opo­si­tor de los diá­lo­gos que se lle­van a cabo en La Haba­na, recu­rrien­do a todo tipo de men­ti­ras y embus­tes, inclu­si­ve dicien­do estu­pi­de­ces como que Juan Manuel San­tos es un repre­sen­tan­te del cas­tro-cha­vis­mo en Colom­bia. O dicien­do que el gobierno de San­tos ha hecho una entre­ga del país en todos los terre­nos, cosa que no tie­ne el más míni­mo ele­men­to real. Lo que pasa es que se sien­te suma­men­te frus­tra­do y repre­sen­tan­te­deun sec­tor de las cla­ses domi­nan­tes, al cual ni siquie­ra hoy Esta­dos Uni­dos respalda.

Su momen­to pasó, aho­ra esta­mos hablan­do de un blo­que de poder con­tra­in­sur­gen­te remo­za­do con la hege­mo­nía del capi­tal finan­cie­ro y no de los terra­te­nien­tes y gana­de­ros que repre­sen­ta­ba Uri­be, que ven la nece­si­dad de que se ter­mi­ne rápi­do el con­flic­to para tener abier­to el terri­to­rio colom­biano para las inver­sio­nes de las multinacionales.

A ese mis­mo pro­yec­to apun­tan las dos vías, la de Uri­be y la de San­tos, lo que pasa es que la vía uri­bis­ta sig­ni­fi­ca­ría la con­ti­nui­dad de una tie­rra arra­sa­da en una gue­rra pro­lon­ga­da que pue­de durar otras 4 o 5 déca­das. Con un agra­van­te que no lee Uri­be Vélez, pro­ba­ble­men­te por su carác­ter dere­chis­ta y reac­cio­na­rio, que en este momen­to hay una cri­sis de la eco­no­mía colom­bia­na que se pue­de pro­lon­gar duran­te mucho tiem­po, que pue­de sig­ni­fi­car que nece­sa­ria­men­te se ten­ga que inver­tir cada vez menos en la guerra.

El san­tis­mo ha com­pren­di­do esa situa­ción y con­si­de­ra que es el mejor momen­to para poner­le fin al con­flic­to arma­do. El uri­bis­mo logró man­te­ner la gue­rra duran­te 8 años por­que está­ba­mos en un ciclo ascen­den­te de la eco­no­mía colom­bia­na, con el aumen­to de pre­cios de las mate­rias pri­mas, el aumen­to de las expor­ta­cio­nes de petró­leo, car­bón y otros mine­ra­les per­mi­tie­ron direc­cio­nar dine­ro hacia el apa­ra­to de guerra.Hoy ese con­tex­to eco­nó­mi­co está cambiando.

Mario Her­nán­dez: Ha que­da­do por fue­ra de los acuer­dos de paz, el Ejér­ci­to de Libe­ra­ción Nacio­nal (ELN), el pasa­do 8 de febre­ro, el Pre­si­den­te San­tos orde­nó inten­si­fi­car ope­ra­cio­nes en su con­tra, tras un ata­que de una bri­ga­da mili­tar. Y el día pos­te­rior se cono­ció un men­sa­je difun­di­do por el Obis­po de Cali, Darío de Jesús Mon­sal­ve, a tra­vés del cual el jefe del ELN ofre­ció abrir una tre­gua bila­te­ral para ini­ciar un diá­lo­go de paz. ¿Qué nos podés comen­tar al respecto?

Renán Vega Can­tor: Evi­den­te­men­te si se lle­ga a un acuer­do en el cual sola­men­te fir­men las FARC y el Esta­do colom­biano, va a ser muy limi­ta­do des­de el terreno estric­ta­men­te mili­tar, de la gue­rra pro­pia­men­te dicha, por­que para que la gue­rra inter­na ter­mi­ne en Colom­bia es nece­sa­rio que todas las par­tes de la insur­gen­cia par­ti­ci­pen, inclu­yen­do al ELN. Lo que suce­de es que por múl­ti­ples razo­nes, el Esta­do ha demo­ra­do el comien­zo de diá­lo­gos de ver­dad y ha esta­do sola­men­te en la agen­da explo­ra­to­ria con un obje­ti­vo bási­co y clá­si­co divi­de y ven­ce­rás, se tra­ta de divi­dir al movi­mien­to insur­gen­te y en la medi­da que pase más el tiem­po las con­di­cio­nes de nego­cia­ción del ELN van a ser mas difíciles.

En la medi­da en que se acer­que la fir­ma o se fir­me un acuer­do en La Haba­na, las nego­cia­cio­nes van a ser más com­pli­ca­das para el ELN, por­que es difí­cil pen­sar que el Esta­do va a abrir una mesa para­le­la en la cual va a lle­gar a los mis­mos acuer­dos que con las FARC, es decir, lle­gar a un acuer­do para­le­lo de jus­ti­cia tran­si­cio­nal con el ELN que no sea pare­ci­do al que fir­me con las FARC. Es difí­cil pen­sar eso. Es difí­cil pen­sar que vaya a nom­brar una comi­sión espe­cial para el ELN.

El régi­men san­tis­ta siem­pre fue cla­ro en dia­lo­gar en medio de la gue­rra, lo ha hecho con las FARC y veo muy difí­cil que acep­te la pro­pues­ta de una tre­gua bila­te­ral, por­que el incre­men­to de las accio­nes mili­ta­res tie­ne como obje­ti­vo debi­li­tar las con­di­cio­nes de nego­cia­ción. Enton­ces el incre­men­to de la fuer­za des­ti­na­da a repri­mir al ELN tie­ne el obje­ti­vo de que los tér­mi­nos del diá­lo­go sean más favo­ra­bles al régi­men y al gobierno.

Mario Her­nán­dez: Se cum­plen 50 años de la caí­da en com­ba­te de Cami­lo Torres Res­tre­po, el cura que había naci­do 37 años antes, un 3 de febre­ro, en el seno de una fami­lia dis­tin­gui­da de Bogo­tá. Cami­lo Torres era soció­lo­go, sacer­do­te, polí­ti­co, cur­só sus estu­dios en la Uni­ver­si­dad de Lovai­na don­de tuvo la opor­tu­ni­dad de cono­cer a los curas obre­ros fran­ce­ses que ins­pi­ra­ron el Con­ci­lio Vati­cano II y la Doc­tri­na Social de la Igle­sia. De regre­so a Colom­bia cono­ce a Rolan­do Fals Bor­da y jun­tos fun­dan el Depar­ta­men­to de Socio­lo­gía en la Uni­ver­si­dad Nacio­nal. En el Minis­te­rio de Edu­ca­ción impul­sa el Movi­mien­to de acción comu­nal que bus­ca­ba pro­mo­ver la auto­ges­tión y orga­ni­za­ción comu­ni­ta­ria y en el INCORA impul­só la refor­ma agra­ria. ¿Qué sig­ni­fi­ca­do tie­ne en la actua­li­dad, a 50 años de su caí­da en com­ba­te, la figu­ra de Cami­lo Torres?

Renán Vega Can­tor: Cami­lo Torres es un per­so­na­je que ha tras­cen­di­do las fron­te­ras colom­bia­nas. Se podría decir que es patri­mo­nio del movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio y anti­ca­pi­ta­lis­ta del mun­do. En el momen­to en que mue­re en com­ba­te, hace 50 años, él se anti­ci­pa a muchas cosas de su épo­ca, vive en los tur­bu­len­tos años ´60 que tan­to trans­for­ma­ron al mun­do y que en Colom­bia tam­bién tie­nen inci­den­cia. Se anti­ci­pa a la Teo­lo­gía de la libe­ra­ción, al diá­lo­go entre mar­xis­tas y cris­tia­nos, a empu­ñar las armas como una deci­sión ejem­plar para demos­trar cómo se com­ba­tía al capitalismo.

Estos son hechos muy impor­tan­tes, ade­más de toda la agi­ta­ción social que rea­li­za, por­que la deci­sión que toma de empu­ñar las armas es casi obli­ga­da, es resul­ta­do de la per­se­cu­ción a la que se ve some­ti­do cuan­do se con­vier­te en un agi­ta­dor muy impor­tan­te en el año ´65. Movi­li­za masas en todos los luga­res a los que va en Colom­bia y esto empie­za a ser vis­to con preo­cu­pa­ción por las cla­ses domi­nan­tes y el Esta­do que lo empie­zan a aco­sar e inclu­so a ame­na­zar. Pero tam­bién es per­se­gui­do por las jerar­quías cató­li­cas de Colom­bia que son pro­fun­da­men­te retró­gra­das y en los años ´60 eran uno de los pun­ta­les de la dominación.

Cuan­do mue­re, demues­tra en la prác­ti­ca lo que él lla­ma­ba amor efi­caz, tér­mino que inven­tó para hacer refe­ren­cia al com­pro­mi­so ver­da­de­ro de un cris­tiano. Cami­lo decía que un cris­tiano no era dis­cur­si­vo ni retó­ri­co, sino que era real, par­ti­ci­pan­do en las luchas de los pobres, cons­tru­yen­do la solu­ción de sus pro­ble­mas, seña­lan­do las cau­sas de las des­igual­da­des. Enton­ces, Cami­lo Torres tie­ne una agen­da muy radi­cal para la déca­da de los ´60 que lo lle­va a tomar la deci­sión que tomó.

Ade­más, es el pri­mer sacer­do­te que mue­re en Amé­ri­ca Lati­na empu­ñan­do las armas y par­ti­ci­pan­do en el movi­mien­to gue­rri­lle­ro. De ahí en ade­lan­te Cami­lo se con­vier­te en un sím­bo­lo que guía y ali­men­ta luchas popu­la­res en Colom­bia en dis­tin­tos órde­nes y en un refe­ren­te para el res­to del mundo.

Cin­cuen­ta años des­pués lo que habría que exa­mi­nar es el lega­do y la vigen­cia del men­sa­je teó­ri­co y prác­ti­co de Cami­lo Torres, cuán­to ha cam­bia­do Colom­bia. Me atre­ve­ría a decir que prác­ti­ca­men­te nada, hoy la socie­dad colom­bia­na en tér­mi­nos estruc­tu­ra­les, de des­igual­dad, injus­ti­cia, de pola­ri­za­ción entre pobres y ricos, vive en las mis­mas con­di­cio­nes que cono­ció Cami­lo a media­dos de la déca­da de los años 60. Tene­mos una des­igual­dad mar­ca­da, tene­mos el poder de los gran­des medios de comu­ni­ca­ción que calum­nia­ron y des­pres­ti­gia­ron a Cami­lo Torres, tene­mos las fuer­zas repre­si­vas del Esta­do, la orga­ni­za­ción de gru­pos para­mi­li­ta­res. Todo eso ya se empe­za­ba a vivir en la épo­ca de Cami­lo Torres. La into­le­ran­cia que carac­te­ri­za a la socie­dad colom­bia­na y a sus cla­ses domi­nan­tes, la into­le­ran­cia reli­gio­sa, todas esas cosas siguen pre­sen­tes en la socie­dad colom­bia­na de hoy, por lo cual pode­mos decir que el men­sa­je de Cami­lo Torres es muy actual, tie­ne mucho que decir­les a los colom­bia­nos de hoy, aun­que muchos de ellos no lo conoz­can ni sepan quién fue Cami­lo Torres Restrepo.

Mario Her­nán­dez: Al res­pec­to un tema espe­cí­fi­co, ¿qué fue el Fren­te Uni­do del Pue­blo vin­cu­la­do a la labor polí­ti­ca y teó­ri­ca de Cami­lo Torres?

Renán Vega Can­tor: El Fren­te Uni­do del Pue­blo fue una pro­pues­ta muy impor­tan­te y muy ori­gi­nal de Cami­lo Torres. Como dijo usted al prin­ci­pio, Cami­lo venía de una fami­lia bur­gue­sa, estu­dió en cole­gios aris­to­crá­ti­cos, fue semi­na­ris­ta y lue­go sacer­do­te, en una for­ma­ción ideo­ló­gi­ca, polí­ti­ca y cul­tu­ral bas­tan­te con­ser­va­do­ra. Pero Cami­lo tenía una increí­ble sen­si­bi­li­dad social y eso lo lle­vó casi por sus pro­pios medios a rela­cio­nar­se con otros sec­to­res, y a com­pren­der en la déca­da del ´60 el carác­ter injus­to y anti­de­mo­crá­ti­co del capi­ta­lis­mo exis­ten­te en Colom­bia. A raíz de eso se dio cuen­ta de que era nece­sa­rio aglu­ti­nar a las fuer­zas afec­ta­das por ese capi­ta­lis­mo y esa estruc­tu­ra des­igual de la socie­dad colom­bia­na y eso lo lle­vó a pro­po­ner la crea­ción del Fren­te Uni­do del Pue­blo. Con una pla­ta­for­ma míni­ma pero muy impor­tan­te, don­de decía que debían par­ti­ci­par todos los sec­to­res socia­les para crear un fren­te de uni­dad que enfren­ta­ra al boque de poder, al Fren­te Nacio­nal, como se lla­ma­ba a la estruc­tu­ra domi­nan­te de Colom­bia de ese momen­to don­de libe­ra­les y con­ser­va­do­res se tur­na­ban en el mane­jo de la política.

En 1965 hace la pro­pues­ta, fun­da un perió­di­co que lle­va ese nom­bre Fren­te Uni­do del Pue­blo y publi­ca varios núme­ros. Gene­ra una movi­li­za­ción sin pre­ce­den­tes en la socie­dad colom­bia­na, que solo se pue­de com­pa­rar con lo suce­di­do en la déca­da de los años 40 con Jor­ge Elie­cer Gai­tán. Y esto asus­ta real­men­te a las cla­ses domi­nan­tes de este país, que un sacer­do­te pudie­ra tener ese caris­ma, lle­gar tan direc­ta­men­te a impor­tan­tes sec­to­res de la población.

Cami­lo le habla a todos los sec­to­res socia­les, les da un men­sa­je a los estu­dian­tes, a los comu­nis­tas, inclu­so a las Fuer­zas Arma­das, a dis­tin­tos sec­to­res socia­les, con la pers­pec­ti­va de armar un fren­te uni­do don­de se incor­po­ra­ran todos los sec­to­res socia­les gol­pea­dos por el Fren­te Nacio­nal. Ese pro­yec­to de uni­dad se diri­ge prin­ci­pal­men­te a las izquier­das de esa épo­ca y debe­ría ser reco­gi­do por las izquier­das de nues­tro tiem­po, rom­pien­do con sec­ta­ris­mos para lle­gar a acuer­dos sobre aspec­tos fun­da­men­ta­les, más allá de dife­ren­cias tác­ti­cas o coyunturales.

Mario Her­nán­dez: El pasa­do vier­nes 21 de enero hubo un encuen­tro aquí en Bogo­tá de repre­sen­tan­tes del Polo Demo­crá­ti­co, la Unión Patrió­ti­ca, el Par­ti­do Alian­za Ver­de y pro­gre­sis­tas, entre otros, que se reu­nie­ron con la idea de cons­truir un fren­te común de cara a la coyun­tu­ra y a las pró­xi­mas elec­cio­nes. ¿Qué opi­nión te mere­ce este encuentro?

Renán Vega Can­tor: Con inde­pen­den­cia de las apre­cia­cio­nes que algún sec­tor polí­ti­co pue­da tener sobre la even­tual fir­ma de un acuer­do que le pon­ga fin al con­flic­to arma­do entre el Esta­do y las FARC, hay que decir que esta es una opor­tu­ni­dad his­tó­ri­ca, no es algo que se pre­sen­te todos los días y crea nue­vas con­di­cio­nes de lucha polí­ti­ca, poten­cia la acción polí­ti­ca alter­na­ti­va. Pero para que esa poten­cia se con­vier­ta en reali­dad, es nece­sa­rio que los suje­tos socia­les que repre­sen­tan voces alter­na­ti­vas o disi­den­tes, se orga­ni­cen y apro­ve­chen esa coyun­tu­ra. Me pare­ce una opor­tu­ni­dad para que las izquier­das de Colom­bia dejen de lado muchas dife­ren­cias, que sue­len ser pura­men­te elec­to­ra­les y poner­se a pen­sar en la cons­truc­ción de un pro­gra­ma más de fon­do, más sus­tan­cial en estas nue­vas condiciones.

Uno desea­ría ser opti­mis­ta, que las izquier­das his­tó­ri­cas exis­ten­tes apro­ve­cha­ran esta coyun­tu­ra, pero even­tos recien­tes me hacen dudar por las ren­ci­llas que se repi­ten en la mayo­ría de los casos, son terri­ble­men­te limi­ta­das por­que son prin­ci­pal­men­te de tipo elec­to­ral. No creo que en una coyun­tu­ra como la que se está pre­sen­tan­do y las nue­vas con­di­cio­nes que gene­ra, sim­ple­men­te ten­gan como obje­ti­vo fun­da­men­tal lo elec­to­ral. No digo que lo elec­to­ral no pue­da ser un ins­tru­men­to, pero esta­mos pen­san­do en cons­truir un blo­que de poder alter­na­ti­vo que va más allá, que requie­re vol­ver a pen­sar en las rei­vin­di­ca­cio­nes de dis­tin­tos sec­to­res, vol­ver a pen­sar en el sin­di­ca­lis­mo, en el movi­mien­to cam­pe­sino, en las luchas de los estu­dian­tes. Que la o las izquier­das ten­gan mucho que decir fren­te a eso y par­ti­ci­pen en esas luchas, por­que lo que ha suce­di­do en Colom­bia duran­te los últi­mos años es una terri­ble diso­cia­ción entre lo social y lo político.

Mario Her­nán­dez: El pasa­do 2 de febre­ro se reu­nie­ron 46 orga­ni­za­cio­nes socia­les para plan­tear la ini­cia­ti­va de un paro nacio­nal, cri­ti­can­do la pró­xi­ma refor­ma tri­bu­ta­ria y a las pri­va­ti­za­cio­nes, prin­ci­pal­men­te cen­trán­do­se en el acue­duc­to de Bogo­tá, en la situa­ción de la indus­tria petro­quí­mi­ca y en el sec­tor edu­ca­ti­vo de la capi­tal del país. ¿Es posi­ble que esta ini­cia­ti­va se con­cre­te en lo inmediato?

Renán Vega Can­tor: Hay con­di­cio­nes muy favo­ra­bles para la lucha social en estos momen­tos en Colom­bia. Pre­ci­sa­men­te como decía antes, está cam­bian­do el rit­mo de la eco­no­mía colom­bia­na, en tér­mi­nos macro­eco­nó­mi­cos for­ma­les, la eco­no­mía colom­bia­na tuvo muchas divi­sas pro­ve­nien­tes prin­ci­pal­men­te de su mode­lo mine­ro expor­ta­dor. Dado el cam­bio mun­dial, por la caí­da de los pre­cios de esas mate­rias pri­mas, tene­mos una situa­ción con­tra­ria a lo que hay que agre­gar­le que el gobierno de San­tos que tan­to habla de paz, en la vida real es una con­ti­nua­ción y una radi­ca­li­za­ción del mode­lo neo­li­be­ral que en Colom­bia ya lle­va un cuar­to de siglo.

Esto se da en todos los terre­nos, por ejem­plo, res­pec­to a las pri­va­ti­za­cio­nes, las del gobierno de San­tos son la con­ti­nua­ción de lo que ha suce­di­do en estos últi­mos años, y la pri­va­ti­za­ción de una empre­sa como Isa­gén se ini­ció duran­te el gobierno de Uri­be, no se pudo com­ple­tar y se cul­mi­na duran­te el de Santos.

Esto suce­de en todos los fren­tes, la neo­li­be­ra­li­za­ción de la edu­ca­ción es otro ejem­plo, el gobierno de San­tos impul­sa pro­yec­tos que favo­re­cen la edu­ca­ción pri­va­da, por ejem­plo, de la edu­ca­ción supe­rior uni­ver­si­ta­ria. Hay un pro­yec­to que se lla­ma Ser pilo paga que sig­ni­fi­ca la trans­fe­ren­cia de recur­sos del Esta­do a las uni­ver­si­da­des pri­va­das en lugar de dar­le ese dine­ro a las públi­cas. Son millo­nes de pesos que serán trans­fe­ri­dos a las uni­ver­si­da­des pri­va­das del país.

Con res­pec­to a las tie­rras se aca­ba de fir­mar un decre­to para las lla­ma­das zonas agro­in­dus­tria­les para favo­re­cer al capi­tal agra­rio de las mul­ti­na­cio­na­les y del capi­tal finan­cie­ro nacio­nal, en con­tra de los cam­pe­si­nos, pese a que uno de los ele­men­tos cen­tra­les de cual­quier pro­ce­so de paz en Colom­bia es el de la refor­ma agraria.

Están crea­das todas las con­di­cio­nes obje­ti­vas para una movi­li­za­ción, pero tam­bién se nece­si­ta pen­sar en las con­di­cio­nes sub­je­ti­vas, en los nive­les de orga­ni­za­ción y de movi­li­za­ción de los sec­to­res popu­la­res. Y si se lle­ga­se a cua­jar algo en ese sen­ti­do, podría pen­sar­se en la posi­bi­li­dad de un paro, por­que todos los ele­men­tos están, des­de el pun­to de vis­ta de la situa­ción eco­nó­mi­ca y social.

Mario Her­nán­dez: Inclu­si­ve un dato esta­dís­ti­co seña­la que la movi­li­za­ción de los tra­ba­ja­do­res colom­bia­nos en la actua­li­dad es cua­tro veces mayor que hace diez años. Al mis­mo tiem­po esto se vin­cu­la a que en días recien­tes hubo una repre­sión con­tra tra­ba­ja­do­res judi­cia­les en el cen­tro de Bogo­tá y con otras esta­dís­ti­cas que seña­lan que des­de 1997 se han pro­du­ci­do casi 14.000 vio­la­cio­nes a la vida, a la liber­tad, a la inte­gri­dad con­tra sin­di­ca­lis­tas y de esas vio­la­cio­nes, 3.089 son homi­ci­dios. Al menos esto es lo que se seña­ló en el Encuen­tro con­tra la cri­mi­na­li­za­ción de la pro­tes­ta sin­di­cal y social que se reali­zó en noviem­bre del año pasa­do aquí en Bogo­tá. A lo que se agre­ga una gue­rra jurí­di­ca en el sen­ti­do de la decla­ra­ción de ile­ga­li­dad de las huel­gas, de las 1.623 pro­tes­tas regis­tra­das des­de 2010 el 41,5%, o sea, 675 han sido entor­pe­ci­das por medi­das judi­cia­les que las han decla­ra­do ile­ga­les. Dicho esto, ¿cuál es la situa­ción actual que atra­vie­sa el movi­mien­to sin­di­cal y obre­ro en Colombia?

Renán Vega Can­tor: Ese movi­mien­to es víc­ti­ma, como nin­gún otro, de la repre­sión y el ase­si­na­to. Noso­tros tene­mos el dudo­so méri­to de ser el pri­mer país del mun­do en ase­si­na­to a diri­gen­tes sin­di­ca­les. La cifra que usted seña­la es pro­duc­to de inves­ti­ga­cio­nes liga­das a los tra­ba­ja­do­res, y es una reali­dad coti­dia­na que noso­tros vivi­mos. Ser aquí diri­gen­te sin­di­cal es un peli­gro públi­co para la per­so­na que ejer­ce esa acti­vi­dad y se ha con­ver­ti­do casi en sen­ti­do común el ase­si­na­to de diri­gen­tes sin­di­ca­les. El modo de ver esto es esa con­tra­in­sur­gen­cia de la que habla­ba al prin­ci­pio de esta entre­vis­ta, y es que no se per­mi­te ni se tole­ra nin­gu­na rei­vin­di­ca­ción social, cual­quie­ra sea la rei­vin­di­ca­ción y por limi­ta­da que fue­se, inme­dia­ta­men­te es cali­fi­ca­da como pro­duc­to de accio­nes terro­ris­tas y des­es­ta­bi­li­za­do­ras, inclu­so hay todo un len­gua­je codi­fi­ca­do que se uti­li­za para cali­fi­car a todo este tipo de pro­tes­tas. Eso en el gobierno de San­tos, a pesar de que tan­to se habla de paz, no ha cambiado.

Tal vez uno de los momen­tos repre­si­vos que más se dio a cono­cer a nivel inter­na­cio­nal fue lo que suce­dió en el año 2013, cuan­do fue bru­tal­men­te repri­mi­do el Paro nacio­nal agra­rio, que inclu­so San­tos lle­gó a decir en una afir­ma­ción can­tin­fles­ca que no había paro mien­tras el país esta­ba para­li­za­do casi como en nin­gún otro momen­to. Aquí hay una polí­ti­ca con­tra­in­sur­gen­te, de recha­zo a la pro­tes­ta social, de recha­zo a los tra­ba­ja­do­res y des­de el Esta­do se da des­de varios fren­tes, por un lado, la repre­sión direc­ta y bru­tal que siem­pre deja heri­dos, muer­tos y per­so­nas dete­ni­das; pero tam­bién hay una per­se­cu­ción jurí­di­ca que con­sis­te en colo­car­le tra­bas lega­les a la protesta.

Prohi­bir la pro­tes­ta en los ser­vi­cios públi­cos, sien­do éstos aque­llo que se con­si­de­ra vital sin impor­tar la pro­pie­dad, enton­ces un perió­di­co como El Tiem­po o un canal de tele­vi­sión como Cara­col, son con­si­de­ra­dos ser­vi­cios públi­cos, por lo tan­to, en ellos no podrían haber huel­gas, si exis­tie­ran tra­ba­ja­do­res orga­ni­za­dos y sin­di­ca­tos, por­que sería cali­fi­ca­do por los jue­ces como una acti­vi­dad ilegal.

Es bueno para que sea estu­dia­do por sin­di­ca­tos y abo­ga­dos labo­ra­les en otros paí­ses, cómo ha evo­lu­cio­na­do de mane­ra nega­ti­va la legis­la­ción labo­ral en Colom­bia. Des­de 1918 cuan­do se pre­sen­tó una pri­me­ra olea­da de huel­gas el Esta­do colom­biano emi­te los pri­me­ros decre­tos en su con­tra, y ahí ya apa­re­ce la idea del ser­vi­cio públi­co que en ese momen­to esta­ba res­trin­gi­do a los luga­res don­de se esta­ban dan­do huel­gas, que eran los puer­tos, los ferro­ca­rri­les, las empre­sas de trans­por­tes. Pero des­de ese año has­ta el día de hoy, esa idea de ser­vi­cio públi­co se ha ido gene­ra­li­zan­do y cubre prác­ti­ca­men­te todos los sec­to­res de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca del país. En la reali­dad es impo­si­ble hacer huel­ga por­que todo es con­si­de­ra­do ser­vi­cio públi­co, así sea de pro­pie­dad pri­va­da, como suce­de con empre­sas petro­le­ras por­que el petró­leo es con­si­de­ra­do un ser­vi­cio públi­co esen­cial. Si ese nego­cio lo usu­fruc­túa una mul­ti­na­cio­nal y los tra­ba­ja­do­res hacen paro, lo más segu­ro es que de mane­ra inme­dia­ta se decla­re prohi­bi­da por ser ser­vi­cio público.

Otro ele­men­to que cons­pi­ra con­tra la orga­ni­za­ción y que hace más difí­cil a lucha en Colom­bia es la para­mi­li­ta­ri­za­ción, no es sola­men­te la repre­sión por par­te del Esta­do, sino las ame­na­zas, el ace­cho, el aco­so y tam­bién las accio­nes cri­mi­na­les por par­te de sec­to­res orga­ni­za­dos por las empre­sas, por los terra­te­nien­tes y comer­cian­tes para impe­dir la orga­ni­za­ción de obre­ros, cam­pe­si­nos y tra­ba­ja­do­res. Es tris­te­men­te céle­bre la inter­ven­ción de empre­sas como Coca Cola, Nestlé y otras mul­ti­na­cio­na­les direc­ta­men­te res­pon­sa­bles en el ase­si­na­to de diri­gen­tes sin­di­ca­les, ellos han finan­cia­do y orga­ni­za­do gru­pos para­mi­li­ta­res para que maten a los trabajadores.

Todo este es un con­tex­to que debe trans­for­mar­se a la hora de hablar del fin del con­flic­to arma­do en Colom­bia, por­que la lucha social debe des­en­vol­ver­se por muchas cau­sas en don­de se rom­pa con esa lógi­ca repre­si­va del Esta­do colom­biano de prohi­bir la movi­li­za­ción, aun­que for­mal­men­te en la ley exis­ta su auto­ri­za­ción y se diga que este es un país demo­crá­ti­co en el que se res­pe­ta la liber­tad de pen­sa­mien­to y de organización.

Mario Her­nán­dez: Al res­pec­to esta­ba con­sig­nan­do el caso de Húbert de Jesús Balles­te­ros Gómez, que en agos­to de 2013 inte­gra­ba la comi­sión de nego­cia­ción del Paro nacio­nal agra­rio y popu­lar, la movi­li­za­ción agra­ria más impor­tan­te que se ha dado en los últi­mos 30 años en Colom­bia y lue­go fue detenido.

Renán Vega Can­tor: Dete­ni­do y está con­de­na­do a 15 años de cárcel.

Mario Her­nán­dez: Hicis­te refe­ren­cia en dos opor­tu­ni­da­des a la situa­ción eco­nó­mi­ca del país. Hay algu­nos datos preo­cu­pan­tes, la caí­da del pre­cio del petró­leo ha afec­ta­do fuer­te­men­te la caí­da del pre­su­pues­to fis­cal, 5.45 billo­nes de pesos de los cua­les el pre­su­pues­to en regio­nes baja­rá en 3.4 billo­nes, lo que repre­sen­ta un 30.8% del pre­su­pues­to asignado.

Otro dato es el des­cen­so de las ven­tas exter­nas duran­te 2015 que se ha cono­ci­do por estos días, casi un 35%. Fren­te a lo cual el gobierno pre­pa­ra una refor­ma tri­bu­ta­ria, entre otros aspec­tos que han tras­cen­di­do de esta refor­ma, se habla del aumen­to del IVA, e inclu­si­ve den­tro de esta visi­ta que se hizo a Esta­dos Uni­dos, don­de se reu­nie­ron los Pre­si­den­tes Oba­ma y San­tos tam­bién hubo reunio­nes con fun­cio­na­rios eco­nó­mi­cos por par­te de las prin­ci­pa­les cali­fi­ca­do­ras de ries­go, que ame­na­zan con bajar la nota cre­di­ti­cia de Colom­bia en la medi­da que el gobierno no equi­li­bre las cuen­tas fis­ca­les. Este fue el men­sa­je que deja­ron cla­ro en Washing­ton, al Minis­tro de Hacien­da Mau­ri­cio Cár­de­nas San­ta María, las cali­fi­ca­do­ras de ries­go. ¿Qué podés agre­gar a estos ele­men­tos que tie­nen que ver con la situa­ción eco­nó­mi­ca que atra­vie­sa Colombia?

Renán Vega Can­tor: Me pare­ce que esa es una expo­si­ción bas­tan­te com­ple­ta de los indi­ca­do­res. Lo que pue­do agre­gar es que esta situa­ción coyun­tu­ral es el resul­ta­do de una deci­sión de mediano y lar­go pla­zo que se tomó hace ya 25 a 30 años y que sig­ni­fi­có des­in­dus­tria­li­zar al país y optar por con­ver­tir­lo en un país expor­ta­dor de mate­rias primas.

En tér­mi­nos estruc­tu­ra­les de lar­go pla­zo, creo que esa es la expli­ca­ción bási­ca para enten­der lo que está pasan­do en el momen­to actual. Aquí, como ha suce­di­do en varios paí­ses de Amé­ri­ca Lati­na, inclu­so en paí­ses con dis­tin­tos regí­me­nes polí­ti­cos, se con­so­li­dó la ven­ta de mate­rias pri­mas, en nues­tro caso prin­ci­pal­men­te mine­ras. La balan­za comer­cial de Colom­bia, encuen­tra que los pro­duc­tos que más gene­ra­ban y gene­ran ingre­sos a la eco­no­mía son el petró­leo y el car­bón; el café que duran­te mucho tiem­po fue el prin­ci­pal pro­duc­to, hoy es el ter­ce­ro o cuar­to en esa balan­za comercial.

Ese cre­ci­mien­to que se pre­sen­tó entre 2001 y 2010 se debió a los altos pre­cios de las mate­rias pri­mas. Cuan­do caen los pre­cios de las mate­rias pri­mas, inme­dia­ta­men­te se ve el efec­to nega­ti­vo que pro­du­ce que un país depen­da del sec­tor expor­ta­dor más tra­di­cio­nal, el pri­ma­rio. El ejem­plo del petró­leo es cru­cial, hoy se coti­za a menos de 25 dóla­res el barril de petró­leo colom­biano, mien­tras que en un momen­to lle­gó a coti­zar­se a 90 dóla­res, esta­mos hablan­do de una caí­da catas­tró­fi­ca que se va a inten­si­fi­car en las pró­xi­mas sema­nas. Gran par­te de lo que se había pre­su­pues­ta­do para los años por venir, esta­ba rela­cio­na­do con el sos­te­ni­mien­to de esos ingre­sos con un pre­cio del petró­leo ele­va­do, pero no sola­men­te suce­de con el petró­leo, tam­bién con el pre­cio del car­bón, del níquel, que han caí­do inter­na­cio­nal­men­te. Colom­bia es el prin­ci­pal expor­ta­dor de car­bón de Lati­noa­mé­ri­ca, los prin­ci­pa­les com­pra­do­res son Esta­dos Uni­dos y Cana­dá. Enton­ces, esto va a afec­tar a la eco­no­mía colom­bia­na, pero hay un fac­tor adi­cio­nal que en el lis­ta­do que usted seña­la no se nom­bra y es el de la devaluación.

Resul­ta que el peso colom­biano estu­vo reva­lua­do de mane­ra arti­fi­cial duran­te casi el mis­mo perío­do de apa­ren­te pros­pe­ri­dad eco­nó­mi­ca que está­ba­mos seña­lan­do. Lo que per­mi­tió la reva­lua­ción del peso colom­biano fue que este país se inun­da­ra de mer­can­cías y tec­no­lo­gía pro­du­ci­da por el capi­ta­lis­mo mun­dial, lo que inclu­so per­mi­tió dar­le cier­ta base social al mode­lo neo­li­be­ral en las ciu­da­des, por­que la cla­se media empe­zó a tener acce­so al auto­mó­vil, que era un bien sun­tua­rio en otra épo­ca, a todo tipo de arte­fac­tos elec­tró­ni­cos. Colom­bia es un país inun­da­do de celu­la­res, es el país de Amé­ri­ca Lati­na en el que más celu­la­res hay. Esa mer­ca­de­ría ingre­só al país a un rela­ti­vo bajo pre­cio, un pre­cio arti­fi­cial que aho­ra está des­apa­re­cien­do, enton­ces aho­ra todos esos apa­ra­tos, auto­mó­vi­les y todo lo que el país com­pró en el exte­rior, que es casi todo, por­que aquí se com­pra casi el 90% de los pro­duc­tos agrí­co­las que se con­su­men, aho­ra está lle­gan­do encarecido.

Hace un año el pre­cio del dólar era de 2.600 pesos, hoy está a 3.400. Es decir que esta­mos lle­gan­do al fin de un ciclo de fic­ti­cia pros­pe­ri­dad para la cla­se media. Esta cla­se media, ade­más de no poder com­prar más por la suba de pre­cios, está terri­ble­men­te endeu­da­da. Este es otro ele­men­to de la coyun­tu­ra impor­tan­te de resal­tar, no solo por sus impli­ca­cio­nes eco­nó­mi­cas, sino por­que sabe­mos que tie­ne impli­ca­cio­nes polí­ti­cas, socia­les y cul­tu­ra­les tam­bién. Esa cla­se media que nun­ca ha sido fuer­te en Colom­bia, pero que tuvo un momen­to de des­pe­gue en los últi­mos 12 años, ha lle­ga­do a un lími­te; enton­ces habrá que ver qué suce­de con esos sec­to­res cuan­do ya no ten­gan cómo pagar la tar­je­ta de cré­di­to, la cuo­ta del auto­mó­vil, la del depar­ta­men­to o no ten­gan cómo cam­biar de celu­lar, etc. Es un impac­to que no se ha estu­dia­do con sufi­cien­te énfa­sis, por­que pone en dis­cu­sión el ago­ta­mien­to de un mode­lo que había dado algu­nas miga­jas a esa cla­se media.

Mario Her­nán­dez:

En uno de tus últi­mos tra­ba­jos, de diciem­bre, publi­ca­do en Rebelión.org, te refe­rís a una cate­go­ría que entien­do es de tu auto­ría, que es la de tecno-fas­cis­mo.

Renán Vega Can­tor: Este tér­mino lo he veni­do usan­do duran­te los últi­mos años en dis­tin­tas publi­ca­cio­nes, muy preo­cu­pa­do por el impac­to que la tec­no­lo­gía tie­ne en el mun­do con­tem­po­rá­neo sobre la gen­te. Me impor­ta ana­li­zar a la tec­no­lo­gía no como una fuer­za neu­tra, como gene­ral­men­te se sue­le hacer, sino como un com­po­nen­te más de nue­vas for­mas de domi­na­ción. A par­tir de esa preo­cu­pa­ción, me lla­ma la aten­ción que diver­sas cla­ses socia­les se hayan ren­di­do acrí­ti­ca­men­te a la tec­no­lo­gía, inclu­yen­do a gran­des sec­to­res de la izquier­da mun­dial, par­tien­do de una con­si­de­ra­ción bas­tan­te dis­cu­ti­ble de las fuer­zas pro­duc­ti­vas, hablan­do en ter­mi­no­lo­gía mar­xis­ta. Y sien­do que las fuer­zas pro­duc­ti­vas nos vayan a con­du­cir final­men­te a la libe­ra­ción y a un desa­rro­llo humano tenien­do en cuen­ta nue­vas inves­ti­ga­cio­nes y nue­vos pro­duc­tos en el ámbi­to de la tecnología.

Sin embar­go, vien­do la reali­dad uno se encuen­tra con que hay sec­to­res pro­fun­da­men­te retró­gra­dos en tér­mi­nos polí­ti­cos que uti­li­zan las tec­no­lo­gías más desa­rro­lla­das para sus pro­yec­tos. Y en ese sen­ti­do es que refuer­zo la idea del tecno-fas­cis­mo, que supo­ne pen­sar a ese sec­tor no solo como com­ple­ta­men­te retró­gra­do, con­ser­va­dor y reac­cio­na­rio, que lo es, sin estar des­li­ga­do del uso de las tec­no­lo­gías más moder­nas y sofis­ti­ca­das, inclu­so como nue­vas for­mas de control.

Sería impor­tan­te vol­ver a estu­diar el mis­mo nazis­mo, por­que cuan­do se lo estu­dia hay una ten­den­cia que dice que era lo más opues­to a la cien­cia y a la moder­ni­dad, pero inves­ti­ga­cio­nes con­tem­po­rá­neas muy serias han demos­tra­do que el nazis­mo ha sido la varian­te más radi­cal de la moder­ni­za­ción capi­ta­lis­ta, inclu­so en el ámbi­to tec­no­ló­gi­co, a pun­to de que la tec­no­lo­gía se apli­có a la muer­te de millo­nes de per­so­nas en los cam­pos de con­cen­tra­ción, por ejem­plo, el tra­ba­jo allí era la muer­te indus­trial, la muer­te pro­gra­ma­da. Los hor­nos cre­ma­to­rios usa­dos para matar per­so­nas esta­ban pro­gra­ma­dos indus­trial­men­te. El mis­mo fas­cis­mo supu­so una par­ti­cu­lar uti­li­za­ción de la tec­no­lo­gía, por eso pen­sa­do­res como Ben­ja­min y su crí­ti­ca al fas­cis­mo, a la social­de­mo­cra­cia y a dis­tin­tos sec­to­res de la izquier­da de la épo­ca que decían que había que rom­per con ese cul­to acrí­ti­co a las fuer­zas pro­duc­ti­vas, que había que ver a la tec­no­lo­gía como un ele­men­to con­tra­dic­to­rio de lucha y de combate.

A mí me lla­ma hoy la aten­ción cómo la tec­no­lo­gía es un dis­po­si­ti­vo de con­trol abso­lu­to de la pobla­ción y vigi­lan­cia las 24 horas por medio de dis­tin­tos meca­nis­mos. Las ciu­da­des están lle­nas de cáma­ras de video que regis­tran todos los movi­mien­tos de las per­so­nas, en el trans­por­te públi­co pasa lo mis­mo, el telé­fono celu­lar es un ele­men­to de con­trol. Así suce­si­va­men­te podría­mos enu­me­rar muchos ejem­plos y por eso digo que la izquier­da debe repen­sar la tecnología.

Mario Her­nán­dez: ¿Hay lugar para la esperanza?

Renán Vega Can­tor: Diga­mos que por supues­to, yo creo que el ser humano nun­ca renun­cia a la lucha y creo que eso es lo que nos dife­ren­cia de los demás ani­ma­les, a pesar de tener nues­tra par­te de animalidad.

La bús­que­da de nue­vos cami­nos y solu­cio­nes a los pro­ble­mas tie­ne que seguir sien­do par­te del hori­zon­te humano. Recuer­do lo que decía Eduar­do Galeano cuan­do le pre­gun­ta­ban para qué ser­vía la uto­pía y decía que ser­vía para cami­nar. Me pare­ce que lo mis­mo pode­mos decir de la espe­ran­za, el prin­ci­pio del que tan­to habla­ba el filó­so­fo Ernst Bloch es que la espe­ran­za, a pesar de las con­di­cio­nes duras en las que nos encon­tre­mos, sir­ve para bus­car sali­das. Lo que pasa es que a uno le toca el papel más difí­cil, que es el de mos­trar los pro­ble­mas, esa es una carac­te­rís­ti­ca fun­da­men­tal del pen­sa­mien­to crí­ti­co, pero tam­bién bos­que­ja y pos­tu­la sali­das a pesar de las dificultades.

Mario Her­nán­dez: ¿Algo para agregar?

Renán Vega Can­tor: Sim­ple­men­te salu­dar a los medios con los que usted tra­ba­ja y a los lec­to­res y oyen­tes que lo siguen. Por­que me pare­ce muy impor­tan­te la labor que rea­li­za. Si hay algo que nece­si­ta­mos hoy es abrir nue­vos espa­cios de pen­sa­mien­to y de crí­ti­ca ante el mono­po­lio abru­ma­dor que tie­nen los medios de comu­ni­ca­ción mun­dial y a esca­la nacio­nal. Este tam­bién es un pro­ble­ma que esta­mos afron­tan­do y vamos a afron­tar en Colom­bia en el futu­ro inme­dia­to, por­que uno de los gran­des res­pon­sa­bles de la gue­rra y la tra­ge­dia que los colom­bia­nos hemos vivi­do en las últi­mas déca­das, son los gran­des mono­po­lios de la infor­ma­ción. Ellos se opo­nen al pro­ce­so de paz, viven una dia­bo­li­za­ción per­ma­nen­te de las voces disi­den­tes, que nece­si­tan poder expre­sar­se si que­re­mos cons­truir un país decen­te, don­de poda­mos hablar y se nos per­mi­ta pen­sar dis­tin­to. En esa labor los medios de comu­ni­ca­ción alter­na­ti­vos son fun­da­men­ta­les, por eso creo que el papel que usted rea­li­za Mario, en Bue­nos Aires y en Argen­ti­na, tie­ne mucho valor.

Febre­ro 2016, Bogo­tá, Colombia

Fuen­te: Herra­mien­ta

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *